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27 de noviembre de 2016

FAMILIA, LEGALIDAD Y BIOLOGÍA


Mucho se habla que la época actual de decadencia de nuestra Civilización Occidental tiene muchos símiles con la decadencia de la Civilización Romana, y esto en mucho es cierto: las desigualdades con unas élites que fueron incapaces de entender a las clases trabajadoras y se distanciaron de ellas propiciaron, por ejemplo, el fin de la República, y hay quien hace una comparación entre dichos fenómenos vividos en la Roma posterior a las Guerras Púnicas con la situación actual, por ejemplo, de EUA, con el surgimiento de un líder antisistema como Trump que recordaría a lo intentado por los hermanos Tiberio y Cayo Graco, los Escipiones, Mario y Sila, Craso o Pompeyo y así hasta llegar a César: todos líderes surgidos de la élite de los Patricios pero que se volvieron en contra de ésta para impulsar un cambio en el sistema favorable al pueblo llano y que capitalizaron en su favor el descontento social para hacerse con el poder.

La reducción de la natalidad, la promiscuidad sexual, la fragilidad de los vínculos matrimoniales, son muy similares a la época actual, y hace unos días, en mi clase de Derecho Romano en la universidad, una alumna hizo una muy interesante observación: entre los romanos, la familia no descansaba sobre su base natural de vínculos biológicos, sino sobre una constitución legal de la misma; lo que hoy en día, está sobre la palestra en el caso de Occidente, en que la familia es redefinida por los legisladores, como en la reciente iniciativa de Peña Nieto que fue rechazada por los diputados en comisiones, en mucho debido al efecto Trump que pone a tambalear al actual "progresismo" a nivel mundial.

Fustel de Coulanges en su obra La Ciudad Antigua nos señala que la familia, en efecto, como en toda sociedad humana, es la base de la cual derivarán todas las instituciones hasta llegar al Estado, pero él nos señala cómo en el caso de los Romanos, vinculados a su ancestral origen en los pueblos indoeuropeos, tenían un muy especial concepto de familia, que descansaba no sobre la natural relación biológica entre ascendientes, descendientes y hermanos, sino en el ejercicio del poder, la potestas y la manus, del líder del núcleo familiar, el Pater Familias, sobre un grupo de personas que podían tener o no un vínculo biológico con él.

La filiación en Roma no descansaba sobre la generación biológica de los hijos por los padres, sino por la sujección al poder del Padre, de ahí que la adopción fuese una figura muy importante entre los romanos para la perpetuación de las estirpes, y la continuación del ejercicio del poder del Padre sobre su grupo, y también, sobre el patrimonio. Esta situación, por supuesto, tuvo repercusiones, incluso cuando se dio la restauración monárquica con el Imperio a partir de Octavio Augusto, las dinastías que ostentarían la corona desde los Julio-Claudios hasta los Paleólogo se mantendrían muchas veces vía adopción, siendo el caso más extremo el de los Antoninos, que terminaría en desastre con la designación de Cómodo como sucesor de Marco Aurelio, siendo el único caso en que hubo un hijo biológico, lo cual, por supuesto provocaría muchas veces sendas rivalidades y asesinatos de los hijos adoptados contra los biológicos, lo que sucedía desde Nerón asesinando a Británico, el hijo de Claudio, por ejemplo, o las acusaciones que desde el principio se dirigieron a Livia de asesinar a los descendientes biológicos de Augusto a través del matrimonio de su hija Julia con Agripa; en mucho y ante la falta de claridad por la organización familiar romana y la falta de criterios fijos para normar la sucesión en el trono imperial, se propiciaría el fracaso de la Tetrarquía cuando Constantino exigió se le reconociese como heredero de su padre Constancio Cloro, y llegaría aún más allá al Imperio Romano Oriental durante la Edad Media, siendo el caso más patético el de los Comneno y su división en ramas: Ducas, Angelo, Comneno directos, Láscaris, por cuestión de matrimonios y adopciones, cuyas luchas por el trono facilitaron el saqueo cruzado de 1204, y sobre todo, las rivalidades entre los Paleólogo y los Cantacuzeno (familia adrogada o absorbida por la que ostentaba los laureles del César) cuando el Imperio se desmoronaba ante el empuje del Islam otomano.

La baja natalidad, los matrimonios por conveniencia y los constantes divorcios fueron característica de la sociedad romana, y en mucho, era provocado por la constitución de la familia, en la que se aplicaba un criterio legal para definirla, --ciertamente de un Derecho nacido o sustentado en la costumbre-- en vez del criterio biológico y natural para conformarla; ante esto, habría que preguntarnos qué clase de caos se provocará cuando nuestros legisladores pretenden modificar vía Derecho Positivo, la misma institución familiar, misma que es anterior a toda costumbre y a toda Ley humana pues surge de la naturaleza biológica humana, y hasta como el antropólogo Desmond Morris lo plantea: de la evolución, y que tiene que ver con la reproducción, no con gustos o preferencias para la simple obtención de placer, como la constitución de la familia romana se orientaba por la cuestión patrimonial y de poder.

