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16 de octubre de 2014

AYOTZINAPA Y GUERRERO, EL FRACASO DEL FEDERALISMO MEXICANO



La convulsa época por la que pasa México desde 1994 en que el Sistema Político Postrrevolucionario, la llamada Dictadura Perfecta por Mario Vargas Llosa empezó a desmoronarse con los asesinatos de Colosio y Ruiz Massieu y el alzamiento zapatista en Chiapas muestra, como nunca que los Conservadores del siglo XIX tenían razón y que el sistema Liberal, triunfante en el país desde 1867, corregido y aumentado tras la Revolución de 1910 a 1917 ha conducido al Estado y a la Sociedad mexicanas a una crisis crónica, a una espiral de decadencia y de esterilización progresiva de las potencias intelectuales y espirituales de nuestra Nación.

Uno de los puntos que fue definitorio para la división ideológica entre Conservadores y Liberales en el México decimonónico fue la posición frente a la adopción de un sistema federal o de un sistema centralizado como vía para conducir la administración territorial del enorme espacio heredado del Virreinato de la Nueva España. Irónicamente, incluso el Centralismo tenía sus buenas dosis de descentralización administrativa en realidad.

Es cierto como lo señala la estudiosa texana Nettie Lee Benson que ya en la época virreinal existían mecanismos de descentralización administrativa y que el Virreinato de la Nueva España no era un todo monolítico: bajo los Austria, el Virreinato se conformaba por diversos reinos y gobernaciones, siguiendo el modelo de conformación plural de la propia España, confederada bajo la corona: existieron la Nueva Galicia, el Reino de México, Nueva Vizcaya, Nuevo Reino de León, Capitanía General de Guatemala y Capitanía General de Yucatán, entre otros reinos fundados cada uno por distintos conquistadores; posteriormente, con los Borbón y los Decretos de Nueva Planta de Felipe V y posteriormente Fernando VI y su Ordenanza de Intendentes, se crearon las Intendencias a imagen y semejanza de la división en departamentos francesa efectuada por la misma dinastía en su tierra natal. Finalmente, en la última etapa de la Epoca Colonial, vino la Constitución gaditana de 1812 y la creación de Provincias dotadas de pequeños órganos legislativos, las llamadas "Diputaciones Provinciales" y los "Jefes Superiores Políticos" de cada una de ellas, paso que Benson ve como decisivo en la conformación del Federalismo en México, además de la más que evidente imitación a lo hecho por los Norteamericanos en su Constitución de 1787 en Filadelfia.

Aún a pesar de ser medios de descentralización administrativa, todos estos esquemas, desde los Reinos de la España de los Habsburgo hasta el esquema de la carta constitucional de 1812 preveían que las distintas regiones o provincias se mantenían ligadas al gobierno central, sea al Virrey o directamente a la Corte madrileña, nada que se pareciese a un sistema Federal, éste, nace por primera vez en Suiza en el siglo XIV, es aplicado en los Países Bajos tras su independencia respecto del Imperio Español, a mediados del siglo XVII, de los cuales Holanda es solo uno de ellos, aunque terminará por revertir hacia una monarquía en manos de los Orange-Nassau, como se mantiene hasta hoy, y los norteamericanos terminarán por darle forma, al tratarse de 13 colonias independientes entre sí aunque todas sometidas a la corona británica, que se unen en un único Estado; pero ojo, eso solo fue al principio, posteriormente con las conquistas y anexiones territoriales, nuevos Estados fueron creados al subdividirse los nuevos territorios arrebatados a México y a los indígenas durante el siglo XIX; por ello, muchos estados tienen forma de rectángulos o cuadrados simples, pues sus límites fueron dibujados sobre mapas con el uso de reglas en despachos de Washington y la noción de que dichos estados, como Montana o Utah se adhiriesen al pacto federal no fue más que una ficción jurídica y política.

