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17 de octubre de 2012

ESCOCIA, ¿HACIA LA INDEPENDENCIA?


En la oleada de sentimientos separatistas que han aparecido en Europa como resultado de la crisis, un caso especial es el de Escocia; más que Cataluña o Venecia y la Lombardía, probablemente esta Nación tenga más derechos a la Independencia (aparte del caso de Bélgica, Estado artificial surgido de las consecuencias del Congreso de Viena tras pegar los antiguos Países Bajos Españoles con la región francesa de Vallonia) que ninguna otra en esta naciente fiebre nacionalista-regionalista surgida, simplemente, de un "¡sálvese quien pueda!" generalizado que se ha despertado en el Viejo Continente como resultado del fracaso económico de la Unión Europea.

Escocia es uno de los últimos reductos de la población indígena de todo el continente europeo anterior a la llegada y expansión de los pueblos Indoeuropeos del centro de Asia: los Celtas, durante mucho tiempo se pensó que se trataban también de este grupo más identificado por nexos lingüísticos que raciales o étnicos y que engloba desde los pueblos de la India, Irán, Grecorromanos, Germánicos y Eslavos, sin embargo, se han encontrado indicios de que los Celtas en realidad no se encuentran emparentados con ninguno de esos grupos, sino que se originaron en la Europa Occidental tras la Edad de Hielo y que tomaron su evolución hacia las características propiamente célticas a partir de la Edad del Hierro, dándose entonces una fuerte interrelación con los pueblos germánicos y grecolatinos; en cuanto a la lengua, el Céltico es un tronco del que se derivaron diversas lenguas celtas más modernas, y en un principio bien pudo estar emparentado con el proto-indoeuropeo, pero no derivar de éste. Esta tesis se encuentra actualmente sostenida por hallazgos arqueológicos en España que demuestran la presencia de grupos protocélticos en la Península Ibérica anteriores al 3,000 a.C., y por tanto, a la llegada de los Indoeuropeos al Viejo Mundo. Además de estas evidencias arqueológicas, la religión de los Celtas no se parece en nada, salvo en el politeísmo, a la Grecorromana o al Brahamanismo o a la Religión Nórdica, mismas que conservan entre sí elementos comunes, lo que indica un origen independiente y propio de sus tradiciones religiosas y prácticas, como también sus santuarios a cielo abierto conformados por megalitos: desde los menhires y dolmen hasta Stonehenge, muy lejos del culto en templos de los indoeuropeos, como también la figura del druida resulta diferente a los sacerdocios de los otros pueblos antiguos que llegaron más tarde a Europa.

Las divinidades célticas como Teutates, Taraunnos, Balar, Cerunnos, no son tan antropomórficos como los dioses griegos o germánicos, sino aparecen más bien como seres oscuros y difusos del bosque y los elementos, ni pueden ser identificados con las deidades indoeuropeas, en ellas, vemos elementos comunes: Thor=Hércules=Rama, Odín=Zeus=Brahma, Urano=Varuna, Cibeles=Freya, y exigían un culto bastante misterioso y cruel, a cargo de los druidas, que incluía el sacrificio humano y casos de canibalismo ritual, lo que hizo que más de un pionero de la Antropología en el siglo XIX creyera que había cierta relación entre los indígenas americanos y los Celtas.

Incluso, en las propias leyendas escocesas e irlandesas se conservan huellas de su indigenismo, como el referir que antes de la creación del mundo, ya los Celtas habitaban en Irlanda.

