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4 de enero de 2013

DEL PRECIPICIO FISCAL A LA MONTAÑA IMPOSITIVA


Y bien, Estados Unidos, según se anunció ayer, se ha salvado del "precipicio fiscal" por el que amenazaba despeñarse su economía y con ella, la de todo el mundo, con un acuerdo entre los Demócratas y Republicanos en el seno del Congreso federal, acuerdo que no consiste en otra cosa más que en aquello que Obama quería y lo ha conseguido a base de acorralar a los representantes y senadores procedentes del Great Old Party al que tiene contra las cuerdas tras haber ganado la reelección, la matanza de Connecticut y una hábil campaña mediática para presentarlos como la encarnación de todos los males de EUA mientras él y los demás militantes del partido del asno azul pretenden pasar por los renovadores de la patria que la conducirán, y con ella, al mundo, a una nueva era de Justicia, Paz y Amor...

Pero la verdad, a mí me parece que está conduciendo a la todavía Superpotencia a desbarrancarse, pero desde lo alto de una altísima montaña de impuestos y deuda levantada para financiar sus enormes gastos.

¿En qué consiste el acuerdo bipartidista que según esto resuelve --momentáneamente-- las cosas? En algo muy simple: primero, en subir los impuestos a los ricos, esto es, a aquellos contribuyentes que ganen más de $400,0000 dólares anuales, a los que se les cobrará una tasa sobre sus ingresos que aumenta del 35% al 39%, mientras que el impuesto sobre el ahorro pasará del 15% al 18.8%, con lo que, al final, los ricos pagarán al Fisco un impuesto total del 60% sobre sus ingresos y ahorros que tengan en EUA, aparte de esto, piénsese en las contribuciones sobre la propiedad raíz, impuestos locales y demás, entre tanto, se busca que la clase media no sufra la subida de impuestos y no se recortan los programas asistenciales que favorecen a los más pobres...

Hasta ahora todo parece de una justicia sin par, se castiga a los ricos por serlo, después de todo, en nuestro vecino del norte, en los últimos veinte años ha crecido la desigualdad a niveles similares a los latinoamericanos; si bien es cierto, cuentan con una inmensa clase media que ya quisiéramos en cualquier país del sur del Río Bravo, la brecha entre ellos y aquellos que están por debajo del umbral de pobreza se ha vuelto muy ancha, lo mismo que la separación entre la clase media de los suburbios y los ricos de Ocean Drive o Beverly Hills, y se pretende que el Estado sea el regulador que iguale a todos en la sociedad; sin embargo, la receta que pretende aplicar el mandatario afroamericano no es otra más que la misma que han intentado aplicar los mandatarios latinoamericanos desde Juan Domingo Perón en Argentina a Luis Echeverría Alvarez en México con resultados por demás desastrosos.

¿Porqué? Porque, en primer lugar, es algo impulsado por demagogia y un discurso de confrontación y división en la sociedad: se repite que los ricos son malvados, "toda gran riqueza proviene de un gran crimen" y otras monsergas que se han repetido y se han generalizado desde hace dos mil años, y es que Nuestro Señor Jesucristo sí que metió al orbe cristiano y al mundo occidental, su sucesor secularizado, en camisa de once varas al respecto cuando dijo que "es más posible de que entre un camello por el ojo de una aguja que un rico en el Reino de los Cielos"... Desde entonces, el problema moral de la riqueza-pobreza ha sido uno de los temas más debatidos del Pensamiento Económico Occidental, y se quiera o no, en torno al mismo es que han surgido los principales sistemas económicos como el Capitalismo, que parte de la visión calvinista, si seguimos la opinión de Max Weber, de que la riqueza material es un signo visible de la predestinación al cielo, o el Comunismo que surge precisamente, de la opinión de que la riqueza es algo inmoral y producto de la injusticia. La verdad es que Cristo no criticaba las riquezas materiales en sí, sino a la actitud de adoración de ellas y hablaba de ser "pobre de espíritu" y ser desprendido y usarlas para beneficio de todos.

Sin embargo, queda claro que por naturaleza, los seres humanos, si bien iguales en dignidad y esencia, somos muy diferentes unos de los otros, la noción de "igualdad" es una utopía y una gran mentira, cuando lo que nos caracteriza es la desigualdad, si todos fueramos iguales, la vida en sociedad sería innecesaria, pues todos tendríamos las mismas aptitudes o capacidades y nos bastaríamos sin la ayuda de los demás, mientras que son nuestras diferencias las que nos hacen complementarios unos con otros, alguien puede tener capacidad para, por ejemplo, para ser un gran vendedor, mas puede no tenerla para construir o fabricar nada, así podemos tener a alguien como Vincent Van Gogh que podía pintar hermoso, pero era totalmente incapaz de vender uno de sus cuadros, y a quien su hermano Theo, su supuesto agente, la verdad, no le ayudó gran cosa; años después, tras su muerte, los que quedaron como propietarios de su obra contactaron a la gente correcta y tenemos que sus cuadros están entre los más caros de la Historia. Por lo tanto, los poseedores de la riqueza o los emprendedores, pueden tener ideas innovadoras y por tanto pueden desempeñar una función social muy importante, con su riqueza, pueden ser en realidad los distribuidores o creadores de más riqueza en la sociedad, al generar trabajo para los demás y la oportunidad de que ellos, a su vez, generen riqueza, una vez que los que saben producir o fabricar algo trabajen con, o para ellos.

