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29 de enero de 2017

EL FIN DE LA GLOBALIZACIÓN

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, firmando órden...



En apenas una semana, el orden mundial que hemos conocido en los últimos 28 años, --a partir de la caída del muro de Berlín-- empezó a desmoronarse a golpes de bolígrafo y de 13 órdenes ejecutivas emitidas por el nuevo Presidente de EUA, Donald Trump. Esto, por otro lado, no significa tampoco regresar al orden anterior: el constituido durante la posguerra y que instrumentó la Guerra Fría con la división en dos bloques ideológicos y económicos, sino volver a la estructura impuesta desde el siglo XVI y hasta las dos grandes contiendas globales del siglo XX: los Estados-Nación en constante rivalidad y en equilibrio de poderes para evitar la constitución de un poder hegemónico sobre los demás, con la salvedad que dicho orden, imperante originalmente sólo en Europa donde se originó, ahora estaría existiendo en todo el mundo.

¿Porqué sucede esto? ¿Es simplemente, como nos lo muestran los medios: el capricho de un loco racista y narcisista? No es así: es un proceso que ya Samuel Huntington vislumbraba desde 1996 cuando escribió Choque de Civilizaciones como respuesta al simplón y optimista panfleto de Francis Fukuyama: El Fin de la Historia. Por el contrario, la Historia no solo vuelve a comenzar, sino que toma nuevos bríos: la Globalización iba a fracasar, porque, pese a traer indudables beneficios a través del comercio, también a la larga resultó perjudicial en muchos aspectos y además insostenible, que es lo que ya señalaba no solo el politólogo norteamericano, sino también su compatriota el sociólogo y economista Paul Kennedy en su Auge y Caída de las Grandes Potencias o el economista británico Niall Ferguson en Coloso, al referirse al caso concreto de EUA y su situación económica al convertirse en el impulsor y principal sostén de la Globalización.

Así, hace pocos días, la coalición de organizaciones no gubernamentales OXFAM (Comité de Oxford de Ayuda contra el Hambre) presentó un estudio donde refleja los resultados de la Globalización: evidentemente es cierto que cada vez hay menos pobreza extrema en el mundo, pero esto no se da igual en todos lados, pues hay lugares donde ésta ha aumentado y otros donde efectivamente, ha disminuido ostensiblemente. Sin embargo, lo que sí ha crecido, incluso dentro de los países llamados o considerados como "desarrollados" es la desigualdad: así se tiene que sólo ocho personas en todo el mundo, entre ellas personas como Carlos Slim o Bill Gates, concentran en sus manos la misma riqueza que el 50% más pobre de la humanidad. Pero sobre todo, la guerra cultural desatada por unas élites dominadas por el pensamiento socialdemócrata de la "Escuela de Frankfurt", y que empezó a imponerse desde la década de los 60. Mucho de esta ideología igualitarista en todos los aspectos: económico o de género, y democratizador, en realidad estaba en función de generar una sociedad global uniforme sostenida sólo por el mercado: todos partícipes de la producción y todos partícipes del consumo: todos tendrían que usar pantalones de mezclilla, desde Montana, EUA hasta Tashkent, Uzbekistán, todos comprar pantallas planas y ver el cine de Hollywood, desde Helsinki hasta Kuala Lumpur, para ello, todos debían guiarse por los mismos códigos culturales y las mismas ideas.

Además de eso, la avaricia del capitalismo financiero que es el tejido sobre el cual se sustenta todo el proceso globalizador generó las últimas grandes crisis económicas que no se han resuelto: la inmobiliaria del 2008 en EUA y la del Euro en la Unión Europea, ambos sucesos han motivado el surgimiento de las posturas nacionalistas para saltar de los barcos antes de que estos se hundan.

En pocas palabras, se trataba de objetivar al ser humano y volverlo parte del esquema económico. Nada más. Olvidando no solo las identidades de pueblos y culturas, sino incluso, las individuales.

Esto por supuesto, fue levantando una reacción silenciosa y quieta al principio, pero que terminó por estallar: no solo en la violencia del radicalismo musulmán, sino también en los populismos autoritarios sudamericanos como el caso venezolano o boliviano, en el surgimiento de movimientos nacionalistas en Europa, e incluso, el surgimiento y fortalecimiento del Tradicionalismo Católico, sobre todo durante el pontificado de Benedicto XVI.

Así que si bien en los años 90 parecía que el Estado tenía sus días contados, hoy el Estado regresa con fuerza en la figura de líderes a los que se les endilga la etiqueta de "populistas de derecha " o de "extrema derecha", cuando en realidad, lo único que desean no es ni el enfrentamiento ni el ataque a otros, sino las reivindicaciones de los intereses nacionales: eso es lo que abanderan Theresa May en Inglaterra, Marine Le Pen en Francia, el Partido Alternativa para Alemania en el país germano, y por supuesto: Donald Trump.

En esta semana, los medios han convertido a Trump en un verdadero monstruo, el temido "Masiosare" del himno nacional, como siempre, nuestra clase política y nuestros líderes de opinión --donde se incluye un sujeto de la estofa de Eugenio Derbez, actor mediocre cuya carrera ha sido beneficiaria del nepotismo y conciencia de casta, gracias a su madre Silvia Derbez, una de las figuras igualmente más mediocres de la "Epoca de Oro del Cine Mexicano" (1935-1970) y a los intereses de Televisa--  reacciona estimulando el patrioterismo y la indignación, pero sin un plan de acción determinado, como lo denuncia Jorge E. Trasloheros, columnista católico de el diario La Razón.

