
La Guerra Irán Vs Estados Unidos e Israel parece estar llegando a su fin, o al menos, a una tregua, misma que se ha saldado con la indudable victoria para los Persas, quienes vuelven a ser, como no lo habían sido desde el siglo VII d.C., una gran potencia con influencia mundial.
Ayer, justo en las festividades de su octogésimo cumpleaños, el Presidente Trump anunció la inminente firma de un acuerdo de paz entre Washington y Teherán, que se había fijado para el próximo 19 de junio en Ginebra, Suiza, pero que el propio Presidente estadounidense firmó estando en la reunión del G7 en el Palacio de Versalles, Francia. El Gobierno Iranio a su vez, se tardó unas horas más, a fin de que el anuncio de su aceptación al acuerdo no coincidiera con el onomástico del mandatario norteamericano, y poco a poco, empezaron a filtrarse algunos puntos del acuerdo, al saberse el contenido del mismo, no quedaba duda alguna: todo favorecía a la República Persa.
Así, veamos los catorce puntos en los que consiste el acuerdo, --por lo pronto, un "memorando de entendimiento", o un compromiso provisional sobre el que descansan los puntos en torno a los que girará el tratado definitivo-- mismos que son los que ya circulaban desde fines de abril:
- Cese completo de las hostilidades en todos los frentes, tanto por parte de EUA como de Irán y aliados de ambos (Israel y las milicias como Hamas y Hezbollah.)
- Compromiso de ambos países de respetar sus Soberanías y territorios, además de no intervenir en los asuntos internos de cada uno.
- Se comprometen a negociar y llegar a un tratado definitivo en 60 días.
- Eliminación del bloqueo naval por parte de EUA y retiro de sus fuerzas militares de las cercanías de Irán en 30 días posteriores a la firma del memorando.
- Irán permitirá el paso de los buques comerciales por el Estrecho de Ormuz sin cobrar, y se coordinará con su aliado: Omán, para establecer servicios y medidas de seguridad en el estrecho por parte de ambos.
- EUA se compromete, junto a sus aliados regionales, para crear un fondo de $300 mil millones de dólares para la reconstrucción de Irán, es decir, el pago de una indemnización de guerra.
- Levantamiento de todas las sanciones en contra de Irán, incluyendo las impuestas por organismos internacionales.
- Irán se compromete a no desarrollar armas nucleares.
- Se mantendrá el status quo, es decir, el estado actual del programa nuclear iraní, y a la vez, EUA no impondrá nuevas sanciones contra los persas, ni desplegará fuerzas adicionales en la región.
- Descongelamiento de fondos y activos de Irán.
- Establecimiento de un mecanismo conjunto para supervisar el cumplimiento del acuerdo.
- Tras la implementación del memorando y los puntos que aseguran el cese de hostilidades, y asegurameinto del tránsito en el estrecho, se comenzará la negociación del tratado definitivo.
- El acuerdo final será ratificado mediante una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU.
Como se ve, evidentemente
es un acuerdo sumamente ventajoso para los Persas, EUA, en cambio, no obtiene nada; solamente regreso a la situación anterior al estallido del conflicto, pero además, resulta que quedará obligado a pagar una enorme indemnización por concepto de reparaciones de guerra, lo que estará a cargo de los contribuyentes norteamericanos, ahora más endeudados, por generaciones.
Trump, para quien una de sus máximas es no reconocer las derrotas, y si ésta es indudable, negarla en público,
pretende sin embargo presentar este hecho ante sus electores como una gran victoria, cuando en realidad, la percepción es que primero, provocó una situación desastrosa sin necesidad alguna, causó la muerte de personas inocentes y secundó una acción militar, excesiva y que objetivamente ya se encuentra fuera del Derecho, de parte del Gobierno Israelí que preside Benjamín Netanyahu, ya no solamente en Gaza, sino principalmente en el Líbano, sin que por esa situación los intereses o la seguridad de EUA se viera real y directamente afectada, provocó la muerte de soldados norteamericanos, cuyo número evidentemente ha sido maquillado, así como la magnitud de los daños sufridos en buques, (nadie se cree que los
daños presentados en el portaaviones Gerald Ford fueron por que una lavadora averiada provocó un incendio o que
el Lincoln resultó indemne ante una lluvia de drones pero se retiró coincidentemente después de eso, o que los devastadores daños en las bases y en la malograda operación en Isfahan, disfrazada de rescate de un piloto varado, se haya saldado todo con sólo 13 muertos y 400 heridos) bases, aeronaves y otras instalaciones estadounidenses que suman pérdidas mil millonarias, derrochó los arsenales de armamento antiaéreo con poca efectividad, y no pudo impedir que Irán estrangulara el mercado de hidrocarburos mundial con el cierre del Estrecho de Ormuz, ocurriéndosele como contramedida el bloquear el bloqueo, lo que evidentemente no alivió nada, sino que, más bien, ayudó a los persas a cerrar aún más la pinza.
