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9 de julio de 2013

EL FIN DE LA PRIMAVERA


La Primavera Arabe --la Maldita Primavera, como cantaría la rubia veracruzana Yuri-- está llegando a su fin, ha fracasado, y con ella, ha fracasado la estrategia de crear el cinturón anti-Persa en Medio Oriente que idearan Barack Hussein Obama, su Secretaria de Estado Hillary Clinton y las Petromonarquías del Golfo Pérsico (Arabia, Qatar, Emiratos, Omán y Bahrein), que quién sabe, puede que ya sean más influyentes con su dinero que el lobby judío pro-Israel que había condicionado y diseñado la política norteamericana en Medio Oriente. 

El fracaso se ha dado en donde este movimiento comenzó: en Egipto, donde se volvió a demostrar el cambiante talante y la bipolaridad que ha caracterizado a lo largo de su milenaria Historia a los hijos del Nilo: antiguamente, los egipcios aclamaron a Alejandro Magno y lo recibieron como libertador del yugo persa, lo coronaron Faraón y dijeron que era hijo de Amón-Ra, algunas décadas más tarde, los egipcios despotricaban contra el sucesor del Macedonio en el país: Ptolomeo, aduciendo que les había excluido del gobierno y había llenado al país de griegos, siglos después, apoyaban a Ptolomeo XIII en contra de Cleopatra que llegó con Julio César, después adoraban a ésta y su consorte Marco Antonio para oponerse a Octavio Augusto, antes apoyaron las reformas religiosas de Akhenatón para, a su muerte, apoyar a los militares que bajo el mando de Horemmheb restauraron el antiguo culto y se apoderaron del mando en Egipto... y desde entonces no lo han soltado.

Así, hace poco más de un año, los egipcios se reunían en la Plaza Tahrir de El Cairo para exigir la salida de Hosni Mubarak de la Presidencia, y con él, de la intervención de las Fuerzas Armadas en el Gobierno del país faraónico que en buena medida han sido la columna vertebral del Estado Egipcio desde los Ramésidas en la antigüedad; lo lograron y secundaron el movimiento dirigido por la Hermandad Musulmana, el más viejo de los movimientos fundamentalistas islámicos que surgió en los años 20 del pasado siglo como una reacción a la supresión del Califato Otomano hecha por Atatürk y al desmembramiento del Imperio Islámico  dibujado en un mapa por las potencias occidentales vencedoras de la I Guerra Mundial en el Tratado de Sévres. Como lo dice el investigador de la UNAM, Carlos Martínez Assad en su imprescindible y magnífico libro Los Cuatro Puntos Orientales, a cien años, seguimos pagando los enormes errores geopolíticos cometidos por los vencedores en aquella contienda.

Mohamhed Morsi ganaba las elecciones en forma aplastante, derrotando a su tocayo El-Baradei que significaba una opción pro-occidental y laica, y a algún continuador de Mubarak que tenía el apoyo de los militares, una vez en el poder, descabezó a la cúpula militar en forma similar a lo hecho por uno de sus patrocinadores: Reccep Tayyip Erdogán en Turquía, éste buscaba poner fin al Kemalismo laicista que había tenido en el régimen de los militares egipcios dignos émulos desde Gamal Abdel Nasser, discípulo aventajado de Atatürk, y Morsi y su partido estaban decididos a hacer lo propio en la tierra de las pirámides. Con gran apoyo popular, la Hermandad Musulmana empezó a aplicar su proyecto, con la emisión de una nueva Constitución en la que se establecía la evolución de Egipto a una República Islámica similar a Irán pero de corte Sunnita, y por tanto, mucho más autoritaria y opresiva y sin la idea de equilibrio de poderes que los Persas supieron darle, aquí como empezó a criticarse, Morsi como Presidente se convertía en un verdadero Faraón sin el turbante real o atef con poderes omnímodos apenas limitados por un Tribunal Constitucional de inspiración kelseniana y poca efectividad. Hoy en día, tras el derrocamiento de Morsi por el ejército, el Presidente de dicho órgano jurisdiccional: Adli Mansur ha asumido interinamente la primera magistratura egipcia, aunque todos saben que en realidad, el jurista convertido en Presidente no es más que un títere del alto mando militar.

La situación está lejos de calmarse, hay enfrentamientos y se derrama sangre entre los partidarios de la Hermandad Musulmana, que ahora parece enfrentarse a la persecución por el nuevo, o más bien, reinstalado régimen militar, y los partidarios de éste, entre tanto, Damasco agradece la caída de Morsi y el conflicto interno egipcio, más cuando hacía unas pocas semanas el todavía presidente había roto relaciones diplomáticas con el Gobierno de Assad y ordenado dar apoyoa los insurgentes.

