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12 de septiembre de 2015

SIGNOS DE LOS TIEMPOS


Traducción de la caricatura: "Enemigo a las Puertas" --"¿Ofrecerán resistencia?" "No creo..."

Su Majestad Imperial, el Califa Abú Bakr II Al-Baghdadí --acostumbrémonos a la idea de considerarlo el primero de su dinastía y a desempolvar los protocolos enterrados desde 1924 con la caída de Abdul Mejid II, anterior vicario del Profeta Mahoma y último de la Dinastía Otomana en sentarse sobre el trono imperial del Islam, pues parece que el ISIS está por lanzar sus mayores conquistas-- no es ningún loco, ni es un psicópata, a nosotros los Occidentales post-Guerras Mundiales, nos parece así, pero la lógica en el Medio Oriente sigue anclada en el siglo V a.C., la religión es la islámica, pero las depredaciones, matanzas y destrucciones hechas por las tropas de este movimiento terrorista que repentinamente se está convirtiendo en un actor político de primer orden, son las acostumbradas en esa convulsa región en los tiempos bíblicas y han sido realizadas por todos los poderes imperiales en expansión: Asirios, Babilonios, Persas, Omeyas, Abasidas y Otomanos, los vestigios arqueológicos de cada era pasada se salvaban al estar enterrados, pero ahora, al estar descubiertos, quedaron a merced de la naciente potencia que ahora manifiesta así su designio de renovar todas las cosas con una nueva era que plantea nacer con su entronización.

No haremos caso aquí de las teorías de la conspiración, aunque sin duda detrás del surgimiento de este temible movimiento islamista se encuentra el apoyo de las Monarquías Arabes, de Occidente, EUA principalmente y quizá Israel, que buscaron debilitar a Irán en su carrera por ser la potencia regional incuestionable; sin embargo, han producido un engendro que sin duda, beneficia únicamente a las primeras, ha deteriorado el papel de Washington como líder global y muestra el enorme aislamiento del Estado Judío que se encuentra sumido en medio del complicadísimo enredo de relaciones de alianzas y rivalidades regionales: como ejemplo, tenemos a Bashar el-Assad, alauita y chiíta por antonomasia es aliado indudable de Irán, laicista al interior, siguiendo las ideas del partido Baath heredero del panarabismo de Gamal Abdel Nasser y del autoritarismo occidentalista de Mustafá Kemal Atatürk, y por tanto protector de los Cristianos, pero a la vez, es apoyo sustancial del movimiento pro-palestino chiíta Hezbolláh, y enemigo de Israel ante quien su padre perdió los Altos del Golán.

Pero ante todo esto, tenemos o que decíamos en el post anterior, acerca de la oleada de refugiados, donde es de temerse, se estén dando los prolegómenos a la islamización de Europa, misma que ahora se antoja como inevitable, tanto con la entrada de combatientes encubiertos como de masas de pobladores que parecen ya llegar como colonos; ahora, aclaremos una cosa, no es mi intención hacer una generalización y afirmar que todos los refugiados musulmanes son en sí mismos, terroristas, milicianos o asesinos; lo que sí, hay que tomar en consideración lo siguiente:


  1. Son masas que pronto se enfrentarán a una situación de marginalidad, carencias y de choque cultural con los europeos. Esto puede llevar a ellos la concepción de sentirse fuera de las sociedades receptoras y hará muy difícil, sino imposible, su asimilación.
  2. El patrocinio de Arabia Saudita, que ha anunciado dotar de fondos la construcción de 200 mezquitas en Alemania para atender a los refugiados --entendiéndose por tanto que se trata en su inmensa mayoría de musulmanes sunnitas y no chiítas-alauitas, etnia a la que pertenece Assad y la clase dirigente siria-- contribuirá a acentuar la diferencia entre los recién llegados y los inmigrantes islámicos ya residentes en territorio europeo por un lado, y las sociedades receptoras por el otro.
  3. Lo anterior será un caldo de cultivo bastante peligroso para el radicalismo islámico; si ya de por sí, actualmente, Europa está siendo un semillero de primer orden para el ISIS tanto por los musulmanes de las comunidades de inmigrantes como de parte de los europeos autóctonos que se han convertido a la fe de Mahoma, la presencia cada vez mayor de instituciones religioso-políticas musulmanes contribuirá sin duda a hacer más fuerte el adoctrinamiento entre los refugiados, los inmigrados y también, por supuesto, entre los europeos curiosos hacia el mahometismo.
  4. Es cierto que entre los musulmanes hay la llamada "mayoría moderada", que no se lanza a la aventura bélica o terrorista, sin embargo, el dogma mismo del Islam, en el Corán, llama a la conquista, a la Jihad o guerra santa, y la carencia desde 1924 de un Califato --moderado además, pues los últimos Otomanos prefiguraban ya a la obra de Kemal con la secularización y la occidentalización-- que daba una interpretación oficial del Corán y de la doctrina islámica, ha llevado a algo así como el "libre examen" de la escritura sagrada y ahora, que quien se proclama como restaurador del trono imperial del Islam es un radical, hace que la radicalización de los mismos, salvo minorías cultas que de alguna forma terminen por adoptar el modo de vida occidental o apostaten virtualmente del Islam, sea fácil y más aprovechando las condiciones que tendrán los refugiados y el resentimiento que exista contra Occidente por la situación en sus países de origen.
Pero además, el momento en que se dan estos hechos demuestra que si bien nosotros en Occidente somos un tanto torpes para leer los signos de los tiempos, el nuevo Califa no lo ha sido, sino que se da cuenta que, hoy como nunca, es el mejor momento para intentar la invasión a Europa y hasta hacerse con Roma, en el sueño proyectado desde que Mohamhed II conquistara a Constantinopla, la Roma de Oriente. 

Entre esos signos de los tiempos, sin duda hay algunos que le revelan que, nunca como ahora, Europa y toda la Civilización Occidental está en las mejores condiciones para ser conquistada:


  1. Los liderazgos occidentales son los más débiles y los peores de la Historia: ni Françoise Hollande, Mariano Rajoy, David Cameron o Angela Merkel demuestran ser verdaderos estadistas capaces de orquestar o armar una resistencia a la islamización; antes bien, abren las puertas para no parecer malvados egoístas y quedar bien con las masas, después de todo, los inmigrantes serán parte del electorado al que hay que complacer para obtener su respaldo.
  2. La Izquierda, interesada en demoler las raíces cristianas de la cultura occidental, además de tomar la bandera anti-imperialista, considera que los islamistas luchan por recuperar su soberanía y orgullo arrebatados por un Occidente codicioso y egoísta, así que está más que dispuesto a permitir la incrustación del Islam en Europa, actuando como lo hicieran en el siglo VIII el Conde Don Julián y el Obispo Oppas que le dieron entrada a los mujhaidín del líder bereber Tarik a la España Visigoda. Esta alianza no será desaprovechada, pero resulta totalmente ingenuo si los Izquierdistas-Progresistas piensan que podrán acordar o controlar con los Musulmanes, sin duda, lo primero que hagan estos al llegar a tomar el control será hacer una limpia de estos elementos; nada repugna más a los mahometanos radicales que la homosexualidad, el feminismo y el libertinaje que tanto se predican desde esa opción política.
  3. La carencia de una base cultural, espiritual e ideológica en Occidente, ante la secularización y el abandono y casi proscripción de todo lo Cristiano por la adopción tanto del materialismo como del relativismo, saben que hoy en día el escuchar la voz que llame a enfrentar la amenaza islamista de parte de la Iglesia Católica será imposible, todos la esperan de EUA, pero no vendrá, pues éste se encuentra presidido por un gobernante que parece, lo que ningún otro antes de él, impulsor del fundamentalismo islámico. El vacío espiritual y moral, además, que se presenta en muchos europeos puede ser llenado por el mensaje coránico.
  4. La Iglesia Católica, débil y dividida: El polémico pontificado de Francisco I, Jorge Mario Bergoglio, evidencia más que nada la crisis en la que se encuentra metida la Iglesia Católica, la principal institución religiosa de Occidente, desde la década de 1960 y el desastroso Concilio Vaticano II: pérdida de fieles, un ecumenismo que hace que la Iglesia pierda su firme posición de colocar al Cristianismo como única fe verdadera y ahora la equipara al resto de credos, el Islámico entre ellos en un intento de conciliar y abonar a la paz que por supuesto, el Islam no corresponde. Las dudas, ambigüedades y discusiones acerca del tema de la relajación sexual presente en las sociedades occidentales amenazan con producir un cisma para el próximo Sínodo sobre la Familia convocado por el pontífice argentino para el próximo octubre. Lo que determine tal asamblea, sin duda, afectará a las confesiones protestantes, que en mucho subsisten de manera testimonial en Europa, pero tienen fuerte presencia en la sociedad norteamericana. Entre tanto, el actual Papa parece querer evitar ser una presencia discordante y denunciante de los males morales de Occidente para aparecer como una ONG más, sin relevancia social y que no lanza un discurso contrario a la cultura materialista y hedonista vigente, prefiere hablar de la pobreza y del cambio climático, mensajes políticamente correctos.
  5. El decadente debate intelectual occidental: La ciencia en Occidente parece encontrarse enfrascada, más que en dar respuestas certeras a los grandes temas de la Ciencia, esto es, respecto a causas próximas de los fenómenos, a crear todo un corpus mitológico sobre la materia: Big-Bang, bosones indetectables, agujeros negros, quasares, partículas y evolucionismos, con los que se pretende abolir todo discurso religioso y filosófico mientras sirve de fuente de grandes ganancias para científicos que se comportan como divas de la farándula, trátese de Stephen Hawking, Neil de Grasse-Tyson o Michio Kaku, entre tanto, el Derecho y la Filosofía reducen el debate sobre la Libertad a la defensa del derecho al insulto, la vulgaridad y la majadería como quedó patente con el caso de Charlie Hebdo, la Libertad como un simple derecho a insertar penes en anos o a tener problemas de personalidad cuando un hombre cree ser mujer o viceversa, o la humanización de los animales.
  6. El pacifismo: Europa rehuye de la guerra, es comprensible, tras dos brutales Guerras Mundiales que se libraron principalmente en sus tierras, se pretende rehuir del combate y que todo se puede arreglar con la negociación, misma que consiste simplemente en condescender y aceptar las posturas del contrario. Toda opción bélica es desestimada como horrible y se prefiere no luchar, sino bajar los brazos, se busca no ofender, no debatir, no creer, siguiendo la canción Imagine de Lennon, elevada a carácter de himno cuando en realidad describe el mundo del cobarde que no se atreve a sentir, a moverse o a pensar por temor a generar conflicto. Ante lo que pasa en Ucrania, lo que pasa en Oriente, ningún europeo se dispone a unirse a la lucha o a defender una postura; los Musulmanes son una civilización guerrera e imperial, la tendrán fácil, antes de oponer resistencia, se convertirán y se entregarán de paz.
  7. La debilidad económica: Los bajos precios del petróleo, en una política concertada entre las potencias islámicas del Golfo Pérsico con EUA para pegarle a Rusia han producido efectos devastadores en la economía global: para una guerra, decía Napoleón, se necesitan 3 cosas: dinero, dinero y más dinero. Esto escacea, y lleva a las potencias a reducir sus gastos militares.
Estos son algunos; en Occidente parece que nadie los ve, o son vistos como muestras de progreso; la triste realidad es que nadie dará la vida ni por la Democracia ni por el hedonismo o el confort, los musulmanes, en cambio, están dispuestos a darla por ideales más altos a lo que perciben, y tienen como finalidad la construcción de ese Imperio global: el Califato que una a toda la Ummah o comunidad de creyentes bajo Alá y su vicario.

Creo que a Occidente se la aplica el pasaje bíblico del capítulo 8 del Profeta Amós:

"--¿Qué ves, Amós?
--Una canasta de fruta madura.
Y me dijo el Señor:
--Ya Israel está maduro; no le voy a perdonar ni una vez más. Ese día los cantos del palacio se volverán lamentos. Mucha gente morirá, y en silencio serán arrojados fuera sus cadáveres..."

Abú Bakr II lo sabe, ahora sólo tiene que cruzar el Rubicón.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Que esperas chavo, ya paso una semana sin artículo?

Javier dijo...

Que paso mi Yorch... Hace rato que no publicas