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23 de julio de 2018

TRUMP, EUROPA Y RUSIA (PARTE 3) HACIA UNA ALIANZA INÉDITA

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La de arriba es una imagen histórica: los dos monstruos profetizados por Napoleón en su lecho de muerte, que dejaba para que se repartieran el mundo tras el ocaso de las viejas potencias europeas: España, Francia e incluso Inglaterra, que tras vencerle en Waterloo se había asegurado la hegemonía sobre el continente y el mundo, puede que dejen su tradicional y septuagenaria rivalidad para convertirse en aliados. ¿Aliados contra qué? Contra enemigos comunes que Rusia y Occidente tienen al exterior, tales como el Mundo Islámico, y los imperios asiáticos como China y la India, con su destrucción y conquista de mercados y su oscuridad mística, pero también enemigos internos, quizá más peligrosos y destructivos que amenazan toda posibilidad de convivencia civilizada, como son la ideología de género, la dictadura del mercado, el multiculturalismo, la secularización y el pansexualismo, en resumen: el "progresismo globalista". 

Francia pudo haber ganado la Copa del Mundo de la FIFA tras el resultado del partido final en Moscú, pero la realidad es que, el festejo que degeneró en disturbios callejeros, saqueos y lesionados demostró que ha perdido la partida en el juego de conservar su paz interna y su rol como potencia, pero no se ha dado cuenta de ello, ante turbas de inmigrantes que demuestran que no se han integrado a la sociedad francesa; es cierto, desde la época de Napoleón y sus guardias Mamelucos cuyos cuerpos quedaron tendidos en Bailén, las calles de Madrid o Borodino, Napoleón III y sus Zuavos y Cazadores de Africa que perecieron en Puebla, los senegaleses, malíenses y argelinos que dejaron su sangre en las trincheras de Verdún y Sedán, o combatieron por la Francia Libre en la Segunda Guerra Mundial, hasta Mbappé en las canchas, ha habido muchos norafricanos y subsaharianos que han dejado la vida por Francia y lo que representa la bandera tricolore, pero muchos otros, henchidos de envidia, y otros, enajenados por el discurso de Izquierda que ve en ellos a víctimas del colonialismo de siglos pasados que deben obtener venganza de los "malvados hombres blancos", desean arrebatar a la antigua metrópoli sus riquezas y hasta sus mujeres, o ganarla para el Islam. Y tal parece que están ganando.

Rusia en cambio, ganó y con creces, echando por tierra los mitos que en los cuatro años previos inundaron los medios: el gigante eslavo actual no es aquel país dominado por el miedo y los GULAG con Stalin, ni tampoco es el país sometido a la superstición y a las carnicerías brutales de Iván IV el Terrible; tampoco es ya la sociedad hambrienta y miserable sometida a aristócratas de lujo ostentoso  y riquezas insultantes de los tiempos de Dostoievski y Tolstoi, ni la sociedad anárquica que se desmoronaba bajo la debilidad de Gorbachov y la borrachera indolente de Yeltsin; no, es una sociedad vibrante, no exenta de problemas, pero en que la gente empieza a vislumbrar que existe un futuro y éste puede ser promisorio; en cuanto al autoritarismo de Putin, no es sino que ahora, simplemente existe el Estado, y éste ejerce su autoridad, se coloca como Soberano, y por tanto, independiente al exterior y supremo al interior, no tolera que las grandes fortunas de los oligarcas o cualquier otra organización pretenda socavar esa autoridad, ni se somete a los dictados de fuera, sea el mercado, los medios de comunicación, los lobbies, las organizaciones internacionales o los poderes fácticos de potentados como Soros, Slim o Gates. Y al haber autoridad, existe orden. 

Incluso, los hinchas que viajaron a Rusia se sorprendieron al encontrar a un pueblo alegre y proverbialmente hospitalario, amante de la conversación ante una buena mesa, que goza de grandes condiciones de seguridad, sin que aparezca el presunto dominio de la Bratva (mafia rusa) y la corrupción, y un país en el que, por increíble que parezca, existe el verano, puede salir el sol y hacer calor.

Esa victoria sin duda debilitó a los medios masivos tradicionales, sobre todo los norteamericanos como CNN, que se la han pasado divulgando toda clase de leyendas negras contra el gigante eslavo, como la presunta intervención del Kremlin en todo aquello que daña a los intereses de los globalistas, desde el Brexit, la derrota del referéndum del proceso de paz colombiano orquestado por Santos, etc.; por supuesto, Putin no es un santo, y los intereses de la "Santa Madre Patria Rusa" la más de las veces tampoco lo son. Es cierto que Moscú ha apoyado al Chavismo en Venezuela y otros regímenes afines en Sudamérica, como el del asesino Ortega, y que también interviene en Siria o ha puesto a sus medios de comunicación oficial, como RT, al servicio o a favor del separatismo catalán y otras causas similares, pero es entendible, estamos hablando de una gran potencia que desde el siglo XVIII ha luchado por hacerse presente en el mundo y actuar sobre él y disuadir o enfrentar amenazas en su contra, así como adquirir un mayor poderío para hacer frente a dichas amenazas y obtener beneficios a su interés nacional.

