Buscar este blog

16 de abril de 2012

EL TITANIC, 100 AÑOS DESPUES


En esta noche del 14 a 15 de abril se cumplen 100 años del hundimiento del RMS Titanic, probablemente el barco y el naufragio más famoso de la Historia, que ha inspirado hasta 12 películas, siendo la más famosa la realizada por James Cameron en 1997 y protagonizada por Leonardo di Caprio y Kate Winslet, lo que convirtió a los entonces casi adolescentes en estrellas mundialmente conocidas, aunque el primero tenía ya una carrera en ascenso; hoy en día, dicha película ha sido reeditada por el famoso director de cine canadiense, en tercera dimensión y con algunos cambios en la animación por computadora de la película, más cercanos a las investigaciones científicas en las que el propio cineasta ha intervenido, con el apoyo de National Geographic Society; cabe señalar que James Cameron es un New Ager fanático, y mucha de sus doctrinas fueron presentadas en su último filme: "Avatar" y trató de desacreditar el Cristianismo en su momento, pero no puede negarse que es un extraordinario artesano cinematográfico y que ha desarrollado magistralmente muchas técnicas de filmación y de efectos especiales, que es lo que convirtieron a su película sobre el barco en un clásico, pese a que la historia contenida: el pobre que se enamora de la millonaria o prometida de un rico es de lo más trillado y representado en telenovelas mexicanas, la película es magnífica, hay que entender que el argumento es un hilo conductor para lo que, en realidad, es un excelente documental, o ejercicio de reconstrucción histórica sobre el naufragio.

¿Porqué nos atrae tanto el desastre del Titanic? ¿Porqué a 100 años de ocurrido el hundimiento, sigue siendo objeto de debate, de interés, de curiosidad? Más allá de que, indudablemente, el estudio de este accidente marítimo sigue siendo fuente de conocimiento e innovaciones en el diseño naval, la construcción de buques y en el desarrollo de técnicas y medios de seguridad para la navegación, hay todo un mito alrededor del buque, y una fascinación en la cultura popular; pero empecemos por aclarar tal mito:

1.- El Titanic ha sido el barco de pasajeros más grande y lujoso de la Historia:

FALSO: En 1912, ciertamente, el Titanic compartía ese honor con su hermano mayor: el RMS Olympic, aunque ciertamente, éste era un poco más austero que el primero; sin embargo, ya nadie se acuerda del Olympic ni del hermano menor de esta familia o clase de navíos, llamada precisamente "Clase Olympic", por el primero de los construidos por los astilleros Harland & Wolff de Belfast para la White Star, el RMS Britannic... el Olympic tendría una historia exitosa, serviría por 25 años antes de ser retirado y desguazado, y su mobiliario reciclado en hoteles y restaurantes, y sería conocido como el "Viejo Confiable", actuando como transporte de tropas y buque hospital en la I Guerra Mundial y después otra vez remodelado y dedicado a su explotación comercial, en cuanto al Britannic, avocado a esas misas funciones, sería hundido en ese mismo conflicto por los submarinos alemanes, sin nunca haber ejercido sus funciones de transporte o de crucero turístico.

En cuanto al lujo, hay que precisar que éste se centraba sólo para los pasajeros de Primera Clase y Segunda, el Titanic no era un simple crucero de ocio, en 1912, la aviación estaba en pañales, y la única forma de transportar personas era por vía marítima, así que la gente tomaba los barcos no para gozar de los lujos del buque, sino para trasladarse por negocios o vacaciones, a otros lugares, o para emigrar, como ocurría con la mayoría de los viajeros de Tercera Clase. Los lujos: alberca, spa, restaurantes, cafés, bares, orquesta, gimnasio y mobiliario estaban pensando para hacer más placentero el viaje, pero no eran el centro de éste.

Los transatlánticos empezarían a perder este objeto a partir del desarrollo de los aviones: en 1927, Charles Lindbergh cruzaría por primera vez el Atlántico, y en 1929 la compañía alemana Graff Zeppelin empezaría a transportar pasajeros mediante los dirigibles (aventura que terminaría también en tragedia con el Hindemburg en 1936, por la explosiva ocurrencia de inflarlos con Hidrógeno y no con Helio) pero hasta después de la II Guerra Mundial con la llegada de los grandes aviones inspirados en los bombarderos de la Boeing y de un visionario como Howard Hughes entre otros, es que el avión dominaría el transporte de pasaje por todo el mundo; así, ya para 1965, los Transatlánticos debieron convertirse en naves de placer, en que el viaje mismo, y no el destino, se convirtió en la parte central de su atractivo.