Como siempre, se apela al victimismo del mexicano, ese eterno inocente del que siempre se aprovechan los malvados extranjeros; desde los Españoles, pese a que quienes se quejan de ello probablemente no tienen nada de sangre indígena y mucho menos Mexica, sin nada de autocrítica: Hemos tenido desde el 2006 una oleada de violencia enorme que ha llevado a punto del fallo del Estado en Michoacán, Oaxaca, Guerrero o Chiapas, donde se combinan tanto los carteles de la droga como los intereses políticos, tenemos una clase política que es mucho más que el PRI y que ha llegado a cotas de corrupción inmensas, como nunca se ha visto. Y nuestro gobierno, con independencia de los colores de sus titulares, no ha implementado una política de seguridad con estrategia y sentido que lleve a la solución de esta situación ni por ejemplo, ha asegurado nuestra frontera sur. Nos quejamos del famoso sheriff Arpaio por el trato que da a los migrantes ilegales que captura, (quien solo los detiene y los deporta y en el inter, los pone a trabajar y no a que estén ociosos en una estación migratoria) pero nos olvidamos de la masacre de San Fernando de centroamericanos. De que esos mismos migrantes son víctimas de extorsiones y vejaciones ya sea de las autoridades o de la delincuencia, cuando no, ellos mismos se convierten en riesgos a la seguridad de los nacionales (¿cuántas bandas de ladrones en motocicleta resultan ser del istmo o de Colombia o Ecuador, extorsionadores o tratantes de blancas y que entraron ilegalmente al país?). ¿Sinceramente esperamos que, ante todas estas circunstancias, negligencias y caos, se establezca con México un acuerdo para el libre tránsito de personas? ¿Que EUA no exija un reembolso de las ayudas desperdiciadas para seguridad trasnfronteriza y que por eso se nos quiera cobrar el muro?

Exigimos que EUA abra las puertas de par en par y nos permita irnos a trabajar allá, como si fuera su obligación y el ejercicio de su Soberanía es visto ya como una medida fascista; pero no exigimos a las autoridades mejores condiciones en México para emprender, ni el derribo del esquema mercantilista estructurado en privilegios y prebendas con el poder: se saluda a Slim como el mesías esperado, cuando se ha enriquecido hasta lo indecible por sus componendas con el poder político y uno de los beneficiados con la Globalización. No tenemos memoria y ahora aplaudimos a quienes salen de defensores del Tratado de Libre Comercio cuando antes lo criticaban porque, efectivamente, no ha sido tan benéfico como se pensaba, como ya lo reconocía el diario El Financiero en 2014. Un tratado que significó desastres tanto para México, que vio la destrucción del agro, por ejemplo, o para EUA, que sufrió la pérdida de muchos puestos de trabajo, como lo vaticinaba Ross Perot (a quien en su momento se le demonizó como racista, cuando sólo planteaba la protección del trabajo de sus connacionales) y que en nuestro país se convirtieron en "empleos basura" como los llaman los españoles: malpagados y eventuales. 

Se pretende ahora que China venga al rescate de México, cuando China es el principal enemigo de México y de EUA en la guerra comercial: ha dañado nuestra industria textil y la del calzado por sus prácticas comerciales ilegítimas, como el precio dumping, o la piratería. 

Los mexicanos debemos dejar a un lado berrinches de adolescente y emociones desbordadas y ver el panorama tal cual es: primero que nada, que la Globalización va en retroceso o en camino de ser replanteada y que ahora se debe pensar en la defensa del interés nacional: tanto Trump como Justin Trudeau, el Primer Ministro de Canadá lo han dicho: cada quien debe velar por sí mismo. La amistad es una cosa y es entre personas: uno puede tener amigos norteamericanos o canadienses, españoles o argentinos o de cualquier otro lado; pero los Estados no tienen amistades, tienen intereses y de ahí las cambiantes alianzas a lo largo de la Historia. Incluso pareciera que Trump lo ha dicho entre líneas, que nos está dando la oportunidad de tener nuestra independencia económica y de que, presionados por esto, nuestras autoridades se vean obligadas a ejercer un gobierno de verdad y no una banda de saqueadores.

También debemos tener prudencia: muchos intereses se vieron afectados por el triunfo de Trump, intereses realmente criminales a ambos lados del Río Bravo que por supuesto, no quieren perder las oportunidades de negocios que se les escapan: desde la venta de partes humanas de los niños abortados hasta las ONG´s y lobbies en ecología e ideología de género, o las cadenas mediáticas que han sido puestas en evidencia una y otra vez por sus sesgos y mentiras. Así, todo aquello que sea denunciado por los medios habrá de verse con pincitas, pues en mucho, están buscando socavar la imagen del Presidente bajo cualquier pretexto y presentarlo como un monstruo; de entrada, ya es el demonio encarnado en México, y los principales interesados en mostrarlo así son aquellos intereses beneficiarios del Tratado de Libre Comercio que no desean renegociarlo.

Evidentemente Trump no es un santo, es ciertamente un patán, un ególatra y un narcisista --no más que muchos políticos y líderes empresariales, de hecho toda persona que busca o ejerce un liderazgo, de entrada es algo narcisista-- y no sabe los delicados manejos y formas de la diplomacia, sino que, como lo señaló Carlos Slim el otro día que dio una sorpresiva conferencia de prensa (en la que muchos dicen fue el destape de sus ambiciones políticas) solamente aplica sus técnicas agresivas de negociación empresarial buscando el replanteamiento del Tratado de Libre Comercio y resolver la cuestión migratoria. Sin embargo, es de agradecerse que sea una persona que abandone las líneas de la corrección política y se atreva a decir con franqueza lo que piensa u opina, y también los problemas y hasta las razones de sus decisiones, saltándose el filtro o la distorsión, de los medios, en este caso, México debe buscar también elevar la apuesta de la negociación y hacer un plan para llegar a acuerdos con él; por lo demás, es casi seguro que Trump, salvo en el tema de la derrota del ISIS, reducirá la intervención de EUA en el exterior, pasando a una estrategia defensiva y dejando que los aliados, como Europa y Japón, se protejan solos.

