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31 de mayo de 2015

UN VISTAZO A LA NOSTALGIA IMPERIAL DEL ISLAM



En mis navegaciones por Internet, y en específico por Youtube, me encontré con una serie de TV turca de producción reciente, su título en turco es Muhtesem Yüzuly, que se traduce como "El Siglo Dorado", y que se centra en la biografía del Califa y Sultán Otomano Solimán I (o más correctamente en árabe y turco Suleymán) el Magnífico, como se le conoce en Occidente por sus riquezas, o entre los islámicos sunnitas como Kanuni o "Legislador", pues es bajo su reinado que el estricto Derecho Islámico, la Shari'a, fue sistematizado y alcanzó su contenido actual y severo de la mano de las escuelas jurídicas sirias, y que ahora es defendido por los radicales musulmanes como los Talibán, impulsado quizá por un deseo de imitar a Justiniano, puesto que desde Mohamed II tomara Constantinopla, la dinastía turca pretendió erigirse incluso, de manera imperfecta y por supuesto, con el rechazo de todo Occidente y el mundo Cristiano-Ortodoxo Oriental, como heredero de Roma, cuyo imperio finalmente cayó ante los mahometanos en 1453.

La verdad la producción sorprende; el cine turco es considerado uno de los peores del mundo y reconocido por unos productos de calidad espantosa, generalmente pobres imitaciones de temas tratados por el cine occidental con bajos presupuestos y actores pésimos, casi improvisados, y su televisión ha adoptado los clichés y los temas de las telenovelas latinoamericanas, que tienen en la república del Asia Menor un gran mercado de consumo. Sin embargo, esta producción resulta toda una excepción al relatar la vida del Califa mencionado, que es considerado como el más grande de la Dinastía Otomana, comparable al gran Harún Al-Raschid de los Abasidas que reinara en el siglo IX y protagonizara Las Mil y Una Noches, o a Abd El-Rahmán III del Califato Omeya de Córdoba y a Al-Hakim de los Fatimitas (hasta antes de enloquecer); el vestuario, las locaciones en escenarios naturales o reales --el palacio de Topkapi-- y el trabajo de los actores, en los que se incluyen europeos, da una reconstrucción histórica muy interesante y muy acertada en lo general, de la civilización islámica del siglo XVI.

Es sin duda interesante y también necesario conocer el punto de vista de los musulmanes sobre su propia Historia y los desencuentros con Occidente, aunque claro, no puede negarse que la serie da una versión edulcorada y matizada de la realidad histórica sobre Solimán y los acontecimientos en los que participó y tapando un tanto los aspectos que, para el mercado occidental, resultarían desagradables; aunque no se puede negar que sí existe cierta glorificación del integrismo musulmán en la serie, lo que evidencia que la misma fue impulsada por el actual régimen de Reccep Tayyip Erdogan, quien por un lado fomenta el nacionalismo turco, pero no al estilo de la República laica implantada por Mustafá Kemal Atatürk en 1923, sino retomando el pasado imperial de los turcos cuando fueron cabeza del Islam, aunque en ese entonces no se sentían tanto como turcos, sino como parte de la Ummah o conjunto de los creyentes, y hasta preferían hablar en árabe --la lengua sagrada del Corán-- que en el turco (reservado al vulgo o a conversaciones informales), hasta que el caudillo militar tras el derrocamiento del último Califa Abdul Mejid II en 1924 determinó dignificar al turco, una lengua mongola de origen ural-altaico lejanamente emparentada con el japonés, sino difundiendo el papel de Turquía como líder del mundo musulmán, pese a que tal papel está muy disputado, hoy en día, por Irán, Arabia Saudita y el pretendiente al trono imperial: Abú Bakr (II) Al Baghdadí.

De igual manera, Erdogan dirige conscientemente una clara política de islamización de Turquía y de dar marcha atrás al laicismo implantado por Atatürk, y esto se ve reflejado en el argumento de la serie, donde son constantes las invocaciones a Alá y la muestra de la fe sincera de Solimán I en la doctrina coránica y la seriedad con la que asumía su papel religioso-político como Califa de todos los musulmanes y Sultán (soberano) particular de los Turcos, pretendiendo además que su potestad fuera universal, considerando a los Safávidas, con quienes Irán recuperaba las glorias imperiales del pasado Sasánida, Arsácida y Aqueménida como herejes chiítas rebeldes y asumiendo como su misión en la vida la conquista de los "infieles" cristianos europeos y lograr su conversión al Islam... sin ocultar que esto se lograría a través de la violencia y la guerra, lo cual es visto como algo necesario, casi incluso como un favor que se hace a los enemigos del Islam en la óptica en la que se narra la historia.

Por otro lado, la visión que se muestra de los Occidentales Cristianos es más acorde a la actual, y en esto es muy clarividente la serie, respecto al concepto que los Musulmanes tienen de nosotros y repito, parece ser más de los Cristianos de la época actual que del siglo XVI; para muestra, Luis II de Hungría es retratado como un cuarentón obeso, haragán, cobarde, frívolo y sibarita --cuando en 1521 era en realidad un adolescente de 15 años de edad, muy consciente de su cargo y dignidad, dotado del sentido de honor, valiente y lleno de energía, así como un fiel devoto católico-- pero es que en él no se representa al verdadero monarca húngaro de aquel entonces, sino se representa, muy certeramente diría yo, a los dirigentes políticos occidentales de hoy en día que llenan el perfil mostrado en el serial televisivo y contrastando con un Islam que, personificado en el Caudillo de los Creyentes Solimán Ibn Othmani, encarnado por el actor Halit Ergenc, muestra potencia, seriedad, firmeza y vigor atlético que contrasta con la imagen de una Europa, y de una Iglesia Católica decadentes y timoratas, de acuerdo a la forma en que son mostradas en la serie, y que insisto, muy probablemente muestran la visión que el turco y musulmán promedio tiene del Occidental y el concepto que se tiene del Cristianismo.


