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6 de julio de 2015

SUPERHEROES HASTA EN LA SOPA


Dejemos por un lado los terrenos de la política mexicana que tantos sinsabores nos proporciona y los acontecimientos internacionales que tanto nos preocupan, para tocar por ahora un tema más relajado: la omnipresencia actual de los temas relativos a superhéroes emanados del cómic norteamericano en el cine y la TV actuales.

La ilustración con la que se abre esta entrada, por ejemplo, es una tabla que nos dice cuándo se estrenarán las próximas producciones de Hollywood en torno a los principales personajes de DC y Marvel, las dos principales editoras de historietas en EUA, y que se centran sobre todo en el género de los superhéroes, ambas además, ahora parte de sendos imperios cinematográficos y mediáticos como son Warner Brothers, en el primer caso, y Disney en el segundo. En la TV, DC ha llevado la ventaja con producciones que aquí hemos reseñado como la magnífica Arrow, o Gotham y también la excelente Flash, mientras que Marvel ha hecho una producción un tanto regular con Marvel's Agents of S.H.I.E.L.D., o la muy olvidable Agent Carter, aunque recientemente aprendió de sus errores y de lo hecho por su competidora y ahora, a través de Netflix, uno puede ver Daredevil, producción que sin duda va dirigida a competir directamente contra las aventuras y desventuras de Flecha Verde.

La producción sobre los hechos heróicos del abogado ciego Matt Murdock es excelente, lo mismo que el elenco, donde tenemos a un extraordinario actor que ha dejado huella ya en la TV como Vincent D'Onofrio, encarnando al Kingpin, Wilson Fisk, villano que originalmente era uno más de los enemigos de Spiderman, pero que por obra y gracia de Frank Miller terminó por ser la némesis del invidente, algo que realmente resultó más acorde por el carácter mafioso y realista del villano y sus vínculos con organizaciones criminales orientales y las artes marciales, algo muy similar a las dotes y al carácter del defensor del barrio de Hell's Kitchen, una de las 'colonias' más peligrosas de Nueva York contra el crimen organizado.

Ahora bien, tras haber visto en el cine tanto a Avengers, La Era de Ultrón como Mad Max: Fury Road, es posible darse cuenta que existe una grave sequía en la más poderosa industria estadounidense en cuanto a argumentos e historias originales, tanto así que deciden resucitar franquicias que tenían, como en el caso de la historia post-apocalíptica hecha en Australia y que llevó a la fama a Mel Gibson a inicios de los 80, treinta años muertas, o relanzar un producto probado y exitoso, como Star Wars en diciembre con una nueva trilogía, o se han enfocado a explotar al máximo al género de los superhéroes y a los cómics en general. Yo, que he confesado en este espacio ser fanático o seguidor del género superheróico desde la infancia, no puedo más que sentirme un tanto acorde con González Iñárritu, no en su calificación de basura respecto al género mismo o de que éste representa un "genocidio cultural" como le llamó, lo que motivó una reacción airada de Robert Downey Jr., sino al exceso de filmes o teleseries que se están haciendo sobre el tema, ni tampoco concuerdo del todo con lo dicho por Juan Manuel de Prada, que también es un tanto despectivo hacia las historietas norteamericanas, aunque acierta claramente al ligar su origen y éxito con el mundo cientifista y tecnológico en el que vivimos: el superhéroe se inscribe en una mitología que ya no tiene como punto de partida lo sobrenatural, la magia o lo divino, sino los avances tecnológicos y científicos, que sobre todo, se dieron en EUA durante el siglo XX.

Y también es en EUA donde podemos colocar el origen del superhéroe y también las causas del auge actual del género. En ningún otro lado se dio: en Europa, el cómic tiene más bien una vertiente satírica como en el caso de Tintín o Asterix, o de drama y aventuras históricas, como Corto Maltese o Capitán Trueno y su formato es muy diferente, en México, por otro lado, aunque hubo un cómic de un superhéroe exitoso, como Kaliman, el protagonista no era mexicano, sino hindú y ambientado en los últimos esplendores del Raj británico sobre la India en los años 30.

Si hacemos memoria, los superhéroes empezaron a aparecer en la cultura popular en la década de los 30, que en EUA fueron los años de la gran depresión económica y de ascenso del Nazismo, el Imperialismo Japonés encabezado por Hiroito y el Fascismo Italiano. Posteriormente, el surgimiento de Marvel y una "Edad de Plata" del cómic norteamericano se da en los años 60, en el apogeo de la Guerra Fría y con el conflicto caliente de Vietnam. Este auge en el cine y TV, y una nueva vitalidad de los cómics impresos que estamos viviendo hoy en día comenzó en el 2001 con la primera película de la trilogía de Tobey Maguire sobre Spiderman, y sobre los X-Men y después siguieron las demás tanto de DC como de Marvel, mientras el contexto político y social es igualmente de incertidumbre, crisis económica y tensiones internacionales.

Aún así, me parece que tanto Marvel como DC están llegando a un grado ya excesivo de sobreexposición de sus personajes, y pareciera que son empleados para llenar el enorme hueco de la falta de imaginación y creatividad de guionistas y productores en Hollywood. Al final, el género que en sí mismo es interesante y ha producido verdaderas obras de arte como Watchmen o El Regreso del Caballero Oscuro, puede venir a devaluarse y a cansar a las audiencias, más cuando se expone a un público masivo que en su mayoría no es seguidor de las historietas; la segunda película de Avengers es muestra de ello, pues muchas cosas que ocurren en la misma son incomprensibles para los profanos en el tema o bien, se tiene que perder la esencia de la historia para que los poco entendidos comprendan lo que sucede. Además de ello, hay que recordar el lío mayúsculo en que se metió La Casa de las Ideas con los derechos de algunos de sus personajes, dados en licencia a productoras de cine como Fox, antes de ser comprada por Disney y así tener capacidad de armar su propia productora cinematográfica.

Pero veamos los temas de las películas recientes: las historias originales o nuevas giran en torno a los personajes del cómic de superhéroes, mientras que los otros temas son refritos de franquicias de los años 80 o 90, aunque hay que reconocer que pueden ser llevadas de nuevo a la pantalla con grado de excelencia, como es Mad Max: Fury Road, y junto a ella, Terminator Genisys, o Jurassic World, lo que muestra una crisis grave de la imaginación y de la originalidad, por lo que las grandes productoras, desesperadamente, o buscan el último reducto de éstas en el mundo de la historieta, o bien, tratan de resucitar franquicias que fueron exitosas en taquilla en su momento, esperando que lo vuelvan a ser ante las nuevas generaciones.

Yo seguiré viendo las series de TV y las películas de superhéroes en el cine como buen fan, sin embargo, me preocupa esta deriva: ¿Hasta dónde llegarán los productores una vez agoten también esta veta? ¿Está la imaginación en crisis? Parece algo banal, pero no lo es.


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