Por tanto, desapareció la tercera clase, ocupada por aquellos que simplemente querían transportarse, y nació así el crucero de lujo. Lo que sí es cierto, es que los diseños pioneros y las innovaciones impulsadas desde los astilleros de Harland & Wolff se convirtieron  en las características estándares de este tipo de barcos, no puede concebirse un crucero sin restaurantes, piscinas, saunas, gimnasios o bares, a los que se han añadido otros muchos lujos, que dejan empequeñecido al Titanic, y a todos los transatlánticos de su época, como sus competidores Lusitania (también de trágico destino) y Mauritania de quienes han adoptado las líneas y siluetas que siguen siendo típicas de todo paquebote de pasajeros.
Posteriormente a la "Clase Olympic" se siguieron construyendo barcos cada vez más grandes, contrario a la creencia popular: el famoso Queen Mary, actualmente anclado como museo en Long Beach, California, EUA, era ya mayor al famoso naufragio y mucho más lujoso:
Mientras el Titanic contaba con 269 metros de eslora (largo) y 28.19 metros de manga (ancho), el Queen Mary, orgullo de la Cunard, ya para entonces fusionada con la White Star, cuenta con 310 metros de largo y 36 de ancho, aunque ciertamente el famoso pecio contaba con una mayor capacidad de pasaje: 3,547 personas entre pasajeros y tripulantes, mientras que el hoy museo podía acomodar a 3,240 con todo y tripulantes; esto debe entenderse porque la mayoría de los viajeros eran de tercera clase, apretujados en pequeñas cabinas dentro del casco, cuando el QM imperó sobre las olas, durante los años 30 a 60, había una primera clase, una clase turista y una tercera, pero no con la férrea distinción, casi propia de una sociedad feudal que existía en el Titanic, pues ya se trató de un barco a medio camino en el transporte y el crucero turístico, en el que todas las clases compartían muchas de las áreas comunes, y que contaba con chanchas deportivas, una alberca más grande, teatro y biblioteca.

Pero eso no es nada, el Queen Mary, sacado del servicio activo en 1967 fue sustituído por el Queen Elizabeth 2, ese sí, más pequeño y ya concebido totalmente como barco turístico, y que incluso, prestó un servicio heróico en la Guerra de las Malvinas, hace 30 años, justo como su predecesor o el Olympic. Cuando salió del servicio en 2004 fue sustituido por un nuevo buque que deja al Titanic como un mero yate en cuanto a tamaño y com un simple barco pesquero en cuanto a lujo: el Queen Mary 2, hoy por hoy, la nave más elegante del mundo:

Este transatlántico está hecho a una escala verdaderamente monstruosa, y las comparaciones con el Titanic son demoledoras:

Basta con ver este cuadro para darse una idea de lo que es el Queen Mary 2, que además, cubre la misma ruta del Atlántico Norte que ocupaba el Titanic, pero no es nada, la Cunard, que además sacó otros dos buques más pequeños, pero igualmente lujosos como el Queen Elizabeth y el Queen Victoria, tiene en su competidora, Royal Caribbean a una naviera que no se fue con medias tintas y mandó construir a unos astilleros finlandeses dos verdaderos colosos del océano: el Oasis of the Seas y el Allure of the Seas, estos sí, los barcos de pasajeros más grandes de todos los tiempos; verdaderas ciudades flotantes más grandes incluso que un portaaviones:



Puesto en servicio en el 2009, el Oasis of the Seas desbancó sin problemas al QM2, y es cinco veces más grande que el Titanic en cuanto a peso o desplazamiento; por otro lado, el lujo del Oasis of the Seas le hace ser, sin duda, otro salto cuántico en el concepto de lo que debe ser un transatlántico, como hace 100 años lo fue la Clase Olympic: alberca con olas, acuario para shows marítimos, centro comercial, jardines, pared para escaladas, teatros y cines... los diseñadores del Titanic quedarían con la boca abierta al contemplar a este Leviatán que cubre las rutas del Caribe y también hace un viaje alrededor del mundo.

Se dice que el Titanic representa la Edad de Oro de los transatlánticos... yo diría que más bien una edad romántica de los mismos, monstruos como el Oasis, su hermano el Allure y el Queen Mary2 demuestran que este tipo de buques no está acabado, por el contrario, está viviendo un resurgimiento realmente glorioso, aunque no exento de tragedias, como demostró el caso del Costa Concordia, volcado y encallado gracias a la irresponsabilidad y estupidez de su capitán a inicios de este año.


2.- El Titanic es la mayor tragedia marítima de la Historia:

FALSO: La mayor tragedia en los mares fue el caso del transatlántico alemán Whilhelm Gulstolff, aunque no debida a un error humano, como el caso del Concordia o por un hecho natural, como el Titanic; sino por una actuación criminal de la Marina Soviética en la II Guerra Mundial.


A fines de la Segunda Guerra Mundial, este barco, que había sido requisado y habilitado por la Kriegsmarine (Marina de Guerra de la Alemania Nazi) como buque hospital y de transporte se encontraba repleto de refugiados alemanes que, ante el avance imparable del Ejército Rojo y sus hordas de saqueadores y destructores, buscaban abandonar Prusia Oriental y dirigirse a Alemania Occidental para entregarse a los Norteamericanos en vez de a los Rusos, que a su natural salvaje y violento añadían los deseos de venganza por la brutal invasión alemana a su Santa Madre Patria, y la desalmada, fría y cruel ideología Marxista aplicada por un monstruo feroz como Joszif Vissarionovich Stalin, dejando por donde pasaban un rastro tenebroso de incendios, violaciones, torturas y ejecuciones masivas de civiles y militares.

