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17 de mayo de 2016

ADEUS, DILMA!


Dilma Rousseff ha sido suspendida de sus funciones al frente del Poder Ejecutivo de la República Federativa de Brasil por el Senado o Cámara Alta del Parlamento del gigante amazónico, en el proceso de impeachment seguido en su contra, esto es, lo que conocemos en México como "Juicio Político", lo que lleva aparejada su destitución definitiva del cargo para el que, a pesar de las enormes muestras de inconformidad que la mandataria había cosechado desde el año 2013, había sido reelecta el año 2015, muchos lo dicen, de manera inexplicable.

 Con esto termina la etapa del Partido de los Trabajadores, iniciada por Luiz Inácio "Lula" da Silva en el año 2001 al frente de Brasil, etapa que inició con grandes esperanzas y ha concluido en un desastre; el gobierno ejercido por ambos mandatarios populistas que se sucedieron uno al otro se caracterizó por la excesiva confianza en mantener un ritmo de alto crecimiento económico, lo que les permitiría tapar las corruptelas del régimen, beneficiándose multitud de funcionarios, más cuando llegaron los grandes proyectos del Campeonato Mundial de Fútbol y los Juegos Olímpicos de Verano en Río de Janeiro para los años 2014 y 2016; como ya lo dije anteriormente, el pueblo brasileño está, hoy en día, mejor educado y más informado que en las décadas anteriores en que su gran afición por los deportes para distraerles, por ello, las desacertadas acciones del gobierno de la Rousseff y el descubrimiento de las corruptelas ocultas debajo de la alfombra del régimen petista, suscitaron una enorme indignación, el avance en comunicaciones con Internet y redes sociales, llevó a que nada pudiese quedar oculto bajo la espesura de la jungla sudamericana.

La propia Rousseff tiene un pasado oscuro; su historia es muy similar a la de la famosa Patty Hearst en EUA, que de rica heredera a un emporio de comunicaciones, pasó a guerrillera, revolucionaria y asaltante de bancos. Hija de un inmigrante búlgaro: Pietr Russev, que prosperó y se convirtió en empresario millonario residiendo en Sao Paulo, la joven Dilma se hizo militante de Izquierdas y formó parte de organizaciones de guerrilla urbana, pero mientras que el caso de la norteamericana se debió a un caso extremo de "Síndrome de Estocolmo" tras su secuestro por el Ejército de Liberación Simbiote, en el caso de la brasileña fue una decisión consciente, aunque incongruente con su vida familiar, que la llevó a acometer secuestros, muertes y asaltos a bancos y empresas, llegando a estar en la cárcel. A pesar de esos antecedentes, el áurea de martirio con el que los militantes marxistoides han sabido rodearse y hacerse las víctimas de regímenes autoritarios conservadores o capitalistas, pero minimizando sus crímenes como acciones tendientes a la Revolución o tendientes a la liberación del pueblo oprimido, la caída del régimen militar, la democratización y la apertura a todas las opciones políticas la colocó dentro de la contienda política partidista, llegando al Gobierno de la mano de Lula, quien fue su mentor y la aupó como ministra, jefe de gabinete y finalmente, como sucesora.

El derrumbe del gobierno de Dilma coloca en una situación crítica a los regímenes populistas sudamericanos que llegaron al poder al cambio de siglo; ya antes se había producido la sustitución de Cristina Kirchner por Mauricio Macri sin que el candidato oficial de la mandataria resultara electo; sin embargo, la situación ahora se torna más grave, puesto que la ex-presidenta argentina es ahora investigada por corrupción, en lo que parece ser la tónica de lo que han sido estos regímenes de Izquierda.

Pero sobre todo, estos hechos parecen mostrar cómo el "Eje Bolivariano" se está deshaciendo y esto pone en aprietos al que ha sido su principal valedor: la Rusia gobernada por Vladimir Putin, quien utilizó a estos personajes como medios para socavar la influencia de EUA en Latinoamérica y volver, como en los años 70, a impulsar la presencia moscovita en el Cono Sur. Hoy, Putin y todo el aparato propagandístico del gigante eslavo se la pasan despotricando contra el intervencionismo norteamericano detrás del derrocamiento de Dilma Rousseff, del desastre económico venezolano o del desmantelamiento del kirchnerismo en Argentina, lo que amenaza, en primer término, a su plan, junto con China y la India, de estructurar a los BRICS como un bloque verdadero de potencias emergentes y no como una mera clasificación de economías fuertes. El viraje de Brasil a gobiernos con menos retórica anti-yankee, --porque ni Lula ni Dilma dejaron de comerciar ni realizaron acciones que hubieran sido perjudiciales o dirigidas contra los intereses norteamericanos,más allá de alguna declaración trasnochada propia de los años sesenta o setenta-- ciertamente perjudica a los intereses moscovitas, pero no es indicativo de que EUA intervenga; la desnortada, frívola y cobarde administración de Obama se encuentra, ahora, perdida más bien en una discusión totalmente bizantina respecto a eliminar los baños diferenciados por sexos para evitar discriminar a los "transexuales", antes que en reafirmar los intereses norteamericanos en el exterior; donde además, ha priorizado la situación en Medio Oriente antes que Sudamérica, lo mismo que el gobierno anterior de Bush Jr. tras haber fallado en apoyar al golpe de Estado en Venezuela que pudo haber salvado a dicho país de la pesadilla que actualmente vive.

