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23 de mayo de 2012

EL FINAL DE "DOCTOR HOUSE"

La Televisión es un espejo que ha venido reflejando, desde la década de 1950, el estado de la sociedad, temores, vicios, ópticas y demás características; para entender cada época, a partir de la mitad del siglo XX, basta que miremos las series que han sido emblemáticas.

Los años cincuenta, todavía con su candor e inocencia, produjeron en la TV norteamericana series sobre la épica del Viejo Oeste con sus buenos puros y sus malos totales: "El Llanero Solitario", "Bonanza" fueron ejemplos de ello, a fines de esa década, "Los Intocables" si bien relataba hechos reales desprendidos de las memorias de Elliot Ness y su lucha contra el Crimen Organizado en el Chicago de los años 20, lo hacía desde la óptica maniquea del bien vs. el mal.

En los sesenta, el clima del arte pop, con su psicodelia y ambiente juvenil inspiró la versión televisiva de Batman, una mezcla de parodia, caricatura e ingenuidad sobre un personaje originalmente oscuro y de villanos temibles que constituyó un clásico, odiado por unos y respetado por otros a la vez, sobre el que no caben medias tintas; la conquista del espacio y el optimismo por el futuro, a su vez, impulsaron el surgimiento de otra serie de culto de la época: "Star Trek", que generaría todo un movimiento de fans, memorabilia y souvenirs, convenciones y curiosidades, juegos y modas a nivel mundial, prefigurando lo alcanzado por la obra cinematográfica de George Lucas diez años después, y que al igual que esta última ha trascendido generaciones y épocas, llegando hasta nuestros días.

Los setenta, con la mujer liberada y activa, legaron a "Los Angeles de Charlie" mientras que el avance tecnológico y el clima de la Guerra Fría motivaron las series "El Hombre Nuclear" y "La Mujer Biónica".

Los ochenta, por un lado nos regalaron telenovelas emblemáticas sobre la intriga en el mundo empresarial, iniciadas en los 70 con "Dallas" (serie que merece por sí misma un post completo), como "Dinastía" o "Falcon Crest" y por otro, los vertiginosos desarrollos tecnológicos en la electrónica motivaron la aparición de una serie clásica: "El Auto Increíble", que en sí misma, describe esa década. Para cerrar el siglo XX, en la década de los 90, y contrario al optimismo hasta entonces reinante, apareció otra serie de culto: "Los Expedientes Secretos X" (que también merece un post para sí sola) que en medio de la prosperidad de la Era Clinton y de la victoria de los Norteamericanos sobre el enemigo Soviético mostraban la desconfianza hacia las autoridades y el temor permanente a ser engañados por un Gobierno que podría estar ocultando una realidad mucho más oscura detrás.

Pero en esta década inicial del siglo XXI, podemos, sin lugar a dudas, considerar como la serie emblemática  a este programa acerca de un médico permanentemente malhumorado, un tanto desfachatado, perezoso, mal educado, grosero y egoísta y para acabarla, hasta cojo, que durante ocho años habitó la pantalla chica y tuvo un éxito mundial.

El Dr. Gregory House, fue interpretado a un grado excelso por el británico Hugh Laurie hasta hace 2 noches, este actor era ya para 2004, fecha en que inició el rodaje de la serie, un consagrado en su natal Inglaterra; durante la década de los 80 e inicio de los 90 era considerado un gran cómico de la TV y el cine británicos, adquiriendo notoriedad con la serie "Jeeeves and Wooster" al lado de su gran amigo y pareja cómica Stephen Fry; hombre de claro ingenio, talento musical además de actoral y aún literario, con un humor natural, agnóstico pero con una moralidad intachable que destaca por el apego ejemplar a su familia, Laurie había brincado a Holywood en los últimos años del pasado siglo desempeñando papeles secundarios, como en la extraña película infantil "Stuart Little" o en "101 Dálmatas", cuando le ofrecieron el papel del bizarro médico, Laurie filmaba el remake de "El Vuelo del Phoenix", al lado de Dennis Quaid, y que originalmente había sido protagonizada por James Stewart y Ernest Borgnine en los años sesenta. El video de la audición se puede ver en Youtube, y lo primero que sorprendió a los productores fue la facilidad con la que Laurie se deshizo de su característico acento británico y sus modismos para adoptar la forma de hablar del norteamericano promedio, algo muy difícil, tanto como que un español adopte la pronunciación mexicana, o más difícil: cubana, de la lengua castellana.

