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20 de agosto de 2010

EL FUTURO ESTA EN CHINO


Mientras los Occidentales estamos umuy ocupados en destruir nuestras instituciones sociales en nuestro proceso de decadencia y suicidio civilizatorio, llega la noticia de que China es, ya oficialmente, la segunda economía del mundo, nada ha parado ni nada parece parar el ascenso del "Celeste Imperio" a la cúspide, Japón en cambio, lleva ya doce años seguidos de estancamiento económico, con tasas de crecimiento raquíticas, propias de país latinoamericano y finalmente ha sido desbancado por su milenario rival.

1.- La Caída de Japón:

¿A qué se debe esto? Durante los años sesenta a ochenta del siglo pasado, se pensó que Japón estaba camino a convertirse en la máxima potencia mundial e iba a desbancar a EUA en el futuro cercano, películas y novelas como "Sol Naciente" de Michael Crichton (con la excelente versión fílmica protagonizada por Sean Connery y Wesley Snipes) o "Robocop III" presentaban el escenario de una Economía norteamericana dominada por empresas y ejecutivos nipones, muchos de estos vaticinios radicaban en el espectacular crecimiento de la economía japonesa tras la II Guerra Mundial, en el endeudamiento público existente durante el Gobierno de Reagan con emprésitos contratados con instituciones financieras del Imperio del Sol Naciente y en la compra de algunas empresas o de parte del capital de otras, por consorcios japoneses; la histeria por un futuro dominio nipón sobre la economía norteamericana tuvo su punto culminante, al menos en el ámbito de los medios, cuando la productora Columbia Pictures fue comprada por Sony, que también asentaba sus reales como disquera y tenía éxito rotundo bajo la guía, en EUA y el mercado Latinoamericano de uno de los ejecutivos mejor pagados de la década de los 90: el italoamericano Tony Mottola, después famoso por su matrimonio con la cantante mexicana Thalía Sodi.

 Sin embargo, no ha sido así, Japón ha sido desbancado como principal acreedor de EUA por China, quien además no solo inunda el mercado americano con sus mercancías y sus inversiones, sino también al resto del mundo.

La respuesta, podemos decir, gravita en dos puntos que explican el estancamiento japonés:

1.- La falta de recursos naturales en las islas niponas.
2.- El sistema político japonés.

El primer factor ha sido el punto flaco de Japón desde la Revolución Meiji a mediados del siglo XIX y la conversión de Japón de una sociedad feudal y agrícola a un Estado-Nación industrializado. El expansionismo militarista que caracterizó a Japón sobre todo de 1890 a 1945 se explica por la desesperada búsqueda de recursos necesarios para impulsar una maquinaria industrial en rápido crecimiento. Japón no contaba con riqueza para adquirir materias primas, muchas de ellas muy caras, para sostener actividades de industria pesada; así que las buscó gratis. Tras la Segunda Guerra Mundial, Japón puso fin a su agresivo y brutal modo de hacerse con recursos y progresó en la senda de la Libre Empresa, con la conversión de muchas familias samurai o aristocráticas en consorcios empresariales y dedicadas, más que a la industria pesada, al desarrollo tecnológico.

Sin embargo, se puede decir que Japón ha llegado al límite de su crecimiento, no cuenta con recursos para seguir sosteniendo a sus industrias, por otro lado, la natalidad se ha reducido y la población se ha avejentado,  por lo que el gasto público en pensiones y servicios de salud es elevadísimo, tanto la iniciativa privada como el sector público se han endeudado enormemente y la generación de riqueza no ha sido suficiente para pagar el endeudamiento.

Por otro lado, el sistema político japonés, impuesto por los norteamericanos tras la Segunda Guerra Mundial, pues el constituyente no fue otro que el General Douglas McArthur, vencedor en el Pacífico y jefe de las fuerzas de ocupación, hombre de acción y mediana cultura, que además pasaría a la historia como el único militar norteamericano que estuvo a punto de intentar un golpe de estado en su paìs por sus diferencias con Truman, y que tomó cosas prestadas del sistema monárquico-constitucional británico pero se aseguró de que el Tenno o Emperador únicamente se mantuviera en el papel tradicional, anterior a la Revolución Meiji, de símbolo religioso y vector de unidad nacional, pese a que Hiroito, (nombre póstumo: Showa) estuvo implicado en las decisiones que llevaron a la guerra y en las atrocidades cometidas, por evitar los conflictos que se habrían provocado con su remoción; sin embargo, el sistema político japonés ha resultado ser sorprendentemente similar a lo que hemos visto en México.

