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3 de mayo de 2013

EL DESASTRE DE LA EDUCACIÓN PÚBLICA EN MEXICO


Sí, mis estimados lectores extranjeros, esos vándalos que ven en el vídeo no son pandilleros, delincuentes, hooligans o terroristas: son profesores de educación básica mexicanos en las huelgas y protestas que dirigen en contra de las reformas propuestas y ya decretadas por el Gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto; esto sucedió en la capital del estado de Guerrero: la ciudad de Chilpancingo.

No cabe duda que en su regreso al poder, el PRI se enfrenta a los propios demonios que engendró durante los 70 años de su anterior mandato. El mayor de esos monstruos está siendo el sistema educativo nacional, pese a la detención de la lideresa magisterial Elba Esther Gordillo en un espectacular golpe político, las organizaciones sindicales de los maestros son como la hidra y al cortar la cabeza, han surgido otras más y demuestra que es ya una plaga de nunca acabar.

El problema es que la educación pública en México no ha sido planteada para la finalidad, precisamente, de educar a las nuevas generaciones, sino para el control político y el adoctrinamiento, y esto, en general, es el problema de la educación a manos del Estado en todo el mundo, una tendencia que se implantó desde el siglo XIX. Antes de esto, la educación era entendida como un derecho y una obligación de los padres, ellos tenían en sus manos el deber originario de dar educación a los hijos, pero en general, se entendía que la educación no era un deber u obligación del Estado, sino una tarea correspondiente a la sociedad en general, por ello, participaban en ella las familias, el Estado por supuesto y la Iglesia, incluso, las Universidades medievales mostraban esto en su particular organización: como asociaciones de maestros y estudiantes para la búsqueda del conocimiento.

Pero, en cambio, la educación estatal radica en que los órganos del Gobierno son los que crean instituciones educativas, determinan su estructura, su organización y su forma de financiamiento, aparte de los contenidos curriculares. Además, como es el caso mexicano, se plantea que la educación debe estar al alcance de todos y que además, la educación debe ser un factor igualador, un factor que elimine las diferencias sociales y permita que todos tengan acceso a las mismas oportunidades, esto, de evidente inspiración marxista, es una utopía y un absurdo que no comprende la naturaleza real de lo que es la educación, misma que tiende a formar diferencias, antes de asentar igualdades. De no hacerlo así, la educación tenderá a perpetuar, por el contrario, injusticias, al no reconocer los méritos ni desechar los vicios .

Tras la Revolución, en México, al formarse la constitución hoy vigente en 1917, la influencia marxista propició que se plantease una educación, además de laica, en una tendencia propia del Liberalismo decimonónico, ya plasmado en la anterior carta de 1857, una educación gratuita, olvidando que nada es gratis en este mundo, y que lo que no se cobra al estudiante de colegiatura, se cobra al contribuyente; al colocar a la educación además, como función primordial y originaria del Estado, le toca a éste el formar los contenidos de los programas de estudio, y en el caso en que la Constitución graciosamente concede a los particulares el brindar educación, sólo para subsanar las carencias materiales del Estado, mismas que tienen un mero carácter temporal, según la redacción original del texto constitucional, estas escuelas privadas tienen que sujetarse a los dictados gubernamentales y no pueden variar los contenidos de los cursos, de ahí que se presenta la oportunidad para que con los cursos se puede moldear a la sociedad de acuerdo a los intereses de quien se encuentra en el poder.

Dejemos por un momento a un lado el papel de la enseñanza de la Historia, herramienta fundamental para la legitimación en el poder de los Liberales y de sus herederos los Revolucionarios, y vayámonos a la conformación de poderosos y enormes sindicatos de maestros a los que era obligatorio pertenecer para obtener trabajo en las escuelas públicas. A este gremio, además, se le concedieron prestaciones fabulosas que verdaderamente aparecen como privilegios: plazas hereditarias y vitalicias, concesión de puestos de trabajo a los egresados de las escuelas normales o de formación docente públicas en forma automática, ¿todo ello para qué? para aprovechar electoralmente el enorme número de agremiados, que se convirtieron así, en uno de los puntales del régimen priísta. Los maestros así, pasaban pronto de dar clases a curules de legisladores locales y federales, y el ser parte de los docentes públicos era garantía de vivir del erario cómodamente... siempre y cuando se remontara al interior del sindicato y de la colosal estructura de la Secretaría de Educación Pública (SEP), pues la realidad es que la mayoría de los maestros, haciendo un esfuerzo sincero diariamente en las aulas de las escuelas públicas, no tenía para más que tener un modo de vida modesto y que muchas veces compaginaba con alguna otra actividad económica para obtener un ingreso extra, aunque ciertamente, en los últimos años, y por obra y gracia de Elba Esther Gordillo de tan infausta memoria, las condiciones de trabajo de los profesores mejoraron, para que de esa forma, los estómagos agradecidos de los docentes le fueran leales a la lideresa chiapaneca.

De esta forma, el Sindicato se convirtió en semillero de priístas y también en una mafia corrupta de trepadores donde todo valía a fin de lograr subir hacia la cúspide y obtener más y mejores prestaciones, quedar en la gracia del líder o de los directivos: obtener puestos para los parientes y amigos, o tener dos o más nombramientos aunque no se dieran clases ni se trabajara, por gozar de una "comisión sindical" y solo preocuparse por cobrar salarios nunca merecidos. Como resultado, el sistema de educación pública: acartonado, limitado por los intereses del sindicato y sobre todo, visto como vehículo de justificación ideológica del Régimen Post-Revolucionario y para la obtención de prebendas, terminó por caer: si en las décadas de los 20 a los 50 se lograron enormes proezas en la alfabetización --recordemos la gran labor de José Vasconcelos-- y en el aumento de la escolaridad, para la década de los 90 el escenario era de estancamiento, y después, vino un desplome brutal.