La OTAN se verá fuertemente cuestionada, lo mismo que la ONU, la cual se convirtió en un cadáver viviente al servicio de la agenda ideológica de los Clinton. 

Como dije, Trump no es un santo y su administración no estará exenta de errores y excesos; sin embargo, el compromiso hecho por defender a la vida y la familia natural trasciende más allá de patrioterismos y beneficios o perjuicios económicos: finalmente, su orden de dejar de financiar abortos fuera de EUA es una acción que salvará las vidas de muchos en todo el mundo y debilitará enormemente a los lobbies "Progresistas". Finalmente, la vida debe ser el primero de todos los derechos, no puede haber verdadera libertad ni verdadera preocupación por la persona cuando la vida se condiciona o se persigue, ni tampoco puede haber dignidad; podrá haber fiesta y un desapego a la realidad como ocurre en Holanda, pero eso tiene fecha de caducidad o ha puesto la mesa para que fuerzas externas y peligrosas, como el Islam radical, crezcan.

México, entre tanto, debe diseñar una estrategia para la defensa de los intereses nacionales; se requiere de unidad real y no conveniencia de partidos o de personajes, debe ponerse a tono con los cambios y superar el pasmo y las reacciones meramente emocionales. Pero sobre todo, exige que las personas en general cambien, que dejemos de esperar la salvación del Presidente o del exterior: el verdadero mesías del mexicano está en cada uno de nosotros y logrará su misión mediante el trabajo, el estudio, la lucha por crear un mejor país y una sociedad más justa; pero esa solución está en nosotros mismos y no tiene que depender de las acciones o circunstancias de fuera.  

Son tiempos duros como lo son todos los tiempos de grandes cambios históricos: no dejemos que esos tiempos nos derroten sino que se conviertan en la oportunidad para fortalecernos y que haga surgir lo mejor de todos y cada uno de nosotros.


21 de enero de 2017

COMIENZA LA ERA TRUMP


Pues bien, lo que la mayor alianza de poderes en el mundo en la Historia reciente había intentado evitar, ha ocurrido: Donald John Trump, de ser un hombre de negocios adicto a la fama, al escándalo, a la payasada, se ha convertido en el 45º Presidente de Estados Unidos de América, la hoy tambaleante primer potencia mundial.

Algo aparentemente imposible pero que refleja que Trump es mucho más que un hombre de declaraciones estrambóticas y aparentemente frívolo: por el contrario, siempre tuvo en mente el objetivo de llegar a la primera magistratura de su país. De ahí que se reflejara que en su juventud el propio ex-Presidente Richard Nixon lo elogiara y le dijera que tenía todo para ocupar el puesto.

En México se ha sobre reaccionado con terror ante lo que acontece, ante la imagen creada por los medios de un Trump que parece que su único objetivo al frente del Poder Ejecutivo norteamericano es la destrucción de su vecino del sur al que le tiene un odio gratuito por simple racismo. Eso es falso, como también resultan bastante pueriles y propios de adolescentes emberrinchados los llamados a no comprar autos Ford o General Motors por haber aceptado estas empresas no crear plantas en México y volver a invertir en el país que vio nacer a ambas automotrices, o a no comprar productos de marcas estadounidenses; hasta la Coca-Cola. Esto sería contraproducente, puesto que si se hace un boicot contra las mencionadas empresas o marcas de origen norteamericano, los primeros afectados serían otros mexicanos, esto es, los que laboran para las mismas empresas. La realidad es que esas medidas anunciadas por el nuevo mandatario y la aceptación por parte de las directivas de esas empresas no tienen nada de malévolo o de odio hacia nuestro país; se inscriben en la preocupación por el interés nacional y la necesidad de recuperar empleos e industrias en EUA, ciertamente, muchas empresas norteamericanas migraron de su país al nuestro debido al Tratado de Libre Comercio atraídas por una mano de obra barata y poco calificada, pero también migraron y en mayor número a China, la India o hasta Brasil. Esto lo describe muy bien el intelectual republicano y conservador español Antonio García Trevijano:


Además, resulta un caso curioso de la doble moral mexicana: resulta que la gente ahora protesta en México por que la reforma energética --haciendo alusión a uno de los mitos del Nacionalismo Revolucionario-- "se está poniendo en manos de extranjeros", y en aras de la defensa de que el petróleo es de y para los mexicanos se pide regresar al estatismo estancado y corrupto de PEMEX sin reforma, pero cuando en otro país se plantea lo mismo, bajo un argumento igualmente nacionalista, ahí si no, el deber y obligación del extranjero es rescatar a México, después de todo, siempre será "Masiosare", el extraño enemigo... 

La realidad es que con Trump, y ya antes con la victoria del Brexit, el Estado-Nación vuelve a la escena de la política tras un periodo comenzado con la caída del Muro de Berlín en que parecía que todo se subordinaba a la globalidad y que estábamos en vías de conformar una masa homogénea a nivel mundial en que las diferencias individuales, culturales y demás no tendrían sentido. Todos unidos bajo el mercado y un gobierno mundial estructurado por las Organizaciones Internacionales: ONU, OTAN, OCDE, OMC, y debajo los bloques comerciales como la Asociación Transpacífico, o el NAFTA, y los Estados como simples ejecutores locales de las políticas dictadas por los tecnócratas de arriba para favorecer a las grandes corporaciones y las grandes fortunas, quienes han sido los mayores beneficiarios de la Globalización.

