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11 de agosto de 2010

MORELOS, LA INDEPENDENCIA QUE NO FUE II


Calleja era un hombre tenaz, aparte de cruel, y según algunos autores, como Armando Fuentes Aguirre "Catón", con toda seguridad ha sido el estratega militar más brillante que ha combatido en México (aunque Hernán Cortés también podría merecer ese título, solo que en su época no existía México), si bien fue derrotado varias veces por Morelos, una vez que llegó al cargo de Virrey, nombrado por la Junta y las Cortes de Cádiz, tuvo en sus manos todos los recursos que Venegas, ya sea por envidia y animadversión o por desestimar a los Insurgentes, le había negado para la lucha y planeó toda una estrategia para acabar con el sacerdote michoacano a quien admiraba y odiaba al mismo tiempo, siendo mutuo ese sentimiento.

Por otro lado, las circunstancias obraron a favor del general español, pues en 1812 fue promulgada, el 19 de marzo, la Constitución de Cádiz, en cuya elaboración participaron activamente diversos diputados representantes de la Nueva España, como Miguel Ramos Arizpe, y dicha carta entró en vigor bajo el mandato de Calleja, que se vio reducido de Virrey y a cargo de una de las partes más grandes del Imperio español, a Jefe Político de una provincia más pequeña, no más grande que los estados de México y Guerrero juntos, en igualdad de circunstancias a los otros Jefes Políticos, antes intendentes de las diversas provincias del Virreinato; aún así, y basándose en su grado militar y en multitud de malabares jurídicos y políticos, se aseguró de seguir teniendo el mando de todas las armas del Rey en el otrora Virreinato. Además, la Constitución gaditana le daría ventajas insospechadas.

Así, Calleja planeó su estrategia basándose en los errores y debilidades que captó en Morelos y su movimiento:

1.- El ejército de Morelos había sido lo suficientemente grande y efectivo para dominar la región que se encontraba bajo su control, pero era demasiado pequeño para poder ir más allá y dividirse en fuerzas respetables que defendieran sus "fronteras", además, el mando estaba demasiado centralizado en Morelos y sus lugartenientes más capaces: Galeana y Matamoros, los demás oficiales, como Nicolás Bravo, Victoria o Guerrero no tenían la suficiente autonomía ni pericia para representar por sí mismos amenazas, así que había que ir primero por los dos subalternos inmediatos del caudillo y por éste y la estructura militar de la insurgencia se desmoronaría. También eso explicaba porqué Morelos no atacaba a la Ciudad de México, pues no contaba con la fuerza suficiente para hacerlo.

2.- El movimiento de Morelos era regional, no tuvo un alcance completo a todo el Virreinato: otros focos de insurrección en regiones distintas al sur, eran completamente autónomos, como el de José Antonio "el amo" Torres en Nueva Galicia, hoy Jalisco, quién fácilmente fue derrotado y ejecutado, pues estaba aislado de Morelos y sus huestes, lo mismo que la rebelión de la Isla de Mezcala en el lago de Chapala o la insurrección de Pedro Moreno en los Altos y el Bajío. Eso le indicaba a Calleja que la Insurgencia había fallado en tener un mando único y una organización compleja que lanzara un verdadero movimiento nacional.

3.- Morelos había fracasado en ganarse el apoyo total de los Criollos y en general, de las clases altas, pues si bien no alentaba a las masas a los saqueos y a las matanzas como Hidalgo, también llegó en más de una vez a mostrar actos de crueldad gratuita, como cuando le planteó a Nicolás Bravo el fusilar a varios prisioneros españoles como venganza por la muerte del padre de éste, el magnánimo Bravo en cambio les perdonó y liberó para demostrar que los Insurgentes no eran asesinos como Calleja. Igualmente, en las zonas bajo su control, Morelos cobraba impuestos y exacciones para sostener su ejército que entorpecieron el comercio y dañaban la economía, por lo que era grande el descontento contra el gobierno insurgente. La guerra además destruyó innumerables propiedades y abundaban las bandas de asaltantes que se escudaban diciendo ser parte de las fuerzas insurgentes, por lo que mucha gente deseaba la independencia, pero también la restauración del orden y vivir en paz, lo que fue haciendo impopular al movimiento.

4.- Como parte de ese fracaso en tener el apoyo de los Criollos, la Constitución de Cádiz terminó con el entusiasmo de muchos por la independencia: si la "Pepa" llamada así por haber sido promulgada el día de San José, garantizaba la representación de las provincias americanas en igualdad a las europeas, ya no había motivo para separarse del Imperio, y Morelos quedaba, ante los conservadores, como demasiado liberal, mientras que para los liberales era conservador o no tenía nada que ofrecer con su Constitución de Apatzingán que las Cortes ibéricas no hubiesen otorgado ya, incluso, y aunque Fernando VII regresaría tras la derrota de Napoleón y anularía la constitución, quedaba la esperanza de que el rey terminaría por aceptarla, así que a diferencia de Sudamérica, donde con o sin constitución la lucha por la Independencia fue encarnizada, los comodinos y agachones mexicanos consideraban que bastaba una España más liberal para aceptar su dominio. Esa fue la enorme ventaja que tuvo en su favor Calleja proveniente de algo que le repugnaba como partidario del absolutismo, pero por ello juró gustoso la Ley fundamental.

5.- Las disensiones entre los propios Insurgentes: Morelos, como Generalísimo del ejército libertador por un lado y Presidente del Triunvirato que ejercía el Poder Ejecutivo, tenía unas relaciones con el Congreso cada vez más tensas, pues él quería someterlo a sus directrices y los diputados a él, Calleja apostó que aplicando más presión, lograría que las cosas tronaran.

