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10 de septiembre de 2010

LOS BORBON, ESPAÑA Y LA INDEPENDENCIA


La Independencia de México no puede explicarse sin la dinastía de los Borbón, misma que ocupa el trono de España desde 1700, con las interrupciones del periodo 1869-1874 representados por la regencia de Francisco Serrano, el breve reinado de Amadeo I de Saboya y la Primera República, y el período entre 1931 y 1975, correspondiente a la Segunda República Española, la Guerra Civil y la Dictadura del General Franco.

Esta dinastía es en realidad la única rama superviviente de la familia de los Capeto, originalmente Condes de París y entronizada tras la extinción de los Carolingios a finales del siglo X, y su origen se encuentra en San Luis IX, quien con su esposa Blanca de Castilla tuvo seis hijos, el mayor, Felipe III mantuvo vigente el apellido Capeto, mas el tercero de sus hijos, habido con una princesa aragonesa, adoptaría el apellido Valois, dado el señorío feudal que le fue concedido; por su parte, el sexto hijo de San Luis: Roberto Capeto, conde de Clermont, casaría con la Duquesa de Borbón, inaugurándose la familia que actualmente sigue en el trono español.

Los Borbón siempre tuvieron intereses y nexos con los reinos españoles, principalmente con Aragón y Navarra, en este último, cuya parte occidental fue incorporada a la Corona Española por los Reyes Católicos, los Borbón llegaron a ostentar su corona desde mediados del siglo XVI, sin embargo, núnca dejaron de ser una dinastía fundamentalmente francesa, que se caracterizó además por un gran pragmatismo y una enorme ambición en sus miembros, así, al darse la extinción de los Valois, el Rey Navarro Enrique de Borbón, que había adoptado la fe Calvinista durante los tormentosos años de la Reforma Protestante, casó en primeras nupcias con Margarita de Valois, hermana de los últimos reyes de esa dinastía: Francisco II, Carlos IX y Enrique III convirtiéndose al Catolicismo con la frase "Paris bien vale una misa", por lo que, pese a las apariencias de profunda religiosidad de muchos de sus descendientes, debe entenderse esto más como una táctica política que una realidad.

Los Borbón además se caracterizaron por impulsar el absolutismo monárquico como sistema de gobierno; esto es entendible en Francia, país que había vivido una tormentosa Edad Media en que los reyes Capeto primero y los Valois después tuvieron que luchar durante siglos por consolidar el poder político centralizado en sus manos y eliminar los cotos de poder de la Nobleza feudal, esto llevaría al enfrentamiento con Inglaterra, cuyos reyes, al ser herederos de Guillermo el Conquistador, Duque de Normandía, y de Leonor de Aquitania, poderosa Señora Feudal francesa que casó con el británico Enrique II poseían la mayor parte del Territorio de lo que hoy es Francia, siendo en teoría vasallos del monarca galo, lo mismo que los Duques de Borgoña que controlaban el oriente del país. Así, cuando finalmente Francia aparecía consolidada como Estado-Nación en el siglo XVI, aparecieron las Guerras de Religión entre Católicos y Protestantes, lo que fue síntoma, más que nada, del poder que seguía ejerciendo la nobleza y de la manga ancha dadas al Clero y a las corporaciones municipales.Los Borbón en cambio, consolidaron un sistema centralizado y burocrático que hacía que el Soberano ejerciera un control directo sobre todos los aspectos de la vida política nacional; los artífices de ello, sin embargo, no fueron los propios reyes, sino los Primeros Ministros, dos Cardenales de la Iglesia: Richelieu y Mazarino, cuando Luis XIV asumió la mayoría de edad y ejerció el gobierno directamente, tenía bajo su mano una burocracia eficiente y perfectamente controlada, ajena a la nobleza, además, que vivía como secuestrada en los palacios reales, como el de Versalles, dedicada a la ociosidad más completa, gozando de las rentas que sus latifundios les dejaban, mas sin libertad de acción, lo que evitaba nuevos conflictos con el monarca, la burocracia además, organizada en forma profundamente racional, contaba con procedimientos administrativos y judiciales claramente definidos pero que siempre tenían como última instancia al Rey.

Carlos II "el Hechizado", último rey español de la Dinastía de los Habsburgo, no tuvo hijos como consecuencia de los muchos problemas de salud que padeció como consecuencia de haber sido producto de tres generaciones endogámicas de su familia; sin embargo, tenía un parentezco mucho más cercano con los Borbón franceses que con los Habsburgo que reinaban en Alemania y Austria, Luis XIV era hijo del matrimonio de Luis XIII y la Infanta Ana, hermana del Rey Felipe IV de España, padre de Carlos II cuya hermana, María Teresa, casó con el "Rey Sol", de forma que Felipe de Borbón, Duque de Anjou, era sobrino nieto de Carlos, y su pariente más próximo. Sin embargo, tardó 15 años en consolidarse en el poder, puesto que las potencias europeas temieron que las coronas franca e ibérica se unieran en un solo monarca y que con la unión de sus imperios coloniales hubiera una potencia hegemónica francoespañola, conformada por las dos más grandes naciones europeas de aquel momento.Por ello, se libró la Guerra de Sucesión, en la que Felipe defendió la legalidad de su nombramiento contra las pretensiones del Archiduque Carlos de Austria, quien cesaría en sus pretensiones al heredar la corona imperial alemana.