Pero hubo una reacción que no pudieron prever pues creían que con las zanahorias del hedonismo y los garrotes de la corrección política podían domesticar a poblaciones enteras: en primer lugar, el Mundo Islámico salió a la defensa de sus particularidades; estúpidamente, los globalistas pensaron usar el ímpetu musulmán como vía para eliminar al Cristianismo, pero los "moros" usaron el apoyo que las propias descocadas élites occidentales les daba para pasar a la ofensiva y sembrar el caos. En el mismo Occidente, la mayoría silenciosa comenzó a despertar cuando empezó a sentir ahogada su libertad, y eso es lo que ha sucedido. Contra todo pronóstico, y contra casi todo el mundo en contra, Donald Trump llegó a la Oficina Oval.

No la va a tener fácil: ya desde la toma de posesión se dieron grandes manifestaciones en contra de su ascenso y los medios continuaron machacándole: que si se plagió el discurso de los diálogos de Tom Hardy, quien encarna al villano Bane en The Dark Knight Rises, que hubo poca gente en el acto y en el posterior desfile cívico-militar, etc. Sabe que tiene a muchos de los grandes potentados como George Soros en contra y que no lo van a dejar en paz hasta que quizá no actúe, con pruebas y en el marco de la Ley, en contra de verdaderos criminales de lesa humanidad, como lo han sido los Clinton, los Bush, Soros y muchos más, o a las actividades ilícitas que en mucho pueden estar detrás de la farándula que tanto se ha opuesto a él. La situación puede ser peligrosa, pues estas élites pueden estar dispuestas a incendiar el propio EUA como si de Honduras se tratara con tal de sacar al novel Presidente de la Casa Blanca; lo cual es enormemente riesgoso: una crisis política o de plano violencia en Estados Unidos puede llevar a su derrumbe como potencia, quién sabe si hasta a su desmembramiento como pasara a Rusia con la pérdida de su Imperio Soviético, y en definitiva, también al derrumbe del Mundo Occidental, del cual, nos guste o no, Washington es el líder, y sin ese liderazgo, entonces sí estaremos a merced de las potencias no-occidentales: Rusia, el Islam, China...

Trump debe resistir y defender el mandato constitucional que le ha sido entregado por el electorado norteamericano y de acuerdo con las reglas establecidas y vigentes que ahora resultan ser repudiadas por los Demócratas y Millenials, a su favor cuenta con el respaldo en las Redes Sociales y medios alternos, mientras que los medios tradicionales parecen no darse cuenta que quedaron heridos de muerte tras el proceso electoral y el papelón que hicieron como corifeos de la Clinton, quizá en ese caso deberá sentarse a esperar y ver cómo van perdiendo audiencia y lectores hasta extinguirse en pocos años, pero también puede proceder legalmente contra quienes difunden mentiras y muestran una evidente intención de generar inestabilidad, al igual contra quienes resulten estar detrás del financiamiento a las protestas, como hoy, que tiene lugar la llamada "marcha de las mujeres", al vandalismo y la violencia. Trump no debe cometer el error de Peña Nieto.

El nuevo mandatario tiene demasiados problemas internos como para ocuparse del exterior, estoy seguro que durante su mandato veremos una reducción de las intervenciones norteamericanas en el extranjero, salvo el caso sirio, donde es muy probable que veamos cambiar la política para apoyar ahora a Assad y a Putin en el combate al ISIS. También es probable que Trump restaure la relación con Israel, no porque sea, como dice mucho "Tradiloco" y "morenazi", instrumento del Sionismo internacional, sino porque Israel --sí, es un error histórico de 1948, pero los errores pueden aprovecharse y sacar beneficios de ellos-- puede y debe ser una "cabeza de puente", la primera línea de defensa o un contrapeso a las tres grandes potencias de la región: Irán, Arabia y Turquía, quienes a su vez deben equilibrarse entre ellas para impedir la hegemonía de cualquiera de ellas o la formación de un nuevo Imperio como el Aqueménida, Sasánida, Otomano, Abasida u Omeya que ponga en riesgo a Occidente, en mucho creo que Trump, sin ser político, tiene una idea muy clara de esto y de que EUA ya no puede pretender ser la única potencia mundial sin riesgo de colapsar bajo su propio peso y la sobreextensión como pasó con Inglaterra, Francia o España en el pasado, debe reconocer la existencia de otros focos de poder, principalmente la resurgente Rusia de Putin o China, quien sí que se ha convertido en la principal amenaza de EUA, más que en los terrenos militares o políticos en el económico y comercial, y que ha crecido a sus expensas. Sabe muy bien que si debe haber un orden internacional éste no puede ser dictado unilateralmente desde la Casa Blanca, debe haber comunicación entre todos estos focos de poder y todos y cada uno de ellos debe ceder un poco a fin de que el orden y la paz se mantengan.

