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19 de septiembre de 2010

EL PAPA EN GRAN BRETAÑA, ANTICATOLICISMO E IDENTIDAD INGLESA

El Papa Benedicto XVI se encuentra en visita de Estado en el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte; es la primera vez en que el máximo líder católico realiza un viaje a ese país con tal carácter, ya que Juan Pablo II, primer pontífice romano en viajar a la antigua Albión desde la ruptura de la Iglesia de Inglaterra con el Catolicismo hecha por Enrique VIII (en la imagen) en el siglo XVI, lo hizo sólo en su rol de jefe religioso, esto es, en una visita pastoral, en 1982.

Sin duda resulta una visita difícil dado el fuerte anticatolicismo existente en Inglaterra, más que desde Enrique VIII, desde el reinado de su hija Isabel I; y es que ese desprecio hacia la Iglesia Católica no es una postura meramente crítica hacia esta institución, o una cuestión relativa a la tolerancia religiosa; el anticatolicismo es parte integrante de la identidad nacional británica, y es que desde la derrota de los monarcas británicos de la casa de Plantagenet en la Guerra de los Cien Años a inicios del siglo XV, los ingleses pretendieron definirse no tanto por sus propias características que les dotasen propiamente de una identidad, sino entenderse por sus diferencias con la Europa Continental.

Desde el inicio de la formación del Estado Inglés con Guillermo "el Conquistador" y los Normandos en 1066 y hasta el siglo XV la Historia Británica tuvo un nexo directo con Europa, y en específico, con Francia, ya que al ser el líder de los Normandos (Vikingos asentados en el norte de Francia desde el siglo IX y que habían adoptado una cultura latina) era a la vez un Duque subordinado al rey de los Francos (forma feudal en que el Vikingo Rollon y su gente obtuvo el dominio sobre la península de Bretaña para poder asentarse) los reyes ingleses se volvieron los señores feudales más poderosos de Francia y de toda Europa, la lengua francesa fue, además, la oficial de la monarquía inglesa hasta Eduardo III en el siglo XIV, la casa de Normandía, que constituyó la monarquía inglesa con Guillermo I "el Conquistador", Guillermo II "el Rojo", el rey Esteban " el de Blois" y Enrique I, fue sucedida por la casa francesa de Plantagenet, por matrimonio de la princesa Matilde, hija de ese último monarca con el poderoso Conde de Anjou Godofredo Plantagenet, cuyo apellido debe pronunciarse en francés: "Plantaguené" y no en inglés: "Plantayénet".

Los ingleses, al igual que México se han creado toda una Historia Oficial, así, no es de extrañarse que el creador del concepto de "héroe nacional": Thomas Carlyle, haya sido inglés, por ello, se habla de los monarcas anglosajones previos a Guillermo como "reyes de Inglaterra", cuando ni Alfredo el Grande, ni San Eduardo "el Confesor", ni el vencido en Hastings Haroldo Godwinson, fueron tales, sino simples jefes tribales en una convulsa isla que eso sí, al igual que México, fue escenario de un complejo, pero más violento, proceso de mestizaje: Celtas, Vikingos, Anglosajones y Normandos se fusionaron para crear la actual nacionalidad inglesa y posteriormente británica, igualmente, se nos presenta a menudo a Ricardo I "Corazón de León" como el paradigma o ejemplo de monarca británico, cuando en realidad el valiente monarca sólo pasó 6 meses de todo su reinado en Inglaterra y veía en sus dominios insulares únicamente una fuente de recursos económicos para el sostenimiento de sus empresas militares en Europa y en Medio Oriente, además de que es más que probable que jamás haya aprendido a hablar el idioma anglosajón (que en esa época, a través del francés hablado por los nobles de origen normando acumuló un enorme vocabulario latino, que hace del inglés el menos germánico de las lenguas de su tronco y el más latino de las no latinas) recientemente, además, con un poderoso "lobby gay" en Inglaterra, se ha tratado de presentar a Ricardo como homosexual, que habría tenido una relación amorosa con Felipe II Augusto de Francia (quien fue bastante mujeriego), de quien en realidad fue un gran amigo en la infancia, por haberse criado y educado juntos pero que después se volvieron rivales políticos y hasta enemigos personales, una muestra clara de cómo la Historia se manipula dependiendo de los intereses en juego en cada momento.

