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2 de enero de 2013

DEATH NOTE



En estas vacaciones de fin de año, tuve la oportunidad de ver completa, y a sugerencia de mi sobrino adolescente, una excelente serie de animación japonesa o de "Anime": Death Note, es decir: "el Cuaderno de la Muerte", y no me cabe duda de calificarla como una obra maestra, una obra de arte con un profundo significado, un contenido polémico, ciertamente, pero que mueve a la reflexión; al inicio del presente post, pueden ver el OVA u Original Video Animation, una especie de trailer o avance de toda serie de animación que sale como dos meses antes de su estreno en la TV japonesa, que seguramente intrigará a los que no son muy dados a este género del entretenimiento audiovisual o bien, se han quedado con la imagen de que es todo robots gigantes, chicas con trajes de marinerito, o adaptaciones lacrimógenas de novelas decimonónicas como Remi.

Pero, para empezar, hay que hacer algunas precisiones, primero que nada hay que hablar sobre los Shinigami (abajo, una imagen tradicional de estos que se puede encontrar en Wikipedia), seres que son clave en la historia y a los que se puede ver en la OVA con la que inicia esta entrada, se trata de criaturas que proceden del folklore sintoista japonés, y que cumplen la misma misión de las Parcas en la Mitología Griega: acortar o poner fin a la vida de los seres humanos.


Los Shinigami, de hecho, parecen derivar del mito griego, llegado al Imperio del Sol a través de la Ruta de la Seda en la Epoca Helenística, junto con el de Hércules que se trasluce detrás de héroes nipones como Kintaro y motivos arquitectónicos de fortachones armados de clavas en las fachadas de pagodas y templos sintoístas, aunque también hay la teoría que los mismos tienen un origen mucho más reciente, tras los contactos con España, Portugal y Holanda en los siglos XVI y XVII, aunque, igualmente, basados en la difusión del mito clásico o bien, en las representaciones de la muerte como un ente personal en el arte occidental y su literatura.

Los Shinigami, pese a ser imaginados con una apariencia monstruosa, no son seres malignos, tampoco benevolentes, y son entidades espirituales, indiferentes a la moralidad de los actos humanos, y se limitan a determinar la duración de la vida de las personas, cuando una ha llegado a su fin, es anotada en unos pliegos que llevan consigo, (en vez de que el hilo de la existencia les sea cortado como ocurre con las deidades helénicas del destino) y de inmediato, la persona muere. De ahí es que, entre los años 2003 al 2006, los mangaka Tsugumi Oba y Takeshi Obata publicaran el manga (cómic o historieta) inspirado en estas leyendas o creencias del Sinto, la religión tradicional de Japón y que es una versión autóctona del Taoísmo chino, consistente en la veneración a las fuerzas de la Naturaleza y a los antepasados, modernizando los pliegos en un cuaderno o libreta de apariencia convencional, pero en la que al anotarse el nombre, cuarenta segundos después se produce la muerte del titular, e incluso, pueden anotarse detalles de la muerte, de lo contrario, será un simple paro cardíaco. Tras el éxito espectacular del manga, a fines del 2006 se hizo la adaptación a Anime o serie de animación, que terminó un año después su emisión, y después, incluso, se emitieron películas con actores y efectos por computadora para hacer a los Shinigami, todo lo cual fue un fenómeno de culto tanto en el País del Sol Naciente como en todo Asia Oriental y en el mundillo de los Otaku o fans de este arte gráfico japonés, mismo que alcanza una tradición de cuatrocientos años.

Sin embargo, esta historia no quedó exenta de polémica, en China, por ejemplo, fue censurada al encontrarse que varios estudiantes modificaban sus cuadernos escolares para hacerlos parecer al Death Note, y anotaban en él los nombres de sus compañeros de clase que les resultaban desagradables o de sus maestros contra los que guardaban cierto resentimiento, y lo mismo ocurrió en países europeos como Bélgica, donde se transmitió el serial animado o Estados Unidos.

La serie producida por los estudios Madhouse y dirigida por Araki Tetsuro, no pierde ningún episodio en "paja" o "relleno", la historia la cuenta en forma clara y directa y consta sólo de 37 capítulos, contrario a los tradicionales culebrones animados de hasta más de cien episodios que por lo general producen los estudios japoneses, pueden verla en Internet tanto por Youtube como en el sitio Animeid, donde pueden encontrar además muchas otras series de animación japonesas subtituladas al español, para quien esté interesado.

--OJO: SPOILERS--

La historia sigue la premisa de que uno de esos seres espirituales, llamado Ryuk, aburrido, deja caer, con toda intención, su libreta asesina al mundo humano, con la simple intención de encontrar entretenimiento al ver cómo reaccionaría un hombre ante la posesión de ese cuaderno y del inmenso poder que contiene.

La libreta cae en poder de Yagami Light (apellido primero, nombre después, en el orden tradicional japonés y chino) quien resulta ser un joven estudiante, hijo de uno de los jefes de la Policía Nacional Japonesa, se encuentra a punto de terminar el Bachillerato, que además, es un superdotado: es el estudiante con calificaciones más altas de todo Japón, es un gran deportista que ha ganado campeonatos nacionales de tenis, atractivo y muy popular... aunque es, en realidad, un solitario que no tiene amigos, pues el joven Light tiene, como casi toda persona con un coeficiente intelectual elevado, grandes dificultades para socializar con los demás, aparte de tener muy escasa empatía y una enorme, gigantesca y descomunal soberbia que le hace sentirse por encima de los demás y tener la capacidad para juzgar a los otros.

Así, Light, se siente destinado a limpiar el mundo: eliminará a todos los criminales y creará un mundo perfecto, sin embargo, a lo largo de la historia, nos daremos cuenta de que lo que en realidad motiva al poseedor del cuaderno no es su concepto de Justicia, sino sus ansias de poder: piensa convertirse en una presencia, con ayuda del Internet, que lo convierta en "el Dios del Nuevo Mundo", ya que él puede decidir quién vive y quién muere, pronto, veremos que estará dispuesto a matar no solo a delincuentes, sino a todo aquel quien le estorbe. El protagonista será además un manipulador maestro con las personas que le rodean y hasta con los Shinigami, veremos además que no escatimará recursos ni artimañas para lograr sus objetivos y genera escalofríos observar cómo es incapaz de sentir amor, afecto o misericordia por los demás, es un narcisista absoluto.

Por supuesto, todo acaba en tragedia, es un drama digno de la tradición del Teatro Kabuki y el Teatro Noh de Japón, una historia inteligente que reta incluso, a la capacidad de deducción del espectador y mantiene una emocionante tensión psicológica entre Light y su principal oponente, el detective, igualmente superdotado llamado "L". Y sobre todo, encierra una profunda reflexión acerca de la naturaleza de la Justicia, del valor de la vida humana, de la libertad y el peligro de los iluminados que se sienten moralmente superiores a los demás y sus utopías, que ya de por sí, sin necesidad de cuadernos sobrenaturales, pero sí listas negras y órdenes de ejecución, nos han costado ríos de sangre desde 1789: Robespierre, Napoleón, Hitler, Stalin, Mao... Light, finalmente, viene a ser una figuración de todos estos.

Y Ustedes, ¿qué harían con una Death Note? 

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