Finalmente, creo que la observación hecha por mi alumna en clase fue más que atinada y sin duda, se presta a hacer muchas reflexiones y símiles con lo que vivimos hoy en día.

26 de noviembre de 2016

FIDEL CASTRO (1926-2016) Y EL DESTINO DE CUBA


El mundo se estremeció ayer por la noche al conocerse la noticia: el Comandante Fidel Castro Ruz, líder de la Revolución Cubana y gobernante de la isla ya sea por sí o a través de otros, desde 1959 y hasta su retiro a favor de su hermano Raul en 2008 con el título de Primer Ministro o de Presidente de la República, ha muerto a los 90 años de edad. (¡Vaya que la Parca ha estado activa en este año).

Poco quedaba ya de aquel joven varonil de inseparable uniforme militar y característica barba que en 1959 había tomado la ciudad de la Habana derrocando al anterior dictador: el sargento Fulgencio Batista, para instaurar lo que prometía, iba a ser un régimen en que lo primordial iba a ser la Justicia Social y la Democracia tras una breve historia de la independencia de la isla, desde 1898, en que había estado dominada por la larga sombra de EUA, potencia a la que en realidad, los cubanos debían la independencia respecto de la Corona Española, y por los cuartelazos y regímenes despóticos, como el del propio Batista o anteriormente, el del General Machado de Assís; regímenes además que se caracterizaron por su corrupción y por haber convertido a Cuba en lavaderos de dinero y centro de operaciones del crimen organizado norteamericano... hoy no se dice esto, pero en los años cincuenta, quien apoyó a Fidel Castro, Camilo Cienfuegos y Ernesto Ché Guevara en su aventura revolucionaria no fue otro que EUA a través de la CIA y del gobierno mexicano que les había brindado refugio tras haber sido derrotados y expulsados de la isla tras una primer tentativa rebelde contra el régimen del folklórico y rapaz sargento; sin ir más lejos, la cúpula dirigente de la rebelión se embarcó en el puerto de Veracruz, curiosamente, un 25 de noviembre, pero de 1956, hace sesenta años, a bordo de un pequeño barco pesquero llamado Granma para incendiar la cordillera central de Cuba, la Sierra Maestra y establecer un nuevo régimen.

Fidel Castro fue y será por siempre una figura polémica sobre la que revolotearán elogios y maldiciones, panegirístas y detractores por siempre, y es que se trató de un personaje sin duda complejo y que es muy difícil de catalogar. Es indudable que ejerció un mandato de puño de hierro sobre la isla por casi sesenta años, pero también no puede negarse que su figura fue una inspiración para el nacionalismo en Hispanoamérica --incluso Francisco Franco, quien se encontraba en las antípodas ideológicas del cubano, lo reconocía así y por eso nunca rompió relaciones con su régimen-- y de oposición a las ambiciones hegemónicas norteamericanas, aunque también, no puede negarse, se colocó dócilmente bajo las órdenes del imperialismo ruso; tan vigente bajo Iván el Terrible, Pedro el Grande o Catalina II como bajo Stalin, Kruschev, Brezhnev o Putin pese a la retórica de defensa de la Cristiandad, de la liberación de los pueblos o de la oposición al unilateralismo de Washington que ha sido sucesivamente empleada por Moscú para tapar un expansionismo muchas veces igual o más brutal que el de sus rivales occidentales, y cuya última víctima está siendo Venezuela.

En lo particular, no dudo que en los años 50, el joven Castro haya estado impulsado por ideales en los que creía sinceramente: si bien es cierto que la Cuba de Batista era un país con crecimiento económico y una aparente prosperidad, también es cierto que bajo los oropeles de los grandes hoteles, casinos y centros nocturnos de la Habana o de Santiago se ocultaba una realidad mucho más escabrosa, en que la isla, desde precisamente su desprendimiento a través de la Guerra Hispano-Estadounidense de 1898, un conflicto sobre el que campean muchas dudas y preguntas, sobre todo aquellas que hablan de que España pactó con EUA una guerra y una derrota --en un momento en que Madrid, aunque ya no era una gran potencia mundial, seguía siendo un poder mediano europeo, contaba con un ejército más poderoso y una marina más numerosa y potente que la norteamericana, pues EUA no desarrollaría por completo su poderío militar sino hasta la Primera Guerra Mundial, contando hasta entonces con fuerzas militares reducidas y bisoñas-- a fin de deshacerse de posesiones de ultramar costosas y problemáticas como Cuba o Filipinas, donde si bien las insurrecciones eran fáciles de dominar, implicaban así mismo un gran derroche de recursos materiales, financieros y humanos a cambio de beneficios reducidos, se encontraba totalmente sometida a los intereses de los gobiernos que se sucedían en la Casa Blanca de la Avenida Pensilvania, convirtiendo a la isla en una especie de parque temático para los capos de las mafias norteamericanas donde éstas lavaban su dinero y dejaban, por momentos, de molestar al país con sus sangrientas operaciones y corruptos procederes.

