Buscar este blog

18 de octubre de 2014

EL SINODO SOBRE LA FAMILIA Y LA IGLESIA DE BERGOGLIO


Permítaseme comenzar con algo que parecerá una disgresión:

Hace algunos años, como préstamo o cesión de mi cuñada, tuve la oportunidad de leer uno de los libros más extraños escritos en el siglo XX, se trata de El Retorno de los Brujos escrito por el periodista de divulgación cultura y científica belga Louis Pauwels y el físico nuclear francés Jacques Bergier en la década de los 60, es un libro que habla de mucho y nada a la vez en apariencia y que para muchos es la fuente de la pseudociencia, pues trata temas favoritos de esto: el supuesto contacto con extraterrestres, las presuntamente avanzadas civilizaciones ignotas del pasado, principalmente aquellas sobre las que se conserva poco material escrito, como las indígenas americanas, o incluso hablar de la Atlántida, Lemuria o Mu, la alquimia y la vinculación del Nacionalsocialismo alemán con sociedades secretas y el esoterismo, eso sí, históricamente probado.

El libro sin embargo, me produce una sutil sensación de miedo cada que lo leo, y no es para menos, creo que el mismo, en apariencia un libro charlatán, contiene en realidad una fuerte advertencia sobre el camino que llevó a la Segunda Guerra Mundial y el camino que tomaba la humanidad en la posguerra, sobre todo en los en mucho nefastos y definitorios años sesenta, porqué ¿qué motivaría a dos personas serias y respetables en sus campos de trabajo como Pauwels y Bergier a escribir lo que en apariencia es un texto que sirvió de inspiración a mucho farsante empezando por Erich Von Däniken, Jaime Maussan, J.J. Benitez o Daniel Estulín? Ambos autores sufrieron la Segunda Guerra Mundial en carne propia y la ocupación de sus países a manos de las fuerzas de Hitler, por lo que creo, esa experiencia personal les llevó a escribir este extraño texto, en el que se intercalan fragmentos  de autores de la talla de Jorge Luis Borges y Arthur C. Clarke y se menciona a Verne, a Lovecraft y a Tolkien.

Creo que en mucho, el mensaje del libro es que los "magos" es decir, los científicos y la Ciencia en sí, pueden ser utilizados en forma de propaganda o medios para la reforma y el control de la sociedad, para ellos, la Alemania Nazi fue el intento de crear una civilización completamente nueva partiendo de bases eminentemente científicas, pero de una ciencia desvirtuada y utilizada torcidamente para manipular a las personas; por ello, los Nacionalsocialista tomaron mitos y leyendas germánicas y le dieron un sustento supuestamente científico: la teoría de la "Tierra hueca", la de una forma de energía oculta, el Vril, y cosas similares, además de la tesis sobre la superioridad de las razas, etc. Pero por ejemplo, hay un pasaje del libro que me parece primordial y tiene que ver en cómo se hizo que la sociedad y los individuos en particular olvidasen la distinción entre el bien y el mal, casi profético respecto a lo que vivimos actualmente y tiene que ver con la figura de Jorge Mario Bergoglio, el Papa (si es que lo es legítimamente) Francisco I y lo recientemente postulado en el Sínodo sobre la Familia celebrado en esta semana que concluye.

El pasaje en cuestión, es una transcripción de un relato que se debe a un oscuro autor norteamericano de cuentos de terror: Arthur Machen, ligado a una de las sectas masónicas más siniestras: la Golden Dawn y el mismo resulta ser bastante aterrador, no en cuanto a que aparezcan fantasmas, seres de ultratumba, monstruos o vampiros, sino porque nos describe, con precisión y frialdad, la verdadera naturaleza del mal y del pecado, y el cómo muchas veces, no podemos reconocer a alguien malvado, he aquí transcripciones de partes claves del relato:

"Ambrosio dijo: 
—Brujería y santidad, he aquí las únicas realidades. —Y prosiguió—: La magia tiene su 
justificación en sus criaturas: comen mendrugos de pan y beben agua con una alegría mucho 
más intensa que la del epicúreo. 
—¿Os referís a los santos? 
—Sí. Y también a los pecadores. Creo que vos caéis en el error frecuente de quienes limitan 
el mundo espiritual a las regiones del bien supremo. Los seres extremadamente perversos 
forman también parte del mundo espiritual. El hombre vulgar, carnal y sensual, no será 
jamás un gran santo. Ni un gran pecador. En nuestra mayoría, somos simplemente criaturas 
de barro cotidiano, sin comprender el significado profundo de las cosas, y por esto el bien y 
el mal son en nosotros idénticos: de ocasión, sin importancia. 
—¿Pensáis, pues, que el gran pecador es un asceta, lo mismo que el gran santo? 
—Los grandes, tanto en el bien como en el mal, son los que abandonan las copias 
imperfectas y se dirigen a los originales perfectos. Para mí, no existe la menor duda: los 
más excelsos, entre los santos, jamás hicieron una «buena acción», en el sentido corriente de 
la palabra. Por el contrario, existen hombres que han descendido hasta el fondo de los 
abismos del mal, y que, en toda su vida, no han cometido jamás lo que vosotros llamáis 
una «mala acción»..." 

"...el asesino no mata por razones positivas, sino negativas; le falta algo que 
poseen los no asesinos. El Mal, por el contrario, es totalmente positivo. Pero positivo en el 
sentido malo. Y es muy raro. Sin duda hay menos pecadores verdaderos que santos. En 
cuanto a los que llamáis criminales, son seres molestos, desde luego, y de los que la sociedad 
hace bien en guardarse; pero entre sus actos antisociales y el Mal existe un gran abismo, 
¡creedme!" 

"...¿Opináis, pues, que no comprendemos la verdadera naturaleza del Mal? 
—Lo sobreestimamos. O bien lo menospreciamos. Por una parte, llamamos pecado a las 
infracciones de los reglamentos de la sociedad, de los tabúes sociales. Es una exageración 
absurda. Por otra parte, atribuimos una importancia tan enorme al «pecado» que consiste en 
meter mano a nuestros bienes o a nuestras mujeres, que hemos perdido absolutamente de 
vista lo que hay de horrible en los verdaderos pecados. 
—Entonces, ¿qué es el pecado? —dijo Cotgrave. 
—Me veo obligado a responder a su pregunta con otras preguntas. ¿Qué experimentaría 
si su gato o su perro empezaran a hablarle con voz humana? ¿Y si las rosas de su jardín se 
pusieran a cantar? ¿Y si las piedras del camino aumentaran de volumen ante sus ojos? Pues 
bien, estos ejemplos pueden darle una vaga idea de lo que es realmente el pecado."

