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10 de julio de 2013

ELECCIONES 2013 EN MEXICO


En la sempiterna campaña electoral en que vive nuestro país gracias a la "bendita" Democracia que supuestamente nos lleva a la consecución de la "felicidad de los pueblos" como diría la retórica decimonónica, y en realidad nos ha llevado a la corrupción de los gobernantes, la división de los pueblos y la frivolización de la res pública, se celebraron el domingo elecciones locales en 14 estados que componen a los Estados Unidos Mexicanos y que aparecen resaltados en el mapa: Baja California, Chihuahua, Coahuila, Sinaloa, Durango, Zacatecas, Aguascalientes, Hidalgo, Veracruz, Puebla, Tlaxcala, Oaxaca y Quintana Roo, estas elecciones aparentemente no debían ser tan trascendentes, sólo en Baja California se elegiría a Gobernador, y en todos los casos fue para seleccionar nuevos diputados a los Congresos (parlamentos) estatales y renovar alcaldías.

Sin embargo, todos apuntaron a que estas votaciones serían un barómetro de la todavía joven administración del Presidente Enrique Peña Nieto y el regreso del Partido Revolucionario Institucional (PRI), éste, aparecía muy confiado de que iba a arrasar con todo, mientras que en los medios y mucha gente --yo, entre ellos-- pensábamos que el Partido Acción Nacional (PAN) se encaminaba a su destrucción completa tras las semanas pasadas en que se la vivió en guerra interna y aflorando la corrupción y la traición a los valores de sus fundadores, como se desprende del reciente conflicto al interior de los senadores emanados de dicho instituto político; en cuanto a la Izquierda encabezada por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), quería verse si podría sobrevivir y ganar sin la presencia o el liderazgo de Andrés Manuel López Obrador.

Los resultados no han sido los esperados, ciertamente, el PRI se mantuvo a la cabeza en la mayoría de los estados, y en algunos casos, sí arrasó, como en el caso del estado de Hidalgo, donde ganó el 100% de los distritos electorales y por tanto dominará al Poder Legislativo estatal, no obtuvo una victoria tan apabullante como presumían, la iba a obtener. El PAN no fue borrado del mapa, sino que se mantiene como opción de gobierno para 12 millones de mexicanos y el PRD pudo sobrevivir sin necesidad del caudillo tabasqueño, pero sí con mucha ayuda... ¡del PAN!

Y es que estas elecciones lo que sí dejaron en claro es que nuestra política nacional es un verdadero chiquero, una porqueriza o una cloaca, en la que ideologías, principios y valores se encuentran sepultados por las heces del pragmatismo, de ver la gestión gubernamental como negocio y las ambiciones personales.

Primero que nada, pudimos ver las alianzas creadas sin congruencia, sin respeto y sin empacho en ocultar que lo que se buscaba era el poder por el poder mismo, así, fue posible ver que mientras en Baja California se celebraba impúdicamente una alianza entre PAN Y PRD, entre "Derecha" e "Izquierda", entre el partido supuestamente católico y el partido supuestamente laicista, entre los presuntos defensores de la vida y sus némesis pro abortistas, a fin de que el primero pudiese conservar la Gubernatura del estado ante un PRI que parecía tener posibilidades de acabar con 24 años de gobiernos panistas, en Chihuahua la alianza era del PRI y el PRD contra el PAN para la obtención de la alcaldía de la ciudad homónima, capital del estado, y así era diferente en cada estado y en cada municipio, y en todos lados, en la campaña no se escucharon propuestas ni proyectos de gobierno, solo acusaciones de un lado a otro en una competencia sobre ver quién ha sido más corrupto, quién tiene más vínculos con el crimen organizado, quién hace más trampas, etc. En esto particularmente ha destacado la histeria de Gustavo Madero, líder nacional del PAN, quien por momentos parecía verdaderamente paranoico y desesperado, y no era para menos, el principal temor de este político no era la victoria del PRI en sí, sobre todo en Baja California y que el partido perdiese el primer estado que llegó a gobernar (no tanto por elección popular, sino por una negociación con el entonces Presidente Salinas) sino por que la derrota del PAN hubiera llevado necesariamente a su remoción de la presidencia del Partido y la toma del mismo por el grupo del ex Presiente Felipe Calderón que desde su exilio bostoniano sigue intrigando como intervenir en la política nacional, parece que no tuvo bastante con destrozar al país durante sus seis sangrientos años en el poder.

