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10 de octubre de 2012

BOND, JAMES BOND... 50 AÑOS Y, ¿VIGENTE?...



El día 5 de octubre se cumplieron 50 años del estreno de la película "Dr. No", estelarizada por Sean Connery, en la primera adaptación a la pantalla grande de la obra de Ian Flemming, escritor, periodista y agente de inteligencia británico acerca de, precisamente, un agente ficticio del MI-6, la agencia de inteligencia y seguridad nacional del Reino Unido que enfrenta amenazas externas al Estado.

Bond es, lo confieso, uno de mis personajes fílmicos favoritos, sus películas tienen la virtud, y en eso creo que muchos de mis lectores concordarán conmigo, de poderse ver una y otra vez sin cansar ni parecer trilladas, entretienen y emocionan, divierten bastante sin pretensiones de ser reflexivas más que de ofrecer un espectáculo con una mezcla muy inteligente de humor, acción, aventura, seducción, glamour y elegancia. Pero eso es el Bond cinematográfico, el literario en cambio, es una obra muy menor, en EUA habría sido un personaje del "pulp" o novela de folletín, muy popular en los años 20 a 50 que se anexaban a los periódicos, y el propio Flemming lo reconocía, digamos que si el británico hubiese sido guionista de cómics su personaje hubiera sido muy exitoso en ese medio, pues es algo muy del estilo del cómic del superhéroe, sobre todo si uno analiza el tipo de villanos e historias que plasma en las páginas; aún así, y a pesar de su baja calidad, la obra del ex-agente inglés tuvo cierto encanto que le hizo tener éxito y saltar al celuloide, donde el personaje encontraría su elemento y daría la inmortalidad al buen Ian y a los actores que lo han encarnado: Sean Connery, Roger Moore, George Lazenby, Thimoty Dalton, Pierce Brosnan y ahora, Daniel Craig.


Ian Flemming (en la imagen) estaba perfectamente consciente de sus limitaciones como escritor, pero señalaba que muy probablemente las razones por lo que sus relatos tuvieron éxito es que eran, en sus palabras: "cuentos de hadas para adultos" y no estaba equivocado: todo hombre quisiera ser Bond: guapo, valiente, alto, elegante, culto, con clase y estilo, seductor y capaz de golpear a los malos para después rescatar y besar a la bella chica en apuros. Los malos o villanos de las historias de Bond muestran esa faceta infantil a la que se refería el propio autor: el Dr. No tiene unas prótesis de alta tecnología por manos, Goldfinger una fijación maniaca por el oro que se refleja en su apellido, Mandíbulas y su dentadura de metal, el revólver de oro de Scaramanga, los lugares y gustos exóticos, los aparatos, algunos con base real en el mundo del espionaje, otros realmente fantásticos o estrafalarios, etc.

Sin embargo, las novelas de Bond y sus películas tienen una indudable base de realidad, explicable en el contexto, la vida y el momento en que Flemming estuvo presente y usó de su pluma para la creación del personaje: su autor, finalmente, había comenzado como periodista y después ingresó, durante la Segunda Guerra Mundial, a los servicios de inteligencia britanicos. Ahí conoció a numerosos personajes que fueron vitales para la victoria tras bambalinas, como Alan Turing, el padre de la Informática que desarrollaba a la computadora Colossus para descifrar el código de la máquina alemana Enigma, (incluso, el propio Fleming elaboraría un plan para capturar la famosa máquina cifradora germana que no llegó a realizarse) y hasta el considerado mejor espía de todos los tiempos, el polémico y doble agente Kim Philby, el hombre que engañó a soviéticos y británicos a la vez que trabajaba para ambos y que tuvo cierto envolvimiento en la Guerra Civil Española, una destacada actuación en la Segunda Guerra Mundial y siguió en activo hasta que descubierto por los ingleses se exilió en Moscú en los años sesenta, no siendo hasta después de su muerte en 1988 que los Rusos se enteraron que él también había pasado ciertos secretos del Gigante Eslavo a Occidente, también conocería a otros agentes de los que tomó rasgos para su personaje, como Conrad O'Brien-ffrench o Patrick Dalzel-Job, ambos reconocidos por su temeridad y su operaciones exitosas en diversos países, así como por sus aventuras galantes.