La serie se centra en la relación entre Solimán y su favorita: la rusa Alexandra Lisowska, hija de un sacerdote ortodoxo y que fue conocida por los occidentales como "Roxelana" esto es, "la pelirroja", mientras que los islámicos le conocían, tras haber apostatado de su fe cristiana, como Hürrem "la alegre" en turco. Sin embargo, en la serie, la mujer es mostrada como de carácter rebelde e impetuoso, víctima de la inveterada práctica de la trata de féminas seguida por los islámicos para nutrir los harenes, es robada por tártaros que hacían razzias de saqueo por encargo de sus socios comerciales turcos, y vendida como esclava al harem del Sultán. Nuevamente vemos cómo esto es tratado en el programa no como algo grave, sino como algo que solía ocurrir (y suele ocurrir a manos de los patrocinados de Erdogan: ISIS y Boko Haram) y que además, llevaba a las ¿afortunadas? a vivir ahora una vida mejor, no como campesinas en las estepas, sino como princesas en un harem que parece un internado británico para señoritas de la aristocracia y no lo que era: una jaula dorada donde hasta 400 bellas mujeres eran vistas como objetos preciosos de colección para satisfacer los instintos de un hombre, algo que contaba con la sanción expresa del profeta árabe del siglo VII, no se aclara que los sirvientes del harem eran eunucos, hombres castrados para no generar tentaciones en las odaliscas, y que iban armados tanto para custodiar a las mujeres como para, en dado caso, ajusticiarlas si cometían alguna falta grave o intentaban escapar, aplicando correctivos brutales contra aquellas que resultasen rebeldes o groseras o renuentes a complacer al Sultán, tampoco se muestra cómo el lesbianismo se extendía entre ellas a manera de fincar alianzas o de desahogo emocional ante el encierro, y las intrigas, que, ciertamente, fueron empleadas por Roxelana para hacerse con un enorme poder sobre la voluntad del Califa, quien es mostrado como un hombre cuya gran debilidad se encontraba en la entrepierna y son mostradas, no lo son en la manera cruda y feroz que eran en realidad.

Roxelana (encarnada por la bella actriz germano-turca  Meryem Uzerli --de padre turco y madre alemana) es la coprotagonista y a la vez, la antagonista de la Historia, y se debe a que se muestra que la rusa se convertirá al Islam para agradar al Califa, mas en realidad permanecerá Cristiana a escondidas y dominada por un enorme deseo de venganza contra el Otomano, en quien ve a la encarnación del Islam, responsable de la muerte de su familia, de su prometido y de su esclavitud; maquiavélica, la eslava utilizará todos sus encantos y habilidades eróticas para enajenar a la voluntad de Solimán quien despreciará a su primera esposa: la princesa Mahidevrán Giray, perteneciente a la familia real de los Tártaros islámicos de Crimea, (responsables de la esclavitud de la rusa), le alejará de su mejor amigo y Gran Visir Pargali Ibrahim Paschá, a quien Solimán terminará acusando de traición y hasta consiguiendo la ejecución del capaz e inteligente hijo mayor de Solimán: Mustafá, para que así, al final el hijo de Hürrem: Selim II, llegase al trono pese a su ineptitud política y militar --lo que llevaría a los islámicos al desastre de Lepanto-- a la muerte de Solimán, en complicidad de Rüstem Paschá, quien era otro Cristiano a escondidas y sería, según la serie, asesinado personalmente por el Califa al darse cuenta de la mentira y la traición, aunque nunca sospechará de su mujer.

Esto es, la serie muestra que los Cristianos viviendo en medio de los Musulmanes son un peligro para éstos: traicioneros, manipuladores y obrando en las sombras, un poco como ciertos Cristianos radicales o extremistas ven a los Judíos. Las crueldades de Solimán, quien decapitaba tanto como lo hace hoy en día su virtual sucesor Abú Bakr II, todas, son justificadas: o son para castigar traidores enquistados en la Khilafa o Imperio, o fueron realizadas por la nociva influencia de la favorita rusa.

En definitiva, estamos ante una producción que, ciertamente, merece la pena ser vista, pero con cuidado y conociendo el contexto actual y de la época, se trata de una obra de propaganda sin duda cocinada para el gusto de Reccep Tayyip Erdogan y los "islamistas moderados" que conforman actualmente la dirigencia de la República Turca, mostrando a un régimen fundamentalista islámico como fue el Imperio Otomano y a un radical como Solimán el Magnífico, que aprovechó las rivalidades entre España y Francia para tener de aliado a Francisco I, el "muy cristiano rey" galo en contra de Carlos V, que utilizó la piratería y saqueó puertos a través de los temibles piratas tunecinos y argelinos capitaneados por los hermanos Barbarroja, que esclavizaba a marinos y a habitantes de las costas italianas y españolas y que dejó por los Balcanes y Europa Central un recuerdo pavoroso de destrucción, muerte y fuego como sus antecesores Selim I, Bayaceto II y Mohamed II lo hicieron sin dejar ninguna herencia cultural o material perdurable o tangible, y que fue sonoramente derrotado en Malta, Viena y Túnez cuando la potencia occidental más poderosa: el Imperio Español, le puso un alto a sus soberbios sueños de expansión mundial que quiso cristalizar incluso mandándose hacer una tiara como la del Papa pero con cuatro coronas en vez de tres para indicar que el Islam era superior a la Fe Cristiana.