Madero tuvo razón para estar feliz como los animales retratados y subidos en su cuenta de Twitter al festejar el triunfo en Baja California, los resultados le dan aire al PAN y alivian un tanto la presión sobre él, eliminando de momento las intenciones calderonistas-corderistas de desplazarlo de la dirigencia del partido. Más crítica sin embargo, me parece la situación de la Izquierda, que sin el carisma de un caudillo como López Obrador debieron aliarse al PAN al que tanto atacaron durante 12 años para obtener victorias. Como siempre, ambos partidos demostraron que las responsabilidades gubernamentales que han obtenido no los han hecho cambiar, por el contrario, siguen usando el mismo discurso de los años 80, cuando, en mi infancia, siempre los escuchaba quejarse de fraudes electorales y acarreos, cuando se ha demostrado que ellos mismos han aprendido a hacerlos. Así, hoy, cuando pierden acusan de fraude, cuando ganan, aclaman la victoria de la Democracia y felicitan la madurez del electorado.

En cuanto al PRI, pesaron sobre él los escándalos de corrupción grosera de Andrés Granier en Tabasco y el uso de programas sociales con finalidad electoral que denunció el PAN (y que también ha hecho) aunque eso se balanceó con la corrupción demostrada en el pasado Gobierno panista de Aguascalientes y la pelea por el dinero en el seno blanquiazul, aunque también obró a favor del PAN el antipriísmo sistemático de muchos sectores, que ven las corruptelas en el PRI y se ciegan ante la suciedad e incongruencia en el PAN.

Para el Gobierno de Peña, esto resulta una prueba de que el Pacto por México puede ser sin duda el impulso para sacar adelante su programa de reformas en la primera mitad de su sexenio, pues falto de una mayoría en el Congreso necesita de los votos, ora del PAN, ora del PRD, para la aprobación de las mismas, tal y como ha sucedido hasta ahora, pero también puede ser el gran obstáculo para el progreso de su mandato, pues como se vio durante todo el desarrollo de las campañas, el mismo fue esgrimido como arma de chantaje de parte de Gustavo Madero o de Jesús Zambrano para bloquear los programas asistencialistas y frenar la acción del Gobierno, beneficiando así a sus campañas sucias, tras conocer los resultados, además, ambos partidos, envalentonados, creo que se sentirán con la suficiente fuerza como para desligarse del pacto e iniciar una política de permanente bloqueo a las iniciativas presidenciales, y de denuncia hasta porque voló la mosca, buscando que con ello les surja algún beneficio electoral. Curiosamente, lo que Peña presume como su gran logro puede convertirse, en un tris, en su más grande maldición.

Como sea, este proceso electoral creo que ha resultado bastante efectivo para abrir los ojos de la gente, y quizá por ello es que hubo tan gran abstencionismo: lo que le interesa a los políticos de todos los partidos, PAN, PRI, PRD y los pequeños parasitarios, es el Poder y la posibilidad de usarlo para la obtención de beneficios mundanos y personales disponiendo gustosamente del erario; entre tanto, los problemas crecen: la inseguridadse ha extendido tanto por el crimen organizado como el común, la inestabilidad política en los estados del sur continúa, dominados por poderes fácticos de caciques sindicales y narcotraficantes, la economía sigue luciendo estancada y la sociedad continúa descomponiéndose, a veces con el aval de los propios políticos. A ellos no les interesa resolver nuestros problemas, por el contrario, ¡viven de ellos! así que cada vez buscarán que sean más y más complejos.

Ante esto, no es de extrañarse que el candi-gato Morris haya obtenido centenares de votos...

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