De esta forma, la población de Escocia, Irlanda y Gales, algunas zonas en Inglaterra, como Cornualles, y pequeñas poblaciones en Francia, en la zona de Bretaña, serían los últimos restos de la población nativa de Europa: blancos, de cabellos negros o rojos y rubios, los Celtas a primera vista no se ven muy diferentes de Germánicos y Eslavos, (en su mayoría, sin embargo, tienden a ser de menor estatura que los anglosajones, aunque hay sus excepciones como siempre, piénsese en dos celtas puros como Liam Neeson o Sean Connery que miden casi dos metros) ni a sus por mucho tiempo dominadores Anglosajones, sin embargo, son muy diferentes. En Europa se conservan en muchos topónimos las huellas de su presencia, fundamentalmente aquellos en los que aparecen los prefijos: "Gal", "Cal", "Bri", "Wal" o "Hel" indican tal presencia: simplemente las Galias, Galicia,  Gades, la actual Cádiz, Gales, Calais, Caledonia, o Galitza en Polonia-Ucrania, la zona más oriental con asentamientos célticos, Helvecia, nombre latino de Suiza, Bretaña o Cantabria, e incluso en Asia Menor, adonde una migración Celta llegó durante su época de mayor esplendor, en el siglo II a.C., asentándose en la región de Galacia. En Escocia e Irlanda, además, sobreviven las últimas lenguas celtas: el Gaélico Escocés y el Gaélico Irlandés, en el caso que nos ocupa, sin embargo, es de notar que ya desde la Edad Media operó un mestizaje con los anglosajones del sur; la realidad es que la población británica en su mayoría, es de origen mestizo, producto de la mezcla de Celtas, Romanos (en escasa medida), Anglosajones, Noruegos, Daneses y finalmente Normandos, estos últimos, descendientes de escandinavos asentados en el norte de Francia y por tanto, ya mezclados con elementos latinos. Así, en las Tierras Bajas, o valles situados al sur de Escocia en sus límites con Inglaterra, se dio esa mezcla entre Celtas y Sajones, y se habla un dialecto derivado de la Lengua Anglosajona, llamado el "escocés" (que podríamos considerar similar al Catalán respecto al Castellano) así como el inglés moderno, que desde el siglo XIX se ha extendido más en la población, y desde el siglo XVI es Protestante debido a la reforma impulsada, con elementos anglicanos y calvinistas por John Knox, que creó a la Iglesia Presbiteriana como Iglesia Nacional; entre tanto, al norte se encuentran las Tierras Altas o Higlands, donde la raza celta se ha mantenido más pura, incluso con la organización social basada en los tradicionales clanes o tribus, conformados por familias emparentadas por antepasados comunes y que se identifican por los particulares diseños y colores del tartán o tejido de lana de las "kilt" o faldas, diferentes para cada grupo.

En las Highlands, zona montañosa del norte, además, se ha mantenido a la Religión Católica como preponderante, y aunque desde el siglo XIX se extendió el uso del inglés moderno, se habla bastante la lengua nativa: el Gaélico Escocés. Esta diferencia en la población se refleja incluso en la afición al fútbol: los "lowlanders" protestantes y anglófilos apoyan al club Rangers, mientras que los "highlanders" católicos y célticos hasta la médula son hinchas del Celtic, valga la redundancia, ambos equipos con sede en Glasgow, actual capital escocesa.

Aún así, el nacionalismo se ha extendido en ambas regiones, pues aunque los "lowlanders" tengan un gran porcentaje de sangre inglesa, finalmente han mantenido y adoptado en buena medida sus raíces indígenas y han sido parte de un desarrollo histórico que no fue sino hasta el siglo XVIII que se unió al del resto de la isla, pues hasta entonces había sido completamente autónomo y eso se refleja en muchas instituciones, tradiciones y hechos que hacen justificable la independencia de Escocia respecto de Inglaterra, lo que la hace ser realmente una Nación en sí misma.

Hagamos un poco de Historia: cuando Roma llegó a Britania, bajo el reinado de Claudio I, a inicios de la era Cristiana, se enfrentaron a una feroz resistencia de los celtas nativos encabezada por la reina Boadicea (se pronuncia Boadica) a la que finalmente pueden derrotar. La diversidad de tribus, la pobreza de la tierra y la dispersión de la población impedirán que surja en la provincia una vida urbana desarrollada como en el resto del Imperio, y con ella, una fuerte romanización; a pesar de ello, los Romanos mantienen su presencia en la isla hasta el siglo V, pero jamás pueden pasar hacia el extremo norte del territorio, al que denominan "Caledonia" sino que, al contrario, tienen que defenderse de las constantes incursiones de las feroces tribus celtas de los Pictos y los Escotos, por lo que Adriano contruye el muro en lo que hoy viene a ser la frontera entre Escocia e Inglaterra, no lejos de Eubracum, la hoy York.

