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19 de noviembre de 2013

JUDIOS, MOROS Y CRISTIANOS



Las teorías de la conspiración son formas fáciles, en tiempos de incertidumbre como los que vivimos, de explicar lo que sucede, más aquello negativo que resulta imprevisible o sale de la impresión general que tenía la gente acerca de cómo evolucionaban las cosas. Si todo iba tan bien, ¿porqué ahora van tan mal de repente? En resumen, las tesis conspiranóicas nos sirven para crearnos un culpable, un "chivo expiatorio" para cargarle la responsabilidad de todo lo acontecido y sacudirse, tanto los individuos como las sociedades la responsabilidad propia en lo ocurrido; esto surge incluso entre las personas, por ejemplo, en los estudiantes, cuando a un alumno el maestro le llama la atención por estar hablando en clase, el estudiante responde que es porque fulanito o sutanita le están distrayendo, o que tal o cual cosa pasó por causa de una u otra persona, pero nadie asumirá su responsabilidad, el caso más curioso es la expresión que en Guadalajara, México se ha vuelto general tras un accidente vial, nadie dice "choqué", sino todos, absolutamente dicen: "me chocaron".

En nuestro mundo occidental, esto ha sucedido siempre: constantemente vemos que se le ha echado la culpa a otros cuando suceden problemas, principalmente a comunidades de personas venidas de fuera o con las que existen enfrentamientos seculares: el Islam, los Chinos, los Japoneses, los Rusos, o personas que se perciben como cuerpos extraños en nuestras sociedades: los inmigrantes, los Gitanos o los Judíos. El señalar a alguien ahorra mucho el investigar las causas profundas detrás de una derrota o fracaso: pongamos un ejemplo, precisamente ahora que hablamos de los Judíos: la derrota alemana en la Segunda Guerra Mundial, fue explicada por los altos mandos militares alemanes como La Puñalada, la élite guerrera prusiana, encabezada por el Mariscal Hindenburg y el General Luddenddorf, pintaron a la opinión pública germana un escenario en el que el ejército alemán llevaba ganada la guerra de 1914 a 1917, y que, súbitamente, fueron derrotados inexplicablemente, por lo que debía forzosamente de haber un enemigo interno confabulado con poderes extranjeros que propiciaron la derrota de las armas alemanas ¿y quién iba a ser sino los Judíos, aquellos que no eran Cristianos (protestantes o católicos) como los demás alemanes, y que, necesariamente, debían contar con parientes fuera de Alemania, y todo por su enorme control de las riquezas financieras, los dedos apuntaron hacia el corrupto ministro de abastecimientos del ejército: Walther Rathenau, y el escándalo llevó a su asesinato: Rathenau, efectivamente, hizo magníficos negocios comprándose y vendiéndose suministros en su doble carácter de proveedor y de ministro encargado de las adquisiciones de provisiones de boca y fuego para el ejército en el Gobierno del Káiser Guillermo II, pero lo mismo habían hecho germánicos de raza y luteranos de fe como los Krupp prusianos o los bávaros católicos dueños de la química Bayer, que fueron cómplices del judío sin ascos ni recelos. La semilla del mal llamado antisemitismo estaba sembrada y esto llegaría a su culminación con Hitler y el N.S.D.A.P. relativamente pocos años después. Además, y en forma por demás injusta, se olvidaron de los miles de Judíos alemanes que no eran ni millonarios ni antipatriotas, sino que, todo lo contrario, ofrendaron sus vidas en las trincheras para mayor gloria del Reich u obtuvieron condecoraciones por su patriotismo y valor mostrados en combate, en ellos, evidentemente, se generaría el resentimiento y el sentimiento de ser marginados que alimentaría al Sionismo.