De igual manera, tenemos el caso de los Tudor, única casa real de origen autóctono, de origen anglosajón y celta que ha gobernado en Inglaterra, (además de los normandos, los Plantagenet, fueron de origen francés, lo mismo que las dos rosas, ramas segundonas de la familia: Lancaster y York, los Estuardo fueron escoceses, los Orange holandeses y los actuales, que han ostentado tres apellidos durante su estadía en el trono: Hannover-Sajonia-Coburgo-Windsor, son alemanes de pura cepa), quienes han sido el cúlmen de la manipulación histórica británica, para ejemplo, aquello de lo que hemos hablado en otra parte y que ridiculiza bastante bien el bloggero Terzio tenemos la serie "The Tudors" donde se nos presenta a un Enrique VIII convertido en un apuesto galán encarnado por Jonathan Rhys-Myers:


Lo cual no deja de ser ridículo porque a más de uno se podría engañar pensando que un maestro del Renacimiento como Hans Holbein le daba por pintar a todo mundo gordo como hace el colombiano Fernando Botero actualmente o bien, que la televsión nos quiere engañar dándonos una imagen falsa del glotón y erotómano monarca inglés (además de la moda, dudo que en el siglo XVI hubiera camisetas sin mangas que parece más bien para vestuario de banda de música electrónica) para presentárnoslo como un héroe al más puro estilo de Holywood, mostrando que los malos fueron otros: el Cardenal Wosley, por ejemplo, o Santo Tomás Moro, utopista, notable jurista, patriota y hombre honesto, presentado ahora por los ingleses y guionistas de la serie como un cruel inquisidor y traidor. La realidad es que Enrique VIII, aparte de su voracidad por la comida y las mujeres, apareció en el momento en que Inglaterra se consolidaba como Nación y como Estado: perdidas para siempre las posesiones en el continente europeo, Inglaterra se lanzaba al mar para competir con España y Portugal en la exploración, conquista y colonización de otras tierras, lo que llevaría ahora al choque de la potencia insular con la hispánica, y después a una alianza de mutua conveniencia con los lusitanos, entrando en decadencia la última monarquía celta, indígena europea, la escocesa, se darían los pasos para su definitiva integración bajo los monarcas ingleses, lo que llegaría con los Estuardo, mientras que Irlanda y Gales hacía ya tiempo que estaban bajo un dominio anglosajón que en mucho fue cruel y racista, al que ahora la diferencia religiosa volvió más terrible, por loq ue Enrique continuó con la tendencia: la identidad inglesa, transmutada en británica por la adquisición de las regiones célticas de la isla, radicaba en sus diferencias con el continente.

Su hija, Isabel I, también presentada como una heroína de novela por Cate Blantchett, obviando sus crímenes y corruptelas en favor de sus amantes y favoritos, las masacres de católicos e irlandeses, su desprecio por los indígenas americanos y su apoyo a la piratería y comercio desleal, así como su amor secreto por Felipe II de España (a quien se presenta como un hombre demente, cuando ha sido uno de los más grandes estadistas de la Historia) y se agranda la importancia, como siempre se ha hecho de la derrota de la llamada "Armada Invencible" que en realidad no ocurrió, pues la armada española solo perdió unos cuantos barcos por las tormentas y se abortó la operación de ataque a Inglaterra, dándose solo unas cuántas escaramuzas con los ingleses, siendo la mayor la de Gravelinas, al tener abiertos la monarquía hispánica otros frentes, continuó con el proceso. Si no, véamos algunos puntos sobre los que radica la identidad británica, todos tienen algo de "anti":

- Al catolicismo y al protestantismo continentales, se opuso la Iglesia Anglicana, que ni es una ni otra, pues en terrenos doctrinarios es muy similar a la doctrina católica, con algunas pinceladas de Lutero y de Calvino, pero sobre todo, se trata de una Iglesia, como la Ortodoxa, controlada por el Estado.

