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29 de mayo de 2016

CRISIS EN LOS CÓMICS INFINITOS


El pasado 25 de mayo, parafraseando a Roosevelt, será un día que pasará a la infamia, en lo que a la Historia de los Cómics se refiere: tanto Marvel Cómics como DC Comics tomaron decisiones que sin duda serán trascendentes para los próximos años en el ámbito del "Noveno Arte", --aunque quizá no tanto, en el caso de DC, la continuidad conocida como New 52 inició en 2011 y feneció tras 5 años ante su fracaso ante la crítica y los fans y ahora parece que ya nadie quiere acordarse de ella entre la directiva de la empresa-- las determinaciones editoriales tomadas en ambas casas evidencian que el medio, o más correctamente, el género del cómic de superhéroes se encuentra sufriendo una crisis, víctima de su propio éxito.

Ya lo había dicho en este espacio hace como un año, el mercado del entretenimiento audiovisual se estaba saturando con la presencia de estos personajes vestidos de mallas, y hoy, por ejemplo, se habla que se encuentran en producción cerca de 65 proyectos basados en historietas, sea sobre superhéroes u otro tipo de narrativas, --ejemplos de ellas ya las tenemos con The Walking Dead, Preacher o Lucifer Morningstar, o la próxima a estrenarse Powerless, comedia a ser estelarizada por Vanessa Hudges sobre la vida cotidiana de la gente común en el "Universo DC".-- esto solo para la TV, mas aparte los proyectos de cine que tanto de "la Casa de las Ideas" como de la más antigua editorial, están ya en varias fases de producción.

Ante el aparente agotamiento creativo de Hollywood, los cómics se convirtieron en la principal fuente de ideas para una industria fílmica carente ya de originalidad, y un impulso para el desarrollo de la TV, que de lo contrario estaría estancada en más de lo mismo: series policiacas o comedias de situaciones, no se puede negar que las historias de los superhéroes inyectaron en buena medida frescura y emoción a unos contenidos que aparecían estancados. Sin embargo, el problema actual es de saturación que puede llevar al hartazgo de las audiencias, además de que la obra original: la novela gráfica, puede acabar por perder terreno ante los medios audiovisuales y convertirse en un producto más de merchandizing derivado del cine o de la TV.

Sin ir más lejos: las ventas han disminuido en el mercado de las historietas como productos de consumo --porque lo son, el cómic es en definitiva, una forma de arte o de cultura popular masiva y que, por tanto, es a la vez un producto comercial, aún en el caso de sus formas u obras más cultas (la línea Vértigo de DC, por ejemplo)-- mientras que los filmes agotan taquillas y los ratings de los canales televisivos se disparan. Esto empieza a impactar en guionistas y creativos, que han empezado a adaptar las historias a los guiones de las películas y la imagen de los personajes a las presentadas en la pantalla; todo comenzó, por ejemplo, con la figura de Samuel L. Jackson que fue tomada como modelo para hacer al Nick Fury del universo Ultimate de Marvel, aún antes de que se filmasen las películas de los Avengers y la del Hombre Araña, con la que el boom del cómic comenzó, pero ya se definían los detalles de las adaptaciones cinematográficas, que incluían la contratación del mencionado histrión para encarnar al Director de la agencia S.H.I.E.L.D., pero también se orquestaba el caos de derechos de autor engendrado por la propia Marvel antes de ser adquirida por Disney, que, carente de recursos para producir sus propias adaptaciones, decidió licenciarlos a distintas casas productoras: Sony Pictures (las adaptaciones del Arácnido) o Fox (la saga de los X Men), primariamente, y también New Line Cinema, con la que se produjo la bien lograda saga de Blade, y Universal con las desastrosas películas de los 4 Fantásticos, lo que generaría que, contrario a lo reflejado en los tebeos, los personajes existiesen en "universos" diferentes y no conviviesen en un mismo contexto.

Ahora, esto ha afectado a la actividad editorial de Marvel: decidieron reducir el mundo mutante a su mínima expresión y hasta "matar" al icónico Wolverine, sustituyéndolos con la raza de los Inhumanos, mismos que habían tenido hasta el momento una actuación más que secundaria en el ámbito de las historias de Reed Richards y su familia super poderosa, y que se ve reflejado en la regular serie de TV Marvel's Agents of SHIELD, cediéndole el dominio mutante totalmente a la Fox, con lo que la productora podrá hacer lo que quiera con estos personajes, como propios, y algo similar está ocurriendo con el (ahora) popular Deadpool. Igualmente, Marvel desapareció a los 4 Fantásticos, que quedaron a merced de Universal, quien, en la última y fracasada adaptación decidió incluso cambiar la raza de Johnny Storm, la Antorcha Humana y volverlo negro, hermanastro de Susan Storm, la Mujer Invisible, para cumplir las cuotas de corrección política impuestas por Obama, y también en un alarde de ejercicio de sus derechos sobre el personaje.

Con la compra de Marvel por Disney, vemos que la calidad de los argumentos se ha derrumbado; poco queda de aquella editora que, en los años 60 decidió de dotar de gran realismo las historias en principio fantásticas y que en los últimos años había producido joyas como House of M, Civil War o Planet Hulk: no, ahora las historias siguen derroteros de corrección política, infantilismo e incongruencia, todo en pos, según ellos, de ganar nuevos públicos, y en efecto, parece que se están enfocando en el mayor mercado de la "Casa del Ratón": los niños y adolescentes; hemos tenido que soportar un cross-over de los Avengers con Phineas y Ferb, así como series de TV animadas de dicho grupo de héroes o de Peter Parker con argumentos propios para escolares, incluso las adaptaciones al cine del principal equipo marveliano, como la última de Civil War destacan por su asepsia, sus toques de humor simple y los clichés previsibles; lo cual contrasta con el tono oscuro y las situaciones adultas de Daredevil o Jessica Jones, programas de Netflix que supuestamente están en el mismo contexto que aquellas.

Ahora, desesperados por recuperar públicos, sacan de la manga un giro absurdo: el Capitan América siempre ha sido un agente de la organización terrorista filonazi Hydra, lo ha sido desde su más tierna infancia allá en los años 20, y siempre engañó a todo el mundo para pasar como héroe y encarnación del patriotismo y los valores cívicos gringos, por supuesto que al final dirán que no, que Steve Rogers si bien siguió los pasos de su madre en el entramado de dicha organización, al incorporarse a la milicia y a la lucha contra Hitler tomo conciencia de la grandeza de los valores norteamericanos y aprovechó su condición de agente para dinamitar a Hydra desde dentro, tardándose casi 80 años en hacerlo. Lo que molesta de esto y que ha sido tan choteado por los fans con un verdadero diluvio de memes estriba en lo disparatado de la premisa y lo previsible del desenlace, así como el traer a colación a Hydra en consonancia a lo visto en el cine y la TV, además de poner al resto de los héroes marvelitas como una camada de idiotas que jamás se habrían dado cuenta del engaño tras tanto tiempo.

Pero DC tampoco canta mal las rancheras: DC viene arrastrando enormes problemas de continuidad, primero que nada por el tiempo que lleva publicando a sus personajes: desde 1938 en que creó a Superman y que con él nacía plenamente el género de los héroes con super poderes, segundo, por que se vio muy afectada por el Macarthismo de los años 50, lo que obligó a dotar a sus historias de un tono fantástico e infantil bastante ridículo incluso, generando un periodo que tanto la empresa como los fans quieren olvidar, y tercero, por el inmenso número de personajes que adquirió de otras compañías, el más notorio: Shazam, antes Capitán Marvel, comprado a la extinta Fawcett Cómics y que incorporó a su elenco dentro de su continuidad propia, así como Blue Beetle y otros adquiridos de la también ya desaparecida Charlton Comics.

