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30 de agosto de 2008

29 agosto
LA VIDA NO VALE NADA: LA LEGALIZACION DEL ABORTO
La penalización del aborto en el Derecho Mexicano tenía un valor más simbólico que real, las propias cifras aportadas por los promotores de tan extrema medida indicarían que, pese a la amenaza legal de penas de prisión, se trataba de una práctica común, de hecho, en ello radicaba el núcleo de la propuesta implantada en la legislación del Distrito Federal, que siendo algo tan común se llevara a cabo en condiciones antihigiénicas o peligrosas para la salud y la vida de la mujer, así que, como bien lo dijera el maestro Carlos Enrigue Zuloaga en un magnífico artículo que escribió para el diario "El Informador" de Guadalajara hace algún tiempo, es posible que ninguna o muy rara vez se haya dado un proceso penal o una mujer encarcelada por haber "interrumpido el embarazo".
El simbolismo radicaba en otorgarle un valor a la vida humana y el establecer que ésta se encontraba protegida desde su inicio en la concepción hasta la conclusión natural de la misma, pero ahora, los Ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación han concluido que es perfectamente legal el finalizarla a las 12 semanas de gestación. De inmediato, las voces de la "Izquierda" se levantaron a aplaudir y alabar la decisión del máximo tribunal del país aludiendo que se trata de un triunfo de la razón sobre la "metafísica" y los "prejuicios religiosos" como diría José Woldemberg en su columna de ayer del Diario Reforma, el padre de nuestra "hermosa" democracia, quien hay que decirlo, no hizo más que exhibir su ignorancia, puesto que la Metafísica no tiene que ver realmente con las creencias sobre Dios o los espíritus, sino que es una parte de la Filosofía que tiene que ver con el estudio de las esencias y de los entes, y que fue clasificada así por el bibliotecario de Alejandría que ordenó la obra de Aristóteles y colocó sus obras sobre ontología fuera de la "Física" por no encontrarle similitud con el resto del corpus aristotélico relativo al estudio de la Naturaleza, pero quizá el único contacto que el ex presidente del IFE ha tenido con esa palabra ha sido por los libritos de esoterismo barato que se venden en puestos de revistas y hablan del inmortal Conde de Saint Germain y Madame Blatavsky combinados con superación personal, algo muy propio del New Age.
Y así, resulta que nuestros grandes intelectuales y los insignes ocho ministros de la Corte que votaron a favor han concluido que de la concepción a las 12 semanas no se trata de un ser humano, sino de una especie de callosidad o de tumor que es parte del cuerpo de la mujer y puede ser extirpado libremente como si se tratara de un lunar o de un mezquino, pero a las 12 semanas y una hora, o 12 semanas y un día sucede la transformación repentina de aquel objeto en un ser humano. ¡Fabuloso! Jamás se me habría ocurrido. Así, resulta que un frijol es diferente en naturaleza a la planta de frijol, pese a que tenga el mismo código genético y filosóficamente la misma esencia o naturaleza, solo hasta que salgan las primeras hojas ya será un frijol verdadero, ¿antes que será? ¿Una pastilla sabor a frijol? ¿una creación de nuestra mente? Habría que preguntarle a la sapientísima Olga Sánchez, así como también preguntarle si detrás de su postura de Izquierda no se encuentra el agradecimiento a AMLO por haber hecho notario a su hija.
Pero en fin, ya entrados, y eliminando todo prejuicio religioso o metafísico, podríamos proponerles a los señores de la Izquierda que presenten una iniciativa para legalizar el homicidio... ¡Sí! ¿por qué no? Actualmente están ocurriendo muchos asesinatos en todo el país, es una realidad que no se puede negar, y las condiciones en que se practican pueden suponer riesgos para la vida, integridad y libertad de quienes los cometen, además, pueden encontrarse causas justificadas para ello: ¿qué tal si se trata de personas que obstaculizan el plan de vida de la persona? ¡ésta tiene derecho a tener el camino libre para su realización plena! ¿o qué tal si es alguien que le hizo algo? ¡es justo su derecho a vengarse! Además, puede ser en beneficio para la propia víctima: piensen en todos los "teporochos" e indigentes, para qué tenerlos ahí dando lástima, igual que alcohólicos o drogadictos, y qué decir de aquellos que padecen una enfermedad congénita o discapacidad que seguramente nunca podrán estar al 100% rehabilitados, así les evitamos el sufrimiento de verse despreciados o no deseados.
¡Ah! Y a callar todos los que dicen que esto es impensable que por el valor de la vida humana... aquí sale el ala ecologista de la Izquierda para decirnos que este lugar o dignidad propia de la especie humana es un mito más creado por las religiones: así como Copérnico demostró que la Tierra no es el centro del universo, la postura progresista nos dice que el ser humano es sólo otra especie más sobre el planeta, y además, existe un exceso de población de la misma y ha puesto en riesgo al resto de seres vivos y a los ecosistemas: es necesario controlar por todos los medios el número de humanos. Por lo tanto, no debe haber diferencia entre matar un pollo y a un hombre. Después de todo, nadie ha demostrado que éste último posea una dimensión espiritual o un alma inmortal, sino que sus obras de arte, sentimientos, capacidad de raciocinio no son manifestaciones de ello, sino productos accidentales de la evolución de la materia tal y como Darwin lo dijo. Por eso tampoco debe importarnos si la muerte de alguien provoca reacciones emocionales o sentimentales de algún tipo: no son más que exteriorizaciones de reacciones químicas en el cerebro.
Señores progresistas: aquí está como a cualquier atrocidad se le puede narrar con un discurso razonado y aparentemente coherente, que es lo que han hecho para justificar el aborto. No se trata de una cuestión religiosa ni de prejuicios, sino una cuestión de tener en claro qué es un ser humano, y por lo visto, ustedes no la tienen, pues para ustedes es más importante la ideología que la vida y es más importante el poder que se ejerce sobre los hombres que su libertad: el Estado puede predecir el futuro y ya suponer que tal o cual niño será no deseado, llevará una vida infeliz y no aportará nada positivo y por eso, mejor matarlo antes de que nazca y darle la oportunidad de ganarse un lugar en el mundo... caray, no sabía que el Marxismo puede darle poderes místicos a quien lo estudia...
En fin, la Izquierda y sus corifeos celebran hoy esto como un paso hacia la libertad y el progreso, en realidad, es un paso más de la decadencia y a la descomposición de nuestra sociedad: he ahí el culto a la Santa Muerte, el incremento de la delincuencia, la falta de ética de nuestros dirigentes, la conflictividad social... todo ello se refleja en esta decisión. Y yo insisto: esto no es un paso a la libertad, es uno más hacia la opresión.

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