Tras el triunfo indudable como organizador del Mundial, se da el triunfo diplomático con la cumbre de Helsinki celebrada entre Trump y Putin, que tanta polémica está ocasionando; para muchos en EUA, es la prueba irrefutable de la subordinación del neoyorkino al gobierno del ex-agente de la KGB en Moscú. Creo que los opositores a Trump no se dan cuenta de la gravedad de sus palabras:
  • Para empezar, implica reconocer que EUA habría dejado de ser una potencia para convertirse en algo similar a Honduras o Bolivia en los años 70 y 80 con la injerencia de las administraciones de Nixon a Reagan en los asuntos internos de dichos países, la manipulación de elecciones o el patrocinio a golpes de Estado y la asunción de dictaduras militares. 
  • En segundo lugar, el responsable de haber dejado que la Inteligencia rusa interviniera en el proceso electoral norteamericano habría sido ni más ni menos que su adorado Barack Hussein Obama/Barry Soetoro y por supuesto la Secretaria de Estado anterior y candidata del Partido Demócrata... ¿si Obama era tan extraordinario Presidente, entonces cómo es que bajó la guardia y permitió que los rusos "hackearan" las elecciones? ¿Acaso por ello la Clinton se dejó sobornar con la venta de Uranio a Rusia? 
  • En tercer lugar, el Partido Republicano ha planteado ya varias veces en el pasado la necesidad de establecer, como en México, una "credencial de elector" que identifique a la persona cada que va a votar, el acto queda registrado e impide que la persona vuelva a formarse en esa u otra casilla, impidiendo la práctica del mapachismo o la realización de los carrouseles como se les denomina en la añeja tradición de fraudes electorales, campañas y juego sucio de nuestro país, y que en EUA, ha tenido la oposición de los Demócratas, lo que ha permitido que voten difuntos o inmigrantes ilegales, o que, precisamente, militantes del partido del burro sufraguen en distintas casillas el mismo día, lo cual pone en entredicho la supuesta victoria de la ex-Primera Dama en el voto popular... Así que la falta de seguridad de los resultados sería imputable a los Demócratas, no al GOP, (Great Old Party) que se han opuesto a la modernización del sistema electoral.
En pocas palabras, la propia afirmación de que las elecciones fueron amañadas desde el Palacio de la Lubianka, --sede de los órganos de inteligencia moscovitas-- obra en contra de los oponentes a Trump, ya que solo refrenda la percepción de la generalidad, y me refiero a los gringos de a pie, no a tanto activista de Youtube de fuera de EUA ni a lo que dicen la CNN o el New York Times o El País, --de la debilidad del mandato de Obama ante un Putin que aparecía como un titán poderoso ante el larguirucho y para muchos afeminado afroamericano. 

Además, parece demencial: a fines de los años 80, el acercamiento entre Ronald Reagan y Mikhail Gorbachov era visto con esperanza, e incluso, eso le valió el Nobel al "hombre de la mancha", pues llevaron a la distensión y a la paz, cerrando el capítulo de la Guerra Fría y la carrera armamentística entre Rusia y EUA; sin embargo, desde el Gobierno de Bush Jr. y sobre todo, bajo Soetoro, comenzó a tensionarse de nuevo el clima de la relación entre ambas potencias. Para empezar, la OTAN se expandió hacia el oriente, es decir, la Alianza Militar Occidental se acercó a las reducidas fronteras rusas actuales, incluyendo a antiguos satélites de Moscú o provincias de ésta, lo cual, como hemos dicho anteriormente, obró mucho a favor de los intereses de la "Nueva Alemania", y por supuesto, de aquellos que pretenden hacer nuevas rutas de gasoductos y oleoductos que comuniquen del Centro de Asia a Europa Occidental sin pasar por territorio ruso, en lo que se benefician personajes como Soros y otros potentados con inversiones en ello, lo que implicó buscar cambios de régimen en varios de esos países para imponer a políticos cooperantes con los intereses económicos occidentales, y así abundaron personajes como Donald Tusk en Polonia, quien amenazó con destruir la identidad cristiana polaca, y que ahora vegeta dentro de las estructuras de la Unión Europea, o Mikhail Saakashvili en Georgia que directamente fue tundido por los rusos en una breve guerra.

