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14 de marzo de 2015

EL FENÓMENO BABY METAL



Olvidémonos por un momento del desastre político, económico y social de México y otras partes del mundo y hablemos de algo más agradable. En este caso de música, de rock japonés, y en específico de la quizá más bizarra banda de Heavy Metal que el mundo ha visto y que sólo podría venir de Japón: Baby Metal, misma que tiene ya un año causando revuelo en las redes sociales y se ha convertido en un verdadero fenómeno viral que ha acumulado seguidores por todas partes y ha congregado enormes audiencias incluso en festivales de prestigio como Sonisphere el año pasado, donde la banda, que en su parte nuclear se compone de tres jovencitas: Nakamoto Suzuka, de 17 años en la voz principal y las vocalistas secundarias Kikuchi Moa y Mizuni Yui, ambas apenas de 15 años. (siendo puristas en japonés el apellido va primero y el nombre después).

Japón siempre ha tenido una gran atracción por el rock pesado desde la década de los 70 en que bandas pioneras del género como Led Zeppelin o Deep Purple hicieron giras por el Imperio del Sol, a lo que siguió en los años 80 una oleada de grupos de la gran generación británica de aquellos años, como Iron Maiden, Deff Leppard y otras se presentaron hasta en locales tan significativos como el famoso Budokan, o bandas alemanas emblemáticas de aquella década como Scorpions, Accept o Michael Schenker Group, lo que caló en los nipones, en los mismos años 80, los japoneses, buenos para imitar lo occidental no tardaron de armar sus propias bandas metaleras, y ahí destacó en especial, según mis recuerdos de la infancia cuando mi hermano, en aquel entonces adolescente, compraba discos o grababa en cassettes sus compilaciones de los que le prestaban, una banda llamada Loudness, aunque no se atrevían a cantar en japonés, sino en inglés con el cómico acento que los asiáticos le ponen al hablar --o entonar-- la lengua de Shakespeare.

Quizá el rock pesado caló en el alma guerrera de los japoneses, el caso está que incluso llegó a identificarse con círculos nacionalistas, y es de recordar cómo el Primer Ministro Koizumi Junichiro, conservador y partidario de reivindicar a los caídos en la Segunda Guerra Mundial, era un reconocido fan de bandas rockeras y asiduo asistente a conciertos, además de tocar la guitarra eléctrica en sus ratos de ocio.

Hoy aparece esta banda que logró llamar la atención de incluso, estrellas del medio, que han dado su respaldo a esta especie de experimento y que es un producto del muy peculiar medio de la farándula japonés y que incluso ha generado seguidores entre adultos conocedores de esta música... sin ir más lejos, he de confesar que he quedado atrapado... la estética propia de un anime que juega con esa obsesión por la adolescencia presente en la cultura popular japonesa y que contrasta con una población envejecida y de natalidad baja, y en especial con la figura del o la colegial/a (que algunos apuntan no sin razón que en Japón siempre se acerca peligrosamente a la pedofilia) la espectacular puesta en escena que maneja el grupo, el indudable virtuosismo de la parte instrumental del grupo, la llamada Kami Band cuyos integrantes --Takayoshi Omura (guitarra), Boh (bajo) Leda (guitarra) y Aoyama Hideki (batería y percusiones) o visten como esqueletos o como espíritus de la muerte de la mitología japonesa, los famosos shinigami, las composiciones con letras que se centran en problemas de las adolescentes niponas: el temor a engordar por comer chocolate (tema de la canción cuyo vídeo oficial en concierto abre esta entrada), el bullying, la identidad femenina, la rebeldía juvenil ante los estrictos cánones de comportamiento de los japoneses, --cabe destacar que varias de las letras son de la inspiración de la propia Suzuka, otras son de otros autores-- y lo innovador de la propuesta han influido sin duda en el éxito que esta banda está teniendo, convirtiéndose en una especie de... placer culpable de muchos metaleros... incluido el de la voz, jaja.