La idea de La Puñalada, evitaba explicar que la Guerra se había perdido por diversos y muy complejos motivos: el cómo el bravucón Guillermo II de Hohenzollern pasó de ser un monarca absoluto de puño de hierro a un pelele indeciso que prefirió ir a esconderse a una cabaña y dedicarse a la tala de árboles y la carpintería mientras dejaba el poder en manos de los ambiciosos y feroces Hindenburg y Luddenddorf en cuestión de semanas durante 1914, cuyas medidas dictatoriales y poca habilidad política propició el ascenso de los hasta entonces domesticados y fieles partidos políticos, que los alemanes estuvieron tan estancados como los aliados en las trincheras durante cuatro años y fueron tan incapaces de avanzar y vencer en el Frente Occidental como aquellos, su falta de comprensión de la importancia del poderío naval que les llevó a desperdiciar su magnífica flota contra los británicos, salvo los submarinos, y que la entrada en la guerra de EUA, con su poderío industrial, hizo imposible la victoria para los germánicos. Tan seguros estaban de haber hecho las cosas bien y que todas las circunstancias obraban a su favor, que eso les llevó a intentarlo de nuevo en 1939 mientras sometían a los Judíos, como para tener controlada a la variable independiente, sin resultados.

La verdad, y aunque este post no agrade a muchos tradicionalistas, yo no creo en las teorías conspiratorias que señalan a los Judíos como los responsables de muchos males pasados y actuales; son exageraciones absurdas, tampoco creo que sean peritas en dulce y me repugna totalmente que sigan utilizando su complejo de víctima por lo que les ocurrió bajo el régimen hitleriano para justificar los crímenes actuales del Estado de Israel, el que, además, me parece un error histórico de proporciones enormes y que fue fundamental para despertar al verdadero peligro que significa el Islam militante, y si bien creo que el llamado Holocausto ha sido exagerado, --de haber muerto 6 millones de Judíos en los campos de concentración, hoy en día, la población israelita en el mundo sería mínima y no de 16 millones-- tampoco el régimen Nacionalsocialista alemán era un ejemplo cristiano o de bondad pese a que algunos bien intencionados como León Degrelle le apoyaran al verlo como la única vía de oposición al Comunismo ateo y no pueden ocultarse sus crímenes y violencias, cometidos no solo contra los "hebreos", sino contra Polacos, Rusos, Checos, Eslovacos, Italianos, Franceses y demás.

Las tesis conspiranóicas me parecen exageradas, las mismas se sustentan en un libro supuestamente descubierto por la Okhrana, los servicios secretos zaristas, en 1905, Los Protocolos de los Sabios de Sión, en los que supuestamente, un grupo de rabinos llegados de todo el mundo planearon la conquista del mundo; el panfleto es, en realidad, una copia de un libro de Ciencia Política expuesto en forma satírica por el politólogo francés Maurice Jolly hacia 1860, como crítica a la grandilocuente política de Napoleón III titulado Diálogo en el Infierno entre Maquiavelo y Montesquieu, y fue redactado por el Gobierno de Nicolás II para, como siempre, justificar las entonces grandes ineptitudes del Zar como en realidad, parte de una conspiración que impulsaba la revolución, por supuesto que ésta se daría, pero quienes la impulsarían no serían los Judíos, sino los Alemanes Luddenddorf y Hindenburg, que apoyarían a Lenin y hasta lo mandarían de regreso a Rusia para sacarse de encima al coloso eslavo y poderse concentrar en el Frente Occidental.

