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24 de julio de 2016

LIBROS PARA LEER EN JULIO: LA SAGA DE "DUNE"

gusano
A mi amigo Edgar, fan de esta saga en agradecimiento por el apoyo en estos tiempos difíciles.
Comienzan las vacaciones de verano y nada como pasarlas en compañía de un buen libro... o varios.
Ya hace tiempo quería escribir sobre una saga monumental de la Ciencia Ficción clásica del siglo XX como es Dune, escrita por el norteamericano Frank Herbert y continuada recientemente por su hijo Brian en compañía del escritor y guionista Kevin J. Anderson. Para muchos, se trata quizá de la obra más ambiciosa del género de todos los tiempos, y tal vez no estén equivocados; tras leerla y releerla, uno encuentra a una obra que puede tener muchas interpretaciones y muchos temas al interior, solo comparable, a mi parecer, con El Señor de los Anillos de J.R.R. Tolkien, y sí, me parece que es infinitamente superior a la Canción de Fuego y Hielo (conocida por HBO como Juego de Tronos, título de su primer volumen) de George R.R. Martin y sin necesidad de requerir, a mi modo de ver, a escenas sexuales que no aportan nada a la trama y solo sirven de gancho morboso para el lector o televidente. --Aparte, creo que el que la TV haya rebasado ya a los libros llevará al autor a precipitarse en la última parte de su saga escrita; de forma similar a J.K. Rowling, contaron más los dólares brindados por Hollywood y la calidad final de la obra se hundirá por culpa de un criterio comercial.
El caso de Dune es muy distinto: ha sido muy difícil adaptarla a la pantalla. Es bien conocido como el charlatán de Alejandro Jodorovsky, quien nunca ha leído ninguno de los tomos de la novela en los años 70 pretendió filmarla, mas solo fue un extravagante proyecto diseñado para fraudear a la Paramount con un presupuesto hiperinflado, --iba a superar a lo que después haría el recientemente fallecido Michael Cimino con su Heaven's Gate, -- aunque algunos diseños, como los propuestos por el gran artista suizo H.R. Giger resultan muy interesantes y de haber sido realizados, hubieran sido visualmente impactantes:
[youtube https://www.youtube.com/watch?v=CN4xJ7WeCg0&w=560&h=315]
La imagen corresponde al diseño propuesto para el palacio de los Harkonnen en su planeta-feudo de Giedi-Prime, Giger lo imagina como una inmensa estructura antropomorfa que recuerda la obesidad mórbida del Barón Vladimir, principal antagonista en la primera novela, dotada de potentes sistemas de armas, el rostro es una cubierta detrás de la que se encuentra un cráneo --diseño que no aparece en la animación-- en la que los ojos son cañones de plasma y la boca un lanzamisiles, igualmente, la calzada de acceso, como puede verse, cuenta con dispositivos biomecánicos que, ante alguna posible acción hostil de quien avance por ella, proyectan unas especies de lanzas para ensartar al atacante. El edificio no es descrito en la novela, pero la imaginación torcida del suizo le dio este aspecto terrorífico, coincidente con el estilo dictatorial y cruel del Barón.
Otras cosas, como el contratar a Salvador Dalí para representar al Emperador Shaddam IV Corrino era una payasada, y el propio extravagante pintor español así lo tomaba, fiel a su estilo, no así el pretender que Orson Welles hiciera del Barón Vladimir Harkonnen, uno de los personajes principales, lo que sí hubiera sido algo más que interesante... de haber tenido a un director serio y no alguien que pretendía filmarla como si fuese un "viaje" de LSD y de catorce horas de duración...
La adaptación sería llevada a cabo por David Lynch en 1984 y con Kyle Mclachlan en el papel principal de Paul Muad'dib Atreides y Sting como Feyd-Rautha Harkonnen. La película tiene momentos buenos, pero en mucho difiere bastante de los libros y eso no gustó a los fans de la novela, y no ha sido sino hasta últimamente que ha sido revalorada, siendo mucho más afortunada la adaptación televisiva del 2000, con Alec Newman y William Hurt y su secuela: Hijos de Dune, basada en los tomos II y III de la saga.