Las tres chicas, conocidas ahora como Sumetal, Yuimetal y Moametal son producto de todo un esquema de "fabricación" de músicos, cantantes y actores que existe en el país del sol naciente, algo que ni siquiera se da en el México de Televisa, porque mientras aquí es algo visto o despreciado como generador de "artistas comerciales" generalmente vacíos, sin verdadero talento o capacidades, que en el colmo llegó a ese infame reality show llamado La Academia de TV Azteca hace unos años, reconocibles sólo por físicos atractivos, en Japón es visto como lo habitual, la aparición de artistas independientes o "bohemios" hechos a sí mismos y que arrancaron de cero es realmente rara y eso tiene que ver con la cultura asiática naturalmente colectivista y aristocrática que contrasta con el individualismo imperante en Occidente.

En Japón, lo mismo que en China (pese a la vacía retórica marxista en la que no creía ni Mao) la educación no tiene una finalidad de llevar a la igualdad, como en Occidente ocurre y escuchamos en los eslóganes de Ayotzinapos y sindicalistas, por el contrario, la educación tiene como miras seleccionar y preparar a las élites; así, desde muy temprana edad los niños son escogidos por sus talentos y habilidades que los maestros identifican e impulsan, así, descubren quiénes tienen talento empresarial, quién tiene habilidades deportivas, quiénes científicas y también, quiénes tienen capacidades para subir al escenario.

Moa, Yui y Suzuka fueron así seleccionadas e inscritas en una escuela de artes escénicas en Hiroshima, donde formaron parte, a los 14-12 años de un exitoso grupo músico-vocal, del llamado tipo Idol y de música pop llamado Sakura Gakuin, dentro del mismo, las tres fueron dirigidas a géneros musicales digamos un poco más duros, y de ahí se desprendió la idea de crear a Baby Metal por parte de su productora discográfica. El caso es que llevan dos años bajo este nombre y están teniendo un éxito que ha rebasado las fronteras del imperio insular, incluso resulta bastante impresionante cómo han llenado auditorios y cuentan entre sus seguidores a aficionados al metal ya adultos y maduros, que han reconocido que el "experimento" ha venido a resultar bastante serio en realidad.



Y no solo eso, revistas (como Metal Hammer) y críticos especializados en el género le han dado a la banda su "bendición", con lo que el fenómeno ha adquirido un estatus de un grupo musical reconocido y del que se espera nuevos logros; para las tres jovencitas el futuro se plantea prometedor. ¿Cuál ha sido la la clave para el éxito que representa esta extraña mezcla de Jpop y Heavy Metal? No solo los ritmos pegajosos que ejercen en quien los escucha una especie de poder de enganche casi hipnótico que hace querer oír una y otra vez al disco, o lo espectacular de sus conciertos, quizá lo que más atrae es el contraste entre una música típicamente agresiva, veloz y dura combinada con la ternura, inocencia e imagen dulce de las tres vocalistas, Baby Metal llegó a romper estereotipos, en particular, la rudeza y la rebelión asociada a la figura del rockero; esta banda por el contrario, demuestra que existe siempre un lado sensible y que no importa el género musical, siempre se podrá cantar a aquellas cosas pequeñas de la vida pero a veces tan importantes o placenteras como el comer chocolate o la simple y pura diversión: todo ello lo es, desde la historia del "dios zorro" que parece salir de los guiones de un manga o anime. En definitiva resulta un verdadero soplo de aire fresco en un universo un tanto anquilosado en el que la fusión del rock con la música sinfónica se ha vuelto la constante, sobre todo en Europa, desde fines de los 90 pero sin que ya hubiese una nueva evolución o exploración de nuevos terrenos y públicos, han sido los japoneses, con intenciones comerciales o no, los que sí se atrevieron a lograr algo nuevo.

Como sea, habrá que estar atento a la evolución de este fenómeno: ¿cuánto durarán? ¿tendrán influencia en la escena musical más allá de Japón? Ya lo veremos.
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En el proximo post regresamos al mundo real: el caso de Venezuela.


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