6.- Si bien el sacerdote tenía un talento militar natural, carecía de la formación correspondiente, lo que se tradujo, por ejemplo, en sus escasos conocimientos geográficos, mismos que se constreñían a las áreas por las que había transitado como arriero en su juventud, siempre usaba las mismas rutas y pasaba por donde mismo, por lo que los desplazamientos de sus tropas eran perfectamente predecibles, Calleja en cambio, había sido profesor de cartografía militar en una academia del ejército en España antes de llegar a América a fines del siglo XVIII.

7.- Para 1813-1814 era claro que Napoleón sería derrotado tras la desastrosa invasión de Rusia, ya que después de la Batalla de las Naciones en Leipzig el Corso se batía en retirada, España, con el apoyo de su otrora archirrival Inglaterra, que había desembarcado en la península a su mejor general, el Duque de Wellington se encontraba ya casi totalmente libre de la ocupación francesa y podía disponer de mayores recursos y reconstruía a su ejército, enviando dinero, armas y regimientos enteros a las colonias que estaban en plena rebelión, así, Calleja recibió refuerzos importantes de tropas curtidas tras haber peleado contra las fuerzas napoleónicas y no las desaprovechó.

8.- Morelos, como en Cuautla, buscaba atraer al ejército español a la batalla decisiva, así, su última gran acción militar fue la toma de su ciudad natal, Valladolid, en lo que desperdició multitud de recursos sin obtener ventaja estratégica alguna, Calleja no le daría el gusto, no acudió a reconquistar la capital michoacana, sino que decidió que obligaría al Insurgente a fragmentar su fuerza y así acabar, uno por uno, a cada guerrilla o grupo rebelde hasta llegar al cura.

9.- Morelos desaprovechó las oportunidades de tener contacto y apoyo internacional, valientemente, eso sí, rechazó las ofertas de ayuda norteamericana a cambio de los territorios del norte, aunque consiguió que su hijo fuese a residir allá, protegido por las autoridades norteamericanas de los peligros de la guerra.Sin embargo, habiendo podido contactar a los libertadores sudamericanos por Acapulco no lo hizo... cosa diferente habría sido que el movimiento mexicano se hubiese unificado al que en Sudamérica lideraba Bolívar.

De esta forma, encomendó la ejecución del plan a sus dos mejores subordinados: el General español Manuel de la Concha y el capitan criollo Iturbide, quien sorpresivamente, muchas veces se había manifestado a favor de la independencia (como muchas veces, prudentemente, a favor del rey) pero en contra de la violencia y destrucción que la guerra llevaba consigo. Muy probablemente ya cocinaba en su cabeza lo que iba a ser la consumación, pero veía como paso necesario el acabar con el movimiento insurgente a fin de proclamar la emancipación de una forma negociada y pacífica.

Aquello fue una verdadera cacería: el ejército real entró en las zonas controladas por Morelos en varios puntos y el caudillo mandó a sus distintos subordinados a hacerles frente con pequeños contingentes, pues él no podía despegarse del Congreso, que ante la amenaza española se encontraba en Apatzingán: todos fueron derrotados tal y como pensaba el ahora Jefe Político: en un combate murió Galeana y en otro Matamoros fue capturado y después ejecutado tras juicio sumario, lo que sumió a Morelos en la desesperación por haber perdido a "sus brazos" como se dice que exclamó, y es que los demás: Bravo, Victoria, Alvarez y Guerrero no valían la gran cosa como comandantes.

Todo 1814 fue desastroso para los independentistas, al terminar el año, Morelos había perdido todas sus conquistas y su ejército quedó reducido a ser un grupo guerrillero que escoltaba a un Congreso que no ejercía poder alguno y era un símbolo inútil de la pretendida independencia, fugitivos y sin sede, constantemente perseguidos por los destacamentos españoles. 1815 fue peor, y precisamente, protegiendo la huida de los diputados, Morelos fue capturado por las fuerzas de Iturbide y de la Concha en el pueblo de Tezamalaca, hoy en el estado de Guerrero. Fue llevado a la Ciudad de México y hecho prisionero en el cuartel de la Ciudadela, iniciando el juicio eclesiástico para su degradación, Calleja, con toda su crueldad, ordenó que ésta fuera ejecutada como un espectáculo público en la sede de la Inquisición, restaurada tras la derogación de la Constitución por el absolutista e ingrato Fernando VII, y por el Obispo de Oaxaca, quien había tomado cierta simpatía hacia Morelos y su causa durante el tiempo en que su ciudad fue ocupada por aquél, el Obispo no tuvo más remedio que ejecutar el ritual, llorando desconsoladamente durante todo el transcurso del mismo. El también por tanto, recibía su castigo de parte del humor negro del Virrey.

Aunque se planteó, dada la admiración que muchos militares españoles sentían por Morelos, que se le perdonara la vida y se le desterrara a Guinea Ecuatorial o a Marruecos, la sentencia de muerte se impuso; existe la leyenda que Calleja acudió, disfrazado a verle en prisión. Ambos hombres que a la vez se admiraban y odiaban mutuamente por sus habilidades militares, jamás se conocieron, pero Manuel de la Concha, que le capturó, le admiró siempre y le acompañó en sus últimos momentos, hasta el patíbulo en Ecatepec, hoy estado de México, en diciembre de 1815.

Morelos pasó así como una oportunidad desaprovechada de nuestra historia, no logró la independencia, pero mejor que nadie encarnó los ideales de lograrla y establecer un orden social más justo y hacer de México un país grande; más que Hidalgo, debería ser Morelos, junto a Iturbide, la figura central de la lucha por la separación respecto al Imperio Español y reconocido como el hombre que nos dió una Nación.

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