En suma, al ver este serial, uno no debe sino darse cuenta de la nostalgia que tiene el Islam por aquellos años de gloria en que hizo temblar al Mundo Occidental, y quizá por ello la respuesta que tiene entre los musulmanes el llamado del ISIS a restablecer el Califato, pero también debe ser una alerta: Occidente, hoy anticristiano y perdido en el hedonismo y la frivolidad, no está preparado para hacerle frente a una fuerza tan potente como puede tener el Islam militante, impulsado por agravios supuestos o reales que le han sido infligidos y por el recuerdo de aquellas túnicas bordadas en oro, altos turbantes enjoyados y los lujos de Topkapi, mientras los ejércitos del Islam marchaban haciendo temblar la tierra y esparciendo el terror a su paso.

22 de mayo de 2015

PALMIRA Y EL AVANCE DEL CALIFATO


En México, absortos en nuestros gravísimos problemas ocasionados por nuestra clase política corrupta e inepta, nos pasan desapercibidos los hechos que están ocurriendo en Irak y Siria, pero también los medios occidentales parecen no estar al tanto de lo que está ocurriendo, como lo dije en otra ocasión, el Califa Otomano Mohamed II encontró a los Obispos ortodoxos reunidos en Constantinopla discutiendo sobre el sexo de los ángeles, y ahora su pretendido sucesor Abú Bakr --a quien correspondería el ordinal II como monarca del Islam-- Al-Baghdadí va a encontrar a los políticos occidentales enfrascados en cuestiones como los "derechos" de los animales o el "matrimonio" homosexual (así sucedió hoy, donde la noticia central para medios "progresistas" como los diarios británicos The Guardian o The Independent, y por supuesto, el New York Times es el referéndum sobre el "gaymonio" en Irlanda del Norte, presentándolo con tonos exagerados que hasta todos los irlandeses dispersos por el mundo vuelan de regreso a su tierra natal para votar a favor de la igualdad); entre tanto, sus tropas avanzan y no hay quien lo pare.

Palmira (en la imagen) acaba de caer en su poder, y muchos temen que sufra el destino de otros antiguos emplazamientos arqueológicos de Medio Oriente, en medidas adoptadas por seguir con rigor fanático la iconoclastía extrema del Islam, saquear piezas valiosas qué vender luego a coleccionistas occidentales --que sin saberlo, puede que estén financiando a sus futuros verdugos-- para obtener recursos con los que el autoproclamado Califa sostiene un ejército cada vez más potente, y también para manifestar que con él surge una nueva era, un nuevo imperio ante el cual desaparecen las huellas de los anteriores que han hollado con su planta el dramático paisaje del Levante.

Palmira es un símbolo del poderío imparable de Abú Bakr II (admitámoslo, tal parece que tendremos que llamarle así y reconocerlo como Califa y líder de una potencia nueva y antigua a la vez, que de palmo le convertirá en uno de los hombres más poderosos del mundo, sino lo es ya); esta ciudad le plantó la cara a Roma en uno de los periódos más críticos de su Historia: el siglo III y la crisis llamada Anarquía Militar, en que las legiones combatieron entre sí, a la muerte de Severo Alejandro I, por el trono de los césares, lo que fue aprovechado por algunas de las provincias para tener una existencia autónoma, cuando no hasta se separaron, al menos por un tiempo, del Imperio bajo el mando de algún caudillo: tal fue el caso de el Imperio de las Galias, separado por sus gobernadores y conformado por las Galias, Hispania y Britania, o el caso del Imperio de Palmira, liderado por la Reina Zenobia, viuda del Gobernador Romano de Siria y que puso en problema serio de mantener la unidad imperial: si el proyecto de Zenobia de crear un imperio en Medio Oriente con las provincias de Siria, la antigua Judea, Arabia y Egipto hubiese tenido éxito, la Historia hubiera sido muy diferente, pero no fue así, hacia el año 270, había tomado el poder uno de los grandes emperadores-soldado del siglo III, de origen Ilirio, de donde después vendrían Diocleciano y los Tetrarcas y los segundos Flavios que darían a Constancio I Cloro y a Constantino I el Grande; me refiero a Aureliano.

Formidable militar, Aureliano derrotó la secesión gala encabezada por los proclamados emperadores Tétrico I y Tétrico II, para después reducir a la obediencia romana a Zenobia y recuperar el control de Egipto; el granero del Imperio. Así lo hizo, y Palmira fue destruida: jamás volvió a levantarse como el estratégico y rico puesto comercial que fue desde el periodo Helenístico bajo los Seleúcidas y hasta la caída en poder de Aureliano; sin embargo, sus monumentales vestigios son testimonio de la refinada cultura de raigambre griega que se fusionó con los elementos orientales en la zona, y del esplendor de una metrópoli situada en un punto estratégico.

Hoy, el ISIS ha obtenido importantísimas victorias que demuestran que, pese a los constantes anuncios del aparato de propaganda de Washington respecto a presuntos líderes del movimiento heridos o muertos en los bombardeos aéreos, el valiente sacrificio de las milicias kurdas y de los ejércitos sirios e iraquíes, y hasta el anuncio de la muerte del propio Califa, está muy lejos de verse frenado; por el contrario, tal parece que se encuentra en camino a expandirse y consolidar sus conquistas. Occidente no lo quiere ver, y yo lo sostengo: Abú Bakr II es un conquistador, de viejo cuño, es como si viéramos lo hecho por los primeros sultanes Otomanos en el siglo XIV, o lo hecho en tiempos antiguos por caudillos como Sargón de Akkad, el fundador del primer imperio, o por Ciro el Grande en sus conquistas por esas mismas tierras. Hoy por hoy, Abú Bakr ya tiene, tras tomar Palmira, el camino abierto hacia Damasco, entre tanto, ha tomado también Ramadi en Irak, con lo que tiene ya el control de los caminos del norte hacia el sur de Mesopotamia para tomar Bagdad.

