Buscar este blog

12 de junio de 2018

EL (NEGRO) PANORAMA ELECTORAL MEXICANO



No había tenido la oportunidad de escribir acerca de las próximas elecciones presidenciales a celebrarse en México en ya solo unas semanas. La verdad, es tal el hartazgo y el pesimismo que tengo respecto al futuro de mi país, que ni había querido tocar el tema. La realidad es que el panorama que ofrece este proceso electoral respecto al futuro de México es bastante oscuro. Lo que queda claro es la crisis de liderazgos y el agotamiento de nuestra clase política. Nuestro país, al igual que el resto del mundo occidental, se encuentra en una situación de franca decadencia, que se refleja en la falta de líderes capaces y con conocimiento y propuestas para hacer frente a una realidad harto complicada, tanto en lo interno como en lo exterior.

Para empezar, debemos tener en claro que en México no tenemos opciones políticas reales: todas las opciones políticas tienen una misma fuente: el tan odiado y denostado PRI, partido político al que es imposible desligar del siglo XX mexicano y aún de lo que va del presente.  Realmente no tenemos alternativas. Analicemos un poco la Historia y comprenderemos porqué nos encontramos en una coyuntura bastante complicada, y porqué, gane quien gane, no habrá ningún cambio de fondo en la situación nacional:

Como ya en otros posts en este espacio lo he mencionado, la clase política mexicana actual es heredera directa de los Liberales que vencieron definitivamente a los Conservadores en 1867 con la derrota y fusilamiento del emperador Maximiliano de Habsburgo; desde entonces, en México se acabaron las alternativas reales o proyectos alternativos para plantear el Estado y el Derecho. Desde entonces, en nuestro país se apoltronó en el poder una élite autoritaria que diseñó un Estado autoritario e interventor, federalista de forma y centralista en la práctica, más parecido ideológicamente al jacobinismo francés que al genuino liberalismo de Adam Smith o John Locke, y que a la vez, subordinó el país a los intereses de EUA, con cuyos políticos los unía el vínculo de la Masonería. El Porfiriato representó cierto distanciamiento de ese proyecto, pues Don Porfirio Díaz buscó más ceñirse a un modelo europeo y obtener cierta independencia, recuperando incluso una parte de los elementos del proyecto Conservador; sin embargo, la Revolución rompería con esta tendencia y no significaría sino un conflicto generacional entre los viejos veteranos de la lucha contra el Imperio de Maximiliano y la Intervención Francesa, como el propio Díaz, Huerta o Blanquet, contra jóvenes líderes provenientes de los estados norteños recientemente incorporados de lleno a la vida política nacional, como fueron Madero o los sonorenses Calles, Obregón, De la Huerta, Serrano, que serían los vencedores de la contienda; ciertamente, hubo movimientos como el agrarista postulado por líderes populares como Zapata o Villa, lo que descansaba en postulados propios del Conservadurismo del siglo XIX y ya habían sido planteados por líderes como Tomás Mejía o Manuel Lozada, todos ellos derrotados por la aplanadora "Liberal", aunque luego, se pretendió hacer que el agrarismo fue otra conquista de la Revolución, aunque en realidad, esas posturas fueron muy tergiversadas y destinadas más hacia el control político.

El PNR-PRM-PRI, finalmente, fue la institucionalización de esa élite política, que buscó no dejar alternativas a la extraña mezcla de liberalismo jacobino decimonónica y socialdemocracia que conformó el bagage ideológico de la formación. La Guerra Cristera, por ejemplo, puede explicarse como el intento, --en mucho, conseguido-- de suprimir alternativas políticas para México, y así se explica el fusilamiento de Anacleto González Flores, quien probablemente habría impulsado una opción cercana a la Democracia Cristiana --lo cual quizá no es un consuelo, como afirma el jurista  español Miguel Ayuso, nada ha contribuido más a la descristianización de los Estados europeos que la Democracia Cristiana, y como ejemplo está el gobierno de Angela Merkel, surgido de esa corriente ideológica en Alemania-- consolidándose la hegemonía del partido tricolor.

Pero entonces comenzaron los cismas: el PAN, primero de las escisiones del partido gobernante: Manuel Gómez Morín había sido el Secretario de Hacienda bajo los gobiernos de Obregón y Calles, para luego, unido a lo que quedaba del movimiento de Anacleto González Flores, representado por Efraín González Luna, fundar el primer partido opositor al partido de la Revolución.

Después, se dieron escisiones del PRI sobre todo desde el lado de la Izquierda, aunque la mayoría de las veces fue el surgimiento de partidos clientes, hasta 1988: nuevamente, alguien que se siente descontento del sistema o no es recompensado por éste, decide separarse y formar su propio grupo político: Cuauhtémoc Cárdenas, descontento por no ser nombrado candidato a la presidencia de la República por el PRI en vez de Carlos Salinas de Gortari, fundó un movimiento que terminó por decantarse en el PRD. Posteriormente surgirían otros partidos: Dante Delgado Ranauro, ex-Gobernador de Veracruz, y que estuviese preso por corrupción, conformó el Partido Convergencia por la Democracia, hoy Movimiento Ciudadano, y Raul Salinas de Gortari, --el "hermano incómodo", del Presidente-- con ayuda de líderes del sindicato docente como Carlos Jonguitud o Juan Escutia, desplazados por el ascenso imparable de Elba Esther Gordillo, fundó al PT, un partido que afirmaba, de dientes para afuera, de ser socialista de tendencia Maoista. Y luego, los empresarios farmacéuticos González Torres, fundarían un "Partido Verde" que no tiene nada de ecologista, sino de negocio familiar y que ha sido parasitario tanto del PRI como del PAN.

Como resultado, tenemos que en realidad todos los partidos políticos mexicanos se encuentran dentro de un mismo espectro ideológico que, si se quiere, tiene variaciones de Izquierda a Derecha, pero que, en realidad, no son muy grandes: todos plantean un nacionalismo trasnochado que llega a manejar hasta una retórica xenófoba, plantean un programa socialdemócrata, con un gran intervencionismo del Estado en la vida económica y asistencialista, ninguno de ellos plantea una revisión a fondo de la Historia ni de los fundamentos del Estado Mexicano actual (el PAN, supuestamente conservador y católico, salvo esporádicas expresiones un tanto frívolas del Presidente Fox, no planteó ninguna crítica ni revisión a la figura de Benito Juárez cuando se conmemoró el bicentenario de su nacimiento en 2006, por ejemplo, ni reivindicó a Agustín de Iturbide, ni pudo negar sus vínculos con la Revolución, con la familia Madero a su interior) y conciben a la sociedad mexicana como conformada por grupos, corporaciones o gremios, al más puro estilo de Lázaro Cárdenas, quien, según lo sostiene Macario Schettino, tomó la idea de Jacques Maritain sobre el corporativismo, aunque es más probable que la idea haya sido tomada del Partido Fascista Italiano, conocido y estudiado por Plutarco Elías Calles, y por supuesto, conciben el ejercicio del poder de manera autoritaria y centrada en la figura de un caudillo-presidente todopoderoso.

Las diferencias, y afiliación a uno u otro partido se da como consecuencia de un enorme pragmatismo que estimula a la vida política en México: la búsqueda de cargos públicos y de buenos salarios que, de mínimo, aseguren un ingreso suficiente para llevar un buen nivel de vida, aunque esto no equivalga a trabajar intensamente, cuando no, presente la oportunidad de hacer jugosos negocios y enriquecerse, o simplemente, la satisfacción inmensa, el enorme placer del poder sobre los hombres del que hablara Voltaire, sobre todo para espíritus acomplejados y soberbios.

Por eso, no nos extrañe, un cambio radical no lo vamos a ver, aunque dejaré al final mi conclusión, que creo, sorprenderá a muchos.

Pero permítanme expresar mi opinión sobre cada candidato, empezamos por el puntero:

Andrés Manuel López Obrador: No me convence; Obrador es una mezcla de demagogia tendiente a alentar el enorme resentimiento que existe en gran parte de la población. Sólo estimula emociones, no a la razón, porque la masa no tiene raciocinio, sólo emociones, como bien lo utilizó Joseph Goebbels. Muchas de sus promesas son huecas e irrealizables, y plantea combatir a la corrupción cuando ha pactado o se ha rodeado de personas claramente corruptas: Marcelo Ebrard y el enorme fraude de la Línea 12 del Metro de la Ciudad de México, Manuel Bartlett, al que tradicionalmente se le achaca el supuesto fraude electoral con el que Carlos Salinas ganara la Presidencia en 1988, Napoleón Gómez Urrutia, líder del Sindicato Minero que jamás ha agarrado un pico o pala y sí fue acusado de saquear las arcas de su gremio, ante la terrible tragedia de la mina de carbón de Pasta de Conchos, Coahuila, o la secuestradora Nestora Salgado, escudada en los "usos y costumbres" indígenas con los que justificó su poder de facto ejercido sobre su comunidad con violencia, abusos y crímenes y ni se diga de la corrupta líder docente Elba Esther Gordillo.