A bordo del buque, se apretujaban 10,000 personas en total, en su mayoría civiles y soldados heridos, abandonaron la antigua ciudad de Kant: Köningsberg, hoy Kaliningrado y se dirigían al oeste por el Mar Báltico, cuando un submarino ruso lo torpedeó en enero de 1945 junto a otros dos buques: el Cap Arcona y el Goya, que en total, entre los 3, transportaban a más de 30,000 personas.  Como resultado del ataque, murieron 15,000 refugiados.

Sin embargo, nadie fue castigado por este hecho, el capitán del Submarino: Aleksandr Marinesko, incluso fue propuesto para recibir la máxima condecoración: la de Héroe de la Unión Soviética, al menos, Stalin tuvo la decencia de negársela mientras estuvo vivo, aduciendo que el barco había sido hundido por "fuego amigo" de la Fuerza Aérea Alemana; tras su muerte, el criminal de guerra fue premiado a título póstumo y se echó tierra sobre lo sucedido; una de las muestras más de hipocresía de los Aliados, que en el transcurso de la Guerra aplicaron los dictados del Talmud de que vale más la vida de un judío que la de cualquier gentil y nunca sometieron a la Justicia a ninguno de los comandantes o jefes aliados que cometieron atrocidades evidentes como ésta, además de que, por supuesto, no deseaban enemistarse con Stalin, pese a que, como resultado de su condescendencia con el Georgiano terminarían entregándole media Europa e iniciando 40 años de terror que fueron la Guerra Fría.

3.- Entonces ¿Porqué nos fascina tanto el Titanic?

Por un cúmulo de factores: la fatalidad misma que motivó su hundimiento, en el que se sumaron tanto negligencias humanas: la velocidad excesiva a la que navegaba, la falta del número adecuado de botes salvavidas, por ejemplo, o que el operador del radiotelégrafo hizo caso omiso de los mensajes del Californian respecto al hielo por enviar mensajes privados de los pasajeros, como también naturales: una serie de fenómenos ópticos de refracción que impidieron distinguir el iceberg a tiempo, que confundieron al capitán de ese buque y le convencieron de que el Titanic no estaba a 13 km de distancia, o que se distorsionaron las señales morse hechas con reflectores, junto con un defecto de construcción: la mala calidad de los remaches de la parte frontal del buque que se botaron al impactar de costado y rozar las salientes heladas del témpano.

Además el pánico en el que entraron el capitán y los oficiales que les impidió organizar una adecuada evacuación o planear el navegar hacia donde se encontraba el Californian, todo se sumó a un barco que parecía encontrarse destinado a la tragedia.

Para quienes somos creyentes, queda claro que el Titanic se hundió por la soberbia de los hombres que lo construyeron y lo navegaron: no tanto así como un castigo por que el gerente de la White Star había dicho que "ni Dios lo hundía", pues el castigo a una mala acción no es tanto algo hecho por un Dios iracundo como la consecuencia natural de la misma acción que termina dañando a su propio autor, que se regresa como un boomerang a la mano que lo lanzó; así, el exceso de confianza en tener un barco que era símbolo del "sueño de acero y vapor" de la Revolución Industrial, el creer que las precauciones eran innecesarias, que la tecnología bastaba para salvar al buque y hacerlo indestructible; bastaron poco más de 2 horas para reducirlo todo a su dimensión humana y falible.

La conciencia de que el incidente del Titanic demuestra como ningún otro el desplome de la soberbia humana, y un tanto la dimensión profética del mismo: la sociedad estratificada, complacida en los lujos y los logros de la Revolución Industrial se derrumbaría apenas dos años más tarde, con el estallido de la Primera Guerra Mundial: el edificio de los imperios europeos se hundiría como el propio Titanic por una serie de factores, desde su construcción hasta la mala actuación de sus autoridades. El barco, que se hundió cuando todo, en apariencia parecía andar bien, ha quedado en nuestras conciencias como una advertencia; en las épocas de crisis como las que, a partir de 1914, o en México desde 1910 han azotado al mundo occidental, el Titanic es un ejemplo de que todos nuestros logros, todos nuestros placeres y lujos están construidos sobre bases débiles y que, en cualquier momento, un pequeño roce con algo tan imprevisto como un bloque de hielo que repentinamente aparece, nos puede echar a pique todo, si no mantenemos la guardia y construimos sobre bases sólidas.

En esto último es donde radica la fascinación que ejerce sobre nosotros el naufragio. Por lo pronto, un pequeño tributo; la última canción que tocó la heróica orquesta de la nave Nearer my God, to thee ("Más cerca de tí, mi Dios"):


1 comentario:

Jose. A dijo...

Eres un analfabeto y un demagogo que no tiene ni idea de barcos.
El titanic es el mayor triunfo nautico de la humanidad por siempre jamás. El dios de los transatlanticos. Nunca en el planeta tierra habrá nada igual al TITANIC.

Comparar el titanic con la basura de los barcos actuales es un insulto al titanic. Que demuestra un analfabetismo sin límites respecto a los transatlanticos.