Sin embargo, se llegó a un límite en los años 50 y es ahí cuando se apoyó a Castro y a su grupo cuando se decidió enfrentar a los carteles criminales, en especial por impulso de un joven abogado de origen irlandés llamado Robert F. Kennedy, asesor del Congreso Norteamericano en sus investigaciones sobre la operación del crimen organizado y el cómo la corrupción desprendida de éste había permeado en las distintas esferas de gobierno en EUA. Derrocar a Batista implicaba arrebatarle a los capos de la mafia una base de operaciones y una sede de poder bastante importante, tal y como lo retratan Mario Puzo y Francis Ford Coppola en El Padrino II.

Castro así, se vio inicialmente apoyado por Washington, pero como es clásico lo que sucede con EUA y los monstruos que produce, una vez instalado en el poder de La Habana, el Comandante riñó con sus patrones, y nada tonto, apeló a Moscú, el gran rival en la Guerra Fría, para evitar seguir a su predecesor en la lista de derrocamientos, así que el antiguo alumno de Jesuitas y probablemente imbuido de ideas de la Doctrina Social Cristiana hizo profesión de fe Marxista para ganar el apoyo financiero y militar de los eslavos, muy interesados en aprovechar la estratégica posición de Cuba respecto de EUA, a apenas unos cuantos kilómetros de las costas de Florida. 

La dictadura de Castro así, se vio consolidada tras la llamada Crisis de los Misiles de 1963, Cuba, finalmente, es una isla que en realidad carece de recursos naturales y por ello, desde que fuera descubierta por Colón y reclamada por España como posesión de ultramar, ha cambiado de manos en base a su posición geográfica que la hace un punto geopolítico clave: como bien se plasmó en su escudo de armas, es "la llave" del continente: desde la isla, los españoles iniciaron expediciones a tierra firme como las de Vespucio, Grijalva, Hernández de Córdoba o Balboa, y sobre todo, la de Hernán Cortés. Todos los conquistadores y colonizadores hispanos pasaron por Cuba, desde la cual es fácil trasladarse hacia el norte, el centro o el sur de nuestro continente. Sin emabargo, una isla que apenas produce algunos cultivos importantes, como la caña de azúcar, café o tabaco, depende más bien de los subsidios de otros. España mantuvo a Cuba como resto de su anterior Imperio, porque si bien año con año durante todo el siglo XIX los ingresos que remitía la Habana a la Corte de Madrid decrecían, la isla era todavía la esperanza de poder ejercer influencia sobre sus otrora "Reinos de Indias", y contar con presencia naval y militar en este lado del Atlántico. Posteriormente, los norteamericanos buscarían quedarse con ella o convertirla en un protectorado por la misma razón, finalmente los Rusos, ansiando un lugar desde el cual pudiesen colocar su pistola sobre la sien de sus enemigos, aceptaron la amistad incondicional de Castro, a cambio de que el régimen de éste se convirtiera en un barril sin fondo en el que Moscú dilapidaba rublos a grado tal que el parasitismo cubano mucho tuvo que ver en el colapso del sistema soviético ocurrido durante la segunda mitad de los ochenta.

Apoltronado en el poder, Fidel Castro se convirtió en un hábil propagandista aprovechando su carisma personal y su discurso populista, con sus reclamos hacia la dominación norteamericana sobre los países de Hispanoamérica, en los cuales EUA implementó el "Plan Cóndor" con el que aupó a regímenes igualmente dictatoriales y despóticos, pero de tintes conservadores y capitalistas, sobre todo en el Cono Sur, mientras en México recibía el apoyo del régimen  del PRI, que también apoyaba a Castro... Muchas veces, en lo personal, me he preguntado si no el propio dictador cubano no hizo una especie de pacto secreto con los angloamericanos: después de todo, nada lo benefició más y nada explica mejor la longevidad de su régimen, que la existencia del embargo y las sanciones de EUA a Cuba. Esto le vino como anillo al dedo a Castro, que así siempre tuvo a alguien a quien culpar de la pobreza, el estancamiento y los fracasos de sus políticas socialistas, así como para justificar el militarismo y la falta de libertades en la isla: se trataba de un estado de emergencia permanente ante las posibles insidias del enemigo que podría realizar alguna otra intentona de invasión como la tristemente célebre de Bahía de Cochinos, o los continuos anuncios de Fidel de haber descubierto planes para asesinarlo, a veces, de formas que parecían sacadas de alguna caricatura de los Looney Tunes, como puros envenenados o cámaras fotográficas que en realidad eran pistolas, la verdad, parecía que los norteamericanos estaban igualmente cómodos con él a tan corta distancia de Miami y le dejaron en paz, finalmente, les garantizaba cierta paz en el Caribe, aunque a veces las duras condiciones de vida y las persecuciones políticas, cuando no hasta la mala fe de mandarles a sus delincuentes liberados de prisión, precipitasen una constante marea migratoria de personas que, curiosamente, deseaban huir del paraíso.

