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27 de abril de 2012

LOS MAYAS III: LOS VERDADEROS ALCANCES DE SU CIENCIA

Ante los recientes hechos naturales que demuestran que estamos pasando por un periodo de actividad sísmica y volcánica, aparejada también con un ciclo de máxima actividad solar, en las redes sociales he estado viendo toda una serie de expresiones de las "supersticiones del siglo XXI", claro que las mismas son muy diferentes a las antiguas.

Desde memes que dicen: "Disculpe las molestias, mayas haciendo pruebas para diciembre" (supuesta fecha del fin del mundo predicha por los indígenas), por lo que es evidente que han tomado la cosa a broma, hasta aquellos que son afectos al New Age, en los que veo una extraña mezcla de ciencia con creencias místicas o conclusiones que evidentemente, no pueden desprenderse de los hechos: la gran actividad solar (cuyos efectos sobre la Tierra aún no pueden determinarse con exactitud en el actual estado del conocimiento sobre el sol y los efectos de sus radiaciones sobre nuestro planeta) se encuentra generando o se señala una posible relación de la misma con la actividad geológica, y ni se diga el cambio climático, donde es muy probable que, tal y como ha ocurrido desde el origen del Sistema Solar, los cambios en actividad del Sol, las variaciones en el eje y órbita de la Tierra han tenido que ver con épocas cálidas, como el Periodo Cretácico, en el que no existieron casquetes polares y Eras del Hielo, pero de ahí, los New Agers desprenden que son ya los primeros síntomas del acontecimiento a ocurrir el 21 de diciembre próximo, y en forma por demás payasa, uno de los new agers que conozco celebra el "despertar de los ancianos meshicanos" (chéquese la pronunciación dizque náhuatl de "mexicano", completamente errónea, ya que el gentilicio náhuatl es en realidad "mexica", mismo que se pronuncia: "meeshíka" , por lo que el tipo, aparte de supersticioso, exhibe ignorancia, muy propia de quienes siguen esa clase de movimientos o tendencias pseudorreligiosas y que sirve de maravilla para que sean captados por esos grupos).

Lo curioso, es que esa mentalidad del New Age no es nueva, y sí, tiene que ver con los Mayas, y no solo con ellos, con los pueblos antiguos en general, con exepción quizá de los Griegos, aunque, como veremos, el racionalismo griego que conduciría al desarrollo de la Ciencia y la Filosofía occidentales no fue compartido ni impulsado por todos, y el concepto que se tenía en esa época y esos pueblos de "Ciencia".

Es bien sabido, y ya lo decíamos desde el post anterior sobre este tema, que los Mayas tuvieron grandes avances en matemáticas, ingeniería y arquitectura, así como en las observaciones astronómicas y la medicina; prueba de ello son los fenómenos ópticos y acústicos que se presentan en diversas construcciones de esa civilización, o el que las ciudades contaban con sistemas de agua potable y alcantarillado (en la imagen, el Mirador, ciudad del Preclásico en su mayor esplendor, hacia el siglo IV-III a.C.); sin embargo, ninguno de estos avances es diferente o extraño a lo logrado por otras civilizaciones antiguas del Viejo Mundo: la Cloaca Máxima, construida por los reyes romanos en el siglo VII a.C. sigue en funcionamiento, y sus largos acueductos montados sobre puentes de arco siguen impresionando. Templos egipcios fueron construidos para producir fenómenos de iluminación solar, teatros griegos presentan también fenómenos acústicos que permitían escuchar los diálogos a todos los espectadores o hacer efectos especiales en el desarrollo de las representaciones, y las observaciones astronómicas en Mesopotamia, arriba de los Ziggurats,--pirámides escalonadas-- son muy anteriores a las mayas y muy semejantes en resultados.