Pero el eterno candidato, que ha jugado con la ignorancia, el sentimentalismo y la idea atávica en el pensamiento mexicano de concebir al Presidente como un personaje casi bíblico, de cuyas acciones y conductas se puede desprender tanto el fracaso o el éxito del país, y que el Presidente es capaz de controlar casi hasta el clima, ha otorgado su perdón y su confianza a este tipo de personajes, y su seguidores se lo creen, en toda acusación contra ellos hay una conspiración infundada urdida por la indefinida "mafia del poder".

AMLO, llamado así por sus iniciales, no garantiza cambio alguno, lo que plantea es mantener el status quo de aquellos que se han visto amenazados por las reformas que, desde precisamente hace treinta años, han ido minando los cotos de poder de sindicatos, grupos de facto y la clase política tradicional. López Obrador no es antisistema, cuando ha sido alguien que ha vivido, abrevado y crecido dentro y por el sistema: surgido del PRI y luego cambiado de siglas gracias a las abiertas  y pragmáticas reglas del sistema, plantea regresar al sistema keynesiano y socialdemócrata de los 70, implantado durante los mandatos de Echeverría y López Portillo y bajo los que el hoy candidato favorito se formó como político en el partido tricolor: asistencialismo, Estado interventor, autoritarismo unipersonal del mandatario y populismo. No creo que nos pueda llevar a volvernos otra Venezuela, pero sí lo creo capaz, con su escasa comprensión de las coyunturas actuales en el mundo en los terrenos geopolíticos y económicos, y la panda de personajes, por lo menos cuestionables que lo rodean, de regresarnos al México de 1982, cuando vivimos la madre de todas las crisis económicas con un Estado quebrado y endeudado al sostener una costosísima e inútil política social que generó una mentalidad, muy nociva y persistente de que el Gobierno debe resolverlo todo. 

De igual manera, busca generar confrontación haciendo uso del típico "pobrismo", propio de películas o telenovelas maniqueas del "pobre bueno" contra el "rico malo", lo que pega mucho en la gente, sobre todo de clase baja; porque sí, es indudable que en México existe muchísima pobreza, sobre todo en algunas regiones como el sureste, pero también este detalle se exagera demasiado en el discurso político por todos los partidos y candidatos a fin de atraer votos, la realidad es que México, insisto, es ya un país desarrollado, con zonas en las que se puede vivir a nivel del llamado Primer Mundo, o rubros en los que se cuenta con grandes industrias y servicios, hay problemas de distribución de la riqueza, pero vamos, eso hasta en las economías más potentes, como EUA o China lo hay, y hasta en Vancouver hay zonas de pobreza.

Lo más probable es que lamentablemente, él gane las elecciones, y en seis años todo mundo estará llorando.

Ricardo Anaya: El candidato de la --para nada increíble-- alianza entre el PAN y los izquierdosos PRD y Movimiento Ciudadano, es a mi modo de ver, la peor de las opciones... sí, incluso peor que el "Peje". 

Anaya es un monstruo de pragmatismo, un joven político de ascenso meteórico en las filas del PAN  a base de intrigas, mentiras y traiciones, un sujeto carente de moral y para el que el poder lo es todo. Mientras que López Obrador al menos tiene una serie de ideas (equivocadas, pero las tiene) sobre lo que quiere para el país, Anaya no tiene un programa ni proyecto claro, cambia según se encuentre a qué público  y ha hecho una campaña que consiste únicamente en aparecer como un santo, que por supuesto que no lo es, víctima de una feroz persecución urdida entre el todavía Presidente Peña Nieto, el PRI y AMLO, a quienes no se cansa de denostar, insultar y acusar rabiosamente.

Con él, aquella pérdida del partido que Carlos Castillo Peraza profetizó para el PAN de ganar la presidencia se consumó. El PAN nunca aprendió a ser gobierno, siempre fue oposición aún ocupando Los Pinos, y como resultado se vinieron dos sexenios de espanto, como fue el de Fox, desperdiciado totalmente por la ineptitud y la más que probable enfermedad mental del mandatario y las corruptelas de su camarilla encabezada pro Martha Sahagún, y después por el violento, errático y también corrupto mandato de Felipe Calderón, quien en mucho fue culpable del desastre enmarañado que Peña no fue capaz de desenredar.

Con Anaya, la tendencia destructiva presente en los dos gobiernos panistas continuaría, es alguien que no aporta nada, sólo conflicto y para colmo, proveniente de un partido que se las daba de conservador y de cristiano, pero que se alió con las fuerzas progresistas y verdaderamente anticatólicas encarnadas por el PRD y Movimiento Ciudadano, teniendo para colmo, como principal asesor a un personaje como Jorge Castañeda Gutman, alcohólico e irresponsable, que probablemente ha sido el peor Secretario de Relaciones Exteriores que ha tenido México, responsable directo de la falta de credibilidad que tiene el Estado mexicano actualmente y que lleva a los desprecios de Trump: se peleó con la administración de Bush Jr., a quien primero buscó acercarse servilmente y también con la de Fidel Castro en Cuba, de modo innecesario además. La ideología de Anaya se resumiría en el lema "O César o nada" refiriéndose a él mismo. 

(En el caso del Peje, él mismo no ha dudado en expresarse que, personalmente, es un tipo conservador, aunque igualmente tenga a gente como la ex-Ministra de la Suprema Corte, Olga Sánchez Cordero, que sigue la misma agenda de destrucción social del progresismo)

En definitiva, yo creo que incluso, con Anaya, sujeto inestable, ambicioso y ruin, nos iría peor que con AMLO, dado que se trata de un personaje ambiguo, simulador y falso.

Jaime Rodríguez "El Bronco": Un payaso, ni lo tomo en cuenta, porque debe ser una broma, muestra de la poquísima seriedad de nuestras instituciones políticas.

José Antonio Meade: En conciencia, votaré por él. Meade no es político, es un técnico, apartidista además, que ha servido tanto en administraciones del PRI como del PAN, --incluso, si en el partido albiceleste no se hubiese dado la lucha por Calderón de seguir mandando detrás de su esposa contra el maquiavélico Anaya, es probable que Meade hubiera sido su opción a la candidatura-- el hecho de que el tricolor lo haya postulado es evidencia de la conciencia interna en el partido de que sus cuadros actuales son un desastre y una decepción.

Si en México no existiese una Democracia, que lleva a que gane quien maneje mejor la propaganda y convenza a los votantes, en su mayoría ignorantes e irracionales, y hubiese un sistema tecnocrático o aristocrático como en China, donde se asciende según el mérito, probablemente Meade sería Presidente y estoy seguro que sería un buen gobernante. Y creo también que el PRI, por irónico que sea, es el único partido que es capaz de cambiar y de realizar cambios: el Peje y su partido "Movimiento de Regeneración Nacional" (MORENA) no plantea cambios, plantea cambiar todo para que todo permanezca igual y no se afecten intereses poderosos y parasitarios enquistados en el Estado desde los años 70, el PRI en cambio, supo cambiar del modelo Keynesiano, fracasado tras los 70 y adoptar reformas que metieron al país a los mercados globales, lo que sí, trajo muchos daños, pero es indudable que también nos trajo innumerables beneficios, pudo romper con el mito del monopolio petrolero y abrirlo a la inversión privada, siendo el problema que por propaganda, creó expectativas de beneficios inmediatos que eran irrealizables dadas las circunstancias internacionales y ahora paga el precio.

Meade me recuerda el caso de que el hombre que salvó al Imperio Romano de Oriente de correr la misma suerte que la mitad Occidental no fue un gran caudillo militar ni un líder carismático como Trajano u Octavio Augusto, sino un sencillo, humilde y fiel funcionario público: el emperador Anastasio I, quien fue elevado al trono por el Senado de Constantinopla en medio de las invasiones bárbaras y tras la muerte de un fuerte guerrero como el emperador Zenón, quien fracasó en salvar a la parte Occidental del mundo romano. Anastasio logró evitar tal destino para sus dominios no por sus victorias militares, sino por su eficiente administración y su política económica y fiscal con la que saneó las finanzas públicas y permitiría que a su muerte, siendo sucedido por el comandante de su guardia Justino I, iniciase un programa de recuperación del poderío imperial que culminaría bajo Justiniano.

Esas son mis conclusiones y es mi opinión y mi decisión, me importa un bledo si están de acuerdo conmigo o no, sé que muchos votarán por el Peje movidos por su resentimiento y por "darle ahora sí la oportunidad" o porque creen en esa solemne tontería del "voto de castigo", el voto no se usa como castigo o premio a los políticos, si no a uno mismo, pues depende de quién se elija para que gobierne y la asunción de un programa cómo se afectará la vida de uno mismo. El voto debe razonarse, no sentirse. Desgraciadamente, estamos en un mundo y un momento histórico en que la razón ha cedido su lugar a la emoción. 

Esperemos que después, no estemos experimentando emociones amargas por quienes votaron guiados por la hiel.

