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6 de marzo de 2013

MUERE HUGO CHAVEZ


¡Uff, este 2013 sin duda está siendo intenso, lleno de acontecimientos!  Hoy se dio a conocer, por parte de Nicolás Maduro, Vicepresidente de facto de Venezuela, la muerte del Presidente, Teniente Coronel de tropas aerotransportadas Hugo Rafael Chávez Frías, a consecuencia del cáncer que atribuyó a una especie de envenenamiento ordenado por Estados Unidos; con esto, termina la incertidumbre respecto al estado de salud del mandatario que, desde diciembre pasado tenía en vilo a Venezuela y a buena parte del mundo.

Primero hagamos un balance sobre Chávez, su gobierno y sus logros:

Sin duda, el militar nativo de Barinas pasará a la Historia como un personaje polémico: populista e ícono del antiamericanismo, quiso convertir a Venezuela, de ser un país más bien secundario en el particular entramado de relaciones que se tejen en ese pequeño mundo que es Sudamérica, pero muy importante por su enorme producción petrolera, en una especie de potencia regional que aglutinara alrededor suyo una serie de países que establecieran un balance contra la influencia de Estados Unidos en el continente americano... aunque quizá eso no haya sido tanto su proyecto sino del que decidió formar parte, sobre todo tras el intento de derribarlo que fue apoyado por EUA y que le determinó buscar el amparo de las potencias emergentes rivales de Washington, como Rusia e Irán, principalmente.

Chávez surgió como una alternativa para un electorado venezolano harto de la corrupción de los partidos políticos tradicionales que prometían el oro y el moro siempre para su pueblo, y siempre terminaban dando pésimos resultados, sobre todo, en el aspecto del desarrollo y bienestar económicos: un país con la enorme riqueza petrolera no podía desarrollarse como lo han hecho Noruega, Arabia o Emiratos ante una clase política realmente cleptómana, ya en 1992, el Teniente Coronel intentó derribar a Carlos Andrés Pérez, también fallecido hace poco en su exilio en Miami, que fue sin duda la encarnación de la figura del político venezolano típico: populista, lenguaraz y corrupto; no mucho después, Pérez caería bajo el peso de sus corruptelas y escándalos, el siguiente gobierno, de Rafael Caldera, le daría el indulto al militar rebelde, casi pidiéndole disculpas como reconociendo que tenía razón por haber intentado derrocar a un mandatario tan pésimo como Pérez, que acabaría sus días desterrado al fin.

Ante esto, Chávez apareció como un personaje nuevo, ajeno a lo tradicional y conocido, por lo que el pueblo venezolano le dio el poder en 1999. Desde que asumió el mando, el militar aplicó un esquema notoriamente socialdemócrata, no muy diferente en realidad al típico populismo latinoamericano: le llamaba Socialismo del Siglo XXI a su nueva pieza ideológica, novedosa solo en lo retórico (como la Tercera Vía de Giddens y Blair, nada distinta a la socialdemocracia europea ya centenaria) se acercó a la aislada Cuba Comunista de Fidel Castro y se convirtió, precisamente, en inspiración para caudillos similares a él: carismáticos y de discurso fácil, amantes del tradicional discurso derrotista latinoamericano que tiene en la obra del argentino Eduardo Galeano su biblia y su dogma: el irredentismo provocado siempre por el malvado extranjero norteamericano o europeo. No tardarían en surgir los Correa, los Morales o los Kirchner en los países cercanos y López Obrador en México en mucho vio fortalecida su figura y sus modos políticos siguiendo el ejemplo del barinense.