Pero ¿Qué es Dune? Es una saga constituída originalmente por seis libros: Dune, Mesías de Dune, Hijos de Dune, Dios Emperador de Dune, Herejes de Dune Casa Capitular. La historia transcurre dentro de unos veinte mil años, cuando la humanidad se ha expandido y colonizado gran parte de la Vía Láctea, constituyendo un Imperio estructurado a manera de un sistema feudal-constitucional, con un emperador a la cabeza, perteneciente a la Dinastía Corrino, que ha gobernado por diez mil años y un parlamento, llamado Landsraad, conformado por representantes de las familias nobles que rigen diferentes planetas, cúmulos estelares, sistemas solares o regiones o zonas de la galaxia a manera de señoríos, y que limitan el poder del monarca, de igual manera, existe una Cofradía Espacial, consistente en una organización de técnicos especializados que son capaces de trazar las rutas para el salto hiperespacial gracias al consumo de una sustancia, la especia Melánge, una poderosa droga, que genera adicción e incluso prolonga la longevidad, además de, en ciertas personas, producir el incremento de facultades mentales, un consorcio estatal-empresarial que controla el comercio en todo el imperio, conocido por las siglas CHOAM, y también grupos religiosos muy poderosos como la Bene Gesserit: una hermandad de mujeres que siguen una disciplina de control mental que les lleva incluso a ejercer un manejo consciente de sus propios procesos bioquímicos y a seguir un programa de selección genético para producir al Kwiszat Haderach, un ser humano perfecto, y también la Bene Tleilax, una cultura cuya religión es la Ingeniería Genética.
Todo giraba en torno a un planeta llamado Arrakis, un completo desierto, un tanto similar a Marte, que por ello es llamado Dune, Dunas, en español, la llamada especia es el subproducto del ciclo de vida de una forma de vida del planeta: el gusano de arena; una enorme criatura similar a un anélido de hasta 400 metros de largo y boca cavernosa (que recuerda sin embargo a la de una ballena) erizada de dientes cristalinos (en la imagen), y del que depende el complejo ecosistema del planeta que gira, aunque no lo parezca, en la distribución y aprovechamiento del agua; no en balde, Herbert era de profesión ecólogo que trabajaba para el servicio geológico nacional de EUA, encontrando inspiración en una visita que con motivo laboral realizó al Desierto de Mojave, en el estado de California a inicios de los 60. Tras unos años de trabajo, en 1965 su imaginación, combinada con sus conocimientos, rindió fruto: editó por primera vez el primer volumen: Dune, que tuvo un éxito rotundo e inmediato, rivalizando ya con la saga de Isaac Asimov: Fundación y su entero Ciclo de Trantor, como la obra fundamental de la Ciencia Ficción del siglo XX.
Las temáticas de la obra de Herbert son muchas, de ahí la profundidad de la misma, superando con mucho lo hecho por el bioquímico ruso; primero que nada la Ecología y la relación hombre-ambiente en un entorno tan hostil como el imaginado para el planeta Arrakis: se trata de un ecosistema que gira en torno al agua, pero un agua que es capturado por la forma larvaria del gusano, la trucha de arena, lo que provoca la sequedad extrema del mundo; posteriormente, mediante una metamorfosis, la trucha, un ser parecido a una babosa, autótrofo además, se cambia a una forma sésil, el pequeño hacedor, semienterrada en la arena, que después se transforma generando una violenta reacción química en forma de una explosión que es la que deja sobre la superficie a la preciada especia, se convierte en un gusano de pequeño tamaño, el gran hacedor, shai-hulud, venerado como un ser divino por la cultura que puede decirse es nativa del planeta, la de los Fremen, similares a beduinos que encuentran en la especia la base de su alimentación y economía, creencias y religión; su forma de vida radica en el reciclaje del agua, gracias también a trajes especiales con los que se destila el agua del sudor, excrementos y orina, lo que permite permanecer indefinidamente en medio de la aridez del desierto.