6 de mayo de 2018

AVENGERS INFINITY WAR: LA APOTEOSIS DE MARVEL

Avengers: Infinity War poster full cast

Por fin se estrenó una de las películas más esperadas del año: Avengers: Infinity War, con la que en cierta forma, Marvel Comics, si bien no cierra, sí llega al punto más alto del universo cinematográfico que empezó a construir hace 10 años con la aparición de Iron Man, personaje encarnado por Robert Downey Jr., quien relanzó su carrera gracias a dicho filme tras una oscura etapa caracterizada por su alejamiento de los escenarios, adicciones y hasta cárcel, para volverse el puntal de una aventura fílmica que ha llegado a su punto culminante, y con, finalmente, la adición del entrañable Spider Man que al final tuvo su lugar en el conjunto de los filmes de Marvel, aunque no con el rol central que tiene en las historietas.

Para un fan de los cómics de toda la vida, como es mi caso, que empecé a leer a los 4 años con las historias, precisamente, del arácnido, ver esta película fue una gran experiencia, lo hecho por los hermanos Russo es, sin duda, una excelente adaptación a la pantalla grande del universo marvelita surgido de la pluma y los lápices de Stan Lee, Jack Kirby, John Romita, John Buscema y hasta Todd McFarlane, por supuesto, no es una transcripción fiel de la historia del Guantelete Infinito pero la película en sí, mantiene el espíritu de las viñetas, y la esencia de los personajes.

La película, en general, me parece excelente en los aspectos técnicos, como es la fotografía, el guión  está muy bien escrito, sin huecos o incongruencias, y los efectos especiales --el CGI no se siente un abuso, finalmente, se trataba de mostrar escenarios inexistentes,-- los personajes están bien construidos y desarrollados, las actuaciones, además, son muy buenas, destacando a Josh Brolin como el villano: Thanos, quien bajo todos los efectos digitales realiza una actuación memorable de un personaje muy bien escrito y desarrollado en una sola película y que es el verdadero protagonista del filme.

Contra lo que pudiera pensarse, no es una película frívola y hueca de "hombres supermusculosos golpeándose" como decían algunos críticos. La historia es relatada en forma que llega a meter en ella al espectador y generar una montaña rusa de emociones: humor, que en este caso no es forzado ni fingido como ocurrió en la desastrosa última entrega de Star Wars, suspenso, acción, y al final, tragedia y espectación que, incluso, al finalizar la película, deja a la audiencia en silencio, como sin poder creer lo que han visto al final. A mi gusto, creo que esta película quedará al nivel de la trilogía de Christopher Nolan sobre Batman y la extraordinaria Logan de James Mangold en la cúspide del género del cine de superhéroes. Si bien éstas tienen una gran profundidad dramática y temática como lo exigen los personajes sobre los que se trata el filme, Infinity War destaca por plasmar en pantalla el espíritu y la imagen de las páginas impresas como ninguna otra y la forma en que el público interactúa con el contenido.

Ahora bien, en el fondo de la historia, vemos el caso de Thanos y sus propósitos para buscar las gemas del infinito y hacerse con el poder sobre el universo; mientras en el cómic Thanos está enamorado de la misma muerte y desea la muerte del cosmos entero para conseguir el amor de la parca, concebida como una fuerza de la naturaleza que se encarna en un ente personal y en su búsqueda del poder está una búsqueda de su amor frustrado, en esta versión cinematográfica Thanos se dirige a lograr el equilibrio del Universo... luchando contra la superpoblación.

Es decir, nuevamente vemos la agenda política e ideológica de Disney, aunque tratada en forma bastante inteligente por los Directores. El antinatalismo o el malthusianismo de Thanos no es, evidentemente, tratado como algo cien por ciento positivo, ni impuesto como hiciera Ryan Johnson en el último episodio de la saga galáctica; por el contrario, jugaron muy bien con presentar el mensaje ideológico y a un Thanos que no es el malo malísimo, sino un personaje lleno de emociones y sentimientos, dispuesto a sacrificios y creyente firmemente en su causa: podría calificársele de ser un verdadero idealista, incluso, podría verse en él a un George Soros, un Rockefeller, Hillary Clinton, Barack Obama o Al Gore ficcionalizado que habla de la pesada carga de la explosión demográfica y la necesidad de ponerle coto para salvaguardar el ambiente o los recursos y que gana a gente para su causa porque se convence de sus ideales gracias al sentimentalismo que exuda al exponer sus objetivos, sus justificaciones y los medios que empleará para lograrlo. Ya Juan Manuel de Prada ha escrito alrededor del antinatalismo y la retórica buenista que lo acompaña.

Pero, ojo: sigue siendo el malo del cuento aunque lo pongan como gris y no negro, y los héroes se oponen a él, dejando las cosas claras: a pesar de que Thanos quiera conservar el equilibrio y los recursos del Universo, no deja de ser un genocida, ni puede justificar dónde radica su superioridad para decidir, de un plumazo, que él debe ser el controlador de la población, decidiendo sobre la vida de millones; como dijo alguna vez Chesterton: "todos los que hablan de sobrepoblación no explican si ellos están dentro o fuera de la población sobrante o cómo saben que ellos no están entre los que sobran." Los Russo, en vez de doblegarse servilmente a sus patronos y su agenda, como Johnson, mantienen muy claramente la brújula moral: Thanos es un asesino, el fin no justifica los medios y nadie puede jugar a ser Dios decidiendo quién merece vivir o quién no, ni siquiera mediante el azar para ser parejo, ni puede apostar siempre por la muerte. Como el caso de Alfie Evans del que hablaba hace poco, queda claro cómo los verdaderos Thanos de nuestro mundo apuestan siempre por la muerte como solución a los problemas, no importa el poder que se acumule, no habrá usos creativos para el mismo salvo para matar a aquellos que se estima, deben ser descartados. Cuando se apuesta por la muerte y se soslaya el derecho a la Vida, ningún otro derecho importa ni la libertad puede existir, ni mucho menos, la esperanza de futuro, a menos de que haya quien se oponga a estos verdaderos monstruos, que lo son pese a que se cubran con las mejores de las intenciones.

Hasta eso, la película mantiene la esperanza, al final --perdón por el spoiler-- si bien los héroes son derrotados, no dejan de luchar, y ni siquiera el desenlace de la cinta nos deja sin esperanza, sabemos que la historia continuará y veremos a los Avengers levantarse y derrotar a Thanos, con apoyo de la Capitana Marvel/Carol Danvers.

Pero más allá del contenido de esta película, es cierto lo que acusan algunos críticos, incluso directores de cine reputados como James Cameron o González Iñarritu: el género de los superhéroes está saturando al cine actual, al cine de Hollywood que se encuentra en medio de una terrible crisis,  y que para salvarse tendría que despojarse del progresismo y lo políticamente correcto que lo ha secuestrado, limitando la libertad creativa de guionistas y realizadores; yo también creo, además que la saturación está también orillando al "octavo arte", esto es, al cómic, a una crisis seria: Marvel triunfa en el cine, mientras la venta de ejemplares impresos de sus historietas se derrumba, algunos, como el autor del artículo al que guía el enlace, no lo quiere ver y lo atribuye a un mero sistema antiguo de ventas y distribución de las revistas, lo que ciertamente, puede ser parte del problema, pero como el polemista Ben Shapiro lo ha señalado, la corrección política y la agenda progre impuesta por Disney desde la adquisición que hizo de "la Casa de las Ideas", han precipitado la crisis. 

Además, el cine no atrae nuevos lectores a las historietas. El público de cine se queda en el cine y no ve en Iron Man, Capitán América o Hulk personajes existentes previamente a su aparición en las pantallas, el público del cómic es más bien cerrado y además ahora, está compuesto generalmente por tipos de mi generación para arriba y no parece atraer a los millenials, quienes son más dados al cine o la TV, ante su aparente desidia y pereza por leer. Así, los personajes se vuelven cinematográficos, y salen de las páginas impresas para no regresar a ellas, quedando éstas relegadas, como un accesorio del cine o la TV.

A mi modo de ver, Infinity War y su conclusión en la próxima Avengers 4, deberían ser el punto final de la aventura fílmica de Marvel, lo que salvaría tanto al cine como a los tebeos, pero no será así; Disney se guía por el olfato de dinero, y sabe que las películas sobre estos personajes son un éxito y recaudaciones millonarias aseguradas, y seguirá exprimiendo a la vaca aunque con esto se cargue al cine, al cómic y a la carrera de actores como Downey Jr., Chris Evans, Pratt y Helmswhort o Scarlett Johansson, todos ellos que han demostrado tener más talento y capacidad que para quedarse en el encasillamiento que terminará por cobrarles factura, pese a que les haya resultado en beneficios monetarios fabulosos.

Y de DC, ni hablemos, por una serie de malas decisiones y cambios creativos, quedaron resagados en la carrera comercial con su eterna competidora, pero ahí Nolan, quien pudo haber estructurado alrededor suyo y de su trilogía de Batman un universo fílmico quizá más exitoso que el marvelita con ganancias billonarias, prefirió el cine como arte, --y nos ha dado obras maestras como Inception o Dunkerque,-- al comercio. En mi opinión, es un hombre de principios.