Así, desde 1947 y hasta el año 2009, Japón fue un sistema democrático nominalmente, y aunque desde la era Meiji existieron elecciones y un parlamento, la realidad es que el Tenno y la aristocracia militar, heredera de los antiguos señores feudales samurais, ejercieron un poder absoluto; abolida la aristocracia con la carta de Mc Arthur, y el Tenno convertido en un símbolo, el poder cayó en manos del Partido Liberal Democrático que ejerció ininterrumpidamente el poder durante 62 años, y en el que se comportó como partido hegemónico, pues siempre obtenía la mayoría parlamentaria y eso le permitía formar gobierno una y otra vez, y también tenía el control de las principales ciudades y de la mayoría de las prefecturas. El régimen del PLD se caracterizó, al igual que el del PRI en México, por una enorme corrupción. Además, el partido era el instrumento de los intereses de la nueva aristocracia empresarial del país, mucha de ella, sin embargo, basada en la antigua (Mitsubishi, Toyota, Hitachi, Honda, son antiguos clanes samurai). Sin embargo, en la década de los noventa, el sistema empezó a tambalearse: el crecimiento económico del país se desaceleró y finalmente se estancó, sin embargo, el gobierno continuó destinando recursos para financiar un esquema de Estado de Bienestar, mientras los escándalos de corrupción se sucedían una y otra vez, lo que orillaba a continuas crisis políticas y reacomodos ministeriales, con Primeros Ministros que solamente han ocupado el cargo unos cuantos meses, se convocaba a elecciones pero volvía a ganar el PLD, pese al evidente descontento; una excepción durante este periodo fue el Ministro Jonichiro Koizumy, que ocupó durante unos 6 años la jefatura del gobierno y que se distinguió por su gusto por el rock pesado, su discurso nacionalista, su honra hacia los militares que llevaron a Japón hacia la guerra y sus planes para remilitarizar Japón, que aunque no lo parezca, es uno de los países con mayor gasto en defensa después de EUA, mostrandose aliado de Bush y enviando, por primera vez tras 1945, tropas al extranjero, a Irak y Afganistán, al menos, en operaciones de logística y médicas.

Esto terminó por generar impopularidad  y un creciente nacionalismo, que además rechaza la presencia militar norteamericana en territorio japonés, recordando que el PLD siempre fue incluso hasta servil con los americanos, propició el cambio político, llegando al poder un nuevo partido, el Partido Democrático de Japón (PDJ) que no ha resuelto la crisis económica, misma que se ha agravado para los nipones, ha dejado en mera retórica la oposición a la presencia estadounidense en sus bases militares, aunque reveló los acuerdos secretos firmados entre norteamericanos y japoneses para el establecimiento de misiles nucleares en el imperio insular, aprovechando su cercanía a Rusia y a China, durante la Guerra Fría, a instancias de los gobiernos del PLD, y tampoco ha puesto freno a la corrupción, que continúa galopante.

Ni siquiera ha logrado recuperar la estabilidad política, puesto que el anterior Ministro Yukio Hatoyama duró 10 meses, renunciando ante una crisis nerviosa provocada por un nuevo escándalo de corrupción que se llevó la vida del Ministro de Agricultura que al ser descubierto, siguió la tradición oriental del suicidio, a la vez de que no pudo enfrentarse a la enorme y poderosa burocracia mimada por los gobiernos japoneses desde la postguerra, a la que no pudo reducir y con ello, disminuir el enorme gasto público. Además de esto e igual que en México, la era post-PLD se ha convertido en una era de golpeteo político, bloqueos partidistas, críticas y dimes y diretes...

No cabe duda que esto demuestra cómo nuestra herencia indígena, emparentada con Asia, nos lleva a tener semejanzas sorprendentes, incluso en nuestro comportamiento político.

2.- El ascenso de China:

China a diferencia de Japón tiene factores que han operado a su favor, también relacionados con la disponibilidad de recursos naturales y su sistema político, así mientras Japón se hunde en un marasmo que no implica ciertamente que Japón se volverá un país tercermundista de golpe, pues el tamaño de sus empresas y el volúmen de su comercio, la educación de su pueblo y una política cada vez más desprendida de la tutela norteamericana pueden permitirle dar el vuelco, aparte de que permanecerá como una economía importante, aunque sin ascender ni descender. Sin embargo, la gran amenaza es la competencia despiadada y la ventaja que en ella ya tiene, su mentor en la civilización, odiado rival y enemigo desde la noche de los tiempos: el "Celeste Imperio".

