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4 de octubre de 2010

FEDERALISMO VS. CENTRALISMO EN MEXICO I--ANTECEDENTES

El tema tratado por @LuisClavel en su colaboración del otro día ha traído a colación el viejo debate entre Federalismo y Centralismo en México; que está muy lejos, todavía, de estar zanjado, puesto que, como bien hizo él una observación, desde Benito Juárez y Porfirio Díaz, el Federalismo fue más una teoría que una realidad, pues en la práctica, gobernadores y legislativos estatales quedaron sujetos a la autoridad del Gobierno nacional; el Senado, por ejemplo, surgió a iniciativa de Sebastián Lerdo de Tejada, (uno de los presidentes más impopulares, corruptos y elitistas que México ha tenido, aún así, prócer del "Liberalismo") que creó la cámara alta, cuando la Constitución de 1857 prevía un Congreso unicameral a fin de dividir al Legislativo, colocar en el senado a gente leal al presidente y debilitar el mecanismo de balance entre poderes previsto originalmente para evitar el surgimiento de otro dictador como Santa Anna, gracias al Senado, se pavimentó el camino para un dictador mucho más poderoso que el veracruzano, como fue Don Porfirio.

Sin embargo, el Federalismo en México cuenta con diversos antecedentes que lo justifican, es erróneo pensar, como tradicionalmente se hace, que los Constituyentes de 1824 adoptaron el sistema federal únicamente por imitación de lo hecho por los norteamericanos en su Ley fundamental de 1787, en parte esa fue una de las razones, y para entenderlo, habrá que volver los ojos a la época colonial:

 En el caso de EUA, cada una de las 13 colonias británicas era diferente una de la otra y había sido fundada a través de concesiones dadas por la corona a particulares, los Ingleses perfeccionaron el sistema de colonizar mediante empresas de particulares que luego sujetaban los territorios conquistados a la autoridad del Rey a cambio de beneficios económicos y nobiliarios, que aplicaron originalmente los Españoles, y debido al desinterés de los monarcas británicos, pudieron obtener un gran autogobierno e identidades propias entre ellos, tras la consumación de su Independencia, en 1781, los nuevos Estados independientes siguieron unidos por una mera alianza militar o confederación mas los problemas para ejercer las relaciones exteriores y el comercio común, llevó a que adoptasen el sistema federal, impulsado por Hamilton, Madison y Jay en los famosos "Federalist papers" donde estos próceres plantearon la formación de un sistema muy similar al aplicado en Suiza y Holanda en aquella época, pues es en realidad la Confederación Helvética el primer Estado que adoptó un verdadero sistema federal, sore todo tras la teocracia de Calvino a fin de armonizar en un solo ente político a las diferentes regiones, de etnia, lengua y credo diferentes.

Así, originalmente en EUA el federalismo fue ideado para unificar a 13 entidades políticas independientes las unas de las otras, (al menos al principio, con la expansión territorial, se fueron creando nuevos estados en los Territorios Federales que fueron llegando a cierto nivel de población y autosuficiencia económica)  lo que, según se plantea, fue lo contrario a México, donde había existido un todo monolítico durante los 300 años de Virreinato; por cierto, los ingleses corrigieron su sistema colonial tras la independencia norteamericana, y para 1854 organizaron a la India en un virreinato que tomó mucho de las experiencias implementadas por los ibéricos en América... sin embargo, esto tampoco es exacto, habrá que recordar que España funcionó, desde su unificación por los Reyes Católicos y hasta la muerte de Carlos II como una federación de reinos, unificados bajo la persona del monarca, pero que cada uno de ellos mantenía su propio ordenamiento jurídico y autoridades locales, algo que de forma similar se aplicó al imperio americano; así, cada uno de los conquistadores o particulares que lanzaron las operaciones de conquista y colonización en América, en cada región que exploraba y unía a la corona española fundaba un reino: el Reino de Nueva España, propiamente dicho, abarcó lo correspondiente al Imperio Azteca más Michoacán, esto es, el centro y sur del país, y fue sujeto por Cortés a la soberanía hispana, Nuño de Guzmán, por su parte, se aventuró por el Occidente, y el territorio conformado por Jalisco, Colima, Nayarit, Zacatecas y Aguascalientes se convirtió en la Nueva Galicia, los Montejo que se asentaron en la península maya, fundaron a la Capitanía General del Yucatán, y así, sucesivamente, aparecieron la Nueva Vizcaya, el Nuevo Reino de León, la Provincia del Nuevo Santander, etc. Cada uno de estos nuevos reinos, en forma similar a los que conformaban a la corona española en Europa, tenía sus propias autoridades: un gobernador y una audiencia con funciones judiciales y legislativas, así como ayuntamientos, aunque sin Cortes u órganos representativos, dada la prohibición decretada por los Reyes Católicos de que se establecieran esas instituciones para evitar que se les obstaculizara el establecimiento de impuestos y el aprovechamiento de los metales preciosos necesarios para financiar la ambiciosa política europea de España.