A la vez, Chávez daba trazas de establecer un nacionalismo militarista inspirado en los fascismos de la primera mitad del siglo XX; manejó un discurso populista y de marxismo barato tan conocido y favorito del latinoamericano promedio gracias a las telenovelas: la lucha del pobre bueno contra el rico malo; el Estado se convirtió en el árbitro de tan desigual lucha e igualador de la distribución de la riqueza, para lo cual empezó a ejercer la expropiación de bienes y empresas; por supuesto, su actuar comenzó a limitar las libertades económicas, de expresión, de reunión y de conciencia, lo cual empezó a provocar una fuerte oposición a su mandato, señalando además que el populismo asistencialista desplegado por el gobierno venezolano no contribuía a aliviar en nada a la pobreza de gran parte del pueblo receptor de subsidios, servicios gratuitos y dinero regalado de lo alto para los de más abajo: ante esto, y ante el creciente autoritarismo ejercido por Chávez --que se expresaba en un creciente acoso contra los medios de comunicación críticos con el discurso oficial o que se negaban a convertirse en tribunas para la expresión megalómana y maratónica del mandatario,-- la cúpula de la iniciativa privada y la oposición intentaron un golpe de Estado que evidentemente fue apoyado por Estados Unidos aunque de una forma un tanto tímida, entonces gobernado por las pocas luces de Bush, que temía que con Chávez se afectaran sus intereses, tomándose en serio la retórica del barinense.

El golpe fracasó dada la torpeza de los propios golpistas y el apoyo timorato de los norteamericanos, Chávez regresó al poder y desplegó en forma más abierta su Socialismo del Siglo XXI, y más autoritaria y militarista. Ante el temor de que los norteamericanos intentasen apoyar algún nuevo golpe o movimiento en contra de su régimen, Chávez corrió a buscar el amparo de las nuevas potencias emergentes, rivales de EUA y que podían apoyarlo si lo percibían como un puntal para socavar el poderío estadounidense en el propio continente americano: Primero, se declaró admirador de Fidel Castro y se aproximó a la aislada Cuba a la que empezó a financiar con sus petrodólares, después, se acercó a Rusia, Irán y en tercer lugar China, pero también el Brasil de Lula da Silva se convirtieron en sus principales sostenedores.

El régimen mostraba sus contradicciones: criticó al imperialismo yankee, pero no tuvo empacho en aliarse con la primer verdadera potencia imperial de la Historia como es Irán, ni dudó en aliarse al gigante eslavo, que desde el siglo XV y hasta el XX ejerció un poder imperial más feroz, cruel y con más permanencia sobre Europa Oriental y Asia Central que lo que han hecho los norteamericanos desde 1919, igual que entre más retórica empleaba en contra de los norteamericanos, más petróleo le vendía a éstos, aun así, Chávez llevó su populismo hasta el mismo corazón de EUA surtiendo de petróleo barato en invierno al Bronx y otras zonas pobres de Nueva York, ganándose además las simpatías de muchos faranduleros que como él, manejan un discurso socialista mientras disfrutan de las mieles del éxito capitalista: Sean Penn, Michael Moore, Oliver Stone, Danny Glover, etc., sin duda, el "Gorila Rojo" (como empezó a ser llamado por su corpulencia y la camisa roja que para simbolizar la revolución socialista empezó a vestir en lugar de los trajes y corbatas e, imitando a Fidel Castro, volvió a lucir su uniforme de Teniente Coronel de Paracaidistas pese a que tras el golpe militar del 92 había sido dado de baja de las fuerzas armadas) allanó el camino al populismo obamita con su actuar en pleno mandato de Bush Jr.

Rusos y Persas aceptaron encantados la invitación que Chávez les hizo a entrar en América: los primeros, a cambio del dinero obtenido por las grandes ventas petroleras, convirtieron a Venezuela en uno de sus principales compradores de armas: fusiles Kalashinikov, aviones MiG y Sukhoi, blindados y misiles... instructores del "Ejército Rojo" acudieron a capacitar a personal militar venezolano y también a las milicias cívicas que formó como salvaguarda del régimen sin que nada de ello detuviese la creciente delincuencia e inseguridad que se vive en caracas y demás grandes ciudades, ante el enorme número de desocupados que ha propiciado la fiebre expropiadora del Presidente, que salía a la calle, señalaba con el dedo y decía "exprópiese" y con ello bastaba para la pérdida de propiedades y de seguridad jurídica, generando un clima hostil para la inversión y por ende, para la generación de empleo. Venezuela tiene, hoy, uno de los ejércitos más poderosos de Sudamérica junto con Brasil, creado para según eso, detener cualquier intento de invasión ordenado por Washington, en realidad, para apuntalar el régimen y convertirlo prácticamente en una dictadura militar. Entre tanto, Moscú a través de sus monopolios estatales del gas y el petróleo: Gazprom y Lukoil, empezó a hacer coinversiones en el petróleo venezolano, pero también, sin duda, influyó en el tejido de un eje anti-EUA en Centro y Sudamérica.