La serie originalmente estaba planteada como procedimental, es decir, que al igual que en las tan en boga al momento de su inicio: "CSI" o "La Ley y el Orden", el protagonista fuera el caso a tratar en cada episodio, siendo que en dichas series el objeto era dar con el delincuente responsable, en el caso de las aventuras médicas de House, el objeto sería dar con los microbios, bacterias, virus, tumores o fallas orgánicas responsables de los padecimientos del paciente, investigación detectivesca acompañada de un gran despliegue de tecnología médica (la serie parecía haber sido escrita por un radiólogo o un laboratorista, muchas veces) y el genio deductivo de un médico inspirado en Sherlock Holmes, quien a su vez, fue inspirado por un medico, profesor en la Universidad de Edimburgo, que le dio clases a Arthur Conan Doyle, creador del mítico detective. Así, House compartió muchos rasgos con aquel personaje victoriano, y fueron esos rasgos, tan peculiares, y a la vez, tan actuales, los que le generaron tan inmensa popularidad y terminaron haciendo que la serie girase en torno al personaje y los casos quedaran en un segundo plano. Así, la serie fue un rompimiento con el típico drama médico: desde las míticas "Hospital General" y "Los Hombres de Blanco" de los 80, "Emergency Room" que en los 90 le abrió la puerta de la fama a George Clooney , pero que no fue más allá de presentar dramas de enfermos y accidentados con el conocimiento biológico y tecnológico del guionista y productor: el famoso escritor de Ciencia Ficción, ya fallecido, Michael Crichton, o que continúa con "Grey's Anatomy" o la muy cursi, sentimantaloide y sosa "A Gifted Man": las historias de amor entre los doctorcitos, doctorcitas y enfermeras, su humanitarismo y su bondad para con los pacientes y sus sufridas familias.

A decir verdad, y a pesar de lo mucho que me agradaba el personaje del Dr. House, a partir de la sexta temporada me cansó un tanto, cuando la serie, precisamente derivó en los romances de hospital: House con Cuddy, Chase con Cameron y "la 13" con Foreman, todos ellos parte del equipo de jóvenes médicos que estaban asignados a trabajar con él en el departamento de Patología del hospital.

House, al igual que Holmes, es un genio, una persona con un coeficiente intelectual muy elevado, y como tal,  padece de problemas para socializar con los demás, cosa que, por otro lado, conozco por experiencia propia--yo, no es por presumir, pero tengo un IQ de 157--la verdad, me he identificado mucho con House, y mientras a mucha gente le parece desagradable y hasta odioso, a mí se me ha hecho un personaje bastante simpático y gracioso, no solo por la buena dosis de humor negro e ironía que Laurie le imprimió a su personaje, siendo extraordinario su manejo del lenguaje gestual, sino porque entiendo muchas veces sus actitudes; cuando uno tiene un IQ alto tiende a sentirse que se encuentra por encima de los demás, y que puedes contemplar la vida como un espectador a una película o una obra de teatro en la que los demás actúan, muchas veces carecemos de empatía y se nos dificulta entender a los demás y meternos en sus zapatos, somos perfeccionistas y quisieramos que el mundo funcione como nosotros queremos que funcione y los demás actúen y piensen como nosotros.

Ayer, por ejemplo, tuve un conflicto en el que yo me comporté como un energúmeno con una persona por que no coinciden sus visiones políticas con las mías, en este tenso proceso electoral, creo que fui injusto con él y me pasé, pero ahora no sé como pedirle disculpas, quisiera mejor esperar a que pase el mes de julio para hacerlo; en fin, es parte de mi forma de ser que muchas veces hace que tienda a aislarme de los demás y a no comprenderlos, y a juzgarlos raudamente, y es que somos personas que tendemos, muchas veces, a la soberbia.