Felipe encontró una España sumida en una severa crisis económica, motivada por el sistema mercantilista y debilitada en lo militar, así como muy diferente a la centralizada Francia que conocía, aparte que la mala salud de carlos II llevó a que sus Ministros o Validos gobernasen sin tener una guía ni tampoco ser muy capaces, pero sí bastante corruptos con lo que el país era presa del desempleo, hambrunas y epidemias, aparte de que toda la riqueza americana se dilapidaba en empresas militares en Europa. España había dejado de ser la primer potencia mundial en favor de Francia y de una Inglaterra en ascenso, junto con una Holanda emprendedora, recién separada del Imperio Hispano.

Es cuando empezaron las reformas borbónicas, mismas que tendrían efectos tanto positivos como negativos, y que tras Felipe, continuarían sus hijos Fernando VI y Carlos III, pero que vienen de la falta de comprensión de los Borbón sobre el carácter español y sobre la situación de las colonias.

Con los Habsburgo, las colonias americanas de España no eran tales, eran provincias o reinos de ultramar; España era una federación de reinos: Castilla, León, Aragón, Navarra, Valencia, Granada, Principado de Asturias, Portugal entre 1580 y 1648, Cataluña, Nápoles, Países Bajos, Ducado de Milán, el franco-Condado, etc. y en América, los llamados Reinos de Indias:, en el caso de América del Norte: México, Nueva Galicia,  Nuevo Reino de León, Nueva Vizcaya, Nuevo Santander, Provincias Internas de Oriente y de Occidente, Capitanía General de Yucatán y Capitanía General de Guatemala, y las Filipinas, reinos que contaban con sus Audiencias y Gobernadores, pero que se encontraban englobadas en el Virreinato de la Nueva España, los Borbón los sustituyeron por Intendencias, similares a los departamentos franceses, gobernada cada una por un Intendente con atribuciones militares, hacendarias y administrativas y que no respondían ante el Virrey, sino directamente al Rey, que además los nombraba, desapareciendo además las Audiencias locales, salvo las Audiencias mayores de México y Guadalajara, y por tanto, los criollos perdían la oportunidad de ocupar estos puestos y se perdía la autonomía de la que gozaban las localidades bajo la dinastía anterior.

En España, estas reformas acabaron con la autonomía foral, también, los Borbón dejaron de convocar a Cortes, con lo que estos órganos legislativos y representativos del pueblo dejaron de funcionar en favor del absolutismo del monarca, desaparecieron igualmente los Consejos, a fin de constituir un gabinete centralizado, se impuso el castellano como lengua oficial única y el Derecho Castellano como sistema jurídico vigente en todo el reino, con lo que se sembraban las semillas de los regionalismos actuales, y el Consejo de Indias quedó reducido a funciones judiciales, mientras el monarca directamente asumía la dirección del Imperio a través de un ministro nombrado discrecionalmente por él, degradando a los reinos de Indias al nivel, ahora sí, de "colonias".

Dentro de ellas se suprimieron las Encomiendas y Repartimentos, esto es el que las poblaciones indígenas siguieran trabajando para los descendientes de los Conquistadores y primeros colonos españoles a cambio de recibir su protección y evangelización, lo que perjudicó a los Criollos, también se liberaron algunos monopolios y empezó a permitirse el comercio de las colonias con el exterior, todo tendiente a transformar la economía mercantilista en una economía más liberal, aunque controlada por el Estado y que beneficiaba, en una óptica realmente colonialista a la metrópoli; con eso, se pavimentaba el camino para que los criollos, que veían lesionados sus intereses, buscaran la Independencia, una de las gotas que derramó el vaso fue la expulsión de los Jesuitas, motivada, más que nada, por las Reducciones o comunidades indígenas organizadas por esta orden religiosa que empezaron a competir con los Españoles en la elaboración de productos manufacturados aparte de que constituían una muestra de autogobierno; al expulsar a los Jesuitas, además, Carlos III asestó un grave golpe al sistema educativo español tanto imperial como metropolitano, lo que tendría repercusiones en la decadencia de España como potencia mundial.

