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27 de julio de 2013

NI FOX, NI JUAREZ...

La gran tragedia de México es el no haber contado con los mejores líderes en los momentos decisivos de su Historia, y que los mezquinos o de plano traidores eliminaron a aquellos que podían haber sido grandes líderes, todo ello evitó que nos convirtiéramos en una poderosa potencia con un territorio inmenso, el segundo en el mundo después del Imperio Ruso Zarista, abarcando desde Oregon hasta Costa Rica y nos convirtiésemos en una republiqueta austera, de política de lavadero y demagogias, con un territorio, que si bien aún grande, no es ni la mitad de lo que originalmente, en 1821, tenía este país, todo para beneficiar a los intereses de nuestro vecino del norte, que como escogió el modelo bananero y se sintió con la misión de extenderlo a todo el mundo, nos condicionó en nuestra vida como Nación independiente para evitar el surgimiento de un rival en su búsqueda de la hegemonía.

Esto ha sucedido hasta nuestros días, la misma mediocridad, la misma mezquindad, la misma política que se construye a base de chismes y corruptelas y de una construcción de Democracias y sistemas que nunca terminan, y como modelo, lo ocurrido en el año 2000: Vicente Fox resultó ser el hombre que con una campaña presidencial firme, decidida y con un mensaje atractivo de cambio ante el hartazgo de 70 años de régimen priísta, que desde inicios de los años 80 habían sido de crisis económica, escalada en la corrupción y agravamiento en las desigualdades sociales. Sin embargo, irónicamente, al llegar a la Presidencia, lo positivo del gobierno foxista fue lo que mantuvo o continuó del PRI, en especial el manejo de la Economía, a cargo del equipo de tecnócratas neoliberales llegados al puesto con Carlos Salinas y Ernesto Zedillo, que se mantuvieron en el autónomo Banco de México, --la banca central-- que permitió que bajo Fox los números fueran bastante positivos y esto continuase con Calderón, sin que la crisis global iniciada en el 2008 nos afectara tanto.

Por lo demás, lo sabemos: la Presidencia de Fox fue un verdadero circo tragicómico, en el que el Presidente evidenció una transformación en un personaje locuaz, frívolo, indeciso, sin conciencia de la importancia de su investidura, con un gabinete conformado por otros políticos que desde el inicio del mandato se pelearon por la sucesión y marcado también por las ambiciones de la Primera Dama Martha Sahagún que se adueñó de muchos de los hilos del poder para beneficio de sus hijos y allegados, la Presidencia de Fox distó mucho de ser positiva y dejar un buen paso por la Historia del país, salvo ser la primera alternancia en la presidencia desde 1929 respecto al partido constituido por los vencedores de la Guerra Civil de 1910-1920. (Aunque como hemos dicho en otro lugar, los Panistas en un principio fueron parte también de ese régimen). Aún así, solo los panistas o antipriístas fanáticos hoy en día siguen manteniendo que el Gobierno de Vicente Fox fue uno de los mejores de la Historia y se la pasan desgranando sus logros, algunos, magnificados, otros, de plano inventados, producto de la credulidad en la propaganda o como parte de los sueños y frustraciones de parte de la Clase Media Urbana que sigue culpando al PRI de sus males, o bien, que se refleja en el esnobismo y el arribismo de personajes como Martha Sahagún, Josefina Vázquez Mota, Emiliio González o Felipe Calderón y otros, que parecen encarnar a los clasemedieros en su sueño de ascenso social y obtención de poder para el beneficio personal.

Pero es claro que mucho tuvo que ver en el fracaso de la presidencia de Fox algún problema con su salud mental; no en balde, el tribunal canónico de la Rota en Roma anuló su primer matrimonio con la Sra. Lilian de la Concha por razones psiquiátricas: jurídicamente se demostró en Juicio que el señor Fox no contaba con la capacidad mental para ello. Conforme fue avanzando el sexenio, el Gobernador Guanajuatense y el Candidato albiazul de recio carácter y valiente discurso fue dejando paso cada vez más al personaje que vemos hoy: un hombre de mirada perdida y ojos desorbitados, de gestos exagerados y palabras frívolas y actitudes ridículas, con un narcisismo desorbitado y perpetuamente rodeado de un círculo de personajes oscuros, abiertamente perversos algunos, otros bastante taimados.