De hecho, el propio Assad manifestó su alegría por la caída de Morsi: Siria y Egipto han llevado una relación estrecha y compartida desde los años de Ramsés II en que éste convirtió a Siria en el "patio trasero" de Egipto y en campo de batalla contra los Hititas en Qadesh; más tarde, Saladino reunificó al Imperio Musulmán basándose en la unión de Siria y Egipto bajo su soberanía, misma que ejercía a nombre del Califa Fatimita de El Cairo; por ello es que hasta el día de hoy ambos países, lo mismo que Irak, comparten los colores rojo, blanco y negro, mismos que son los colores tribales del clan kurdo de los Ayyubíes que fuera encabezado por el gran caudillo de la época de las Cruzadas, y los cuatro países, contando a Libia, adoptaron como escudo nacional al halcón egipcio, (usualmente confundido con un águila) mismo que fue usado por Saladino como emblema personal.

Conocedor de esa Historia compartida, Gamal Abdel Nasser buscó la unificación en un sistema laico, copiado de la Turquía de Atatürk, de Siria y Egipto en la República Arabe Unida, que sin embargo, no fructificó. Por ello, si el laicismo árabe se tiene extendido entre Siria y Egipto, también la Hermandad Musulmana se encuentra extendida entre ambos países y es parte central de la actual oposición que busca derrocar al Presidente con el apoyo de EUA.

Hay quienes dicen que la actual caída de Morsi, todavía enaltecido en muchos medios como "el primer Presidente Egipcio democráticamente electo" (recordemos que para los medios occidentales, todo lo "democrático" es positivo per se) ha sido promovida por Estados Unidos... no lo creo, por el contrario, la llegada al poder del fundamentalista y la Hermandad Musulmana fue obra de los norteamericanos, como parte de una errónea política exterior aplicada en el Primer Mandato de Obama por Hillary Clinton, que defenestraron a un fiel aliado como Mubarak en una forma por condescender, a mi modo de ver, con los intereses de las potencias petroleras del Golfo, deseosas de tener un régimen fundamentalista, que sabían, llegaría al poder por la vía democrática con gran respaldo popular, habida cuenta la gran influencia y popularidad, sobre todo en las clases más desfavorecidas, de la población egipcia, y que se uniera en el camino de restar influencia en el Medio Oriente al cada vez más fuerte Irán. El contener a los Persas se ha convertido en el objeto prioritario de la estrategia norteamericana e israelí en la región y por ello se arriesgaron a apoyar a los enemigos: los fundamentalistas islámicos en las "Primaveras" en Libia, Túnez, Egipto y Siria; pero hoy, la estrategia está fracasando: ni han podido frenar el crecimiento Iraní, mismo que viene respaldado por Rusia y China, y han complicado enormemente el escenario.

La Guerra Civil en Egipto que hora tras hora parece volverse más inminente, pues Morsi y la Hermanadad Musulmana cuentan con partidarios, incluso más allá de Egipto, pues en Pakistán los militantes de las organizaciones radicales han organizado marchas protestando contra el golpe de Estado, de ahí al reclutamiento de milicias extranjeras, al igual que el caso sirio, solo hay un paso, y más si fluye el dinero de las Petromonarquías para ello. Entre tanto, el ejército, que no ha dejado de recibir ayuda financiera y material de EUA bajo el efímero mandato del fundamentalista, está desatando una feroz y violenta represión contra los militantes de la Hermandad, que se saldó el día de ayer con 51 muertos.

Qatar ha sido otro de los grandes derrotados con este golpe de Estado: para nadie es un misterio que el pequeño reino petrolero ha financiado los alzamientos denominados torpemente como "primaveras" y en realidad fueron movimientos que demostraron la inaplicabilidad de la Democracia a las sociedades de Medio  Oriente, que o bien son tribales o se encuentran desde hace milenios, como el caso del país faraónico, sujetos a una concepción de centralización del poder político y su ejercicio. La derrota de la "Primavera" egipcia propició la protesta y renuncia de un buen número de comunicadores de la televisora Al Jazeera, que claramente han denunciado el que la cadena noticiosa, propiedad de la casa real qatarí ha carecido totalmente de objetividad para difundir la información relativa a las Primaveras Arabes, y presentado una cara edulcorada de dichos movimientos o de la oposición siria, soslayando sus vínculos con grupos terroristas, la crueldad y la anarquía que han desplegado por la atomización de los mismos y su incapacidad para ponerse de acuerdo, como ha ocurrido en el caso libio. Incluso, es posible que la abdicación del Emir de Qatar Hamad bin Jalifa al Thani en favor de su hijo Tamim tenga que ver con el fracaso en su ambiciosa política exterior, misma que se sustentó en el uso de sus enormes recursos financieros producto del petróleo, con los que incluso sobornó de alguna manera a líderes europeos, como parece ocurrió en el caso libio, donde hubo al parecer triangulación de fondos qataríes que pasaron a España y Francia antes de ser dados a los insurgentes que derrocaron y asesinaron al Coronel Gaddafi.

