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30 de agosto de 2010

NAPOLEON Y LA INDEPENDENCIA DE AMERICA


Con gran gusto, me encontré navegando por la red con un sitio interesante y que tiene relación con el Bicentenario de los movimientos independentistas de la América Hispana, dicho sitio corresponde al Instituto Napoleónico México-Francia, organización dedicada al estudio de la época, personalidad y hechos de Napoleón Bonaparte, Emperador de Francia de 1804 a 1815 y uno de los más grandes comandantes militares de todos los tiempos.

El Instituto Napoleónico se encuentra conformado por miembros de la familia Bonaparte, de otras familias nobiliarias europeas y académicos de diversas nacionalidades y por lo que ve a México, de académicos y gente de alta sociedad; por ahí, por ejemplo, se encuentra la nieta de Alfonso Reyes, Alicia Reyes Mota, en su familia tanto el gran filósofo Don Alfonso como su padre el General Don Bernardo siempre fueron  grandes admiradores del corso. Sin embargo, es claro que en ese sitio de Internet no abunda la imparcialidad y más bien se trata de hacer una hagiografía y alabanza del emperador, ocultando temas escabrosos como los fusilamientos masivos en Madrid el 3 de mayo de 1808, el bombardeo inmisericorde a Smolensko en Rusia, la crueldad desatada contra la población civil en la misma campaña contra el gigante eslavo que bien retrata Tolstoi en "La Guerra y la Paz", los saqueos hechos en los países conquistados y los problemas psicológicos del corso, así como que su propia idea de reconstruir el Imperio Romano en su persona no era nada cuerda, por no hablar del nepotismo evidente al hacer reyes a sus hermanos y la traición completa a la Revolución Francesa de la cual sacó provecho; finalmente, las revoluciones las ganan quienes las traicionan y quienes más se aprovechan el caos, así, aquí en México los ganadores fueron finalmente unos sonorenses clasemedieros con mucha ambición de riqueza y poder, la rusa, desatada por unos nobles rurales resentidos con la corte de San Petersburgo, escudados en el comunismo, fue ganada por un georgiano hijo de un humilde zapatero pero que fue mucho más inteligente que ellos, y la francesa fue ganada por un humilde teniente de artillería, francés por accidente y que reconstruyó la monarquía en su favor.

En este sentido, la frase con la que se encabeza la página principal del sitio: "Pues bien, iré a México; ahí encontraré patriotas, y me pondré a su cabeza para fundar un nuevo imperio" y que atribuyen a Napoleón me parece tan apócrifa como los supuestos halagos a Morelos pronunciados por el Corso, para empezar, para 1814 el nombre de "México" no se aplicaba más que a la capital del Virreinato de la Nueva España, si bien se había emitido la Constitución de Apatzingán en la que se hablaba de la "América Mexicana", dudo mucho que Napoleón supiera de la existencia de tal documento.

Lo que sí es indudable es que Napoleón si tuvo ciertos proyectos americanos, pero quizá México no figuraba en ellos como parte principal, es más probable que un hipotético "Imperio Napoleónico Americano" hubiese tenido su base en EUA y no en México.

Esto viene porque, EUA, en algo que hoy abochorna a los gringos, fue un aliado importante de Napoleón en sus intentos por acabar con el poder naval británico, lo que provocó el intento de reconquista lanzado por los ingleses contra la entonces joven república en el evento conocido como "La Guerra de 1812" y que más bien fue una guerra EUA-Canadá. Los británicos lograron incendiar la Casa Blanca, pero no pudieron lograr la derrota definitiva de sus antiguos colonos y abandonaron la contienda al saber del retorno de Napoleón de la isla de Elba a Europa. ¿Recuerdan la película con Russell Crowe y Paul Bettany: "Master and Commander"? en la película el barco inglés da caza a un buque corsario francés que ataca al comercio británico, esto fue cambiado a fin de no herir susceptibilidades en los ahora aliados (por no decir que bajo Bush parecía que la colonización era inversa), pues en la novela en que se basó la película los protagonistas van detrás de un barco norteamericano que realizaba operaciones de piratería, atacando mercantes ingleses o balleneros, pues la pesca de la ballena, dominada por los británicos en el siglo XVIII, que desplazaron a españoles y escandinavos, pronto fue una actividad en la que los recién independizados gringos aparecieron haciendo competencia, muchas veces, desleal y más durante las guerras napoleónicas, con la mira de afectar la economía inglesa.

Pero com dijo Jack el destripador: vayamos por partes: En los planes de Napoleón España era un factor importantísimo dado que se dió cuenta, aunque no del todo, que consolidaría su imperio una vez dominara al mar: en la historia de la Geopolítica, el control del mar ha sido vital para entender quién tiene es la potencia dominante, pues así puede controlar el comercio y enviar sus tropas a todos lados: el Imperio Persa inició su decadencia cuando el dominio del Mediterráneo quedó en manos de los griegos; Roma logró convertirse en Imperio cuando logró dominar el mismo mar por sobre los cartagineses a los que derrotó cuando consiguió esto. España logró ser la primer súperpotencia de la Historia por el dominio que logró del Atlántico, e incluso en las rutas comerciales del Pacífico con Asia, Holanda e Inglaterra llegarían a disputarle ese dominio, pero sobre todo los Británicos no lograrían terminar con él del todo sino hasta, precisamente, gracias a las acciones de Napoleón.