Posteriormente, el federalismo sería aplicado para Estados que, o se conformaron con la unificación de diversas entidades políticas, como el caso de Alemania en 1870, o más actualmente los Emiratos Arabes Unidos, o en Estados conformados por numerosas comunidades de una gran diversidad étnica, como el caso de la URSS/Rusia posterior al Zarismo, o Yugoslavia tras la I Guerra Mundial y sobre todo tras la II, pero ahí las circunstancias fueron muy diferentes al caso norteamericano.

En México, como hemos dicho, el Federalismo se impuso de las manos de los Liberales en las constituciones de 1824, 1857 y 1917, las razones para ello fueron tanto prácticas: la necesidad de contar con mecanismos de descentralización y mayor eficacia administrativa en un territorio vasto, como de imitación ideológica y seguir el modelo norteamericano sin tomar en cuenta las circunstancias históricas diferentes en el origen de EUA y de México. El bando Conservador desde un principio, sin embargo, criticó esto y señaló los peligros del Federalismo: serviría de pretexto para la conformación de cacicazgos y en vez de hacer más eficiente el gobierno al derivar en las autoridades locales el ejercicio del poder y la prestación de servicios públicos, llevaría a multitud de conflictos políticos. Los Conservadores, por el contrario, proponían la adopción de un sistema centralista basado en el modelo francés, mismo que ya estaba en aplicación en México desde el siglo XVIII con las Reformas Borbónicas, dividiendo al país en Departamentos con meras funciones administrativas y sin autonomía Legislativa, cuyos Jefes o Gobernadores serían designados por el Gobierno Nacional a manera de delegados.

El sistema federal, por tanto, empezó a fallar desde un principio, las diferencias entre generación de riquezas entre un estado y otro empezaron también a reflejar la existencia de estados más poderosos que otros y empezaron a servir como base para la consolidación de poderes fácticos regionales: Zacatecas, gracias a su producción minera, llegó a contar con un ejército local o "Guardia Nacional" obediente a las órdenes del Gobernador, tan o más poderoso que el Ejército nacional, y que no entró en acción durante la Guerra contra EUA pese a las peticiones del Gobierno de la República, pues se adujo que el estado no se encontraba amenazado por los invasores, pero eso sí, esa fuerza armada permitía al Gobernador intervenir en las luchas por el poder en forma por demás efectiva.

Buscando reducir el poder de algunas zonas, es que se crearon estados, como en el caso de Colima, Aguascalientes y Nayarit, escindidos en distintos periodos de tiempo de lo que antes fue la Nueva Galicia que quedó reducido al actual Jalisco, o lo ocurrido con el antiguo Reino/Intendencia/Provincia de México, que fue perdiendo territorios para crear los estados de México, Morelos, Hidalgo y Guerrero.

El caso de Guerrero es un verdadero monstruo surgido del Federalismo y de la corrupción del régimen Liberal desde un principio: el estado fue creado para darle formalidad al poder inmenso del General Juan Alvarez, antiguo combatiente por la Independencia que había militado a las órdenes de Morelos y tras la derrota de éste, se mantuvo fiel a la causa bajo el mando de Vicente Guerrero y finalmente, había aceptado el Plan de Iguala y seguido a Iturbide. Tras la Independencia, Alvarez supo medrar aprovechando sus ascensos en las fuerzas armadas y los botines políticos de los constantes golpes de Estado, y si de origen era un hombre humilde y de baja condición, se fue convirtiendo en un verdadero potentado, dueño de grandes extensiones de tierra y de negocios hasta volverse un completo magnate; lo que le llevó a chocar contra otro antiguo Insurgente y también "héroe" de la Historia Oficial: Nicolás Bravo, quien también fue premiado por sus patrióticos esfuerzos con tierras y negocios que le volvieron de guerrillero a millonario en pocos años después de 1821.