Pero el gran derrotado es Barack Hussein Obama: en medio del escándalo del espionaje interno practicado por el propio gobierno, y hacia Estados presuntamente aliados, la caída de Mohamhed Morsi les cayó de sorpresa, tanto que el golpe se consumaba mientras el Secretario de Estado John Kerry pasaba el fin de semana en su yate. Hoy, con la insurgencia siria tambaleándose y perdiendo posiciones ante el ejército del régimen apoyado por tropas de Hamas y Hezbollá y de la Guardia Revolucionaria Iraní, así como con armamento, asesores militares y dinero rusos, Obama pierde un aliado en Egipto mientras otro, Erdogán, se tambalea en Turquía, disminuyendo las posibles entradas de su ayuda a los rebeldes. La Guerra Civil Egipcia que parece estar por iniciar y los muertos que empiezan a sumarse son enteramente responsabilidad de la irreal, temeraria y descocada política exterior instrumentada por el mulato y su Secretaria de Estado Hillary Clinton: destaparon la caja de Pandora y removieron a los dictadores que contenían a los demonios del fundamentalismo islamista, las consecuencias pueden ser muy duras incluso para su país que ha perdido ingentes cantidades de recursos económicos en apoyar a sus enemigos; así, Washington ha anunciado que no recortará la ayuda económica a los militares egipcios en un intento de comprar su alianza, lo que habrá que ver, dado que la cúpula militar está bastante enojada con EUA por lo que ellos estiman fue una traición, y no cabe duda de que dieron el golpe en el peor momento, pues se descarrilan por completo los planes de apoyo a la insurrección en Siria.

Como sea, la "Primavera" fue solo un dicho propagandístico, ahora podemos ver con claridad que fue el inicio de una tragedia humana y política de grandes proporciones, en realidad, ha comenzado el invierno.
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Evo Morales y su Secuestro Aéreo:

Uno de los hechos más torpes y vergonzosos de la política internacional ha sido el "secuestro aéreo" del Presidente boliviano Evo Morales, convertido en rehén de los conflictos diplomáticos desatados alrededor de la persona de Edward Snowden, el mandatario había acudido a Moscú, junto a Nicolás Maduro de Venezuela y Mahmoud Ahmadinejhad, todavía Presidente de Irán, a reunirse con Putin en el marco de la Cumbre de países productores de gas natural... aunque es muy probable que estos países, que integran junto a Moscú un verdadero eje o bloque contrario a EUA y sus aliados occidentales, hayan discutido otros temas aparte del hidrocarburo, la paranoia de la Administración Obama llevó a sospechar que en el avión del indígena aymará viajaría escondido el ex-técnico de la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense.

Por ello, los países europeos aliados de Washington, como Italia, Francia, España y Portugal, en forma por demás servil y rastrera, impidieron que el avión presidencial boliviano, en el viaje de regreso, atravesara su espacio aéreo o aterrizara para recargar combustible, para impedir la huida del filtrador de información, esto fue incluso peligroso: el avión de Morales no es un avión grande como el que se puede permitir un Estado más desarrollado, sino un pequeño jet de negocios Falcon, por lo que para realizar un vuelo intercontinental requería repostar combustible, al no hacerlo, había serio riesgo de que el avión, en pleno vuelo, cayera a tierra. Finalmente, Austria dio consentimiento para que el avión aterrizara en el Aeropuerto de Viena, donde el mandatario tuvo que esperar 14 horas hasta que España dio su autorización, ante la presión diplomática, para que el avió presidencial volviese a hacer escala en las Islas Canarias sin que fuese revisado por la policía como querían hacerlo originalmente (aunque ahora, los españoles lo niegan).

Independientemente de que Evo Morales no es santo de mi devoción, esto no se hace y fue una completa bajeza y falta de respeto para un Jefe de Estado y la Soberanía Nacional de Bolivia. Además, lo sucedido demostró que para Estados Unidos, y para Soetoro, en lo particular, los demás Jefes de Estado o son sirvientes, o son delincuentes que carecen de la inmunidad diplomática y que no deben ser respetados por el hecho de no doblegarse a sus posturas e intereses, en el caso de los Estados europeos que o bien obraron a petición de Washington (cosa que ha negado el Gobierno de EUA), o lo hicieron de motu proprio para quedar bien con el mandamás, de cualquier forma, y como lo dice el columnista Fran Ruiz de el Diario Crónica de la Ciudad de México, ha quedado patente la decadencia de Europa y la debilidad espantosa de sus gobernantes, sujetos a los intereses de la república norteamericana y que se subordinan ante ellos ante la esperanza de alguna limosna, algún apoyo que los saque del agujero de la crisis en la que están metidos y de la que son incapaces de salir.

Entre tanto, Evo Morales y todo el "Eje Bolivariano" en Sudamérica ha quedado como el gran vencedor del caso Snowden: se probó que la influencia norteamericana en el Cono Sur ya no existe, se ha evaporado y Moscú ha manifestado su apoyo irrestricto a los regímenes autoritarios que se han instalado en la región. En cuanto a Morales, el escándalo le ha dotado de un aura de héroe y ha recuperado la popularidad que había perdido últimamente. Para la Administración Obama, en cambio, esto ha sido una nueva derrota que ha erosionado su posición internacional y está destrozando su credibilidad.

Europa Occidental así, demuestra la irrelevancia y el enanismo en que se haya metida, no es de extrañar entonces que el debate más importante para ellos gire en torno a la homosexualidad, no hay capacidad para más...




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