Así que desde los años 80, DC ha intentado dotar de coherencia y orden a su universo, y por ello las llamadas "Crisis" que hacen parecer que su espacio-tiempo es como la economía mexicana, que jamás sale del hoyo: Crisis en las Tierras Infinitas, Hora Cero, Crisis Infinita, Crisis Final, y en 2011: Flashpoint, de la que surgió la continuidad New 52 en la que al fin se percibía una modernización en los uniformes de los héroes principales de la compañía como Superman y Batman, desapareciendo el ridículo calzón usado encima de las mallas, lejano recuerdo de que los trajes de los súperhéroes se inspiraron en los de los acróbatas circenses de los años 30. Pero tras el fracaso rotundo de esta nueva continuidad a apenas 5 años de su estreno, explicable por arcos o sagas poco consistentes o lógicas, como el hecho de un nuevo retiro de Bruce Wayne como Batman, ocupando el rol el repentinamente rejuvenecido y practicante de cross-fit Comisionado Gordon con ayuda de un mecha que parecía haber sido planteado como competencia de la armadura del marvelita Tony Stark, pero que más bien parecía sacado de un anime japonés con orejas de conejo y no de murciélago, pero también por el éxito rotundo de la trilogía de Nolan sobre el Murciélago y la versión de Zack Snider del kriptoniano, decidieron aventarse una nueva crisis: Convergence, matar a Superman (nuevamente, pero ahora de una forma que no resultó tan publicitada como en 1993) y reiniciar todo de nuevo.

Ahora han decidido explotar comercialmente a los personajes de Alan Moore y Dave Gibbons de The Watchmen e incluirlos en la continuidad principal de DC, lo que sin duda devaluarán a dichas creaciones --dudo que el excéntrico creativo británico lo tome bien-- incluso con un rol principal; manejando que el Dr. Manhattan creó el universo de New 52 y es responsable de tantos giros, aperturas y cierres de continuidad en el multiverso; pero no solo eso, se sacaron, también de la manga, que el Jocker o Guasón, como es conocido en México, en realidad han sido 3, en un guiño hacia los tres actores que le han encarnado en el cine hasta ahora: César Romero, Jack Nicholson y Heath Ledger, por lo que suponemos, habrá un cuarto que será el alter ego en papel de Jared Leto... y todo sin que el llamado "mejor detective del mundo" se diese cuenta tras tantísimo tiempo.

Estos son solo algunos de los cambios que fueron anunciados el pasado 25 de mayo, día del geek o fanático, lo que evidencian, lo vuelvo a repetir: es que los cómics se están convirtiendo en víctimas de su propio éxito y pueden terminar siendo solo productos secundarios del cine y la TV, parte de la enorme cantidad de mercancía que las grandes compañías del entretenimiento generan en torno a sus productos principales que son las películas o las series; en definitiva, la historieta perderá su veta artística y rol como vía de expresión que han tenido verdaderos artistas como el mismo Stan Lee, Alan Moore, Frank Miller, Jack Kirby y más recientemente Geoff Johns, Ed Brubaker o Jim Aparo; el cómic se perderá en ser un mero producto comercial, al menos hasta que se de el inevitable cansancio del público y los actores --algunos como Chris Evans o Robert Downey Jr., ya han manifestado su hartazgo-- cineastas y productores con el género, como en su momento, tras los años 50 y 60 se dio con el Peplum, y esto se refleje en los descensos de ingresos en taquilla o en los ratings; en ese momento, esperemos, el cómic será rescatado por los artistas: dibujantes y escritores, que podrán darle un toque más personal, crítico, renovado; quién sabe sien el género de los súperheroes o alguno otro, más original; finalmente, el cómic es arte, y como tal, pertenece a sus creadores y al público, no a los mezquinos intereses comerciales que le han convertido, cínicamente, en una "industria" a explotar.




26 de mayo de 2016

PEÑA, OBAMA Y LAS DISCUSIONES BIZANTINAS


Esta semana se caracterizó por el sorpresivo anuncio del Presidente Peña Nieto de enviar una iniciativa al Congreso de la Unión para prácticamente imponer en todo el país el "matrimonio" homosexual y que estas parejas puedan a su vez, adoptar. Con esto, Peña termina por enajenarse el apoyo popular que aún puede tener en amplios sectores sociales, --la Jerarquía Católica mexicana, que hasta ahora le había guardado cierta cercanía y respaldo, como se mostró en la reciente visita papal, ahora se manifiesta en su contra, por ejemplo-- aunque claro, quizá así pretende también recuperarlo en otros, como la chairiza o aquellos grupos de jóvenes de Izquierda "progresista" o aunque no se identifiquen como tales, se encuentran ya con el "cerebro lavado" para considerar que esto es un avance hacia la mitificada libertad y en la defensa de los tan incomprendidos y manipulados derechos humanos.

La realidad es que esto es la muestra definitiva del naufragio y la derrota de esta Administración a poco más de dos años de concluir, a Peña lo ha derrotado su propia debilidad, su falta de decisión y de enfrentar los problemas y los cuestionamientos como autoridad: ha dejado que se le suban los grupos del magisterio disidente que han venido operando en forma impune en los estados del sureste; la crisis de Seguridad Pública, que si bien en inicio no es de su responsabilidad, --puesto que deriva de las desacertadas decisiones de su antecesor Felipe Calderón, aunque, si se ve más ampliamente, se puede considerar que las raíces de la misma inician desde el fatídico 1994 con los magnicidios de Colosio y Ruiz Massieu o la rebelión Zapatista, para que, durante el mandato de Zedillo, brotase una gran oleada de secuestros y ante el incremento de poder de las organizaciones criminales, se buscase dar respuestas con la creación de la Policía Federal Preventiva, de la mano del entonces Secretario de Gobernación Labastida,-- también es cierto que el manejo que ha dado a la crisis ha sido pésimo y ha intentado más tapar las corruptelas y abusos de las fuerzas armadas y seguridad que realmente hacer un planteamiento que lleve a brindar una mejor defensa de los ciudadanos.

El exceso de confianza del Presidente y su equipo les llevó a pensar en que podían gobernar el país de la misma manera que lo habían hecho en el Estado de México: a través de compadrazgos, favoritismos, tráfico de influencias y corruptelas, todo con el sello del Grupo Atlacomulco, lo que ha abierto multitud de escándalos, como el de la llamada "Casa Blanca" y los contratos millonarios para la constructora HIGA, la casa de descanso del Secretario de Hacienda Videgaray en Ixtapan de la Sal, etc. Aundado a esto, el Presidente ha mostrado una enorme debilidad para contrarrestar movimientos violentos que han surgido, desde su toma de posesión, en contra de sus reformas, fundamentalmente la Educativa, presuntamente impulsados por organizaciones de extrema Izquierda. Dichos movimientos han actuado mediante vandalismo, violencia y pisoteando los derechos de otras personas, como aquellos propietarios de negocios que súbitamente los han visto pintarrajeados, bloqueados y hasta saqueados, por culpa de un gobierno que no impone el orden por temor de ser acusado de autoritario, dictatorial y contrario a los derechos humanos: teme ser comparado con el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz y su actuación represora ante el --nefasto, frívolo e innecesario-- movimiento estudiantil de 1968.

Pero Peña no necesita verse en el espejo de alguno de sus antecesores para ser acusado de contrariar los derechos funtdamentales de las personas, ni necesita ejercer la fuerza contra quienes rompen el . Basta verse en su presente y darse cuenta que la imagen tanto interna como externa de su mandato, en el rubro, es desastrosa: por un lado, si bien las reformas estructurales que ha emprendido, en algunos casos han sido acertadas, como lo es en el caso de la situación laboral de los docentes, abrir a la inversión privada el sector energético o abrir el mercado de telecomunicaciones, también es cierto que en el manejo de la economía y la política fiscal su Administración ha mostrado enorme incompetencia y voracidad; pero además y sobre todo, no ha podido mejorar ni paliar la situación de inseguridad generalizada que se vive en el país y las desapariciones forzadas; como lo he mencionado líneas arriba: en el caso Ayotzinapa, la gente de la calle no duda que los estudiantes de la Normal Rural eran vándalos y muy probablemente estaban a las órdenes de grupos criminales, pero igualmente, parece que su forma de tratar el caso es ocultar que autoridades federales, miembros del ejército y de la policía federal también estuvieron implicados además de los municipales de Iguala, Guerrero. Claro, ahí también pesa el que actúa de forma defensiva ante un caso que se ha pretendido usufructuar políticamente por la Izquierda a través de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) impulsada por su Secretario: el resentido Emilio Alvarez Icaza.