Poco se dice ahora, pero a finales de los años 70, un Fidel confiado y en la cúspide de su poder y popularidad a nivel mundial, y pese a despotricar contra el imperialismo yankee, soñó con crearse un imperio en Africa con la bendición del Kremlin, so pretexto de ayudar a la implantación del Comunismo en Etiopía, apoyando al brutal General Mengistu Haile Mariam, quien diera un golpe militar para derrocar y asesinar al último representante de la Casa Real de David: el emperador Haile Selassie, y después interviniendo en Angola y Mozambique, supuestamente para luchar contra el injusto régimen del Apartheid en Sudáfrica y evitar la extensión de la dominación blanca a estas naciones; en realidad, se cree que lo hizo para asegurar el control del mercado de diamantes y otras materias primas africanas a favor del Bloque Soviético en la Guerra Fría; los cubanos vivieron un infierno similar al de sus rivales norteamericanos en Vietnam y fueron rechazados por aquellos a los que supuestamente acudían a liberar, la aventura además, resultaba insostenible para la débil economía isleña, y fracasó rotundamente, aunque quizá tuvo éxito en su lucha contra la segregación racial: nada como la lucha contra el enemigo común caribeño y las guerrillas comunistas africanas para que naciera camaradería entre soldados negros, anglos y bóers en el ejército sudafricano y se empezaran a reconocer ascensos y honores según el mérito con independencia de la raza en el mismo; este hecho influyó mucho para que al iniciar los noventa, el injusto régimen racista desapareciera, quizá tanto o más que la figura de Mandela o las prédicas de Desmond Tutu.

Pese a todo, Fidel y su familia, sus aduladores y favoritos en el ámbito de la música, artes y el deporte, se convirtieron y vivieron como una élite privilegiada en la Habana: yates, partidos de golf, pesca de alta mar, incluso hay quien dice que también entró en connivencia con el crimen organizado como lo hiciese Batista en su tiempo, ni siquiera la caída del Muro de Berlín o el desplome de la URSS en 1989-1991 le conmovieron, autorizó algunas reformas económicas que permitieron cuantiosas inversiones europeas, asiáticas y hasta mexicanas en el turismo y las comunicaciones en la isla, igualmente, de manera gradual y disfrazada, se fue dando una creciente laxitud en el embargo estadounidense contra la isla, (mismo que surgiera con la crisis de los misiles) aunque la mayoría de los cubanos jamás ha llegado a disfrutar de los beneficios: son tratados incluso como extranjeros en su propia tierra, convertidos en sirvientes y prostitutas para los turistas extranjeros y no han dejado de sufrir la escasez y privaciones como consecuencia del ineficiente sistema comunista, dominado por el Estado para la producción de bienes y servicios.

Desde el triunfo de la Revolución, Fidel decidió aplicar el terror puro y duro en contra de sus opositores y críticos, el destierro, la confiscación, el silenciar a las voces disidentes con la complicidad de las "élites intelectuales" hispanoamericanas y europeas que se quedaban en el discurso del joven barbado y rebelde en contra del imperialismo, pero que jamás aceptarían, como lo observaba Julio Cortázar, vivir como los cubanos bajo Fidel. No, ellos manifestaban su apoyo desde cómodos departamentos parisinos, cafés de lujo en Coyoacán o hasta en la misma Nueva York, y eso, hasta la fecha, ha creado en mucho del imaginario la figura del héroe Castro, del héroe Ché cuya imagen es hoy un reclamo capitalista, alaban el que no haya ricos en Cuba, pero quieren o viven de plano como tales en sus países de origen. Pero casi no se oye la oleada de asesinatos políticos, el racismo del régimen, en que toda la cúpula del sistema son blancos de ascendencia española como el propio Fidel, --hijo de un inmigrante gallego que se enriqueció en la isla como latifundista-- o que incluso la Izquierda actual tan impulsora de la ideología de género calla ante la cruel homofobia desplegada por Castro, los campos de concentración, los fusilamientos, la persecución religiosa atemperada tras la visita de San Juan Pablo II en 1998 y las posteriores de los Papas Benedicto XVI y Francisco I, y que han hecho de la Iglesia Católica un interlocutor reconocido por el régimen, el cual ha autorizado la apertura de seminarios, las desapariciones y las represiones contra opositores como el movimiento de las Damas de Blanco, el objetor de conciencia Guillermo Fariñas o la joven bloguera Yoani Sánchez.

Es innegable que la Revolución tuvo sus logros: un reclamo por la independencia y oposición a las ambiciones imperiales de EUA, por un lado, en el terreno ideológico, y ahí es donde tenemos al Fidel Castro heroico, un sistema de salud universal y médicos extraordinariamente preparados, así como un sistema educativo igualmente de avanzada y que hace que de Cuba uno de los países con los niveles de mayor formación escolar del continente, junto con también la búsqueda de excelencia en los deportes y figuras en el atletismo altamente reconocidas; sin embargo, lo que es más patente es el fracaso: Cuba se mantiene estancada con una economía que solo produce pobreza, ineficiente y controlada casi absolutamente por el Estado, y en la que las tímidas reformas impulsadas por Raul, apenas han tenido efecto, con todo y la distensión producida en los últimos años ante la débil y condescendiente presidencia de Barack Obama en EUA. La gente, para sobrevivir huye a Florida o México o se dedica a una economía clandestina, a pesar de su alta preparación universitaria, lo que podría ser un campo para que Cuba se desarrolle como Singapur ante la falta de recursos naturales, no existen oportunidades y la gente no puede hacer uso de sus altos conocimientos ni tiene estímulos al mérito en un sistema donde se premia a los aduladores y se teme ser denunciado como "contrarrevolucionario", mientras el colectivismo y el fanatismo igualitario no incentivan la posibilidad de emprender, innovar o destacar.