Aparte de ello, no se cumplió ningún objetivo: no hubo cambio de régimen en Irán, pues éste no dependía de la personalidad de Alí Khamenei, quien rápidamente fue sustituido por su hijo Mojtaba, que, aunque pueda haber quedado lisiado por los ataques norteamericanos, se encuentra --aparentemente-- ejerciendo de manera efectiva su cargo, aparte de que el Presidente Pezeshkian, se encuentra encabezando la Administración con legitimidad otorgada por elecciones al estilo democrático y cuenta con una serie de funcionarios que siguen en sus cargos, como el Ministro de Exteriores Araghchi, la Guardia Revolucionaria y el Ejército Regular habrán perdido mandos, sin embargo, fueron sustituidos por otros nuevos, incluso más radicales que los anteriores, con lo que el sistema de la República Islámica está ahora aún más lejos de caer, por el contrario, luce más fortalecido, consolidado y apoyado por el pueblo persa, ya que las protestas presentadas a inicios de año, tal vez fueron orquestadas por el propio régimen para hacer caer tanto Israelíes como Estadounidenses, como existió la admisión del propio Trump de haber incluso intentado armarlas, pero la corrupción de sus supuestos aliados Kurdos lo impidió.
Además, actos como
la muerte de niñas de un colegio iraní dejaron por los suelos la retórica de que la guerra buscaba "liberar" a las mujeres persas de la opresión del régimen, y sin duda colocaron a la sociedad irania al lado de su patria con independencia de estar a favor o en contra del sistema político implantado desde 1979, y el propio texto del "memorando" implica la legitimación y reconocimiento pleno de parte de la Casa Blanca al régimen islamista.
Por otro lado, Israel ha quedado en una posición comprometida: el antisemitismo ha aumentado a cotas muy cercanas ya al presente en el régimen Nazi: fanáticos como Ben Gvir, y que por ende, son estúpidos, han mostrado la peor cara de Tel Aviv, incluso con ataques ya carentes de justificación ante la comunidad internacional, ya no solamente contra militantes de
Hamas o
Hezbollah como fuera una operación tan quirúrgica y minuciosa como la de los
beepers explosivos, sino contra civiles de manera indiscriminada e incluso
contra poblaciones cristianas en el Líbano que no son simpatizantes de los islamistas aliados de Teherán y que bien podían haber sido aliados del Estado Judío, ahora sirven de pretexto para que vuelvan a ponerse de moda teorías de la conspiración, señalamientos por pasajes del Talmud sacados de contexto, y destilar odio por conducto de redes sociales e
influencers que están creando una opinión pública cada vez más hostil contra los hebreos, restando el apoyo que hasta ahora, habían gozado de la sociedad estadounidense y de buena parte de Occidente: de haber sido víctimas de una agresión horrible y feroz el 07 de octubre de 2023,
pasaron a ser vistos como los verdaderos villanos de la historia.
Netanyahu, rehén de su propia corrupción y de los fanáticos de los Partidos Sionistas-Religiosos más extremos, ve peligrar continuar al frente del Gobierno, lo que bien podría derivar en su encarcelamiento dentro de su propio país por los señalamientos en su contra y quién sabe si hasta en su entrega a la Corte Penal Internacional, pues, convertido en el derrotado ante la opinión pública judía, se volvería el perfecto chivo expiatorio de los crímenes y desastres ocurridos. No en balde, parece que
Trump ha decidido arrojarlo al paso del autobús, como dice esa expresión típica estadounidense, al darse cuenta que seguir manifestando su apoyo irrestricto a
Bibi y al Estado de Israel, es algo más que tóxico: letal.
En Israel están ante el dilema de continuar con la guerra, en la que se encuentran empantanados, pues las milicias islamistas han demostrado una gran efectividad con las nuevas armas, como son los drones "inteligentes" de bajo costo, lo harán solos, pero si moderan su posición se verían debilitados, y ante una situación que estimarían como peligrosa, posiblemente el electorado israelí
vote más por quien asume una postura más fanática y dura, que por alguien que apueste por la moderación e incluso alguna conciliación diplomática.
Ante ello, es claro que Israel seguirá con los ataques en Líbano, siga o no siga Netanyahu en el poder, sea encarcelado o incluso remitido a instancias internacionales, porque la dirigencia del país, cada vez más paranoica y extrema, al parecer, busca provocar una situación peligrosa para sí mismo, que obligue a EUA a intervenir en apoyo aunque Trump no quiera, y esto está provocando que el acuerdo pueda reventar, de hecho,
Irán ha cancelado la negociación en Ginebra, Suiza, programada para hoy viernes, ante la persistencia de Netanyahu de seguir atacando a su vecino del norte y la ambivalencia de Trump, que luce indeciso. Al interior, la amenaza de las agresiones de los aliados de los Persas, llevan a los votantes judíos a seguir eligiendo a los radicales, pensando que su seguridad sólo está en aniquilar a todos a su alrededor, algo contra lo cual el propio Vicepresidente Vance se ha pronunciado.