Los casos de probable abuso de autoridad y de fuerza por el ejército y la marina en las operaciones destinadas contra el crimen, las cada vez más fosas  clandestinas y hechos de violencia que se suceden en el país, secuestros, desapariciones de jovencitas, la impunidad rampante de exfuncionarios de todos los colores, todo ello plasma una pésima imagen del mandatario que, apenas unos meses antes de los hechos de Iguala, era portada de la revista Time y elogiado por ésta como una especie de salvador para el país por sus reformas; por ello, para Peña resulta fácil subirse al tren del Progresismo y presentarse así, como alguien que secunda a Obama en su irracional política sexual y a la agenda de la Izquierda, reducida, como dice Juan Manuel de Prada a los derechos de bragueta, además, genera una discusión bizantina que se lleva todos los reflectores y sirve de distractor respecto a la discusión de los verdaderos y muy graves, problemas nacionales.

Obama igualmente provoca debates innecesarios, estériles pero largos e interminables y enardecidos en torno ahora a los supuestos derechos de transexuales y los baños públicos para evadir los cuestionamientos al desastre provocado en Medio Oriente y la abierta ayuda a los grupos terroristas e intereses de las monarquías árabes, así como para distraer respecto al imparable ascenso de Donald Trump. Temas como estos han salido de maravilla a los políticos actuales como "hombres de paja" con los que la opinión pública se pueden ocupar mientras lo realmente importante pasa desapercibido. Una gran ayuda para ellos viene de los medios de comunicación: en el caso de México, por ejemplo, resulta en un sentimiento de impotencia comprobar que todos los medios se encuentran entregados a la agenda homosexualista; finalmente, en mayor o menor medida, todos son súbditos de intereses políticos y económicos que han sacado provecho de todo esto.

Sin embargo, existen razones para ser optimistas: las medidas de Obama respecto a los baños han suscitado una reacción importante por 11 gobiernos estatales que consideran que la actitud del Presidente es amenazante e invasora de las esferas locales por su advertencia que de no acatar sus dictados en el tema se retirarán fondos federales, igualmente, una enorme parte de la sociedad civil norteamericana se ha manifestado en contra a través de redes sociales y en la calle, o haciendo boycott a la cadena comercial Target, lo mismo, la iniciativa de Peña, igualmente invasora y contraria al Pacto Federal, ha suscitado en México el surgimiento de una enorme oposición de organizaciones y personas, en Austria, la posición difamada como "extrema derecha" pero que en realidad se opone a las locuras globalistas estuvo a punto de ganar la Presidencia de la República, entre tanto, el actor Elijah Wood habla abiertamente acerca de las perversiones en las altas y muy influyentes esferas de Hollywood, grandes apoyos de Obama y los Clinton... ¿Será el efecto Trump que está llevando a la "mayoría silenciosa" a finalmente hacer ruido y expresar abiertamente lo que piensa ante la reingeniería social? Es posible, de ser así, tal vez estemos ante el inicio de una gran revolución conservadora que nos lleve a recuperar el sentido común.

18 de mayo de 2016

VISTO EN TV

En los últimos meses he podido continuar viendo algunas de las series de TV que me parecen, demuestran que la "caja idiota" ya no lo es tanto; de hecho, creo que la TV, en lo que va del siglo XXI se ha adentrado en una verdadera "era dorada" caracterizada por programas de alto nivel de producción, con grado propio anteriormente del cine , con actores que han saltado de la gran pantalla a la pequeña y que además, no se encuentran huecas, sino que están llenas de sentido y de ideas, con grandes dosis de crítica e inteligencia, aquí algunas de ellas, aunque también otras más tendenciosas y en apariencia buenas, pero huecs y superficiales en realidad:

OJO, SPOILERS-----

1.- House of cards, temporadas 3 y 4: 

 Sin duda, una de las mejores producciones actualmente vistas en la TV y pionera en las series para ser transmitidas en el servicio de TV por Internet, vía la plataforma Netflix, las temporadas 3 y 4 se centran en el ejercicio de la Presidencia de la República, obtenido mediante un golpe de Estado encubierto y vilmente orquestado por Francis Underwood en contra del mandatario popularmente electo Scott Walker, sustituyéndolo al ser el Vicepresidente. Esta serie sorprende por su realismo y por tocar, sin ambages, la corrupción y la amoralidad de la política en las altas esferas de EUA, muy distinto a las ficciones edulcoradas tan frecuentes en Hollywood que tienden a rendir culto a la figura presidencial como un ente abstracto, mostrando a los mandatarios como inmaculados y ejemplares, al tono de bodrios domingueros como Olimpo bajo Fuego (donde la Casa Blanca es tomada por un comando norcoreano con la misma facilidad que un grupo de maestros de la CNTE toma la Presidencia Municipal de algún pueblo oaxaqueño).

Así, podemos darnos cuenta, más que nunca, que la maquiavélica pareja interpretada por Kevin Spicey y la cada vez más extraordinaria Robin Wright es una crítica no muy velada, sino a veces muy directa, en contra de William e Hillary Clinton y el ejercicio del poder por el Partido Demócrata. En la serie, podemos darnos cuenta como Underwood es muy bueno para las intrigas, pero es un gobernante mediocre, tirando a malo, cuya prioridad no es el bien del pueblo norteamericano, sino despejar el camino para sus objetivos, que no son sino la obtención y conservación del poder absoluto con el que se encuentra obsesionado y al que, poco a poco, se ve obligado a compartir con su dominante esposa, quien tras sentirse por años a la sombra de y usada por su inescrupuloso marido, decide exigir su parte del botín pese a que sus capacidades políticas son realmente limitadas, pero muy rebasadas por sus ambiciones, lo que la lleva a primero ser embajadora ante la ONU, con una actuación desastrosa, y después a amenazar a Francis con el divorcio a cambio de ser su compañera de fórmula como Vicepresidente y tomar parte en las decisiones.

Así, en estas dos temporadas vemos a Underwood apelar a medidas populistas, como su programa America Works, que resulta incosteable pero lo financia con fondos que extrae de forma arbitraria de Protección Civil a la que deja sin recursos para atender la emergencia de un huracán, que para su buena fortuna se desvía antes de tocar tierra, ser arrollado por Víctor Petrov, presidente de Rusia en la ficción y que es el vivo retrato de Vladimir Putin, y se revela toda la trama del homosexualismo político, cuando Claire se encuentra con un activista norteamericano contra las leyes "anti-gay" rusas prisionero a la espera de Juicio y que se convierte en moneda de cambio de una negociación internacional, que le confieza que ni el "matrimonio" ni la adopción de nuiños les interesa realmente, pero es una forma de conseguir poder e influencia en la sociedad; posteriormente a su suicidio y al exabrupto de Claire ante el mandatario ruso, en el que queda patente el debate moral interno que sufre la primera dama, por un lado, y por otro, su incapacidad para ser diplomática y política, seve en la secuencia final cómo el suceso es capitalizado con el activista convertido en mártir de la "malvada Rusia".

Para la Cuarta Temporada, Underwood busca la elección como Presidente y acepta a incluir a Claire en su fórmula: como oponentes, sin embargo, tienen al Candidato Republicano, Gobernador del Estado de Nueva York, (encarnado por el actor de moda en Hollywood, el versátil sueco Joel Kinnaman), que junto a su esposa constituye un duo totalmente contrario a la pareja protagonista: jóvenes, atractivos, enamorados y con dos hijos pequeños formando una familia de ensueño, con un discurso sencillo, abierto y de vuelta a valores morales y cívicos tradicionales en vez de las rebuscadas soluciones burocráticas propuestas por Underwood y que sabe, serán ineficaces; el contraste incluso es más marcado por la luz y escenarios diurnos o claros en que se presenta a estos personajes, mientras que los Underwood aparecen las más de las veces en escenarios penumbrosos, de noche o con colores oscuros.