Las dos etnias celtas que habitaban la Caledonia eran muy diferentes: los Pictos tenían una cultura muy primitiva, incluso, en algunos aspectos recordaban a los indígenas de las Grandes Llanuras norteamericanas: recibían su nombre de la costumbre de tatuarse y pintarse el rostro y el cuerpo, generalmente de azul, se rapaban la cabeza excepto mechones que trenzaban y se adornaban con plumas, vestían con pieles y textiles burdos, usaban armas de piedra o de metal capturadas de los enemigos, vivían de la caza, la pesca y una agricultura de subsistencia, y eran extraordinariamente feroces en combate; ante la presión romana, se habían unificado bajo un Rey, mientras tanto, los Escotos (palabra que significa "saqueadores") habían fundado el Reino de Dal Ríada, aunque terminarían dando su nombre al país, al que originalmente ambas etnias Celtas llamaban Alba, provenían de una migración procedente de Irlanda, tenían una cultura similar a la de los Celtas continentales, (exterminados o asimilados a los Romanos tras la Guerra de las Galias) esto es, propia de la Edad de Hierro, vestían con las famosas faldas, en realidad un manto enredado en torno al cuerpo, y vivían en aldeas fortificadas, dedicados a la agricultura y la ganadería, poco a poco, y no sin guerras, los Escotos se irían fundiendo con los Pictos; finalmente, en el siglo IX d. C., el caudillo Kenneth McAlpin se coronaría Rey de los Pictos y los Escotos, fundando la monarquía y la nación escocesa; aunque siempre se ha aducido que era Escoto de origen,  los modernos historiadores creen que era más bien Picto. De esta forma, se constituyó un poderoso Estado Celta que supo enfrentarse a la invasión de los Anglosajones con más fortuna que los Bretones y los Galeses, aunque éstos, bajo el reinado del Príncipe Rhodri Mawhr lograron ser una potencia que frenó la expansión de aquél pueblo germánico.

Escocia iría adoptando aportaciones de la Europa Continental, como el Cristianismo, gracias a santos como San Columba y el propio patrono de Irlanda San Patricio, aunque mantenía tradiciones celtas muy propias: el trono de sus reyes, sobre el cual eran coronados y ungidos era una simple piedra plana de basalto, llamada la "piedra del destino" sobre la cual, ya cristianizados, inventaron una muy interesante leyenda, según la cual tal piedra había servido de almohada al patriarca bíblico Jacob, el día que tuvo el sueño en que veía la escalera con los ángeles subiendo y bajando por ella del Cielo y recibió la protección divina. Dicha piedra habría sido abandonada por Moisés durante el Paso del Mar Rojo y hallada por una princesa egipcia llamada Scota, hija del mismísimo Faraón, que recibiría la revelación divina a través de esa piedra, del futuro nacimiento del Salvador, Scota entonces huye de las iras de su padre y de la idolatría acompañada por Goidel-Glas, un celtíbero, sirviente del monarca egipcio con el que huyen a lo que hoy es La Coruña, donde la Piedra es venerada como reliquia, hasta la predicación del Apostol Santiago en la Península; siglos más tarde, los descendientes de Scota y Glas llevan la piedra consigo en la predicación del Cristianismo a sus hermanos de raza en la isla británica, quedando la piedra en una Iglesia en la ciudad de Scone; cabe decir que los descendientes directos de Scota son el clan McAlpin (Mac, en Gaélico significa "hijo de") y del nombre de la legendaria vidente daría nombre al país, según esta leyenda).

Pero aparte de este origen bíblico con el que los reyes escoceses buscaron legitimar su poder, inventaron otra leyenda: su descendencia de Troya, así, si el hijo de Eneas: Ascanio-Julo, fue ancestro de Rómulo y Remo, y de la Gens Julia, dinastía fundadora del Imperio Romano, un bisnieto de Eneas: Bruto, iría a parar a la isla de Britannia y se convertiría en Rey de los Celtas que la habitaban, descendiendo también de ellos el Clan McAlpin, así, esta familia legitimaba su poder tanto por ser designada por Dios desde tiempos bíblicos para ser la defensa del Cristianismo Céltico en el siglo IX contra el paganismo Anglosajón, como herederos legítimos de la Casa real Troyana, fuente y origen ancestral del poder Romano: Iglesia y Estado, por tanto, daban su poder a los monarcas de Escocia, que habían recibido así, la traslatio imperii y estaban llamados a un gran destino.