Durante su gobierno, corría el rumor de que el Presidente era adicto a antidepresivos, en particular, el Prozac, tras su matrimonio con la que originalmente era su vocera, pero que era ya reconocida la relación de amasiato que sostenía con ella: Martha Sahagún, se empezó a hablar que ella ejercía un control absoluto sobre él, y medio broma, medio en serio, que ella le suministraba algunas sustancias para doblegar su voluntad, como el famoso toloache, una hierba que produce un fuerte alucinógeno, y que según se dice, genera una obsesión del que la ingiere hacia alguna persona en particular. Hoy en día, al surgir el expresidente como un promotor del consumo de la mariguana, apoyado por un tipo como su ex-Secretario de Relaciones Exteriores como Jorge G. Castañeda Gutman --quien es recordado por su servil actitud ante George Bush Jr., querer meter a México en las guerras de Irak y Afganistán, y el sainete con Fidel Castro del "comes y te vas"-- alcohólico y reconocido por organizar grandes orgías en las que había de todo: drogas y licores, con su entonces amante, la periodista Adela Micha de Televisa en yates y centros turísticos en la playa, a donde se trasladaban en vehículos y aviones del gobierno o personajes de la prensa como Leo Zuckermann, quien tiene toda la pinta de ser un yuppie de los que se drogan en los baños de la oficina o en la sala de su casa mientras posan de intelectuales por todas partes y defienden desde la homosexualidad hasta las adicciones con base en el individualismo más exacerbado y estéril.

Pero de entre todo, Fox nos dejó algo positivo en sus últimas declaraciones: al tratar de defenderse de las críticas por sus dichos sobre la mariguana, salió a decir que él había sido el mejor presidente de la Historia, superando a Benito Juárez, quien ha sido considerado por la Historia Oficial como el mejor mandatario mexicano de todos los tiempos y por quien existe un verdadero culto, a grado tal que no hay población que no tenga plaza, calle, parque o monumento dedicado en su honor.

Esto ha reavivado el debate en torno a la necesaria revisión de la Historia nacional y la supresión de sus mitos por la verdad objetiva y científica acerca de ella, la realidad es que, Fox fue uno de los peores Presidentes de México, y Juárez... también.

Juárez es una construcción mitológica, es la estatua de bronce que vemos por aquí y por allá, pero no tiene nada que ver con el personaje real. Juárez mismo contribuyó a la creación misma de su mito, quizá porque fungió como el principal garante de los intereses estadounidenses en México en el siglo XIX, para combatir el proyecto mucho más nacionalista y mucho más realista de los Conservadores y monarquistas mexicanos en la misma época, impulsado por la poderosa Masonería mexicana y respaldada por la Masonería norteamericana que conducía y conduce en buena medida los destinos de EUA como un experimento político y social de la aplicación de sus ideas (y que acabará en desastre, como todas las utopías) al tiempo que guiaba a las nuevas naciones surgidas del imperio Español hacia su debilitamiento para convertirse así en el hegemón continental. Las élites liberales a las que perteneció Juárez, a cambio, se enriquecieron y se hicieron con el poder, en cuanto al abogado oaxaqueño de origen indígena, obtuvo algo más alto: convertirse en una especie de semidiós, de creador del país al que dotó de Leyes e Instituciones, así se le representa en murales y pinturas, en monumentos y en libros, siempre como un hombre imperturbable y de expresión pétrea y visionaria.

En mucho, esto se debió a que, por su raza, se representaba afín al indigenismo de los Liberales que así buscaron la creación de un sentimiento nacional mexicano propio, a base de la mentira del "aztequismo" y en oposición al sentido de pertenencia a la Civilización Occidental de origen europeo de los Conservadores, y se armó el mito de que siendo indígena, tenía que ser pobre, cosa que al parecer, tampoco es cierto: hay indicios de que el zapoteca no pertenecía a una familia especialmente depauperada: para empezar, su apellido: "Juárez" indicaba descender de algún indígena apadrinado por Catalina Xuárez, esposa de Hernán Cortés, apodada la Marcayda y que murió pocos años después de llegar a México en misteriosas circunstancias, cuando el Marqués del Valle de Oaxaca, título que le fue conferido al conquistador por el emperador Carlos V, residía en Coyoacán, y al parecer, estaba interesado tanto en mantener su relación amorosa con la intérprete indígena Malitzin La Malinche como contraer matrimonio con alguien de mejor cuna que su esposa recién ennoblecida, quien apadrinó el bautismo de nobles indígenas en sus dominios feudales, confiriéndoles su apellido a sus ahijados.

La prueba de este origen aristócrata de Juárez está en el que su familia poseía ganado lanar, un privilegio que le fue conferido a los nobles indígenas que colaboraron con los españoles, el solar que se enseña en San Pablo Guelatao como su casa natal, lejos de ser una humilde choza, parece una pequeña propiedad de alguien de mediana posición en las áreas rurales a finales del Virreinato, el hecho de que su tío fuese también ganadero y Juárez trabajara como pastor siendo niño con él, no es indicativo de pobreza, sino una conducta habitual en aquella época entre los ganaderos, el cuento de dormirse en un islote y huir del tío para evitar castigos hacia Oaxaca es falso, muy probablemente en realidad fue enviado a estudiar por ya ser su edad y a vivir a la casa de los italianos Mazza, donde su hermana era dama de compañía más que sirvienta, dado el trato familiar que se le daba; y así todo fue un mito creado durante los años de la Presidencia de Porfirio Díaz, quien utilizó el culto a Juárez a fin de justificar y legitimar tanto el régimen liberal como el de él, pese a que originalmente fue opositor a su paisano.