Y digo que estas tesis son exageradas porque implicaría que 16 millones de personas están todas de acuerdo en un objetivo, que esas 16 millones de personas son incapaces de tener pensamientos independientes o de no estar de acuerdo con sus dirigentes, que los que son niños desde que nacen son intrínsecamente malévolos y hasta parece que escogieron nacer judíos y no otra cosa, y que son lo mismo los Judíos Falasha africanos, que los Azhkenazi de Europa Central y Oriental o es lo mismo un Rotschild que uno de los miembros de la depauperada y casi desconocida comunidad judía de Cachemira en la India, o parece que incluso todos se conocen. La realidad es que al interior de los Judíos hay una gran diversidad: la mayoría son ahora provenientes de los Azkhenazi, que a su vez se originan de los Khazaros, eslavos y germanos convertidos al Judaísmo talmúdico en el siglo VIII, los Falasha, practican un Judaísmo más auténtico del Antiguo Testamento con la conversión de los etíopes bajo Menelik I, hijo de Salomón hacia el 900 a.C, los de la India, o aún de Sikiang en China, provienen del exilio tras la conquista Asiria y Babilónica en los siglos VII-VI a.C., y los Judíos auténticamente semitas, los llamados Sefarditas que migraron a Europa Occidental, son ahora una minoría, incluso ha surgido en el mismo Estado de Israel nuevas teorías sobre la Historia Judía de las que se desprende que los auténticos Judíos de la época de Cristo jamás fueron deportados por los Romanos tras la caída de Jerusalén ante Tito en el 69 d.C., la Diáspora ocurrió por lo mismo que ocurre la migración de Mexicanos a EUA, Canadá o Europa: la búsqueda de mejores panoramas económicos, y la mayoría de los antiguos Israelitas se fue mezclando con sus vecinos, se convirtió al Cristianismo o después al Islam, y es más probable que los morenos Palestinos sean los auténticos descendientes de los Judíos Bíblicos antes que los rubios o pelirrojos "hebreos" rusos. 

Además de ello, está la diversidad ideológica: no todo Judío es Sionista ni es un radical de Izquierda o es un furibundo anticristiano, más actualmente, entre los jóvenes ha permeado el indeferentismo religioso y ha crecido la oposición al Sionismo, e incluso, en algunos sectores religiosos judíos, ha crecido cierta visión condescendiente con el Cristianismo sobre su papel como realizador de una vocación universalista del mensaje de Moisés y los Profetas, sin conceder respecto a la figura de Jesús de Nazareth, que sigue siendo visto como un heterodoxo. Aparte, el Judaísmo actual tiene poco que ver con el Bíblico descrito en el Antiguo Testamento, pues se sustenta en las doctrinas de los Fariseos conservadas en el Talmud, y en las que se respira una fuerte idea nacionalista y exclusivista, producto del resentimiento tras la caída de Jerusalén y la destrucción del templo por los Romanos. En cuanto a los señalamientos de que los Judíos han cometido asesinatos rituales, esto no tiene base en la Biblia, donde, en el caso de Abraham se da la condena a la práctica del sacrificio humano o con los Profetas a las influencias recibidas de los Fenicios y Cananeos y su culto a Moloch, pero si nos vamos a que la mayoría de tales relatos ocurre en Europa Oriental, es posible que haya surgido entre las poblaciones de origen Khazaro que conservaron resabios de prácticas paganas de su lejano pasado y por ello, se hayan dado casos aislados en tiempos medievales.

Aparte, los que aducen que existe una gran conspiración conceden además a los Judíos una buena fortuna increíble, si uno de ellos estornuda, se tropieza, reprueba un examen o hasta choca en su vehículo, todo es parte del gran plan, tal parece que son una comunidad cuyos miembros han logrado la perfección y no cometen errores, están fuera de las leyes del azar y como el Chapulín Colorado, parecen tenerlo todo fríamente calculado. En cuanto a la pretendida enorme riqueza de los Judíos, es como en todo, hay algunos ricos y otros no tanto, no es lo mismo un Guggenhim que un tendero de Brooklyn y en mucho, la riqueza de algunos se debió a la prohibición, durante la Edad Media, que hizo la Iglesia a los Católicos para que se dedicasen a los negocios financieros, constitutivos del pecado de avaricia por la usura, y la prohibición a los Judíos a dedicarse a actividades agrícolas o industriales, lo cual no fue óbice para que las familias más ricas del mundo durante el Renacimiento fueran los alemanes Fugger y los italianos Medici, los últimos usaron su riqueza para ennoblecerse y llegar a diversos tronos, incluso a la sede de San Pedro.

Es cierto que después de la Segunda Guerra Mundial lograron el apoyo de las Grandes Potencias para fundar al Estado de Israel, esto se debió en parte al peso financiero de algunos capitales judíos y a la "mala conciencia" de las potencias vencedoras tras la persecución que se desató por los Nazis, pero que tenía su antecedente no tan lejano en el Affaire Dreyfus, el Sionismo surgió como respuesta de los Judíos a la discriminación y a la falta de integración de ellos a las sociedades europeas, y ¿porqué no? a la falta de esfuerzos reales para su conversión al Cristianismo por convencimiento y no por fuerza. El Estado de Israel, en realidad, es un símbolo del fracaso y un gueto gigante.


