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16 de enero de 2016

EL MAFIOSO Y LOS ACTORES/LA CAIDA DE MOREIRA


Como todo el mundo sabe, el viernes pasado, en la ciudad de los Mochis, Sinaloa, fue recapturado el conocido narcotraficante Joaquín el Chapo Guzmán Loera, en un operativo conducido por la Infantería de Marina, lo que sin duda ha sido un bálsamo para el Gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto, mismo que se encuentra impotente ante las difíciles condiciones internacionales en materia económica que han llevado tanto a la baja de los precios del petróleo como a la devaluación del peso mexicano frente al dólar estadounidense. Estas situaciones, si bien no se encuentran en manos del Gobierno el resolverlas, pues son sumamente complejas y dependen de diversos factores de fuera de México, ha llevado a una nueva caída en la percepción del mexicano promedio hacia sus autoridades, pues es de recordar que el mexicano desea un Presidente-Mesías y está acostumbrado a una retórica emanada de la propaganda política, que en forma inveterada se ha seguido en el país desde la Independencia, a fin de reforzar el autoritarismo, de que el Gobierno es omnipotente, y así como puede resolverlo todo, es a la vez, culpable de todo.

No es de negarse que el país tenga focos rojos, en especial en el inestable sureste, donde precisamente las redes criminales y movimientos políticos de ultraizquierda campean a sus anchas y se alimentan de la pobreza e ignorancia de la población para sus fines, aunados a la colusión entre crimen y política, corrupción e ineficacia que arrastran a Guerrero y Oaxaca principalmente, a la anarquía y el descontrol.

Aún así no se le puede escatimar al gobierno que la recaptura del jefe mafioso es un logro con el que también recupera cierta credibilidad --más hacia afuera de las fronteras que adentro ante la eterna desconfianza y paranoia del mexicano promedio que en todo ve engaños y cortinas de humo para ocultar o distraer de los problemas de su bolsillo-- tras la bochornosa fuga del mismo de un presunto penal de alta seguridad hace unos meses, también demuestra la capacidad y el compromiso de la marina, y revela, al fin, un trabajo de Inteligencia llevado con seriedad, paciencia y conocimiento de la materia, a fin de dar con la ubicación del capo, lo que fue facilitado por las comunicaciones y las ligas de éste con personajes de la farándula, como son la actriz Kate del Castillo y el actor norteamericano Sean Penn.

Ya hace unos años, Kate del Castillo hizo una famosa apología del delincuente, y respecto a la cual comenté,  por quien manifestó una admiración que, ante la revelación de las comunicaciones recientes entre ella y el mafioso, no pueden sino calificarse de enfermizas y fuera de toda razón, tal parece que la actriz sufre, realmente, de algún problema psíquico, además de demostrar una bajeza moral inmensa, tan grande como la que ella achaca a los gobernantes, a los que responsabiliza de todos los males del país.

Se ha desatado toda una telenovela al revelarse los secretos sobre la relación entre el mafioso y la actriz, en la que interviene también Sean Penn, actor al que hay que reconocerle sus dotes histriónicas, pero también hay que denunciar sus ansias de aparecer como líder de altermundistas y que eso le ha llevado a apoyar al aberrante régimen chavista, aunque quizá también haya detrás algo más de fondo: recordemos los presuntos nexos que se han señalado entre los regímenes de los Castro en Cuba, y del propio teniente coronel venezolano y de su chófer, con el crimen organizado, y la fascinación de éste por el medio del espectáculo, lo cual ya es algo añejo: no se puede olvidar la amistad que sostuvieron Al Capone y el tenor Enrico Caruso, o el papel de Hollywood y algunas de sus figuras con las organizaciones mafiosas: ahí está el caso de Bugsy Seagel, quien produjo películas, o el famoso caso de Frank Sinatra, de quien se dice, su apodo de Chairman of the Board aludía a su liderazgo dentro del gremio de la Meca del Cine como distribuidor de drogas y sexo, cosa que incluso el hijo de Pablo Escobar ha mencionado recientemente e incluso ha sido de alguna manera satirizado como tal en las precuelas de la obra maestra de Alan Moore Watchmen en el serial dedicado al personaje de Silk Spectre escrito por Darween Cooke. De igual manera, hay quien liga a Sinatra y su papel de contacto de Joseph Kennedy con el capo Sam Giancana en la campaña electoral de 1960 como uno de los causantes indirectos de la muerte de los hermanos Kennedy.

Precisamente desde entonces, la notoriedad alcanzada por Sinatra, Peter Lawford, Sammy Davis Jr. y demás integrantes del llamado Rat Pack por ser la primera generación de faranduleros de fama expandida gracias a la TV y a la entonces ya poderosa industria discográfica y fílmica, así como la amistad del entonces mandatario norteamericano con el cantante y el actor Lawford, su cuñado, vino a garantizar para todo el gremio del espectáculo tanto impunidad como peso político, pues el malogrado mandatario fue el primer político en el mundo en abiertamente emplear el apoyo de ellos como medio de campaña; a los pocos años, John Lennon inauguraría en Inglaterra el activismo político de Izquierdas de músicos y actores desde las alturas de la riqueza capitalista, mientras que el actor y director de cine Warren Beatty haría lo propio en la soleada California, sabiendo que sus dichos y hechos tendrían trascendencia mundial; ambos cruzaron, probablemente sin saberlo, la puerta que les había abierto el Ol' Blue Eyes.