Fidel se retira como un vencedor que incluso ha doblegado al Imperio ante la política de acercamiento a la isla desplegada por Obama y la restauración de las relaciones diplomáticas entre ambos países vecinos, aplaudido y llorado por muchos. Sin embargo, será el juicio de los propios cubanos el que determine finalmente cómo pasará a la Historia: ¿qué sucederá ahora? Es difícil saberlo: Trump parecía que echaría atrás las medidas de distensión y de apertura a Cuba iniciadas con Obama, aunque ahora probablemente continúe con ellas; después de todo, fue la apertura de Rusia con los programas de reformas de Gorbachov, las llamadas Perestroika y Glasnost, las que provocaron el derrumbe del sistema fundado por los Bolcheviques en 1917, y algo similar puede pasar en el caso cubano, más ante la desaparición del gigante político --porque lo fue, eso es innegable-- que le daba sustento con su sola persona, aunque ante las buenas relaciones que se prevén entre el Kremlin encabezado por Putin y el magnate inmobiliario en la Casa Blanca, es posible que ambos lleguen a una negociación respecto a dentro de qué área de influencia se situará la isla. En la propia Cuba, por otro lado, crecen voces que plantean la reabsorción de la isla por España, y lo mismo en un Puerto Rico atrapado por la crisis económica y ante un EUA progresivamente más débil. La pregunta aquí sería qué tanto le convendría volver a ser la nodriza de una Cuba que sigue sin poder valerse por sí misma y que ya exprimió a Venezuela, que desde el régimen de Chávez se convirtió en el proveedor de recursos para la isla. Lo que es seguro es que ni Washington ni Moscú estarían dispuestos a mantener a la isla sin beneficios.

Dejemos que los cubanos sean los jueces y ellos dictaminen cómo recordarán al hombre de los largos discursos, del uniforme olivo y humeantes puros, lo que sí, esperemos que sea en justicia, y que todos aquellos que hayan sido responsables de crímenes bajo su férula, sean sujetos de responsabilidad, y no continúe el que, pese a los genocidios cometidos, el Marxismo, una ideología sustentada en la envidia, en el rencor y en la violencia, siga siendo vista como una doctrina capaz de brindar un mejor futuro, cuando en todos los casos, sólo ha traído muerte y destrucción, incluso en grado mayor, que el fascismo.

19 de noviembre de 2016

CONSECUENCIAS Y EFECTOS DE LA VICTORIA DE TRUMP



Terminada la jornada electoral el pasado 9 de noviembre, el resultado: la obtención de mayor número de votos electorales por Trump que por Hillary Clinton, fue contundente: 306 votos electorales para el abanderado Republicano y 232 para la aspirante Demócrata.

Sin embargo, el proceso electoral aún no termina formalmente, pues falta la emisión de los votos electorales por el Colegio Electoral elegido, --recuérdese que es un sistema electoral indirecto, diseñado a fines del siglo XVIII para lidiar con el enorme analfabetismo entre los electores, y que en otras constituciones primitivas se diseñaron sistemas indirectos similares, como en las cartas constitucionales emanadas en la Revolución Francesa, o la de Cádiz en 1812 y en nuestro México en la carta propuesta en Apatzingán en 1814 y las primeras federales y centrales de 1824, 1836 y 1842.-- Hoy en día el sistema subsiste con mucha polémica que incluso he hablado aquí, pues el voto popular directo muchas veces no coincide con el resultado, como ocurre en el caso actual, en que al parecer los votantes en su mayoría se decantaron por la ex-primera dama, aunque no hay que soslayar que quizá un sistema así pueda ser mantenido ante nuevas formas de analfabetismo. Aparte, no se debe olvidar las denuncias de urnas electrónicas trucadas y algunas otras prácticas tendientes a hacer un fraude electoral favorable a la candidata del partido del burro. Por otro lado, se ha justificado la existencia del Colegio Electoral con las características del federalismo norteamericano, al ser una institución que garantiza que ninguna de las entidades federativas tenga un peso mayor que otras. Pensemos por un momento en compararlo con el caso mexicano, en el que las entidades más pobladas: Estado de México, la Ciudad de México, Jalisco o Veracruz, cuentan con un peso mucho mayor para partidos y son el foco de atención de las campañas, muy por encima de los estados menos poblados como las dos Baja Californias, Quintana Roo o Durango.