Nadie parece tomar conciencia de esto: no solo la amenaza sobre el patrimonio cultural de la humanidad representado por Palmira está en riesgo: ¿qué sigue después? Si cae el régimen de Assad en Siria seguirá con toda seguridad Líbano, y después Israel y Jordania,  pero nadie parece creer que el nuevo Califa sea una amenaza; al menos, no inminente; empiezan también las especulaciones y las teorías, pero todo indica que si bien el ISIS surgió de la rebelión patrocinada desde Occidente contra Assad siguiendo las directrices planteadas no en Tel Aviv ni en la propia Washington, sino en Riyad, Dubai, Doha y Abú Dhabi, en el plan de cercar a Irán, pero quizá ahora el Califa se ha tomado en serio su aventura imperial y el título que ha adoptado, y bien puede estar ahora en contra de quienes le auparon a su posición y muy lejos de ser un títere, sabe que puede ser un jugador.

De ser así, podemos vislumbrar un Medio Oriente cercado por tres potencias que se disputarán la supremacía en la región: por un lado, Irán, aliado de los BRICS, por el otro, Arabia Saudita, que ahora invade Yemen y ha revelado contar con un poderío militar bastante importante, y al norte, el ISIS, que tiene todo para aparecer como un Estado por derecho propio y puede terminar por dominar la "creciente fértil" e incluso más allá si logra consolidar también dominios en Libia y hasta Nigeria a través de Boko Haram. Como sea, mueven sus piezas y saben que algo importante se viene, la pregunta, ¿estamos preparados?

No sé si estemos viviendo en los últimos tiempos, Jesús dijo que eso sólo lo sabe el Padre, pero lo que sí, es que estamos presenciando acontecimientos que, dentro de mucho tiempo, los historiadores del futuro considerarán cruciales, definitorios de una nueva era, que nosotros veremos cómo inicia. A muchos, el cambio los tomará desprevenidos, pero eso sí, será un cambio brutal, nada sutil y a todos, absolutamente a todos, nos tocará.

11 de mayo de 2015

A 70 AÑOS DEL FIN DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL...¿VAMOS A LA TERCERA?


En un mundo como el de hoy en el que tanto gusto y seguimiento tienen las discusiones bizantinas, no hay que olvidar que la Historia es una peligrosa arma de propaganda: rusos y norteamericanos, que han reiniciado en los últimos años la Guerra Fría y que al parecer se calienta tanto como en los años sesenta, resulta que sacan a la palestra de la polémica la cuestión sobre quién ganó realmente la Segunda Guerra Mundial. Los rusos sacan a relucir sus 27 millones de muertos en la Gran Guerra Patria, como llaman a la lucha defensiva sostenida por la entonces Unión Soviética en contra de la Alemania Nazi y piden que Europa entera caiga de rodillas de agradecimiento ante los sacrificios moscovitas y olviden los actuales disgustos provocados por la situación de Ucrania.

De igual manera, se hace todo lo posible por recordar que los norteamericanos y británicos no fueron los héroes exhibidos en innumerables ocasiones por el cine de Hollywood: enuncian no solo los consabidos y brutales y claramente criminales bombardeos a la población civil en Dresden y Tokio, sino también las violaciones cometidas por militares de las potencias occidentales de mujeres y niñas alemanas al inicio de la ocupación del país en marzo, abril y mayo de 1945; algo en que son secundados por multitud de anglófobos en nuestros países hispanos, para quienes, en exhibición de su inmensa ignorancia y racismo, el único britano "bueno" ha sido Chesterton. Sin afán de minimizar los crímenes, hay que recordar que las violaciones y abusos han sido connaturales al crimen mismo que es la guerra desde el rapto de las mujeres de Ilión por los griegos vencedores que Eurípides retrata en su tragedia Las Troyanas, y aunque es un crimen de guerra, parece estar más allá de control al estar unido a la euforia de la victoria y la demolición del orden jurídico y moral en el ánimo del soldado tras embrutecerlo en el combate. Que no se les olvide a los propios rusos que el gran Mariscal Zhukov exhortaba literalmente a sus hombres a la rapiña y el abuso sexual como parte del botín de guerra; a diferencia, Eisenhower a pesar de sus aventuras extramaritales con su secretaria británica, no parecía el hombre capaz de impulsar a sus soldados a la violencia desenfrenada, lo mismo que el caballeroso, acartonado y lerdo Mariscal Montgomery, ni mucho menos un hombre duro, feroz en la disciplina pero honorable como Patton o uno de los más grandes guerreros de la Historia como fue Douglas McArthur, pundonoroso y moral, en todo caso, pecarían de no haber controlado a sus hombres, aunque en una situación como aquella, el control probablemente era casi imposible de instrumentar.