El millonario bien sabemos que no es un santo, pero es alguien que está más consciente de la realidad y de lo que se ha hecho con su sociedad desde los años 90: ahora Trump ha llenado su gabinete de católicos practicantes y se ha acercado a líderes religiosos como el Cardenal Timothy Dolan, Arzobispo de Nueva York o de otras confesiones cristianas y de inmediato se ha ido contra la promoción del Islam hecha por Obama --Resulta realmente incomprensible que a la par que fomenten el feminismo y el homosexualismo, los "Progres" alienten al Islam-- salvando las proporciones, creo que puede actuar como una especie de Constantino, quien tampoco era un santo ni perfecto --asesinó a su primera esposa y a su hijo mayor: Crispo-- pero que tuvo una clara visión de la realidad y se dio cuenta de que el Cristianismo podía dar un pegamento moral que salvara al Imperio de su decadencia, y se puede decir que lo logró: la parte oriental se mantendría hasta el siglo XV y la Iglesia sería la base para la nueva Europa surgida tras la caída del oeste.

Todo esto golpea a muchos intereses, Trump bien lo debe saber y debe obrar en consecuencia, hacer retornar el sentido común y la franqueza por encima de las aberraciones y la hipocresía de los "Progresistas", pero también con cautela: su propio país es muestra de cómo acabaron aquellos mandatarios que se opusieron a intereses de las élites, como Lincoln o Kennedy. Si Trump triunfa, a pesar de lo que digan los medios y a pesar de lo que parece, estoy seguro que no solo su país verá un cambio para bien, lo hará todo el mundo.

México ante Trump:

Mientras en México todo mundo quiere sacar a Peña a rastras de la residencia de Los Pinos y quemarlo vivo en una hoguera en la Plaza de la Constitución en la Ciudad de México sobre todo por el "gasolinazo", ha pasado desapercibido o no se han comprendido algunos movimientos que parecen indicar que no anda tan descaminado en realidad.

Uno de ellos es el regreso al gabinete del impopular Luis Videgaray, ex-Secretario de Hacienda en la cartera de Relaciones Exteriores. Es de recordar que él fue quien invitó a México al ahora presidente norteamericano a reunirse con Peña, algo acertado, pero que terminó desperdiciado por la tonta actitud del Presidente Peña, totalmente pasmado ante Trump. Poco se dice, pero Videgaray sostiene una amistad cercana con el yerno del mandatario gringo, Jared Kushner, quien además ha sido nombrado Jefe de la Oficina de la Presidencia de EUA y con quien negoció la visita del entonces candidato a México.

Eso me lleva a preguntarme: ¿La retórica en torno al famoso muro no será ahora parte de un plan? No cabe duda que si Videgaray y Kushner tienen contacto, pueden ser también un canal de negociación. Los señalamientos de Trump en torno a que buscará renegociar el Tratado de Libre Comercio con Canadá y México dan más luz a la estancia de Videgaray en Relaciones: será el hombre indicado para la renegociación. Y aquí viene mi loca teoría: ¿Qué tal si la idea es que el Presidente Trump siga apareciendo como el "ogro comemexicanos" y que gracias a los buenos oficios de Videgaray se logra una solución alterna al muro en un plan de seguridad conjunta, y un replanteamiento del NAFTA que sea como originalmente los presidentes Salinas y Bush Sr. querían y no como lo deformó Bill Clinton que beneficie a las tres partes? ¿No colocaría esto a Videgaray, de impopular convertido en salvador, a las puertas de la Presidencia de la República en 2018? Es eso o el populismo loco de López Obrador o nuestra versión ranchera de Hillary Clinton encarnada en Margarita Zavala.

La extradición, un día antes de la toma de posesión de Trump del criminal Joaquín el Chapo Guzmán Loera, bien puede ser fruto de esa negociación entre Videgaray y Kushner, finalmente, el Capo debe ser una fuente de información valiosísima, incluso sobre enemigos declarados del nuevo mandatario, como Hollywood, --recuérdese a Sean Penn y Kate del Castillo visitándolo-- y no creo que Trump dude en exprimirle lo mucho que puede decirle.

México, entre tanto, debe enfocarse en generar una economía propia, fuerte y competitiva. ¿Pero cómo hacerlo?

Es cierto que las políticas nacionalistas de Trump pueden implicar el retiro de inversiones de empresas norteamericanas de nuestro país, pero esto no significa el fin del mundo ni tampoco que EUA incumpla con su inexistente obligación de crearnos empleos y levantar nuestra economía, como bien dice este migrante entrevistado por el diario español El País, es tiempo de que México se haga responsable de sus problemas y los resuelva; lo que implica por supuesto, el combate a la enorme corrupción, misma que ha llegado a grados inauditos, como lo que se revela día a día de la pasada administración estatal de César Duarte en el estado de Veracruz, donde presuntamente se suministraron tratamientos falsos contra el cáncer a niños, por haberse literalmente, robado el dinero para ello el ex-mandatario local. De ser cierto esto y no parte de la "caza de brujas" desatada por el nuevo gobernador --de quien se dice, es pedófilo (ambas cosas se deben demostrar jurídicamente y no ante la prensa)-- en contra del partido contrario al suyo, se tratará de un verdadero delito de lesa humanidad.

Algo que va más allá de la indignación social por el aumento de los precios de las gasolinas, que hay de decirlo que son el paso previo y necesario a la apertura o liberación del precio, con la entrada de la libre competencia entre distribuidoras de combustibles, lo que requería nivelar el precio con el mercado internacional (en España se dio también un aumento del precio del combustible) también tenemos que la crisis puede ser la puerta para la creatividad, el emprendurismo y también, la aparición de nuevas industrias que sean 100% mexicanas, como por ejemplo, la generación de combustibles alternativos, como el biodiesel , el metano que surja de la descomposición de la basura y otros.

