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1 de septiembre de 2010

TEA PARTIES


Empieza septiembre, mes de la Patria en México enmarcado en las fiestas del Bicentenario del inicio del movimiento del Padre Don Miguel Hidalgo, (que no de la Independencia, realmente) sobre el cual ya hemos hablado, pero en fin, hemos hablado que detrás de nuestra separación del Imperio Español tuvo mucha influencia el contexto internacional, hoy en día, este contexto está cambiando y puede tener repercusiones insospechadas sobre México, curiosamente, la situación tiene algunos paralelos con lo ocurrido hace 200 años.

Así, una de las motivaciones para la Independencia de las provincias españolas de ultramar fue lo hecho por las colonias inglesas que de 1774 a 1781 lucharon por su independencia respecto a la corona británica, fue un modelo a seguir para las elites criollas al ver que las elites coloniales norteamericanas, criollas también, se puede decir, encabezaron el movimiento emancipador. Uno de los hechos que inició la lucha fue el llamado "Motín del Té" que en EUA, en inglés, se dice con ironía "Tea Party", esto es, la "Fiesta del Té", ocurrido en 1773 en Boston.

Resulta que el Gobierno del Rey Jorge III y el Parlamento Británico habían librado la Guerra de Siete Años contra Francia y España, logrando arrebatarle a la primera la parte oriental de Canadá, hoy Provincia de Quebec y a la segunda la península de Florida y otras posesiones en el Caribe, la guerra se libró en América y también en Europa, pero financiar los costos de tan rutilante victoria fue un problema; como buenos políticos, los parlamentarios se dieron cuenta de lo impopular que resultaría gravar con más impuestos a los súbditos británicos en la Metrópoli; sin embargo, decidieron que la guerra la pagarían las colonias: recursos venidos de la India, de Africa y por supuesto, de Norteamérica pagarían los costos de la guerra; los colonos y colonizados, finalmente no debían más que callar y obedecer a los dictados de la Metrópoli; Esta, durante los reinados de las dinastías anteriores en Inglaterra: Tudor, Estuardo y Orange, no había manifestado gran interés por los dominios coloniales en Norteamérica, toda vez que no se habían topado con las grandiosas riquezas y espectaculares civilizaciones indígenas como sus rivales los españoles; sin embargo, la familia alemana Hannover, misma que continúa ocupando el trono fundado por Guillermo el Conquistador en 1066 bajo el apellido Windsor hoy en día, se había dado cuenta que las colonias, dedicadas a la industria en el norte y a una agricultura de plantación intensiva en el sur, podían ser fuentes de jugosos ingresos para la Monarquía insular, aunque topaban con que los colonos ingleses, a diferencia de los colonos hispanos, a los que desde 1492 se les impidió formar cortes u órganos representativos a fin de que no estorbaran los deseos y peticiones reales de dinero, tenían instalada una fuerte dosis de autogobierno y de parlamentarismo gracias al desinterés de los reyes anteriores, que concedieron laxas cartas de colonización a los distintos fundadores con tal de que nobles segundones, delincuentes, pobretones y fanáticos religiosos u odiados católicos en el caso de Maryland, se largaran de Gran Bretaña. Pero no importaba: ¿No decía acaso Voltaire que el continente americano producía deficiencias mentales en los nacidos en sus tierras? ¿No por ello los Borbón españoles habían limitado la participación de los criollos en el gobierno, para que además hubiera un mayor control sobre los territorios de ultramar? La opinión de los colonos norteamericanos le importaría por tanto un sorbete a un Jorge III que además empezaba a manifestar algunos problemas de salud mental como consecuencia de la Porfiria, enfermedad de la sangre que le reducía el oxígeno al cerebro.

Así que les elevaron los impuestos al té, que como buenos hijos de Albión los norteamericanos consumían (aún no desarrollaban su actual pasión por la cerveza) y que provenía de otro rincón del Imperio: la India recién conquistada, sin preguntarles ni avisarles, además en forma bastante ingrata, pues quienes llevaron el peso de la contienda contra los francocanadienses y sus aliados indígenas habían sido estos ancestros de los gringos. Debido a ello, y como forma de protesta, una turba encabezada por un conjunto de personas anglosajonas pero disfrazadas de indígenas para reforzar su sentimiento de localidad se lanzaron contra un barco fondeado en el puerto de Boston y lanzó al agua su cargamento de té, gritando: "No taxation without representation!" esto es, que no se les fijaran nuevos impuestos sin tener un diputado al menos en el Parlamento Británico que les representara.

Aquel suceso inició una escalada de enfrentamiento al que seguiría la matanza de manifestantes en la misma Boston por parte de la guarnición británica y después ya con la insurrección armada con la Batalla de Bunker Hill, la firma de la Declaración de Independencia y todos los hechos del movimiento libertador norteamericano. A pesar de que eso fue hace ya casi 240 años, el "Tea Party" está teniendo actualidad, no contra una potencia colonial, sino contra el propio gobierno norteamericano, encabezado por Barack Hussein Obama.