El caso es que el pensamiento realmente científico no nace sino en Grecia con los filósofos pre-socráticos, como Tales de Mileto, Leucipo o Demócrito, quienes incluso se aventuraron a teorizar sobre el átomo, sin embargo, no existen ni New Agers ni ufólogos que planteen que los antiguos griegos de Jonia fueron visitados por extraterrestres o poseían un conocimiento hoy oculto para nosotros. Siglos más tarde, sería bajo la escolástica, con Roger Bacon o San Alberto Magno que se sentarían las bases para el método científico, siendo éste fijado defiitivamente por Sir Francis Bacon y René Descartes en el siglo XVII.

Por en contrario, entre los Mayas parece que la Ciencia no avanzó más allá de ser una acumulación de conocimientos empíricos obtenidos de la observación, y de un pensamiento mágico sobre los fenómenos naturales. Ojo, hablamos de pensamiento mágico y no de pensamiento religioso, dado que son muy diferentes: el pensamiento religioso puede ser racional, tal y como se desprende, por ejemplo, de la Filosofía Cristiana, tanto de la Patrística como de la Escolástica, y el ejemplo más claro de ello lo encontramos en las obras cumbres de ambas corrientes: "La Ciudad de Dios" de San Agustín o la Summa Theologica de Santo Tomás de Aquino. En ellos, se elabora toda una serie de teorías para fundamentar racionalmente dogmas y doctrinas y se genera también teorías sobre el devenir histórico, sobre la vida social, política y económica del hombre, y su relación con la naturaleza. El pensamiento mágico, por su parte, no atribuye una relación de causa y efecto a los fenómenos que aprecia, ni busca razones o fundamentos, concluye apresuradamente la presencia sobrenatural en todos y cada uno de los aspectos de la realidad y busca identificar qué le dice la entidad sobrenatural, a diferencia del pensamiento religioso, no busca complementarse con la Filosofía, que busca explicar las causas últimas de las cosas, ni le da importancia de la Ciencia, que busca las causas próximas; por el contrario, llega directamente a creer que todo tiene una razón inmediata sobrenatural y busca en la Ciencia una justificación para sus planteamientos formulados a priori, por muy descabellados que sean.

Así, los volcanes son ancianos y expresan ira, temor o voluntad, el sol igual, y ni se diga de la "Madre Tierra", así surgió, por ejemplo, la Astrología en Babilonia, como una forma para buscar los designios de los dioses, expresados en los astros y por ello, surgió algo similar entre los mayas; en ambos casos, además, se trataba de civilizaciones agrarias, para las que los ciclos naturales, y fundamentalmente las estaciones, son necesarias para fijar las temporadas de siembra y cosecha.

De esta forma, la religión mesoamericana, que nace entre los Olmecas, hacia el 1,300 a.C., tiene un componente púramente astronómico y los templos se colocan sobre montañas artificiales, que no otra cosa son las pirámides, lo que permitía observar desde ellas el cielo nocturno y servir, gracias a los fenómenos ópticos, de marcadores del inicio de las estaciones, lo que permitía coordinar el trabajo de los agricultores.

Del desciframiento y lectura de los códices mayas que oficialmente han sobrevivido hasta nuestros días, como el Códice de Dresden, se desprende que se tratan de almanaques sobre los ciclos lunares, los eclipses de sol, los avistamientos de cometas y el tránsito por el firmamento del planeta Venus; realmente, se trata de observaciones y datos también alcanzados y obtenidos por los Babilonios y los Egipcios, o los antiguos Chinos, y no es de extrañarse, todas ellas buscaron coordinar los ciclos de siembra y cosecha mediante los ciclos astronómicos, a lo que se unió la búsqueda de augurios que revelasen la voluntad de los dioses; por ello, y si bien los Mayas desarrollaron edificios específicos destinados a las observaciones astronómicas, como el "Caracol" de Chichén Itzá, o la torre del palacio real de Palenque, y muy meritoriamente hicieron observaciones y cálculos exactos sobre las órbitas de la Luna y de Venus, pudieron predecir los eclipses solares y lunares y las apariciones de algunos cometas, no pudieron, sin embargo, inferir las Leyes de Kepler o las de Newton,  ni ninguna aplicación práctica de dichos conocimientos, ¿porqué? porque estaban muy ocupados tratando de identificar mensajes de las divinidades celestes en los movimientos planetarios.