Sin embargo, Escocia fue la verdad un reino pobre, aunque sumamente valiente, y sus monarcas, debido a la estructura tribal de la sociedad celta, tuvieron un poder bastante reducido, no podían tomar una decisión sin antes consultar a los jefes de los clanes guerreros o nobles que a su vez, tenían como clientes a un sinnúmero de clanes de agricultores y ganaderos. Dicha asamblea de Jefes Tribales vino a constituir el origen del Parlamento Escocés. Aparte, era constante la tendencia de los clanes a pelear entre ellos y debían hacer frente a los Anglosajones, Escandinavos y finalmente Normandos e Ingleses; a pesar de todo, lograron mantener la Independencia a costos enormes; a diferencia de Inglaterra, además, en Escocia floreció el Derecho Romano y los monarcas y el Parlamento lo establecieron como Ley del país, en forma similar a lo ocurrido en el Continente, la corte real se instaló en Edimburgo, en el famoso castillo situado arriba de un cerro a cuyo alrededor creció la ciudad. Escocia además, gracias a su posición estratégica y natural como contrapeso de Inglaterra, contó con peso en la política internacional medieval y eran constantes sus alianzas con Francia (país que influyó mucho en la cultura de las clases dirigentes escocesas en la Baja Edad Media) durante las Guerras de los Cien Años.


Sin embargo, la Historia fue obrando con el tiempo en contra de los Escoceses: la pobreza del territorio contrastaba con Inglaterra y los recursos que los reyes ingleses podían obtener de sus dominios continentales como el Ducado de Normandía, al exinguirse las casas reales de McAlpin y de Dunkland, a fines del siglo XIII, el Rey Eduardo I Piernas largas se lanzaría contra Escocia tras haber sometido a los Galeses y acabar así con los últimos reductos célticos en Europa entera. Como popularmente se recuerda en la película Bravehearth de Mel Gibson, basada en la vida y hechos del caudillo William Wallace, la dominación desplegada por Eduardo fue brutal y feroz, --recordemos la natural inclinación del anglosajón/normando, o de los germánicos en general, al rascismo-- y el levantamiento de los Escoceses fue igualmente implacable, Wallace sería traicionado y entregado a los anglosajones como resultado de las interminables luchs entre clanes por el trono escocés, mismo que fue robado por Eduardo, la piedra del destino fue llevada por el ejército inglés a Londres y colocada debajo del asiento del trono de coronación de los reyes ingleses en la Abadía de Westminster, hasta que en 1996 con una Ley que dotó de mayor autonomía a Escocia, fue devuelta.

Finalmente Robert Bruce se levantaría como el gran líder contra los Ingleses y aseguraría la independencia escocesa durante otros 300 años... después de su reinado y el de su hermano, llegaría al trono el Clan Stuart o Estuardo, al que le tocarían las convulsiones de la Reforma Protestante y la unión con Inglaterra debido a la muerte de Isabel I de Inglaterra, quien había sido uno de los más implacables enemigos de Escocia, contando en su haber, la ejecución de la Reina María Estuardo, pero como este clan escocés estaba emparentado con la extinta familia Tudor inglesa por una serie de alianzas matrimoniales (inútiles, finalmente y repugnantes para los ingleses por casarse con celtas "inferiores") el sobrino de María, el Rey Jacobo VI de Escocia, se convirtió en Jacobo I de Inglaterra.