El Colegio se reunirá el próximo 6 de diciembre, donde se emitirán los votos electorales, para, posteriormente, a inicios de enero, el Congreso de EUA aprobará la elección hecha por el Colegio y designará al nuevo mandatario y su vicepresidente. Es por ello, que, en el inter, los partidarios de la Clinton pretenden sacudir las redes con la propuesta de presionar al Colegio para que los compromisarios del Partido Republicano lleguen a cambiar su intención de voto por la abanderada del Partido Demócrata, algo que, en teoría, puede ocurrir y sería perfectamente legal, aunque muy poco probable que ocurra, en todo caso, de llegar a considerar que Trump no está capacitado o se encuentra de alguna manera impedido para ejercer la presidencia de la república, cambiarían sus votos no a favor de la aspirante del partido rival, sino del propio, ungiendo a Michael Pence, el candidato a la vicepresidencia, o a algún otro eminente militante del elefante, como Mitt Rommney. Aún así, hay un 99.9% de seguridad que Trump será elevado a la primera magistratura.

Los resultados de la elección han representado un movimiento telúrico, un verdadero terremoto en EUA y más allá de sus fronteras: es la consagración de la crisis que está viviendo el modelo neoliberal y la globalización, así como las élites que se beneficiaron del estado de cosas, a la par que se marca toda una transición hacia otros modelos en muchas cosas: para empezar, marca el fin de la prensa tradicional, tanto escrita como televisiva como principal vehículo de información y formación de opinión: las grandes corporaciones mediáticas en Estados Unidos y el mundo apostaron por la ex-primera dama, y la derrota mostró, en toda su dimensión, que son ahora los medios alternativos como las redes sociales, blogs, diarios en línea, --por ejemplo: sitios como Breitbart o la Gaceta de Intereconomía, por ejemplo-- etc. Los resultados demostraron que la influencia de los diarios y las cadenas televisivas, sus presuntos "líderes de opinión" --piénsese en Jorge Ramos-- se está diluyendo poco a poco, y sólo ellos mismos pensaban que eran los verdaderos dueños de la información y de la opinión pública global.

Pero sobre todo, la victoria de Trump, junto con el Brexit, pone contra las cuerdas al progresismo, mismo que sin embargo, contará todavía con la fuerza en la generación de los Millenials, esto es, los nacidos entre 1984 y 1999, que en su mayoría son favorables a las posturas "liberales" y estatistas promovidas desde el espectro ideológico de la Socialdemocracia. ¿Porqué? Se trata de una generación de consentidos, de jóvenes que han gozado de una cultura de "apretar un botón", cierto, algo que ya se presentaba en la generación anterior, la llamada Generación X, sin embargo, como nunca estamos ante una generación de gente que ha crecido en la cultura del menor esfuerzo, en creer que el papel del Gobierno es ser un proveedor y un garante de que no existirá responsabilidad personal por las acciones propias, que ha vivido entre algodones y pide censura y silencio para todo aquello que resulte "ofensivo" o "violento", excepto ellos mismos que se han lanzado a violentas protestas en contra de los resultados electorales, lo cual, mejor que nunca, demuestra aquella máxima pronunciada por el escritor Isaac Asimov: "la violencia es el último recurso del incompetente".

Probablemente el nuevo mandatario no pondrá fin ni echará para atrás las reformas en torno a cuestiones de género y de homosexualismo, aborto y legalización de drogas; lo mismo que el nuevo Gobierno Británico de Theresa May no lo ha hecho: es algo muy difícil de hacer y más ante las reacciones violentas de los "progresistas"; pero irá poco a poco, empezando por retirar apoyos oficiales y económicos, con ello, la tendencia a favor de dichas posturas irá disminuyendo, así como su difusión más allá de EUA: en México es visible cómo el discurso de Andrés Manuel López Obrador, siempre considerado representante de la extrema Izquierda se empieza escorar hacia el centro y hacia posturas más conservadoras y nacionalistas; incluso sorprendió con un discurso en ese sentido pronunciado en TV al cerrarse las casillas en nuestro vecino del norte. Indudablemente, el político tabasqueño, que podrá estar obsesionado con obtener la presidencia, pero no es ningún tonto, pretende subirse al tren del ganador, y adoptar su discurso antisistema y contrario a lo políticamente correcto. No en balde, también, al día siguiente de la jornada electoral estadounidense, el Poder Legislativo mexicano rechazó la iniciativa de Peña en torno al "matrimonio" homosexual, nuestros políticos, que en mucho son imitadores de lo que sucede en otros lados --basta ver que cuando hablan de educación sacan a relucir a Finlandia, y cuando hablan de urbanismo, a Colombia-- ante su carencia de talentos y de conocimiento de la realidad mexicana, y si bajo el obamismo imitaban su visión progresista, ahora sin duda imitarán el discurso nacionalista y conservador del magnate.