Las propias experiencias de Fleming, junto con esos personajes con los que tuvo relación le sirvieron de inspiración para escribir durante la década de los cincuenta una serie de novelas cortas sobre las aventuras de un ficticio agente del MI-6, la agencia de inteligencia y seguridad nacional británica, dependiente del Ministerio de Defensa, al que bautizó "James Bond" tras leer un libro de un ornitólogo norteamericano de ese nombre sobre las aves del Caribe, toda vez que por esa época Ian Fleming se había ido a residir a Jamaica, por entonces todavía colonia británica, donde había comprado una finca rural a la que nombró como "Goldeneye".

Aunque en el personaje quedaron reflejados muchos de sus vicios y formas de ser personales: cierto esnobismo, el gusto por el peligro y los excesos de todo tipo: el escritor era un gran fumador y rayano en el alcoholismo, algo que comparte con el famoso espía en las novelas, mientras que en las películas es bastante más sobrio, tan es así que moriría a los 56 años de un infarto en 1964, semejando ser un anciano mucho mayor. Aunque supuestamente Bond es un agente secreto inmerso en el mundo de la Guerra Fría, su actividad no se centra en contra de la Unión Soviética, muchas veces, los rusos comunistas aparecen hasta como aliados involuntarios de una Inglaterra que, aunque alineada a EUA no aparecía como subordinada a la política norteamericana, sino con una posición muy propia en el conflicto político entre ambos bloques ideológicos. Por el contrario, y quizá para evitar herir susceptibilidades o colocarse en la sospecha de mostrar información confidencial, creo como principal némesis de Bond a la organización SPECTRE, una mafia altamente desarrollada, organizada al estilo militar y con una capacidad financiera inmensa, como un verdadero Estado y que pareciera estar dirigida a provocar la Tercera Guerra Mundial entre los bloques comunista y capitalista a fin de hacer jugosos negocios aprovechando el conflicto: tráfico de armas, financiamiento de movimientos revolucionarios, mercado negro, lavado de dinero, espionaje industrial y robo de tecnología; ese es el contexto de las novelas, y de las películas de Bond.

La pregunta es si Bond, fuera de la Guerra Fría sigue siendo un personaje vigente, máxime cuando, después de la película Quantum of  Solace hubo cierto descontento o desencanto ante el Bond interpretado por Daniel Craig. Las películas de Bond, desde Connery hasta Pierce Brosnan, salvo las dos interpretadas por Thimoty Dalton, mantienen el halo de fantasía e ilusión de las novelas e intenciones originarias de Fleming en las que el lector-espectador puede soñar con ser un héroe invencible de acción que ante una persecución violenta solo se despeina, desempolva su saco y se ajusta el nudo de la corbata, se mueve en círculos elitistas y lujosos y enamora a las mujeres más hermosas.

Ya con Dalton, un actor con laureados antecedentes en el teatro de Shakespeare, se intentó un replanteamiento del personaje en los dos filmes que protagonizó: Los Días Luminosos y Licencia para Matar, podíamos ver a un Bond más serio, con espacios para el humor irónico más reducidos, frío, calculador e implacable, combatiendo ya sea a desertores del Ejército Rojo que traficaban armas y ponían en riesgo la distensión entre rusos y occidentales, o bien contra capos del narcotráfico latinoamericano, la fórmula no tuvo el éxito esperado y en las películas de Pierce Brosnan se volvió a la fórmula anterior vigente con Roger Moore y Sean Connery y más cercana a la idea de Fleming: empresarios con secretos escondidos y ambiciones de científico loco por el dominio mundial, humor y acción, militares norcoreanos enloquecidos y operando a espaldas de su gobierno, sin embargo y a pesar del éxito, se vino una idea que revolucionaría la saga bondiana.

Casino Royale es la primera novela de Fleming sobre el personaje, sin embargo, nunca había sido llevada a la pantalla en forma oficial, sí en cambio, en una parodia dirigida por John Houston en 1967 y con la participación de puras grandes estrellas de su época: Orson Welles, Woody Allen, el propio Houston, David Niven, Peter Sellers, Peter O'Toole y hasta Ursula Andress, la primera "chica Bond" de Dr. No. Ya anteriormente, se había adaptado pero como un filme de TV y contextualizada en Estados Unidos, en 1954.