Cuando los Borbón llegaron al trono en España, en 1700 en la persona de Felipe V, hubo el temor de que, en dado caso, a la muerte de Luis XIV las coronas francesa e hispánica se unieran en una sola potencia, lo cual motivó realmente la Guerra de Sucesión, más que las ambiciones del Archiduque Carlos de Austria, una vez terminada la contienda, con el Tratado de Utrecht, (1715), las potencias reconocían a Felipe como monarca de España y su Imperio, pero se establecía que nunca se unirian Francia y España bajo un mismo monarca; las dos ramas de la familia Borbón, sin embargo, establecieron el llamado "Pacto de Familia", por el cual ambas potencias, antaño acérrimos rivales, serían aliados. Cuando estalla la Revolución Francesa y Luis XVI es decapitado, lo lógico era que la alianza fuera rota y que España buscara vengar la muerte del rey muerto, primo del monarca español, Carlos IV, mas el Primer Ministro, Manuel Godoy, decidió, en un cálculo peligroso, que a España le convenía aliarse con la nueva república y colaborar a su expansionismo, pues ambas tenían un enemigo común: Inglaterra y España deseaba evitar el engrandecimiento inglés y arrebatarle colonias en el Caribe y Asia.

Francia, al igual que Alemania ha sido siempre una potencia terrestre; ha carecido de la tradición marinera y de un poder naval fuerte a diferencia de las potencias marítimas europeas: España, Inglaterra, Portugal y Holanda, y a causa de ello se debió el descuido y la pérdida de lo que hoy es Quebec, Canadá, pues carecía de medios para mantener una comunicación constante con América, incluso, el colonialismo que ejerció en Africa durante el siglo XIX fue llevado por tierra: si se ve un mapa del Africa colonial, se verá que los dominios franceses abarcan una faja de territorio que va de norte a sur, empezando por Argelia y se extiende por la parte central del continente, pues las tropas y colonizadores franceses fueron por tierra, lo que contrasta con los dominios británicos y portugueses, situados en las costas; así, el apoyo español le vino de maravillas a los revolucionarios, pues la marina española era la única capaz de competir con la Royal Navy; el buque insignia de la real armada ibérica era el "Santísima Trinidad", un enorme navío equipado con casi 200 cañones y tres puentes, con la tecnología naval de punta de la época y que parecía imbatible.

Tras los gobiernos revolucionarios llegó Napoleón, y éste deseoso de invadir Inglaterra, preparó un poderoso ejército que debía abordar la flota en Calais para desembarcar en Gran Bretaña, para ello, la armada francesa, combinada con la española debía destruir a la flota del Almirante Horatio Nelson, que era el principal obstáculo para emprender el ataque sobre la isla, y quien partió a su vez, a destruir la flota invasora. Napoleón, que nunca comprendió la guerra naval, pensaba que todo era muy fácil, ya en 1799, su flota con la que invadió Egipto fue destruida por el propio Nelson, lo que dejó a su ejército a merced de los ingleses, otomanos y las epidemias en el país de los faraones sin afectar el enlace entre Inglaterra y la India. Así, el Corso puso a cargo de la operación al Almirante Villanueve, un verdadero inepto sin experiencia, cuando debió haberle cedido el mando a los almirantes españoles Federico de Gravina o Cosme Damián Churruca, miembros de la última generación de grandes marinos hispanos. El resultado fue la batalla de Trafalgar, con la que Nelson, aunque murió en el combate, logró la destrucción completa de las armadas francesa y española. Napoleón no se dio cuenta de la gravedad de lo que había ocurrido, para él fue una postergación de la invasión a Inglaterra, y poco después venció a rusos y austriacos en Austerlitz, pero ya tenía perdida la guerra, mientras que España ya tenía perdido su Imperio.

Napoleón desde entonces tuvo que sobreextenderse por tierra para intentar bloquear el comercio entre Inglaterra y Europa, y por eso se explica que invadiera hasta Portugal, pero también necesitaba de enormes recursos económicos para sostener a su Gran Ejército, y la fuente para ello sería el Imperio Español en América. He ahí la causa de la invasión de Napoleón a España.