Para los rusos y los anglófobos además, la Batalla de Inglaterra, Dunkerke, el Día D, la dinámica Campaña de Africa, la sangrienta y brutal Campaña de Italia y la Guerra del Pacífico con las feroces batallas de Guadalcanal o Iwo Jima parecen ser simples montajes hollywoodenses y las vidas angloamericanas y británicas perdidas valen menos que las eslavas, meras operaciones de distracción mientras las preclaras mentes de Stalin, Zhukov y Voroshilov eran los verdaderos arquitectos de la victoria sobre la amenaza del Totalitarismo Nazi (chéquese el convenencierismo, ahora apoyan a la feroz dictadura comunista de Stalin solo porque Putin es sucesor de éste, cuando no, los Nazis fueron víctimas de la bestia anglo-sionista-masónica, que como su objetivo final tiene la destrucción de Argentina, tierra de promisión y de construcción del Reino de Dios, como Bergoglio nos lo demuestra ahora --lectores argentinos, no ataco a su país, sino a los extremistas que tienen y que llegan a plantear cuestiones verdaderamente absurdas)  en realidad, obró a favor de los anglosajones, el carácter insular de Gran Bretaña y la distancia entre Europa y América en el caso de EUA, y que ni Hitler --al igual que Napoleón 130 años antes-- ni Hiroito, contaban con los medios para conducir sendas invasiones a Inglaterra o al territorio continental de EUA, por ello, sus bajas se circunscribieron casi totalmente a personal militar y en el caso británico, a un poco más de civiles que fueron también víctima de los bombardeos de la Luftwaffe. 

No así en el caso ruso, Hitler cometió el mismo error de Napoleón y al no poder invadir a la isla británica e impulsado por su anticomunismo y sus prejuicios racistas contra los eslavos, se lanzó contra el vastísimo territorio euroasiático del Imperio Ruso/Soviético, donde fueron víctimas de la tenaz resistencia del pueblo y fuerzas armadas eslavas, así como del "General Invierno", el hambre y las distancias que hacen muy difícil de mantener las líneas de abastecimiento abiertas y funcionando. Pero en ambos casos, hay otro paralelismo: la victoria de Alejandro I Pavlovich Romanov y de José Vissarionovich Stalin sobre el emperador francés y el dictador germano tuvieron detrás un fuerte respaldo anglosajón: Rusia no había respetado el Bloqueo Continental impuesto por el corso contra Gran Bretaña, con lo que esperaba destruir la naciente economía industrial inglesa y las fuerzas del Zar siguieron recibiendo fusiles, cañones, ropas y equipos provenientes de la isla a través de Arkangelsjk y del Báltico, sin que la Grand Armee pudiese acercarse a interrumpir el comercio, ni contando Napoleón desde el desastre de Trafalgar, con buques para bloquear los puertos. 

En la Segunda Guerra Mundial, Stalin pudo mantener viva a la industria militar rusa gracias a los créditos y materias primas recibidas desde EUA vía Alaska-Kamchatka, o vía Pacífico Norte, burlando a las flotas japonesas ocupadas en el Pacífico Sur, al igual que vehículos, refacciones y técnicos, ya en mucho, la industria rusa nacida y crecida en los años 20 y 30 se construyó con la ayuda de inversiones norteamericanas, cuando sectores de la población se sintieron atraídos por el Marxismo, lo que aún persiste tanto en el Progresismo de los Demócratas como en el Neoconservadurismo de los Republicanos. De esta manera, la victoria de los Aliados en la Segunda Guerra Mundial fue un esfuerzo colectivo, que no puede atribuirse sólo a los rusos o a los norteamericanos o los ingleses, cierto, los rusos llevaron la parte más dura de la contienda, como consecuencia de la invasión masiva hecha por los alemanes a su territorio, y fueron el factor principal para debilitar a las fuerzas hitlerianas, pero eso no quita que lo logró con el gran apoyo de sus asociados en la causa; lo que marcó la diferencia entre el Bando Aliado y el Eje fue el funcionamiento efectivo de la alianza, cosa que no ocurrió entre los derrotados, donde Italia sólo estorbó a Alemania y Japón prácticamente libró una guerra propia en el Pacífico contra EUA ajena a la suerte de Berlín.


Pero además, Rusia olvida que hay un elemento fundamental para que los europeos sientan más victorioso y tengan más agradecimiento por su rival americano que por ella, y es lo que pasó después de terminada la lucha: Los Norteamericanos implementaron el Plan Marshall y reconstruyeron Europa Occidental en un clima de respeto a las libertades individuales y dieron vía al desarrollo de los distintos países; los Rusos, tras "liberar" a Europa Oriental establecieron regímenes títeres de sus intereses, dictatoriales y corruptos, que hicieron del asesinato, la persecución a los disidentes, la intolerancia religiosa e idiológica y el espionaje, cosas de todos los días mientras el Marxismo impuesto por las bayonetas de los "libertadores" sumía a los países en el estancamiento económico, la pobreza y la opresión, así, es muy difícil que un Polaco sienta agradecimiento por el Ruso que además, hasta el día de hoy, recuerda con alegría cómo en los tiempos zaristas los cosacos hicieron de la caza de campesinos polacos un deporte popular, o cuando el berlinés oriental recuerda la pobreza y el espionaje diario a manos de la stazi que registraba hasta cuántas veces entraba al sanitario mientras Hönecker iba a Moscú a bordo de su lujoso jet privado y vestido de Armani a brindar con champagne con Brezhnev por los logros del proletariado.

