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20 de junio de 2013

HOMBRE DE ACERO


Se acaba de estrenar en las salas de cine la película El Hombre de Acero, una nueva adaptación a la pantalla grande de Superman, en lo que parece ya una decidida vía de DC por competir con Marvel en los terrenos cinematrográficos, impulsada por el éxito de la trilogía sobre Batman del director británico Cristopher Nolan, quien ahora funge como productor, mientras que la realización se encuentra a cargo de Zack Snider, quien ya ha cosechado las mieles del éxito con las adaptaciones --perfectas-- al cine de dos legendarios hitos en el mundo de la historieta: 300 de Frank Miller, que narra la hazaña del Rey Leóniodas de Esparta y trescientos de sus mejores guerreros al frenar en el Paso de las Termópilas al inmenso ejército persa en el siglo V a.C., y Watchmen de Alan Moore, una extraordinaria obra de crítica social y política a Estados Unidos que es considerada incluso, como una de las novelas, sin serlo, mejor escritas del siglo XX.

En la memoria y el imaginario de muchos, ciertamente queda la película de 1978 y sus mediocres secuelas pero que le dieron fama, fortuna y el cariño del público a un excelente actor y gran ser humano como Christopher Reeve, hombre quien después sería víctima del infortunio tras sufrir un accidente ecuestre, quedando tetrapléjico, pero dando una verdadera lección de coraje y amor por la vida, hasta su muerte en el año 2004; la obra de Richard Donner pasó a la historia como la primera adaptación seria de un cómic a la pantalla grande, y Reeve fue tan trascendente que incluso, Superman fue dibujado por varios artistas desde entonces con sus rasgos o un gran parecido a él.

Platicando con un amigo, novel aficionado a los cómics, y que ya ha visto la película (yo aun no la he visto), me decía que no le gustaba que Superman, ahora interpretado por el británico Henry Cavill, sea tan ñoño. La verdad, creo que el personaje, que por cierto, cumple 75 años de haber sido publicado por primera vez en el número 1 de la revista Action Comics, es la representación clásica del héroe, que cae pesada, ciertamente, en un mundo en que tanto en la literatura, como en el cine o la TV y por supuesto, los cómics, se encuentra fascinado por los antihéroes o de plano por los villanos, así, dentro de la propia DC, Batman ha opacado al kriptoniano con su atormentada historia y su demencia, y Marvel precisamente basó la popularidad de sus personajes al ser tan poco heróicos, como un Spider-Man, sobre el que en su momento hablaré, que no es más que un mediocre y un perdedor que tiene en común con Batman el impulso de un terrible complejo de culpa y cierto grado de neurosis.

Quizá también pese sobre esta imagen "ñoña" del Hombre del Mañana el McCarthysmo en los años cincuenta que hizo que las historietas se edulcoraran y que aparte, convirtieron a Superman en un ícono americano, durante la Segunda Guerra Mundial con su primera (y preciosa) serie de animación en que se enfrenta a Japoneses y Nazis, y después al Comunismo Ruso en plena Guerra Fría. Lo cual resulta curioso, pues ni Jerry Siegel ni Joe Schuster, creadores del personaje, eran estadounidenses; por el contrario, ambos eran Canadienses, nativos de Ontario y además descendientes de Judíos emigrados procedentes de Europa Oriental.Ciertamente, ambos llegaron muy jóvenes a Nueva York a buscar su sueño como creativos en el mundo de las historietas a finales de los años veinte; por aquel entonces no existían los cómics del género del superhéroe, propiamente, sino que existían las tiras cómicas en los periódicos, monopolizadas por la King Features Syndicate, parte del imperio mediático de Randolph Hearst y uno de cuyos creativos: Lee Falk creó a los que se consideran las primeras historias del género: El Fantasma, la saga ficticia de la familia de Kip Walker, un marino británico naufragado en el Africa Central que decide ayudar a los nativos contra los tratantes de esclavos y los piratas y cuyo papel ha pasado de generación en generación desde el siglo XVII, para enfrentar en el mundo de hoy al crimen organizado y militares golpistas, adoptando el clásico disfraz entallado y la máscara para ocultar el rostro, aunque sin poderes especiales.