- Cuando fue la Revolución Francesa, el ya Reino Unido no apoyó a los revolucionarios pese a que 100 años antes ellos habían pasado por un proceso similar y desembocado hasta en la República o Dictadura de Cromwell, por el contrario, apoyó a los absolutismos con tal de evitar el engrandecimiento francés, derrotar a Napoleón... y evitar que los colocaran en el mismo canasto que a los galos...

- Mantenimiento de un sistema jurídico consuetudinario, poco científico, carencia de una constitución escrita, un sistema político basado en la soberanía del Monarca que ha ido delegando funciones y poderes y que permanece como origen de toda función pública y ha concedido derechos y hasta la Democracia y la representación parlamentaria.

- La oposición al sistema métrico decimal manteniendo el medieval (millas, yardas, pies, pulgadas, galones, libras, onzas...) mantenido también en EUA. Igualmente, el mantenimiento de formalidades medievales o anticuadas, como el uso de pelucas, togas, encajes en Juicios y en otras funciones políticas y actos públicos.

- Membresía "rebelde" en la Unión Europea, oposición al Euro, constante independencia respecto a las políticas comunitarias, constante alianza con EUA (antigua colonia) y el malogrado intento de formar una comunidad integrada o bloque con las antiguas colonias en la Commonwhealth, que si bien ha llevado a cuestiones sumamente interesantes y efectivas en materia de libre comercio y migración, fracasó en brindar un respaldo político al Reino Unido y la capacidad para seguir actuando como una potencia mundial.

La postura anticatólica que amenazaba ser feroz y virulenta antes de la visita del Papa Benedicto XVI radicaba más que nada en el mantenimiento de una postura anticatólica propia de una identidad nacional construida sobre la oposición a la influencia del continente sobre la isla, de ahí los cuestionamientos a la figura del ahora Beato John Henry Newman, a G.K. Chesterton, a Tolkien y a los demás conversos al catolicismo, vistos con suspicacia por el Estado y la Sociedad británicas, sin embargo; la descolorida manifestación convocada por el activista ateo Dawkins en contra del Papa, y por contraste, la cortesía desplegada por las autoridades británicas, desde la Reina Isabel II al Primer Ministro Cameron, al agnóstico Clegg, casado con una española católica, y la multitudinaria asistencia a las misas y actos en los que participó el pontífice alemán muestran a una sociedad en crisis y que busca con desesperación una guía espiritual ante el desprestigio del anglicanismo; cosa curiosa, se dice que la Iglesia Católica está en crisis por no modernizarse; la Anglicana, por el contrario, está en crisis, dividida y desprestigiada, por hacerlo: sacerdotisas y obispas, clérigos homosexuales en activo, aceptación del matrimonio gay... aparte de que cada vez se cuestiona más su papel como parte del Estado y de religión oficial de la corona.

Sin duda se ha tratado de una visita histórica y que puede abrir la puerta  a cambios importantes en la sociedad y el Estado británico, en ese sentido, deben entenderse los mensajes de Cameron al arrivo y a la partida del Papa Benedicto, ante el reto que representa un país que se ha convertido en receptor de una fuerte inmigración, como parte de ello está la llamada de atención que representó el intento de organizar un atentado por islamistas contra el Papa, una muestra de la presencia, cada vez más discordante de la poderosa comunidad islámica británica. Cameron lo sabe, Inglaterra, Escocia y Gales, e Irlanda del Norte, por supuesto, deben replantearse su identidad y sus miras, antes de que el futuro sea algo que no deseen.
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La xenófoba y racista política de Sarkozy puede amenazar con provocar rupturas al seno de la Unión Europea, ya más adelante hablaremos al respecto, igualmente, continuaré con la historia de ficción, espero ir depurándome, y en el próximo post hablaré sobre la "Güera" Rodríguez, la heroína olvidada de la Independencia.

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