El hecho de que ahora salga a la luz que Yasser Arafath, el líder palestino haya muerto envenenado, algo que ya todo mundo sabía sin decirlo, deja mal parado a Israel y deja ver la pérdida de su influencia, anteriormente, todo mundo habría creído en la versión creada por el Mossad de que el musulmán era homosexual y había muerto de SIDA, pero ahora ha quedado al descubierto de que fue intoxicado con Polonio, un elemento radioactivo que le llevó a la muerte en el hospital militar en París, tras haber sido sitiado por el radical gobierno israelí de Ariel Sharon; para nadie es un secreto que esos mismos radicales sionistas eliminaron a Isaac Rabin (en la foto, junto a Arafath) quien probablemente ha sido el más grande líder del Estado de Israel --ni Ben Gurion, ni Golda Meier ni Menachem Begin, todos ellos marxistoides y criminales de guerra consumados-- y luego eliminaron a Arafath, a fin de desbarrancar el proceso de paz que podía haber concluido con el mutuo reconocimeinto de Israel y Palestina como Estados independientes, y quién sabe, quizá era lo que quería Rabin, quien no era un Judío de la Diáspora, sino proveniente de una añeja familia que jamás salió de la "Tierra Prometida" y había convivido siempre con los que a partir de 1948 se volvieron enemigos irreconciliables, el llegar a formar un único Estado entre Judíos y Palestinos eliminando odios y diferencias, volviendo a ser vecinos como lo fueron bajo el Califato Otomano.

Rabin, hombre de honor y de buena voluntad, siempre fue un caballero en el campo de batalla y no fue un Sionista radical, aunque sí alguien convencido de la idea de que el Pueblo Judío merecía un hogar, y qué mejor en su tierra ancestral, supo que la única forma de lograr la paz era pactar con el enemigo, o de lo contrario la guerra sería perpetua; sin embargo, no contó con la clase política de su país, conformada por los falsos judíos Azhkenazi que se han encumbrado a base de la guerra y el ambiente de miedo paranoico en que ha vivido su  pueblo desde 1948, y así, Rabin chocaba con los intereses de estos dirigentes y decidieron eliminarlo.

Si empieza a destaparse la cloaca del Sionismo radical, no cabe duda de que Israel irá perdiendo su influencia, como ha sido desde las últimas agresiones contra Líbano y Gaza en que la opinión pública se ha decantado en contra del Estado Judío, mientras que la leyenda del Holocausto cada vez tiene menos adeptos, más cuando, de algún modo, algunos de entre los Judíos, tanto religiosos como políticos están pretendiendo sustituir la promesa del Mesías en su mesianismo colectivo, y de ahí es que se desprende el llamar a la persecución y muerte de sus coetáneos bajo el Nacionalsocialismo alemán con un nombre de sacrificio religioso: el Mesías, como ocurre para nosotros los Cristianos, no es una persona individual que se sacrifica para redimir del pecado, no, aquí es el pueblo judío entero el sacrificado con esos efectos salvíficos; bajo esa premisa, ellos tendrían derecho ahora a tener cierta preeminencia o a que se le justificase todo por encima de los demás pueblos de la Tierra, esto es visto como lucro político, las nuevas generaciones, ante las atrocidades del ejército israelí ya no se conmueven con el relato de Anna Frank o cualquier otro sobre la persecución nazi, entre tanto, las monarquías árabes de la Península parecen sustituir con su ingente generación de riqueza y sus inversiones en las debilitadas economías europeas y norteamericana en su rol de aliado principal occidental en Medio Oriente, entre los Judíos, las divisiones ideológicas se acentúan entre los conservadores y los liberales, los religiosos y los secularizados, y en el propio Estado de Israel los vicios occidentales: droga, homosexualismo y promiscuidad, violencia, desintegración familiar se han extendido mucho, por lo que resultaría bastante idiota que si buscas extender tales vicios en tus enemigos cristianos los extiendas entre los tuyos para ser igual de débiles, al contrario, la lógica indica que tú buscarías blindar a tu sociedad de aquello que desatas contra "los otros" ¿o no?.