Ahora, no hay que olvidar lo que con justicia dice Juan Manuel de Prada o el historiador británico Laurence Rees: las potencias occidentales finalmente le regalaron a Stalin la oportunidad de alzarse como el mayor vencedor de la contienda y le entregaron, casi como trofeo, a Europa Oriental, donde hizo lo que quizo y sometió a esos países a cuarenta años de dominación cruel y férrea, lo que constituyó una verdadera traición para algunos pueblos, principalmente el Polaco, pues habiéndose iniciado la guerra para liberarlos de la opresión germana, terminó aceptándose su sometimiento a manos de los Moscovitas, quienes habían colaborado gustosos con Hitler en la conquista y masacre de los infortunados eslavos al inicio.

Hoy es muy diferente: Vladimir Putin ciertamente tiene razón en su posición respecto a Ucrania, que no es más que un acto de intervención de EUA y Occidente, principalmente Alemania, en el "extranjero cercano" de la Rusia actual, en una antigua provincia, siguiendo el plan trazado desde la década de los 90: agrandar la OTAN hacia el este, arrinconar a Moscú e impedir un renacimiento ruso, en lo que Alemania capitaliza la creación de mercados cautivos para sus productos y finanzas en la depauperada Europa Oriental tras medio siglo de Comunismo.

Sin embargo, es claro que Putin ha adoptado el otro extremo: el desfile para la celebración de los 70 años de la rendición de Alemania está programado para el 9 de mayo, como cada año, sin embargo, ha habido preparativos desde hace como 15 días, casi casi, ha habido un desfile diario, en la mañana o en la noche, por las calles de Moscú, centrándose sobre todo en exhibir a los nuevos blindados con los que cuenta el Ejército Rojo: los tanques T-14 Armata, que es el carro blindado más avanzado del mundo hoy por hoy, así como nuevas plataformas de misiles ICBM y de medio alcance, y otros juguetitos con los que el camarada Vladimir pretende amedrentar a Occidente.

Tiene elementos para ello: las finanzas rusas increíblemente se reponen de las sanciones impuestas por la administración de Soetoro en Washington y la Unión Europea y la bajada de los precios del petróleo decretada con la ayuda de Arabia. ¿Cómo lo ha hecho? Primero: la acumulación de oro y la vuelta a este patrón para sostener el valor del Rublo, lo que está ocasionando que esta moneda recupere terreno a pasos agigantados, y en segundo: una alianza estratégica comercial y financiera con China y los otros miembros del bloque de los BRICS, así como con el "club de los sancionados" como Irán o Corea del Norte y el Eje Bolivariano en Sudamérica, donde ha encontrado numerosas fuentes de materias primas y mercados, con lo que el efecto de las sanciones se ha diluido mucho en contra de Moscú y por el contrario, como un boomerang, ha golpeado a los propios europeos, que ahora no venden sus productos al gigante eslavo ni reciben de éste las materias primas habituales.

Putin sabe además de la situación económica de EUA, que le ha obligado al Pentágono a reducir inversiones en proyectos diversos, lo que se nota en una acción casi simbólica contra el peligro del ISIS en Medio Oriente, y en la cada vez mayor dilación en la producción de los aviones caza de quinta generación, entre tanto, Rusia puede, como siempre, darse el lujo de fortalecer sus fuerzas armadas ante una población acostumbrada a sacrificarse en forma permanente por la gloria del Estado y a vivir en pobreza, el ruso no es consumista, es sobrio y se conforma con poco para vivir, salvo que de golpe tenga una gran cantidad de dinero que gastará velozmente en diversión para volver a su frugal y melancólica vida. No le pedirá al Estado un generoso plan de pensiones ni que genere condiciones de opulencia y consumismo, ni se interesará por los éxitos de Miley Cyrus cuando sus grupos musicales entonan Katiushka o Cuando Estoy de Guardia en el Frente Occidental y otras canciones bélicas y patrióticas a ritmo Tecno o de Heavy Metal.

Con esta seguridad, y en estrecha alianza con China, pese al largo historial de rivalidad entre el Celeste Imperio y "La Tierra Hambrienta" como los chinos denominan con sorna a Rusia, hoy ambos imperios asiáticos se unen y están decididos a poner fin a la hegemonía occidental y en particular, a la norteamericana. Ambos, combinados, cuentan con los medios para lograrlo, tanto en los ámbitos económicos como cuentan o pueden llegar a contar rápidamente, con los medios militares disuasorios para evitar que EUA pretenda lanzarse a una contienda bélica para defender su supremacía.

Yo sigo sin compartir el entusiasmo que muchos Tradicionalistas tienen por Vladimir Putin y Rusia a quienes ven como defensores de Dios y la Cristiandad --incluso mentes sensatas como la del escritor Juan Manuel de Prada pierden el sentido al hablar de esto--, las medidas que he comentado aquí sólo se explican en el contexto de una Geopolítica que no tiene nada de cristiana y sí de pragmática (los mismos entusiastas de Putin son los mismos que explican la Historia de la España Imperial de los siglos XVI y XVII como una lucha simplemente religiosa por extender el Reino de Dios, lo que me parece parcial y hasta como más propio de la mentalidad de un islamista que de un católico, cuando en la política española de ese tiempo hubo mucho de pragmático, de geoestrategia y de intereses económicos, como siempre y como lo tenían sus rivales Inglaterra, Francia y Portugal; si no, ¿porqué creen que el ultracatólico Carlos V y su ejército hispanoalemán tomó y saqueó Roma y cometió multitud de abusos que hoy solo atribuirían a los "malditos" anglosajones para hacer prisionero al Papa?) Incluso, el impulso oficial que el Kremlin está dando a la fe Ortodoxa no es porque Putin sea un elegido de lo Alto, ni por una verdadera fe, que dudo mucho, por su formación en la KGB, tenga, sino por la necesidad de llenar el hueco ideológico dejado por el fracaso del Marxismo con los tres puntales tradicionales de la política rusa pre-comunista: Autocracia-Nacionalismo-Ortodoxia, y que a eso se concreta la doctrina que impulsa el filósofo ruso Aleksandr Duguin, el mentor ideológico de Putin, doctrina que no ha abandonado el ideal imperial y hegemónico del Gigante Eslavo.