Hacia 1850, la rivalidad entre ambos compañeros de armas se decantó por Alvarez, quien logró exiliar a su antiguo compañero de armas pese a que éste había defendido a la Nación contra los Gringos en Chapultepec, mientras que Alvarez se negó a combatir en la Batalla de Molino del Rey unos días antes pese a que si él y su brigada de caballería hubiesen intervenido, la victoria hubiera sido para los Mexicanos, mas no lo hizo por no atacar a su "hermano" de Logia Masónica el General Winfield Scott. Alvarez, con enorme influencia en el Gobierno, ostentado en ese momento por el Partido Moderado, obtuvo la creación del estado de Guerrero, nombrado así en honor de su antiguo jefe en la Guerra de Independencia, y del que él fue el primer gobernador, --después de él, sería sucedido por su hijo-- en realidad, el Gobierno le reconocía su poder absoluto sobre aquella región, originalmente el sur y la costa del Estado de México. Cuando en 1853, la vuelta al poder del General Antonio López de Santa Anna y la adopción por éste de un sistema centralista amenazaron su poder regional, Alvarez echó a andar su fortuna y su influencia y provocó un movimiento armado: La Revolución de Ayutla, que nominalmente fue encabezado por su protegido: el General Ignacio Comonfort, aunque todos sabían que el viejo insurgente estaba detrás, tanto que al triunfo del alzamiento, él se hizo con la Presidencia de la República. A partir de ahí, se desencadenaron los acontecimientos que llevarían al triunfo definitivo de los Liberales. No en balde, el pueblo de Ayutla ostenta el ridículo apóstrofe de ser "Ayutla de los Libres" como su nombre oficial. Por cierto que para mayor pantomima, el "Plan de Ayutla", el programa revolucionario dirigido contra el famoso Dictador veracruzano, no sería firmado ni proclamado ni por Alvarez ni por Comonfort, sino por un verdadero Don Nadie, acomodaticio y convenenciero como era el Coronel Florencio Villarreal, quien militó en todas las facciones políticas del México decimonónico desde que llegó como adolescente proveniente de Cuba al Ejército Real Español en la Nueva España, y terminaría luchando ora por Juárez, ora por Maximiliano en las luchas posteriores.

De ahí en adelante, Guerrero es un estado que ha vivido sujeto al poder de las familias terratenientes reconvertidas en empresariales que han explotado ahora una de sus principales riquezas: el turismo, aunque también la ganadería y la agricultura, así como actualmente el narcotráfico, y que han sucedido a los Alvarez o descienden de estos o son sus parientes, los Albores, o los Aguirre, familia de donde se origina el actual Gobernador, o el caso de Roberto Palazuelos, actor (hasta eso es bueno para hacerlo por puro hobby) apodado el Diamante Negro por su excesivo bronceado, hijo y heredero de una de las mayores fortunas hoteleras de Acapulco y cuya poderosa  y corrupta familia fue fundamental en su apoyo para que el productor musical español Luis Rey Gallego explotara a su talentoso hijo Luis Miguel en su infancia y se convirtiese en un fenómeno de la farándula o para que el Jefe de la Policía de la Ciudad de México: Arturo Durazo, cumpliese sus excesos en el puerto y otros centros turísticos guerrerenses.

Lo que vemos hoy en Guerrero y otros estados es la plena realización de los temores de los Conservadores ante la adopción del Federalismo en México, mismo que fue acotado por los propios Gobiernos Liberales tras el triunfo y convertido en un Centralismo excesivo de facto, también muy distinto de un sistema unitario sano como el que se vive en Francia o incluso en Colombia, donde en realidad, hay mucha más autonomía regional, sobre todo en materia fiscal, que en el México federal. Tanto Juárez como Porfirio Díaz, y después el régimen priísta hizo depender a los Gobernadores del centro, incluso, el Presidente de la República llegó a poner y quitar mandatarios locales a fin de evitar que estos se volviesen demasiado poderosos y llegasen a amenazar el poder central --después de todo, pervivían los ejemplos de Carranza, que de Gobernador de Coahuila pasó a liderar el movimiento armado contra Victoriano Huerta, o el General Serrano, que hizo temer a Cárdenas el perder el poder-- mientras que los estados pasaron a depender financieramente totalmente del centro.