Esta manipulación del Holocausto parece algo desesperado, puesto que EUA, hasta ahora su principal aliado, parece alejarse o retirar su apoyo de Israel, que no le ha brindado beneficios y sí perjuicios al convertirse en la principal causa de los conflictos en Medio Oriente en los que el país norteamericano ha participado, sin obtener a cambio casi nada, ni ha servido de punto de ingreso de Occidente a los recursos petroleros de la zona, y su proceder es cada vez más similar al de una teocracia fundamentalista que pasa por encima de los derechos de los que no comulgan con sus creencias o no son parte del pueblo, por lo que parece que al final el Estado de Israel habrá de defenderse solo o habrá de aceptar las reglas que le impongan para mantener su precaria existencia.

Así, y pese a que no es de dudarse que existan hombres de buena voluntad como Isaac Rabin entre los Judíos, nada justifica ni hace agradable lo que se pretendió realizar en la Catedral de Buenos Aires en días pasados como conmemoración de los lamentables hechos de la Noche de los Cristales Rotos, suceso ocurrido en la Alemania Nazi en 1938 en que las turbas alentadas por Hitler y encabezadas por tropas de las SS y SA asaltaron tiendas propiedad de Judíos y las saquearon e incendiaron, algo similar a lo que ocurre actualmente en Venezuela con Nicolás Maduro, quien no es racista, sino que azuza el odio y la envidia del "pobre" contra el supuesto "rico" comerciante sin importar el color o religión.

Los Judíos jamás tolerarían una Misa al interior de una Sinagoga ni un Musulmán el rezo del rosario, en la Mezquita Azul de Estambul, sin embargo, la Jerarquía Católica rioplatense pretendió conmemorar el luctuoso evento con una ceremonia "ecuménica" en la Catedral, lo cual no puede más que calificarse de sacrílega, en su lugar, bien pudo haberse hecho una Misa pidiendo por víctimas y victimarios y pidiendo la conversión del pueblo de Israel, o bien, pudo haberse hecho una ceremonia civil, pero jamás un desfiguro, inspirado, cómo no, en el ecumenismo buenista y relativista del Concilio Vaticano II, por ello, es de aplaudirse lo que hicieron muchos fieles argentinos al entrar rezando el rosario, lo cual en modo alguno es una agresión, pese a que los Judíos se comportaron como energúmenos y como siempre acusaron de "neonazis" a quienes simplemente entraron rezando a SU templo, y con ello impidieron la ceremonia. Esto no quiere decir que las relaciones entre Católicos, Judíos y Musulmanes deban ser permanentemente de desconfianza, rechazo u hostiles; no, puede existir diplomacia y cordialidad, y ¿porqué no? hasta amistad y a veces hasta acuerdos entre los miembros de los tres credos, pero no debe perderse el sentido, por parte de la Jerarquía, que se evidenció distanciada de una feligresía que cada vez más se cuestiona, a cincuenta años de distancia, el legado del concilio, del carácter de la fe Cristiana y la distancia que debe existir respecto de quienes no aceptaron al Mesías siendo de los suyos o de ese "paganismo refinado" que es el Islam.


Después de todo, el propio ex-Presidente Iraní Mahmoud Ahmadinejhad, en una muy interesante carta que dirigiera hace años al también entonces Presidente George Bush Jr. de EUA decía que en el fondo, el Cristianismo, el Judaísmo y el Islam tenían una base en común que es el Patriarca Abraham, fundador del monoteísmo y del pueblo Hebreo, precursor en la fe de los Cristianos y antepasado directo de Mahoma a través de su hijo ilegítimo Ismael; Ahmadinejhad decía que en Abraham debería buscarse la unidad de los tres credos, yo completaría más esa idea y diría que si Judíos e Islámicos estudiaran a fondo a Abraham, se daría esa unidad... en el Cristianismo.

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