 "—Me asombra usted —dijo Cotgrave—. Jamás había pensado en todo esto. Si es realmente 
así, hay que volverlo todo del revés. Entonces, según usted, la esencia del pecado sería... 
—Querer tomar el cielo por asalto —respondió Ambrosio—. El pecado consiste, en mi 
opinión, en la voluntad de penetrar de manera prohibida en otra esfera más alta. Esto explica 
que sea tan raro. En realidad, pocos hombres desean penetrar en otras esferas, sean altas o 
bajas, y de manera autorizada o prohibida. Hay 
pocos santos. Y los pecadores, tal como yo los entiendo, son todavía más raros. Y los 
hombres de genio (que a veces participan de aquellos dos) también escasean mucho... Pero 
puede ser más difícil convertirse en un gran pecador que en un gran santo. 
—¿Porque el pecado es esencialmente naturaleza? 
—Exacto. La santidad exige un esfuerzo igualmente grande, o poco menos; pero es un 
esfuerzo que se realiza por caminos que eran antaño naturales. Se trata de volver a 
encontrar el éxtasis que conoció el hombre antes de la caída. En cambio, el pecado es una 
tentativa de obtener un éxtasis y un saber que no existen y que jamás han sido dados al 
hombre, y el que lo intenta se convierte en demonio. Ya le he dicho que el simple asesino no 
es necesariamente un pecador. Esto es cierto; pero el pecador es a veces asesino. Pienso en 
Gilíes de Rais, por ejemplo. Considere que, si el bien y el mal están igualmente fuera del 
alcance del hombre contemporáneo, del hombre corriente, social y civilizado, el mal lo 
está en un sentido mucho más profundo. El santo se esfuerza en recobrar un don que ha 
perdido; el pecador persigue algo que no ha poseído jamás. En resumidas cuentas, reproduce 
la Caída."

 "—Advierta, por favor, que en esos textos de mi religión aparece reiteradamente el nombre de 
«mago», que me parece la palabra clave. Las faltas menores, que se denominan pecados, sólo 
se llaman así en la medida que el mago perseguido por mi religión está detrás del autor de 
estos pequeños delitos. Pues los magos se sirven de las flaquezas humanas resultantes de la 
vida material y social, como instrumentos para alcanzar su fin 
infinitamente execrable. Y permita que le diga esto nuestros sentidos superiores están tan 
embotados, estamos hasta tal punto saturados de materialismo, que seguramente no 
reconoceríamos el verdadero mal si no; tropezáramos con él.
—Pero, ¿es que no sentiríamos, a despecho de todo, un cierto horror, este horror de 
que me hablaba hace un momento, al invitarme a imaginar unas rosas que rompiesen a 
cantar? 
—Si fuésemos seres naturales, sí. Los niños, algunas mujeres y los animales sienten este 
horror. Pero, en la mayoría de nosotros, los convencionalismos, la civilización y la 
educación han embotado y oscurecido la naturaleza. A veces podemos reconocer el mal por 
el odio que manifiesta al bien y nada más; pero esto es puramente fortuito. En realidad, los 
Jerarcas del Infierno pasan inadvertidos por nuestro lado. 
—¿Piensa que ellos mismos ignoran el mal que encarnan? 
—Así lo creo. El verdadero mal, en el hombre, es como la santidad y el genio. Es un 
éxtasis del alma, algo que rebasa los límites naturales del espíritu, que escapa a la conciencia. 
Un hombre puede ser infinita y horriblemente malo, sin sospecharlo siquiera. Pero repito: el 
mal, en el sentido verdadero de la palabra, es muy raro. Creo incluso que cada vez lo es más. 
—Procuro seguirle —dijo Cotgrave—. ¿Cree usted que el Mal verdadero tiene una esencia 
completamente distinta de lo que solemos llamar el mal? 
—Absolutamente. Un pobre tipo excitado por el alcohol vuelve a su casa y mata a patadas 
a su mujer y a sus hijos. Es un asesino. Gilíes de Rais es también un asesino. Pero, ¿advierte 
usted el abismo que los separa? La palabra es accidentalmente la misma en ambos casos, pero 
el sentido es totalmente distinto. 
«Cierto que el mismo débil parecido existe entre 
todos los pecados sociales y los verdaderos pecados espirituales, pero son como la sombra y 
la realidad. Si es usted un poco teólogo, tiene que comprenderme."

De todo este texto qué tenemos: el verdadero mal es, en realidad, decidir que queremos y creer que podemos, cambiar la naturaleza de las cosas, la Soberbia y la Vanidad que esta provoca son, como lo dice Al Pacino en su extraordinaria interpretación del demonio en el filme El Abogado del Diablo el pecado favorito, y nosotros, hoy en día, hemos caído en él de la mano de dirigentes políticos y de los "magos" es decir, de los científicos e intelectuales que nos hacen creer que hemos llegado a un punto en que podemos cambiar la naturaleza de las cosas: en mucho la sodomía o las prácticas homosexuales tienen mucho de esto: ¿qué más antinatural que convertir lo que en principio es un acto destinado a la procreación y que solo puede darse entre un hombre y una mujer en un acto limitado a la búsqueda del placer a través de un órgano destinado en origen a la expulsión de los desechos de la digestión? Porque ese es su origen evolutivo, desde los primeros seres pluricelulares, cuyo tubo digestivo tiene dos extremos: boca y ano, uno para introducir el alimento y otro para la expulsión de los desechos. Si, lo que a todas luces tras ver esto, se le pretende dar carta de naturalidad con pretextos de vínculos emocionales, y decir que no es nada anormal, pues estamos reaccionando con indiferencia ante la vista de un rosal cantando o una silla moviéndose por sí misma, se trata de una alteración misma de la naturaleza de las cosas. Y esto no tiene que ver con posturas ideológicas o creencias religiosas, hoy consideradas igual a las supersticiones, sino con simple sentido común y observación de la Naturaleza.

Tampoco esto implica odio al homosexual como persona, en mi caso, admiro enormemente a figuras como Freddie Mercury o Truman Capote, o reconozco a Alan Turing el fundador de la moderna informática, y conozco homosexuales que son personas brillantes y enormemente valiosas, pero eso no implica estar de acuerdo con sus prácticas o en todo lo que hacen o hicieron, o no advertir en ello un error, que en el caso de Mercury hasta le llevó a la muerte, toda persona es valiosa y merece lo mejor, pero precisamente por ello no se denotará que algo que haga o no haga pueda resultar hasta nocivo para ella misma o para otros o la sociedad en general; en otro ejemplo se puede admirar la obra musical de Sid Barret pero no por ello se puede decir que sus adicciones que al fin lo volvieron demente hayan sido encomiables, o lo mismo con Jim Morrison y su modo de vida pese a haber sido un poeta y cantante magistral.

Tampoco es que me escandalice como "cucaracha de sacristía" yo tengo debilidad por la belleza femenina y como dice Gómez Robledo al hablar de la vida de Maquiavelo en su Introducción a El Príncipe, también he sacrificado en los altares de Venus, pero tampoco es algo de lo que realmente me pueda sentir orgulloso ni lo presumo, es mejor reconocerse uno mismo en sus debilidades a ser un hipócrita y dárselas de santo, finalmente uno está en la Iglesia porque uno es pecador y no por ser perfecto, de ser así, uno no buscaría ni el Evangelio ni los Sacramentos porque no los necesitaría. En la Edad Media, antes de la llegada del puritanismo mentiroso y cruel de los Protestantes esto se entendía muy bien y por eso Boccaccio y sus escenas subidas de tono en El Decamerón jamás fueron censuradas ni causaron bochorno, sino más bien humor y fueron tomadas como muestra de la humanidad de sus personajes.