Es triste, tras 70 años de la última contienda global, el mundo se encuentra en una espiral de odios mucho mayores a los del pasado siglo, mismo que vio derramarse mucha sangre por motivos ideológicos e intereses políticos; hoy, el odio se respira por todos lados: la Casa Blanca y el Pentágono revive la Guerra Fría al presentar a Rusia y a Putin como un imperio cruel de oscuridad y un tirano brutal, mientras que el Kremlin no se queda atrás y presenta a los norteamericanos como monstruos dementes gobernados por sátrapas sedientos de sangre, Japoneses y Chinos mantienen vivo su odio milenario y los Coreanos viven odiando a los dos aunque se refugian bajo las alas protectoras de los primeros cuando les conviene, se sigue odiando a los Judíos por creerse en las más variadas y disparatadas tesis sobre sus presuntas conspiraciones por el dominio mundial, los Judíos tienen deseos de revancha y odios que descargan en sus vecinos Palestinos, los Hispanos tradicionalistas odian a los Anglosajones por la ocupación de dos islas desiertas en el Atlántico Sur o hasta por las piraterías de hace 300 o 400 años, los Anglosajones odian a los Hispanos por ser oleadas de inmigrantes en EUA y desconocer el Catolicismo, Negros y Anglosajones también reviven viejos rencores en nuestro vecino el norte, mientras que entre nosotros se estimula no la crítica, sino el odio al Presidente y su Partido, o las campañas políticas giran en torno al odio entre partidos y simpatizantes de los mismos, hay odio entre los aficionados de distintos equipos de fútbol, hay odio entre regiones de España, y en el seno mismo de la Iglesia, Neoconservadores y Modernistas odian a Tradicionalistas, y muchos de ellos devuelven ese odio con más de lo mismo, y a nivel socioeconómico, los pobres cada vez tienen más resentimiento y odio contras los Ricos, quienes también sienten cada vez más desprecio y odio hacia los pobres, y hasta veganos y animalistas odian a taurinos y omnívoros, cualquier pretexto vale para el odio.

¿Qué pasará cuando todo este cúmulo de odio del ser humano hacia sus semejantes estalle? Estamos ante un hervidero de odios y rencores como en una olla express, es de temerse el día que estalle, ese día, la enorme tragedia que concluyó hace 70 años va a parecer pequeña ante lo que va a ser entonces.
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Algo que es cierto en lo que dice Juan Manuel de Prada en el artículo al que se hace enlace y que ya también lo había tratado hace pocos años el argentino Walter Graziano en su obra Hitler Ganó la Guerra es como buena parte de las medidas o propuestas del Nacionalsocialismo alemán han pervivido en las Democracias Occidentales: la eugenesia, principalmente, que vemos expresada en cuestiones tales como el aborto, la eutanasia, la manipulación de embriones y la manipulación genética, los ideales de belleza física, el cientifismo y el Darwinismo como un dogma, la aplicación del antinatalismo de Malthus, la masificación, y el neopaganismo como el que se intentó promover por Hitler o a través de las SS de Himmler, con promoción del budismo tibetano incluido en algo que semejaría al New Age actual... es algo para reflexionar.

7 de mayo de 2015

HACIA EL ESTADO FALLIDO



Nuevamente, y ahora en forma mucho más agresiva que las dos veces anteriores, se registraron el pasado viernes 1 de mayo bloqueos con vehículos incendiados (en la imagen) y ataques a negocios particulares en Guadalajara y otras partes del estado de Jalisco, y lo peor: el derribo de un helicóptero SuperCougar del ejército por parte de un convoy de tropas del narco, pertenecientes al Cártel Jalisco Nueva Generación armados con un lanzagranadas ruso. Arma que en Somalia, durante los años 90 mostró su efectividad para derribar estas aeronaves, como recordará todo aquel que haya visto La Caída del Halcón Negro, estupenda pieza bélica de Riddley Scott basada en la derrota sufrida por los norteamericanos en Mogadiscio a manos de las irregulares fuerzas de los señores feudales somalíes, dueños de ese Estado fallido junto con las cofradías piratas.

Lo acontecido, que parece que Mayor Oreja lo había predicho cuando estuvo en nuestra ciudad unos días antes y dado su conferencia, no puede sino calificarse como una operación terrorista destinada a crear zozobra en la población para obtener una finalidad: el cese de las operaciones de acoso en contra de la organización antes referida, que ante la virtual derrota de los Caballeros Templarios de Michoacán tras la captura de su líder Servando Gómez La Tuta, aparece como la principal banda mafiosa en el país, y además, bastante poderosa.

Como nunca, se evidenció la creciente debilidad del Estado Mexicano y por el contrario, el creciente poder de estas bandas, lo que prefigura un triste panorama futuro en el que México puede seguir el camino del país situado en el Cuerno de Africa; ya en Michoacán ante la inoperancia de las instituciones, cuya presencia únicamente parece hacerse sentir en los procesos electorales, como el actual, decadente, degradado y detestado por gran parte de la población como nunca, las llamadas autodefensas aparecieron como los ejércitos privados bajo el mando de Señores de la Guerra tan peligrosos e indómitos como los capos criminales a quienes se suponía, combatían y que pronto exhibieron su violenta lucha por el poder en la llamada "Tierra Caliente": el Dr. Mireles, Hipólito Mora o Simón "el Americano", que parecían ser los verdaderos gobernantes del estado.