No en balde, la serie ha cosechado críticas negativas en las últimas temporadas: el establishment de Hollywood, escorado hacia la Izquierda, Obama y los Clinton, se siente incómodo al ver una obra que de forma tan inteligente, dura y realista. Si el objetivo era levantar ampolla, y más ahora con el proceso electoral encima, el objetivo ha sido logrado.

2.- Daredevil, Temporada 2:



 Lo mejor del Universo Cinematográfico de Marvel Comics no está en el cine, sino en la TV, y en específico, en Netflix, donde desde el año pasado hemos podido ver Daredevil, que a diferencia de las películas de los Avengers o las ñoñas Agents of S.H.I.E.L.D. y Agent Carter (cancelada recientemente), tiene un tono mucho más adulto y oscuro, mostrando ser la carta fuerte para competir en el terreno televisivo con lo hecho por DC Comics con su universo de seriales iniciados con Arrow, The Flash o Gotham.

Aunque se supone que las aventuras del abogado ciego Matt Murdock --encarnado convincentemente por Charlie Cox-- ocurren en el mismo universo en el que acontecen los filmes protagonizados por Robert Downey Jr. y Chris Evans, la tónica es radicalmente diferente, es oscura, muy realista e incluso, posee una óptica pesimista, más propia de lo hecho por la competencia, pero que se encuentra muy presente, desde un inicio, en el personaje protagonista y en aquellos que lo rodean, como en esta temporada, con The Punisher, interpretado magistralmente por John Bernthal, que logró lo que las dos fallidas versiones de cine no consiguieron: una adaptación perfecta de las páginas de las historietas a la pantalla, y la también excelente Élodie Yung que encarna a Elektra Natchios, personaje que, pese a que tiene orígenes diferentes a los planteados en el cómic, resulta creíble e interesante, a quienes debemos añadir al extraordinario Vincent D'Onofrio, probablemente uno de los mejores actores que han brillado en la TV de EUA pese a que en cine no ha hecho más que papeles, si se quiere pequeños, pero igualmente sorprendentes, como su intervención inolvidable en Full Metal Jacket de Kubrick, aquí encarnando al Kingpin, Wilson Fisk, uno de los villanos más versátiles, realistas y presentes en las páginas marvelitas.

La temporada 2, que ya se va más por los derroteros del cómic presentándonos a la organización místico-criminal de Ninjas La Mano, y ya nos presenta al héroe en su tradicional traje rojo, con combates en los que las artes marciales son parte central; en particular, existe una escena que es de lo mejor que he visto en TV, en mi opinión personal y así lo consideran muchos de los fans que han visto la serie, que es una pelea que sostiene el protagonista con una pandilla de motociclistas mientras baja las escaleras de un edificio, la secuencia es tensa, emocionante y se encuentra muy bien realizada, pudiendo uno sentir el dolor tanto del protagonista, así como presenciar sus dotes en la lucha, como de los delincuentes que reciben tremenda golpiza de su parte. Esa escena es imperdible.

Disney al comprar a Marvel si bien ha logrado éxitos de taquilla en los cines, ha despojado de buena parte de su espíritu a las creaciones de Stan Lee y Jack Kirby, entre otros, a fin de hacerlas más digeribles y aptas para todo público; sin embargo, en el caso de las series sobre Daredevil, Jessica Jones, y las próximas a estrenarse sobre Luke Cage, Iron Fist y la ya inevitable del Punisher, es increíble que, salvo el caso del justiciero de Hell's Kitchen, el planteamiento que se está dando a personajes que son secundarios en el universo marvelita sea mucho más serio y respetuoso tanto de las historias originales como de los fans que deseaban una adaptación más fiel a la pantalla.

Porque si bien Captain America: Civil War es emocionante y puede considerarse, junto con la primera de los Avengers la mejor hecha por Marvel y algunos consideran que la trilogía sobre el América es comparable a la de Batman de Nolan, (en mi opinión, aún así está muy lejos de esta última) en cuanto al tratamiento y acercamiento a un personaje, es decepcionante al compararla con el arco de historias que afectaron al Universo Marveliano y que bien puede ser la última obra maestra de "la Casa de las Ideas" antes de la llegada de Disney.

3.- Vikings/El Último Reino: Exaltación de la Barbarie:


Como bien lo apuntaba un lector en un comentario a la entrada referente a cómo se ha puesto de moda la Edad Media y renace como deporte la celebración de torneos o justas de caballeros, no existe una comprensión cabal sobre esa época y muchos se sienten atraídos sólo por la estética de aquellos tiempos, mientras rechazan el espíritu totalmente cristiano que reinó durante dicha era de la Historia Europea.

Como muestra de esa incomprensión, el History Channel que la verdad, ha dejado atrás sus mejores años para ahora programar una serie de shows sobre pepenadores, usureros, chatarreros y mecánicos que nada tienen que ver con el verdadero estudio de la Historia --lejanos están los días en que produjo interesantes programas sobre la Historia de Roma, los Zares de Rusia, la Revolución Francesa y otros más-- y sí con la obsesión norteamericana por el dinero, ahora decide hacer una producción acerca de la convulsa época de las invasiones vikingas o normandas sobre Europa y en especial sobre Inglaterra y aquella etapa sangrienta y tiránica conocida como el Danelaw, en que diversos caudillos escandinavos, sobre todo daneses, como Harald Hardrada, Erick Hacha Sangrienta o Ivar Sin Huesos llegaron a dominar gran parte de la isla de Gran Bretaña a base del terror más absoluto y la violencia más feroz.

La serie, que parece ser producto de una apuesta del canal por hacer productos que además de ser presuntamente culturales o instructivos contengan dosis de entretenimiento al tratar temas o episodios históricos reales como tema para el entretenimiento, lo cual, la verdad, es loable, para no presentar a la Historia como algo aburrido e interesar al público promedio fascinado con la distorsionada y casi pornográfica adaptación de las novelas de George R.R. Martin que hace HBO, se hace desde una óptica en que se enaltece al bárbaro escandinavo sobre los cobardes cristianos --en el Ultimo Reino, se burlan directamente del Rey San Edmundo Mártir de Eastanglia-- casi casi se pretende mostrar a los vikingos como precursores de la libertad y hasta de la Democracia, sin tomar en consideración el azote que representaron sobre Europa Occidental con sus crueldades y saqueos, pero tampoco toca cómo estos intrépidos navegantes, --eso sí hay que reconocerlo, no eran en absoluto cobardes y sí poseían cierto sentido del honor y gustaban más de una vida frugal y sencilla que de los para ellos incomprensibles lujos de las iglesias o del modo de vida romano-oriental y musulmán-- al entrar en contacto con la cultura Altomedieval y con las comunidades cristianas, empezaron a adoptar el Evangelio y a hacerse cristianos, en algunos casos con una grande y profunda devoción.

En definitiva, la serie lleva dedicatoria ideológica para enaltecer el paganismo y demeritar al Cristianismo sin tomar en cuenta que sin éste, la Edad Media es incomprensible y queda reducida a meros jueguitos y cuentitos de capa y espada, en definitiva, pudo ser mucho mejor, y haber ido por una visión más real y más integral de la Edad Media y no en interés de los "progresistas" norteamericanos a los que les gusta fomentar el neopaganismo desde modas como tatuajes, barbas, peinados tribales y piercings, hasta la devaluación de la vida y la dignidad humanas.

17 de mayo de 2016

ADEUS, DILMA!


Dilma Rousseff ha sido suspendida de sus funciones al frente del Poder Ejecutivo de la República Federativa de Brasil por el Senado o Cámara Alta del Parlamento del gigante amazónico, en el proceso de impeachment seguido en su contra, esto es, lo que conocemos en México como "Juicio Político", lo que lleva aparejada su destitución definitiva del cargo para el que, a pesar de las enormes muestras de inconformidad que la mandataria había cosechado desde el año 2013, había sido reelecta el año 2015, muchos lo dicen, de manera inexplicable.