El gusano, además que por sus procesos bioquímicos genera el oxígeno de la atmósfera del planeta, por su parte, se alimenta con lo que sea: seres microscópicos que constituyen una especie de plancton que vive con un mínimo de agua en la arena, y sus propios congéneres en diferentes estadíos de vida, en los abrigos rocosos y montañas donde no pueden pasar los gusanos, alguna vegetación pobre y algunos pequeños lagartos y jerbos (llamados muad-dib por los nativos) originarios de la Tierra, se han aclimatado tras haber llegado miles de años antes cuando empezó la colonización por parte de los zensunníes. 
El aspecto religioso y cultural es muy interesante en la novela: Herbert era agnóstico, sin embargo, no duda en considerar a la religión como un factor importantísimo en el desarrollo de las sociedades humanas, además, en toda la historia, y en lo que continúan las precuelas y secuelas hechas por su hijo y por Anderson, prevalece la idea o la sensación de la Providencia divina que guía los acontecimientos; de hecho, la meta de la Bene Gesserit, y mucho la mitología en torno a la especia, es lograr la presciencia o lograr conocer cuál será el futuro y cuál fue el pasado, una especie de liga con la eternidad y con la conciencia, --por no decir, los espíritus-- de los ancestros; pero por otro lado, Herbert se interesa mucho en el aspecto político de la religión, entendida ésta como una fuerza social, no en balde, imagina una civilización que en el futuro, está basado en muchos elementos del Islam; incluso ese misticismo que exhiben los Fremen y aún la Bene-Gesserit se sustenta en una mezcla de elementos del Budismo Zen y del Islam Sufi, encontrando puntos comunes entre ambas disciplinas de meditación, pero también implica el concepto claro que tenía el autor de la naturaleza política del Islam, pues en el argumento notamos ecos de la vida de Mahoma, del mito del Mahdi o mesías musulmán, de la rebelión árabe impulsada por T.E. Lawrence y de la idea del Califato o Imperio islámico.
Esto se nota en el mito fundacional de todo su "universo", mismo que debido, a su relativamente prematura muerte, Herbert no lo pudo desarrollar más allá de notas y borradores que fueron tomados por su hijo Brian y por el escritor y guionista de ciencia-ficción Kevin J. Anderson, como base para las tres trilogías que han escrito: Leyendas de Dune, Preludio a Dune, y la aún no concluida Escuelas de Dune, en el caso de la primera, se narra el punto de origen: la llamada Jihad Butleriana, que narra la lucha de los humanos en contra de las computadoras y robots dotados con inteligencia artificial y cómo la misma se convierte en una especie de guerra santa, de una religión que, en realidad, es una disputa política sustentada en una premisa humanista sobre la primacía del hombre sobre la máquina. Uno de los mejores personajes que aparecen en esta trilogía inicial, es sin duda el robot inteligente Erasmo, que evidentemente toma su nombre del humanista holandés Erasmo de Rotterdam del siglo XVI, y que hace grandes esfuerzos, incluso crueles, para comprender la naturaleza humana, carente de emociones y sentimientos, entenderá que el ser humano se mantendrá por encima de las máquinas gracias a su imperfección y su capacidad de errar que le lleva a ser creativo y a mejorar, mientras que la máquina, exacta y perfecta, no puede más que repetir eternamente los mismos procesos y las mismas acciones.
Como les digo, es una obra que vale la pena leer en estas vacaciones, sirve para que los que no conocen la ciencia-ficción se inicien en ella y se den cuenta que va mucho más allá de batallas en el espacio, rayos luminosos y vistosas explosiones en argumentos simplones como los de Star Wars. Se los recomiendo.
En el próximo post, volvemos a temas más serios de política internacional, como el fracaso de las demagogias de Obama que tienen a EUA ¿al borde de una nueva Guerra Civil?

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