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17 de junio de 2013

IRAN, ELECCIONES PRESIDENCIALES


En una de las ironías e incongruencias del discurso oficial norteamericano, Irán es considerado como una tiranía y una dictadura, mientras cuenta con un sistema democrático representativo, agrupaciones políticas  que compiten entre sí, sin el anquilosamiento, estreches y vicios de los partidos, división de poderes y una activa vida política interna con gran interés y participación de los ciudadanos. Entre tanto, Arabia Saudita, que es una monarquía absoluta, es aliado indudable de Washington, que guarda silencio completo respecto al respeto de los derechos humanos en dicho reino, lo mismo ocurre en Emiratos Arabes Unidos, aunque si bien en ese país hay una incipiente vida parlamentaria, la realidad es que los siete emires que dirigen los reinos que federados constituyen a esa potencia emergente, ejercen el poder como verdaderos propietarios del país y sus habitantes como monarcas de la Edad el Bronce.

Irán, desde 1979 estableció un sistema republicano muy sui generis, ya antes, en este blog he mencionado que el Ayatholla Ruyollah Khomeini, líder de la Revolución que puso fin a una monarquía que se había mantenido 2,500 años no era, pese a que la prensa occidental, fundamentalmente la norteamericana, desde los artículos periodísticos o de opinión y los comentarios de la CNN hasta producciones holywoodenses como la laureada Argo (aunque la misma muestra también la brutalidad real de aquella revolución y la crueldad de haber tomado como rehenes a simples empleados norteamericanos de la embajada) distó de ser un verdadero fanático y, por el contrario, diseñó un sistema político inspirado en el Derecho Constitucional Francés, la idea fue evitar la concentración total de poder en un solo individuo como había sido con la monarquía persa, la cuna de todos los absolutismos, y misma que había dejado de cumplir su función; no tanto por que Mohamhed Reza Phalevi fuera de origen extranjero (su padre y antecesor Reza Khan Phalevi había sido comandante de la Guardia Cosaca, conformada por mercenarios rusos de dicha etnia, y él, aunque nacido en Irán era de ascendencia cosaco-tártara rusa, y de hecho, el apellido originalmente era Pavelvich), después de todo, en Irán reinaron los Partos Azeríes, los Ghazávidas turcos y los Ilkhan mongoles, pero todos ellos, al final, mantuvieron el proyecto nacional e imperial persa ideado en el siglo VI a.C. por Ciro el Grande; los Phaleví, en cambio, se comportaron como instrumentos de potencias exteriores, como la Alemania Nazi, la Unión Soviética e Inglaterra y finalmente EUA. La monarquía, por tanto, estaba agotada y ya no era un sistema que podía defender el ideal de una nación iránia como potencia primordial del Medio Oriente y el Centro de Asia.

Aquello fue demasiado, y la Revolución Iraní en realidad fue una Contrarrevolución desatada para evitar el que Irán se convirtiese en una mezcla de petromonarquía como Arabia Saudita mezclado con el caso turco de occidentalización forzada, sin embargo, muy probablemente Khomeini no deseaba una ruptura total con Occidente, y por ello, al haberse dedicado en su exilio parisino al estudio de la Historia francesa, diseñó una Constitución que es muy similar a lo previsto en las constituciones revolucionarias galas, e incluso, tiene muchos puntos de contacto, en México, con una de nuestras constituciones históricas inspirada en los experimentos jurídicos de la era revolucionaria: nuestras Siete Leyes Constitucionales de 1836. Así, se estableció en Teherán un régimen que no es teocrático en realidad, sino genuinamente republicano. De igual manera, el Islam Chiíta resulta ser mucho más moderado que el Sunnita, y las mujeres en Irán pueden ejercer todas las profesiones, ocupar puestos públicos y ejercer el derecho al voto, igualmente gozan de gran libertad en la vestimenta, la mayoría de las veces sólo con una mascada o velo sobre el pelo, aunque comportamientos o conductas como la homosexualidad, el consumo y tráfico de drogas y el adulterio se castigan con la muerte, aplicando las tradiciones jurídicas coránicas e incluso anteriores a éstas, nacidas con Hammurabi, véase el contraste entre estas dos fotos:


Y decimos que Irán no es realmente teocrático porque si bien el Líder Supremo Religioso lo es del Islam Chiíta, corriente del Islam adoptada mayoritariamente por los Persas desde el siglo VIII cuando defendieron la legitimidad de Hussein, nieto del profeta para ocupar el trono califal contra la usurpación Omeya, y ya de manera oficial dese el siglo XVI por los Safávidas, y cuenta por tanto con un poder moral y espiritual enorme al dirigir un verdadero clero jerárquico, algo que no existe en el Islam mayoritario, el Sunnita, y que es clara pervivencia del Zoroastrianismo, religión ancestral del Irán y que aún cuenta con adeptos en el país, norte de la India, el Kurdistán y Zanzíbar, antiguas dependencias del Imperio Persa bajo los Aqueménidas, Partos, Sasánidas y Safávidas, constitucionalmente su función es la de ser cabeza del Consejo de los Guardianes, órgano de control constitucional, similar al "Supremo Poder Conservador" de la Constitución Mexicana de 1836 o al "Senado Conservador" de la Constitución Francesa de la época del Directorio. De igual forma, tiene a su cargo materias que por su importancia estratégica deben ser tratadas en forma permanente con independencia a los cambios de titular del Poder Ejecutivo, sujetos a los vaivenes de la política, tal es el caso de la política de defensa y la energética, lo cual ha confluido en el Programa Nuclear que tantas ampollas ha levantado.

Sin embargo, el Presidente de la República cuenta con un poder enorme, pues si el Líder Religioso es únicamente cabeza de un "Poder Revisor" de los actos del Ejecutivo, Legislativo y Judicial, a fin de que los mismos se apeguen a la Carta Constitucional y al proyecto nacional persa (respeto a las tradiciones, objetivos, moral y religión del país) la definición concreta de las políticas a seguir y la administración queda a cargo del mandatario, que actúa como Jefe de Estado y de Gobierno, por ello, las elecciones presidenciales, y en particular las actuales, han sido bastante seguidas desde Occidente, tras lo que han sido los dos mandatos sucesivos de Mahmoud Ahmadinejhad.


Ahmadinejhad, lo he dicho antes, ha sido uno de los más astutos --y exitosos--jugadores en el "Juego de Tronos" que hemos estado contemplando desde el 11 de septiembre del año 2001. Ha apostado alto y se ha arriesgado; atrevido, temerario y a veces imprudente, ha embarcado a Irán en un proceso mediante el cual la potencia persa ha recuperado su lugar como punto estratégico en Medio Oriente, pese a iniciar el proyecto de energía nuclear para Irán, y sufrir las sanciones implantadas por EUA y sus aliados Occidentales, rompió el aislamiento internacional de los Persas, al buscar cómo burlarlas, lo cual ha logrado en un buen porcentaje: se acercó a Venezuela, a Brasil, Bolivia y Ecuador, y por primera vez se dejó sentir la influencia iránia más allá de Asia y el Mediterráneo, se acercó a Rusia y a China, de quien logró importantes apoyos, y limó asperezas con la India, antiguo enemigo y hasta se permitió jugar con la Turquía de Erdogán, quien no resultó ser tan listo como él mismo se pensaba y ahora se tambalea ante las protestas en Estambul, algo que muy probablemente ha sido impulsado desde Teherán como pago al apoyo a las Primaveras Arabes que, como hemos repetido anteriormente, son parte de una estrategia antipersa promovida por las potencias sunnitas con la ingenua cooperación de los norteamericanos y europeos.

Lo que sí, y pese a sus éxitos geopolíticos, el ingeniero y antiguo secuestrador de diplomáticos gringos ha fallado en los terrenos económicos, por lo que urgía un cambio a sus políticas y un reclamo de los ciudadanos que exigen poner fin a la inflación, una mayor apertura del comercio y reducción al gasto y del endeudamiento público.

En Irán, como hemos dicho, existen una especie de partidos políticos, sin embargo, los candidatos, como individuos y en el terreno de sus propuestas e ideas tienen más peso que los intereses de grupo, por lo que importaba mucho las ideas que conformaban las plataformas de los candidatos; hace unos meses, se hablaba que los hermanos  Artajerjes y Alí Larijani, presidentes del Parlamento y la Suprema Corte persa, miembros de una linajuda familia que se ha mantenido en las esferas del poder, según se dice, al menos desde la época de los Sasánidas, esto es, el siglo III d.C., y padres en buena medida del impulso a la ciencia y tecnología que ha vivido Persia desde finales de los años 80, buscarían la Presidencia; no fue así, sino que se postularon una serie de personajes no menos influyentes.