A favor de China juega su enorme territorio con amplia variedad de climas, suelos y minerales, producción agrícola e industrias, una población enorme con una gran juventud, aunque su ritmo de crecimiento ya aletargado y la desproporción entre hombres y mujeres pueden llevar a futuro, a problemas demográficos serios, pero por lo pronto es la mayor fuente de mano de obra y el más grande mercado de consumo; su industria en constante crecimiento y la mejora que poco a poco se va dando en la calidad de los productos la coloca a la cabeza de Asia en el desarrollo con tasas de crecimiento, que en el primer trimestre del año fueron de alrededor del 11%, (mientras Japón está a la par de México, con un 3%) Cuenta con una tremenda fortaleza financiera y es el mayor acreedor de deuda pública y privada de EUA... y de Japón... Por el contrario, China tiene una deuda pública y privada mucho menor a sus activos, gracias a la política de ahorros de sus habitantes y su gobierno, lo que permite invertir esas reservas en la constante modernización de infraestructuras.

Su política no tiene que sopesar la interferencia de potencias extranjeras ni la presencia militar ajena a sus propias fuerzas armadas, y al ser un sistema de partido único, que además cuenta con un gran respaldo popular que ha visto los beneficios de las reformas económicas, no hay peligro de discusiones, enfrentamientos y golpeteos estériles como en Japón o en México, o como cada vez es más en EUA, mientras que la corrupción, presente sobre todo en niveles medios y bajos del gobierno, es combatida activamente. La disciplina, el orden, el trabajo y el respeto a la Ley y a la moral son además valores arraigados en los chinos, contrario al pensamiento cada vez más hedonista e irresponsable presente en Occidente. Es cierto, están los problemas de integración de tibetanos y ughiures, pero probablemente, el desarrollo económico y la movilidad de la población dentro del inmenso imperio, provocarán que sus separatismos se diluyan un tanto, aunque en el caso de los Ughiures en Sikiang, se ve probable un choque futuro con el Islam.

Por todo ello, no es de extrañarse que China ya haya desbancado a Japón como segunda economía mundial, y aunque se señala que para el 2025-2030 será la primera, la realidad es que, ante la situación presente en EUA, con una polarización política mayor, un endeudamiento y gasto público incrementados a niveles enormes, desempleo y gastos militares excesivos, infraestructuras viejas y obsoletas, puede que antes de esa fecha , el antiguo "imperio de los dragones" puede volver a ocupar el primer puesto como la nación más desarrollada e importante de la Tierra, mismo que ocupó desde su unificación en 221 a.C. y hasta 1821, aproximadamente.

En cierta forma, el futuro, que está en chino, huele a pasado, con el regreso de China y de los Imperios Asiáticos: Irán, el Islam, Rusia y la India, como en la antigüedad, vamos a vivir una verdadera "Age of Empires II", y la realidad, superará a cualquier videojuego.
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Argumentos Científicos:

Sólo a raíz del comentario de un lector respecto al tema candente de los últimos días en México es que hablaré ahora de argumentos científicos que demuestran que la homosexualidad no es natural, sino anómala, tomando dos autores que nada tienen que ver con el catolicismo, el primero el ateo antropólogo Desmond Morris, que en "El Mono Desnudo" aborda el tema de la sexualidad humana como producto de la evolución y Sigmund Freud:

Primero, debemos partir de que la atracción sexual tiene como finalidad la reproducción, hablando del ser humano en su naturaleza animal, ya el que ahora la sexualidad sea vista como un entretenimiento o algo así es un tinte artificial y creado por el ser humano, aunque proveniente de su peculiar comportamiento en este rubro, ya que a diferencia de otros animales, puede encontrarse en celo permanentemente y no en solo una época del año, según Morris, esto se debió a que al ser el ser humano una criatura "desvalida" sin fuerza, cuernos o medios de defensa contra los depredadores, debía estar en condiciones de reproducirse y tener una descendencia grande, a fin de reponer los muertos a manos de los carnívoros, y por otro, de una estrategia evolutiva que permitió la formación de la familia estable, y monógama además, humana, al ser la sexualidad un "arma biológica" que permitió a las mujeres retener a los hombres, lo que contribuiría a la educación y protección del hijo, así como contar con un proveedor de piezas de caza para la crianza de los hijos, y la madre estableció su rol protector sobre estos; la ostura erguida del ser humano además, facilitó la caza y el transporte de los hijos, de las presas o de frutos recolectados (función desempeñada por las hembras).

