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16 de abril de 2010

LA CULTURA DEL EXCESO Y EL TOTALITARISMO DEMOCRATICO


Entre los debates bizantinos vigentes hoy en día se encuentra el de la llamada "Ley Antigorditos" jajaja, en México somos rebuenos para apodar hasta las leyes, mediante la cual el Gobierno pretende prohibir el consumo de productos como los que aparecen en la foto sobre todo en las escuelas, a fin de paliar la crisis de obesidad que existe en nuestro país, donde desde la más tierna infancia, nos encontramos ya con gente con problemas de sobrepeso, que años después, derivan en hipertensión, diabetes (para la cual los mexicanos, debido a nuestra parte indígena, tenemos una predisposición natural), osteoporosis, etc. etc. que por supuesto, representan un gran gasto al erario, pues en su mayoría son tratados por el sistema de salud pública, costeado con nuestros impuestos.

Previo a entrar a hablar si es competencia del Estado el decirnos qué podemos y qué no podemos comer, hay que entrar al estudio del porqué de esta situación, que es mucho más profundo: todo radica en la cultura del exceso de la que habíamos hablado y que también es causa importante de la crisis económica que asola nuestro mundo Occidental (en contraste, acabo de ver el programa "Fórmula Financiera" en Telefórmula, y China creció, en el primer trimestre del año, un 11.9%).

En Occidente y en específico en nuestro país ha cobrado fuerza la búsqueda del placer por sobre todas las cosas, se busca vivir al límite y se espera no tener consecuencias, la gente, en pocas palabras, no quiere asumir responsabilidades, quiere, como cantaría José Fors: "todo con exceso, nada con medida", y sin que haya ningún efecto no deseado.

Esto, por supuesto, se ve en la conducta sexual, donde ahora se piensa que todo vale, pero no solo en eso, sino también en otra función fisiológica igualmente placentera como es el comer, donde también se piensa en tragar y saborear lo que sea: la comida chatarra tiene la virtud de ser bastante atractiva para las papilas gustativas, mas es deficiente en lo nutricional. En un mundo en que se promueve el no medirse, poco falta para volver a la costumbre romana de cuando la decadencia: comer y comer hasta provocarse el vómito y volver a comer, como lo narra  Cayo Petronio en el "Satiricón", o el mismo Cristo en la parábola del rico Epulón y el pobre Lázaro.

Por la misma cultura del exceso es que tenemos el aumento del alcoholismo y sus consecuencias: accidentes viales y mortalidad, y por lo mismo el gasto desmedido o el abuso en las tarjetas de crédito, e incluso, el usar los créditos hipotecarios para solventar el consumo, y que finalmente, tuvo consecuencias.

Ante esto, que es evidentemente un problema de moralidad, en que nos falta el ejercicio de la virtud de la templanza y también la prudencia, resulta preocupante que se pretenda resolver mediante la Legislación y la intervención del Estado. Resulta que, aduciendo la legitimidad democrática de los gobernantes y legisladores, así como la supremacía del Estado sobre todos los demás individuos y grupos, el Estado pretende ahora imponer normas morales y hacer ilegal lo que consiste en la satisfacción desordenada de los apetitos o hacer legales, y por tanto morales, ciertas conductas, como sucede con la cuestión de los "matrimonios" homosexuales; las consecuencias pueden ser peligrosísimas, pues se está abriendo la puerta al totalitarismo.

Como lo apunta el artículo publicado en Contrapeso.info: http://www.contrapeso.info/articulo-1-4286-100.html, según puede consultarse en la liga, una sociedad en que todo se pretende resolver a golpes de legislación, muestra una severa crisis de valores, y una entrega al poder de los gobernantes y legisladores capaz de entrar hasta las áreas más profundas e íntimas del ser, incluso que hasta por ley se le diga que debe comer y que tiene que hacer ejercicio, cuestiones que deben ser tratadas en el hogar y por la educación familiar; este Totalitarismo democrático lleva a que quien ostenta puestos de responsabilidad se siente irresponsable, valga la ironía, mientras no haya una norma escrita y expresa sancionando tal o cual conducta, es posible hacerlo, y si se sigue así, llegaremos al grado de que haya una ley, casi, que condene a prisión a quien cierre la puerta azotándola.