Irán rompió el aislamiento internacional pese a las sanciones que campean sobre él desde la Revolución de 1979, ahora agravadas por su programa nuclear, utilizando a Venezuela como un tercer país para realizar operaciones financieras y vender petróleo con prestanombre; la relativa impunidad con la que Chávez pudo concretar una alianza con Ahmadinejhad ha dado ánimos a países presuntamente no hostiles y hasta simpatizantes de los norteamericanos que no han dudado en hacer caso omiso de las amenazas de Washington, las sanciones acordadas por la comunidad internacional o bien, abiertamente se han pronunciado en contra de todo ello: tal es el caso de Noruega, que ha firmado acuerdos de cooperación científica y tecnológica con la antigua Persia para la exploración y extracción de hidrocarburos, o Corea del Sur y la India, que no han hecho caso de las sanciones ante la demanda del "oro negro" persa para alimentar a sus potentes y crecientes economías. La administración de Obama ha dejado pasar todo esto, y si al principio las sanciones empezaron a golpear a la economía iránia, en los últimos meses, el Rial (moneda persa) ha vuelto a recuperar valor y el optimismo vuelve a recorrer las calles de Teherán mientras se estimula a la ciencia y la industria farmacéutica local para cubrir las carencias provocadas por los embargos europeos.

Hugo Chávez decididamente era una persona inestable emocional y psíquicamente, además de un redomado hipócrita atacando a EUA, aunque sus hijos y familiares no cesan de pasar ahí sus vacaciones y en otros lados, luciendo una riqueza malhabida salida del erario y del petróleo, mientras se la pasa criticando y ahogando a los empresarios que obtuvieron su riqueza del trabajo; sin embargo, no fue ningún tonto, como bien lo dice Edgar Allan Poe en su Método del Doctor Tarr y Sistema del Profesor Fletcher, se comete el error de creer que los locos son estúpidos, cuando no es así: hombre hábil, logró convertir a la Organización de Estados Americanos en un juguete dócil para sus intereses, como cuando se resolvió aislar a Honduras y a Paraguay tras deshacerse de los Presidentes Zelaya y Lugo, adictos al chavismo, logró, junto con Cuba, crear el eje bolivariano que ahora abarca a Cuba, Venezuela, Nicaragua, Ecuador, Bolivia y Argentina, mientras que algunas islas caribeñas importantes como Jamaica o Trinidad y Tobago se han beneficiado de los financiamientos chavistas y se han vuelto también aliados, tejiendo una red de libre comercio y apoyos financieros: el ALBA (Alternativa Bolivariana de las Américas), contra la "Iniciativa de las Américas" impulsada por EUA con Bush. En poco tiempo, Chávez logró lo que no pudo Fidel Castro en tantos años: socavar la influencia norteamericana en el continente, a la par que lo abría para persas y eslavos.

El comandante venezolano supo utilizar las redes sociales para sus propósitos y manejar con astucia los medios gracias a sus habilidades de showman, ganó apoyos internacionales en las Izquierdas, y por ejemplo, es claro que Wikileaks y Julian Assange se convirtieron en sus aliados: difundieron pruebas del apoyo de Washington bajo Bush y Obama a los opositores, comprometiendo la imagen de estos, le hicieron parecer víctimas de la presión estadounidense y su preocupación por derribarlo, y hoy, hacen eco de la absurda idea de que el Presidente fue envenenado o contagiado de cáncer ya sea por los servicios secretos norteamericanos o incluso israelíes (Chávez desplegó un antisemitismo retórico también), cuando quizá la realidad, oculta tras misteriosas neblinas mediáticas, sea siniestra y amenazante para la seguridad de todos los pueblos que tenemos la (mala) fortuna de estar en la misma masa de tierra que la titubeante súperpotencia angloamericana.