 Con esto termina la etapa del Partido de los Trabajadores, iniciada por Luiz Inácio "Lula" da Silva en el año 2001 al frente de Brasil, etapa que inició con grandes esperanzas y ha concluido en un desastre; el gobierno ejercido por ambos mandatarios populistas que se sucedieron uno al otro se caracterizó por la excesiva confianza en mantener un ritmo de alto crecimiento económico, lo que les permitiría tapar las corruptelas del régimen, beneficiándose multitud de funcionarios, más cuando llegaron los grandes proyectos del Campeonato Mundial de Fútbol y los Juegos Olímpicos de Verano en Río de Janeiro para los años 2014 y 2016; como ya lo dije anteriormente, el pueblo brasileño está, hoy en día, mejor educado y más informado que en las décadas anteriores en que su gran afición por los deportes para distraerles, por ello, las desacertadas acciones del gobierno de la Rousseff y el descubrimiento de las corruptelas ocultas debajo de la alfombra del régimen petista, suscitaron una enorme indignación, el avance en comunicaciones con Internet y redes sociales, llevó a que nada pudiese quedar oculto bajo la espesura de la jungla sudamericana.

La propia Rousseff tiene un pasado oscuro; su historia es muy similar a la de la famosa Patty Hearst en EUA, que de rica heredera a un emporio de comunicaciones, pasó a guerrillera, revolucionaria y asaltante de bancos. Hija de un inmigrante búlgaro: Pietr Russev, que prosperó y se convirtió en empresario millonario residiendo en Sao Paulo, la joven Dilma se hizo militante de Izquierdas y formó parte de organizaciones de guerrilla urbana, pero mientras que el caso de la norteamericana se debió a un caso extremo de "Síndrome de Estocolmo" tras su secuestro por el Ejército de Liberación Simbiote, en el caso de la brasileña fue una decisión consciente, aunque incongruente con su vida familiar, que la llevó a acometer secuestros, muertes y asaltos a bancos y empresas, llegando a estar en la cárcel. A pesar de esos antecedentes, el áurea de martirio con el que los militantes marxistoides han sabido rodearse y hacerse las víctimas de regímenes autoritarios conservadores o capitalistas, pero minimizando sus crímenes como acciones tendientes a la Revolución o tendientes a la liberación del pueblo oprimido, la caída del régimen militar, la democratización y la apertura a todas las opciones políticas la colocó dentro de la contienda política partidista, llegando al Gobierno de la mano de Lula, quien fue su mentor y la aupó como ministra, jefe de gabinete y finalmente, como sucesora.

El derrumbe del gobierno de Dilma coloca en una situación crítica a los regímenes populistas sudamericanos que llegaron al poder al cambio de siglo; ya antes se había producido la sustitución de Cristina Kirchner por Mauricio Macri sin que el candidato oficial de la mandataria resultara electo; sin embargo, la situación ahora se torna más grave, puesto que la ex-presidenta argentina es ahora investigada por corrupción, en lo que parece ser la tónica de lo que han sido estos regímenes de Izquierda.

Pero sobre todo, estos hechos parecen mostrar cómo el "Eje Bolivariano" se está deshaciendo y esto pone en aprietos al que ha sido su principal valedor: la Rusia gobernada por Vladimir Putin, quien utilizó a estos personajes como medios para socavar la influencia de EUA en Latinoamérica y volver, como en los años 70, a impulsar la presencia moscovita en el Cono Sur. Hoy, Putin y todo el aparato propagandístico del gigante eslavo se la pasan despotricando contra el intervencionismo norteamericano detrás del derrocamiento de Dilma Rousseff, del desastre económico venezolano o del desmantelamiento del kirchnerismo en Argentina, lo que amenaza, en primer término, a su plan, junto con China y la India, de estructurar a los BRICS como un bloque verdadero de potencias emergentes y no como una mera clasificación de economías fuertes. El viraje de Brasil a gobiernos con menos retórica anti-yankee, --porque ni Lula ni Dilma dejaron de comerciar ni realizaron acciones que hubieran sido perjudiciales o dirigidas contra los intereses norteamericanos,más allá de alguna declaración trasnochada propia de los años sesenta o setenta-- ciertamente perjudica a los intereses moscovitas, pero no es indicativo de que EUA intervenga; la desnortada, frívola y cobarde administración de Obama se encuentra, ahora, perdida más bien en una discusión totalmente bizantina respecto a eliminar los baños diferenciados por sexos para evitar discriminar a los "transexuales", antes que en reafirmar los intereses norteamericanos en el exterior; donde además, ha priorizado la situación en Medio Oriente antes que Sudamérica, lo mismo que el gobierno anterior de Bush Jr. tras haber fallado en apoyar al golpe de Estado en Venezuela que pudo haber salvado a dicho país de la pesadilla que actualmente vive.

Como siempre ha sido característica de los gobiernos rusos, son incapaces de entender cómo es posible que un pueblo pretenda sacudirse el yugo de un gobernante opresor: Nicolás II nunca pudo comprender la insurrección de 1905 y deducir que las causas estaban en su pésimo gobierno y la desatinada guerra con Japón, así que prefirió culpar a los Judíos de ello --aunque razones no les faltó a éstos para producir rebeldes contra el Zarismo después de los sendos pogromos ordenados ya desde antes en su contra por Nicolás I, Alejandro III y el propio Nicky-- Y nunca supo en realidad el porqué de las causas de su derrocamiento con las Revoluciones de Febrero y Octubre de 1917; los mismos comunistas que dieron el golpe de Estado contra Gorbachov en 1991 reaccionaron sorprendidos ante el levantamiento popular suscitado a favor de la Perestroika y que derrumbaría al sistema soviético; ahora, Putin tampoco entiende, proveniente de una cultura que predica la sumisión absoluta al poder político, que Brasileños, Venezolanos, Argentinos o Bolivianos puedan también levantarse y decir ¡ya basta! contra regímenes que han derrochado las riquezas nacionales, que han empobrecido a la población, que han producido élites corruptas que se han favorecido con el estado de cosas y que han silenciado a quienes no han estado de acuerdo o se han atrevido a plantear dudas o críticas ante medidas gubernamentales.

Para el Kremlin es mucho más fácil culpar al intervencionismo norteamericano de los cambios políticos en Sudamérica, sin tomar en cuenta la descarada intervención rusa a favor de estos dictadorzuelos bananeros, y un narcisista como Putin difícilmente reconocerá que se equivocó al escoger aliados y que por ello, el proyecto de globalización alterna que pretendía impulsar y necesitaba, fracasará, esto con un impacto mayor para Moscú que para China, pues el Celeste Imperio tiene una fuerte relación de interdependencia económica con EUA que impedirá, pese a sus diferendos y ambiciones, que lleguen a las manos, y es ya un motor de la Globalización, mientras que Rusia, que en la Economía mundial sigue siendo un marginado incapaz de aportar algo más que armas y materias primas, queda así sin capacidad para rodearse de una esfera de países que le apoyen como su particular círculo de influencias económicas y políticas.

¿Qué pasará ahora? El Gigante Amazónico tiene la oportunidad de oro para, libre de injerencias norteamericanas por desinterés, y de las rusas por descarte, trazar su futuro político y plantearse alternativas que le lleven, ahora sí, a convertirse en la gran potencia a la que está llamado a ser, incluso, no hay quien duda que estos acontecimientos pueden fomentar el movimiento de retorno a la monarquía de los Braganza, quienes crearon al país al separarse de Portugal y le dirigieron con los reinados de Pedro I y Pedro II por el camino del desarrollo y la estabilidad hasta la fundación de una república que ha decepcionado a todos desde 1889. En el contexto internacional, y ya lo vemos en los medios, sobre todo los rusos, como RT, un aumento de tensiones propias de una Guerra Fría en la que Rusia se encuentra más interesada de calentar porque en ella se juega no solo la permanencia de Putin en el palacio amurallado de la Plaza Roja, sino el sueño imperial que es la justificación misma del Estado ruso desde el siglo XV y por tanto, quizá hasta su propia supervivencia, pero también EUA que sabe que ya no tiene las condiciones para engancharse como antes, no tendrá otro remedio más que hacerlo a fin de mantener su prestigio, como la España de Olivares.




