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28 de junio de 2012

EL ANZUELO TURCO-SIRIO



El video anterior muestra a un afamado grupo de reconstrucción histórica turco que recrea los acordes y las marchas de las bandas de guerra de los ejércitos islámicos bajo el Califato de los Otomanos, en especial de la Guardia de Jenízaros, grupo de élite que sin duda ha servido de inspiración para grupos como Hamas, Hezbolláh, el Talibán y otros, por el adoctrinamiento que se daba a sus miembros desde niños, pues no eran ni siquiera turcos, sino esclavos reclutados entre pueblos eslavos de los Balcanes o en el Cáucaso, originalmente cristianos, y que eran sometidos a todo un régimen de adoctrinamiento y entrenamiento militar hasta convertirlos en fanáticos defensores de las doctrinas de Mahoma y de la persona del Califa a quien veían como una especie de padre, de ahí que recibieran el nombre de "yeniceri" que en turco significa "nuevos soldados" para significar que eran nuevos al Islam por contraposición al resto de los militares musulmanes, llamados en árabe "mujhaidín" que significa "guerreros santos".

La pieza viene a colación porque es una muestra de la música militar tradicional islámica cuyos tambores se encuentran ahora sonando ya tanto en Damasco como en Ankara, a raíz del incidente en que un avión caza Phantom F-4 de la fuerza aérea turca fue derribada por piezas antiaéreas sirias al detectar que el reactor otomano sobrevolaba espacio aéreo sirio. El acosado régimen de Bashar el Assad ha señalado que el avión hizo maniobras agresivas y no respondió a las advertencias o solicitudes que se le hizo desde tierra para que reportara su situación o saliera del espacio aéreo sirio de regreso a Turquía. El Gobierno de ese zorro llamado Reccep Tayyip Erdogan, por su parte, dice que esto es falso, y que por el contrario, la agresión cometida por las tropas del oftalmólogo sirio fue directa y sin motivo, y que no debe quedar impune; por lo pronto, ya ordenó la movilización del ahora domesticado ejército turco a la frontera con Siria.


Esto es muy, muy peligroso. Erdogan (en la imagen) hasta hace un año aparecía como decidido aliado de Assad, y ahora es de los principales, junto con Arabia Saudita y Qatar, dentro del mundo musulmán, en pintar al régimen laicista y occidentalizado de Damasco con los colores más negros, y es que Erdogan, como Putin, ha sido hasta ahora, uno de los jugadores más afortunados en la partida geopolítica que se lleva a cabo en el gran tablero mundial: Llegó al Gobierno en forma democrática, ha consolidado a su partido político, el "Partido de la Justicia" en el poder, y además, ha iniciado un proceso ya irreversible y gradual, de re-islamización de Turquía sin perder las formas: poco a poco, la obra secularista y pro-occidental de Mustafá Kemal Atatürk se ha ido desmoronando, a golpe de reforma constitucional, o golpe de rescate de las raíces culturales y religiosas turcas, todas ancladas en el Islam, y también gracias al rechazo (más que fundado, además) de los Europeos a la inclusión del país islámico en su bloque continental, Erdogán logró lo que parecía imposible, que era acabar con el poder del ejército, que desde los años de Atatürk, sino es que desde antes, con los "Jóvenes Turcos", había sido el pilar de los procesos de reforma en el país y su imitación de los modos y formas occidentales, y sobre todo, el garante del laicismo del régimen.

En donde Erdogán ha sido más astuto es en venderle a todo el mundo que él es un "islamista moderado", es decir, algo así como un Osama Bin Laden que en vez de la ametralladora y los explosivos cree en el diálogo y la Democracia para lograr sus objetivos, como implantar la Shari'a, y uno de los que compró esa imagen fue el ex-Presidente del Gobierno Español José Luis Rodríguez Zapatero, con el que ideo una especie de programa, para vencer las desconfianzas y las resistencias entre el Islam y Occidente, cuyas actividades no se sabe bien en qué consisten, pero que al menos sirvieron para que muchos funcionarios de la administración zapaterista desaparecieran millones de Euros en la era del despilfarro que significó su paso por la Moncloa y que precipitó o aceleró la actual crisis que cada vez se agrava más en el país ibérico. Erdogán, con su cara de vendedor de alfombras y su traje y corbata occidentales, ha podido poner cada vez más difíciles las cosas para la exígua minoría cristiano-ortodoxa de Estambul, descendiente directa de los Romanos, de los antiguos patricios de la Roma Oriental y su pueblo, ha desconocido las propiedades de estos y de los poquísimos Católicos a los que se presenta como inexistentes y ha tolerado el asesinato de misioneros y de un Obispo sin que nadie diga nada en Occidente, igualmente, ha reprimido a la prensa y evidentemente ha descabezado a la cúpula militar mediante procesos ante jueces de consigna y detenido a todos aquellos que se atrevan a denunciar la re-islamización, y todavía más, la otomanización --Incluso Erdogán permitió la vuelta a la patria de la antigua familia califal y le reconoció la ciudadanía a sus miembros-- de Turquía, recordando las glorias imperiales y el papel de liderazgo al que por tanto, los Turcos tienen derecho a ejercer en el mundo islámico, junto a los pueblos de lengua árabe, resultaba una inutilidad seguir obsesionados con el ingreso de Turquía a la Unión Europea en vez de buscar su lugar natural de liderazgo en el Islam.