Tras este balance, quiero exponer mi punto de vista sobre la muerte del comandante:

Yo soy un escéptico sobre el cáncer de Chávez: nunca presentó signos visibles de tal enfermedad, como la pérdida drástica de peso, problemas para caminar si lo sufría en las caderas o pérdida de cabello --en realidad se rapaba-- de hecho, en sus últimas apariciones públicas se le veía con su cabello tupido, cuando alguien que ha recibido quimioterapia o radioterapia no vuelve a tener el cabello como antes. Chávez, ciertamente, está muerto, pero quizá esa muerte le fue provocada no por inoculación de virus ni por la generación de un cáncer, lo de la enfermedad quizá fue un montaje para generar la imagen de víctima y aprovecharla electoralmente, pero quizá, solo quizá, y díganme conspiranóico; Chávez en su inestabilidad llegó a plantearse un acercamiento con EUA a fin de que le ayudase de alguna manera a salvar la destrozada economía venezolana y romper con sus incómodos aliados cubanos, que estaban sangrando las arcas venezolanas, con sus aliados persas, que en caso de una guerra generalizada en Medio Oriente, un escenario cada vez más posible, podían dejarlo malparado, y con Rusia, ante quienes tal vez el comandante ya no quiso permitir alguna intervención o ceder alguna dirección de su política nacional.

¿Qué tal si Chávez fue eliminado (y ya desde diciembre) por sus propios aliados? ¿Qué tal si estos aliados ahora encontraron en la muerte de Chávez la forma de crear un "Lenin" o un "Mao" latinoamericano que, muerto en la plenitud de su gloria, popularidad y poder, resulte más atractivo para las nuevas generaciones de Venezuela y otros países del eje bolivariano anti-Washington que el anciano y desprestigiado Fidel Castro? ¿Qué tal si así aseguraron la supervivencia del Chavismo como sistema político con un santo patrono? Esto lo veremos próximamente, lo más seguro es que Maduro obtenga electoralmente la presidencia legítima y legal del país, mientras ya el ejército, decididamente chavista, ha tomado las calles y el control de la vida pública, junto con las milicias populares, habrá que ver si Maduro, con capitales rusos, chinos y brasileños levanta el desastre económico que dejó el Teniente Coronel, y si continúa su cooperación con Irán, a fin de no reconocer los pecados del régimen y liberalizar la economía y acercarse a EUA.

Pero todo esto lo debemos ver en un contexto internacional: hace una semana, como lo decía en el post anterior, Medvedev y Raul Castro se reunían en la Habana, y el Primer Ministro ruso afirmaba la voluntad de su país de mantenerse presente en nuestro continente, aduciendo intereses estratégicos, mientras los acuerdos económicos con Cuba manifestaban también que la isla volvía a ser considerada el principal aliado de Rusia en el continente, y en ese mismo viaje, Rusia y Brasil firmaban acuerdos para la compra, por el gigante amazónico, de un gran número de baterías de misiles antiaéreos rusos, y el establecimiento de programas conjuntos entre eslavos y cariocas para el desarrollo de armamentos de avanzada...

Chávez deja una Venezuela quebrada económicamente por el derroche populista, una sociedad dividida por la idea de la "lucha de clases" y un Estado sometido a un futuro en el que parece haber dos opciones: o la dictadura o la anarquía y la lucha civil, ha debilitado enormemente el poderío norteamericano, lo cual no fue con las intenciones de dar una mayor independencia a las naciones hispanoamericanas sin la muchas veces perniciosa influencia de Washington sobre nuestros gobiernos, sino con las miras de ayudar a potencias tan ajenas a América como Rusia, que en los años 60 y 70, con el comunismo como ideología, apoyó guerrillas y provocó tal inestabilidad que hizo necesarias a las feroces dictaduras militares en el cono sur, ahora, impulsada por el recuperado ideal imperial clásico de los zares y por los más bastos deseos de venganza, apoya a gobiernos enteros, o Irán, en algo que ni Ciro el Grande, Cambises, Darío, Jerjes, Sapor o Cosroes hubieran soñado como un paso para convertirse de nueva cuenta en una gran potencia mundial. Esa intervención de esos poderes ajenos a América y liberticidas son, con mucho, la herencia más peligrosa que nos deja Hugo Chávez.

...Perdónenme si no deseo que descanse en paz...

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