Los Ingleses por supuesto que no querían al nuevo Rey ni a su familia, ni mucho menos que Jacobo, fuera de reinar sobre una conflictiva y pobre sociedad tribal y ahora se encontraba ante un verdadero Estado-Nación que se encontraba en los primeros pasos de construirse un Imperio Colonial y rivalizando con España y Francia, se sentía más a sus anchas y dispuesto a sacar provecho, reinando como monarca absoluto y desconociendo la autoridad del Parlamento y denostando al Common-Law, aunque protestante también, se mostraba un tanto dispuesto a regresar al Catolicismo, su hijo, Carlos I continuó con esas políticas y terminó estallando la Revolución liderada por el Parlamento y por Oliver Cromwell, con su radicalismo puritano y que terminó con la ejecución del monarca. Los hijos de Carlos huyeron a Francia, y Cromwell desató una política de "limpieza étnica"  contra Escocia, Gales e Irlanda que habían apoyado al Estuardo, la muerte del dictador, verdadero perturbado mental y fanático religioso, junto con la restauración Estuardo, motivó un alivio para los Celtas; sin embargo, el derrocamiento de Carlos II con la "Revolución Gloriosa", quien había incluso, vuelto al Catolicismo, y la llegada al poder en Inglaterra de los protestantes Orange holandeses primero y después los Hannover, actualmente reinantes con el apellido Windsor, significó para Escocia el fin de su Independencia definitiva.

El acta de Unión significó que los reyes de Inglaterra, en adelante, serían los de Escocia, a cambio, el país celta conservaba su identidad propia, su propia moneda--actualmente cuenta con su propio sistema bancario  y su banca central que acuña la Libra Esterlina-- y se respetaba su propio sistema jurídico que sigue siendo, hasta el día de hoy, de la familia Romano-Canónica. Sin embargo, perdió su Parlamento y los Ingleses centralizaron el gobierno de toda la isla en Londres.

Los Estuardo exiliados mantuvieron sus pretensiones, y en Escocia, varios líderes tribales se rebelaron, como Rob-Roy McGregor, sobre todo en las tierras altas, proclamando a los Estuardo como monarcas legítimos; estos rebeldes recibieron el nombre de "Jacobitas" y motivó una nueva intervención cruel y feroz de los Ingleses sobre Escocia. El nacionalismo celta permaneció, sin embargo, latente durante todo este tiempo, renaciendo sobre todo tras la Independencia de la República de Irlanda en 1920. Por otro lado, los Ingleses no hicieron ya intentos por borrar las tradiciones ni las costumbres escocesas, sino que incluso las mismas perdudaron y fueron fomentadas por los escoceses que servían en el ejército y la armada, o las grandes poblaciones escocesas que participaron en la conquista y colonización de la India, Canadá o lo que es hoy Estados Unidos, donde permanecen familias orgullosas de su identidad céltica y su cultura.

En la década de los noventa se restableció el Parlamento Escocés y se creó también un poder ejecutivo local con el "Ministro Principal" sin que esto redundara, sin embargo, en establecer un sistema federal en el Reino Unido, lo que fue dando un ascenso gradual del Partido Nacionalista Escocés hasta que en 2011 este instituto político obtuvo la mayoría absoluta y formó gobierno, logrando en esta semana pasada un acuerdo con el Ejecutivo del Reino Unido para la celebración de un referendum en el 2014 relativo a la Independencia.

