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9 de abril de 2011

LA MUERTE (DEL HIJO) DEL POETA


México se haya conmovido e impactado por el asesinato del hijo del poeta, escritor y periodista Javier Sicilia, colaborador de revistas como Letras Libres y Proceso, ocurrido en la ciudad de Cuernavaca, capital del Estado de Morelos, el pasado fin de semana, muerto junto a otros cuatro jóvenes amigos de él. Ciertamente, existen algunos puntos oscuros y que, como siempre, no serán aclarados jamás: ¿Qué hacían estos jóvenes con un cuarentón acusado de narcotráfico y la amante de éste? ¿Quiénes los mataron?: ¿Sicarios, ex-soldados pasados al Narco? ¿soldados que los cofundieron con  delincuentes? ¿policías corruptos que los quisieron extorsionar? ¿Porqué no solo los mataron, sino previamente los torturaron? Independientemente de estas preguntas, sin duda es una terrible tragedia que no se le desea a nadie lo que le está pasando al literato y a su familia y es una evidencia de la impunidad, la crueldad y la impotencia de las autoridades para parar algo que ellas mismas iniciaron, y que todos estamos expuestos a sufrir la violencia en carne propia y en el entorno cercano.

El hecho no es más, --lamentablemente, en esta normalidad o cotidianeidad en que se ha convertido la violencia--extraordinario que lo que ha venido ocurriendo a lo largo del desastroso sexenio del Presidente Felipe Calderón. Sin embargo, la fama del padre y su posicionamiento entre los medios, justo cuando los medios de comunicación mexicanos acababan de firmar un pacto para supuestamente no dar más "publicidad involuntaria"  a las bandas del crimen organizado mediante la difusión de las notas de hechos violentos ocurridos a lo largo y ancho del país, ha convertido tal pacto en papel mojado y la violencia, más que nunca, está en los titulares y las pantallas. Por si fuera poco, ahora se han descubierto fosas clandestinas en Tamaulipas, con pasajeros secuestrados y ejecutados por las mafias de autobuses de pasajeros, gente totalmente inocente que ha sido asesinada.

Para colmo de males para el inepto Presidente y su estúpido partido, el PAN, Sicilia siempre ha sido crítico de la administración de Calderón y aunque es considerado uno de los principales intelectuales católicos de México, su postura siempre ha sido más escorada hacia la izquierda, la cual ha aprovechado la coyuntura ahora presente para recuperar presencia con miras al 2012, el PRI, por su lado, para mostrar el fracaso de los gobiernos panistas y el PAN sigue, con una completa ostentación de incapacidad o, incluso, de imbecilidad consumada, tratando de defender las erráticas acciones del Presidente en contra de las mafias, e incluso, prediciendo que la violencia durará otros 7 años... buenas esperanzas que dan al pueblo.

Por ello, creo que en buena medida, resulta impactante y con sobrada razón, la carta abierta que el dolido autor escribió y que ha sido reproducida en los más diversos medios, tanto electrónicos como impresos y que puede leerse en esta liga.

Concuerdo con él, sin duda alguna, algunas cosas y en otras estoy en desacuerdo: en primer lugar, llamar a los delincuentes a recuperar "el honor y la civilidad" es un despropósito y sólo sería posible pedírselo a bandoleros legendarios o literiarios como Robin Hood, Rocambole, Fantomas, Chucho el Roto, Arsenio Lupin o Malverde, porque en la realidad, ni los más refinados delincuentes tienen honor y civilidad para con los demás; ni un Al Capone, un Frank Nitti, Luki Luciano o Bugsy con todo su refinamiento, elegancia y gusto por la ópera y música clásica o el jazz dejaron de ser lo que en realidad eran: matarifes de barrio, vulgares y podridos, narcisistas ególatras que únicamente veían por sus objetivos particulares, y sociópatas que en los demás veían obstáculos o instrumentos para lograr sus fines; no digamos ahora el Chapo, los Arellano Félix, los "Z", la Tuta y demás que ni siquiera han buscado refinarse como personas en su cultura, maneras y modo de vestir, (porque hasta los criminales están en decadencia),  tienen conceptos del honor, civilidad y respeto, pedirles que lo tengan es como pedirle a un alacrán o escorpión que no sea venenoso.

Concuerdo con él en que Calderón tiene mucha responsabilidad en lo que sucede: muchos lo culpan hasta casi de traición a la patria, lo que es un disparate; en estricto sentido, no hace más que la función debida del Estado, que es procurar la seguridad y el orden y combatir el delito. El problema es que se lanzó a ello sin poner en orden el interior de los instrumentos que el Estado Mexicano tiene para ello: un modelo de procuración de Justicia anacrónico, obsoleto y corrupto hasta la médula, corporaciones policiacas ineficientes, sin capacitación ni medios para ejercer sus funciones ante una realidad actual, nulos programas de educación y prevención del delito, policías que ni siquiera tienen igualdad de derechos laborales con el resto de los trabajadores, que su relación con el Estado es entendida como administrativa, salarios de hambre que los lleva como consecuencia inevitable a la corrupción, jornadas de trabajo en turnos inhumanos de 24 horas de trabajo por 24 de descanso, por ejemplo, un ejército al que con parches legales se pretende facultar para ejercer funciones policiacas o hasta de investigación de delitos, para lo que no está capacitado ni diseñado, de ahí que, evidentemente, las violaciones a los derechos humanos son la orden del día.