Y es que las élites desconocieron lo que ocurría por debajo de ellas, desconocían el sentir de los campesinos, la gente del centro y sur de EUA que vive en ciudades pequeñas y pueblos, que mantiene la idiosincracia WASP impermeable ante las influencias de los inmigrantes, y que consideran que EUA es, ante todo, un país de cultura anglosajona, cristiano y con una identidad propia que se desdibujaba desde 1989 en los discursos buenistas y globalistas de Fukuyama y toda la andanada ideológica fomentada desde la Casa Blanca desde Clinton, sobre que las fronteras son artificiales, que el mercado lo regula todo y es la fuente de la paz, y que las fronteras "son artificiales" chocan con la realidad: las fronteras existen, y tan son conscientes de ello que la administración Obama ha sido la mayor enemiga de los inmigrantes ilegales con el número récord de deportaciones, simplemente por una cuestión económica: la migración excesiva aumenta la mano de obra y abarata los salarios. Hoy en día, la Globalización queda en entredicho y se muestra cómo los pueblos rechazan la integración en un modelo que pasa por encima de tradiciones, identidades e Historia para constituir un mundo basado en las simples reglas económicas.

Al día siguiente de la elección mi hermano se desahogaba en una conversación de Whatsapp planteando un panorama apocalíptico por todos los deportados que vendrían, y la cancelación del Tratado de Libre Comercio, en mucho, por que se ha dejado llevar por lo que plantearon los medios en México, que igualmente demonizaron a Trump y canonizaron a Hillary Clinton presentándola como la salvadora de México en una visión que parecía desconocer la idea de soberanía nacional y la necesidad de que nuestro país busque su independencia económica.

Empieza una nueva etapa, que será dura y difícil, probablemente al principio y topará con los círculos de élite del Progresismo que están lejos de estar muertos: con George Soros a la cabeza y todos los imperios de Wall Street que tratarán hasta lo imposible por continuar anatemizando a la figura del novel mandatario estadounidense, y aún por descarrilar su proyecto de gobierno y quién sabe si no hasta derrocándolo o poniendo en riesgo su vida misma; sin embargo, esto es solo el principio de lo que puede ser, un cambio geopolítico en que EUA ceda su lugar de hiperpotencia hegemónica a los otros actores en liza, como Rusia, China, la India o el Islam en su triple encarnación árabe, turca y persa, en Europa, se perfila el fin del experimento de la Unión Europea y de la OTAN, y de los gobiernos neoliberales y que le han abierto las puertas a la migración como el caso de Angela Merkel, ante el ascenso de la llamada "Derecha Alternativa" que tiene en Marine LePen a su más alta representante en la vecina Francia, y que ahora se encuentra alentada más que nunca a desbancar el orden existente para recuperar el regreso del sentido común.

No cabe duda: vivimos en tiempos interesantes.


9 de noviembre de 2016

TRUMP, PRESIDENTE


Con el 80% de los votos computados, queda ya claro que la Presidencia de la República de Estados Unidos de América pertenecerá al empresario inmobiliario, candidato del Partido Republicano, Donald John Trump, como ya lo decía yo en posts anteriores en este Blog, esto demuestra finalmente el divorcio entre las élites: financieras, políticas, del espectáculo, intelectuales, que apostaron por Hillary Clinton para mantener el status quo e ir más allá en sus tendencias ideológicas, como las cuestiones de género y el homosexualismo político, la secularización y el multiculturalismo, todo aquello que beneficiaba sus intereses, fueran económicos o más siniestros.

La victoria de Trump es la culminación de lo que hemos visto a lo largo del año: el hartazgo de la gente común ante las imposiciones de las élites: la desigualdad económica, donde se demuestra que los beneficios de la Globalización solo han llegado a unos cuantos, las imposiciones ideológicas que socavan las libertades de expresión, de opinión, pensamiento y de conciencia, que ahoga hasta el lenguaje, que hace regla a la cobardía y al temor a ofender. Que ha creado redes de información para comunicar el mundo, pero también para vigilarnos a todos, --algunos, hemos sido víctimas de ello, de este mundo orwelliano que nuestras élites han creado-- La gente votó en su mayoría en Inglaterra contra continuar dentro del fracasado experimento de la Unión Europea, la gente en Colombia votó en contra de un acuerdo de paz con las FARC que en realidad era rendirse ante el terror de un movimiento que no tenía nada de social ni de político, sino criminal otorgándoles impunidad y poder.

Los dictados del mundialismo han sido rechazados a través del empleo de herramientas del sistema político que tanto han tratado de imponer como el camino a la felicidad de los pueblos: la Democracia, vía referéndums o plebiscitos y finalmente las elecciones para puestos de representación popular como es la Presidencia de la República del país ¿todavía? más poderoso del mundo. Hoy, los analistas que antes alababan las delicias del sistema democrático lo maldicen y lloran ante la falta de sabiduría de los pueblos que han tomado "malas decisiones". 