Este centralismo de facto que se vivía en México se debilitó un tanto a partir de la llegada al poder de Gobernadores provenientes del PAN y del PRD durante la década de los 90 y hasta nuestros días; el resultado ha sido la aparición de nuevos caciques y poderes fácticos locales que ha llevado a algunos estados a situarse a la orilla del caos, como es el caso de Michoacán, Guerrero y Oaxaca, de lo que ya hemos hablado en este espacio.

En el caso de Guerrero por tanto, se juntan tanto el poder de los cacicazgos rivales, la entrada en escena del crimen organizado ligado a la política y la marginación y la pobreza en un estado que debería ser de lo más rico con la joya turística que es su costa, empezando por Acapulco, uno de los centros turísticos más famosos y lujosos del Continente Americano. Los caciques han propiciado la pobreza y el subdesarrollo del estado, mismo que está muy lejos de tener una economía industrial o completa; en la costa, el turismo es regenteado por los caciques y sus antros de vicio son de gran atractivo para los criminales que ofrecen droga, sexo y contrabando a los visitantes o han hecho negocio con la extorsión a comerciantes y prestadores de servicios, mientras ven nutridas sus filas ante la enorme cantidad de jóvenes que no tienen oportunidades en un estado anclado en actividades primarias en los pueblos que no salen de un nivel de subsistencia y ante lo cual, buscan o migrar sea a la Ciudad de México u otros estados del país, o más allá, a EUA, y si no pueden, al único negocio rentable: el crimen.

Cuando no toman esta opción, entran a la profesión más saturada en esos tres estados de la "Tierra Caliente": la docencia, en los años 70 sobre todo, se pensó que lo que le hacía falta sobre todo a las zonas indígenas de Michoacán, Guerrero y Oaxaca para progresar era educación, por lo cual se fundaron escuelas de todo tipo y se incrementó el número de profesores en esos tres estados a niveles astronómicos, convirtiéndose el magisterio, como sobre todo lo vemos en el caso oaxaqueño, en una casta privilegiada y enorme, con grandísimo poder; incluso, existen más docentes que plazas; pero no importa, aunque no trabajen, todos los maestros del sistema de educación pública tienen un sueldo asegurado: en un estado como Guerrero, donde por ejemplo, estudiar Ingeniería Electromecánica llevaría al graduado a migrar ante la falta de oportunidades laborales en un estado sin industrias ni mucho menos desarrollo en la electrónica, buscar ser parte del cuerpo docente asegura, sobre todo a la gente de zonas rurales e indígenas, un medio de subsistencia e incluso, cierto reconocimiento social en sus comunidades.

Por ello, no es de extrañarse que los estudiantes de las escuelas normales guerrerenses como en el caso de Ayotzinapa sean de los más virulentos opositores a la Reforma Educativa o a cualquier intento de convertir al magisterio en un cuerpo funcional y de calidad en vez de una masa de parásitos del Estado que, hay que decirlo, lo son porque quizá no tienen otro remedio, al principio, y después le encuentran el gusto a ser un mantenido sin esfuerzo, aunque la realidad es que si se quiere que Guerrero, Oaxaca o Michoacán progresen, debe haber condiciones de seguridad y estabilidad, primero, y después una diversificación de oportunidades económicas: la inversión y la creación de empresas y el incentivo a la iniciativa permitirían abrir los horizontes de los jóvenes guerrerenses más allá de las atestadas normales donde no se enseña pedagogía, se adoctrina políticamente a los jóvenes a defender ideologías trasnochadas de los años sesenta para beneficio de los caciques. Muy probablemente son éstos los principales beneficiarios del subdesarrollo de Guerrero, su inestabilidad política y la inseguridad, lo que les permite mantener a la gente en una situación precaria, fáciles de dominar y emplear en puestos serviles en el mercado turístico o ser explotados, incluso la permanente contienda político-electoral tiene ese fin, lo mismo que la ideologización de la gente, así la mantienen en la calle y no estudiando o trabajando de verdad.