La política de rescate financiero impulsada por el presidente, las reformas al sistema de salud, el mantenimiento de las operaciones militares en Afganistán, y hasta ayer en Irak (aunque los 50,000 efectivos que permanecen en el territorio babilonio indican otra cosa) el endeudamiento público disparado, la falta de solución al problema del desempleo, la falta de una solución al problema migratorio, la retórica de tintes "progresistas" del presidente con su apoyo a los Lobbies gay y pro-abortistas, las ambigüedades del presidente respecto a los musulmanes que han hecho que una buena parte del electorado (un 24% según dijo anoche López Dóriga) piense que Obama es un islamista infiltrado, la intervención en política de la farándula,  el aumento de impuestos y el deterioro del nivel de vida sin que se vea una acción de parte de la administración Demócrata para resolver una problemàtica cada vez más compleja, fue llevando a que desde el año pasado empezaran a surgir grupos de ciudadanos dedicados a protestar contra la errática política del afroamericano, pero también a discutir y a cuestionar lo que este gobierno, apoyado por su mayoría parlamentaria está realizando y ha formular proyectos diferentes. Estos grupos fueron llamados "Tea Parties" en honor a aquellos manifestantes que en Boston arrojaron el te por la borda.

Este fue un movimiento espontáneo que cada vez cuenta con más adherentes, y la respuesta de los Demócratas ha sido acusarlos de intolerantes, xenófobos, fanáticos, homófobos y todo lo negativo, cuando en realidad, a mi parecer, se trata de la expresión del hartazgo de la ciudadanía gringa tras ocho espantosos años con Bush y ya año y medio de un Obama que ha demostrado haber sido un buen producto comercializable mediante una excelente campaña de marketing político pero no tener capacidad para enfrentar la realidad de un EUA en caída libre; sin duda alguna, es la expresión de la conciencia cívica de los norteamericanos, mucho más desarrollada que la nuestra o de cualquier otro país latinoamericano, en su pureza, los Tea Parties no están a favor de ninguno de los dos partidos políticos mayores de EUA, señalan los errores y las corruptelas de ambas y apela a la memoria de los Republicanos de que todo empezó con las desacertadas acciones de Bush Jr. al frente del Ejecutivo, como también los peligros y los elevados costos del intervencionismo estatal pregonado por los Demócratas.

Sin embargo, y he aquí el problema, es que el Partido Republicano, desgraciadamente, quiere montarse sobre el caballo de estos movimientos, y quitarle su esencia espontánea y ciudadana, para convertirlos en la punta de lanza de la campaña electoral para la renovación del Congreso en este año y en las Presidenciales del 2012, pues desea los réditos que el descontento con Obama le pueden rendir a fin de recuperar la Casa Blanca, en una estrategia más propia de un electorerismo estilo mexicano que otra cosa, incluso, personajes como la ignorantona de Sarah Palin o el ultraconservador Newt Gringwich quieren subirse al carro de estos movimientos, y apareció de repente el periodista Glenn Beck de Fox News, que ahora como que quiere tomar el rol de líder de un movimiento nacional pro-Republicano que pretende tomar como base a los Tea Parties... como bien dice mi amigo el Diputeibol, es más que probable que ese periodista está bien chayoteado (sobornado, vendido) al Partido del Elefante. (el logotipo del Partido Republicano es un elefante).

Si el Motín del Té fue fundamental para despertar la conciencia nacional norteamericana y para inclinarse a favor de la separación de la Corona Británica, los actuales movimientos que toman su nombre bien podrían convertirse en la base para un cambio total en la política norteamericana y una muestra de tener todavía una sociedad viva y activa políticamente que ha dejado de creer en propagandas, a diferencia de la pasividad de los europeos que aceptan todo de sus políticos o de los latinoamericanos, verdaderos borregos que nos dejamos pastorear por los carismáticos del momento o por quien promete el sol, la luna y las estrellas; pero si los Republicanos tienen éxito (que es lo más probable) y se apoderan del control del movimiento todo habrá sido en vano, los Tea Parties se convertirán en un instrumento sucio de hacer campaña, y de grupos de ciudadanos preocupados por el futuro de su país se volverán las típicas "bolas" de acarreados en los mítines de los candidatos, los Republicanos quizá lograrían su objetivo de recuperar el control de las cámaras primero y del Gobierno después, pero habrán matando al espíritu ciudadano norteamericano, lo único que podría salvar a EUA de una estrepitosa caída.
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Los Tea Parties podrían ser una buena opción para manifestar el descontento en México y que la sociedad busque un orden alterno o nuevo al disfuncional actual,  regenteado por una serie de partidos políticos que no han demostrado ser opciones de gobierno sino grupos de rateros e ineptos, más preocupados por sus privilegios que en otra cosa; sin embargo, temería que, al igual que en EUA, los partidos pronto se subirían a su carro y buscarían usarlos para sus fines electoreros... no llevarían a ningún lado.
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Este mes continuaré hablando de la Historia de México por el Bicentenario, pero también de algunas situaciones internacionales importantes, como la expulsión de los gitanos de Francia y por supuesto, la situación en Medio Oriente, donde se juega el futuro del mundo, seguirán mis visiones "proféticas" jajaja y algunos temas a solicitud de los lectores. Estén pendientes.

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