Pero además, este pasaje que les he transcrito, resulta aplicable a la situación actual cuando vemos que la gente ya no distingue al mal ni al malvado al estar entre ellos, o que se ha normalizado su presencia o se confunde la misma con el bien, y hasta se impulsa que el mismo domine, y eso es lo que nos está pasando. A mi parecer, y no soy el único, es Jorge Mario Bergoglio, Papa Francisco I, quien hoy, más que nunca aparece como interesado en causar un daño terrible a la Iglesia Católica, misma cuyo gobierno le ha sido conferido tras la renuncia de Benedicto XVI, --¿o derrocamiento tras un golpe palaciego?-- en pro de adoptar una agenda diseñada por los "magos" de la política mundial.

Olvídemonos solo del tema de moral sexual: la Biblia desde el propio Génesis proscribe los actos homosexuales como algo nefando dada su propia característica de reto a la naturaleza o de tergiversación de la misma, y el propio Jesucristo proscribió el divorcio y las segundas nupcias al señalar que se trataba de adulterio. El hecho que Bergoglio, que quiere aparecer como un refundador de la Iglesia Católica tras 2,000 años de errores y de falta de humildad (¿es realmente humilde quien se ostenta como tal y pretende se le reconozca por ello?) haya prácticamente impulsado y patrocinado la posición de los llamados "Progresistas" va mucho más de dar la venia moral que muchos esperan para no tener estigmas sociales o remordimientos de conciencia en su vida promiscua o para luego ir por más y justificar aberraciones y crímenes como la pederastia, --es curioso que el autor citado por Pauwels y Bergier use el ejemplo de Gilíes de Rais, caballero medieval y lugarteniente de Juana de Arco juzgado y ejecutado por pederasta y asesino serial como un malvado absoluto, precisamente por torcer la naturaleza con sus acciones-- no va contra toda la moral como un todo y además, contra la esencia misma del Cristianismo.

¿Qué valor tendrá como doctrina el Cristianismo si queda, desde una óptica positivista como algo que puede cambiar y adaptarse con el tiempo como lo hacen los Legisladores con las leyes escritas? ¿Puede reconocérsele como Dios mismo a su fundador si después el Papa puede enmendarle la plana y decir que lo que dijo hace 2,000 años era válido entonces, pero ahora ya no lo es? ¿Qué valor tienen los sacramentos como dispensadores de gracia divina si se les tiene como no necesarios para la vida conyugal, si el matrimonio es un simple acuerdo de voluntades como lo concibe el Derecho Civil y no un estado de vida y un compromiso que va más allá de una simple atracción física y sexual? ¿Cómo queda el amor si se le reduce a esa mera atracción? ¿Dónde quedan esos matrimonios de antaño que duraban toda la vida y donde era patente el amor entre ancianos sin que ya hubiese por cuestiones físicas el impulso sexual de la juventud? ¿Dónde queda la necesidad misma del Salvador cuando la idea de pecado se elimina en aras de un Dios concebido como un idiota que es misericordioso y todo lo pasa, pero que no es justo? 

El mundo, los medios de comunicación, estaban ávidos de que saliera avante la propuesta del temerario Sínodo a favor de la Eucaristía a los divorciados, --algo que dañaba la naturaleza misma del más grande sacramento,-- en aras de la abolición de la Moral objetiva y en pro de su estúpida y liberticida idea de la Etica como mera medida de comportamiento público con respecto a la Ley, lo que convierte al Estado en la medida de todo y es la base de un nuevo totalitarismo que impone el relativismo en función de los intereses partidistas o privados del gobernante en turno como guía para la sujeción de las personas; yo no entiendo cómo pueden quejarse, por ejemplo, de lo que sucede en México, donde la violencia impera, los abusos de los gobernantes y poderosos son cotidianos y la desvergüenza, el robo, el fraude y la mentira son la forma de vida de millones de personas hasta grados extremos como lo que está pasando estos días en Guadalajara, donde los daños a los oleoductos de PEMEX para robar combustible han llegado a dimensiones tales que hay desabasto de combustible y rechazar el concepto de Moral y tampoco aceptar que la enfermedad material que sufrimos como sociedad parte de una enfermedad espiritual y se rechace como tabú y hasta con odio el hablar de Dios y de Religión... increíblemente los supuestamente izquierdistas extremos de los FMLN en El Salvador lo entendieron y llegados al poder establecieron la enseñanza del catecismo en las escuelas públicas, pero no así los supuestamente "mochos" del PAN ni mucho menos los liberaloides Priístas ni por supuesto los farsantes de Izquierda del PRD, pues aquí se le sigue teniendo más miedo al fantasma de Benito Juárez, el fundador de la doble moral tan mexicana, que a la situación de estallido social que vivimos.

Pero ahora, ¿cómo se puede acudir ante la Iglesia como referente moral si ella misma evidencia división y conflicto interno? Cuando ha sido el mismo Sumo Pontífice Francisco I el que ha ocasionado el conflicto con su parcialidad e impulso a ideas y propuestas no solo ajenas, sino contrarias a la doctrina inveterada de la Iglesia que arranca hasta de tiempos veterotestamentarios, y la noción misma de la existencia de una Moral Objetiva y Natural inscrita en la conciencia del hombre. ¿Cómo se contrarrestará a un Estado supuestamente libertario y democrático, que en realidad se está convirtiendo en la Dictadura más atroz y abyecta como en su tiempo lo predijeran Tocqueville o Donoso Cortés pues ha invadido la esfera del fuero interno de las personas? La Iglesia ha sido hasta ahora el baluarte contra esas invasiones, y por eso las persecuciones desatadas, como en el caso de México, por los Gobiernos Liberales de Juárez o Calles que deseaban el poder moral para el Estado más allá del político y la plena libertad únicamente para hacer dinero sin escrúpulos, obstáculos o frenos, cabe decir que el sexo es un negocio multibillonario que beneficia desde los tratantes de blancas, moteleros, farmacéuticas y productores de pornografía en todo el mundo.

Es de dudarse que en el secularizado y mundanizado tiempo actual los divorciados vueltos a casar estén ansiosos, en su mayoría, por comulgar o ser considerados como plenamente católicos y se les permita "reconstruir sus vidas", pero lo que hay detrás de la postura adoptada sobre todo por los Obispos Alemanes muy probablemente tiene en realidad un tinte económico detrás, como se señala en el artículo que pueden encontrar aquí; ante la secularización galopante y la destrucción de las familias en Europa y en general en el Mundo Occidental, la Iglesia quiere adoptar una cara más incluyente y amigable para que las recaudaciones en las charolas de las limosnas o en el impuesto religioso, los diezmos y demás, no se vea patente la reducción del número de los verdaderos fieles, esto es tristísimo, y demuestra cómo detrás de Kasper o Bergoglio en realidad se encuentra la Mercadotecnia y la propaganda tan típica de un político latinoamericano con mentalidad electorera preocupado por su popularidad antes que por lo correcto.