¿Pero cómo puede ser esto posible si toda la vida nacional gira en torno a la Política? ¿a la lucha eterna entre los partidos? Lejos de que se exhorte a la unidad y al trabajo para salir adelante, los partidos políticos se lanzan todos contra todos y en contra del propio Presidente para sacar provecho electoral, hasta patéticos y mínimos presidentes municipales ahora pretenden intervenir en los precios de los combustibles pese a que esté fuera de su competencia prevista en el artículo 115 constitucional, cuando no, aparecen como defensores de la humanidad contra el villano mundial Trump. Francamente ridículo.

Si se quiere crear una Economía independiente de la norteamericana, competitiva y fuerte, lo primero que tiene que hacerse es fomentar el emprendurismo y dejar que el sueño de muchos sea entrar a trabajar en el Gobierno o participar en política porque "ahí sí hay lana (dinero)", pero para ello se necesitan hacer cambios radicales y de ya: primero, reducir el gasto público eliminando multitud de dependencias, organismos, entidades e instituciones inútiles pero onerosas, eliminar el financiamiento público a los partidos políticos, eliminar los cargos de elección por el principio de representación proporcional y reducir un 20 o 30% los sueldos y dietas de los altos funcionarios, fortalecer y depurar a los poderes judiciales locales y federal para que se haga cargo de muchas de las funciones materialmente jurisdiccionales ejercidas por órganos del ejecutivo o autónomos, que órganos y tribunales electorales sean temporales y honorarios, reducir las plantillas de personal eliminando puestos inútiles o sobrantes, etc.

Si se reduce el gasto público, se tendrán más recursos y se podrán reducir las cargas fiscales u otorgar créditos y estímulos a emprendedores. Pero igualmente, se podrían entregar estímulos a universidades y empresas para que desarrollen proyectos de investigación científica y tecnológica que son vitales para la innovación.

Y en materia de seguridad, debemos hacer algo con nuestras fronteras que hacen agua por todos lados, empezando nuestra frontera sur. La queja de Trump es sobre todo en razón de la seguridad y de que el Gobierno Mexicano se hizo tonto con los recursos entregados por la Iniciativa Mérida con tal fin, por ello plantea tanto el muro y que nosotros lo paguemos. Lo sentimos por el humanitarismo y el altruismo tipo del Padre Solalinde o el grupo de Las Patronas, pero el deber del Gobierno mexicano es ver primero por sus nacionales, no por los cubanos, hondureños, salvadoreños y demás, esos países deben resolver su problema... aunque hablen español también y aunque repelen los "Hispanilocos".

No son tiempos fáciles, y no es el momento para portarse como los snowflakes que gritan y patalean porque con Trump se les acaba su sueño de un "papá gobierno" que les mantenga y sea permisivo y les legitime todas sus acciones, gustos y deseos. Son tiempos de trabajar, de disciplinarse y madurar, y esto, a ambos lados del Río Bravo. La pregunta es si lo lograremos, o por el contrario, nos hundiremos.


18 de enero de 2017

ADIÓS A OBAMA


En las grandes cadenas de medios, tanto en EUA como en México, así como grupos muy poderosos como la farándula de Hollywood andan como plañideras con respecto a la salida de Barack Hussein Obama de la Presidencia de la República y la llegada del millonario inmobiliario Donald Trump en su lugar, como resultado de las elecciones celebradas el pasado noviembre.

Los dolientes pretenden que recordemos a Obama como un verdadero estadista, con mayúsculas, uno de los mejores gobernantes que ha tenido EUA y que también, los benéficos efectos de su gobierno se reflejaban en otras áreas del globo: México incluido y en primerísimo lugar. La realidad no es así; basta con ver en las redes sociales que entre muchos norteamericanos la percepción que se tiene sobre el mandatario saliente es negativa: un sujeto timorato, incluso afeminado, que se ha doblegado ante los verdaderos enemigos del país, principalmente ante el Islamismo y que, además, ha sido rebasado por otros líderes, sobre todo por Vladimir Putin, en el concierto internacional. También, resulta indudable que si Trump fue favorecido por los sufragios se debió a su política que menospreció a amplísimos sectores de la sociedad, en particular los más humildes y que fueron más golpeados por la crisis del 2008, misma que el afroamericano heredó del también desatinado gobierno de Bush Jr. y que fue incapaz de resolver, antes bien, lo agravó con su apetito por la deuda pública para financiar programas impagables como el Obamacare y multitud de medidas asistencialistas, más parecidas a lo que ocurre en países del Tercer Mundo que a una potencia mundial como EUA.

Los historiadores a futuro seguirán preguntándose, y quién sabe si algún día obtendremos la respuesta sobre quién fue y qué representó. Sus antecedentes y su identidad siguen ocultos por una niebla pesada, intencionalmente interpuesta, lo mismo que su meteórica carrera que lo llevó de ser un desconocido funcionario municipal en Chicago a la primera magistratura de la primer potencia del globo, donde abundan los huecos y las dudas: no hemos visto fotos más recientes de su madre o su abuela, su paso por Harvard, según algunos testimonios lo pintan como un alumno mediocre, y otros contradictorios, lo sitúan como un líder que llegó a editar la revista de la Facultad de Derecho, como también hay quienes dicen que no nació en Hawaii, entidad federativa estadounidense, sino que nació en Kenya o en Indonesia, que estuvo registrado en Harvard precisamente como extranjero y con el nombre de Barry Soetoro, e incluso, que es homosexual y su esposa Michelle, en realidad, un hombre mutilado --léase transexual-- con hijas adoptadas en Africa.