Pero sobre todo, el caso de Ucrania fue la gota que derramó el vaso: Moscú, por razones de seguridad directa no toleraría que la OTAN se estableciese en un país que es en realidad, parte misma de su ser histórico, habiendo sido Kiev la primer capital de la Rusia medieval, y que además está pegado a su frontera; por ello, la rebelión en contra del Gobierno títere de Poroshenko, controlado desde Washington y Berlín, en las regiones orientales de Ucrania --el Donbass y la Novorossiya--y la recuperación de Crimea, pues Moscú jamás dejaría en manos de sus rivales la más importante base naval que tiene y la salida al Mar Negro y el Mediterráneo, que es Sebastopol. En pocas palabras, fue una reacción muy similar a la que tuvo EUA en aquel entonces presidido por John F. Kennedy, ante la instalación de misiles nucleares soviéticos por la Administración de Khruschev en defensa de su satélite cubano en 1963 a unos cuantos kilómetros de Miami.

En realidad, lo que está detrás de este odio que los ahora "patriotas" Demócratas norteamericanos, y "progresistas" tienen en contra de un posible acuerdo entre Estados Unidos y Rusia se debe a que hay muchos intereses de por medio, como dos intelectuales lo plantean, según lo recoge el medio alternativo Vice:



Así, tenemos dos cosas que llevan a esta oposición al acuerdo entre el Gobierno de Trump y el de Putin es tanto ideológico, por la alineación del ruso a la causa tradicionalista o conservadora, la recuperación de la herencia cristiana de Rusia y la prohibición u oposición a la Ideología de Género y la propaganda homosexual. Por otro lado, la mejora de relaciones y la distensión entre ambas potencias puede llevar a disminuir a la industria de armamentos de EUA, misma que se ha nutrido de la fuerte rivalidad con Moscú desde 1945.

El Presidente norteamericano finalmente, vino a atacar también el poder desmedido que, debido a esa rivalidad, adquirieron las agencias de inteligencia en su país, tales como la CIA, el FBI o la NSA, que se han convertido en Estados dentro del Estado, sin contar además con un marco legal estricto que regule su actividad, ni su parcialidad política. Ahora resulta, por ejemplo, que si habían detectado una intervención o injerencia de Rusia en el proceso electoral, no hicieron ni dijeron nada sino hasta la derrota de su candidata predilecta, y lo mismo aplica con los medios de comunicación. En pocas palabras, es claro que Trump pretende poner coto o incluso fin, al poderío del llamado por el General Eisenhower como complejo militar-industrial, y hacer que por encima de éste, el Estado se imponga; tal y como ocurre en Rusia, finalmente, la intención del electorado en mucho ha sido en contra de las oligarquías que han manejado a EUA al menos desde 1898 y han usado de carne de cañón a sus habitantes para sus intereses desde los días de Hearst. Esto queda claro cuando al parecer, Trump se encuentra en los más altos niveles de aprobación y se perfila que en las elecciones legislativas a celebrarse este año, el Partido Republicano va a arrasar.

La retórica que han tomado los medios y los Demócratas en contra de Trump es extrema, al grado de tildarlo de traidor, e incluso, hay quienes hablan de la urgencia de una rebelión armada o un golpe de Estado en contra del Presidente. Sobre si esto pone en peligro a la vida del mandatario, es difícil creerlo; históricamente, los presidentes norteamericanos que han sido asesinados se han convertido en mártires pese a mandatos grises, y el caso más reciente y claro de esto, es el de Kennedy, cuyo mandato, salvo la resolución de la Crisis de los Misiles se vio obstaculizado por muchas cuestiones e intereses --como su lucha contra el crimen organizado-- o careció de efectividad real, sin embargo, hizo lo mismo que actualmente hace el empresario neoyorkino: se enfrentó a los poderes fácticos que controlaban la política de Washington, y en especial a la trinidad empresarios-ejército/órganos de inteligencia-crimen organizado, e igualmente, buscó un acercamiento con Moscú tras el incidente de los misiles en Cuba, que llevase a la distensión y la normalización de relaciones con Rusia y todo el Bloque Soviético, lo que, por supuesto, afectó intereses que habían crecido gracias a la rivalidad.

Así que, sabedores que Trump tiene un apoyo popular mucho mayor que el que quieren reconocer o mostrar y con la credibilidad por los suelos de los medios masivos que controlan, si atentaran contra su vida lo convertirían en mártir, y eso no les es conveniente. Pero lo que buscan puede ser mucho peor: continuar con la división de la sociedad norteamericana y arrastrarla hacia un clima de violencia política y confrontación, siguiendo la dialéctica marxista que emplean de opresor-oprimido para explicarlo todo y que es incluso contraria a la naturaleza humana. Es posible que, en sus ansias por asirse a las grandes tajadas de poder y de riqueza que han disfrutado hasta ahora, no duden en tirar a EUA por el precipicio hacia el tercermundismo y hasta el separatismo de estados como California, que controlan de manera absoluta.