En ese contexto es que aparecen Carlos IV y Fernando VII, la Historiografía ha sido bastante dura con ambos, al primero se le recrimina el haber cedido las riendas del Gobierno a un arribista como Manuel Godoy, que de miembro de la Guardia personal del primero cuando era príncipe de Asturias, llegó a ser Primer Ministro y a ocupar diversos cargos y títulos, por lo que muchos pensaron que fue amante de la Reina María Luisa de Parma, sin embargo, los investigadores más recientes consideran que en realidad, por un lado surgió una gran amistad entre los monarcas y su antiguo guardaespaldas, y por otro, Godoy, que no provenía de la rancia nobleza española, sino de la clase media, era símbolo de las reformas borbónicas: al ennoblecerlo, lo confrontó a los antiguos aristócratas, laico y autodidacta se confrontó al clero, no respondía más que al Rey y no debía nada a nadie más que a éste. Godoy fue corrupto sin duda, pero también supo encausar a España hacia el nuevo clima del Liberalismo Económico, la limitación del poder real y la reducción de la influencia de la nobleza y del clero en la política, incluso, empezó a darse la entrada en la Revolución Industrial; sin embargo, este camino gradual de reforma iniciado por el tranquilo Carlos y el astuto Manuel se vió truncado, como sabemos, por la irrupción de Napoleón y la subida al trono de Fernando VII.

Lejos de ser un idiota, como lo presenta Armando Fuentes Aguirre "Catón" a Fernando, éste era muy inteligente, más bien, se pasó de listo, pero siempre para su único y exclusivo beneficio; así, si en 1808 era el "Deseado", para 1821 era "el Felón" (ingrato, traidor) la culpa la tuvo en mucho el pueblo español, que jamás comprendió el papel de Godoy en el proyecto de Carlos IV quien fue un continuador de las reformas de Carlos III; Fernando VI y Felipe V, pero en la mira de estructurar un sistema político más a tono con los cambios que se estaban produciendo, impulsados desde Francia y que debían salvar a la dinastía (muestra del convenecierismo de los Borbón), los españoles deseaban un rey que continuara siendo absolutista y dándose su lugar; por ello, Fernando VII núnca fue impopular, por el contrario, la gente celebró cuando años más tarde suprimió la Constitución de 1812 gritando: "¡Viva las cadenas!".

En Fernando se demostraron los rasgos más nefastos de los Borbón: despotismo, pragmatismo y concepción del poder como un patrimonio personal, populista y autoritario, su carácter y actuación fue similar a la de un dictadorzuelo latinoamericano, temeroso, además de que surgiera en España un proceso revolucionario como el francés, rechazó a la Constitución de Cádiz pese a que la misma otorgaba el pleno ejercicio del Poder Ejecutivo al monarca, temiendo que fuese el principio de algo que culminase en su derrocamiento; de igual manera, temió que surgiera algún militar advenedizo, encumbrado tras la guerra contra Nap le arrebatara el trono como sucedió en el vecino país en el caso del Corso, precisamente, y por ello persiguió a todos los Liberales que habían luchado por reinstalarlo porque en ellos vió peligros. Entre ellos se contó Francisco Xavier Mina, quien vendría a México no a luchar por la Independencia, sino contra el autoritarismo de Fer-7.

Fernando mantuvo a la Inquisición actuando como órgano de inteligencia y policía política, más que en la cuestión religiosa, siendo en esto similar a todos los reyes españoles anteriores, pasando por Habsburgos y Borbones, y por otro lado, trató de impulsar la industrialización de España y promover la investigación científica, empezando el lento resurgimiento de las universidades españolas bajo su reinado; sin embargo, el balance completo de su reinado fue desastroso: España perdía su imperio colonial quedándole sólo Cuba y Puerto Rico en América y Filipinas y otras islas en Asia, Guinea Ecuatorial en Africa y Ceuta y Melilla en Marruecos. Sin los recursos mineros de América y con una incipiente industrialización, España se empobrecerá y perdida la riqueza, su influencia en la Geopolítica también se reducirá enormemente, España, por tanto, quedaría aislada del resto de Europa y entraría en decadencia definitiva, su devenir durante todo el siglo XIX y principios del XX será una constante caída hasta tocar fondo con la Guerra Civil.

A partir de la Dictadura Franquista, España iniciaría un proceso de restauración, que culminará con el ingreso de la nación ibérica a la unión Europea en 1985 bajo el reinado del Borbón Juan Carlos, (acomodaticio y camaleónico como sus antepasados) y la presidencia de Felipe González, ahora, los radicalismos ideológicos, la crisis económica, la baja natalidad, la migración y los regionalismos, amenazan a la integridad y existencia de España... el balance de los Borbón, sin duda ha sido fatal para una nación con la que núnca se han identificado plenamente. En este contexto, se entiende que hayan dejado perder a los territorios de ultramar.
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En el próximo post, el aniversario del 11 de septiembre, el Corán y el fuego...




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