El Fantasma empezó a aparecer en las ediciones dominicales de los periódicos en 1936, aunque ya anteriormente, Falk experimentó en otra de sus tiras con un personaje que sí tenía poderes especiales, fundamentalmente de hipnosis, éste fue Mandrake el Mago, en 1934; por esos años, la Ciencia Ficción también tenía su espacio y una de las tiras más populares era, sin duda, la de Flash Gordon, estrella del fútbol americano colegial que era transportado al planeta Mongo en compañía del Dr. Zarkov y de la periodista Dale Arden, convirtiéndose en un héroe que combate al tiránico emperador Ming "el Despiadado".

Todos estos personajes siguen apareciendo en los diarios de muchos países, como México, distribuidos por la King Features, y aunque modernamente también se han editado publicaciones en revistas periódicas de ellos, son considerados clásicos y dichas revistas individuales son muy cotizadas. Sin embargo, ninguna de ellos era como Súperman. Los demás cómics que se hacían en Estados Unidos, y de ahí el nombre, eran historias humorísticas o que más que nada se dirigían a los niños, piénsese en Lorenzo y Pepita, Educando a Papá, Mutt y Jeff, aunque es de destacar una verdadera joya, muy avanzada para su época, los primeros decenios del siglo XX: Little Nemo in Slumberland, sobre un niño que vive aventuras oníricas, creación de Winsor McCay, que aun hoy destaca por la calidad de sus argumentos y un impecable dibujo.

Otro medio de publicación de los primeros superhéroes fueron los pulp, novelas de folletín a precios populares (piénsese en The Shadow, personaje que llegó a las radionovelas y que fue malogradamente llevado a la pantalla en 1994 con Alec Baldwin como intérprete, en una película que representó un bache en su por entonces ascendente carrera y descarriló por completo la de Penélope Ann Miller, quien prometía ser una gran luminaria femenina de Holywood y se quedó en el camino, otros personajes parecidos fueron Fantomas y Rocambole, ambos surgidos a fines del siglo XIX en Francia, el primero, por cierto, después llegaría al cómic) o revistas literarias de ciencia-ficción, como Amazing Stories o Astounding Tales, en las que, por ejemplo, empezaron a publicar tanto Isaac Asimov como Ray Bradbury sus primeros trabajos, junto con Lovecraft o Robert E. Howard, todo formando parte de una década de los treinta en que había una gran fe en el futuro y comenzaba a hablarse de la tecnología espacial, extraterrestres y civilizaciones perdidas, robots y computadoras, los jóvenes Siegel y Schuster eran ávidos lectores de todo ello y quisieron crear un personaje que compilara todo ello.


Pero además, existía por esos años la estela del Nazismo, Siegel y Schuster, por su parte, con familiares en Alemania y Polonia, sabían del antisemitismo de Hitler, pero también de la base de muchas de sus ideas en las tesis filosóficas de Friedrich Nietzche y su idea del Superhombre, un hombre totalmente racional que supera los juicios morales y debe someter a aquellos que no han logrado despojarse de las ataduras éticas, Nietzche además, lo define como parte de un mito ario o indoeuropeo, y por eso lo relaciona con el profeta persa Zaratustra o Zoroastro en una de sus obras más conocidas. Al parecer, Siegel y Schuster quisieron jugar originalmente con esta idea, y plantearon una primera visión malévola de Súperman como un hombre que recibe poderes místicos que lo convierten en una especie de semidiós --idea que después sería empleada en 1939, pero manteniéndolo como héroe y no villano, por Bill Parker y CC. Beck para el Capitán Marvel, héroe principal de la editorial Fawcett Comics, después adquirida, junto a sus personajes, por DC-- pero fue desechada, para dar paso a alguien que fuese todo lo contrario: el súperhombre sería un hombre con un código moral estricto y un afán de justicia total.