Jalisco había aparecido un tanto al margen de la ola de violencia que con particular crudeza ha azotado al vecino Michoacán o a Tamaulipas, sin embargo, mucho fue revelado a raíz de los atentados del viernes pasado, y sobre todo, la inoperancia de nuestras instituciones: la virulencia aparece por todas partes, con signo político como en Guerrero, donde sin embargo, también yace, por detrás de bambalinas, la mano negra del crimen, que apoya o rechaza movimientos de pretexto político y social, en Oaxaca, el sindicato de docentes muestra su poder para extorsionar a los gobiernos local y federal y obtener prebendas y privilegios sin que las reformas legales parezcan tener efecto alguno para someterlo a la obediencia del orden jurídico nacional, tal es la fuerza que ejercen que hace temblar de miedo a la autoridad y deja que el vandalismo y la impunidad campeen; entre tanto, la Izquierda ha alentado una fuerte oposición a las reformas orquestadas por el actual gobierno, que no previo que sus planteamientos desatarían tal reacción de los grupos beneficiados con el status quo, pero el gobierno mismo ha caído en el descrédito al exhibir una enorme corrupción, intereses en negocios privados y haberse quedado pasmado ante la grave situación ahora presente en todo el país.

El gran perdedor, sin embargo, no ha sido el Gobierno Federal, que al menos se encuentra ante una oportunidad de desarticular y detener a un cartel poderoso, lo que podría significarle combustible para levantar al menos el vuelo ante la opinión pública tras un 2014 desastroso, mientras que en este año ha logrado parar en seco a los Templarios michoacanos y sabe bien que no puede permitir que un estado tan emblemático como Jalisco caiga en el caos y en manos de poderes fácticos, mucho menos Guadalajara, la segunda ciudad en población del país y un centro vital de comercio y comunicaciones. El gran perdedor es Aristóteles Sandoval, Gobernador del estado, quien en las últimas semanas ha visto derrumbarse no solo a sus aspiraciones políticas futuras, sino su carrera misma, primero por el escándalo al quedar a descubierto como su padre Leonel Sandoval, Magistrado del Supremo Tribunal de Justicia de la entidad ha fungido como operador político del PRI durante la campaña electoral de Ricardo Villanueva, "delfín" del actual mandatario estatal, a la alcaldía de Guadalajara, función que ya desempeñaba desde la campaña que llevó a su hijo a Casa Jalisco y con medidas marrulleras, poco claras y aconsejando cometer ilegalidades, lo cual representó un golpe durísimo para la campaña del Partido en el poder, y un grave deterioro a la posición del Gobernador.

Ahora viene la denuncia de infiltración de la criminalidad en el Gobierno, así como la incapacidad y las quejas en contra de la "Fuerza Unica", nueva policía estatal creada como alternativa para subsanar la debilidad y la corrupción de las mal armadas y peor organizadas y entrenadas policías municipales, y crecen los rumores del distanciamiento entre el Gobernador y el Presidente de la República, incluso, de una posible renuncia de Aristóteles a su cargo, que se acompaña de una feroz campaña mediática en la que se critican todos los defectos y carencias de su administración, bastante fundadas todas, y cómo pinta todo a un serio descalabro para el PRI en los comicios del 7 de junio próximo. Quizá los resultados, que seguramente serán malos para su causa, representarán la llamada de salida para el mandatario estatal por la puerta de atrás, pretextando algún problema personal o un puesto inventado en alguna instancia federal.

La situación es compleja, la sociedad tiene que tener en claro, como lo decía en su conferencia el político español, que este es un problema no solo del Gobierno o de las policías, sino de todos, hechos como los del viernes trastocaron planes y dañaron patrimonios y demostraron la frágil situación en la que todos nos encontramos, al exhibir la incapacidad de la autoridad estatal y federal para cumplir con una de las funciones esenciales del Estado: proporcionar seguridad.

El panorama no pinta muy positivo, el Estado se está viendo rebasado por un problema que ya amenaza la Seguridad Nacional, y quién sabe qué más esté detrás: es de recordar como el programa Rápido y Furioso, que muy probablemente fue un acto de corrupción mayúsculo en el seno del Gobierno de Obama sirvió para armar a grupos del crimen organizado, pues EUA con la economía estancada se encuentra necesitado de armar zonas inestables para vender las armas que produce, cuando las legiones de drogadictos y loquitos no basta para utilizarlas en sus asesinatos seriales periódicos. Aunque ahora resulta que el arma con el que derribaron al helicóptero del ejército mexicano resulta que es de producción rusa y vemos como RT, el medio oficial del Kremlin, cada vez le da más cobertura a la situación de México y ataca duramente al Gobierno de Peña Nieto. ¿Acaso está buscando armar una "Ucrania" para EUA?

Los ciudadanos debemos unirnos y exigir al Gobierno que cumpla su función, que sea más limpio y a la vez más efectivo para darnos seguridad; pero también debemos apoyarlo, esto no es que nos volvamos paleros de Peña Nieto, pero que apoyemos al Estado en abstracto, independientemente de quien ocupe el máximo cargo dentro del mismo, con un quehacer más legal y respetuoso en nuestra vida cotidiana, renunciando a la cultura que hace heroicos a los criminales, cumpliendo con nuestra parte, reconociendo el valor de policías y soldados que sean honestos y valientes, debemos tenerlo en claro, en ello, se juega el futuro de nuestro país y de las generaciones venideras.