Esto no fue sólo de los Mayas, en Grecia antigua, correspondió al matemático y filósofo Pitágoras el dar una orientación mística a los descubrimientos realizados; en general, él no fue el único sino siguió toda una forma de pensamiento propia de los pueblos clásicos Grecorromanos dados más a la especulación teórica que a la aplicación práctica, hay que recordar que estamos ante filósofos y no científicos y por ello buscaban las causas últimas de las cosas, no las próximas; la aproximación al átomo de Demócrito no era científica, sino una especulación filosófica sobre la raíz última de la materia, y por ello, la opinión de Carl Sagan acerca de que si el mundo clásico no se hubiera dejado dominar por cuestiones religiosas (en clara alusión al Cristianismo, pero también a toda la oleada religiosa de la Epoca Helenística) en la actualidad la humanidad estaría conquistando la Galaxia en astronaves resulta un tanto exagerada y no toma en cuenta las características de mentalidad y sociales de los Griegos, que hacían que este tipo de especulaciones de teología natural o místicas fueran inevitables y por el contrario, las aplicaciones prácticas del conocimiento, imposibles, pues se trataba de una sociedad sustentada en el trabajo manual de esclavos.

Así, Pitágoras convirtió a su Escuela de Crotona en una verdadera secta esotérica, donde se seleccionaba a los discípulos del maestro por su aptitud y se guardaba el conocimiento como la llave para conocer los secretos del universo: los experimentos de acústica, el desarrollo del teorema que lleva su nombre en Trigonometría se estudiaban a fin de sustentar el carácter religioso de los números que Pitágoras les atribuía al argüir, no sin sentido, que todo el Universo descansaba sobre fundamentos matemáticos. El le atribuyó a los números pares una representación de la perfección, misma que era más sublime en una figura geométrica: el dodecágono (por los 12 dioses del Olimpo) y los números primos y la raíz cuadrada de 2 eran para él conceptos heréticos, maléficos casi, que se guardaron en el más absoluto secreto.

Esta concepción sagrada de la matemática influiría más tarde en los Judíos, que crearían la Kábala, como un medio de interpretación de las Sagradas Escrituras, basándose en que, al igual que en los Griegos, no contaban signos especiales para los números, sino que las letras de su alfabeto tenían un valor numérico, por  lo que lo escrito en la Torá o Pentateuco sería posible interpretarlo como un código matemático.Un ejemplo muy conocido de esa asignación de un número a un concepto religioso nos lo da el Apocalipsis de San Juan, en que se asigna el número 666 al demonio, de donde se obtiene el 777 para Dios, en el mismo libro final de la Biblia cristiana, se maneja el número de 144,000 (un múltiplo de 7) para referirse a "innumerables" o cuando Cristo responde a San Pedro a la pregunta de cuántas veces ha de perdonarse al prójimo contesta: "no 7, sino 70 veces 7" para decir que siempre. Así, la matemática sagrada llevaría a una iluminación espiritual al investigador: cabalista o numerólogo y a desarrollar modelos matemáticos y esquemas de la naturaleza y de la relación de Dios con la creación (los "sefirot", el árbol de la vida, etc.), conceptos que pasarían a los Musulmanes, quienes desarrollarían el Algebra, los Algoritmos y Logaritmos precisamente basados en la búsqueda de los números sagrados, en mucho, la arquitectura islámica buscaría la perfección geométrica y el ejemplo más claro lo tenemos en el Taj Mahal, mausoleo en el que se intentó reproducir geométricamente al paraíso.

