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28 de febrero de 2013

EL CIRCO DE LA DEMOCRACIA


Silvio Berlusconi se sonrie mientras deposita la papeleta en la urna electoral el pasado domingo, es la sonrisa del intrigante, o del travieso que sabe está arruinando los objetivos o los planes de otros, es la sonrisa del frívolo para quien, incluso en la situación de crisis económica y de amenaza de descomposición de la UNión Europea, la Política es un juego, una forma de divertirse y una forma de manifestar la influencia que ejerce a través de su cuantiosa fortuna sobre una sociedad que vivió muchos años engañada por los encantos del Estado de Bienestar y ahora no sabe qué hacer, ha quedado desvalida, no sabe valerse por sí misma sin el "Papá Gobierno" llevándole de la mano y concediéndole los caprichos. Berlusconi, y lo sabe en esa sonrisa, ha vuelto a engañar a los italianos, y le da gusto, y los ha metido en un buen lío, además de generar una enorme incertidumbre en Europa entera, de lo que él espera salir beneficiado y recuperando el Poder, sin importar que había convertido al Estado Italiano en su prostíbulo personal, su lavandería de dinero y su propiedad, la bandera tricolor no es lo único que nos asemeja a itálicos y mexicanos, también el carecer de memoria, incluso, como es el caso, de corto plazo.

El proceso electoral italiano muestra el grado de degeneración en que ha caído la Democracia Representativa, reducida a un espectáculo, a una especie de show mediático y un juego con la imagen donde el magnate de los medios de comunicación tiene a su disposición los medios con los que puede canonizarse a sí mismo y golpear a sus adversarios: muchos de los rumores e información sensacionalista en torno a la renuncia del Papa Benedicto XVI, como lo de la presunta causa de la dimisión, atribuible al caso del Vatileaks y el descubrimiento de una mafia homosexual al interior del Vaticano ha surgido de las prensas del milanés, que no ha tenido empacho en atacar a la Iglesia en un momento tan delicado para apostar a su desprestigio, puesto que el mismo se lleva entre las patas a Mario Monti, actual Primer Ministro, quien no solo es un católico practicante acendrado y miembro activo del grupo religioso Comunión y Liberación, sino también es amigo personal del todavía pontífice.

Otro de los candidatos es también un producto mediático; se trata del comediante Beppe Grillo (exacto, se llama Pepe Grillo, como la conciencia de Pinocho) y quien es muy popular en la TV con sus shows cómicos en los que ataca a los políticos; en cierta forma, es como si el comediante Víctor Trujillo encarnando a su personaje Brozo --y que en una muestra de la escasa credibilidad de la prensa mexicana, ha gozado de una mayor confianza del público en su labor periodística que los propios reporteros y conductores de noticiarios de nuestro país-- se lanzara a buscar la Presidencia de la República, entre tanto, los candidatos más serios, como son Pier Luigi Bersano, del Partido Demócrata, de centro-izquierda y el propio Mario Monti, han quedado por debajo en las preferencias del electorado, este último con un magro 10.56% de los sufragios.

Monti con mucho, ha tenido una actuación responsable y ha tenido que aplicar las medidas más duras para salvar la situación con los recortes al gasto social; sus pecados electorales sin embargo, han sido, primero: que llegó a la salida de il Cavaliere impuesto por la Unión Europea, y segundo, ser un Tecnócrata, un sabio o experto si se quiere, en el campo de la economía, saber que el Estado de Bienestar keynesiano que imperaba en Italia era insostenible y por tanto, decidir desmantelarlo, dentro del contexto, claro está, de que la "bota" siga perteneciendo a la unión monetaria y al bloque continental. Los italianos de a pie, que han crecido y vivido al amparo del paternalismo gubernamental y de la abundancia de recursos que tradicionalmente llovían del norte de la península a la Campania y Sicilia, sin que esas regiones salgan de la pobreza y un subdesarrollo casi latinoamericano, no están dispuestos a apretarse el cinturón ni a dejar de percibir las magníficas prestaciones sociales que otorgaba el Estado, por lo que convirtieron a Monti en el blanco de sus iras; no es de extrañarse que el comediante Grillo ganase popularidad burlándose del economista y su administración y presentándose como el portavoz de los que han sufrido menoscabos, no por la crisis, sino por las medidas adoptadas por Monti o bien confundiéndolos a ambos y señalando como culpable al tecnócrata, mientras que precisamente Berlusconi lanzó un discurso incendiario en contra de éste, señalándolo como un títere de los intereses alemanes y franceses y una hechura de Bruselas, lo que contrasta con el Berlusconi europeísta y firme creyente en la Unión de los días de la Guerra de Libia.