Finalmente, las ideas expuestas en el documento preparatorio del Sínodo no fueron asumidas para el documento definitivo, gracias a 2/3 de los obispos presentes; sin embargo, el daño ya está hecho, la Iglesia Católica aparece dividida y al borde de un cisma: Bergoglio, como buen peronista, se lavará las manos y dirá que el "progresista" era Kasper, mientras a la vez se venga de Burke, Müller y demás opositores, a quienes irá expulsando de la Curia y mientras los medios los destrozan por ser "Conservadores", --para los medios y muchas personas, es peor ser conservador que padecer el ébola tan de moda-- y arropan al Papa argentino como un líder de la modernidad; resulta curioso también para el bando Tradicionalista en el que desgraciadamente pululan sujetos extremistas que creen que Hitler era una especie de "príncipe cristiano" y que todavía ven en Argentina a una pobre víctima de la maldad anglosajona encarnada por Inglaterra y EUA, que sea en este último país donde se encuentre el movimiento "Tradi" más centrado, certero y fuerte, y de donde haya salido el Cardenal Burke, mientras que la defensa de la fe y la recta doctrina haya encontrado en los obispos africanos de color a los mayores defensores mientras Kasper, sacando al Nacionalsocialista que lleva dentro los haya ninguneado por inferiores... se equivoca, si los africanos se oponen al homosexualismo y varios gobiernos del "Continente Negro" emiten leyes en que proscriben esas prácticas es porque durante milenios estuvieron extendidas entre las élites guerreras de tribus como parte de la iniciación de los jóvenes, lo que fue propicio para la expansión de enfermedades, entre ellas el SIDA, por lo que ellos lo ven como un peligro a la salud pública, ni más ni menos.

Vivimos tiempos oscuros, no se si apocalípticos, pero solo nos queda rezar, confiar y esperar de que el amanecer está cerca y con ello el despertar de la pesadilla de la Modernidad; yo, tras ver los acontecimientos en Medio Oriente, Ucrania y mi propio país creo que eso no está lejos, creo también que el despertar será duro, pero necesario, y por fin podremos ver con los ojos bien abiertos el resplandor de la verdad, porque es en la verdad, que es Dios donde deben centrarse nuestros ojos y lo que debe guiarnos, el Credo de Nicea, símbolo de nuestra fe, claramente dice creer en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo y por supuesto, en la Iglesia, y esto es mucho más que el Papa, aunque muchos creen que el Papa en sí mismo es santo e infalible (solo lo es en las raras ocasiones que habla ex-catherdra), quizá todavía deslumbrados por el gigante que fue San Juan Pablo II y suponen que Bergoglio es algo similar; se equivocan, el centro de nuestra fe debe ser Jesucristo, y así lo entendieron San Atanasio o San Juan Crisóstomo, Santa Catalina de Siena y Dante Alighieri, y así lo entendió también Marcel Lefevbre, quien algún día será reivindicado. Oremos y no desesperemos, como Tolkien lo dice: cuando más oscura está la noche es porque el día ya se acerca.


16 de octubre de 2014

AYOTZINAPA Y GUERRERO, EL FRACASO DEL FEDERALISMO MEXICANO



La convulsa época por la que pasa México desde 1994 en que el Sistema Político Postrrevolucionario, la llamada Dictadura Perfecta por Mario Vargas Llosa empezó a desmoronarse con los asesinatos de Colosio y Ruiz Massieu y el alzamiento zapatista en Chiapas muestra, como nunca que los Conservadores del siglo XIX tenían razón y que el sistema Liberal, triunfante en el país desde 1867, corregido y aumentado tras la Revolución de 1910 a 1917 ha conducido al Estado y a la Sociedad mexicanas a una crisis crónica, a una espiral de decadencia y de esterilización progresiva de las potencias intelectuales y espirituales de nuestra Nación.

Uno de los puntos que fue definitorio para la división ideológica entre Conservadores y Liberales en el México decimonónico fue la posición frente a la adopción de un sistema federal o de un sistema centralizado como vía para conducir la administración territorial del enorme espacio heredado del Virreinato de la Nueva España. Irónicamente, incluso el Centralismo tenía sus buenas dosis de descentralización administrativa en realidad.

Es cierto como lo señala la estudiosa texana Nettie Lee Benson que ya en la época virreinal existían mecanismos de descentralización administrativa y que el Virreinato de la Nueva España no era un todo monolítico: bajo los Austria, el Virreinato se conformaba por diversos reinos y gobernaciones, siguiendo el modelo de conformación plural de la propia España, confederada bajo la corona: existieron la Nueva Galicia, el Reino de México, Nueva Vizcaya, Nuevo Reino de León, Capitanía General de Guatemala y Capitanía General de Yucatán, entre otros reinos fundados cada uno por distintos conquistadores; posteriormente, con los Borbón y los Decretos de Nueva Planta de Felipe V y posteriormente Fernando VI y su Ordenanza de Intendentes, se crearon las Intendencias a imagen y semejanza de la división en departamentos francesa efectuada por la misma dinastía en su tierra natal. Finalmente, en la última etapa de la Epoca Colonial, vino la Constitución gaditana de 1812 y la creación de Provincias dotadas de pequeños órganos legislativos, las llamadas "Diputaciones Provinciales" y los "Jefes Superiores Políticos" de cada una de ellas, paso que Benson ve como decisivo en la conformación del Federalismo en México, además de la más que evidente imitación a lo hecho por los Norteamericanos en su Constitución de 1787 en Filadelfia.

Aún a pesar de ser medios de descentralización administrativa, todos estos esquemas, desde los Reinos de la España de los Habsburgo hasta el esquema de la carta constitucional de 1812 preveían que las distintas regiones o provincias se mantenían ligadas al gobierno central, sea al Virrey o directamente a la Corte madrileña, nada que se pareciese a un sistema Federal, éste, nace por primera vez en Suiza en el siglo XIV, es aplicado en los Países Bajos tras su independencia respecto del Imperio Español, a mediados del siglo XVII, de los cuales Holanda es solo uno de ellos, aunque terminará por revertir hacia una monarquía en manos de los Orange-Nassau, como se mantiene hasta hoy, y los norteamericanos terminarán por darle forma, al tratarse de 13 colonias independientes entre sí aunque todas sometidas a la corona británica, que se unen en un único Estado; pero ojo, eso solo fue al principio, posteriormente con las conquistas y anexiones territoriales, nuevos Estados fueron creados al subdividirse los nuevos territorios arrebatados a México y a los indígenas durante el siglo XIX; por ello, muchos estados tienen forma de rectángulos o cuadrados simples, pues sus límites fueron dibujados sobre mapas con el uso de reglas en despachos de Washington y la noción de que dichos estados, como Montana o Utah se adhiriesen al pacto federal no fue más que una ficción jurídica y política.

Posteriormente, el federalismo sería aplicado para Estados que, o se conformaron con la unificación de diversas entidades políticas, como el caso de Alemania en 1870, o más actualmente los Emiratos Arabes Unidos, o en Estados conformados por numerosas comunidades de una gran diversidad étnica, como el caso de la URSS/Rusia posterior al Zarismo, o Yugoslavia tras la I Guerra Mundial y sobre todo tras la II, pero ahí las circunstancias fueron muy diferentes al caso norteamericano.