Y es que los normalistas desaparecidos y demás alumnos de la Normal de Ayotzinapa tampoco son víctimas inocentes o ángeles caídos del cielo, ¿no recuerdan acaso cómo en una protesta violenta estos estudiantes incendiaron una gasolinera, provocando la muerte de uno de los empleados? Los actos vandálicos recientes en los que participaron incendiando un ala del Palacio de Gobierno del Estado de Guerrero o el ataque a la sede de la Procuraduría General de la República el día de ayer, saldados con completa impunidad, porque hoy basta invocar los fantasmas de las "masacres" de Tlatelolco de 1968 o del Jueves de Corpus de 1973 para, siendo joven y estudiante rodearse de un aura de santidad que justifica cualquier tipo de violencia ejercida en nombre de la "Libertad" o la "Democracia", aunque se utilice en las pancartas la imagen de gente tan liberal y demócrata como Lenin o Fidel Castro.

A mi parecer los normalistas de Ayotzinapa y la desaparición de 43 de ellos se encuentran inmersos en un conflicto entre caciques y políticos coludidos con el crimen organizado en un peligroso cocktail que puede hacer estallar al estado y al país entero: los estudiantes no serían sino carne de cañón en contiendas políticas y partidistas aderezadas con dinero e intereses del Narco; con un pretexto ideológico se agita a las masas para hacer actos, como el incendio del Palacio, para advertir algo al Gobernador Aguirre quien también es un criminal, que ni duda cabe, y a su vez muy probablemente si no orquestó la desaparición de los normalistas, sabe quién lo hizo --¿Cómo supo que los muertos en las fosas fuera de Iguala no son los desaparecidos antes de que concluyeran los peritajes?-- Como también se demuestra la colusión entre los partidos políticos y el crimen organizado, en especial la Izquierda que tantos baños de pureza se ha dado, pero que no dudó en postular al Congreso Federal a Julio César Godoy, el "narcodiputado" hermano del anterior Gobernador de Michoacan y dirigente del PRD, protegido de Cuauhtémoc Cárdenas; mientras que ahora, es bajo otro Gobierno estatal Perredista que se suscitan estas situaciones, demostrando que la Izquierda que se ha proclamado hasta la saciedad heredera de los movimientos estudiantiles y juveniles de los sesenta y que ha abanderado el "progresismo" por los jóvenes, no es nada diferente a aquello que critica: practica la represión y la desaparición de aquellos que resultan incómodos... algo que, a decir verdad, no es raro de la Izquierda, pues son prácticas puramente estalinistas.

Lo que sucede en Guerrero es el mayor reto para el Gobierno de Enrique Peña Nieto y debe obligar a un replanteamiento del Sistema Político Mexicano. Aunque no les guste lo que diga, lo vuelvo a repetir: EN MEXICO NO FUNCIONA LA DEMOCRACIA, NI TAMPOCO HA FUNCIONADO EL FEDERALISMO. México debe buscar un sistema propio, adaptado a sus circunstancias con controles verticales desde un centro de poder, y debe buscar un sistema que permita la descentralización económica y administrativa, pero que tenga un fuerte poder central que evite las tendencias disgregadoras. Quizá las circunstancias históricas por venir lo faciliten a medida que se debilite el modelo impuesto por EUA al resto del mundo y el ascenso de las potencias autoritarias como China y Rusia, no tenemos otro remedio, o es eso, o el caos absoluto que todos sufriremos.

2 comentarios:

Ernesto Romo Pérez dijo...

Muy bien dicho profesor de hecho aquí dejo el link de "La Otra Opinión" con una columna escrita por Ricardo Alemán. Ademas de una discusión en los comentarios de Facebook donde argumente con una mujer.
http://laotraopinion.com.mx/nota.php?pid=519

Unknown dijo...

No lo pude haber dicho mejor, un modelo como el francés seria ideal para México, para qué hacerle a los demócratas y federalistas si nuestra constitución étnica y biológica nomás no concuerda con esas ideas? Saludos y felicidades por el excelente análisis.