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18 de enero de 2017

ADIÓS A OBAMA


En las grandes cadenas de medios, tanto en EUA como en México, así como grupos muy poderosos como la farándula de Hollywood andan como plañideras con respecto a la salida de Barack Hussein Obama de la Presidencia de la República y la llegada del millonario inmobiliario Donald Trump en su lugar, como resultado de las elecciones celebradas el pasado noviembre.

Los dolientes pretenden que recordemos a Obama como un verdadero estadista, con mayúsculas, uno de los mejores gobernantes que ha tenido EUA y que también, los benéficos efectos de su gobierno se reflejaban en otras áreas del globo: México incluido y en primerísimo lugar. La realidad no es así; basta con ver en las redes sociales que entre muchos norteamericanos la percepción que se tiene sobre el mandatario saliente es negativa: un sujeto timorato, incluso afeminado, que se ha doblegado ante los verdaderos enemigos del país, principalmente ante el Islamismo y que, además, ha sido rebasado por otros líderes, sobre todo por Vladimir Putin, en el concierto internacional. También, resulta indudable que si Trump fue favorecido por los sufragios se debió a su política que menospreció a amplísimos sectores de la sociedad, en particular los más humildes y que fueron más golpeados por la crisis del 2008, misma que el afroamericano heredó del también desatinado gobierno de Bush Jr. y que fue incapaz de resolver, antes bien, lo agravó con su apetito por la deuda pública para financiar programas impagables como el Obamacare y multitud de medidas asistencialistas, más parecidas a lo que ocurre en países del Tercer Mundo que a una potencia mundial como EUA.

Los historiadores a futuro seguirán preguntándose, y quién sabe si algún día obtendremos la respuesta sobre quién fue y qué representó. Sus antecedentes y su identidad siguen ocultos por una niebla pesada, intencionalmente interpuesta, lo mismo que su meteórica carrera que lo llevó de ser un desconocido funcionario municipal en Chicago a la primera magistratura de la primer potencia del globo, donde abundan los huecos y las dudas: no hemos visto fotos más recientes de su madre o su abuela, su paso por Harvard, según algunos testimonios lo pintan como un alumno mediocre, y otros contradictorios, lo sitúan como un líder que llegó a editar la revista de la Facultad de Derecho, como también hay quienes dicen que no nació en Hawaii, entidad federativa estadounidense, sino que nació en Kenya o en Indonesia, que estuvo registrado en Harvard precisamente como extranjero y con el nombre de Barry Soetoro, e incluso, que es homosexual y su esposa Michelle, en realidad, un hombre mutilado --léase transexual-- con hijas adoptadas en Africa.

Por lo pronto, analicemos lo que el propio Presidente saliente presume: su "legado" y que muchos temen que se pierda con la llegada del estrambótico Trump a la Casa Blanca:

1.- Tensiones étnicas y raciales: No es Trump quien esté causando tensiones raciales ni interétnicas dentro de la sociedad norteamericana, sino que las heredó precisamente de Obama, quien durante su mandato se dedicó a estimularlas. En el 2008, cuando era candidato, llegó a la primera magistratura precisamente por ser visto como un símbolo, el que ponía fin al gran trauma existencial de EUA que era el racismo, arrastrado desde los tiempos coloniales y de la economía de grandes plantaciones agrícolas del sur.  Era una especie de reconciliación con la Historia; precisamente el Premio Nobel, más que ser otorgado a un Presidente que acababa de entrar en funciones y por lo hecho, no hecho o lo que iba a hacer o no hacer, era en realidad dirigido a un electorado norteamericano aparentemente maduro y dispuesto a romper con taras del pasado.

Obama no cumplió con tal papel; antes bien, ahondó las divisiones: ante los casos de abuso policial, no condujo a una revisión y a reformas encaminadas a eliminar tales abusos de policías blancos contra los afroamericanos que pudieran tener una base racial, ni a una mejor capacitación de los agentes de la Ley, ni tampoco a revisar las condiciones sociales y económicas que llevan al sector afroamericano a tener tanta proclividad por el crimen; por el contrario, como si fuese un activista y no la más alta autoridad ejecutiva en su país, se puso del lado de quienes hicieron protestas y saqueos como respuesta al débil castigo a que fueron sometidos los perpetradores de los abusos en muchos casos, y minimizó los hechos que en diversas ciudades de EUA parecían más propias de México o algún país centroamericano en igualmente casos de protestas antigubernamentales (como en los recientes casos tras el llamado gasolinazo).