12 de mayo de 2016

UN PASO CLAVE EN LA ISLAMIZACION DE EUROPA


La reciente elección de Saddiq Khan como alcalde de la capital británica Londres evidencia que el proceso de islamización de Europa es imparable; perdonen si sueno rascista o xenófobo, no me importa, pero creo que hay que decirle pan al pan y vino al vino; y es claro que existe una verdadera estrategia, sin ser conspiranóico, pero que implica el empoderamiento de las comunidades de inmigrantes provenientes de países musulmanes en el Viejo Continente y que es tanto espontánea, cuando tenemos ya poblaciones o grupos que ya tienen habitando en tierras europeas dos o más generaciones: en la cosmopolita capital inglesa, que empezó a llenarse de gente proveniente de todos los rincones del entonces Imperio Británico desde los tiempos de la Reina Victoria, eso era cuestión de tiempo; tal es el caso del político Laborista, quien es hijo de un inmigrante pakistaní (A pesar de que étnicamente, como pakistaní tiene orígenes indo-persas, su apellido es de origen mongol, el cual se encuentra presente hasta en países árabes, lo que muestra el enorme peso de Genghis Khan y sus sucesores en la historia de Asia y el Medio Oriente, muy probablemente desciende de servidores de los emperadores mongoles de la India) y se ha hecho con el gobierno de la que es una de las principales ciudades de Europa.

Como he dicho, es algo inevitable: los musulmanes en Inglaterra son una comunidad que crece cada vez más, no solo por los inmigrantes, sino por los conversos anglosajones y celtas nativos de la isla que ante el desmoronamiento de la Iglesia Anglicana y la descristianización rampante encuentran en el Islam, su credo militante y lo que Jacques Barzun llamaba "mala conciencia occidental" elementos con los que llenar sus vacíos espirituales y saciar un sentimiento de venganza del Tercer Mundo contra el colonialismo occidental. De esta forma, el peso de las comunidades islámicas británicas tenía que tener un peso político y poco a poco debía darse la subida de sus representantes en el terreno político, donde se verían favorecidos por los votos de un electorado musulmán cada vez mayor, ante un electorado inglés cada vez más apático y desilusionado. Simplemente, en Londres se hartaron de las veleidades de Boris Johnson, el alcalde conservador que ocupó la alcaldía más como pensando en ser el sucesor de Cameron en el 10 de Downing Street, y ha perdido todo, por no gobernar, sino vivir en una campaña permanente y frívola.

Los musulmanes en Inglaterra no son un grupo de población pobre pero numeroso como ocurre en Francia, en Inglaterra hay muchos capitales provenientes del mundo islámico en equipos de fútbol, medios de comunicación y empresas diversas, es de recordar a Mohamhed Al-Fayed, el egipcio dueño de los almacenes comerciales Harrod's, y conocido por el affaire de su hijo "Dodi" con la Princesa Diana de Gales al momento de la muerte de ambos en París, y no puede dudarse que estos intereses económicos musulmanes apoyasen la campaña de Khan al municipio, pero son los mismos que han apoyado la fundación de mezquitas y las prédicas de clérigos radicales. Ahí el problema y el signo preocupante que debe tener la elección de este musulmán al gobierno londinense.

Con esto no quiero decir que necesariamente Saddiq Khan --quien indudablemente es un ejemplo de superación personal, que empezó siendo hijo de un humilde chófer de camiones de carga y se desenvolvió en un ambiente tan extraño y opuesto a su cultura como es Inglaterra-- tenga vínculos con el terrorismo islámico (aunque hay rumores en ese sentido), sin embargo su subida al poder en medio del arribo de los refugiados sirios que en su inmensa mayoría son musulmanes a Europa no puede sino contemplarse como un paso más en la estrategia de expansión del Islam que persiguen sus patrocinadores; bien pueden haber colocado en el poder en Londres, y con posibilidades de buscar la Jefatura del Gobierno británico al mediano plazo a un pakistaní poco o nada practicante; un "moderado", recordando la tenue línea que separa al islamista moderado del radical y que incluso fuese retratado eso en una película hecha por los progresistas de Hollywood como Siriana, cuando se ve la línea argumental de cómo unos jóvenes en apariencia normales y desentendidos de la política y la teología se convierten en bombarderos suicidas al final del filme con pasmosa facilidad; sin embargo, esto lleva a que en aras de la "multiculturalidad" y el buscar ser "incluyentes", algo que forzosamente tendrá que ser bandera de Khan al frente del gobierno municipal londinense, se abrirán espacios para la cultura y las prácticas musulmanas en detrimento del carácter originalmente cristiano de Inglaterra.

No en balde, ahora se ven autobuses con leyendas islámicas como "Alá es Grande" y similares con motivo del próximo Ramadán:



Esto, mientras crecen las censuras a las manifestaciones del Cristianismo en público en Europa, llegando incluso al extremo de no respetarse los cementerios y plantearse el quitar las cruces de las tumbas para no molestar a los islámicos: puede que en mucho, como parece que sucede en Alemania, donde una aterrorizada y amenazada Angela Merkel parece someterse a los dictados del siniestro Reccep Tayyip Erdogan, se esté obrando por miedo ante las manifestaciones de poder que han sido los atentados en París y Bruselas, pero también pesa mucho la estúpida y suicida deriva de la Izquierda "progresista" --Khan, en una entrevista despotricó contra Donald Trump y manifestó sus esperanzas de que Hillary Clinton, quien ha orquestado las Primaveras Arabes, llegue a la primera magistratura de EUA-- que ve en el Islam al principal aliado en contra del Cristianismo al que ven como obstáculo para lograr su objetivo: el dominio absoluto de la pinza Estado-Mercado sobre los individuos convertidos en consumidores y productos, así como en la Jihad ve semejanzas con la "revolución mundial" preconizada por Marx; sin embargo, no toma en cuenta que sus posturas como el feminismo radical, el homosexualismo y el libertinaje, les vuelven en los primeros candidatos para ser asesinados por los fundamentalistas; después de todo, el Islam en su expansión se sirvió de traidores a los que, después de usados, eliminó.

Esta elección, por tanto, ha sido un parteaguas, mucho me temo que, dentro de un tiempo, veremos la media luna en una nueva bandera británica en vez de la cruz de San Jorge, y que la estatua de Ricardo I "Corazón de León" frente al Parlamento, sea sustituida por una de Saladino, y todos aquellos que aplaudieron esta elección como muestra de tolerancia y diversidad, terminen llorando las libertades perdidas no bajo las cimitarras y alfanjes de los mujhaidin, sino por su propia complacencia.

10 de mayo de 2016

REGRESO A LA EDAD MEDIA



Si Alonso Quijano "el Bueno" en vez de vivir a inicios del siglo XVII hubiese vivido a inicios del siglo XXI, hubiera tenido un campo para desahogar su obsesión con la Edad Media provocada por la lectura de los libros de caballerías y cantares de gesta: modernos Quijotes de Europa, y aún de países recientes que no tuvieron Edad Media, como EUA, México, Canadá-Quebec, Nueva Zelanda o Argentina e Israel, están poniendo de moda la celebración de torneos medievales; el combate medieval con armadura, espada, hacha, alabarda, maza, falción y otras armas de mano se está presentando como un arte marcial, propio de Occidente, que había caído en el olvido.

Pero no es solo el volver a esgrimir armas antiguas y vestir armaduras que tienen que corresponder a periodos históricos determinados --la mayoría, se puede apreciar, toman modelos de entre los siglos XIII a XV, la época de más desarrollo de las defensas metálicas, antes de la aparición y generalización de las armas de fuego portátiles que las dejaron obsoletas-- muchos de los participantes buscan el recuperar los valores de fe, lealtad, honor y valentía que se han perdido; no es de extrañarse, como en el caso francés, en que se trata de monarquistas (los galos batallan bajo la flor de lys sobre campo azur que era la enseña del reino bajo los Capeto) y Católicos Tradicionalistas.