Lo mismo ocurre con la Alquimia: la búsqueda de la transmutación del plomo en oro debía ser también un camino a la perfección espiritual del que la practicaba, pues también su alma debía transitar de las impurezas del pecado hacia la perfección dorada de la unión con la sabiduría divina. La Alquimia es una disciplina muy antigua, originada en Egipto por un personaje semilegendario que fue divinizado en la época faraónica como Thot, el dios de la sabiduría y conocido por los Griegos como Hermes Trismegisto (el tres veces grande), y de quien se conservan algunas obras, conservadas durante milenios por los alquimistas y transmitidas de generación en generación. Aunque de las obras de Hermes y sus seguidores se pueden desprender ciertos barruntos de pensamiento científico, la realidad es que no lo era, ni siquiera era un pensamiento puramente racional, sino que está mezclado con fuertes dosis de pensamiento mágico, y otro tanto de filosófico y teológico, además de que su finalidad era puramente espiritual.

Esos son ejemplos de disciplinas que, en el ámbito occidental fueron muy similares a la concepción de los Mayas del conocimiento de la Naturaleza, razón por la cual no podemos hablar realmente de Ciencia entre ellos, ya que su conocimiento no era sistematizado, ni buscaba las causas próximas de los fenómenos, más bien, se limitaba a registrarlos y a atribuirles significados religiosos o mágicos. En medicina, e incluso en Biología ciertamente, llegaron a conocimientos elevados, pero producto de la simple observación y de la práctica empírica, lo mismo que la medicina tradicional china, aunque los Chinos, últimamente, se han avocado a estudiar científicamente las bases de sus prácticas médicas, con resultados sorprendentes. En los Mayas eso no ocurrió, aunque sabían que tal o cual planta producía tal o cual efecto y punto. Igualmente, lograron catalogar a los Hongos como una categoría o reino aparte del animal y el vegetal, algo que la ciencia occidental no había   considerado sino hasta recientemente, en que se creó el "reino" Fungi, para los hongos, el "Monera" para las bacterias y algas o seres sin núcleo celular, y el "Protista" para los microbios eucariotes, dotados de núcleo separado del resto de la célula, "Plantae" para las Plantas y "Animalia". E incluso se habla ya de clasificaciones mucho más complejas, pero esto radicó de una observación de que los  hongos consumen aquello en lo que brotan.

Además de esto, es de observar un factor fundamental que hizo imposible que los Mayas tuviesen un desarrollo científico y tecnológico superior, e incluso, que sus especulaciones filosóficas o de teología natural no llegaran siquiera al nivel de los Grecorromanos: la sociedad estamental y algo similar a lo que he señalado respecto a Pitagóricos, Cabalistas y Alquimistas: el carácter esotérico del conocimiento, pero que en los Mayas llegaba hasta los aspectos más básicos: los arqueólogos han descubierto multitud de restos de cerámica, piedras y papiros en Egipto, o en Grecia, en que se demuestra que la escritura estaba mucho más extendida de lo que parecía, y era común escribir cartas, recados, mensajes, etc. conservándose una buena  muestra de ese acervo epistolar cotidiano, que sirve para reconstruir la vida diaria y la mentalidad de los antiguos, lo mismo ocurre en Mesopotamia, con documentos y tablas de arcilla en la que se consigna información particular de personas y documentos oficiales.En el caso de los Romanos, se han descubierto graffitis dibujados y escritos con carbón en las paredes de los edificios antiguos que se han conservado,  en Pompeya, por ejemplo, lo que muestra que incluso, gente pobre, sabía escribir.

En Egipto, la escritura jeroglífica tenía carácter sagrado y quizá no todos la sabían leer, sin embargo, existían otros dos tipos de escritura: la hierática, con los jeroglíficos simplificados y la demótica, de apariencia similar a la actual escritura árabe, (palabra griega que significa "popular") que eran más extendidos y utilizados por la gente común.