2 de mayo de 2018

COREA, HACIA LA PAZ



Mientras que las semanas pasadas la demonización de Donald Trump llegó a sus cotas más altas por un ataque aéreo a Siria, en el que el sensacionalismo de las Redes Sociales veía el inicio de la Tercera Guerra Mundial, en respuesta a un presunto ataque con armas químicas de parte del régimen de Assad a la oposición, con las consabidas víctimas civiles --y nuevamente las imágenes lacrimógenas de niños heridos, sea por Assad, sea por el ataque aéreo que logran su objetivo de mover al sentimentalismo de las audiencias hacia un fin político-- en esta semana se dio un gran paso hacia el cambio, para bien, de la situación geopolítica de Asia y en el que decididamente intervino el neoyorkino.

Es en Asia donde se está tejiendo el futuro: ni en Europa ni en América se labrará el destino de las póximas centurias, con un Occidente decadente, donde prima la cultura de la muerte, el descarte y el consumo desbordado de personas y bienes, donde las ideologías deshumanizantes surgidas de la Escuela de Frankfurt se han adueñado de políticas y conciencias. En Asia en cambio, impera la realpolitik y se juega un ajedrez para reposicionar a las futuras grandes potencias: China, que ya es una realidad, Rusia, que con todo y sus limitaciones, se ha vuelto nuevamente a colocar entre las potencias que deciden el devenir mundial, Irán y el Islam Chiíta se juega un pulso en Siria, --y en Yemen-- con el Islam Sunnita encabezado por Arabia y Turquía, y la India no deja de crecer económica y militarmente, mientras Japón poco a poco comienza a despertar del letargo y los traumas de la Posguerra.

Como parte de esto, se da una rapidísima evolución de lo que acontece en Corea. Hasta hace unos meses, la tensión estaba en un punto muy alto: con Kim como siempre, amenazando con ataques nucleares en contra de EUA, Japón o Corea del Sur y haciendo ensayos de armas nucleares y misiles balísticos. La estrategia la había implementado su padre Kim Jong Il, que gracias a eso, o capturando a periodistas, personal de ONG's o estudiantes y prácticamente exigiendo rescate por ellos; lo cual era aceptado por los gobiernos norteamericanos y sus aliados regionales anteriormente: tanto Bill Clinton, como Bush Jr. y Obama cedían ante la extorsión, y aunque mantenían o establecían nuevas sanciones económicas contra Pyongyang, terminaban por soltarle jugosos fondos bajo el membrete de "ayuda humanitaria", con lo que la dinastía comunista solventaba necesidades apremiantes del "reino ermitaño", fruto no solo de las sanciones, sino de la economía cerrada e ineficiente de estilo soviético del régimen.

Pero Trump se arriesgó y se burló públicamente de las fanfarronerías de Kim, y es que muy posiblemente, los servicios de inteligencia de EUA, e incluso China o Rusia, le informaron de la realidad del programa nuclear norcoreano: es indudable que ha llevado a cabo pruebas de bombas y de misiles, pero la precaria infraestructura y la escasez de recursos financieros muy probablemente llevaron a ese programa a un callejón sin salida: la tecnología para desarrollar misiles balísticos intercontinentales no es barata, y Kim si bien podía contar en su arsenal con algunas cabezas nucleares y algunos vectores de lanzamiento, los mismos quizá no le permitían llegar ni a las islas de Guam, ni mucho menos, a las costas de EUA. Por tanto, sus amenazas eran huecas, y meros intentos nuevos de extorsionar. Al no caer en la trampa, si no inculso mofarse, como provocando al joven dictador, éste no pudo más que darse cuenta que había perdido su "encanto" y con la economía de Norcorea estrangulada, no tuvo más remedio que buscar la negociación.

Además de ello, es de observarse que Kim ha sido muy maltratado por los medios occidentales y la propaganda, ya hablé antes en este espacio de la película de James Franco y Seth Rogen, La Entrevista, en la que es retratado como un júnior incompetente, caprichoso y maniaco, o han sido frecuentes las notas periodísticas en que se le acusa de haber ordenado ejecuciones sangrientas y extravagantes, propias de los pretores de Diocleciano en las persecuciones contra los Cristianos a finales del siglo III. En realidad, Kim Jong Un, educado en Suiza y con estudios en Economía, inició desde que tomó el poder a la muerte de su padre un lento, pero decidido programa de reformas: permitió cierto libre mercado entre los agricultores y pequeños negocios. Se abrió el mercado a inversiones principalmente de Rusia y China, e incluso Corea del Sur, con un parque industrial compartido, lo que se empezó a reflejar con un aumento en la propiedad de automóviles privados, lo que hace que las calles de Pyongyang ya no se vean tan solitarias como era clásico hasta hace unos años, transitadas sólo por vehículos militares.

De igual forma, el tercero de los Kim empezó a ser más abierto en su vida familiar, acudiendo a eventos públicos acompañado por su esposa, e incluso a rendir más discursos y apariciones públicas y tener un trato más cercano con sus súbditos que el que llevaba su abuelo, que gozaba de sentirse una especie de semidiós, o su huraño padre, que sólo en dos ocasiones durante su "reinado" se dirigió a la Nación.

Así, el proceso de negociación con Corea del Sur y EUA ha seguido un proceso, en que sin duda, también China y, muy probablemente Rusia, han seguido un papel como mediadores. Ya tanto Putin como Xi Jinping habían expresado previamente que no respaldarían a Corea del Norte en su programa nuclear; a inicios de este año, en los Juegos Olímpicos de Invierno, celebrados en Corea del Sur, se logró que las delegaciones de ambas Coreas desfilaran en conjunto y el equipo del Norte fue acompañado ni más ni menos que por la hermana del dictador, quien es de sus más cercanos consejeros y sostuvo relaciones de alto nivel con el Gobierno del Sur.

Posteriormente, se dio una sorpresiva visita de Kim y su esposa a Pekín, a la luz de los acontecimientos posteriores, seguramente cocinó la estrategia con el Presidente Xi para lo que estamos viendo ahora. Corea del Norte siempre ha sido un satélite de China, y en segundo lugar, de Moscú, así que este proceso de paz no pudo haberse realizado sin el consentimiento de las dos grandes potencias asiáticas, lo cual, probablemente, implicó también una negociación de éstas con Trump, aún con el diferendo existente entre China y EUA por la cuestión de los aranceles a las mercancías como forma de contrarrestar el daño que los productos baratos chinos le hacen al mercado norteamericano.

Ahora sólo hay que esperar la cumbre Kim-Trump a celebrarse en mayo, después, a fin de año, el tratad de paz definitivo, ¿y después? Muy probablemente el establecimiento de relaciones entre Pyongyang y Washington, y las reformas en Norcorea igualmente parecen inevitables, aunque habrá que ver si le proporcionan garantías --que seguramente habrá pedido-- para evitar la desaparición del régimen y la caída de su dinastía, y que esas garantías sean cumplidas, más cuando dichas garantías no fueron respetadas en el caso de Gorbachov y de la URSS, lo que se saldó con la fragmentación de la Unión y la posterior expansión de la OTAN, misma que ahora conforma un cinturón alrededor de la Rusia actual y ha estimulado la beligerancia de Putin contra Occidente.

Como sea, estamos ante un cambio radical en el balance de poder en Asia oriental: una posible Corea unificada significará una tercera potencia que contribuiría eso sí, a equilibrar las cosas entre China y Japón, sin necesidad que éste se rearme. Entre tanto, el gran ganador de este proceso es Donald Trump que prácticamente se está asegurando la reelección, e incluso, está siendo promovido para el Premio Nobel por parte del Gobierno de Corea del Sur, e incluso, por un grupo de congresistas republicanos de EUA.

Estemos atentos, esto se pone muy interesante.

24 de abril de 2018

LA CIVILIZACIÓN DE LA MUERTE

archivos/fotos/notas/2018/04/23/confirman-asesinato-de-estudiantes-de-cine-desaparecidos-84793d994b9b6a34a8355a44e955631e.jpg

En estos días, dos acontecimientos revelan el grado de pordedumbre, de descomposición que se vive en el Hemisferio Occidental. En particular en mi país, México, mi estado: Jalisco y mi ciudad Guadalajara, pero también en el llamado "Primer Mundo", en Inglaterra, que revelan que hoy en día la vida humano vale menos que nada, que el ser humano, alejado de todo código moral objetivo, precipitado en lo inmediato, en lo placentero, en lo pragmático, se está convirtiendo en un monstruo, en un ser increíblemente malvado y cruel, que no cabe duda que indica que nos acercamos a un verdadero apocalipsis, y así debe ser, o de lo contrario, quién sabe cómo acabaremos. En la búsqueda de los paraísos artificiales nos estamos precipitando en un verdadero infierno, y la mayoría somos ciegos para darnos cuenta de ello.