Entre los aspirantes a la Presidencia destacó Akbar Hashemí Rafsanjani, quien ya ostentó la Primera Magistratura del País de 1989 a 1997, y que contaba con las muy sospechosas simpatías de Occidente por ser reformista... el Consejo de los Guardianes, que también funge como autoridad electoral, sopesó sin duda estas simpatías como contrarias al proyecto nacional persa y fue sacado de la contienda, el clérigo, en su momento uno de los más fieles colaboradores de Khomeini y uno de los más directos críticos contra Ahmadinejhad, se disciplinó y aceptó no participar en el proceso electoral. Igualmente, uno de los principales aliados de Ahmadinejhad: Esfandiar Rahim Masahei, quien además es su cuñado, para evitar el continuismo de las posturas del Presidente saliente. Los principales candidatos oscilaron desde clérigos cercanos al Líder Supremo Alí Khamenei, a militares y el actual alcalde de la capital Teherán, cargo que ostentó también Ahmadinejhad antes de optar por la Presidencia.

Finalmente, el favorecido por los sufragios de un proceso electoral en que participó un 80% del padrón, y con 18 millones de votos para él, cerca de la mitad del total de los votantes, fue el clérigo moderado Hassan Rohani-- en la foto con que se abre esta entrada (nótese el apellido, con la misma raíz indoeuropea que el nombre usado por Tolkien en El Señor de los Anillos para el Reino de los Jinetes de la Marca de Rohan, no en balde, el esquema detrás de la mitología pensada por el profesor de Oxford, lo mismo que la que creara el Texano Robert E. Howard  más o menos por la misma época, es brindar una explicación mítica al origen de los pueblos indoeuropeos, que abarca a germánicos, iránios, grecolatinos e hindúes entre otros)-- Quien ha sido tanto Secretario como representante del Líder Supremo en el Consejo de Seguridad Nacional.

Por reformista no debemos entender que Rohani será un prooccidental y de repente Irán se convertirá en una República Laica al estilo de la Turquía de Atatürk que es lo que quisieran ver en EUA; se trata de alguien que buscará disminuir la tensión en lo que pueda pero no transigirá con los intereses ajenos a los Persas, y que sin duda buscará acertar en los terrenos económicos, donde fracasó Ahmadinejhad; en ello, su mandato probablemente será muy parecido al del antecesor del ingeniero de orígenes judíos y azeríes, Mohamhed Al-Khatami, bajo cuyo mandato, reformista, Irán tuvo un fuerte crecimiento económico y una gran apertura al comercio exterior, sin que aquello representase una ruptura con el régimen vigente desde 1979 ni un acercamiento a Washington o condescendencia a los intereses petroleros de Occidente. No obsta a lo anterior que Rohani, en 2009 apoyara las protestas en contra de la reelección de Ahmadinejhad, dichos movimientos no fueron en contra del sistema político, sino en contra de la persona del mandatario reelecto, pero erróneamente los medios en Occidente nos hacían creer que era una protesta contra el régimen, una visión bastante interesada de todo.

Por el contrario, veremos que Irán asumirá un rol cada vez más asertivo en cuanto a la defensa de sus intereses estratégicos regionales, a la vez que demandará una mayor participación en el entramado internacional, como gran potencia, quizá buscará un acomodo como otra de las emergentes y de ahí su cada vez mayor vinculación con el BRIC, Rohani a diferencia de Ahmadinejhad quizá asegurará una mayor prudencia y un mayor cálculo en los movimientos persas, así como una diplomacia astuta que ofrezca una cara amable a Occidente a la vez que continúa con el fortalecimiento del sistema de defensa y buscando minar el poderío israelí en la región. Lo que atestiguamos, en estos momentos, es el resurgimiento de los imperios asiáticos, y no cabe duda que Irán volverá a ser uno de ellos y determinante para el futuro.

De momento, Irán acaba de mandar a 4,000 hombres de la élite de sus fuerzas armadas: la Guardia Revolucionaria, a Siria para apoyar al Gobierno de Assad ante los rebeldes, que si bien van en retirada, son ahora más que nunca apoyados por Occidente y por las potencias Sunnitas, incluso, es visible ya el papel del Egipto ahora gobernado por la Hermandad Musulmana, --pues acaba de ordenarse, por el Presidente Mohamhed Morsi, la ruptura de relaciones diplomáticas con Damasco y el apoyo a los rebeldes,-- como parte del "Cinturón Antipersa" que se busca crear para evitar el crecimiento de Irán. Sigamos atentos a cómo se dan los acontecimientos en el Medio Oriente, que sin duda transformarán a nuestro mundo.

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