En México, como hemos dicho, el Federalismo se impuso de las manos de los Liberales en las constituciones de 1824, 1857 y 1917, las razones para ello fueron tanto prácticas: la necesidad de contar con mecanismos de descentralización y mayor eficacia administrativa en un territorio vasto, como de imitación ideológica y seguir el modelo norteamericano sin tomar en cuenta las circunstancias históricas diferentes en el origen de EUA y de México. El bando Conservador desde un principio, sin embargo, criticó esto y señaló los peligros del Federalismo: serviría de pretexto para la conformación de cacicazgos y en vez de hacer más eficiente el gobierno al derivar en las autoridades locales el ejercicio del poder y la prestación de servicios públicos, llevaría a multitud de conflictos políticos. Los Conservadores, por el contrario, proponían la adopción de un sistema centralista basado en el modelo francés, mismo que ya estaba en aplicación en México desde el siglo XVIII con las Reformas Borbónicas, dividiendo al país en Departamentos con meras funciones administrativas y sin autonomía Legislativa, cuyos Jefes o Gobernadores serían designados por el Gobierno Nacional a manera de delegados.

El sistema federal, por tanto, empezó a fallar desde un principio, las diferencias entre generación de riquezas entre un estado y otro empezaron también a reflejar la existencia de estados más poderosos que otros y empezaron a servir como base para la consolidación de poderes fácticos regionales: Zacatecas, gracias a su producción minera, llegó a contar con un ejército local o "Guardia Nacional" obediente a las órdenes del Gobernador, tan o más poderoso que el Ejército nacional, y que no entró en acción durante la Guerra contra EUA pese a las peticiones del Gobierno de la República, pues se adujo que el estado no se encontraba amenazado por los invasores, pero eso sí, esa fuerza armada permitía al Gobernador intervenir en las luchas por el poder en forma por demás efectiva.

Buscando reducir el poder de algunas zonas, es que se crearon estados, como en el caso de Colima, Aguascalientes y Nayarit, escindidos en distintos periodos de tiempo de lo que antes fue la Nueva Galicia que quedó reducido al actual Jalisco, o lo ocurrido con el antiguo Reino/Intendencia/Provincia de México, que fue perdiendo territorios para crear los estados de México, Morelos, Hidalgo y Guerrero.

El caso de Guerrero es un verdadero monstruo surgido del Federalismo y de la corrupción del régimen Liberal desde un principio: el estado fue creado para darle formalidad al poder inmenso del General Juan Alvarez, antiguo combatiente por la Independencia que había militado a las órdenes de Morelos y tras la derrota de éste, se mantuvo fiel a la causa bajo el mando de Vicente Guerrero y finalmente, había aceptado el Plan de Iguala y seguido a Iturbide. Tras la Independencia, Alvarez supo medrar aprovechando sus ascensos en las fuerzas armadas y los botines políticos de los constantes golpes de Estado, y si de origen era un hombre humilde y de baja condición, se fue convirtiendo en un verdadero potentado, dueño de grandes extensiones de tierra y de negocios hasta volverse un completo magnate; lo que le llevó a chocar contra otro antiguo Insurgente y también "héroe" de la Historia Oficial: Nicolás Bravo, quien también fue premiado por sus patrióticos esfuerzos con tierras y negocios que le volvieron de guerrillero a millonario en pocos años después de 1821.

Hacia 1850, la rivalidad entre ambos compañeros de armas se decantó por Alvarez, quien logró exiliar a su antiguo compañero de armas pese a que éste había defendido a la Nación contra los Gringos en Chapultepec, mientras que Alvarez se negó a combatir en la Batalla de Molino del Rey unos días antes pese a que si él y su brigada de caballería hubiesen intervenido, la victoria hubiera sido para los Mexicanos, mas no lo hizo por no atacar a su "hermano" de Logia Masónica el General Winfield Scott. Alvarez, con enorme influencia en el Gobierno, ostentado en ese momento por el Partido Moderado, obtuvo la creación del estado de Guerrero, nombrado así en honor de su antiguo jefe en la Guerra de Independencia, y del que él fue el primer gobernador, --después de él, sería sucedido por su hijo-- en realidad, el Gobierno le reconocía su poder absoluto sobre aquella región, originalmente el sur y la costa del Estado de México. Cuando en 1853, la vuelta al poder del General Antonio López de Santa Anna y la adopción por éste de un sistema centralista amenazaron su poder regional, Alvarez echó a andar su fortuna y su influencia y provocó un movimiento armado: La Revolución de Ayutla, que nominalmente fue encabezado por su protegido: el General Ignacio Comonfort, aunque todos sabían que el viejo insurgente estaba detrás, tanto que al triunfo del alzamiento, él se hizo con la Presidencia de la República. A partir de ahí, se desencadenaron los acontecimientos que llevarían al triunfo definitivo de los Liberales. No en balde, el pueblo de Ayutla ostenta el ridículo apóstrofe de ser "Ayutla de los Libres" como su nombre oficial. Por cierto que para mayor pantomima, el "Plan de Ayutla", el programa revolucionario dirigido contra el famoso Dictador veracruzano, no sería firmado ni proclamado ni por Alvarez ni por Comonfort, sino por un verdadero Don Nadie, acomodaticio y convenenciero como era el Coronel Florencio Villarreal, quien militó en todas las facciones políticas del México decimonónico desde que llegó como adolescente proveniente de Cuba al Ejército Real Español en la Nueva España, y terminaría luchando ora por Juárez, ora por Maximiliano en las luchas posteriores.

De ahí en adelante, Guerrero es un estado que ha vivido sujeto al poder de las familias terratenientes reconvertidas en empresariales que han explotado ahora una de sus principales riquezas: el turismo, aunque también la ganadería y la agricultura, así como actualmente el narcotráfico, y que han sucedido a los Alvarez o descienden de estos o son sus parientes, los Albores, o los Aguirre, familia de donde se origina el actual Gobernador, o el caso de Roberto Palazuelos, actor (hasta eso es bueno para hacerlo por puro hobby) apodado el Diamante Negro por su excesivo bronceado, hijo y heredero de una de las mayores fortunas hoteleras de Acapulco y cuya poderosa  y corrupta familia fue fundamental en su apoyo para que el productor musical español Luis Rey Gallego explotara a su talentoso hijo Luis Miguel en su infancia y se convirtiese en un fenómeno de la farándula o para que el Jefe de la Policía de la Ciudad de México: Arturo Durazo, cumpliese sus excesos en el puerto y otros centros turísticos guerrerenses.

Lo que vemos hoy en Guerrero y otros estados es la plena realización de los temores de los Conservadores ante la adopción del Federalismo en México, mismo que fue acotado por los propios Gobiernos Liberales tras el triunfo y convertido en un Centralismo excesivo de facto, también muy distinto de un sistema unitario sano como el que se vive en Francia o incluso en Colombia, donde en realidad, hay mucha más autonomía regional, sobre todo en materia fiscal, que en el México federal. Tanto Juárez como Porfirio Díaz, y después el régimen priísta hizo depender a los Gobernadores del centro, incluso, el Presidente de la República llegó a poner y quitar mandatarios locales a fin de evitar que estos se volviesen demasiado poderosos y llegasen a amenazar el poder central --después de todo, pervivían los ejemplos de Carranza, que de Gobernador de Coahuila pasó a liderar el movimiento armado contra Victoriano Huerta, o el General Serrano, que hizo temer a Cárdenas el perder el poder-- mientras que los estados pasaron a depender financieramente totalmente del centro.