Los españoles hasta el día de hoy manejan la tesis de que la Independencia la provocó Napoleón y que incluso mandó agentes a América, que Hidalgo fue visitado por gente de los servicios de inteligencia imperiales franceses, que José de San Martín o Bolívar también eran bonapartistas... nada más falso, el Corso quería conservar las colonias españolas para su hermano José, tan es así que las monedas acuñadas por José I de España ostentan la leyenda "Rey de España y de las Indias"; pensó, no sin fundamento, que el descontento de los hispanos con Carlos IV y su Ministro Godoy era tan grande que recibirían a los Bonaparte como héroes y libertadores, y que trayendo detrás a la Revolución Francesa, los Liberales españoles y americanos le apoyarían, pero no fue así.

Por el contrario: los Liberales Españoles, salvo una pequeña minoría de "afrancesados" encabezaron la resistencia contra el emperador y su hermano-títere, formaron Juntas de Gobierno en las que se proclamó la legitimidad de Fernando VII y controlaron al Imperio, en el cual estallaban las insurrecciones, como en el caso de México con Hidalgo, en que se lanzaban contra las Juntas a las que no reconocían y temiendo que los Liberales entregaran las colonias a las manos del ambicioso emperador galo. Es decir, todo le salió al revés a Napoleón.

Sin una armada española ni francesa, Nap no pudo asegurar el bloqueo al comercio británico más que extendiendo sus conquistas e invadiendo Rusia, lo que sería causa de la derrota; sin armada, jamás pudo enviar una fuerza invasora a América, como inicialmente se temió en 1808 y que motivó que el Virrey Iturrugaray concentrara durante varios meses al poderoso ejército colonial en Jalapa a fin de que, de darse el desembarco de alguna fuerza francesa cortarle el paso hacia la Ciudad de México, sin armada, José no pudo nombrar Virrey alguno, enviarlo y asegurar que el mismo se mantuviera en el cargo sin oposición de los locales o fuera reconocido como el legítimo en detrimento del nombrado por las Juntas,  y sin armada, Napoleón tuvo que depender del entonces todavía débil EUA para que incomodara a los británicos en el Atlántico.

Es mucho más probable que Napoleón, previendo su derrota, pensara en EUA como una posible base para nuevos delirios imperiales más que en alguna de las colonias españolas en ese momento en rebeldía; no en balde, al perder el trono español, José Bonaparte se refugió en EUA y otros miembros más de la advenediza familia se asentaron en Norteamérica; incluso, a fines del siglo XIX, Charles Bonaparte, un sobrino del emperador, sería Secretario de Marina de la ya naciente potencia americana; Napoleón solicitaría a sus vencedores británicos se le permitiese marchar al exilio a EUA, lo cual le fue negado y llevado en calidad de prisionero a Santa Helena, y es que temieron, con razón de que el corso hipnotizaría a los norteamericanos, que no olvidaban la ayuda del General La Fayyette en la Guerra de Independencia y veían en Napoleón a la encarnación de los ideales de la Revolución Francesa y la Ilustración, tan importantes para sus "Padres Fundadores" en el nacimiento del país, Nap podía hacerse con el poder en EUA y volver a poner de cabeza al mundo, conquistando, entonces sí, a las provincias del norte de la Nueva España o Canadá para fundar algo así como "Napolandia" que se fortalecería con los recursos encontrados en tan grandes territorios.

En cuanto a la idea de Napoleón de venir a México y renacer aquí su sueño imperial, tal vez le pasó por la cabeza débilmente, pero creer que Morelos, o Mina (que incluso peleó contra él) o Iturbide, pensaron en traerlo a reinar a México es un disparate, más cuando todo indica que la independencia de las colonias españoles le perjudicaba más que beneficiarle al principio y que no hay prueba alguna de relación entre él y los movimientos independentistas, lanzados además en contra de la posibilidad de que las colonias fuesen a parar a la monarquía imperial francesa.

Resulta un tanto curioso que en el Sitio de Internet del que hablábamos al principio pongan en la misma canasta a gringos e ingleses y se hable del "Imperialismo Anglosajón" como el monstruo que Napoleón quiso derrotar (con más imperialismo) y se les olvide la relación que tuvo el Corso con EUA, incluso, necesitado de recursos para la guerra, les vendió toda la Louisiana, que abarcaba todas las riberas del Mississippi; en fin, todo sea por la propaganda a favor del emperador.

Lo que sí es cierto, es que la figura de Napoleón fue una inspiración, para bien o para mal, en muchos caudillos hispanoamericanos: Iturbide, siguiendo el ejemplo de Bonaparte se coronaria emperador, San Martín o Bolívar llevarían sus hazañas militares imitando lo hecho por el "pequeño Caporal", dictadorzuelos como Santa Anna o Rosas y hasta Leónidas Trujillo tratarían de tomar una imagen napoleónica durante sus mandatos, lo negativo de esto es la exaltación de la figura del caudillo por encima de las instituciones, algo que ha tenido nefastas consecuencias para nuestros países, en los que mucha gente sigue esperando por un líder surgido de la nada que de repente lleve a su país al pináculo de la gloria y haciendo temblar al mundo.






1 comentario:

MIkee dijo...

totalmente deacuerdo!
aparte pues son algo mamones!
borran los comentarios si algo no les parece