Y es que Calderón se lanzó a la guerra contra las mafias no motivado por la situación, real e indudable del empoderamiento del crimen organizado en nuestro país, sino como medio de buscar cierta legitimación política ante la gran parte del electorado que no votó por él, sino por López Obrador, candidato del PRD y Roberto Madrazo, candidato del PRI en las elecciones del 2006, recordemos que en México la elección presidencial no se gana por mayoría absoluta, sino simple, y Calderón ganó por escaso margen al caudillo izquierdista, cuyos votos, sumados a los del otro tabasqueño, formaban una abrumadora mayoría en contra del Panista. El interés político-electoral ha estado por encima del sentido común y de la verdadera búsqueda de resolver los problemas graves de nuestro país, y lo más irónico de todo es que le ha salido al revés.

Por lo que concuerdo también con el Sr. Sicilia y me da tristeza, además, de que ahora los partidos y opositores al Presidente, desoyendo lo que él dice en su carta, busquen sacar beneficios de la tragedia, cuando el fracaso de Calderón y del PAN no es nada más de él, es un fracaso de toda nuestra clase política: del PRI, que durante décadas dejó crecer el problema y pactó para alentar su crecimiento, es fracaso del PRD por revelarse como oportunistas y conflictivos, un fracaso de la Izquierda por buscar y alentar el derrumbe del Presidente aunque se llevara al país entero consigo, un fracaso de todos ellos porque no supieron acordar entre sí una trancisión ordenada y pacífica, con reformas constitucionales o la emisión de una nueva Carta Magna más acorde con la realidad y con lo que pedía la ciudadanía, y un fracaso general de la sociedad que carece de civismo y valores morales: que idolatra al violento, al revoltoso y al que hace trampa.

Ahora, no creo que un Pacto con el Crimen pueda resultar; en Rusia, Vladimir Vladimirovich Putin pudo lograrlo con éxito pero desde una posición de fuerza, tras demostrarles a los mafiosos que el nuevo Estado ruso podía ser potente y sólido como el anterior soviético o el zarista, a inicios de su mandato arremetió contra los Oligarcas y envió al Gulag a Mikhail Khodorkhovsky, su principal representante, (recordemos que estos individuos no solamente eran empresarios que se apoderaron de las empresas y los recursos de Rusia durante el débil gobierno de Yeltsin, también controlaban ya al mercado negro de fines de la época comunista, tenían nexos con las bandas de narcotraficantes y tratantes de blancas y armas formadas desde la administración de Brezhnev bajo el amparo del nepotismo y la corrupción del régimen y se convirtieron en personeros de los intereses occidentales en el gigante eslavo; no sorprende que el antiguo magnate dueño de la petrolera Yukos, un vulgar ladrón, sea concebido en EUA y Europa como mártir de la Democracia) y al exilio a otros más, y así, con ventaja, pudo imponerse a los mafiosos, convirtiéndolos en un verdadero tentáculo más del renacimiento del poder del antiguo imperio euro-asiático sometido al control del Kremlin.

En México eso no es posible: Calderón no ha acabado con el Chapo Guzmán ni con ningún verdadero cerebro criminal, solo con lugartenientes reemplazables y segundones, por el contrario, el crimen organizado habría estado detrás de la muerte de Juan Camilo Mouriño, posible "delfín" o sucesor del michoacano al frente de la República, y quizá el miembro más o menos capaz (tampoco tanto) que tenía la actual ruinosa administración Panista. La opinión pública está totalmente volcada en contra del Gobierno y se ha demostrado mayor, mucho mayor fuerza y capacidad del Crimen Organizado que de parte de Calderón y todos sus funcionarios. En un pacto, quien indudablemente vencería e impondría sus condiciones serían las Mafias y no el Estado Mexicano, cada vez más cerca de derrumbarse.

Entonces ¿qué hacer? Las opciones son pocas y no dependen sólo de nosotros: es un problema de índole internacional y mundial; la legalización de las drogas convertiría a los hoy desalmados delincuentes en respetables empresarios, y lejos de disminuir el consumo, en una sociedad defectuosa como la mexicana, aumentaría, como aumenta en EUA día con día, donde, en muchos lados, ya existe prácticamente una legalización de facto o tolerancia, y sería algo que beneficiaría a los poderosos para tenernos más idiotizados y controlados, como ya de por sí nos tienen con tantos medios de entretenimiento y la sobreestimación del sexo. Urgen planes educativos, urge la prevención, desde el hogar y la escuela, urgen cambios de raíz a nuestros sistemas políticos y urge el conformar políticas comunes, vía tratados internacionales, en torno a la seguridad...

Pero sobre todo, se necesita voluntad para ello... ¿la habrá algún día?
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En el próximo post hablaremos sobre cómo en Libia los acontecimientos vuleven a sonreirle al Coronel Gaddaffi mientras la OTAN como que empieza a olvidarse del asunto y de cómo EUA se salva de la quiebra por poquito...


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