Pese a que Trump en sus declaraciones parece cambiar de opinión y
vuelve a amenazar a Irán, no creo que realmente desee el reiniciar la guerra: la opinión pública estadounidense ya está muy en contra de la contienda, y la economía global no soportaría ver restricciones al tráfico de hidrocarburos y otros productos; sin embargo, está por verse si está dispuesto a abandonar a Israel, el cual, sin el apoyo financiero y militar de EUA vería comprometida incluso su existencia, ya que además, pese a su poder aéreo, no cuenta con la capacidad militar real de derrotar a la potencia persa; lo hemos dicho: su ejército es demasiado pequeño y tampoco cuenta con una marina numerosa y potente, incuso es visible que se encuentra empantanado en el sur de Líbano, donde
Hezbollah está mostrando una capacidad de resistencia que no había sido prevista.
Esta contienda
ha dejado varias enseñanzas: primero, que los estadounidenses no aprendieron nada de la experiencia de McNamara en Vietnam: pudo haber causado numerosas bajas al enemigo, pero no se lograron los objetivos políticos o estratégicos; esos, al final, los logró el Gobierno de Vietnam del Norte, que incluso, terminó por establecer un tratado con EUA, doblegando al mismo Henry Kissinger, y posteriormente, conquistando a Vietnam del Sur, obligando a los últimos norteamericanos a huir atropelladamente en helicópteros que aterrizaban en la azotea de la embajada; algo similar ocurrió aquí, en que fue el régimen Persa quien terminó por imponer las condiciones que Trump aceptó (mas no Netanyahu), pese a que los norteamericanos hubiesen causado grandes daños a infraestructuras civiles y militares iranias, los Persas no se doblegaron, y ejercitaron la mejor y más contundente arma con la que contaban para, en cambio, someter a EUA y medio mundo: el control sobre el Estrecho, y la destrucción, metódicamente dirigida a las infraestructuras petroleras de las monarquías del Golfo Pérsico y las bases militares estadounidenses en la región, demostrando que habían preparado un minucioso plan de defensa ante una situación como la presentada desde mucho tiempo atrás, y que les salió a la perfección.
Creo que mucho de lo que está pasando se explica porque simple y sencillamente, Trump no tiene idea de qué hacer; en buena medida, cayó en laa trampa que su "aliado" Israel encabezado por Netanyahu, quien a su vez es un rehén de los radicales israelíes quienes a su vez, a través de movimientos extremistas como
Chabad Lubavitch han tomado gran influencia sobre el
lobby judío en EUA, además de los movimientos extremistas protestantes que han sido de gran apoyo para su llegada y estancia en el poder presidencial. De esa manera, Trump no puede zafarse de las políticas israelíes, pero por otro lado, es claro que los personajes menos radicales de su gobierno, como
Vance --quien aparece como católico y por ello, quizá no tan simpatizantes del Sionismo-- le han de hacer la observación de que seguir la guerra contra los Persas podría desembocar, ahora sí, en un desastre absoluto para EUA.
Trump ha pretendido distanciarse de Netanyahu, quien no cede de sus ambiciones sobre Líbano, quizá porque su pellejo depende de ello, pero es que el neoyorkino ya sabe que lo han entrampado y que, por el bien de su país, debe romper o alejarse de Israel, el problema es que las consecuencias pueden ser fatales para la supervivencia del Estado Judío, y por tanto, del último enclave occidental en Medio Oriente, que puede seguir el mismo destino que el Reino Latino de Jerusalén durante las Cruzadas.
Y es que además, Trump bien pudo ceder menos en el memorando, que como hemos visto, es excesivamente favorable a Irán, y prácticamente, lo convierte en la nueva potencia regional de Medio Oriente, incluso, con alcance global, dominando el Golfo Pérsico, los mercados petroleros y beneficiándolo económicamente con recursos con los que Irán sin duda, hará más poderoso su ejército, además de aprovechar quizá el alejamiento de EUA de la región, para que, de manera clandestina y libre de sanciones, pueda desarrollar su programa de armas nucleares ahora sí en serio.
Lo que sí, esta contienda, y la fase actual de la Guerra de Ucrania, en la que Zelensky está lanzando
ataques demoledores contra la infraestructura rusa debidamente financiado por los europeos a través de drones, están demostrando que la guerra ha cambiado diametralmente: el uso de la tecnología avanzada, en cualquier actividad, incluida las bélicas, debe tender a abaratar costos y maximizar los resultados. Eso lo han entendido los iraníes, y por ello, sus drones, sus misiles hipersónicos y otros sistemas que se han puesto a prueba en estos enfrentamientos, al igual que lo ha hecho Ucrania, resultan ser mucho más baratos y simplificados que los carísimos y rimbombantes armamentos y equipos norteamericanos y russos, y con poco han conseguido mucho; ante ello, también parece que el
Departamento de Guerra de EUA tampoco sabe qué hacer y cómo modificará su doctrina militar para imponerse ante los cambios que, en el arte de la guerra, las nuevas tecnologías están imponiendo; ya lo dijimos, esto lo vio Alvin Toffler en los 90, pero los norteamericanos no le hicieron caso.
Esperemos que al final se tome la decisión correcta: debe haber paz, pero no a cualquier precio.
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