Por lo demás, Juárez:

  • Ofreció a EUA derechos sobre partes del territorio mexicano con el Tratado McLane-Ocampo, que fue anterior a la  invasión francesa (no como lastimosamente afirma el ex-candidato presidencial Francisco Labastida) a cambio de dinero y apoyo de los Norteamericanos.
  • No venció a la Intervención Francesa, sino que ésta terminó ante el peligro latente de la Guerra con Prusia y una eventual alianza entre ésta y EUA.
  • El ejército juarista que terminó derrotando a Maximiliano estaba integrado por soldados mexicanos que ni sabían porqué peleaban, habían sido levados, y también en ellos abundaban soldados y oficiales norteamericanos enviados por el sucesor de Lincoln, Andrew Johnson en auxilio de "su hombre" en México.
  • Juárez nunca ganó democráticamente la Presidencia de la República: llegó a ella por la defección del Presidente Comonfort, al ser Presidente de la Suprema Corte de Justicia y nunca la soltó, por sus "facultades extraordinarias" y en las dos veces que contendió en elecciones, en 1867 y 1872, en ambas se mantuvo en la Presidencia gracias al fraude electoral y la coacción del voto; es muy posible que en ambos procesos electorales, haya ganado Porfirio Díaz en realidad.
  • Las Leyes de Reforma en realidad fueron un programa formulado en EUA por la Masonería y que ya le había sido entregado a Valentín Gómez Farías para su implementación, Juárez simplemente obedeció las órdenes recibidas del norte para aplicarlas.
  • A Juárez se le recuerda por la frase: "Entre las Naciones, como entre los individuos, el respeto al derecho ajeno es la paz", misma que se robó de Kant en su obra "La Paz Perpetua", pero poco se le recuerda por la frase: "A los amigos, justicia y gracia, a los enemigos: justicia a secas". Esa sí auténtica de él.
  • Juárez fue muy criticado por los propios Liberales a través de la prensa, basta verlo en las caricaturas de aquella época en que se le pinta como autoritario, corrupto y aferrado al poder.
  • Estableció el matrimonio civil, sin embargo, de manera por demás hipócrita, enfureció contra su yerno Santacilia cuando éste pidió la mano de su hija para casarse con ella solo por vía civil, asegurando que el mismo era "un simple contrato de prostitución" y que el válido era el religioso, años más tarde, y en otra increíble contradicción, pidió al Arzobispo de México: Pelagio Antonio Labastida y Dávalos, a quien había perseguido y desterrado antes, que fuera el preceptor de sus nietos.
  • Tras la derrota de Maximilano, y lejos de buscar la reconciliación nacional, Juárez desató una verdadera cacería de brujas y una serie de matanzas por venganza que ensangrentó al país, destacando en ello el General Sóstenes Rocha, uno de los militares más brutales y crueles, así como alcohólico, que ha habido en el país, y quien, hoy descansa en la Rotonda de los Hombres Ilustres en la Ciudad de México y también tiene calles con su nombre.
Esto entre otras muchas mentiras. La realidad es que urge una revisión del relato de la Historia de México y despojarlo de las intenciones políticas de su narración, lo cual ya ha sido tocado por Andrés Oppenheimer quien señala cómo se ha dado en nuestro país un lugar privilegiado a la enseñanza de la Historia y en general de las Ciencias Sociales en detrimento de las Ciencias Exactas, todo por una razón política: legitimar entre la población al Estado Mexicano actual, surgido precisamente del triunfo Liberal de 1867 y consolidado tras la Revolución de 1910, ese Estado que, contrario al discurso oficial, ni encontró en la obra de Juárez un camino al progreso y al desarrollo como no encontró en el triunfo de Fox ni en los 12 años de alternancia el sendero a una mayor libertad y a un Gobierno más honesto y eficiente, por el contrario, hechos como lo que acontece en Michoacán y los demás estados de la "tierra caliente", la creciente inseguridad, la corrupción siempre presente, la ineficacia gubernamental y demás desastres que nos acontecen indican que ambos han contribuido a llevarnos peligrosamente hacia el "Estado Fallido".

Entre los dos, la verdad, y a pesar de esta imagen, no se hace ni uno:







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