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22 de agosto de 2014

¿LLEGO LA PRIMAVERA A EUA?



Los sucesos de Ferguson, ciudad pequeña del estado de Missouri, EUA, no lejana de la capital: Saint Louis, ponen de manifiesto, nuevamente, la fragilidad real del entramado social de nuestros vecinos del norte; Estados Unidos, es en realidad, una sociedad con escasa cohesión y que tras 233 años de vida independiente no ha sido capaz de crear una verdadera identidad nacional.

La pregunta es, si estos disturbios ocurridos tras la muerte de un joven de raza negra a manos de un oficial de policía anglosajón, tras haber robado un paquete de cajetillas de cigarros en una tienda de abarrotes, en un verdadero exceso de fuerza por parte del agente de la Ley, pueden desembocar en algo más; al interior de EUA, y a pesar de que con la Presidencia de Barack Hussein Obama pareciera ser que EUA se reconcilia con su pasado de esclavitud y racismo hacia con los africanos, la realidad es que existe una gran tensión étnica en la sociedad norteamericana; recordemos que, pese a ostentarse como una sociedad multicultural y pluriétnica, en EUA --ni tampoco en Canadá, país más homogéneo en cuanto al origen británico y francés de su población, pero también con grandes comunidades de origen étnico diferente-- no se ha dado una mezcla de razas ni el origen de una cultura propia, a diferencia de lo ocurrido al sur del Río Bravo, donde durante los tres siglos de Imperio Español se dio una fusión verdadera de razas y de culturas a través del mestizaje, mientras que al norte, los descendientes de los colonos británicos decidieron permanecer como la élite gobernante, mientras que los puestos de trabajo eran ocupados por los llegados después: africanos, traídos como esclavos, y las grandes oleadas migratorias de italianos, irlandeses, judíos, asiáticos, eslavos e hispanos, cada quien en su pequeño mundo particular: en las ciudades estadounidenses es posible encontrar un Barrio Chino así como los barrios ocupados por mexicanos, portorriqueños y demás, y hasta una Pequeña Odessa en Nueva York poblada por rusos y ucranianos, o Hell´s Kitchen, una nueva Dublín en medio de Manhattan.

Ahora parece que lo ocurrido en Ferguson puede convertirse en algo mucho mayor; es cierto que en el pasado se han dado disturbios de carácter étnico o racial, como aquella verdadera batalla callejera que se dio en Detroit en 1969 y que muchos ven hoy en día como el inicio de la decadencia de la ciudad, entonces un rico centro de la industria automotriz, pero que empezó a perder población y a perder inversiones ante la tensa relación entre los ricos fraccionamientos donde vivían los ejecutivos sajones y los barrios pobres habitados por los obreros negros y chicanos; o qué tal lo ocurrido en 1992 en Los Angeles tras la paliza propinada por un grupo de policías anglos a un ebrio conductor negro: Rodney King, y la exoneración de los primeros pese a que su evidente abuso de autoridad quedó filmado en vídeo. Pero hoy, por las medidas de militarización que se han desplegado en una población de 20,000 habitantes, para contener las protestas que exigen se esclarezcan los hechos y se sancione al oficial que asesinó al joven delincuente de color, parecen exageradas, a menos de que exista el temor fundado de que aquello se propague y tenga consecuencias insospechadas.