Como podemos ver, Escocia, a diferencia de Cataluña tiene más puntos a favor para su independencia:
  • La población es de un origen étnico diverso al de los ingleses, catalanes y castellanos en cambio, provienen de la misma mezcla de Romanos-Visigodos y demás pueblos que llegaron a la península ibérica. Inglaterra tuvo una romanización parcial, Escocia, ninguna.
  • Escocia tuvo una larga Historia como entidad política independiente. Cataluña fue parte del Reino de Aragón.
  • Con Wallace, Robert Bruce y los Jacobitas, Escocia luchó por su independencia, en cambio, Cataluña se rebeló en 1714 contra la imposición de Felipe V de Borbón como Rey de España, mientras ellos reconocían como monarca de TODA España al Archiduque Carlos de Habsburgo y urgían en una proclama, escrita en Castellano, además, a los demás Españoles a hacer lo mismo.
  • La identidad escocesa y su lengua y cultura ha subsistido desde los orígenes a la actualidad, la catalana se fue diluyendo y confundiendo con la española, no siendo hasta la década de los 70 que tuvo un renacer impulsado por facciones políticas muy interesadas en ello y en forma artificial.
  • Si bien el sistema jurídico catalán o sus fueros desaparecieron con los Decretos de Nueva Planta de Felipe V tras la Guerra de Sucesión, eso ocurrió en todas las diferentes regiones de España en los esfuerzos borbónicos por unificar el Derecho y centralizar el gobierno del país, en Escocia, hasta el día de hoy, sus instituciones judiciales y su sistema jurídico son muy diferentes al inglés, pues incluso, se aplica un Derecho de tradición romano-canónica en vez del Common-Law.
Por todo ello, es visto que Escocia tiene muchos elementos que permiten decir que claramente es una Nación separada de la Inglesa, y que por tanto, haciendo uso del Derecho a la Libre Determinación de los Pueblos, puede aspirar a ser independiente, pero, ¿realmente le conviene eso a Escocia? Porque un tema que se olvida respecto a la independencia de los Estados es que efectivamente pueda hacer defensa de la misma y mantenerla, cuántos Estados han sido independizados para fracasar y no tener rumbo por carecer d e los elementos necesarios, sobre todo en cuanto a recursos, que permitan gozar de esa independencia, pensemos en el caso de Cuba, que desde 1898 pasó de la égida española a la norteamericana y de ella a la rusa, y que tras el derrumbe del sistema soviético, ha languidecido precisamente debido a la precariedad de su economía y a la pobreza en recursos, pero en cambio, cargando con el peso de su muy estratégica posición geográfica.

Escocia, en 300 años en cambio, ha labrado nexos económicos con Inglaterra que se antojan irrompibles, ciertamente, sigue siendo la región más pobre de la isla de Gran Bretaña, y quedaría fuera de la Unión Europea en caso de separarse del Reino Unido, en cuestión de defensa, tendría que mantenerse bajo el amparo de las fuerzas armadas controladas desde Londres, que tienen en el país celta a sus principales bases navales y aéreas, así como nucleares, por lo que plantear la independencia es mucho más dificil que vestir el kilt, pintarse la cara de azul, trenzar los cabellos con plumas y cintas coloridas, tomar el escudo y blandir la larga espada celta como hicieran Wallace o Bruce, y otro punto importante sería que, Escocia, una vez independiente, qué régimen político tomaría.

Lo más plausible es que se constituya en forma similar a Canadá o Australia, como un dominio personal de la Reina Isabel II, que fungiría como Jefe de Estado simbólico del nuevo país independiente, pero que cuente con Ministerios y Poderes Legislativo y Judicial propios, bandera nacional propia para todos los propósitos y embajadas en el exterior y plena capacidad jurídica internacional, lo cual no sería más que un avance mayor en la autonomía que a partir de fines de los noventa han alcanzado, pero claro, no se puede descontar que el radicalismo aumente y se constituya como República en forma similar a Irlanda del Sur o incluso, pugne por un monarca propio.

Los Stuart directos están extintos y sus derechos a sentarse sobre la "piedra del destino" pasaron desde fines del siglo XVIII a una familia noble alemana muy poco interesados en reivindicarlos, sin embargo, existen ramas de los Stuart originadas de los hijos ilegítimos que los últimos (y muy amorosos) representantes de su linaje tuvieron, pues tanto Jacobo II como Carlos II fueron muy conocidos por sus amoríos, entre ellos, los más famosos son los Duques de Alba; esta casa nobiliar española, originalmente apellidada Alvarez de Toledo, en razón de múltiples matrimonios ostenta el apellido actual de Fitz-James Stuart, por descender de un hijo ilegítimo de Jacobo II... ¿Se atreverían a llamar a Cayetano de Alba al trono reconstituido de Escocia?

Como sea, los Celtas son una raza orgullosa y valiente, podemos estar seguros que, al igual que sus ancestros, los Escoceses encararán al futuro con la misma valentía que sus ancestros enfrentaron a aquellos que pretendieron destruirles como país, como pueblo y como raza en el pasado. Nada más emblemático que esa imagen con la que cierra Mel Gibson (gran crítico del imperialismo inglés) su obra maestra Bravehearth, con la larga espada céltica de corte de William Wallace encajada en el campo de batalla, como un reto a los enemigos de su pueblo.


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