Como siempre ha sido característica de los gobiernos rusos, son incapaces de entender cómo es posible que un pueblo pretenda sacudirse el yugo de un gobernante opresor: Nicolás II nunca pudo comprender la insurrección de 1905 y deducir que las causas estaban en su pésimo gobierno y la desatinada guerra con Japón, así que prefirió culpar a los Judíos de ello --aunque razones no les faltó a éstos para producir rebeldes contra el Zarismo después de los sendos pogromos ordenados ya desde antes en su contra por Nicolás I, Alejandro III y el propio Nicky-- Y nunca supo en realidad el porqué de las causas de su derrocamiento con las Revoluciones de Febrero y Octubre de 1917; los mismos comunistas que dieron el golpe de Estado contra Gorbachov en 1991 reaccionaron sorprendidos ante el levantamiento popular suscitado a favor de la Perestroika y que derrumbaría al sistema soviético; ahora, Putin tampoco entiende, proveniente de una cultura que predica la sumisión absoluta al poder político, que Brasileños, Venezolanos, Argentinos o Bolivianos puedan también levantarse y decir ¡ya basta! contra regímenes que han derrochado las riquezas nacionales, que han empobrecido a la población, que han producido élites corruptas que se han favorecido con el estado de cosas y que han silenciado a quienes no han estado de acuerdo o se han atrevido a plantear dudas o críticas ante medidas gubernamentales.

Para el Kremlin es mucho más fácil culpar al intervencionismo norteamericano de los cambios políticos en Sudamérica, sin tomar en cuenta la descarada intervención rusa a favor de estos dictadorzuelos bananeros, y un narcisista como Putin difícilmente reconocerá que se equivocó al escoger aliados y que por ello, el proyecto de globalización alterna que pretendía impulsar y necesitaba, fracasará, esto con un impacto mayor para Moscú que para China, pues el Celeste Imperio tiene una fuerte relación de interdependencia económica con EUA que impedirá, pese a sus diferendos y ambiciones, que lleguen a las manos, y es ya un motor de la Globalización, mientras que Rusia, que en la Economía mundial sigue siendo un marginado incapaz de aportar algo más que armas y materias primas, queda así sin capacidad para rodearse de una esfera de países que le apoyen como su particular círculo de influencias económicas y políticas.

¿Qué pasará ahora? El Gigante Amazónico tiene la oportunidad de oro para, libre de injerencias norteamericanas por desinterés, y de las rusas por descarte, trazar su futuro político y plantearse alternativas que le lleven, ahora sí, a convertirse en la gran potencia a la que está llamado a ser, incluso, no hay quien duda que estos acontecimientos pueden fomentar el movimiento de retorno a la monarquía de los Braganza, quienes crearon al país al separarse de Portugal y le dirigieron con los reinados de Pedro I y Pedro II por el camino del desarrollo y la estabilidad hasta la fundación de una república que ha decepcionado a todos desde 1889. En el contexto internacional, y ya lo vemos en los medios, sobre todo los rusos, como RT, un aumento de tensiones propias de una Guerra Fría en la que Rusia se encuentra más interesada de calentar porque en ella se juega no solo la permanencia de Putin en el palacio amurallado de la Plaza Roja, sino el sueño imperial que es la justificación misma del Estado ruso desde el siglo XV y por tanto, quizá hasta su propia supervivencia, pero también EUA que sabe que ya no tiene las condiciones para engancharse como antes, no tendrá otro remedio más que hacerlo a fin de mantener su prestigio, como la España de Olivares.




5 comentarios:

misteryhouse dijo...

Pregunta: ¿Qué gobierno en el mundo entiende que ha sido derrocado por ineficiente, corrupto o ambos?

YORCH dijo...

Bueno, en el propio Brasil, el gobierno de Collor de Mello en los 90, en Ecuador, el de Abdalá Bucaram o en Argentina, el de Fernando de la Rúa, lo que prueba que ya antes se han dado estos fenómenos y no ha pasado nada en esos países, esperemos que ahora, con una sociedad civil más madura y exigente, se de un verdadero cambio hacia gobiernos más honestos y efectivos.

misteryhouse dijo...

Voy a reformular mi pregunta: ¿A qué gobernante que ha sido derrocado le cae el veinte de que fue por tener un mal gobierno? La respuesta es ninguno, porque siempre dicen que han hecho lo mejor para su pueblo y no reconocen sus errores, y cuando los lanzan del poder, también dicen que fue "por fuerzas oscuras externas al país", nunca por su ineptitud, corrupción o ambas.

misteryhouse dijo...

Por cierto, tiene usted razón, los humanos no aprendemos, siempre nos vamos por la salida fácil, y al elegir gobernantes no es la excepción. Y parece que nunca aprenderemos que la salida fácil es la que a la larga conlleva a más problemas que soluciones.

Anónimo dijo...

Maduro no va a caer sin dar pelea, la cual dejará a Venezuela destrozada, ojala y logren salir de esta.