De este modo, Morris concluye que la homosexualidad es contra natura, puesto que se trata de una atracción sexual sin finalidad biológica, y en nuestro mundo de hoy queda sin duda circunscrita al hedonismo como una búsqueda de placer sin consecuencias, del mismo modo, Morris concluye que la castidad también lo sería, una cuestión antinatural, mas aquí llega Freud que nos dice que el ser humano, puede trascender más allá de la sexualidad y de la biología, pues digamos que sin continencia la humanidad no habría llegado tan lejos, conduciendo esas energías al desarrollo intelectual, artístico o espiritual, en lo que el llamaba "sublimación"; la homosexualidad, sin embargo, ni cumple con una finalidad biológica ni es una sublimación, es una desviación afectiva y una obsesión por el placer. 

De hecho, ¿no será esta obsesión con la sexualidad hoy existente, un medio para evitar que las personas sigamos sublimando nuestras capacidades y así no pensemos, construyamos, generemos ideas y en una palabra, trascendamos, sino estemos permanentemente distraídos mientras los dueños del circo se mantienen en su puesto y recibiendo beneficios?

Pero hoy en día nos da por jugar con la naturaleza, no solo en cuestiones ecológicas, sino con nosotros mismos, en verdad nos hemos olvidado del dicho que reza: "Dios perdona siempre, el hombre a veces y la naturaleza... nunca."

Y con esto cierro este tema, ya basta de seguirle dando gusto a los políticos con discusiones bizantinas.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Gracias por el apartado, no lo había visto y por eso comenté en el otro post. Creo que tanto Morris como Freud son autores ya superados, sobre todo en cuanto al tema de la sexualidad humana. Y antes de argumentar al respecto quiero reiterar que no me interesa tanto establecer si es una práctica natural o no, sino cómo es incorrecto negarle un derecho legal a un grupo específico basándose en una característica intrínseca de ese grupo (insertar aquí tu argumentación sobre la ley antiinmigrante de Arizona). No coincido en el rol secundario que le otorgas al hedonismo. Es como el director de esa serie True Blood (y perdón por mi ejemplo tan pedestre, pero sé que te gusta la cultura pop), quien dijo respecto a los vampiritos rosas vegetarianos de Eclipse algo parecido a lo siguiente: un vampiro es la animalidad sexual del ser humano, el instinto de fornicar en su estado puro, y como tal, y teniendo la fuerza depredadora para hacerlo, va a penetrar o dejarse penetrar por cuanto orifico encuentre o tenga, y sin distinguir el género de su víctima-victimario; el instingo sexual implica hedonismo sin inhibiciones. Digo, si se va a hablar de instintos primitivos escondidos (y en esto Freud, aunque fundador en su estudio, está ya muy gastado), de cómo eran las cosas al principio y qué es por tanto lo natural, habría que ver qué tipo de encuentros practicaban nuestros antepasados homínidos; porque eso de fornicar sólo por la supervivencia de la especie nunca lo hemos hecho, del mismo modo que no escribimos sólo instructivos para la agricultura sino además poesía, y manifestamos también otros hedonismos que van más allá del arte, como el deporte, la buena comida o hasta la mera charla. Me inclino a creer que la cultura vino después del instinto, y con ella la normalización heterosexual y luego su dogmatización. En mi opinión, la "monopráctica" sexual es mucho más artificial que su diversificación. Se podría argumentar darwineanamente, como lo hace Morris, que el éxito de una práctica sexual determinada garantizará su supervivencia y por eso hacia ella se inclinará la especie; pero a la misma naturaleza le encanta experimentar, es como esas lagartijas que evolucionaron hasta sólo contar con hembras capaces de autofecundarse, para quienes el coito es ahora un mero simulacro donde una de las dos hembras hace el papel de macho para activar la autofecundación de la otra. La normatividad sexual, por lo tanto, obedece precisamente a nuestra necesidad humana de influir en "lo natural". Lo natural, lo animal, lo instintivo, es fornicar a lo Sade por cuanto orificio encontremos. Los brotes "anormales" tan propios de la evolución natural, nuestros comportamientos mutantes, no tendrían por qué ser suprimidos ni reprimidos por ninguna entidad suprasocial.