¿Qué está pasando? ¿Acaso el Gobierno de Obama teme que surja una Primavera Americana? Si es así ¿recibe ayuda del exterior? No es de extrañar que en RT apareciera hace tiempo el anuncio de que algo similar a los disturbios que los norteamericanos patrocinaron en Medio Oriente o en Ucrania podría darse en el mismo EUA. Tal parece que los rusos, siguiendo el consejo de Tsun-Tzu, han estudiado a fondo a su enemigo y lo han estudiado a profundidad y conocen los puntos débiles de la sociedad norteamericana: su heterogeneidad, la escasa mezcla racial y la falta de bases culturales sólidas, sustentada solamente en los postulados ideológicos de la Ilustración y del Liberalismo Económico contenidos en la Declaración de Independencia y en la Constitución de 1787, pero sin una construcción histórica de la Nación por detrás, en cierta forma, no resulta muy diferente a lo que habían ideado los Bolcheviques cuando convirtieron al Imperio Ruso en la Unión Soviética entre 1917 y 1922, una "Patria del Proletariado" de apertura internacional ajena a todo "chauvinismo" como tildaron al sentimiento nacionalista; Stalin se daría cuenta de que aquello era una utopía irrealizable y reinterpretó al Comunismo bajo tintes nacionalistas, a grado tal que coloquialmente en muy contadas ocasiones la gente hablaba de la URSS, para referirse mejor, como siempre, a "Rusia", algo similar ocurrió con China, aunque ahí, desde un principio Mao y sus Comunistas fueron acendrados patriotas.

En el caso de EUA, no existen elementos en la Historia Precolombina, ni en la etapa de la presencia del Imperio Británico en Norteamérica, que condujeran a la formación de una identidad propia a diferencia de lo ocurrido en las antiguas provincias ultramarinas del Imperio Español; si había algo similar, esto se daba en el Sur, con una continuidad de las costumbres y la sociedad aristocrática rural británica transplantada a este lado del Atlántico. La derrota del Sur en la Guerra Civil implicó el descarrilamiento de un proceso de formación de una identidad genuinamente angloamericana (lo de la esclavitud y el racismo es una cuestión aparte) y el triunfo de un Estado de diseño, basado en teorías políticas y jurídicas. Si la URSS en el ideario de los Comunistas rusos era formar la "Patria del Proletariado", EUA ha buscado ser la "Patria de la Burguesía".

¿Pero qué ocurriría si de repente las tesis políticas y económicas en las que Jefferson, Washington, Franklin y demás fundaron al Estado norteamericano resultasen fallidas? ¿si fracasaran las promesas de libertad, igualdad y prosperidad? Los rusos plantean que se vendría un derrumbe, en sus medios, como RT, se frotan las manos esperando el estallido de algo violento, de una verdadera Revolución que no solo afecte a EUA, sino a todo el odiado Latinztvo, el decadente Occidente.

El momento parece propicio: la economía desde 2008 se encuentra sumida en crisis, la política exterior ha sido temeraria y a la vez nociva e inoperante política exterior norteamericana bajo Obama y su estúpido apoyo a las Primaveras Arabes, que ha redundado en negociar con los Talibán en Afganistán, reconociéndoles oficialmente como grupo beligerante, y finalmente en la espantosa muerte del periodista James Foley a manos del ISIS. Resulta también interesante que, antes de su ejecución, el reportero de guerra exhortara a sus compatriotas a alzarse en contra del Gobierno Norteamericano, y no es para menos, Foley sabía que su muerte era producto de las pésimas decisiones de la Administración Obama; por cierto, mientras él era decapitado, el Mandatario estadounidense jugaba al golf. En cuanto a Europa, la economía desastrada del Bloque, y la situación en Ucrania ha agrietado la alianza y ha puesto al Viejo Continente contra la pared.

¿Qué va a suceder? El pronóstico es reservado, es cierto que desde 2001, ha habido todo un programa de militarización de las fuerzas policiacas estatales y municipales en EUA --las federales lo hicieron desde el famoso caso de Waco y los Davidianos en los años noventa-- como temiendo responder ante alzamientos internos o la acción de terroristas al interior del país. Si lo de Ferguson es apenas el inicio de una Primavera Americana, que puede ser alentada desde fuera por sus enemigos, dándoles "una sopa de su propio chocolate" para "instaurar una verdadera Democracia", en cierta forma, se haría realidad lo que ese gran trovador urbano, el cantautor canadiense Leonard Cohen con su voz ronca y casi profética dice en la canción con la que se abre este post: Democracy.

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