Con esto, no quiero decir que todos los ricos sean ángeles, sin duda, los ha habido, en el curso de la Historia quienes han creado su riqueza en forma deshonesta y quienes la han creado gracias a su trabajo y han podido así disfrutar del producto de años y años de esfuerzo: no es lo mismo un Joseph Kennedy que se dedicó a la mera especulación financiera y al contrabando de alcohol en los años veinte para fundar su imperio familiar sin producir nada, que un Andrew Carnegie que fue de los grandes inversores en el ferrocarril y las acereras en EUA y que además de contribuir al progreso de su país después dio grandes cantidades para financiar actividades culturales, becas, escuelas y obras sociales; como tampoco es lo mismo un Carlos Slim que llegó a ser el hombre más rico del mundo no gracias a sus méritos emprendedores, sino a su estrecha vinculación con el poder político en México que le favoreció enormemente, que un Bill Gates que empezó en el garage de su casa a idear nuevos métodos de programación y manejo de las computadoras. Siendo realistas, tan falaz es el hablar de la implícita perversidad de las riquezas como falsos son los planteamientos de Juan Calvino respecto a que la riqueza es signo claro de bondad, eso depende de la actitud de las personas en cada caso.

De esta manera, lo que pretende Obama es aplicar la demagogia populista tan conocida por nosotros y ahogar a los ricos en impuestos, en vez de fomentar la inversión; en todo caso, debería castigar la simple acumulación de capitales sin que estos se inviertan en actividades productivas y por tanto, que echen a andar la maquinaria económica; lo único que provocará, y es lo que ya ha estado dándose, es la huida de capitales y de inversionistas.¿Recuerdan al socio de Mark Zuckerberg, fundador de Facebook? brasileño de nacimiento y naturalizado norteamericano, renunció a esta última nacionalidad y se fue a Singapur, con todo su dinero que ahora invierte allá, ¿Porqué George Lucas vendió Lucasfilm-Lucasarts a Disney? Por no querer pagar la andanada de impuestos que ahora se va a establecer, así, reduce su patrimonio y por tanto, se sale de la base de muchos impuestos. Al irse estos capitales, no solamente el Estado pierde la oportunidad de recaudar lo que pensaba, sino que se pierde la oportunidad de que ese dinero sea invertido en la generación de nuevos negocios u oportunidades de trabajo; incluso, si ese capital no se fuera, sería dinero que se sacaría de la circulación económica por el Estado para aplicarlo a sus "programas sociales".

Pero entonces, dirán: ¿no se supone que el Estado será el redistribuidor de la riqueza nacional? Las medidas asistenciales, se supone, alivian la miseria de los más pobres al brindarles financiamiento del Gobierno con el que pueden pagar servicios básicos como el de salud, y así ahorren sus magros recursos para el consumo, motor de la economía estadounidense, o darles un ingreso mediante el seguro de desempleo, mientras que el gasto público en obras de infraestructura crea empleos en el ramo de la construcción y en la burocracia, lo que inyecta dinero a la economía: ambos son postulados netamente Keynesianos y ambos, además, han fracasado rotundamente donde se han aplicado. En el primer caso, los pobres subvencionados no encuentran incentivos para dejar la pobreza, antes bien, se sienten dentro de una zona de confort y no pretenden dejar de ser mantenidos por los fondos gubernamentales, en el segundo caso, es fuente de malos manejos, corrupción y favoritismos a empresas concesionarias que se ven favorecidas por el mandamás de turno, además de que convierte al Estado en el máximo patrón y empleador del país, lo que muchas veces crea excelentes negocios para unos cuántos mientras la sociedad en general no ve o no recibe los beneficios, además de que crea una espiral en que el gasto público aumenta sin control.

Y el gran problema de EUA es el incremento exorbitante del gasto público bajo los dos últimos mandatos presidenciales, bajo la paranóica mentalidad post-11 de septiembre, los gastos en materia de defensa se han disparado, y hoy por hoy, EUA gasta mucho más en su maquinaria de guerra que el resto del "Top-Ten" de los países en el rubro. Súmese a esto el gasto en materia de pensiones, gasto corriente de una burocracia agigantada, por lo que no es de extrañarse que el Fondo Monetario Internacional diga con toda claridad, que el acuerdo es insuficiente para resolver la situación crítica de las finanzas públicas estadounidenses, para las cuales, en 2013 si bien los ingresos alcanzarán un aumento de $478,000 millones de dólares y sólo habrá una reducción del gasto de $9,000 millones, por lo que lo ingresado vía contribuciones no alcanzará para sufragar el alegre despilfarro que Washington realiza bajo la batuta de Soetoro: habrá que contraer más deuda, según nos dice el economista español Juan Ramón Rallo.

