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27 de marzo de 2013

LA SEMANA SANTA EN LA MUSICA

Y bien, nos encontramos en Semana Santa, hace cuatro años, comenté en este espacio respecto a un clásico cinematográfico de estas fechas que es ni más ni menos que Ben Hur, una de las mejores películas de todos los tiempos; además de esta película, por supuesto, están las que se han hecho directamente sobre la vida de Cristo: en especial la Pasión de Mel Gibson, o el clásico de Franco Zeferelli Jesús de Nazareth, entre otras muchas. 

También la música ha buscado dar su interpretación de la pasión y muerte de Jesucristo con resultados espléndidos; y como ejemplo clásico, tenemos a la interpretación musical del alemán Johann Sebastian Bach de La Pasión Según San Mateo que es extraordinaria, aquí la pueden escuchar completa:


Y ya más modernamente, tenemos la obra del polaco Krzystof Penderecki (quien aún vive a sus 80 años... sí, aunque no lo crean, aún hay compositores de música clásica, no todo es Rock and Roll, Pop o Banda Sinaloense en el mundo actual), y su Pasión Según San Lucas; misma que fue escrita en los años sesenta, en plena dominación ruso-comunista de Polonia, por lo que el hacer una obra de temática religiosa fue un verdadero desafío a los poderes establecidos en el país eslavo durante los años de la Guerra Fría, cuyos puntos más impresionantes podemos escuchar aquí, junto a un video con una excelente selección de imágenes animadas en forma muy sugestiva:


Relacionada con el misterio de la muerte de Cristo y con los sufrimientos humanos, tenemos la Sinfonía número 3 o de las Lamentaciones del también polaco Henryk Gorecki, (fallecido en 2010) más o menos contemporánea de la anterior: 


Bach, Luterano, pero perteneciente a una corriente dentro de esta rama surgida de la Reforma Protestante bastante cercana al Catolicismo doctrinalmente, nos ofrece una obra inmortal en la que si bien la música tiene sus tintes dramáticos y dolientes, está recubierta por una atmósfera de esperanza: la Pasión narra los sufrimientos de Jesucristo, pero a la vez, la redención del género humano, por lo que la música permanece en un tono en el que se mantiene la narrativa de un triunfo final; por el contrario, las obras más contemporáneas de los dos polacos se encuentran llenas de una dolorosa y trágica emoción, provocada sin duda por la propia Historia polaca, misma que puede ser reseñada como una verdadera pasión que culminó con la crucifixión y la sepultura de la Segunda Guerra Mundial y la opresión soviética durante cuarenta años.

La Obra de Penderecki, a diferencia de Bach, resuma desesperación, por momentos, en vez de cadencias melodiosas tenemos verdaderas cascadas de voces y notas caóticas que muestran el terror, la inevitabilidad del dolor y de la muerte, y los vanos intentos de no desearlos, escuchamos también la violencia representada en música, el odio y la ferocidad de los Nazis o los Comunistas Rusos desplegada contra un pueblo que parece clamar desgarradoramente por ayuda como en el "Deus meus", una de las partes más impresionantes de la obra, y en donde se plasma la soledad y el abandono que sufre Cristo durante su martirio.

Por su parte, Gorecki divide en tres partes su sinfonía, la primera, gira alrededor de una lamentación atribuida por la tradición a la Virgen María ante la muerte de su hijo, la segunda, se encuentra inspirada en un graffiti que el compositor vio, escrito con un carbón en el muro de una celda de una antigua fortaleza ubicada cerca del pueblo de Zakopene utilizada como prisión por los Nazis durante la Segunda Guerra Mundial, la inscripción dice: "Oh mamá, no llores por mi, ¡Reina Inmaculada Celestial, Socórreme siempre!" Y fue realizada por una adolescente de 18 años, Helena Blazosiakowna, que fue ejecutada por la Gestapo en 1944 por ser parte de la resistencia, según testimonio del propio músico, lo que le impresionó de dicha inscripción no fue la petición de piedad, la maldición hacia sus captores y ejecutores, sino la preocupación de la chica por la situación de su madre, que era quien sufría la pérdida de su hija y su fe al encomendarse a la Virgen.

La tercera parte, se basa en una canción popular polaca de una mujer que busca a su hijo desaparecido, muerto durante la insurrección bátava de 1920 en el marco de la Guerra Civil Rusa en la que Polonia se vio envuelta, apoyando a los "rusos blancos" contra los bolcheviques; sin duda, Gorecki se arriesgó enormemente al componer esta obra que es antes que nada un clamor por la libertad y que encontraría eco a fina de los setenta, con la aparición del movimiento Solidaridad y la elevación al solio pontificio de Karol Wojtila como Juan Pablo II.

Las tres obras son sumamente emotivas y mueven a la reflexión, escúchenlas y mediten con ellas en estos días, cuan lejos está la mayoría de esto, que estos días se ven como de diversión, frivolidad y hasta degenere, cuando deberían ser días en los que las personas deberíamos pensar qué es lo que estamos haciendo con nuestras vidas y qué clase de mundo hemos construido o estamos formando. Pero no, al mundo actual eso no le conviene y se busca atiborrarnos de ruido.

Y si no son creyentes, al menos escuchen esta música, abran su mundo y descubran que existe algo más, afortunadamente, que William.I.am y Joan Sebastian.

1 comentario:

Anónimo dijo...

http://jesusenvosconfio.wordpress.com/
recen