Así, si uno revisa la historia del personaje, podemos ver que Kriptón, el mundo originario de Kal-El es un mundo nietzchiano, en el que no existe la fe, ni las emociones y los sentimientos se reprimen, todo en aras de la ciencia y la razón. El mismo planeta es frío, estéril y está muriendo por culpa de su estrella, una gigante roja a punto de convertirse en supernova. Al llegar a la Tierra, Kal-El es adoptado y criado por el matrimonio Kent, en Smallville, un pueblo ficticio situado en el estado de Kansas, y resulta que su familia adoptiva es la típica familia conservadora del medio-oeste norteamericano. De esa forma, Clark Kent, nombre que le es dado por sus padres adoptivos, se convierte en un hombre con profundos y fuertes valores cristianos aunque propios de una etica protestante rayana en el puritanismo y un patriotismo fidelísimo, esto es, todo lo contrario a Nietzche, pues no busca dominar a los demás sino por el contrario, ayudarlos y protegerlos. Como en el mito de los Nibelungos, (conocido también por la pareja creativa detrás del personaje) que Sigfrido, hijo de Odín, es criado por unos enanos, Clark no sabrá de su verdadero origen sino hasta llegar a su edad adulta, y es cuando comprende su superioridad sobre los humanos. Es entonces cuando el joven Kent marcha a Metrópolis a trabajar como reportero, --por cierto, Metrópolis, EUA es una población real, que probablemente los jóvenes canadienses conocieron cuando llegaron al país, pues se encuentra cerca de la frontera, en el estado de Ilinois y no lejos de Chicago, aunque en realidad, es una ciudad pequeña, más semejante a Smallville que a una gran urbe, y contrario a lo que se cree, su versión ficticia no fue inspirada por Nueva York, como sí lo fue Ciudad Gótica, sino por Toronto-- Trabajando para el Daily Planet y en ocasiones para el Daily Star, éste último, tal cual clon en el cómic de un diario de la mencionada ciudad canadiense.

El personaje ha pasado sin embargo por diversos cambios en el complejísimo universo DC: en los años 50 y 60, con la aparición de Marvel y tras el McCarthysmo, desaparecieron varios de los personajes antiguos, contemporáneos de Batman y Superman como Flash y Linterna Verde para ser sustituidos por personajes similares pero renovados, surgió la idea del multiverso para justificar la aparición de agregados como Superboy, Krypto y Supergirl, entre otros cambios al personaje. Lo más drástico ocurrió en 1985 con la llamada Crisis de las Tierras Infinitas, lo que motivó un reinicio de buena parte del "Universo DC", y entre ello, Súperman. El responsable de ello fue un brillante creativo británico llamado John Byrne:

Byrne (en la foto) humanizó mucho a Súperman cuyos poderes fueron exagerados al colmo en los cómics de los años 50 a 70, al grado de que en la película, Reeve es capaz de hacer retroceder al tiempo, o en la reciente versión de Brian Singer, una mediocre secuela de la serie iniciada por Donner, con una visión de Superman ya anticuada y que en mucho motivó el relanzamiento cinematográfico del personaje, capaz de levantar y lanzar al espacio a una enorme masa de tierra, y sobre el cual existe una visión casi divina y mesiánica.

Byrne hizo que Kal-El se preocupase por desarrollarse también como Clark Kent y éste no fuese solo la máscara detrás de la cual se oculta el kriptoniano, sino una persona real del cual Súperman es solo un aspecto: en vez de ser un sujeto timorato y torpe, Kent es retratado como un periodista de denuncia y activo, ganador de premios y reconocido incluso como autor de novelas policíacas, mantuvo vivos al matrimonio que lo adoptó como un referente moral para el kriptoniano, a Lois Lane de ser la típica "chica en apuros" la convirtió en una reportera sumamente temeraria y agresiva, y a Jimmy Olsen, de ser el patiño adolescente de la historia en un joven fotógrafo proveniente de una familia problemática; el cambio más radical fue Lex Luthor, que de ser un científico loco que solo podía ser visto como emocionante por los niños, tal y como lo retrataron Gene Hackman o Kevin Spacey, lo convirtió, sí en un científico pero también en un empresario millonario con nexos con el crimen organizado, sumamente ambicioso y narcisista que ejerce de verdadero cacique de Metrópolis y es rival de negocios de Bruce Wayne/Batman y que ambiciona el poder político y siente una enorme envidia por el kriptoniano y su popularidad, además de querer apropiarse de control sobre él y la tecnología alienígena que pueda encontrarse.

Además, Superman desarrollaría poco a poco sus poderes, a medida que sus células fueron acumulando energía de nuestro sol amarillo que propició reacciones bioquímicas en su naturaleza kriptoniana que son la fuente de sus poderes: primero empezó a tener más velocidad, aumentó su fuerza, empezó a tener visión de rayos X y de calor, la misma fuerza de los pulmones le dio un poderoso aliento, y finalmente, pudo adquirir un poder de levitación-vuelo.