La mayoría de los mexicanos, formados por la Educación Pública, carecen de cultura y hasta de buen gusto; no es de extrañarse que los géneros musicales más escuchados actualmente por los mexicanos sean la Banda Sinaloense o la música norteña, con canciones plagadas de letras abiertamente pornográficas o de apología del delito y la violencia, el léxico sea muy pobre, predominando las expresiones insultantes, injuriosas o despreciativas, la vulgaridad campee por doquier y tenga problemas para comprender lo que se lee, no hay gusto por la lectura, dificultades para realizar operaciones matemáticas básicas o seguir instrucciones, en pocas palabras, la escuela pública apenas logra hacer que los alumnos pasen del analfabetismo total al funcional.

En cuanto a las Universidades Públicas, las mismas se convirtieron igualmente en productoras de funcionarios, en medios para trepar hacia las altas esferas político-administrativas del Estado y poderes fácticos dentro del régimen, gozar de grandes porciones del erario e influencia; lo mismo, lo ocurrido en la toma de la Rectoría de la UNAM por unos cuantos vándalos, muestra que la propia universidad se enfrenta a los demonios que ella misma se fabricó: la protesta estudiantil, el adoctrinamiento marxista, el culto a la violencia revolucionaria, el mito de la "matanza" de Tlatelolco en 1968 y hasta los murales de Siqueiros u O'Gorman que adornan el campus y son pura apoteosis de la ideología derrumbada junto al Muro de Berlín en 1989. Ahora se enfrentan a aquello que ellas mismas han construido, ellas han producido y justificado vándalos por ser así la ideología vigente en esas casas de estudio... vándalos, que por cierto, su objetivo a pesar de aparentar ser antisistema en realidad es llegar a ser parte del sistema: estas actividades son como un escaparate para ser llamados a formar parte de los partidos políticos, ávidos de organizadores de manifestaciones o de grupos de choque, y de ahí en adelante: ¡a la caza de puestos públicos! No en balde, hay universidades, como la UDG, que han sido la fuente de redes clientelares y de tráfico de influencias en Jalisco y que han quedado más que evidenciadas en la actual administración de Aristóteles Sandoval.

Por ello, la reforma educativa que se plantea, tiene un aspecto positivo: la evaluación del personal docente, sujetarlo a estándares de calidad y de preparación, eliminar las canonjías y los privilegios, razón por la cual se han lanzado las protestas, pero además, este movimiento de los maestros que vemos en Michoacán, Oaxaca y Guerrero tienen también otra razón: el surgimiento de nuevos pequeños caciques que desean quedarse con el control del gremio sustituyendo a la maestra Elba Esther y desean presionar al Gobierno Federal para obtener de éste el reconocimiento a sus cotos de poder.

Aún así, la reforma educativa me parece parcial, tímida y que no resolverá muchos de los problemas que tenemos como sociedad por falta de una formación integral de los educandos:

  • La reforma educativa pasa del adoctrinamiento socialdemócrata y legitimador de los regímenes Liberal-Postrevolucionario imperante desde 1867 y 1910, al paradigma moderno de la educación: la formación por competencias, la simple capacitación para el trabajo, seguiremos sin la formación integral ni cultural de la persona, solo de mano de obra calificada.
  • Se mantendrá el monopolio originario del Estado y la concesión del servicio a particulares, manteniendo el control sobre programas y contenidos.
  • Se seguirá sin reconocer que la Educación de las nuevas generaciones es tarea de todos, de toda la Sociedad, empezando por la familia e incluyendo al Estado, pero también a la Iglesia y a cualquier otra comunidad religiosa, cuya ayuda debería ser reconocida y bienvenida como parte de la formación en valores auténticos, y no en actitudes como la falta de escrúpulos, el "chambismo", el "todo vale" para pasar por encima de los demás y el clientelismo político, que parecen ser las enseñanzas más trascendentales en la escuela pública, sobre todo a nivel superior.
  • No se toca a las Universidades, que deberían volver a la esencia de las mismas como agrupaciones de maestros y alumnos para la búsqueda de la verdad en vez de entes burocráticos creados por decreto, deberían ser instituciones en que el Estado tenga parte, pero sobre todo, las asociaciones de alumnos y egresados, de profesores, padres de familia y empresarios; este esquema, por ejemplo, ha sido exitoso para el funcionamiento de universidades en EUA o Inglaterra, como Harvard u Oxford.
  • Se mantiene la falsa gratuidad en la educación y no se estimula la meritocracia, el que la educación tenga un costo según las condiciones económicas del alumno o de la zona, (en áreas realmente miserables debe mantenerse la educación subsidiada o pagada por el Estado) y sujeta al mantenimiento de ciertos promedios de calificaciones.
  • Se debe dar libertad a los Directores de las escuelas a contratar a los maestros que resulten más idóneos mediante exámenes de oposición, eliminando así, al poder del sindicato.
Creo que es mucho pedir; no existe la voluntad ni creo que exista a futuro, de hacer cambios como los que lo planteo, y esto nada más por lo que ve a la educación pública, la privada también se encuentra sumida en un marasmo de mediocridad y sobre todo, una visión sobre ella pragmática y de negocio.

Perdonen que no sea optimista.


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