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7 de septiembre de 2015

LA CRISIS DE LOS REFUGIADOS


La desgarradora foto aquí mostrada, resume en todos sus aspectos el desastre que está ocurriendo en Siria y que acontece ante la actitud, como la del paramédico que en ella aparece, pasiva y displicente de Occidente, quien en mucho, provocó la tragedia que, ahora, parece cernírsele en contra.

La situación actual parece traer a la memoria lo ocurrido en el año 372 d.C.: ante el empuje de los Hunos, pueblo aún hoy enigmático proveniente del centro de Asia, cuya migración hacia el oeste empezó a empujar al resto de pueblos germánicos, eslavos y mongólicos que huían de las depredaciones de aquella poderosa horda nómada, misma que prefiguró lo realizado siglos más tarde --y con mucho más éxito y una herencia igualmente mucho más perdurable-- por Genghis Khan y los Mongoles, que residían en las inmensas estepas de Siberia y Europa Oriental, y los grandes bosques del centro europeo. 

Ya desde finales del siglo II, cambios en el clima, graves sequías y también los resultados de la explosión demográfica entre esos pueblos llevó a un incremento de presión sobre las fronteras romanas, siendo Marco Aurelio quien tuvo que hacer frente a las primeras invasiones de Marcomanos y Alamanes. Todo el siglo III, además de las luchas por el poder entre los distintos generales romanos y el Senado, se tuvo que hacer frente a las cada vez mayores presiones externas, hasta que todo reventó con la llegada de los Hunos; entre tanto, la presencia cada vez más cercana de los germanos a los limes romanos, hicieron que las costumbres, la tecnología, la forma de vida sedentaria, y hasta la religión permearan de un lado del Rhin y del Danubio al otro. 

En 372, el Emperador Valente permitió, podría decirse que por humanitarismo, que entrasen los bárbaros germánicos; después de todo, pensaron que podría haber beneficios: la sociedad romana se encontraba a la baja en su índice de natalidad, la cristianización y la falta de conquistas representaron factores que llevaron a la reducción en el número de esclavos, de igual manera, para el romano promedio ya no resultaba atractivo, como lo había sido hasta la época de Trajano, el incorporarse a filas del ejército --sin conquistas, pues el Imperio a partir de Adriano había adoptado una postura defensiva, pues con razón, este César estimó que las fronteras romanas se habían sobreextendido, no había la oportunidad de recibir recompensas en tierras-- así que los emperadores habían ya comenzado, desde las luchas del siglo III, a contratar tribus enteras como fuerzas militares.

Se les dio entrada, pero bien pronto, en lugar de beneficiar, terminaron siendo un problema y más allá, llegaron dirigidos por sus propios líderes y sus propias normas, su propio orden y su propio sentido de la vida e incluso, su propia versión del Cristianismo, pues eran ya, en su mayoría de la vertiente Arriana, ya derrotada en el ámbito romano desde el Concilio de Nicea, pero pujante entre los germánicos. Finalmente en 378 estalló una gran rebelión en contra del Imperio, el César Valente se lanzó contra ellos y las hasta entonces invictas legiones romanas, que no habían sido derrotadas por los germánicos desde Teutoburgo en el reinado de Augusto, fueron aplastadas en Adrianópolis, quedando el mismísimo emperador tendido en el campo. Cien años después, el Imperio, en su parte occidental había desaparecido, mientras la parte oriental sobrevivía tras una grave crisis y pese a los esfuerzos de Justiniano, no podría recuperar ni Roma, ni las provincias occidentales en forma permanente y completa. El mundo grecorromano desapareció del oeste europeo y surgió algo totalmente diferente: la Civilización Occidental, que hoy, perdida su raíz Cristiana, se encuentra en proceso de descomposición.

La imagen es desgarradora por la soledad del niño muerto mientras en las playas la gente se desvive por salvar ballenas varadas, aunque ciertamente, esto se da en costas de Turquía, donde su mandatario: Reccep Tayyip Erdogán, probablemente uno de los hombres más perversos e intrigantes que existen, apoya al Estado Islámico dentro del esquema que motivó las Primaveras Arabes: debilitar tanto a Irán, rodeándolo con un cinturón de Estados fundamentalistas islámicos, dirigidos desde Riyad, Dubai, Abu Dhabi, Doha y Al-Kuwait, quienes a su vez, desde la Guerra del Golfo en 1991 supieron manipular a la élite política estadounidense y europea a base de intereses financieros compartidos: han comprado desde equipos de fútbol a medios de comunicación, petroleras y aerolíneas, lo que ha llevado a que Washington o Londres se plieguen a sus intereses... habría que imaginarnos qué sería de la City londinense sin el monto de las inversiones árabes.