Finalmente, y tras muchos avatares legales, se tuvo la idea de reiniciar la saga desde el inicio, tratando de adaptar a Bond a un contexto más actual, el resultado fue la estupenda Casino Royale, para después sin embargo, caer en el desencanto con quizá la más pobre de las películas del agente secreto: Quantum of Solace, a manera de epílogo de la anterior cinta, retoma la idea de SPECTRE que cambia de nombre precisamente al título del filme y pasa de ser una coalición de súpervillanos a convertirse en un cartel criminal de altos vuelos pero no muy diferente a los Zetas o a la Cosa Nostra salvo que es europeo y se mueve en círculos de elevada posición social. A decir del columnista del Telegraph, Damian Thompson, el Bond de Daniel Craig, incluso desde la muy buena primera película con él como encarnación del mítico agente, ha perdido ese halo especial que tenía y hacía tan diferente una película de James Bond a todas las demás pare ser una película policíaca más y Bond un detective, un policía más como los de las series de TV y películas norteamericanas: sin gadgets, sin glamour, sin humor ni ese toque que conservaron Connery, Lazenby en su única interpretación y sobre todo Roger Moore, quien con su natural dote para la comedia nos brindó un Bond divertido y que en mucho dejó huella en las características del personaje, pero que también mantuvo Brosnan. Craig es el mismo Bond atormentado, feroz y cruel de Dalton, pero corregido y aumentado en aras de hacerlo más creíble y apegado a la realidad y villanos que no son muy diferentes a los criminales cuyos nombres y hechos escuchamos diariamente en las noticias, incluso ya no nos sorprende que salgan mafiosos con minisubmarinos cuando efectivamente, los narcotraficantes actuales construyen flotas de dichos ingenios para transporte de drogas y personas.

No solo la pérdida del contexto histórico que hizo posible a Bond: la Guerra Fría, ha afectado la credibilidad y vigencia del personaje, también lo ha hecho la pérdida de posiciones de Inglaterra como potencia, si tras la Segunda Guerra Mundial Inglaterra perdía su imperio colonial, pero se mantenía como principal aliado de EUA en Occidente y como la segunda economía del bloque, hoy en día la isla es una caricatura de lo que era en los años 60, cuando su influencia incluso cultural era enorme, con Bond y los Beatles, con fuerzas armadas debilitadas, y una política totalmente al servicio de Washington, resulta poco creíble que un detective de la agencia de seguridad nacional británica salve al mundo. La globalización y un mundo más multipolar, las redes sociales y los medios de comunicación ahora nos hace dudar de que Bond estaría del lado de "los buenos" tras ver las atrocidades norteamericanas y británicas en Afganistán o Irak y su patrocinio a fundamentalistas islámicos en las "Primaveras Arabes".

Y es que cada época histórica da sus personajes: el cambio del Medioevo al Renacimiento nos dió a Don Quijote y su nostálgica locura por los ideales medievales de la caballería, la Ilustración nos generó a las obras de Racine y el Romanticismo nos aportó los atormentados personajes de Byron, de Tolstoi y las aventuras de los caracteres ideados por Dumas, el Positivismo nos dio al racional Sherlock Holmes de Doyle y la Guerra Fría nos brindó a Bond, hoy en día, la incertidumbre, el irracionalismo y la sensualidad de la decadencia nos brindan a Harry Potter, las paranóicas conspiraciones de Dan Brown, los vampiros cursis de Stephanie Meyer, los ridículos zombies y las perversiones de las 50 Sombras de Grey. Ante este panorama, ¿podrá sobrevivir Bond? ¿Qué futuro le espera a tan icónico personaje de la cultura popular actual? Ya lo veremos, todo depende de la recepción que tenga la próxima película Skyfall de próximo estreno, por el momento, les dejo el trailer, que por lo pronto, luce esperanzador:



Y Bond, por supuesto, seguirá siendo uno de mis personajes cinematográficos favoritos.

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