Este centralismo de facto que se vivía en México se debilitó un tanto a partir de la llegada al poder de Gobernadores provenientes del PAN y del PRD durante la década de los 90 y hasta nuestros días; el resultado ha sido la aparición de nuevos caciques y poderes fácticos locales que ha llevado a algunos estados a situarse a la orilla del caos, como es el caso de Michoacán, Guerrero y Oaxaca, de lo que ya hemos hablado en este espacio.

En el caso de Guerrero por tanto, se juntan tanto el poder de los cacicazgos rivales, la entrada en escena del crimen organizado ligado a la política y la marginación y la pobreza en un estado que debería ser de lo más rico con la joya turística que es su costa, empezando por Acapulco, uno de los centros turísticos más famosos y lujosos del Continente Americano. Los caciques han propiciado la pobreza y el subdesarrollo del estado, mismo que está muy lejos de tener una economía industrial o completa; en la costa, el turismo es regenteado por los caciques y sus antros de vicio son de gran atractivo para los criminales que ofrecen droga, sexo y contrabando a los visitantes o han hecho negocio con la extorsión a comerciantes y prestadores de servicios, mientras ven nutridas sus filas ante la enorme cantidad de jóvenes que no tienen oportunidades en un estado anclado en actividades primarias en los pueblos que no salen de un nivel de subsistencia y ante lo cual, buscan o migrar sea a la Ciudad de México u otros estados del país, o más allá, a EUA, y si no pueden, al único negocio rentable: el crimen.

Cuando no toman esta opción, entran a la profesión más saturada en esos tres estados de la "Tierra Caliente": la docencia, en los años 70 sobre todo, se pensó que lo que le hacía falta sobre todo a las zonas indígenas de Michoacán, Guerrero y Oaxaca para progresar era educación, por lo cual se fundaron escuelas de todo tipo y se incrementó el número de profesores en esos tres estados a niveles astronómicos, convirtiéndose el magisterio, como sobre todo lo vemos en el caso oaxaqueño, en una casta privilegiada y enorme, con grandísimo poder; incluso, existen más docentes que plazas; pero no importa, aunque no trabajen, todos los maestros del sistema de educación pública tienen un sueldo asegurado: en un estado como Guerrero, donde por ejemplo, estudiar Ingeniería Electromecánica llevaría al graduado a migrar ante la falta de oportunidades laborales en un estado sin industrias ni mucho menos desarrollo en la electrónica, buscar ser parte del cuerpo docente asegura, sobre todo a la gente de zonas rurales e indígenas, un medio de subsistencia e incluso, cierto reconocimiento social en sus comunidades.

Por ello, no es de extrañarse que los estudiantes de las escuelas normales guerrerenses como en el caso de Ayotzinapa sean de los más virulentos opositores a la Reforma Educativa o a cualquier intento de convertir al magisterio en un cuerpo funcional y de calidad en vez de una masa de parásitos del Estado que, hay que decirlo, lo son porque quizá no tienen otro remedio, al principio, y después le encuentran el gusto a ser un mantenido sin esfuerzo, aunque la realidad es que si se quiere que Guerrero, Oaxaca o Michoacán progresen, debe haber condiciones de seguridad y estabilidad, primero, y después una diversificación de oportunidades económicas: la inversión y la creación de empresas y el incentivo a la iniciativa permitirían abrir los horizontes de los jóvenes guerrerenses más allá de las atestadas normales donde no se enseña pedagogía, se adoctrina políticamente a los jóvenes a defender ideologías trasnochadas de los años sesenta para beneficio de los caciques. Muy probablemente son éstos los principales beneficiarios del subdesarrollo de Guerrero, su inestabilidad política y la inseguridad, lo que les permite mantener a la gente en una situación precaria, fáciles de dominar y emplear en puestos serviles en el mercado turístico o ser explotados, incluso la permanente contienda político-electoral tiene ese fin, lo mismo que la ideologización de la gente, así la mantienen en la calle y no estudiando o trabajando de verdad.

Y es que los normalistas desaparecidos y demás alumnos de la Normal de Ayotzinapa tampoco son víctimas inocentes o ángeles caídos del cielo, ¿no recuerdan acaso cómo en una protesta violenta estos estudiantes incendiaron una gasolinera, provocando la muerte de uno de los empleados? Los actos vandálicos recientes en los que participaron incendiando un ala del Palacio de Gobierno del Estado de Guerrero o el ataque a la sede de la Procuraduría General de la República el día de ayer, saldados con completa impunidad, porque hoy basta invocar los fantasmas de las "masacres" de Tlatelolco de 1968 o del Jueves de Corpus de 1973 para, siendo joven y estudiante rodearse de un aura de santidad que justifica cualquier tipo de violencia ejercida en nombre de la "Libertad" o la "Democracia", aunque se utilice en las pancartas la imagen de gente tan liberal y demócrata como Lenin o Fidel Castro.

A mi parecer los normalistas de Ayotzinapa y la desaparición de 43 de ellos se encuentran inmersos en un conflicto entre caciques y políticos coludidos con el crimen organizado en un peligroso cocktail que puede hacer estallar al estado y al país entero: los estudiantes no serían sino carne de cañón en contiendas políticas y partidistas aderezadas con dinero e intereses del Narco; con un pretexto ideológico se agita a las masas para hacer actos, como el incendio del Palacio, para advertir algo al Gobernador Aguirre quien también es un criminal, que ni duda cabe, y a su vez muy probablemente si no orquestó la desaparición de los normalistas, sabe quién lo hizo --¿Cómo supo que los muertos en las fosas fuera de Iguala no son los desaparecidos antes de que concluyeran los peritajes?-- Como también se demuestra la colusión entre los partidos políticos y el crimen organizado, en especial la Izquierda que tantos baños de pureza se ha dado, pero que no dudó en postular al Congreso Federal a Julio César Godoy, el "narcodiputado" hermano del anterior Gobernador de Michoacan y dirigente del PRD, protegido de Cuauhtémoc Cárdenas; mientras que ahora, es bajo otro Gobierno estatal Perredista que se suscitan estas situaciones, demostrando que la Izquierda que se ha proclamado hasta la saciedad heredera de los movimientos estudiantiles y juveniles de los sesenta y que ha abanderado el "progresismo" por los jóvenes, no es nada diferente a aquello que critica: practica la represión y la desaparición de aquellos que resultan incómodos... algo que, a decir verdad, no es raro de la Izquierda, pues son prácticas puramente estalinistas.

Lo que sucede en Guerrero es el mayor reto para el Gobierno de Enrique Peña Nieto y debe obligar a un replanteamiento del Sistema Político Mexicano. Aunque no les guste lo que diga, lo vuelvo a repetir: EN MEXICO NO FUNCIONA LA DEMOCRACIA, NI TAMPOCO HA FUNCIONADO EL FEDERALISMO. México debe buscar un sistema propio, adaptado a sus circunstancias con controles verticales desde un centro de poder, y debe buscar un sistema que permita la descentralización económica y administrativa, pero que tenga un fuerte poder central que evite las tendencias disgregadoras. Quizá las circunstancias históricas por venir lo faciliten a medida que se debilite el modelo impuesto por EUA al resto del mundo y el ascenso de las potencias autoritarias como China y Rusia, no tenemos otro remedio, o es eso, o el caos absoluto que todos sufriremos.