Pero la imagen también ha sabido ser utilizada para mover las fibras sentimentales de la población, en una época en que las masas son fácilmente manipulables tocándoles el corazón ante el desuso del cerebro. Esto fue experimentado en la última Guerra de Gaza, donde la hábil utilización de las imágenes difundidas vía Internet logró hacer renacer el antisemitismo en el mundo como no se daba desde los años 30 en Alemania. Hoy, pese a que la Guerra en Siria se mantiene desde el año 2011 y en Irak la violencia sectaria no cesa desde el 2003 en que se dio la invasión norteamericana, y desde entonces las imágenes de niños muertos no han dejado de aparecer, pero ha sido esta foto, del niño Aylán Kurdi ahogado en costas de Turquía --ni siquiera en costas europeas-- la que mueve los sentimientos de las masas amorfas en Occidente.

Por cierto, la fotografía parece que fue manipulada para provocar un mejor efecto, al darse el hecho en los territorios de Erdogan, esto no es de dudarse:


Si Erdogan es uno de los promotores de lo que está sucediendo, no debemos dudar que la que ahora se está haciendo es manipular los sentimientos de las masas, si hasta en México hay gente ilusa que está proponiendo que el país reciba a al menos 10,000 refugiados sirios, sin darse cuenta que el propio ISIS ya ha señalado que entre los migrantes se encuentran combatientes infiltrados.

Las imagenes son impresionantes con buques atestados, masas inmensas de gente que marcha por carretera para salir de Hungría hacia Alemania, este país, con su mala conciencia por el pasado racista y nacionalista del Tercer Reich, se dispone a abrirles las puertas y recibirles con todo gusto, de esa manera, los actuales germanos tratan de demostrar que son ahora una sociedad diversa, multicultural y abierta, con un ejército de broma como la Bundeswehr incapaz de agredir a nadie, aunque la codicia financiera les ha llevado a dominar Europa entera en forma más efectiva que a través de columnas de tanques y bombardeos, aunque no tendría oportunidad de defenderse ante cualquier agresión venga de fuera o de adentro del país.

Soy pesimista, creo que estamos ante la repetición de lo ocurrido en 376 con el Imperio Romano; mucho me temo que los europeos están dándole la bienvenida a sus futuros conquistadores y destructores. En una imprudencia terrible que algunos "líderes" como Jorge Mario Bergoglio se aprestan a aprovechar el momento para gozar del favor de las masas mostrando su humanitarismo, cuando les ha valido un cacahuate la persecución a los cristianos sirios e iraquíes, pero ahora se apuran por recibir musulmanes con los brazos abiertos, mientras las cortes árabes se frotan las manos ante la próxima caída de Europa.

No me cabe duda, estamos viendo el inicio del fin de nuestra Civilización Occidental: y así tiene que ser, ha traicionado sus raíces, ha traicionado a su fe, se ha dejado dormir por la utopía de la Democracia que ha producido a los peores líderes que jamás se han visto: Obama, Cameron, los Clinton, Hollande, Zapatero, Rajoy, Merkel, etc. corruptos y demagógicos, que tal vez confían en las recompensas prometidas por sus patrones en Dubai y Riyad, los Progresistas están dispuestos a abrazar a los musulmanes como muestra de la globalización y el multiculturalismo y la tolerancia, mientras justifican las matanzas que hace el terrorismo islámico como una rebelión antiimperialista.

¡Pobres ilusos! Serán los primeros en ser ejecutados. Temo ser como Lacoonte o Casandra, los profetas que advirtieron a los Troyanos sobre el peligro del caballo de madera y que no fueron escuchados, pero creo que Abú Bakr II, quien está fundando un nuevo imperio islámico, logrará lo que sus antecesores Mohamhed II, quien conquistó Constantinopla, Solimán el Magnífico y Mohamhed IV no hicieron: tomará Roma de aquí a unos pocos años, y la Historia de la humanidad, tras vivir un enorme y terrible cataclismo, entrará en una nueva etapa.

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