Esto no es malo paa los Turcos en sí, la verdad es que habían estado viviendo una ficción, bastante ingenua además, de que al adoptar los modos de vestir, de escribir, el calendario y las costumbres occidentales los Turcos se transmutarían automáticamente en Europeos y alcanzarían un desarrollo elevado por consecuencia inmediata; es como si de repente un Presidente en México nos hiciese adoptar la vestimenta, la escritura, las costumbres y la forma de vida de los chinos pensando que así nos volveremos asiáticos ipso facto y alcanzaremos el mismo desarrollo que Japón, China o Singapur por sí mismo, aparte de todo, eso significaría un genocidio cultural, que fue lo hecho por Atatürk; tras 90 años de las reformas de Atatürk, en Emiratos Arabes Unidos o en el odiado rival regional turco: Arabia Saudita se tiene un desarrollo económico y humano muy superior al turco, sin haber abandonado la identidad, costumbres y forma de vida genuinamente islámicas y de Medio Oriente.

Recordemos que los Turcos, si bien tomaron casi toda su cultura y al Islam, por supuesto, de los pueblos semitas arabófonos, son de etnia diferente, pues son un pueblo de origen mongol, aunque ya muy mezclado con los árabes, por supuesto, pues ningún turco, salvo entre los pueblos del centro de Asia, también del tronco turco como los Uzbekos, Tadyikhs, Turkmenos, Kirguizes o Kazajos, tienen razgos genuinamente asiáticos cuando no se encuentran mezclados con elementos Eslavos o Persas.

En este sentido, es claro que Turquía se haya sumado a una especie de coalición anti-Irán, después de todo, Turcos y persas tienen ya una rivalidad enorme desde el siglo X, y tiene mayor afinidad con Arabia Saudita, Qatar o Emiratos Arabes Unidos, pese al odio surgido desde la Primera Guerra Mundial y que fue en mucho sembrado por el agente británico T.E. Lawrence, que supo explotar el sentimiento de revancha de los árabes contra la toma del poder de los turcos en el Islam, después de todo, son Sunnitas, la corriente más numerosa del Islam que se contrapone a los Chiítas, que solo en Irán, el sur de Irak, Bahrein y parte de Líbano son mayoritarios y que es una corriente que se ha convertido en algo así como una versión nacional persa, principalmente, de la Religión Musulmana. Irán siempre ha sido el gran poder regional por sí solo sin necesidad de encontrarse formando parte de un Imperioque no sea construido por él mismo.

Es cierto que Turquía ha colaborado para reducir la presión sobre el programa nuclear iraní con el sistema de triangulación para el enriquecimeinto de uranio en el que colabora Brasil, pero ahora no duda en golpearlo a través de intervenir en su aliado Siria. ¿Porqué? Porque a Don Reccep le conviene un Irán fuerte que contrarreste a Israel, pero que tampoco sea tan fuerte que lo deje sin su rebanada del petrolífero y acuático también pastel del Medio Oriente y se quede con todo, un Irán potente necesitará tener límites en este nuevo juego de equilibrio de poderes que tiene la finalidad que no haya ningún poder hegemónico y haya de todo para todos.

Así, lo peligroso de esta escalada de tensiones entre Damasco y Ankara es que la segunda pertenece a la OTAN; al formarse la Alianza Atlántica en 1949, se buscó contrarrestar el poderío soviético mediante una alianza militar de EUA y las principales potencias militares occidentales, en esa época, se aceptaba la ficción de la Turquía europea y se le admitió en la organización por su cercanía al territorio del Imperio Ruso Comunista, al limitar directamente con el Cáucaso y especialmente con Armenia --país que aceptó el dominio moscovita como garantía de no ser destruido por los musulmanes que bajo el mismo Atatürk, y su colega Enver Paschá y otros caudillos militares en las postrimerías del califato, se dieron a la tarea de exterminarlo-- así como la capacidad de Turquía de controlar los Estrechos del Bósforo y los Dardanelos, como en el pasado hicieron Constantinopla o Troya, lo que llevaría a un eventual bloqueo de la salida de las flotas rusas del Mar Negro, además, Turquía renegaba en aquel entonces de su identidad musulmana y era regida por los militares, así que sin ningún problema, los norteamericanos invitaron al país otomano a la OTAN.