Tenía que ser: la era de la información misma puso al descubierto, a través de Wikileaks los turbios manejos de las élites mundiales y en particular de EUA: se reveló lo que todo mundo ya veía pero no tenía pruebas fehacientes, como es la alianza entre la administración demócrata y el radicalismo islámico impulsado por las monarquías árabes, la rivalidad imprudente con la Rusia de Putin a favor de los intereses particulares de George Soros y otros empresarios corruptos, la inmoral, criminal y píngüe industria del aborto impulsada por los Clinton. Quedó revelado que la percepción mayoritaria de la población estadounidense sobre Obama era todo lo contrario a lo que nos estuvo vendiendo la propaganda durante 8 años: Soetoro es un personaje de origen inexplicable y siempre será un gran desconocido, sobre el que perdurarán los enigmas y preguntas en la Historia, aunque todo apunta a que se trató de un mero títere del corrupto matrimonio nativo de Arkansas y quizá beneficiado de las cortes musulmanas, y que ha sido una desastrosa administración que no supo enfrentar a enemigos como el régimen cubano, al que concedió mil privilegios, que dividió a la sociedad con su "discriminación positiva", que creó interminables e inútiles polémicas con la adopción de la ideología de género como bandera prioritaria, y que destrozó el Medio Oriente con su política aventurera. Y por último, quedó demostrado, para gusto de algunos conspiranóicos, las ligas de las élites políticas norteamericanas con cultos esotéricos o abiertamente satánicos.

Trump es y será un personaje polémico: es millonario, pero no pertenece a los giros que hoy en día, aparte de dinero brindan poder como es el de los medios de información, sino al sector inmobiliario; por ello, estaba excluido de los círculos cercanos a Washington a diferencia de un Bill Gates o Steve Jobs o Ted Turner, era, pese a su dinero, pese a su fama y gusto por hacerse notar, un marginado, alguien libre que podía criticar las cosas que marchaban mal en el gobierno como cualquier persona de a pie. Es cierto su estilo que encuentra en el escándalo la vía a ser conocido y sus declaraciones estrambóticas que fueron magnificadas por los medios, que se unieron totalmente en su contra.

Eso queda claro, como lo señala la Gaceta de Intereconomía Trump fue un desafío y ahora, la derrota del progresismo a nivel mundial, las cosas deberán cambiar en adelante; a favor de la vida y de la libertad en EUA; porque no se nos debe olvidar que Trump ganó la elección para ser el primer magistrado de su país y su deber será enfrentar y resolver los gravísimos problemas que los sucesivos y pésimos mandatos de Bush Jr. y Obama/Soetoro le heredaron. Resulta patético cómo en México se apostaba a la victoria de Hillary Clinton como garantía de que tendríamos de EUA la salvación para la situación económica del país, que por supuesto, ante la victoria de Trump ahora se ve afectada negativamente: ¿Porqué? Por el precio de no tener una verdadera independencia económica.

Las remesas han servido durante décadas para ocultar las malas cifras de generación de ingresos en México, y se ha esperado que la migración a EUA sirva para suplir la falta de creación de empleos o lo mal remunerados que están en nuestro país. Ahora, esto puede terminarse: Trump va a restringir la migración que abarata la mano de obra y reduce los salarios, (mucho de lo cual estuvo detrás de que el voto latino pese a la campaña de Jorge Ramos y otros hispanos a favor de Hillary, se decantara por el nominado Republicano) lo que beneficia a las empresas pero perjudica a los trabajadores, esto debe llevar a nuestros gobernantes y empresarios a crear empleos y mejorar las condiciones laborales en México, y ante la posible política que impida a las compañías norteamericanas salir de las fronteras para mantener el empleo en sus tierras, debe impulsarse el emprendurismo reduciendo el gasto público y los impuestos, estimulando nuevos negocios y mejoras en las prestaciones de los empleados y obreros. México debe abandonar el estatismo y el asistencialismo que ahogan y frenan el desarrollo. Contrario a lo que se piensa, y pese a que, seguramente, los primeros tiempos serán difíciles, México tiene hoy, la oportunidad de labrarse la independencia económica que necesita y abrirse al mundo más allá de su vecino del norte.

Como sea, ha sido un día histórico, y esperemos que Trump sea iluminado por Dios para bien de su país y de todo Occidente, porque, nos guste o no, EUA es el líder hoy por hoy de la Civilización Occidental, y lo que se cree, plantee, piense o establezca en él repercute en todos nuestros países. EUA puede ser, como lo señalan los musulmanes "el Gran Satán", pero también puede ser un faro para las naciones. Sí, de ahí surgió la ideología de género, y las sectas más ridículas o perversas como la Cienciología y multitud de disparates y negocios evangélicos, perversiones y consumismos, pero también en él se fortalece el Tradicionalismo Católico, como han surgido brillantes científicos y deportistas extraordinarios, así como el cine de mayor calidad, literatos inteligentes y universidades excelentes. EUA, al ser la última gran potencia occidental tras España, Francia e Inglaterra, ha resumido en él todas las virtudes y todos los defectos de nuestra civilización, ¿tiene futuro todavía? Eso depende de los norteamericanos. Como a nosotros, los mexicanos, nos toca labrarnos el futuro que queremos y no esperar a que otros nos lo construyan. 

Por ahora, podemos respirar: la intolerancia, la perversión, el odio a la vida y a la belleza, la falsa libertad ha sido derrotada. Trump quizá no sea lo mejor, pero debemos darle el beneficio de la duda y esperar que sea guiado por el camino que lleve, como el dice en su eslógan, a volver a hacer de su país algo grande.