Tanto Penn como del Castillo se sienten herederos de esta tendencia, muy extendida el día de hoy: los faranduleros pontifican sobre cualquier tema pese a que en su mayoría tienen una educación más bien pobre y una cultura escasa más allá de las artes escénicas o la música popular, pero igual se ve a un actor emitir largos y vehementes discursos sobre la situación del medio ambiente que a una actriz lanzar ditirambos sobre la igualdad de género o a un cantante emitir filípicas sobre la paz mundial. Cierto, como cualquier ciudadano tienen derecho a opinar, pero, bajo el amparo de la popularidad aparecen en foros internacionales y ante instituciones importantes como si fueran expertos en cualquier materia. Muchas veces no es de dudarse que en realidad aparezcan como fachadas de lobbies, organizaciones e intereses que les avientan al ruedo en su representación, sin hacer público esto, claro está, dado el poder que tienen con su fama, de modificar la opinión pública. Así, no es de dudarse que el Chapo, aprovechando la obsesión que Kate del Castillo ha mostrado por él y la temeraria y estúpida ansia política progresista de Penn les buscara con el fin de quemarse incienso a través de una película; después de todo, el mundo del cine muestra también gran interés por la figura del criminal: la saga de El Padrino, sin duda una de las mejores, si no la mejor de la Historia del Séptimo Arte nos narra una historia desde el punto de vista del mafioso, y como ella, muchas otras donde sicarios y mercenarios (varias de las últimas de Stallone, por ejemplo) son los héroes o son llamados "antihéroes"y el público les otorga el favor y el aplauso a ese tipo de personajes, en una época en que las valoraciones morales parecen haberse invertido.

Quizá lo que está pasando actualmente está teniendo mayor atención de lo debido; sin embargo, no puede ocultarse que, además de exhibir una evidente serie de problemas psicológicos y en su relación con su padre Erick del Castillo, la actriz mexicana muestra una bajeza moral inaudita para la cual no importan las víctimas directas e indirectas del capo, o éste es visto como una especie de rebelde contra un sistema injusto --o al menos así lo cree Penn y así lo cree la señora del Castillo-- y tiene público que se traga esa historia, ¿cómo no va a hacerlo, si en México nos han dicho siempre que un asesino de masas como Miguel Hidalgo es "el Padre de la Patria", que un criminal de guerra y traidor como Morelos también es un héroe, o son héroes asesinos y saqueadores como Pancho Villa o Emiliano Zapata, o ineptos temerarios como Madero? Finalmente, el Chapo puede aparecer como un héroe más, un Robin Hood que se rebeló contra la injusticia de gobiernos corruptos ante un pueblo al que se le ha enseñado a venerar al violento y al destructor.

Pero también, de demostrarse que tanto la actriz como el histrión recibieron o han recibido de alguna forma fondos procedentes de la organización de el Chapo o de alguna otra, como en el caso de Penn, de quien en EUA se investigan sus nexos con los Chavistas, de quienes se sospecha sus vínculos con el narco, ambos estarán en serios problemas al ser posible que se les acuse de lavado de dinero, además de obstrucción a la Justicia y encubrimiento. Sin embargo, yo creo que no serán castigados; la farándula ha ganado impunidad, la fama pesa y más cuando, como sucede con el ex-esposo de Madonna, se trata de uno de los principales apoyos del Partido Demócrata en la comunidad hollywoodense; pretender hacerles caer bien puede hacerles abrir la boca y destapar una cloaca de dimensiones colosales, de lo que muchos podrían salir manchados,  y eso no conviene.
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La Detención de Moreira:

A una semana de la captura del jefe mafioso más buscado, y aguándole la celebración al Presidente Peña, el ex gobernador de Coahuila y ex líder del PRI, Humberto Moreira, fue aprehendido en el aeropuerto de Madrid, España como parte de las investigaciones que se han hecho fuera de México, cómo no, tanto en Europa como EUA, sobre lavado de dinero que presumiblemente proviene de las arcas del mencionado estado del norte de nuestro país, mismo que tras su gobierno quedó sumamente endeudado.

Sin negar que es muy posible que dicho endeudamiento tenga su origen en irregulares manejos financieros del erario coahuilense en beneficio del entonces Gobernador y sus colaboradores, tampoco debemos considerarlo como el único pecador y que además, solo el actual partido en el poder, el PRI, está enfangado en la corrupción y el latrocinio: la deuda pública de Coahuila es nada comparada con el endeudamiento de Jalisco tras los Juegos Panamericanos del 2011, o la deuda de la capital del país por las políticas irresponsables, asistencialistas y populistas de los sucesivos Gobiernos del PRD desde 1998.

Así que a fuer de ser parejos, ¿para cuándo veremos tras las rejas a Emilio González, ex gobernador de Jalisco, o al recientemente salido del poder Guillermo Padrés en Sonora, en que prácticamente usó al estado entero como si fuese su propiedad, ambos provenientes del PAN? ¿Cuándo se investigarán las finanzas de López Obrador?

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