Y es que ya lo decía Aristóteles: la Democracia lleva a la tiranía más abyecta al considerarse el gobernante ungido por el pueblo, se cree capaz de hacer todo en nombre del mismo, y generalmente lo que hará serán medidas populistas a fin de mantener el apoyo de la gente y en mucho, tales medidas consistirán en hacer que la gente evada la responsabilidad y el Estado la tome en sus manos, lo que implica más gasto; nuevamente, se da el exceso: un ejemplo, anoche, mientras empezaba a escribir estas líneas, el Presidente Municipal de Tlajomulco, Enrique Alfaro hablaba con orgullo de sus medidas populistas: apoyo económico a las madres solteras y las albercas en el súperpoblado fraccionamiento Santa Fe: en el primer caso y sin prejuzgar, es cierto que puede haber casos de madres solteras víctimas del abandono de irresponsables, pero también hay muchas que son madres solteras gracias a una conducta licenciosa: tienen 5 hijos y todos de diferente padre, por ejemplo, con la ayuda económica lo que se hace es que todos los contribuyentes asumimos la responsabilidad de esa mujer de mantener a sus hijos o del padre desobligado que los engenrdró, lo que estimula la cultura del exceso y de la irresponsabilidad, además de, por supuesto, incrementar el gasto público. En el caso de la copia ranchera de las políticas de "pan y circo" emprendidas por el PRD en el DF, además de llevar focos de infección como son esas albercas por todos lados, se evita la resolución de los verdaderos problemas a cambio de dar entretenimiento, y también, por supuesto, a costas del erario.

Las cuestiones eticas no se resuelven legislando, sino educando, pero más que en la escuela, en los hogares y con el concurso de organizaciones no estatales, como la Iglesia que precisamente actúa, pese a los errores y fallos de sus miembros, que son humanos también, como custodio del patrimonio ético que los Occidentales hemos heredado del judaísmo y de la filosofía griega, respetando la libertad de educar de los padres y haciendo que éstos se responsabilicen de sus actos y de sus hijos, sin remitir su responsabilidad a "Papá Gobierno".
El desconocer que la moral tiene un impacto social y que va más allá de la concepción relativista de que todo son convicciones individuales, lleva al desastre pues entonces se actúa sin ética por parte de empresarios, de comunicadores y de las personas en lo indiviudal, que hacen que haya tanta sexualidad en los libros de texto, en los medios de comunicación y en la publicidad, no cesarán los problemas, pederastria incluida (resulta muy hipócrita de los Izquierdosos y periodistas arremeter contra la Iglesia por el caso de unos cuantos sacerdotes pero no criticar lo que están haciendo en Suiza de regalar condones a niños de 11-12 años y desconocer que el problema detrás de la pederastria no es el celibato, sino la homosexualidad que tanto defienden) o tanta publicidad a los vicios, a la tragazón y al alcohol, la falta de una moral objetiva y social, es lo que ha promovido tanta corrupción en nuestras autoridades y políticos, y mientras se conciba que el Estado es la única entidad suprema por encima de las personas y se desconozca que éstas pueden formar un sinnúmero de grupos antes que el Estado, desde la Iglesia hasta clubes deportivos que pueden actuar como algo que equilibre el poder estatal y que ha sido esencial para la conformación de nuestra Civilización Occidental, estructurada en torno a la defensa de los derechos y la dignidad de la persona frente al poder, no dejaremos de andar por este camino que nos está llevando a la ruina y a un totalitarismo decadente que no nos salvará del caos, antes bien, lo provocará.
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------¿Legalizar las Drogas? Mi posición:
 
Es de un rotundo NO, tanto los autores de Libertad Digital, Liberales extremos como los del Instituto Independiente (como Alvaro Vargas Llosa, que pese a su lucidez hay veces que se le van las cabras al monte) o de Contrapeso.info, se manifiestan favorables a esta medida... si en sociedades presuntamente más educadas o formadas como la holandesa o la suiza hay problemas de suicidios y de gasto público en salud por el consumo de drogas, ¿Qué sucedería en México, donde, como hemos dicho hasta aquí, hay una severa crisis de moralidad y de responsabilidad, donde no se muestra la moderación para consumir ni siquiera papas fritas? No quiero ni imaginármelo, aparte, las drogas son, en sí mismas, sustancias peligrosas y que provocan un daño aun mayor: psicológico, físico, etc., que el alcohol o el tabaco, incluso, mismos que sí pueden moderarse en su consumo y no causar daño, aparte de que las drogas, en este espíritu de irrespnsabilidad y de exceso, constituyen una herramienta para evadir la realidad en un mundo de fantasía para no enfrentar los problemas... otro rasgo de nuestra decadencia occidental: la cobardía.

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