9 de octubre de 2014

A LA GUERRA CONTRA EL ISIS



Hacia la segunda mitad del siglo XVI, el Islam Sunnita había sido reunificado en un nuevo Califato encabezado por el clan turco de los Otomanos; estos habían logrado restaurar la unidad en la mayor parte del mundo musulmán y habían creado un imperio con las fronteras más o menos similares a las de los Imperios Omeya y Abasida de algunos de cientos de años atrás; los Otomanos habían devuelto paz interna, unidad y prosperidad a los pueblos de Medio Oriente y Norte de Africa --excepto Irán, que tenía un renacimiento imperial bajo el mandato de los Safávidas, primera dinastía de origen netamente iránio tras el derrocamiento de los Sasánidas por la conquista islámica en el siglo VII;-- tras siglos de divisiones, guerras intestinas e invasiones, que habían puesto al Islam en un estado de postración o debilidad que permitió a los europeos lanzar las Cruzadas y aliviar la presión musulmana, además de la Reconquista en España, e iniciar una fase de expansión comercial en el Mediterráneo, que durante la Alta Edad Media, principalmente en los siglos VII a XI, con el apogeo de los primeros Califatos había quedado vedado a los europeos occidentales; posteriormente, la llegada de los Turcos, pueblo mongólico rápidamente integrado a la cultura de Medio Oriente y mezclado con Persas y Semitas, liderado por diferentes familias del clan Selyúcida, supuso la fragmentación del Califato y la creación de diversos Estados rivales entre sí.

Había habido intentos de reunificar políticamente al Islam, pero todos fracasaron en mayor o menor medida: los Kurdos Ayyubíes liderados por Saladino en el siglo XII-XIII, los Mamelucos de Egipto, que pasaron de esclavos caucásicos a constructores de un nuevo Imperio Egipcio, el nuevo Imperio Mongol Islámico de Tamerlán basado en Samarkanda, ninguno contó con la suficiente asabiya, término empleado por el tunecino Ibn Khaldun para referirse a la armonía o aceptación social para  unificar pueblos y ejercer poder sobre áreas extensas, Sin embargo como el propio historiador noteafricano de origen yemení y andalusí lo señalaba, el caso era distinto con el clan fundado por el jeque turco Othmán en la recientemente arrebatada Asia Menor a los Romanos Orientales: la rápida expansión del poder de este caudillo y la facilidad con la que, ante los triunfos alcanzados por sus sucesores, como Mohamhed II, quien clamaba para sí la corona de sucesor del profeta, y terminó derrotando y conquistando a Constantinopla, a la que convirtió en su capital con el nombre de Estambul, de esta forma, asumía que el nuevo Imperio Musulmán continuaba con el destino de Roma de dominar el mundo y hasta se atrevió a titularse "César".

Los Europeos nuevamente se vieron ante la presión de un Islam imperial y poderoso; aunque al principio nadie tomó en serio la amenaza representada por el nuevo califato, y se dejó caer a Constantinopla y después a los Balcanes y buena parte de Hungría, en algo que manifestó la división de la Cristiandad entre Ortodoxos y Católicos, se vio pronto que el Califato Otomano sí representaba un serio peligro para las potencias occidentales: los sucesores de Mohamhed II: Bayaceto II, Selim I (quien obtuvo los derechos al trono califal del último Fatimita Mütvekkil III, quien ya no ejercía ningún poder efectivo, mismo que le había sido arrebatado a su dinastía por los Kurdos Ayyubíes y después por los Mamelucos) y Solimán I el Magnífico derrotaron en el campo de batalla a diversos monarcas europeos llegando hasta las cercanías de Viena, Austria o al sur de Polonia, mientras que infestaron el Mediterráneo de barcos piratas dirigidos por argelinos y tunecinos, destacando entre ellos los corsarios Horuck y Jereddín Barbarroja, que fueron los primeros en aplicar la estrategia del ataque pirata en contra de las riquezas que llegaban a España procedentes de América asaltando los puertos o los buques cuando se acercaban a su destino, además, en una estrategia realmente terrorista, atacaban las costas italianas o españolas y secuestraban personas a las que luego vendían como esclavos en Alejandría, Estambul o Túnez, o pedían rescate por ellos, como le ocurriría a Miguel de Cervantes.

Al igual que hoy, en que su sucesor Abú-Bakr II al Baghdadí, ha gozado del apoyo de EUA en su lucha contra el Gobierno de Bashar el-Assad en Damasco, Solimán I el Magnífico, llamado así por el esplendor de su corte en el Palacio de Topkapi, Estambul, (aunque los musulmanes lo recuerdan como el Legislador, por el impulso que este Califa dio al estudio y desarrollo de la Shari'a) logró el apoyo de Francia por el Rey Francisco I, quien fue el primer gobernante occidental en traicionar el concepto de Cristiandad, para, velando por el interés nacional, aliarse con el Califa en contra de España y el Sacro Imperio Romano-Germánico, entonces encabezados por Carlos V. Solimán no ocultaba su designio de conquistar Roma y destruir el Papado, por lo que invadió las islas de Chipre y Malta como escalones para atacar la península, siendo en la última isla donde sus fuerzas se vieron derrotadas por la naciente superioridad tecnológica del armamento europeo sobre el empleado por los islámicos.


Su hijo, el Califa Selim II, (a la izquierda), continuó con ese plan y preparó una poderosa flota de guerra con la misión de preparar la invasión a Italia, mandada por el almirante egipcio Mohamhed Sirocco y el corsario Uluj Alí, un italiano converso al Islam que fue azote de los europeos; ante el terrible peligro, de una invasión que sorprendiera a una Europa Cristiana dividida en el momento por las luchas por la supremacía entre España y Francia, y las diferencias religiosas entre Católicos y Protestantes, fue el Papa San Pío V, (abajo) quien llamaría a la formación de una alianza a fin de detener la nueva expansión musulmana a la que acudieron los propios Estados Pontificios, España y la República de Venecia, formando la Santa Liga que derrotaría a los musulmanes en Lepanto.

A partir de entonces, los islámicos no volverían a expandirse; perderían el control del Mediterráneo y el asedio a Viena en 1683 terminaría en desastre; la lenta decadencia del Islam, que culminaría con la desintegración del Imperio tras el Tratado de Lausana posterior a la I Guerra Mundial y la deposición del Califa Mohamhed VI en 1924 por Mustafá Kemal Atatürk que proclama la República Turca, mientras los ya reducidos territorios del Imperio se dividían en protectorados y Estados independientes con fronteras dibujadas por los políticos europeos y estadounidenses.

Han pasado quinientos años de que la amenaza Otomana se cerniera sobre Occidente y hoy las cosas aparecen de la misma manera a través del ISIS, que entre Siria e Irak está conformando un nuevo Califato, encabezado por el caudillo Abú-Bakr Al-Bagdadí, y existen numerosos paralelismos: no solo la rápida expansión que están teniendo los dominios del autoproclamado emperador islámico; el apoyo que ha tenido de Occidente, pues ahora aunque Obama finja demencia, es claro que el ISIS surgió con el financiamiento y el apoyo de EUA y de las Monarquías del Golfo Pérsico al pretender evitar el resurgimiento de Irán como potencia regional y dislocar la presencia rusa en el Medio Oriente con la caída de Bashar el-Assad en Siria.