Debido al peculiar sistema electoral italiano, el resultado queda de forma que el país es ingobernable. En la cámara baja, Bersano está ligeramente arriba de Berlusconi, pero éste, en el Senado, tiene la mayoría, como resultado, habría la imposibilidad de acuerdos entre ambas cámaras del Parlamento, lo que impediría sacar adelante leyes y decretos, algo tremendamente crítico. El Presidente Giorgio Napolitano, ya próximo a su retiro, en su calidad de Jefe de Estado ha negado la posibilidad de convocar a un nuevo proceso electoral; por tanto, la única vía de resolver esto es mediante un acuerdo entre las principales fuerzas políticas, lo que parece, de entrada, imposible.

Y es que Beppe Grillo no tenía realmente intenciones de llegar tan lejos, sólo buscaba burlarse de la clase política española, y lo que era originalmente un blog con comentarios desde la óptica de la ultra izquierda "indignada" creció un partido político al que ha llamado "Movimiento 5 Estrellas", y ya declaró que él no votará por nadie para la investidura como jefe de gobierno... Entonces ¿qué quiere? ¿El caos? Probablemente, según lo plantea en su febril mente de anarquista y contestatario sin propuesta positiva, sólo ataque.

Esto deja la situación en manos de Berlusconi, sabe que quien quiera formar gobierno, se Bersani o sea el payaso, tendrá que negociar con él y así conformar la nueva administración, que por supuesto, encabezaría él.

Si nos fijamos bien, ambos payasos: Berlusconi y Grillo, han sabido explotar muy bien el aspecto de las emociones de los electores: il Cavaliere tiene un perfecto conocimiento de lo que el italiano promedio quiere ver y oír, y lo ha dicho muchas veces: "todos los italianos quisieran ser como yo", la imagen de hombre hecho a sí mismo (en sus inicios, Don Silvio fue un músico y cantante a bordo de un transatlántico y de ahí empezó su ascenso) de éxito en los negocios, de un lujoso estilo de vida, conquistador imparable de mujeres hermosas, aún cuando eso signifique convertir al Estado en un prostíbulo, dueño de un equipo de fútbol, de constructoras, de televisoras, de disqueras, todo ello, le permite llegar a los deseos del italiano, después de todo, él fue alguna vez una persona de a pie, por tanto, sabe de la pequeñez y materialismo de los deseos de los ciudadanos comunes, y ha sabido proyectar la imagen de que él los ha logrado satisfacer y puede hacer que los demás también.

Como sea, finalmente ha ganado el populismo, el instinto de la masa sobre la racionalidad del elector individual y la tendencia a la descomposición que lleva consigo toda democracia. La situación por sí misma provocó un nuevo derrumbe de las bolsas europeas y un agravamiento repentino de la crisis económica del viejo continente, el Euro queda más en entredicho que antes, y por tanto, está por verse lo que sucede. Tal parece que Berlusconi tiene otro motivo para su risa cínica, él ha apostado por pasar a la Historia, quizá dentro de unos años, se le recuerde como el hombre que destruyó al Euro... y a la Unión Europea...

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