En House, estos rasgos llegan a la egolatría más extrema y al desinterés por los demás más egoísta, le cuesta mucho trabajo admitir sus errores y digerir la frustración (como a mí) es obsesivo y tiene una curiosidad científica que pasa por encima del bienestar del paciente, otro aspecto de House es su adicción a los analgésicos, en especial al Vicodin y su experimentación con drogas más fuertes, con el pretexto de una pierna mal operada de una lesión en los músculos tensores del muslo, que le genera dolor, pero un dolor más psicosomático que verdadero, provocado por sus depresiones (a eso sí no le entro); debido a su falta de empatía y a su egocentrismo, el rasgo que más llamó la atención del personaje en EUA fue sus malos tratos a los pacientes, sus majaderías y su sarcasmo o ironía, muchas veces hiriente, (aunque gracioso, a mi parecer), en México, sin embargo, estas actitudes del personaje no causaron tanto revuelo; en EUA, es típico de los hospitales privados, como el ficticio Princeton-Plainsboro en el que transcurre la acción de la serie, el brindar "calidad en el servicio", lo que muchas veces redunda en que médicos y enfermeras te reciben con una hipócrita sonrisa y huecas palabras de aliento, mientras que en México, House bien podría pasar desapercibido en una clínica del Seguro Social, donde médicos y enfermeras tratan con la punta del pie a pacientes y solicitantes, no por ser genios con problemas de sociabilidad, sino por la masificación del servicio, en que se atiende a cientos, cuando no a más de mil enfermos por día, el stress y la ineficiencia misma de los servicios públicos de salud y la propia y simple falta de educación y cortesía.

House así mismo se siente amargado por las constantes decepciones que encuentra en los demás, la hipocresía y las mentiras son lo que más le ha llenado de misantropía, "todos mienten" se repite una y otra vez, no cree ni en la sinceridad ni en el amor, de las mujeres solo le interesa lo físico (otra semejanza conmigo, jajaja) porque teme o presiente que las personas o una mujer de la que se enamore, siempre le va a traicionar o a fallar, es ateo (yo no, pero pasé por mi etapa de dudas), y en su soberbia intelectual cree que lo puede comprender todo, conocer todo, controlar y resolver todo.

Sin embargo, esto le hace no reconocer que existe gente que le admira, le quiere sinceramente y se preocupa por él. No pudo corresponder el sincero amor de su antigua compañera de universidad y directora del hospital, la Dra. Lisa Cuddy, interpretada por la muy atractiva Lisa Edelstein, terminando su relación en desastre, y con House en la cárcel, también en su momento rechazó a la Dra. Cameron, que llegó a sentir por él algo que más bien era una mezcla de lástima o compasión, siempre humilló a sus subalternos y siempre trató muy mal a su único amigo: el Dr. Wilson, sin embargo, al final, supo valorar que éste a pesar de todo, de todas las veces que le había pagado mal, como cuando falsificaba su firma y le robó un recetario para conseguir el Vicodín y otras drogas, cuando indirectamente ocasionó la muerte de su esposa, se entrometía en los tratamientos de sus pacientes, se aprovechaba de él, y demás, había sido la única persona que le había ofrecido su amistad sincera, sin esperar que House le correspondiera con buenas acciones, buenos tratos, muestras de afecto o lealtad, no, Wilson aceptó a House como era, lo comprendió   y mostró la empatía por House que éste no tenía hacia los demás y como tal buscó siempre ayudarle y lo mejor para él.

Por ello, el final de la serie me pareció, ciertamente, algo triste, pero a la vez bonito, en cuanto a que House encontró en la amistad de Wilson cierta redención... por otro lado, aquella idea de alejarse de todo para ahora sí, ser un espectador del "Gran Teatro del Mundo" como lo hace al final el gruñón Doctor, es bastante atractiva, algo inspirador...

En definitiva, el hecho de que esta serie pase a la Historia como la emblemática de la primera década del siglo XXI es algo representativo del individualismo, el egocentrismo, el materialismo y la soberbia del racionalismo que caracterizan a los hombres hoy, en ese sentido, House es un reflejo de la realidad actual, tal y como en su momento lo fueron las series de las que hablé al principio.

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