Esta visión de Súperman fue realmente trascendente, más después del evento conocido como la Muerte/Retorno del héroe, considerada una de las mejores sagas jamás escrita y dibujada en la Historia de los cómics, y así llegó a la TV en la serie Lois & Clark, las Nuevas Aventuras de Superman, con Dean Cain y la después "esposa desesperada" Teri Hatcher en los papeles protagónicos, más tarde, esta visión inspiraría la serie que contaría los orígenes de Superman en forma extraordinaria: Smallville, de la que ya hablé en una ocasión, con Tom Welling como el kriptoniano y el excelente Michael Rosenbaum, quien probablemente ha encarnado al mejor Lex Luthor jamás visto.

Pero recientemente hubo un nuevo cambio radical a la saga no solamente de Superman, sino de gran parte de las publicaciones de DC, en lo que se llamó: The New 52, por los 52 títulos publicados por la editora que fueron afectados, ahora, los Kent fueron enviados a la tumba de nuevo, y el traje del héroe ha sido modificado, abandonando el estilo que tomaron Siegel y Schuster, inspirado en los trajes de trapecistas de circo de los años 30 con el a todas luces anacrónico y ridículo calzón rojo, hoy en día se ha hecho canon que el traje es en realidad una armadura kriptoniana, lo mismo que la "S", que ya desde la película de Donner y en Smallville es en realidad un emblema heráldico de ese planeta que semeja a dicha letra de nuestro alfabeto y que lleva a Lois Lane a bautizar a quien primero aparecía como "el manchón" por la gran velocidad, como "Superman". La "S" según ha quedado asentado, es el emblema del clan El de Kriptón y es también el símbolo que significa "esperanza" en el ficticio sistema de escritura de aquel mundo.


Por lo demás, el esquema actual sigue el estilo de Byrne: Luthor sigue siendo un millonario de oscuros fines y peores alianzas, Clark Kent, rejuvenecido, es un reportero de 23 años que denuncia la corrupción de las autoridades y la situación de pobreza de gran parte de la población de Metrópolis, --algo similar al Superman original de los años 30 en los coletazos de la Gran Depresión-- el Daily Planet es ahora un emporio de medios de comunicación al que Kent termina renunciando, Lois Lane ya no es tanto el interés amoroso de éste, sino una agresiva periodista, mayor que él de edad y en rango dentro del Planet que lo ningunea y a veces explota, Jimmy Olsen, el fotógrafo renta junto con Clark al mismo departamento; lo que sí cambia es la percepción que en el cómic tiene el público y el Gobierno del kriptoniano:

Para empezar, y en algo que ya empezaba a operar en la continuidad anterior (1986-2011), Superman se ha distanciado del patrioterismo norteamericano, en el cómic se percibe una línea más crítica contra la actuación de los gobiernos gringos de Bush Jr. y Obama, sobre todo a nivel internacional, y Superman desea proteger a toda la Tierra y jamás subordinarse a los intereses norteamericanos, en sus páginas se percibe una velada crítica al belicismo y a los juegos de poder global que vemos hoy en día, así como a la actual crisis económica que azota a Estados Unidos. En segundo lugar, el Ultimo Hijo de Kripton no es visto con admiración ni con gusto por el pueblo y el gobierno, sino con temor y sospecha, a veces, hasta con ingratitud. Superman, además, se siente enorme, terriblemente solo porque, efectivamente, lo está. Aunque también se ha cambiado la historia para decirnos que, no podía ser el único kriptoniano vivo, por la avanzada tecnología de su civilización, existiendo colonias en otros planetas, y su prima Kara Zor-El o Supergirl, además del antiguo enemigo de su padre, el General Zod; sin embargo, esos kriptonianos generalmente están alejados de él, si no es que le están enfrentados, por lo que en la Tierra es el único. De esta forma, su interés amoroso no puede ser Lois Lane, de quien lo aleja su identidad secreta y su doble vida, así como la conciencia de no ser igual que ella, sino la mitológica Mujer Maravilla, que igualmente se siente aislada y sola.

La actual película parece ceñirse a esta nueva visión del "azuloso" y a girar en torno a la gran tragedia del personaje: su soledad.

Superman, por tanto, ya no es un ícono norteamericano, es una imagen arquetípica del héroe universal; el cómic de este género nos ha venido a brindar una mitología de la que el mundo actual carece pero es necesaria, ahí radica su indudable importancia y su trascendencia. Espero con ansia el fin de semana para ver la nueva adaptación a la pantalla grande de este personaje sin el que la cultura popular actual estaría incompleta o de plano, no existiría en buena parte.

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