1.- Los Estudiantes de Cine desaparecidos:

La sociedad mexicana se descompone, a la par que el Estado se reduce a cumplir cada tres años con el hueco rito de la "Democracia" para elegir autoridades que no ejercen como tal, sino que únicamente buscan los puestos públicos para llegar a hacer pingües negocios; a la par, crece la criminalidad ante el descuido y la desidia de los gobernantes ocupados únicamente en campañas electorales que son en realidad una farsa y que terminan siempre en un reparto del botín. Muchos achacan que el problema se origina por el consumo de drogas elevadísimo en EUA, y que México es el proveedor de esas sustancias. ¡Pretextos idiotas! Ese es un problema de nuestro vecino del norte, con el que tienen que lidiar sus autoridades y no se puede hacer nada para intervenir o no en ello. ¿Que nos puede afectar? Sí, pero como también nuestros problemas los pueden afectar a ellos, y con lo que tenemos que lidiar en México es con problemas nuestros, el narcotráfico no tendría tantos participantes en nuestro país si no hubiera las condiciones para ello.

¿Qué puede llevar a un hombre a secuestrar, torturar y matar a tres jóvenes estudiantes de cine (Javier Salomón Aceves, Marco Ávalos y Daniel Díaz) y luego, como verdaderos carniceros, en forma por demás asquerosa, disolver sus cadáveres en ácido como si nada? ¿la pobreza? ¿la marginación? ¿la desesperación? Esas son causas superficiales: muchos son pobres o tienen problemas económicos y no se encaminan a la degradación propia y al daño de los demás, lo que mueve a un hombre a convertirse en bestia es la pérdida de toda brújula moral, la búsqueda del afán de lucro: lujos, riqueza, fama incluso, sexo y los placeres en general, todo conseguido de la manera más fácil y sin importar las consecuencias. 

Se ha olvidado de Dios y causa risa hablar de moral, los medios de comunicación, los políticos hablan sólo de economía, de bienestar, de placeres, para nada de contenerse, esforzarse, tener iniciativa y valor. La llamada "cultura del narco" divulgada por cantantes y ciertos géneros musicales, series de TV en que los delincuentes son retratados como héroes porque representan el resentimiento social contra gobiernos negligentes que se identifican con abuso, corrupción y opresión. Genera un clima de cultivo ideal para todo esto; pero claro, no se puede olvidar el papel del libre albedrío y la decisión personal que lleva a la persona, que no tiene escrúpulos, a caer en este tipo de conductas y acciones.

Este hecho nos debe llevar a reflexionar sobre qué es lo que está pasando dentro de las familias, dentro de las escuelas, dentro de las personas, y también para ver cómo nuestro Estado está quebrado política y socialmente, carecemos de liderazgos y de una genuina preocupación en resolver el problema de seguridad, cuando no, los partidos y candidatos trabajan para los criminales o les garantizan impunidad. 

Se dice que al menos uno de los jóvenes estaba relacionado por algún miembro de su familia con el crimen organizado, como sea, lo que pasó es algo que en una sociedad sana no debe pasar. Además, parece que más bien se encontraron en el lugar y momento equivocado, lo que indica que todos estamos en riesgo... ¿podemos vivir tranquilos o estamos al azar de un día pasar por donde no debemos, mirar a quien no se puede o escuchar algo prohibido? ¡Que Dios nos ampare entonces...!

2.- El caso Alfie Evans:

Alfie Evans' parents have launched a last minute plea to save his life

Nada indica más el totalitarismo del Marxismo Cultural o del Progresismo  como el caso de Alfie Evans, un bebé inglés que padece una extraña enfermedad sobre el cual los médicos no han podido elaborar un diagnóstico preciso ni los alcances de su mal; presuntamente incurable, y utilizando un falso sentido de la compasión, se le ha condenado a la eutanasia por parte de un Juez curiosamente alineado a causas "progresistas" pasando por encima de la patria potestad de los padres de este niño, que desesperados, han buscado el apoyo de instancias internacionales, del Vaticano (que con Bergoglio al frente, no pueden esperar mucho), de otros países como Italia y de la Monarquía, siendo en este caso insultante el contraste con el júbilo del nacimiento del menor hijo de los Duques de Cambridge con la triste agonía de este niño inocente a manos del Estado Británico y sus instituciones judiciales y de salud. Isabel II, con todo y que ha sabido llevar la decadencia de su otrora imperio de manera admirable, también sin embargo ha sido un tanto cobarde al renunciar sus convicciones morales y connivir con las fuerzas de Izquierda, desde los años sesenta, nombrando caballeros y nobles a gente del espectáculo, por ejemplo, y no vetar disposiciones contrarias a la naturaleza y al sentido común, a cambio de mantener el trono y no dar pie a movimientos revolucionarios o antimonárquicos.

Es curioso que las Izquierdas y los Liberalismos se refieran a quien se opone a ellas tachándolo de fascista o de seguidor de Hitler, cuando éste impulsó muchas de las causas que ahora los Izquierdistas defienden como la eutanasia y el aborto de aquellos que padecen enfermedades crónicas o que se consideran incurables, o que no se apegan a los deseos estéticos. El caso de este niño evidencia que en Gran Bretaña se ha instalado un régimen brutal y totalitario, enemigo de la vida y la dignidad humana disfrazado de un supuesto bienestar material y de un discurso a favor de la Democracia y la Libertad. Toda su oferta se reduce a placeres carnales o muerte, siguiendo aquella máxima de Stalin: "la muerte es la solución de todos los problemas." Cualquier posibilidad de salvar a este niño se ve obstaculizada por la saña y la mayor de las crueldades desplegadas para lograr la muerte del niño, de una forma que no sucedería ahora con los animales, a los que ahora se protege más que a los seres humanos.

La cobardía, el creer que lo único que vale la pena de la vida son los placeres materiales, el creer que el Estado debe proporcionarlo todo, el individualismo exacerbado y su consecuencia que es el subjetivismo, es todo ello lo que está matando a Alfie Evans como ya anteriormente mató a Charlie Gard.

Una sociedad, una civilización entera que hace de la muerte algo habitual, como lo que ocurre en México, que sentencia a muerte a niños inocentes cuyo único delito es el estar enfermos o el capricho de sus madres, como sucede en Inglaterra, es la que merece la eutanasia, ya no puede permanecer, está desahuciada cuando sus líderes sólo brindan muerte o placeres embrutecedores. Occidente está condenado por haber renunciado a las convicciones, valores y virtudes que le hicieron fuerte para entregarse a una orgía estéril y podrida, ni siquiera los Musulmanes llegan a este desprecio por la vida y falta de compasión. Si ya no se puede garantizar la vida, de nada sirven las instituciones modernas. Ya no queda nada, si viene la catástrofe, adelante, nos la merecemos, más vale que venga quien sepa ser más humano. Ni Inglaterra, ni España, ni Alemania, Francia o EUA, que fueron alguna vez los generadores de la cultura occidental, tienen ya nada que ofrecer más que muerte.

Que Dios nos ampare y tenga la compasión que no tenemos.

8 de abril de 2018

"LA CASA DE PAPEL", UNA OBRA MAESTRA

La Casa De Papel Capitulo 4 Temporada 2 completo

El colapso de Hollywood está permitiendo que crezca el interés del público en otras cinematografías y otras televisiones. la plataforma Netflix poco a poco se llena de producciones que no son ni estadounidenses ni británicas; éstas pierden audiencia poco a poco ante el desinterés y las fuertes críticas --como las que se han llevado las últimas entregas de Star Wars, tema al que vale la pena regresar más tarde-- que se han ganado por apostar por lo "políticamente correcto" y agendas ideológicas, lo que desgraciadamente ha echado por tierra la "Edad de Oro" de las series televisivas norteamericanas de la que hemos hablado en años pasados en este Blog. 

España, que si bien no ha sido inmune a estas ideologías, como lo ha demostrado el ascenso del partido de los "millenials": Podemos, ha logrado, sin embargo, construir en los últimos pocos años una televisión que está teniendo impacto, no solamente en Hispanoamérica, sino a nivel internacional. Esto comenzó con la serie histórica Isabel, sobre la Reina Católica, y aparecieron otras producciones como El Ministerio del Tiempo, que demuestran que, en muy poco tiempo, la Televisión Española ha ido más allá de lo tradicional: lejos quedaron los días de los chistes ñoños de programas de comedia tipo Farmacia de Guardia, programas de concurso payasos y simplones como El Juego de la Oca, y teleculebrones similares a los hechos de este lado del Atlántico. Claro, todavía existe mucho de eso en la pantalla chica ibérica, pero dieron el salto que no hemos logrado dar en México y en general en nuestros países, rompiendo con el formato clásico de la telenovela, hace unos años, Televisa intentó hacerlo, pero sus series no fueron más que telenovelas con un poco más de escenas de acción. Luego vinieron las narcoseries que no han sido más que telenovelas sobre narcotraficantes, --y con el pésimo mensaje de convertirles en héroes, además.