El conflicto y la división social, el río revuelto, es lo que genera la ganancia de los pescadores, si las aguas se calman, estos dejarán de percibirla, de ahí el pánico en que se encuentran. Eso sí, harán todo lo posible por revolver las aguas de nuevo.
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Croacia ¿Una muestra de lo que puede ser Europa?

No cabe duda que el seleccionado de Croacia, encabezado por el verdadero "crack" Luka Modriç, es el Campeón del Pueblo de la pasada Copa Mundial de la FIFA. Ya hace veinte años, el cuadro, encabezado en aquél entonces por Davor Sucker y Robert Prosinecki llegó al tercer lugar del campeonato y fue dejado atrás en semifinales precisamente, por el colosal equipo francés, que contaba en sus filas con Zinedine Zidane y el actual técnico campeón, Didier Deschamps (quien ahora se une a Franz Beckenbauer y Mario Lobo Zagallo en el selecto grupo de quienes han ganado el título tanto en la cancha como dirigiendo desde la banca) en un debut que sorprendió a todos. Hoy en día, el equipo croata se convirtió en el favorito del mundo gracias a su juego técnico y limpio y su trabajo grupal.

De igual manera, quien causó un enorme impacto fue la Presidenta de Croacia: Kolinda Grabar Kitaroviç:

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Mujer relativamente joven (acaba de cumplir los 50 años) y dotada de una extraordinaria belleza, que contrasta con la vejez, fealdad y hasta enfermizo aspecto de líderes europeos occidentales como Isabel II, Angela Merkel o Theresa May, la Presidenta de la pequeña nación eslava representa a un pueblo que resurge de las cenizas de la Guerra de los Balcanes de los años 90 y ahora planta cara a la Globalización. Católica, madre de familia, esposa, académica brillante y activa política, es una bofetada a la rampante ideología de género y feminismo extremo que campean en nuestro hemisferio al demostrar que ninguno de estos roles son incompatibles entre sí, mientras que la mayoría de los líderes de Europa del Oeste tienen matrimonios estériles sin hijos.

Por supuesto, las ideas políticas nacionalistas contrarias al multuculturalismo y la migración descontrolada de los "refugiados" islámicos, el rechazo a toda forma de Marxismo, y los valores cristianos que están resurgiendo en su país, hacen que, de inmediato los medios más fieles a los intereses de las oligarquías de la Globalización, como el diario español El Pais, no duden en atacarla tildándola de ultraderechista, racista, retrógrada y demás adjetivos por su oposición a la eugenesia, aborto y homosexualismo, lo que simplemente cumple con el adagio incorrectamente atribuido a Cervantes en El Quijote: "si ladran, es porque avanzamos".



El contraste entre los disturbios registrados en París en las celebraciones del campeonato, con el recibimiento y festejos, alegres y llenos de orden que tuvieron los seleccionados croatas a su arribo a Zagreb, creo que marcan la diferencia entre una sociedad decadente, que se desmorona ante nuestros ojos, y una que ha superado las tinieblas y el horror del desmantelamiento de Yugoslavia (orquestado desde Berlín con la anuencia de Washington) para hacerse un lugar en el mapa de las naciones.

Es cierto, aún falta mucho, y Croacia, pese a la enorme oposición popular no pudo eliminar al "matrimonio igualitario" ni al aborto, mantenidos sobre todo por la presión de la Unión Europea, pero precisamente la visión negativa y la oposición a estas lacras promovidas por el mundialismo por parte del pueblo y en lo personal por sus políticos, muestran que esto no tardará en pasar. Kolinda y Croacia representan precisamente aquello que detestan las elites también en Trump, la "América Profunda" y Vladimir Putin y Rusia: convicciones, moral e independencia, y por ello, no puede uno sino apreciar que existan quienes representan la resistencia contra los dictados de los intereses que nos desean manipulables y sin criterios, sentimentales e irracionales, crédulos pero sin fe, y es también señal de esperanza que todo esto, se va a revertir.

1 comentario:

misteryhouse dijo...

Parece que los chairos están muy emocionados porque Trump dijo que López Obrador es una "estupenda persona". Pero la verdad es que no me lo trago, conociendo a Trump seguro lo dijo porque quiere algo. No se por qué, pero pienso que la visita que le hizo Mike Pompeo, el Secretario de Estado norteamericano tiene que ver más con el hecho de que no son idiotas y quisieron saber cómo van a tratar con el próximo presidente mexicano. El problema es que nuestro país y Estados Unidos no tienen en este momento las mejores relaciones, sino todo lo contrario. Y la verdad es que López Obrador antes de mejorarlas las va a empeorar. Trump es hombre de negocios, y estoy seguro de que la adulación tiene algún propósito. Pero los chairos no saben que las relaciones diplomáticas se mueven más por intereses que por otra cosa.