Pero hoy, Erdogan tiene bajo su control incuestionable al ejército más grande de Medio Oriente, y al segundo en número de efectivos dentro de la OTAN, después del ejército norteamericano, cuenta con armamento de última tecnología de procedencia occidental y en ello supera a sus rivales en la región, pues, finalmente, Emiratos o Qatar serán potencias económicas, pero no cuentan con fuerzas militares muy poderosas, salvo fuerzas aéreas altamente desarrolladas y entrenadas, pero poco numerosas, Arabia Saudita se encuentra en la misma situación, aunque cuenta con la capacidad, y el programa para emprender reformas militares que lleven a un cambio radical de la situación y haga que la monarquía Saudí pronto pueda rivalizar con los Turcos, tanto éstos como los Arabes además, cuentan con toda la tecnología para en poco tiempo lograr obtener armas nucleares y submarinos igualmente propulsados por el átomo. Por el momento, Turquía  solo debe temer como rivales a Irán y a Israel: ciertamente, un Irán que se sume al club nuclear llevará, sino es que se trata de otra de las cosas que Don Reccep está haciendo sin que nadie le cuestione ni se intrigue, a que Ankara también desarrolle armas nucleares, y esto, a su vez, propiciará que el Rey Abdullah también las busque.

Ahora, como sabemos, la OTAN ha servido para que Estados Unidos intervenga cuando la ONU no puede resolver en el Consejo de seguridad el autorizar el uso de la fuerza, como sucede ahora en que Rusia y China se oponen al ataque contra Siria, pero, por el propio Tratado del Atlántico Norte, si estalla la guerra entre Damasco y Ankara, los demás países de la organización se verán arrastrados a ella, y así apoyarán a los rebeldes contra Assad, y entonces ¿cuál es el escenario? de un lado, la Alianza Atlántica en el terreno combatiendo hombro con hombro con los rebeldes en una nueva Libia; Irán, Rusia y China quizá sacan a Assad de Siria y evitan que acabe como Gaddafi y se niegan a extraditarlo a la Justicia Internacional, mientras que apoyan una resistencia en contra de los rebeldes con dinero y armas; el conflicto se extiende también a Líbano y las fuerzas occidentales deben entrar también ahí, probablemente vuelve a estallar el conflicto en Irak entre Chiítas y Sunnitas, los Kurdos sirios e iraquíes proclaman su independencia como Estado Nacional y esto obliga a Turcos e Iraníes a intervenir contra ellos también.

Se puede generalizar una guerra larga y generalizada en Medio Oriente que, como resultado, lleve al fortalecimiento del fundamentalismo Sunnita que termina con el poder en Siria, Libia y Egipto, a una Turquía, ya descaradamente islamista además de nacionalista, y las petromonarquías del Golfo salen fortalecidas, Irán no obtiene todo lo que quiere pero tampoco sale tan mal librado, y Rusia y China obtienen un papel hasta ahora inesperado de árbitros en la región; pero lo principal sería el debilitamiento de Occidente:

La guerra prolongada mueve a la opinión pública en Europa y EUA, tan movida por los pacifismos de Izquierda a un deterioro de los gobiernos, protestas e inestabilidad, la Economía norteamericana resiente los efectos de tantos años en aventuras militares en Oriente, lo mismo que las europeas, lo que desemboca en una muy grave crisis: el endeudamiento y los excesivos gastos militares llevan a situaciones de pobreza y desesperación no vistas desde 1929, Israel deja de recibir el apoyo económico y logístico norteamericano, radicaliza su régimen y queda aislado por la comunidad internacional, como una especie de Corea del Norte.

Europa y EUA son rescatadas económicamente por Rusia , China y las petromonarquías, entre las condiciones, y por no haber recursos para mantenerlo, Washington reduce drásticamente sus fuerzas militares, incluyendo su arsenal nuclear y su marina.

Quizá exagero un tanto, pero tal parece que Erdogan se mueve en un guión preestablecido, quizá haya interés de que estalle una guerra y no dejar que EUA salga de toda la espiral bélica iniciada el 11 de septiembre del año 2001, más cuando se ha visto que dichas guerras no le han brindado beneficio alguno, sino, por el contrario, le han demolido su fuerza económica y minado su posición política en Medio Oriente y el mundo, Erdogan es un hombre muy astuto y se ha revelado como un jugador osado y a la vez, calculador, un verdadero Putin musulmán, que también ha sabido simular alianzas y amistades cuando conviene así como  exhibido sus odios, hasta teatralmente, como ocurrió en aquel encuentro con el Presidente Judío Simón Peres en Davós, cuando también conviene, y para mí que está tendiendo un suculento anzuelo a Obama esperando que caiga en la trampa de la intervención armada en Siria, una trampa de la que será muy dificil salir y que podrá tener consecuencias muy graves para todo el mundo.

Ante esto, resulta patético que en México nos estemos peleando como asunto de vida o muerte en las elecciones presidenciales, con una sociedad dividida y confrontada en algo que en cualquier otro país no tendría porqué llegar a estos extremos; la verdad es que incluso, este proceso electoral no interesa a nivel internacional casi, y que líderes como Erdogan, Ahmadinejad, Lula-Rousseff, o Putin, o la dirigencia china, o la emiratense y la qatarí, busquen unir a sus pueblos en objetivos que van más allá de sus fronteras y busquen un lugar estratégico en el tablero mundial, aquí, en cambio, estamos ante una serie de caudillitos locales que solamente están interesados en su poder individual, el papel de México en el mundo no les interesa y como resultado, México será una sardina en medio de un océano de tiburones hambrientos.

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