La Edad Media, pese a la mala prensa que ha tenido por los Historiadores desde la Epoca de la Ilustración que la han presentado como una época oscura, dominada por el fanatismo religioso, la suciedad y la enfermedad, triste y negra, sigue causando enorme fascinación para el hombre de hoy: los grandes escritores de Fantasía, desde J.R.R. Tolkien, Robert Howard, C.S. Lewis o George R.R. Martin y hasta Christopher Paolini, han creado sus mundos fantásticos sobre el molde medieval, imaginando eras desaparecidas o mundos alternativos en los que tienen vigencia los mismos valores medievales, las costumbres, vestimentas y prácticas bélicas que en la Edad Media europea, hay algo, en fin, que llama al hombre moderno o postmoderno a reencontrarse con esa época en que se encuentran las raíces de nuestra Civilización: la época en que se fusionó el Cristianismo con la herencia clásica y los aportes germánicos; la figura del caballero medieval, con su código de honor y su armadura resplandeciente es emblemática del periodo y sumamente atractiva, al igual que el Samurai japonés.

En México igualmente se está poniendo de moda, se están haciendo festivales medievales y están surgiendo ligas de combate y reconstrucción histórica, incluso ya de los pueblos indígenas antiguos, con sus armaduras de algodón acolchonado, escudos de carrizos trenzados y armas de madera y piedra; pero sobre todo de la Edad Media con la que tenemos vínculo por nuestra cultura occidental y nuestras raíces hispánicas.

A pesar de la "leyenda negra" contra la Edad Media, quizá, muchas personas añoramos une época en que se vivía de acuerdo con ideales, convicciones, la búsqueda de la virtud y valores morales. Quizá no se tenía el confort de la actualidad, y la esperanza de vida de aquel entonces era de unos 40 años, sin embargo, en esa época la vida era más sencilla y la gente tenía un mayor deseo de trascender, dado que tenía consciencia de la fugacidad de la misma; por eso nos dejaron las catedrales góticas o monunmentos del pensamiento como la Summa Theologica de Sto. Tomás, las Universidades y tantos ejemplos de santidad y sabiduría.

Sin duda, en la mayoría de estos entusiastas, en su mayoría jóvenes hombres y mujeres, pesa mucho más que la adrenalina de blandir una espada o una alabarda y la emoción que produce el crujir de las armas y el entrechocar de las hojas con las armaduras, o la estética de vestir como príncipes o princesas de cuentos antiguos, la nostalgia de una época en que se vivía de acuerdo con ideales, con el deseo de heroísmo y de dejar un legado del cual se pudiera cantar en el futuro; así vivieron Bertrand Du Guesclin, Ricardo I Corazón de León, San Luis IX de Francia, Godofredo de Boullon, Rodrigo Díaz de Vivar o Alonso Pérez de Guzmán El Bueno, Juana de Arco o Leonor de Aquitania; en esta época, vacía y materialista, hacen bien en recordar una época en que la vida valía mucho más y se buscaba volar alto. Sin duda, una verdadera aventura quijotesca.

5 de mayo de 2016

FELIPE VI ¿RESURGEN LOS BORBONES?


A casi dos años de su entronización, el Rey de España Felipe VI de Borbón y Grecia ha demostrado tener capacidad para desempeñarse como Jefe del Estado Español en un momento crítico, con un país sumido en la crisis económica europea, con el regionalismo catalán en ebullición y una institución monárquica desprestigiada por la frivolidad e ineptitud demostrada por su padre: Juan Carlos I en los últimos años de su reinado y la presunta corrupción desplegada por su hermana, la Infanta Cristina y su cuñado Iñaki Urdagarín en el "Caso Noos".

A decir verdad, Felipe VI trae tras de sí el sombrío legado de los Borbón españoles y aún de los franceses: los descendientes del sexto hijo de San Luis IX de Francia han demostrado a lo largo de su secular historia una tendencia hacia el autoritarismo por un lado, pero también a un enorme pragmatismo para beneficiar sus intereses, gustos y caprichos personales, --recuérdese al hugonote Enrique IV y su frase "París bien vale una misa" y en el caso de España, su historia al frente del trono de San Fernando ha sido de desencuentros con el pueblo: de origen francés, los Borbón llegaron a Madrid con Felipe V, nieto de Luis XIV de Francia el Rey Sol, con la misión de proteger el flanco del entonces hombre más poderoso del mundo, y disminuir la fuerza de España que se había mantenido, hasta entonces y pese al débil gobierno de Carlos II, el último Habsburgo, como la primer potencia mundial y el primer imperio ultramarino en la lid del tablero geopolítico. Los Borbón nunca se han identificado plenamente con España ni el pueblo español, al que percibieron como inculto y atrasado, por lo que intentaron, bajo los reinados absolutistas de Felipe V, Fernando VI y Carlos III, convertir al país en una segunda Francia: desconociendo su carácter multiétnico y su profundo tradicionalismo, para tratar de aplicar un sistema centralizado, excesivamente racionalista y sobre todo, enalteciendo el poder real y poniendo fin a las tradiciones jurídicas castellanas y aragonesas que restringían el poder del monarca y abrían puertas a la participación popular a través de la celebración de Cortes y la autonomía de los Ayuntamientos, instituciones que fueron respetadas por los Habsburgo.

Aún así, esos tres primeros Borbones aplicaron un despotismo benevolente e ilustrado, que contrastó con la inepcia, egoísmo y venalidad de Carlos IV y Fernando VII, quienes hundieron al Imperio Español ante Napoleón y provocaron el desmembramiento del Imperio; después vendría la frívola zarzuela que fue el reinado de Isabel II, el caos de una Primera República y el desacertado gobierno de Amadeo I de Saboya, para desembocar en el reinado mesurado, centrado y austero de Alfonso XII pero malogrado, para terminar con el frívolo, convenenciero y cobarde Alfonso XIII.

Ante este catálogo de reyes en su mayoría nefastos, cabe preguntarse si la rama Carlista, fundada por el hermano de Fernando VII: Carlos María Isidro, que no aceptó la abrogación de la Ley Sálica, propia de la tradición francesa, que impedía reinar a las mujeres y llevó a Isabel II al trono, y que provocó una serie de guerras civiles, no habría sido mejor; después de todo, Carlos y sus sucesores elaboraron un programa político interesante, la llamada "monarquía social", que reconocía la composición federal de España que habían respetado los Habsburgo y olvidado los Borbón, el respeto a las tradiciones católicas y a los fueros o sistemas jurídicos locales ibéricos entre otras cosas, que demuestran que, al menos, el segundo varón de los hijos de Carlos IV y María Luisa de Parma sí aprendió a ser español al 100% o al menos pretendió serlo.

Ante esto, Felipe VI sabe que no la tiene fácil; pero se ha movido con una astucia típicamente borbónica para consolidar su corona y salvar a la institución monárquica, devolviéndole prestigio. No en balde, colocó en el despacho real el retrato del considerado, hasta ahora, como el mejor de su dinastía: Carlos III el mejor alcalde de Madrid, quien, pese a medidas polémicas como la expulsión de los Jesuitas de su imperio, es recordado por convertir a la capital española en una digna y hermosa metrópoli europea en vez del caserío desordenado de los Austrias, y por haber devuelto a España los éxitos políticos y militares de sus mejores épocas, colocándola a punto de arrebatarle a Francia y a Inglaterra el cetro global. Así, ante la crisis política ocasionada por las divisiones entre partidos y su incapacidad para formar un Gobierno tras las elecciones del 20 de diciembre pasado, Felipe supo sacar provecho para la causa monárquica: apegándose religiosamente a los dictados de la Constitución de 1978, el Rey convocó a los líderes de los partidos y buscó mediar entre ellos para que negociasen y así, pudiera estar en condiciones de proponer un Jefe de Gobierno que tuviese el apoyo de una mayoría en el Parlamento.

El Rey bien sabía que no iba a haber consenso, pero siguió jugando con los ineptos y escandalosos políticos como Pedro Sánchez o Pablo Iglesias y el decadente Mariano Rajoy: los hizo desfilar ante su despacho del Palacio de la Zarzuela y los exhibió tal cual son: ambiciosos, egoístas e incapaces, reacios a hacer concesiones al adversario. Así, Felipe VI aparece como el único capaz de brindar estabilidad ante la inmutabilidad de la corona, y como único símbolo de unidad ante una España dividida por partidos y regionalismos absurdos.