Sin embargo, el establecimiento de la figura del Virrey implicaba que éste, si bien tenía en forma directa la presidencia de la Audiencia de la Ciudad de México, que junto con la de Guadalajara constituían órganos de apelación de las audiencias menores de los otros reinos o gobernaciones de Indias, solo podía imponerse sobre los demás gobernadores en cuanto a que contaba con la representación del Rey y concentraba toda la recaudación fiscal de los diferentes reinos que se encontraban dentro de su Virreinato, igualmente, tenía el mando supremo sobre todas las fuerzas armadas tanto en tierra como en mar en el territorio bajo su gobierno, salvo en el caso de las Capitanías Generales de Yucatán y Guatemala, autónomas en ese aspecto; de esta forma, el Virreinato no era un monolito; incluso, llegó a haber conflictos entre el Virrey y algunos reinos, siendo el caso más notorio el enfrentamiento entre el Virrey Marqués de Villamanrique y la Nueva Galicia encabezada por la Audiencia de Guadalajara a fines del siglo XVI, misma que reivindicaba que el Virrey no podía inmiscuírse en la vida interna de un reino del cual el Virrey no era Gobernador, la contienda, finalmente, se resolvió a favor de Nueva Galicia.

En ese sentido, durante la época de los Habsburgo se dieron las diferencias regionales que llevaron a la distinción entre las distintas regiones de México: gastronomía, trajes típicos, música, dialectos y hablas locales, amparados bajo un sistema que permitía la autonomía regional; sin embargo, los Borbón y su concepción centralista a la francesa llevaron a ir en contra de la práctica política seguida hasta el momento: los reinos dieron su paso a las Intendencias, que no eran más que departamentos administrativos dirigidos por un Intendente que no dependía del Virrey, sino directamente de Madrid, con funciones administrativas y militares, despareciendo las audiencias excepto las dos mayores de México y Guadalajara, como cortes de apelación para los juzgados reales que se establecieron. Por cierto, los límites trazados para las Intendencias servirían después para delimitar a los estados de la República Federal.

La Constitución de Cádiz tendría muchos defectos, como el tomar mucho del constitucionalismo francés y olvidando las tradiciones políticas españolas en mucho mandadas al olvido por los Borbón, que hubieran sido suficientes para estructurar un gobierno representativo y con limitación al poder del rey, tuvo sin embargo, el punto a favor de recuperar la tradición autonómica española, con el establecimiento de las Diputaciones Provinciales, con las que, si bien habría un Jefe Superior Político en cada provincia, nombrado por la corona, en cada provincia habría un pequeño cuerpo legislativo encargado de emitir reglamentos y leyes en materias delimitadas por la propia carta, los Virreinatos desaparecieron y en su lugar quedaron provincias, con las extensiones que antes correspondían a las intendencias, por lo que Juan O'Donojú, no fue el último Virrey de la Nueva España, fue el último Jefe Superior Político de la Provincia de México (DF, Edo. de México, Hidalgo, Morelos y Guerrero) según la Carta Gaditana.

De esta forma, según se ve, el Federalismo en México cuenta con antecedentes históricos que le justifican, ¿pero, realmente ha funcionado? Lo veremos en el próximo post.
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En Brasil, las elecciones presidenciales se irán a una segunda vuelta, con lo que se muestra que la presunta heredera de Lula no la tenía tan fácil, sin embargo, gane quien gane, tendrá la misión de continuar el ascenso de la potencia amazónica hacia el rango de potencia mundial, hay todavía mucho camino por recorrer, pero van por la senda correcta, habrá que ver si Dilma Rouseff o José Serra tienen la misma astucia y maquiavelismo de Lula para lograr los objetivos nacionales, rompiendo con la tradición latinoamericana de la ruptura del nuevo gobernante con el anterior por el mantenimiento de continuidad. En cuanto a Lula, podemos esperar que brincará a un puesto diplomático importante, aupado por el BRIC + Turquía + Irán, ya lo veremos...

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