Si en las fuerzas de Selim II y su padre, antes que él, Solimán el Magnífico figuraban antiguos cristianos que habían renegado de su fe y llegado a ocupar hasta altos cargos civiles y militares en el Califato; hoy en día en las filas del ISIS figuran numerosos europeos, australianos y norteamericanos, hombres y mujeres, que se han pasado al Islam radical y parecen también ocupar puestos relevantes entre las tropas de Abú-Bakr II; ¿porqué ocurre esto? Me atrevo a decir que se debe a la más que evidente decadencia en el orden moral y espiritual que se vive en nuestras sociedades: el Islam muestra una permanencia sin cambios desde los orígenes hasta nuestros días y los radicales muestran tal convencimiento por sus ideales que son capaces de matar y de morir por ellos; por el contrario, en Occidente presenciamos el triste espectáculo de una Iglesia Católica mundanizada bajo Bergoglio, condescendiente y que prefiere mimetizarse con el mundo moderno y aceptar cobardemente los errores, o Iglesias y Sectas Protestantes convertidas en mero negocio o formalidades.

Una Europa sumida en el desarraigo, con una fuerte migración islámica y ante la cual las autoridades no han encontrado forma de integrar a la cultura propia, sino han tolerado su modo de vida y hasta sus ordenamientos jurídicos propios, como la Shari'a constituyendo verdaderos Estados dentro de los Estados, es caldo de cultivo para estas conversiones y para el crecimiento de los radicalismos entre los nuevos musulmanes.

Hoy en día, no es posible esperar del Papado la convocatoria a la lucha contra este peligro islamista, menos cuando el discurso de la Iglesia Católica desde el Concilio Vaticano II ha sido el del ecumenismo relativista por el cual todas las religiones se equiparan al Cristianismo; una Iglesia así, queda desarmada para exigir respeto y salir a la defensa de sus fieles perseguidos y masacrados por las fuerzas del nuevo Califa; por el contrario, se maneja un discurso apaciguador y tolerante, remarcando que solo son unos cuantos musulmanes los que han aceptado el programa imperial de Al-Baghdadí, pese a que el Islam, en sí mismo es una ideología expansionista, militarista e imperial contra la cual los Pontífices romanos se han pronunciado desde su aparición.

Ahora, la coalición en contra del peligro islamista se espera que sea encabezada por EUA, pese a que este país, movido por el interés nacional, haya apoyado inicialmente al ISIS en contra del Gobierno de Siria, ahora se espera que acuda a deshacer el entuerto que él mismo provocó; sin embargo, la estrategia empleada hasta ahora no parece ser muy efectiva: las fuerzas del Estado Islámico no parecen haber perdido mucho de su combatividad, y continúan asediando ciudades y ejecutando a sus opositores, los bombardeos lucen dispersos y no han golpeado en lugares clave, (algunos señalan que, pese a los maquillados resultados económicos de lo que va del año, en realidad EUA está pasando por una muy mala situación económica que se está viendo reflejado en un débil esfuerzo militar para combatir al ISIS y en haber aceptado, prácticamente, que las provincias del este de Ucrania obtuviesen una autonomía que en sí misma es el primer paso para que Kiev se pliegue a los intereses de Moscú y acepte el paso de dichas regiones a Rusia, todo por falta de dinero con qué apoyar las operaciones bélicas ordenadas por el Gobierno de Poroshenko y el rescate de la destrozada economía kievana) el peso de la contienda en realidad lo están llevando los valientes Kurdos y sus peshmerga o guerrillas, y son quienes han logrado derrotar a los combatientes del Califa, ¿pero por cuánto tiempo lo lograrán hacer hasta que el desgaste haga mella en ellos? Aparte, el súbito empoderamiento de los Kurdos llevará a un nuevo conflicto: los Kurdos, desde la caída del Califato Otomano, precisamente, han pugnado por su independencia y la construcción de un Kurdistán soberano escindido de Irak, Turquía, Siria e Irán, el Gobierno de Ankara, presidido por Reccep Tayyip Erdogan no ve con buenos ojos el que EUA se apoye en los Kurdos para su lucha contra el pretendiente al trono imperial islámico, pues teme que ante una eventual derrota de éste, los Kurdos busquen su independencia y Turquía pierda sus territorios al sureste, que pasarían a formar parte de un nuevo Estado.

Jugar con la lealtad de un miembro de la OTAN generándole un problema interno no es poca cosa, más cuando es gobernado también por un movimiento islamista, por muy "moderado" que se pretenda verlo, no hay que olvidar que la Turquía de Erdogán, que se encuentra en un proceso de retorno a sus raíces islámicas tras la pantomima del secularismo y la europización de los regímenes Kemalistas sostenidos por el ejército, apoyó también a los fundamentalistas en Siria.

El pronóstico es reservado, el ISIS puede ser derrotado como puede conocer un mayor fortalecimiento y continuar con su serie de conquistas; de ocurrir esto, habremos de prepararnos, sin duda, para el regreso de los Imperios.

(Por cierto, vean los retratos que he colgado aquí: mientras tanto Selim II como Abú-Bakr II muestran miradas llenas de determinación y firmeza, el contraste entre un San Pío V, un anciano jovial con una mirada llena de fe y un Jorge Mario Bergoglio con una expresión propia de un loco son todo un diagnóstico sobre la situación actual).
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

2.- Ebola:


El virus del Ébola ya es un viejo conocido; desde los años 90 en medio de las guerras civiles africanas de aquella década se hablaba de la letalidad de este virus y la peligrosa posibilidad de que el mismo saliera más allá del oscuro rincón de Africa central donde es endémico para trascender fronteras y convertirse en una epidemia global.

Hoy en día, por efecto de la Globalización esto parece estarse produciendo, quizá también se le está exagerando un tanto, a fin de mantener al personal distraído y amedrentado, y pujante el negocio de farmacéuticas y de desvío de fondos a supuestos programas de prevención y salud, aún así, tampoco es para estar tan tranquilos, a pesar de nuestros avances en sanidad, en tecnología, higiene y medicina, las epidemias son tan posibles hoy como en la Atenas de Pericles o la Europa del siglo XIV, después de todo los microorganismos, y en especial los enigmáticos virus se encuentran en perpetua evolución y son muy susceptibles de sufrir mutaciones que incrementen su capacidad infecciosa y su morbilidad, mientras que los avances para eliminar a unos seres que ni siquiera son "vivos" en el pleno sentido de la palabra: los virus no respiran, no comen ni se reproducen por sí mismos, son una especie de USB biológico que invade células del huésped a las que obligan a clonarlos tanto en su material genético como en sus cubiertas de proteínas y lípidos, están en pañales y solo se puede apostar a la prevención o al sistema inmunológico de cada individuo.

Ante todo esto, no puede uno más que rezar, pareciera que se van a desatar una serie de plagas apocalípticas, quizá por que hemos hecho todo para merecerlas.