Después, vinieron movidas mediáticas muy hábiles: aparecer en la final de la Copa del Rey de Rugby y ser vitoreado por la afición, y después, asistir a las semifinales de la UEFA Champions League apoyando tanto al Atlético de Madrid como al Real Madrid acompañado de sus hijas, de la Princesa Leonor, heredera al trono, en el primer caso, y de la Infanta Sofía, en el segundo, para proceder a emitir el decreto que disuelve las Cámaras y convoca a nuevas elecciones esperando que las mismas destraben la crisis. Así, hasta la prensa británica y alemana elogian la conducta del monarca ante la parálisis política provocada por los partidos y sus mezquinos líderes.

Es cierto que Felipe VI inició su reinado haciendo concesiones al laicismo imperante en España, pero también lo es que ha sabido controlar a su esposa Letizia Ortiz, quien no ha devenido, como se temía, en una nueva versión de Lady Di, que dinamitase a la monarquía desde dentro, y que hasta ahora, se ha venido comportando en buena medida dentro de lo que dicta el protocolo para su posición como Reina Consorte. El monarca ha exhibido un buen tacto y talento, así como los frutos de una enorme preparación en política que tuvo en diversas universidades: Harvard incluída. ¿Le alcanzará esto para romper con la mala historia de los Borbón al frente de España? Ya lo veremos, por lo pronto, podemos decir que ha superado la prueba y se ha ganado el trono sobre el que se sienta, ha recuperado la imagen de la monarquía y la confianza de gran parte del pueblo español tras los desastres de su padre en la fase final de su reinado. Pero no cabe duda que hace añorar con la Monarquía que no pudo ser de este lado del Atlántico con su austeridad, su tradición y sobre todo, con su vínculo de unidad que se impone sobre la venal y conflictiva partidocracia.

LA ERA DE LOS CORRUPTOS


El llamado escándalo de los Panama Papers ha contribuido a retratarnos con claridad la época actual en que somos gobernados por bandas de verdaderos delincuentes que o sustraen dinero público y lo utilizan para su uso personal, enmascarándolo con ayuda de los "paraísos fiscales" o bien, mientras son responsables de aplicar pesadas leyes hacendarias en sus países, las evaden en sus propios casos con la ayuda de esquemas de inversión y triangulación para sacar fondos de sus países y remitirlos a paradisiacos destinos en las Antillas u Oceanía donde se convierten en sumas difíciles de rastrear y enmascaradas como beneficios financieros de negocios llevados a cabo en esas exóticas locaciones.

Y aunque dicen que "mal de muchos, consuelo de tontos", este escándalo demuestra que incluso el llamado "Primer Mundo" está tan sucio como el "Tercero": la renuncia del Primer Ministro de Islandia, país que supuestamente había dado un manejo ejemplar a la crisis económica en 2008 encarcelando a banqueros usureros y haciendo una limpieza en el gobierno a fin de evitar el elevado gasto público nos demostró que la isla apenas habitada por una población de 300,000 habitantes y con grandes problemas de endogamia no es más que una farsa en la que inexplicablemente, sin recursos humanos, sin una actividad económica desarrollada y reconocida, la población tiene uno de los mejores niveles de vida del mundo; producto, sin duda, de especulaciones financieras y créditos impagables, de los que sin embargo, sus políticos son los principales beneficiarios mientras le hacen creer a sus gobernados-parientes, todos descendientes de un pequeño grupo de vikingos exiliados, que son prósperos y soberanos. Otro que se ha estado tambaleando al respecto es el mismo Primer Ministro Británico David Cameron, quien ha admitido que sacó dinero de Inglaterra y y lo invirtió en un fondo de inversiones que tenía su padre en Panamá, sin que se aclare la procedencia de los recursos invertidos por el político; como sea, Cameron se encuentra haciendo malabares para permanecer en el cargo, pese a que su administración, es clara, va en picada, apenas salvada por los fastos en torno a los 90 años de edad de la Reina Isabel II.

El caso de Brasil, aunque no relacionado directamente con el escándalo panameño, es representativo de las corruptelas en las altas esferas de un país y la caídad e ídolos de barro como Luiz Inácio Lula da Silva, quien, como ya decíamos en un post reciente, fuera presentado como un ejemplo a seguir y se festejaban sus supuestos logros al sacar de la pobreza extrema a cerca de 40 millones de brasileños; sin embargo, tanto el pasado Capeonato Mundial de Fútbol como los próximos Juegos Olímpicos a celebrarse en la ciudad de Río de Janeiro en el próximo julio han desnudado la realidad del país amazónico, con los jugosos negocios que ha realizado la elite política del Partido de los Trabajadores y la inmensa corrupción detrás de la organización de ambos eventos y los proyectos de construcción de la infraestructura deportiva relacionada con los mismos. Ahora, y ante la cercanía de la máxima justa deportiva mundial,--creo que la fabulosa danza de los miles de millones que representa este tipo de eventos debería replantearse, los mismos cada vez lucen más onerosos y pesados para las economías nacionales: el ejemplo de lo ocurrido con Grecia en 2004 sigue planeando como fantasma sobre los países que no poseen economías lo suficientemente grandes como para garantizar solvencia --aunque Brasil la tiene, es mucho mayor que la de Reino Unido, donde los juegos se celebraron en 2012-- o administraciones honestas que garanticen el adecuado uso de los recursos para la realización de los torneos y que las construcciones levantadas al efecto no quedarán como "elefantes blancos" y monumentos al dispendio mientras gran parte de la población se encuentra sin tener acceso a los servicios básicos, o bien, ya tienen acceso a los mismos, pero desean más y mejores oportunidades: en cierta forma, Dilma y Lula son víctimas del innegable éxito brasileño en la primera década del siglo XXI: el ascenso económico y el fortalecimiento de la clase media carioca llevó a una mayor conciencia de parte de los brasileños y menos conformidad con la situación y una elite política corrupta y frívola.

En México, mientras, ya nada sorprende, finalmente, la corrupción parece ser ya genética o endogámica como lo ilustran personajes como la llamada Lady 100 pesos, hecha célebre por su belleza, su borrachera y un mal entendido --por que en realidad no intentaba sobornar a los policías, sino pagar los daños causados-- y patético intento de ofrecer un billete de $100.00 pesos a cambio de que la dejaran ir tras haber ocasionado un percance vial que no pasó a mayores, afortunadamente y que quedó "inmortalizado" en un vídeo viralizado por las redes sociales. Entre tanto, los políticos intentan quedar bien con iniciativas de crear una "Ley Anticorrupción" que consiste en establecer nuevas burocracias y nuevos procedimientos o trámites para sancionar a los funcionarios corruptos: la pregunta está, parafraseando a Alan Moore: ¿Quién vigilará al vigilante? ¿El corruptísimo Poder Legislativo? ¿Las cuestionadas fiscalías? ¿el escandaloso Ejecutivo? ¿el nepotismo encarnado en el Poder Judicial de resoluciones cocinadas en los lobbies? ¿consejos ciudadanos formados por empresarios que buscan el favor de gobernantes en licitaciones y concesiones? ¿por universidades que aceptan "narcojúniors" en su alumnado? ¿por sindicatos de líderes millonarios y obreros explotados y acarreados? Ya tenemos casos de contralores y auditores convertidos en caciques de la extorsión y del encubrimiento, la burocracia no ha demostrado ser capaz de vigilar a la burocracia, y esto no es asunto de Ley, sino de Moral; pero mientras hablar de Moral sea un tabú y una herejía para el "sagrado laicismo", no habrá cambios previsibles.

Entre todo este maremágnum provocado por las revelaciones panameñas, cabe decir que los principales objetivos de la revelación: Vladimir Vladimirovich Putin y Xi Jinping, permanecen intocados y con altísimos niveles de popularidad y aprobación entre rusos y chinos (Xi se perfila incluso como el líder chino más popular después de Mao en la joven historia del régimen republicano "comunista" asiático). Definitivamente ninguna de las estrategias planteadas por Obama para dañar a sus rivales internacionales ha tenido efecto alguno.