Sin embargo, La Casa de Papel se ha convertido en un fenómeno mundial, debido al guión extraordinariamente bien escrito, los personajes construidos con perfección y las actuaciones brillantísimas de todo el elenco; no cabe duda que la trama bebió algo de El Plan Perfecto (Inside Man) película de Spike Lee del año 2006 y que contó con un reparto de lujo: Clive Owen, Jodie Foster, Denzel Washington y Christopher Plummer en los protagónicos, sin embargo, dicho filme, aunque es bueno, queda corto, al final, Lee no logra ni generar completamente el suspenso, tampoco cala su mensaje de crítica social (el racismo), ni satisfacer a los espectadores que buscaban acción, quizá porque no convence que el atraco al banco tenga un objetivo humanitario. Cosa que en cambio, se logra con creces --quitando la crítica social, lo que interesa a esta serie es entretener con una trama emocionante, no dar de los mensajes políticos en boga, cosa que el público agradece, y los que tiene son contrarios a lo "políticamente correcto", con un diálogo en contra del aborto y un ataque directo a las políticas económicas de la Unión Europea, lo que refleja el sentir cada vez más contrario al bloque y al Euro mismo-- en esta producción de la televisora hispana Antena 3 del productor Alex Pina.

La trama, que se centra en un atraco con rehenes a la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre de España, --evitaré los spoilers-- es contada desde el punto de vista de una de los integrantes de la banda: Tokio, interpretada por Úrsula Corberó, aunque las palmas se las llevan Pedro Alonso, en el papel de Berlín, Enrique Arce, como Arturo Román, quien se convierte en el líder de los rehenes, y Álvaro Morté, como el Profesor, líder de la banda y mente maestra detrás del plan.

No hay ninguna intención de mostrar a los delincuentes como héroes, ni tampoco villanos, los muestra como seres humanos que se han metido al crimen no por ser víctimas de la sociedad, sino por decisión propia con independencia de sus circunstancias, como personas que son capaces tanto del bien como del mal. La fotografía, la dirección es de una calidad nunca antes visto en la TV española que ha alcanzado la mayoría de edad y ofrece algo que supera con mucho a los bodrios aburridos que actualmente hace la BBC que teme ofender con sus programas a X o Y sector de la población; la cobardía ha castrado la creatividad.

Estamos ante una obra maestra, una serie que pasará a la Historia de la Televisión como un clásico, hay acción, suspenso, humor negro y drama, todo lo que el público quiere ver y que las series tradicionalmente norteamericanas han dejado de proporcionarle en su mayoría. Esa edad de oro de su TV, que comenzó desde mediados de los noventa, que brilló con series como Dr. House, La Ley y el Orden, Expedientes Secretos X, NCIS, CSI, Lost, Fringe, Falling Skies, Higlander, Supernatural, Smallville, entre otras muchas, se ha acabado, les ha quedado por ahí Game of Thrones, que triunfa por apelar al morbo, pero el rey ha muerto.

Es la hora de que España conquiste las pantallas, así que ¡Arriba España!



6 de abril de 2018

¿VILLANO O TAPADERA?



En un post anterior, hablaba de cómo los medios occidentales han hecho de Vladimir Vladimirovich Putin el villano y el enemigo, pero con mucho, el "villano favorito", el "malo de la película" actualmente es el Presidente de EUA: Donald Trump, a quien cómo no, el discurso mediático ha vinculado con el líder moscovita. Como dije en ese post, Putin está comprometido con el sueño nacional ruso de que su país sea una potencia, no es ni un héroe salvador de los conservadores del mundo, ni tampoco es un villano megalómano que desea conquistar el universo, es sólo un líder que ha sabido sacar a Rusia del agujero en el que estaba e intenta volverla a posicionar como potencia global hasta donde pueda. Trump, por su parte, es un tipo explosivo al que le gusta el escándalo y los medios, pero es a la vez, franco, directo y no se va con hipocresías, pero que además representa a lo que le llaman los "intelectuales", con mucha pedantería: América profunda, ajena a las oligarquías de hablar bonito e Izquierda radical hollywoodense, lo cual por supuesto lo ha convertido en el saco de box favorito de los medios y las élites norteamericanas e incluso de más allá de sus fronteras.

Ambos personajes tienen en común ese enfrentamiento con las élites financieras, mediáticas y del espectáculo que son las que se han venido a empoderar y a adueñar de la Globalización, son los que se benefician de la destrucción de los códigos morales y religiosos, de la tradición y de la cultura verdadera, de las fronteras abiertas y convertir todo en un mercado, en "el Mercado" global. En definitiva, ni Putin ni Trump quieren que su país se sacrifique en pos de los intereses de estos mercaderes y bufones alzados, ambos tratan de buscar la unidad en sus países, y recuperar el genuino interés nacional de cada uno y obrar a favor de conseguirlo. No es de extrañar que los ligasen, cuando en el fondo las posturas de ambos son similares.

Los recientes acontecimientos en EUA han servido para reavivar los odios contra el neoyorkino, por un lado, la aprobación para la construcción del muro fronterizo, que en realidad, el mismo fue levantado por Bill Clinton en 1994, lo único que hace Trump es reforzarlo y actualizarlo, y que fue votada por el Senado, con lo que resulta que el Presidente no es el único que vio la necesidad de hacerlo, sino que tuvo respaldo mayoritario en el Legislativo; y segundo, la decisión de militarizar la frontera, que ojo, no está llamando a la U.S. Army, sino a la reserva de las fuerzas armadas que se encuentra bajo el mando de cada Gobernador en cada estado de la federación, esto es, la National Guard; así que, de establecerse un programa para emplear a la Guardia Nacional en el patrullaje fronterizo, se requeriría la aprobación de las legislaturas estatales y los decretos respectivos de los ejecutivos locales, desde California hasta Texas.

Por otro lado, no es el primero en hablar de la militarización fronteriza, ya en su momento, tanto Bush Jr. como el tan adorado Obama por los medios mexicanos (En México, todos, absolutamente todos los medios son de Izquierda Progresista, unos más otros menos, pero no hay ninguno de tendencias tradicionales o conservadoras genuinas, ¡ni las publicaciones de la Iglesia donde se ha colado el Modernismo!) hablaron en su momento de ello, tal y como lo recuerda la revista Forbes.

Así que en México se ha desatado una nueva oleada de histeria en contra del mandatario norteamericano, y así van desde compararlo con James Knox Polk, el autor de la invasión a México en 1847 (Demócrata, por cierto) hacen de Trump un villano de cómic, cuando, en realidad:

1.- El muro lo construyó Clinton, Trump solo lo renueva.

2.- EUA no está obligado a darle empleo a los mexicanos y centroamericanos que, por las malas gestiones económicas de su gobierno y corrupciones, no crean condiciones para generar empleos y condiciones de prosperidad.

Ni mexicanos, ni centroamericanos, ni africanos, libaneses, etc. tienen el derecho fundamental e incuestionable de entrar a EUA y hacer vida ahí, sin que el gobierno de éste pueda reglamentar el ingreso a su territorio o imponer requisitos para radicar en él.

3.- Manda a tropas a la frontera porque México no ha hecho nada por controlar los flujos migratorios: Tijuana y Mexicali están al borde de una crisis por tanto africano, cubano y haitiano en la frontera, las bandas del crimen organizado dedicadas a la trata de personas campean a sus anchas, todo está lleno de centroamericanos, muchos de ellos han engrosado las filas de los motorratones, extorsionadores telefónicos, fraudes con tarjetas, prostitución y narcotráfico. Pero no se hace nada porque son "nuestros hermanos".

Por otro lado: las tropas están en su lado de la frontera, donde el Jefe de Estado de EUA, como comandante supremo de sus fuerzas armadas, puede ordenar la disposición de las fuerzas de seguridad de manera libre, es cierto que es cuestionable el intervencionismo armado que ha caracterizado a los gobiernos de Washington, pero no hay razón para cuestionar que intervenga en su propio territorio y ante un problema que para EUA, no es algo baladí, es uno de los muchos problemas internos que tiene y Trump, desde su campaña, señaló que su prioridad era resolverlos.

4.- Ante las condiciones de violencia criminal e inestabilidad política en México, y las amenazas de AMLO, de que si no gana, "se soltará el tigre", pues claro que se busca estar alerta por lo que pase.

5.- Si los "Dreamers" son tan chingones, (perdón por la palabra) talentosos y prometedores, es estúpido pugnar porque se queden en EUA para contribuir a su desarrollo y no que se regresen a México y contribuyan a desarrollarlo, es como aceptar que aquí todo está pésimo y somos incapaces de tenerlos. --La realidad es que la mayoría de ellos, al igual que sus compañeros anglos, no son futuros astronautas, sino estudiantes de lo absurdo, como Licenciaturas en Estudios de Género, Psicología de los Cómics o cosas similares, y tienen un futuro profesional en Starbucks.

6.- Todo Estado, soberano, puede decidir quién entra y quién sale por sus fronteras, como todo mundo puede decidir a quién mete a su casa, excepto, al parecer en México, donde todo mundo puede entrar y salir sin problemas. Lo demás es pura histeria impulsada por un gobierno y unos medios que tratan, como siempre, de crear un "extraño enemigo" a quien echarle la culpa de nuestros desastres, errores, vicios y traumas.