Por lo pronto, analicemos lo que el propio Presidente saliente presume: su "legado" y que muchos temen que se pierda con la llegada del estrambótico Trump a la Casa Blanca:

1.- Tensiones étnicas y raciales: No es Trump quien esté causando tensiones raciales ni interétnicas dentro de la sociedad norteamericana, sino que las heredó precisamente de Obama, quien durante su mandato se dedicó a estimularlas. En el 2008, cuando era candidato, llegó a la primera magistratura precisamente por ser visto como un símbolo, el que ponía fin al gran trauma existencial de EUA que era el racismo, arrastrado desde los tiempos coloniales y de la economía de grandes plantaciones agrícolas del sur.  Era una especie de reconciliación con la Historia; precisamente el Premio Nobel, más que ser otorgado a un Presidente que acababa de entrar en funciones y por lo hecho, no hecho o lo que iba a hacer o no hacer, era en realidad dirigido a un electorado norteamericano aparentemente maduro y dispuesto a romper con taras del pasado.

Obama no cumplió con tal papel; antes bien, ahondó las divisiones: ante los casos de abuso policial, no condujo a una revisión y a reformas encaminadas a eliminar tales abusos de policías blancos contra los afroamericanos que pudieran tener una base racial, ni a una mejor capacitación de los agentes de la Ley, ni tampoco a revisar las condiciones sociales y económicas que llevan al sector afroamericano a tener tanta proclividad por el crimen; por el contrario, como si fuese un activista y no la más alta autoridad ejecutiva en su país, se puso del lado de quienes hicieron protestas y saqueos como respuesta al débil castigo a que fueron sometidos los perpetradores de los abusos en muchos casos, y minimizó los hechos que en diversas ciudades de EUA parecían más propias de México o algún país centroamericano en igualmente casos de protestas antigubernamentales (como en los recientes casos tras el llamado gasolinazo).

De igual manera, Obama manejó un discurso favorable a los inmigrantes hispanos y en muchos casos les concedía derechos y servicios más que a los propios ciudadanos. Pura demagogia: en realidad, el Presidente Afroamericano se convirtió en el máximo deportador de inmigrantes de la Historia, para cerrar con broche de oro, acaba de terminar con la política de otorgar asilo inmediato a todos los balseros cubanos, en lo que parece parte de su berrinche por la derrota Demócrata en las elecciones.

2.- Polarización Ideológica: Obama fue el abanderado del Progresismo propalado desde los noventa por los Clinton y por George Soros: Progresismo que consiste en legalizar y promover todo aquello que en realidad huele a muerte, vicio, exceso y aberración: la ideología de género, aborto, eutanasia, drogas, homosexualismo, y de promoción de un laicismo jacobino: dirigido únicamente contra el Cristianismo, mientras hubo una promoción descarada al Islam, a grado de calificarlo --sin justificación ni antecedente histórico alguno-- de uno de los pilares de Estados Unidos.

Como nunca, el país se dividió entre Progresistas o Liberales y Conservadores, los primeros desean un Estado-nana, paternalista y que elimine todo rastro de la responsabilidad individual en pos de que el Gobierno subsidie, conceda y otorgue las condiciones del Estado de Bienestar y las personas sólo puedan dedicarse a una vida hedonista que gire en torno a la "auto-realización" evitando conflictos y dificultades lo más que se pueda. Los segundos, en cambio, mantienen la idea de EUA como una nación de identidad cristiana y de respeto a la libertad y responsabilidad individual, a la capacidad de emprender, y que el Gobierno sea reducido a fin de que no sea oneroso ni tampoco intervenga en demasía en la vida de las personas.

Obama centró su agenda en cuestiones ideológicas como lo de los baños unisex, lo que contribuyó enormemente a dividir a la sociedad y a crear la óptica de que evadía los problemas de verdad para centrarse en cuestiones superfluas y frívolas, además de atacar valores, tradiciones e instituciones clave no solo en EUA, sino en todo el mundo occidental.

3.- Debilidad: En cuanto a política exterior, Soetoro fue señalado por doblegarse ante los intereses de otros Estados, e incluso, de enemigos declarados --no nos vamos aquí ante errores flagrantes de protocolo, como haber hecho serviles reverencias ante el Emperador Akihito de Japón o el  hoy difunto Rey Abdallah de Arabia Saudita,-- sino a cuestiones tales como normalizar las relaciones con la dictadura castrista en Cuba sin garantías de un mayor respeto a los derechos humanos, y finalmente, regalar el fin de la política pies secos, pies mojados, en lo que parece ser una connivencia con el régimen para deportar de regreso a personas que quieren huir del "paraíso socialista" del Caribe, o también a haber terminado por condescender con Irán la firma de un acuerdo que permite a la potencia persa continuar con un programa nuclear presuntamente avocado al uso civil, pero en el que se sospecha un disfraz de intenciones bélicas.

Igualmente, la actuación de EUA al exterior se vio rebasada en estos ocho años por la de Rusia, al haber contribuido al estallido de los conflictos en Medio Oriente con obvia intención de favorecer los planes hegemónicos de la Corte de Riyad en la región contra el resurgimiento de Irán, la histórica potencia dominante de la región, lo que llevó al surgimiento de las Primaveras Arabes, mismas que no culminaron con la democratización de los países islámicos, sino con el ascenso de los radicales, de donde surgiría el ISIS y el masivo éxodo de refugiados a Europa e incluso Canadá y el propio Estados Unidos; siendo Moscú la única potencia que ha intervenido con intenciones de restaurar el orden y apuntalar a Bashar el Assad quien, aunque es un tirano, es un garante de estabilidad, como en su momento lo fueron los derrocados y asesinados Saddam Hussein o Muammar Gaddafi en Irak y Libia.