Así que esto no ha resuelto nada, en un año, o quizá antes, veremos nuevamente encenderse las alarmas en el Departamento del Tesoro, ahora bajo un titular quizá menos inepto o temerario que Timothy Geithner, o quizá más dócil a la irresponsable furia por el gasto de Obama, le veremos implorar por una elevación mayor del techo de endeudamiento, mismo que como límite ya no tiene sentido, pues fácilmente los legisladores gringos aceptan hacerlo, y mientras la migración de capitales e inversores se irá dando; quién sabe, quizá Warren Buffett inspiró a Obama a hacer esto porque quería sacar su dinero del país y arruinar a sus rivales y el Gobierno Demócrata, que le debe favores, le hizo caso, pero lo que es claro es que EUA parece seguir el mismo camino que varios de sus vecinos de continente han recorrido en el pasado, como Argentina con Perón o México con Echeverría y López Portillo, en esos casos, todo culminó con el fin de grandes periodos de desarrollo económico y la precipitación en crisis crónicas y estancamiento. Veremos que pasa...
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El "Tovarisch" De Pardieu:


Como muestra de lo que se viene en el mundo desarrollado, tanto en Europa como en Estados Unidos, tenemos el caso del famoso actor francés Gérard De Pardieu, que ha renunciado a la ciudadanía francesa ante el demencial proyecto de Hollande de gravar a las personas con mayores ingresos con un impuesto del 75%, algo que no puede más que calificarse de "asalto en despoblado", el grandulón histrión no ha tenido pelos en la lengua para denunciar que resulta totalmente injusto que una persona como él, que durante poco más de 40 años ha llevado una intensa carrera de trabajo actoral, que además ha invertido su dinero en su país donde ha fundado cadenas de restaurantes y dado empleo a otros ciudadanos galos, generando riqueza, tenga ahora que "apoquinar" para mantener a una burocracia, y a una clase política a las que ha calificado de "parasitarios, zánganos y holgazanes", además de extraordinariamente corrupta: basta recordar los sobornos recibidos por Sarkozy y las causas poco claras para la caída de Ghaddaffi en la que el ex-mandatario mucho tuvo que ver, los negocios sucios de Chirac y la Izquierdosa, activista pero privilegiadísma vida de la recientemente fallecida esposa de Francoise Mitterrand financiada por el erario, y qué decir de más atrás y los sobornos de diamantes dados por el tirano centroafricano Bokassa a Válery Giscard D'Estaigne... Ante ello, el Primer Ministro Francés, Jean Marc Ayrault salió a una conferencia de prensa insultando directamente al actor, calificándolo de "despreciable".

Para más INRI, hay que decir que el actual mandatario francés nunca ha desempeñado actividad económica alguna, sino que ha vivido de sus puestos partidistas y de saltar de un puesto político a otro, lo que no quita que tenga una gran afición por los autos deportivos... y por las mujeres, aún así, la prensa afecta a él no ha dudado en atacar a De Pardieu por su gusto por la bebida, las juergas y ser un tanto conflictivo.

Y de repente, Vladimir Vladimirovich Putin salió anunciando que se concede a De Pardieu la ciudadanía rusa, lo que el actor ha aceptado.El mensaje es claro: Rusia y las potencias emergentes están dispuestas a admitir las inversiones y los capitales que emigren de los países "desarrollados" estrangulados económicamente y que están adoptando medidas draconianas como la intentada por Hollande (la Corte Constitucional Francesa, sin embargo, determinó que eso era inconstitucional, pero el Presidente y su Primer Ministro han señalado que el Gobierno seguirá buscando la manera de implementarlo) y mostrando Putin que, en vez de ser el ogro autoritario que la prensa occidental presenta, es mucho más liberal que los regímenes europeos dispuestos, por la desesperación, a irse sobre los contribuyentes y sobre lo que puedan para obtener recursos con qué sostener sus sobredimensionadas burocracias, además de todo el entramado de la Unión Europea, cada vez más tambaleante y pesado para los europeos en lo individual.

Y México ¿qué hará para captar los capitales que huyen? Aunque tampoco estamos tan bien: los endeudamientos de estados como Chiapas, Tabasco, Michoacán, Coahuila y también Jalisco, y de multitud de Municipios, víctimas de la corrupción y el despilfarro, nos indican que podemos caernos en nuestro propio "precipicio fiscal", es necesario actuar con prontitud y precaución...

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