De igual manera, Obama manejó un discurso favorable a los inmigrantes hispanos y en muchos casos les concedía derechos y servicios más que a los propios ciudadanos. Pura demagogia: en realidad, el Presidente Afroamericano se convirtió en el máximo deportador de inmigrantes de la Historia, para cerrar con broche de oro, acaba de terminar con la política de otorgar asilo inmediato a todos los balseros cubanos, en lo que parece parte de su berrinche por la derrota Demócrata en las elecciones.

2.- Polarización Ideológica: Obama fue el abanderado del Progresismo propalado desde los noventa por los Clinton y por George Soros: Progresismo que consiste en legalizar y promover todo aquello que en realidad huele a muerte, vicio, exceso y aberración: la ideología de género, aborto, eutanasia, drogas, homosexualismo, y de promoción de un laicismo jacobino: dirigido únicamente contra el Cristianismo, mientras hubo una promoción descarada al Islam, a grado de calificarlo --sin justificación ni antecedente histórico alguno-- de uno de los pilares de Estados Unidos.

Como nunca, el país se dividió entre Progresistas o Liberales y Conservadores, los primeros desean un Estado-nana, paternalista y que elimine todo rastro de la responsabilidad individual en pos de que el Gobierno subsidie, conceda y otorgue las condiciones del Estado de Bienestar y las personas sólo puedan dedicarse a una vida hedonista que gire en torno a la "auto-realización" evitando conflictos y dificultades lo más que se pueda. Los segundos, en cambio, mantienen la idea de EUA como una nación de identidad cristiana y de respeto a la libertad y responsabilidad individual, a la capacidad de emprender, y que el Gobierno sea reducido a fin de que no sea oneroso ni tampoco intervenga en demasía en la vida de las personas.

Obama centró su agenda en cuestiones ideológicas como lo de los baños unisex, lo que contribuyó enormemente a dividir a la sociedad y a crear la óptica de que evadía los problemas de verdad para centrarse en cuestiones superfluas y frívolas, además de atacar valores, tradiciones e instituciones clave no solo en EUA, sino en todo el mundo occidental.

3.- Debilidad: En cuanto a política exterior, Soetoro fue señalado por doblegarse ante los intereses de otros Estados, e incluso, de enemigos declarados --no nos vamos aquí ante errores flagrantes de protocolo, como haber hecho serviles reverencias ante el Emperador Akihito de Japón o el  hoy difunto Rey Abdallah de Arabia Saudita,-- sino a cuestiones tales como normalizar las relaciones con la dictadura castrista en Cuba sin garantías de un mayor respeto a los derechos humanos, y finalmente, regalar el fin de la política pies secos, pies mojados, en lo que parece ser una connivencia con el régimen para deportar de regreso a personas que quieren huir del "paraíso socialista" del Caribe, o también a haber terminado por condescender con Irán la firma de un acuerdo que permite a la potencia persa continuar con un programa nuclear presuntamente avocado al uso civil, pero en el que se sospecha un disfraz de intenciones bélicas.

Igualmente, la actuación de EUA al exterior se vio rebasada en estos ocho años por la de Rusia, al haber contribuido al estallido de los conflictos en Medio Oriente con obvia intención de favorecer los planes hegemónicos de la Corte de Riyad en la región contra el resurgimiento de Irán, la histórica potencia dominante de la región, lo que llevó al surgimiento de las Primaveras Arabes, mismas que no culminaron con la democratización de los países islámicos, sino con el ascenso de los radicales, de donde surgiría el ISIS y el masivo éxodo de refugiados a Europa e incluso Canadá y el propio Estados Unidos; siendo Moscú la única potencia que ha intervenido con intenciones de restaurar el orden y apuntalar a Bashar el Assad quien, aunque es un tirano, es un garante de estabilidad, como en su momento lo fueron los derrocados y asesinados Saddam Hussein o Muammar Gaddafi en Irak y Libia.

Interiormente esa debilidad se vio traslucir con los atentados terroristas que se sucedieron en el territorio norteamericano, aunque Obama y sus partidarios lo minimicen: los atentados del maratón de Boston, la matanza de Orlando, el tiroteo en Fort Hood, el de San Bernardino, comprueban que la seguridad se debilitó enormemente, además de los tiroteos protagonizados por perturbados, que aumentaron enormemente en su frecuencia y crueldad bajo la administración del mulato, sin que se buscara ir más allá de aumentar las restricciones a las armas sin ahondar en estudiar las causas de estos incidentes.

4.- Revanchismo: Obama sale de la Presidencia haciendo el ridículo, sin poder digerir la derrota y culpando a Vladimir Putin y a Rusia del fracaso de Hillary Clinton en la carrera a la Casa Blanca, deslizando la teoría de que el Kremlin "hackeó" los resultados electorales o que fue responsable de las filtraciones a Wikileaks que en mucho deterioraron la imagen de la ex-Primera Dama durante la campaña.