7.- "EUA nos necesita, quién trabajaría en lo que ellos no hacen", por supuesto, si uno va a las sofisticadas y afeminadas sociedades de Nueva York y California, los anglosajones no desean laborar en trabajos pesados; pero si uno se va al centro de EUA, en estados como Nebraska, Dakota, Missouri, Mississippi, etc. hay mucho norteamericano que vive en el campo o en ciudades pequeñas, y que sí quiere y busca trabajar y no vivir de los subsidios de la política tercermundista de los Demócratas.

Por supuesto, el principal beneficiario de todo esto es el Presidente Peña, que de la noche a la mañana se ganó el respeto de todos los que se han pasado seis años burlándose de él y atacándole, ahora, muchos dicen que ya parece de veras Presidente, que ahora sí habló como líder y hasta salió llamando a la unidad. ¡Palabras vanas! en mucho, la percepción negativa que tiene Trump de México y que no sólamente tiene él --con palabras bonitas, incluso es claro que hasta el ídolo progre Justin Trudeau tiene una opinión pésima de lo que pasa con nosotros y de ahí su postura de desmarcarse del Tratado de Libre Comercio,-- se debe a que desde el año 2000 hemos tenido tres gobiernos nefastos, corruptos y que han precipitado a México a la inestabilidad, por lo que nuestro país no es considerado un interlocutor fiable. Mucho más haría Peña si de verdad se hiciera un plan propio, de México, para asegurar nuestras fronteras, sobre todo la sur, no para beneficiar a EUA, sino para protegernos nosotros. Una cosa es la hispanidad, y otra el usarla o pretender verla como una patente de corso como para burlarse fronteras y leyes apelando a una mal entendida hermandad y peor comprendida caridad.

Hay que recordar que ni México, ni EUA tienen la obligación de subsanar la pésima situación de los países centroamericanos que, dominados por las Maras, expulsan migrantes como si fueran refugiados, lo que lleva a cuestionar qué es lo que sucede en esos países donde se da una verdadera avalancha de personas que pretenden que el vecino del norte les resuelva la vida por sí o por sí, mientras que los abusivos e ineficaces gobiernos del istmo cómodamente se la pasan como meramente figurativos y sin que nadie les exija una solución que se la deben a su propia gente.

Una solución que ni Peña, ni ninguno de los tres candidatos punteros para la Presidencia de México parece estar dispuesto a dar, todos ven en la situación un nuevo recurso retórico para hacer el "grito de guerra" ante el "masiosare, un extraño enemigo" y sacar el más rancio nacionalismo revolucionario y antiyankismo, o la xenofobia más radical que fuera esgrimido de dientes para fuera por los gobiernos más entreguistas que ha habido, y para continuar con el discurso victimista e irredento del mexicano que nos tiene hundidos en la mediocridad. Ya tienen un enemigo, un culpable a quien achacar todos los males, sin que nada se le pueda reclamar a ellos o a nosotros mismos, si de algo carece el mexicano es de autocrítica, sólo nos quejamos, pero no vemos en nuestros propios errores la causa de nuestros males, ni reconocemos que el hecho de que la Nueva España se encogiese tras la Independencia favoreciendo el crecimiento de EUA se debió a la traición y mediocridad de personajes como Vicente Guerrero, Gómez Farías, Santa Anna, Juárez, Mariano Otero, Melchor Ocampo, los hermanos Lerdo de Tejada, Juan Álvarez o Lorenzo de Zavala,  además de Madero, Obregón, Carranza y Calles, celebrados muchos como héroes nacionales y totalmente entregados a las Logias Masónicas fundadoras de EUA a cambio del poder al que eran adictos.

Peña aduce que Trump está frustrado: la verdad, no creo que le quite el sueño perder el apoyo de Meryl Streep, Oprah Winfrey, George Clooney, los directivos de Disney y demás gentuza del espectáculo, ha tenido victorias como el cerrarle el grifo financiero a la empresa genocida Planet Parenthood y al financiamiento del aborto en el extranjero o la difusión del homosexualismo a nivel internacional; si pensara que otros países tienen poblaciones inferiores, hasta fomentaría más ese exterminio, y no lo hace. Logró hacer inefectivo el tradicional chantaje de los Kim en Corea del Norte y ahora, el reino ermitaño parece iniciar un camino de acercamiento al Sur y de reformas, con la promesa de una reunión cumbre en Mayo. Y las diferencias con Rusia sobre Siria o el caso Skripal muestra que no existe subordinación alguna de la Casa Blanca al Kremlin y la reforma fiscal instrumentada además, vuelve a elevar la competitividad de EUA en la economía global. Es cierto, existe una gran polarización y crispación social en EUA, pero mucho de ello ha sido causado por los medios y los intereses de gente como los Bush, Soros, los Clinton y demás, además de que lo "políticamente correcto" ha causado un daño enorme sobre todo entre los jóvenes de la generación millenial.

Peña, por su parte, que ni diga, arrastra una serie de frustraciones: sus reformas cuestionadas, la crispación social existente en el país, también soliviantada por la Izquierda, los escándalos de corrupción de gobernadores y en su propia administración, el crimen organizado desatado y la imposibilidad de poner orden, las críticas y burlas mordaces en su contra, etc. Hasta eso, creo que debe estar agradecido con el mandatario de la Casa Blanca por darle una oportunidad de elevar su imagen entre la gente que se deja llevar por los medios.

Por cierto, en alguna ocasión, conversando con un amigo "gringo", le comenté acerca de la percepción que se tiene de que ellos se apropian del nombre de "América" para su país achacándolo a soberbia, ya saben, la típica frase: "América es todo el continente, no solo un país", él se manifestó sorprendido, puesto que para empezar me dijo que por supuesto sus connacionales tienen claro que ese es el nombre de todo el continente, aunque a veces se prefiere llamarle a éste en plural The Americas, por encontrar que el mismo se divide geográficamente en tres partes: Norteamérica, Centroamérica y Sudamérica; sin embargo, se mostró bastante extrañado de que se pensara que por soberbia, ellos le llamen así a su país, la realidad, según me dijo, es que el nombre del país: United States of America, no hace referencia a ninguna realidad geográfica más que a América, razón por la cual, a fin de no recitar todo el nombre, usan America como forma simplificada, y como gentilicio American, lo que me parece correcto, decir: "estadounidense", aparte de que es largo y para muchos, difícil de pronunciar, y en inglés que sería algo así como stater, no significa nada más que hacer alusión al sistema político federal, algo tan vacío como "soviético" (que se traduciría como "asambleísta") y que por ello, se seguía, coloquialmente, usando el nombre de Rusia para toda la URSS. La cosa es conocer a las personas y preguntarles por su propia visión de las cosas, como dice Phil Collins, uno necesita conocer los dos lados de la historia, hacer menos caso de los medios y pensar más por uno mismo.

5 de abril de 2018

SHAKA ZULU Y LA DESCONOCIDA HISTORIA DE ÁFRICA

Imagen relacionada

En esta era de lo "políticamente correcto", dentro de las producciones televisivas y de cine, se ha dado la tendencia por incluir personajes de raza negra, o cambiar aquellos que eran originalmente blancos, por negros. Eso lo hemos visto en algunas series basadas en personajes de los cómics, como el caso de Flash o Supergirl, donde personajes como Iris West o Jimmy Olsen, originalmente blancos y pelirrojos han sido transformados en afroamericanos. Pero no solo eso, en la BBC británica, se ha señalado que personas de origen africano habitaron la provincia romana de Britannia, cosa que, si bien pudo haberse dado en forma por demás rara o extraordinaria --sí podía darse cierta presencia de africanos subsaharianos en el Imperio Romano, llegados en la migración de pueblos nómadas a través del Sahara, como esclavos o por el contacto con el Imperio Kushita o Nubio  al sur de Egipto, aunque no eran tampoco una población importante en el Imperio-- o cuando no, personajes de la historia antigua y medieval europea han sido retratados como negros.

Hay que decirlo, realmente, el racismo es un trauma anglosajón provocado por el protestantismo y la economía esclavista adoptado en el Imperio Británico, pero esta solución, de lo "políticamente correcto" es igualmente racista, puesto que no entra en el origen cultural e histórico de los africanos y sus descendientes ni trata de mostrar esos orígenes o exaltarlos, tratando, forzadamente, de incluirlos en una Historia que no es la suya y como parte de una cultura que tampoco es la suya, pero que además, es considerada como la importante, y a la que deben incluirse los afrodescendientes, manteniendo la Historia de Africa como una incógnita o incluso, desechándola como algo que no vale la pena conocer.