Interiormente esa debilidad se vio traslucir con los atentados terroristas que se sucedieron en el territorio norteamericano, aunque Obama y sus partidarios lo minimicen: los atentados del maratón de Boston, la matanza de Orlando, el tiroteo en Fort Hood, el de San Bernardino, comprueban que la seguridad se debilitó enormemente, además de los tiroteos protagonizados por perturbados, que aumentaron enormemente en su frecuencia y crueldad bajo la administración del mulato, sin que se buscara ir más allá de aumentar las restricciones a las armas sin ahondar en estudiar las causas de estos incidentes.

4.- Revanchismo: Obama sale de la Presidencia haciendo el ridículo, sin poder digerir la derrota y culpando a Vladimir Putin y a Rusia del fracaso de Hillary Clinton en la carrera a la Casa Blanca, deslizando la teoría de que el Kremlin "hackeó" los resultados electorales o que fue responsable de las filtraciones a Wikileaks que en mucho deterioraron la imagen de la ex-Primera Dama durante la campaña.

El mandatario saliente, además, parece haber intentado por todos los medios generar una severa crisis con Rusia mediante la constante aplicación de sanciones económicas que terminaron por perjudicar más a sus aliados europeos que a los eslavos, con motivo de la anexión de Crimea y la crisis ucraniana y el apoyo de Moscú a Assad en Siria, --también provocada por Washington con tal de acercar a Rusia la amenaza de la OTAN a sus antiguos territorios-- y ahora el presunto fraude electoral y la subordinación de Trump a los intereses rusos. Putin no cayó nunca en las provocaciones, sino que con habilidad, mesura y frialdad las trató como lo que eran: simples berrinches de quien en realidad estaba perdido y con una imagen derrumbada, pero que pretendía pasar por un líder.

Sin muestra alguna de civismo y madurez, Obama procura sembrarle de dudas el camino a la toma de posesión a su sucesor y restarle legitimidad al presentarlo como el manchurian candidate o un caballo de Troya de los moscovitas. Esto por supuesto, no redunda en beneficio alguno ni para EUA ni para su legado, sino que puede convertirse en la fuente de inestabilidad política para la nueva administración.

5.- Estancamiento: Tampoco el terreno económico funcionó bajo Obama. EUA no ha superado la crisis del 2008 y las medidas implementadas, como el sistema de salud llamado Obamacare en su honor resultó incosteable y oneroso, encareciendo el costo de los servicios de salud y los seguros. Los únicos lugares donde se recuperó el empleo han sido, curiosamente, aquellos gobernados por Republicanos como Texas. Además, el asistencialismo se convirtió en parte de su política social antes que la creación de empleos.

La desigualdad creció enormemente y los súper ricos se hicieron más ricos, mientras que aumentó la pobreza y la gente que vive del seguro de desempleo o de los cupones canjeables por alimentos, siendo curiosamente, el sector más afectado el de la población de color.

En otros aspectos esto resultó muy claro como en el marasmo en el que entró el programa espacial de EUA: la NASA se la ha pasado continuando con las misiones anteriores, pero actualmente, los desarrollos han sido pobres y, en el colmo de la ironía, los astronautas norteamericanos deben depender de los vehículos rusos para trasladarse a la Estación Espacial Internacional y el desarrollo de sus misiones, así como de contratistas privados como Space X, mientras además, las universidades e institutos científicos entran en decadencia pues la investigación y la enseñanza quedan relegadas y controladas por lo "políticamente correcto", por evitar ofender, por la no discriminación, porque toda opinión es válida, y en resumen, por dejar que el sentimentalismo y la emoción, eficaces para mover a las masas como se ha demostrado desde la época de los sofistas y lo han aplicado los grandes demagogos, suplanten a la razón.


Concluyendo: Obama no fue más que un farsante, un hombre de paja que sirvió a intereses extraños: los de Arabia Saudita que desde la época de Bush Jr. vio la posibilidad de utilizar a EUA como su instrumento para hacer el trabajo sucio de convertirla en el poder hegemónico de Medio Oriente por encima de Irán, el sempiterno imperio histórico de la región y de Turquía, quien liderara el último califato del siglo XV a inicios del XX, o a los intereses de George Soros y otros grandes potentados que le utilizaron para volver Ley e influir en el mundo extendiendo ideologías perversas disfrazadas de libertad con la mira, en realidad, simple y vilmente, de hacer negocio eliminando el espíritu de las personas y volviendo todo mercancía y consumo, hasta la identidad.

¿Qué será de Obama/Soetoro? Posiblemente vuelva a la oscuridad de donde salió, o quizá ahora se impulse un nuevo proyecto político de la Izquierda norteamericana encarnado en su cónyuge Michelle, lo que sin embargo, demostrará que el Partido Demócrata se ha convertido en patrimonio de familias: los Clinton y ahora los Obama, que posiblemente los desplacen mientras la corrupta pareja de Arkansas se precipita a la ruina, pues han dejado de ser útiles para sus amos. Si es así, la pareja de afroamericanos será solo una nueva fachada para los planes encubiertos de otros, que no cabe duda, apostarán por el fracaso de Trump y no dudarán en buscar cómo llevar a EUA camino hacia el tercermundismo con tal de satisfacer sus ambiciones.

Pero ojalá algún día la verdad resplandezca y nos muestre la realidad: que Barack Hussein Obama, Barry Soetoro, o como sea que se llame de verdad solo fue la encarnación más hueca, refinada y completa de la demagogia, eso y nada más.