El mandatario saliente, además, parece haber intentado por todos los medios generar una severa crisis con Rusia mediante la constante aplicación de sanciones económicas que terminaron por perjudicar más a sus aliados europeos que a los eslavos, con motivo de la anexión de Crimea y la crisis ucraniana y el apoyo de Moscú a Assad en Siria, --también provocada por Washington con tal de acercar a Rusia la amenaza de la OTAN a sus antiguos territorios-- y ahora el presunto fraude electoral y la subordinación de Trump a los intereses rusos. Putin no cayó nunca en las provocaciones, sino que con habilidad, mesura y frialdad las trató como lo que eran: simples berrinches de quien en realidad estaba perdido y con una imagen derrumbada, pero que pretendía pasar por un líder.

Sin muestra alguna de civismo y madurez, Obama procura sembrarle de dudas el camino a la toma de posesión a su sucesor y restarle legitimidad al presentarlo como el manchurian candidate o un caballo de Troya de los moscovitas. Esto por supuesto, no redunda en beneficio alguno ni para EUA ni para su legado, sino que puede convertirse en la fuente de inestabilidad política para la nueva administración.

5.- Estancamiento: Tampoco el terreno económico funcionó bajo Obama. EUA no ha superado la crisis del 2008 y las medidas implementadas, como el sistema de salud llamado Obamacare en su honor resultó incosteable y oneroso, encareciendo el costo de los servicios de salud y los seguros. Los únicos lugares donde se recuperó el empleo han sido, curiosamente, aquellos gobernados por Republicanos como Texas. Además, el asistencialismo se convirtió en parte de su política social antes que la creación de empleos.

La desigualdad creció enormemente y los súper ricos se hicieron más ricos, mientras que aumentó la pobreza y la gente que vive del seguro de desempleo o de los cupones canjeables por alimentos, siendo curiosamente, el sector más afectado el de la población de color.

En otros aspectos esto resultó muy claro como en el marasmo en el que entró el programa espacial de EUA: la NASA se la ha pasado continuando con las misiones anteriores, pero actualmente, los desarrollos han sido pobres y, en el colmo de la ironía, los astronautas norteamericanos deben depender de los vehículos rusos para trasladarse a la Estación Espacial Internacional y el desarrollo de sus misiones, así como de contratistas privados como Space X, mientras además, las universidades e institutos científicos entran en decadencia pues la investigación y la enseñanza quedan relegadas y controladas por lo "políticamente correcto", por evitar ofender, por la no discriminación, porque toda opinión es válida, y en resumen, por dejar que el sentimentalismo y la emoción, eficaces para mover a las masas como se ha demostrado desde la época de los sofistas y lo han aplicado los grandes demagogos, suplanten a la razón.


Concluyendo: Obama no fue más que un farsante, un hombre de paja que sirvió a intereses extraños: los de Arabia Saudita que desde la época de Bush Jr. vio la posibilidad de utilizar a EUA como su instrumento para hacer el trabajo sucio de convertirla en el poder hegemónico de Medio Oriente por encima de Irán, el sempiterno imperio histórico de la región y de Turquía, quien liderara el último califato del siglo XV a inicios del XX, o a los intereses de George Soros y otros grandes potentados que le utilizaron para volver Ley e influir en el mundo extendiendo ideologías perversas disfrazadas de libertad con la mira, en realidad, simple y vilmente, de hacer negocio eliminando el espíritu de las personas y volviendo todo mercancía y consumo, hasta la identidad.

¿Qué será de Obama/Soetoro? Posiblemente vuelva a la oscuridad de donde salió, o quizá ahora se impulse un nuevo proyecto político de la Izquierda norteamericana encarnado en su cónyuge Michelle, lo que sin embargo, demostrará que el Partido Demócrata se ha convertido en patrimonio de familias: los Clinton y ahora los Obama, que posiblemente los desplacen mientras la corrupta pareja de Arkansas se precipita a la ruina, pues han dejado de ser útiles para sus amos. Si es así, la pareja de afroamericanos será solo una nueva fachada para los planes encubiertos de otros, que no cabe duda, apostarán por el fracaso de Trump y no dudarán en buscar cómo llevar a EUA camino hacia el tercermundismo con tal de satisfacer sus ambiciones.

Pero ojalá algún día la verdad resplandezca y nos muestre la realidad: que Barack Hussein Obama, Barry Soetoro, o como sea que se llame de verdad solo fue la encarnación más hueca, refinada y completa de la demagogia, eso y nada más.

2 comentarios:

Jorge Ramírez dijo...

Cuales son sus expectativas para nuestro país en este intrigante 2017?

YORCH dijo...

Creo que ya contesté al respecto con mi nuevo post.