Hacia 1987, la productora norteamericana Harmony Gold fundada por el empresario de origen libanés Ahmed Agrama se encontraba en los cuernos de la luna, tras el éxito que había tenido con el anime Robotech, a raíz de lo cual la empresa se convirtió en una de las principales difusoras del Anime en Occidente, siendo por tanto, muy importante para la popularización de dicho arte japonés. El éxito, y los recursos obtenidos con la animación japonesa, le llevaron a internarse en la producción de series de acción real, una de ellas fue una miniserie de La Vuelta al Mundo en 80 Días, protagonizada por Pierce Brosnan, quien había consolidado su presencia en la TV tras su éxito como un misterioso detective británico en EUA en Remington Steele, personaje que le abrió las puertas de la fama, y en la adaptación de la obra de James Clavell La Casa Noble, en que, en forma casi profética, se mostraba las reformas económicas en China y la inminente devolución de Hong Kong al Celeste Imperio.

Sin embargo, la mejor y más recordada producción televisiva con live action de Harmony Gold fue Shaka Zulu, una adaptación de la novela histórica del británico Joshua Sinclair, misma que contó con un elenco de lujo, encabezado por el actor sudafricano Henry Cele, (en la imagen) quien pertenecía precisamente a la etnia zulu, ex-futbolista y que había adquirido relevancia con una interpretación del Rey de los Zulu Shaka, quien reinara a inicios del siglo XIX, en una obra de teatro, y que desgraciadamente, posterior a esta formidable actuación, quedó encasillado y no pudo tener relevancia más allá de papeles secundarios, falleciendo en 2007 a causa de una afección pulmonar, y una serie de actores ingleses muy reconocidos: Edward Fox, Robert Powell, quien había alcanzado fama por su interpretación de Jesucristo en el clásico de Franco Zeferelli, Trevor Howard y Christopher Lee. Es de poner atención que en 1986, año en que se filmó el serial, Sudáfrica seguía inmersa en el apartheid, aunque el mismo se encontraba ya diluyéndose, mientras el régimen blanco era presa de sanciones económicas internacionales, 

Yo la vi hace años, cuando era adolescente, pero ahora, la volví a ver al saber que se encontraba agregada al catálogo de Netflix, y la verdad, es una excelente experiencia para el espectador el ver una de las mejores producciones televisivas que se hizo en los años ochenta, más por el contenido de la serie, hecha en una época en que no existía tanta presión por lo políticamente correcto, pese a la lucha por la igualdad racial que se daba en Sudáfrica por aquellos años, aunque el Apartheid en aquel entonces se encontraba ya más diluido, la liberación de Mandela estaba ya próxima y el gobierno de Pieter Botha, que en apariencia era un racista radical, había iniciado las reformas que culminaría su sucesor Frederik De Klerk, permitiendo un mayor acceso a la educación de la población de color, autorizando el matrimonio interracial y el otorgamiento de derechos políticos. Botha igualmente, había tenido que luchar contra los intentos expansionistas en Africa de Fidel Castro y aquella experiencia fue limando la enemistad entre blancos, tanto anglos como afrikaners, y negros de todas las etnias.

La serie narra la vida de Shaka Zulu, rey precisamente de la etnia bantú de los Zulu que gobernó entre 1816 y 1828, y que creó un imperio en lo que hoy es Sudáfrica que sería el gran rival de los británicos por el control de la zona a lo largo del siglo XIX hasta su sometimiento a finales de dicha centuria. La serie retrata los logros del caudillo pero no entra en ensalzamientos ni falseos de la Historia: Shaka es retratado, sí como un genio de la estrategia militar --por lo que fuera apodado como el "Napoleón negro"--, y un líder dotado de una gran inteligencia y sentido político, pero también como un megalómano, con severos problemas psicológicos provocados por la humillación vivida durante su infancia y adolescencia, debido al rechazo sufrido por su madre, la reina Nandi, respecto de su padre, el Rey Senzagakona de los Zulu, y dominado por el pensamiento mágico, supersticioso, que no religioso, propio de los pueblos africanos, que le impidió, a diferencia del Japón de Meiji, acercarse a las innovaciones europeas de manera racional y adoptarlas para reformar su Estado y conducirlo hacia la modernidad, cuando su sobrino nieto Cetshwayo lo intentó, décadas más tarde, era ya inevitable caer bajo el dominio de Londres.

Lo que es más interesante, la serie nos aleja de los mitos construidos por la corrección política sobre Africa: la violencia, las hambrunas y los tiranos que ha conocido el "continente negro" no son consecuencia del colonialismo, han sido una constante en la milenaria y poco conocida Historia de esa parte del mundo y radica en el contexto del mismo, con un ambiente hostil dominado por climas extremos y una distribución irregular del agua, y al mismo tiempo dotado de una biodiversidad enorme, lo que condicionó el desarrollo de los grupos humanos subsaharianos, que no avanzaron más allá de la Edad de Hierro; pero también nos aleja de la idea de que se trataba de meras tribus salvajes: por el contrario, existían Estados perfectamente organizados, con ejércitos igualmente establecidos, con rangos y cadena de mando, y donde la intriga política era el pan de todos los días, así como una economía sustentada en la agricultura y sobre todo, en la ganadería. Mucho del atraso material de las sociedades africanas quizá se debió al Islam, que al extenderse por el norte de Africa, actuó como una contención que aisló a los pueblos subsaharianos del contacto con el Mediterráneo y con Medio Oriente, y por supuesto, los alejó del intercambio de bienes e ideas, así como extendió el flagelo de la esclavitud.

El punto central de la historia narrada en el serial es el contacto que tuvo el monarca africano con la expedición británica que fundó la ciudad de Port Natal, hoy Durban, en 1823-1824, en la costa noreste de Sudáfrica, encabezada por el Teniente de Navío Francis Farewell, interpretado por Edward Fox y el médico Francis Finn, encarnado por Robert Powell, quien escribió en su diario una crónica sobre Shaka y el Imperio Zulu, la actuación de Cele es extraordinaria como el megalómano y a la vez supersticioso rey, quien deseaba conocer los secretos tecnológicos de los europeos, pero no los veía más allá de una cuestión mágica, con toda una serie de supuestas profecías que desde su infancia habían marcado su vida y sus avatares políticos-familiares, pues desde niño le señalaron ciertas hechiceras como el designado para elevar el dominio Zulu de ser una tribu menor, sometida a pueblos más fuertes a la que llevó a la culminación el proceso unificador de los pueblos Bantúes del sureste africano que había iniciado el que se convertiría en protector y mentor de Shaka, el rey Dingiswayo, sin embargo, el proceso expansivo de los Zulúes terminó frenándose ante la propia locura de Shaka, su asesinato y la abierta confrontación con los británicos que tendrían sus sucesores.

Lo importante aquí, sin embargo es ver que detrás de lo "políticamente correcto" quizá se esconde la "mala conciencia" que, sobre todo, en el ámbito anglosajón y de origen protestante, se tiene respecto a la depredación que se hizo sobre otros pueblos y continentes. Como lo he mencionado ya antes, el racismo es un trauma o un problema que es propio de la sociedad estadounidense, y en general de los pueblos protestantes que pretendieron sustentar en la Biblia un sistema de explotación económico: Inglaterra y Holanda, aunque también algunos pueblos católicos se subieron a dicho tren: Francia, Portugal, que sustentó mucha de su economía en los siglos XVI a XIX en la trata de esclavos, y Bélgica bajo el sangriento gobierno de Leopoldo II. Mas en los países hispanos, hablar de racismo ha sido por contagio, cuando nuestras sociedades se han caracterizado por el mestizaje y la asimilación.

Y es que el Imperio Español fue un "Imperio Civilizador", mientras que el Británico, el Francés o el Portugués, fueron claros ejemplos de lo que es un "Imperio Depredador" que se interesa únicamente por el aspecto económico y la explotación de los recursos de los colonizados, incluida la población. Ante su paso, que generalmente es destructor, desaparece o se borra la Historia de estos últimos; por ello, el hecho de que la Historia de los pueblos nativos de Africa prácticamente se encuentre desconocida, si no que desaparecida, y se pretenda hacer que las personas de raza negra fueron parte de la Historia Europea es en realidad, un acto de racismo, Hacerles creer que personajes míticos o históricos como Aquiles, Lancelot o Leonor de Aquitania fueron negros es engañar a las nuevas generaciones, presentar una visión deformada de la realidad y además, despreciar la Historia propia de Africa, misma que tuvo grandes líderes como Shaka o Mansa Musa, emperador de Malí y uno de los hombres más ricos de todos los tiempos, que hubo grandes metrópolis como Timbuctú, Zanzíbar o Gran Zimbabwe, y civilizaciones esplendorosas como la antigua Etiopía o el Reino de Kush.

Sería, mucho mayor justicia para los africanos y sus descendientes dispersos por todo el mundo, reconocer y difundir la Historia de su continente y aquilatar sus aportes a la cultura global, después de todo, la música popular actual, desde el Jazz hasta la Salsa, pasando por el Rock and Roll, tiene toda su origen en Africa.

Así que les recomiendo mucho esta miniserie, pues fue una de las mejores producciones televisivas de los años 80, y si quieren aprender sobre la Historia de Africa y conocer mucho de las causas de lo que ha vivido el continente negro, se las recomiendo ampliamente.