En el caso de los Mayas, pese a que los edificios públicos y espacios ceremoniales como las plazas están tapizadas de inscripciones, que en su mayoría se refieren a los logros y excelencias de cada reinado, no parece, sin embargo, que la población estuviese alfabetizada, aunque ciertamente, la falta de conservación de documentos, en parte por la desafortunada decisión de Landa, de la que ya hablé, en otra quizá mucha mayor parte debido a la humedad del ambiente selvático, no nos permite determinar el grado exacto de este punto; pero, hasta ahora, no se han encontrado cartas, recados, documentos comerciales, registros del pago de impuestos, órdenes escritas del Rey o sus funcionarios, por el contrario, los códices oficialmente sobrevivientes son esos almanaques astronómicos a los que me referí al inicio del post, y que tenían un indudable carácter sagrado; en la cerámica, pinturas y demás, la escritura está relacionada con el contexto de reyes, nobles y sacerdotes, además de que los escribas eran considerados parte de la nobleza, y recibían el tratamiento de "su Escritura".

Tampoco se han encontrado escritos informales o graffittis como ha sucedido en el caso de las civilizaciones clásicas o de Medio Oriente en bardas de casas o garabatos sobre pedazos de cerámica rota. Como ya dijimos, este aparente monopolio de la escritura por parte de las elites dirigentes fue fundamental para el colapso Maya y para su decadencia, tras la extinción de los grupos de líderes, ocurrida antes de la llegada de los Españoles, no hubo forma de salvar el patrimonio de conocimientos alcanzado por los Mayas en el periodo Clásico. Las inscripciones, para el pueblo llano y para el pueblo que encontraron los europeos, tenían un carácter sagrado y mágico, pues ocultaban el secreto del poder del Rey y de los Nobles y Sacerdotes, impensable que un campesino se atreviese a intentar conocer ese secreto. El rodear edificios y estelas o monumentos con texto implicaba dotarlos de propiedades sobrenaturales.

Todo esto tuvo una finalidad política: marcar claramente la diferencia entre quienes tenían el poder y quienes no tenían nada, y se encontraban sometidos al trono, a los que quizá les impresionaban los fenómenos ópticos de la pirámide de Chichén Itzá o la acústica de Edzná, y veían en ellos el descenso o la voz de los dioses, o que el rey o los gobernantes todos tenían efectivamente poderes sobrehumanos. Cuando, ante la difícil situación económica y política de la decadencia, se vio que reyes y sacerdotes no eran más que humanos, falibles o abusivos, es muy probable que se detonaran rebeliones contra el poder. El asesinato de la familia real de la ciudad maya de Piedras Negras, ocurrido en una cisterna de su palacio, y que ha sido descubierto por los arqueólogos recuerda al triste sino de los Romanov, en tierras americanas, aunque ocurrido mil años antes.

En definitiva: esto nos deja dos lecciones, en primer lugar, que hoy en día nos encontramos ante movimientos presuntamente religiosos o que han tomado de la religión las formas, como el New Age, la Cienciología, los Testigos de Jehová y el Ecologismo radical que manipulan la Ciencia o la Historia a su conveniencia, incluso, el Cientificismo radical de un Richard Dawkins entra en este tipo de prácticas y mistifica lo que debería ser puramente racional y basado en lo material: su noción de los "nemes" son una concepción bastante espiritual, muy similar al "Volksgeist" de Hegel que pasa de generación en generación. Muchos de los físicos actuales hablan de sus teorías sobre la cuántica y el origen del Universo en términos más teológicos o filosóficos que científicos, y uno se queda con la sensación acerca de qué tanto se habrán quedado fijados con los números, como cabalistas, sin que exista realmente una demostración clara de que todo aquello, que en la computadora les cuadra, sea real.

La segunda lección es la importancia de contar con un pueblo culto, o de lo contrario, será títere en manos de los líderes e incapaz de resolver problemas sin la presencia de éstos, habría que pensar si esta es la causa de que en México los niveles de educación y cultura, hoy en día, sean tan bajos y deleznables.

Es la invasión de las disciplinas científicas en las áreas de la Teología y de la Filosofía la que pone en peligro el futuro de la Ciencia y del desarrollo teconológico, de súbito, serán los científicos los que nos coloquen de nuevo en una era de tinieblas, tan similar como aquella en la que, en realidad, vivieron los Mayas.

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