Buscar este blog

6 de diciembre de 2012

INICIA LA ERA PEÑA NIETO


Y bien, Enrique Peña Nieto ha iniciado el periodo de su cargo como Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, atrás ha quedado Calderón, sus desaciertos y la polémica para entrar en una nueva etapa que también no ha estado exenta de problemas, pero tampoco de algunos éxitos tempranos.

En primer lugar, el propio primero de Diciembre pudimos ver la deriva violenta de la Izquierda radical encabezada por Andrés Manuel López Obrador, ciertamente, él expresamente no azuzó a las masas de vándalos que destrozaron varios negocios en el centro de la capital del país y agredieron a policías federales en el cerco que se había dispuesto en los alrededores de la sede del Poder Legislativo, y después actuaron con suma violencia contra policías de la propia Ciudad de México, es claro que actuaron impulsados o inspirados por su discurso pretendidamente anti sistema, rijoso y claramente lleno de odio, con el que el político tabasqueño desacredita a sus adversarios y justifica sus dos repetidas derrotas electorales.

Sin embargo, tal parece que cayó en su propia trampa y lo que comenzó siendo una protesta contra el presunto y no demostrado fraude electoral por el cual Peña habría llegado a la primera Magistratura del país, terminó convirtiéndose en el inicio de una verdadera "guerra civil" al interior de la Izquierda mexicana, misma que se precipita (quizá afortunadamente) en una espiral de fragmentación y confrontación que amenaza con su pérdida de viabilidad y, por el contrario, favorece enormemente al PRI al eliminar cualquier posible alternativa ante el debilitamiento del PAN tras la administración de Calderón y los terribles resultados electorales para dicho instituto político.

Y en mucho, hubo estrategia de los Priístas que son sumamente astutos:, si en la mañana el conflicto se dio en las inmediaciones de San Lázaro, con la Policía Federal, al terminar la ceremonia de toma de protesta y retirarse el Presidente, la batalla se trasladó a otras partes de la ciudad, en particular a la Alameda, que recién había sido remodelada, y la confrontación quedó en manos de las autoridades capitalinas, que aunque de Izquierda, se encuentran ya distanciadas de Andrés Manuel López Obrador, dadas las ambiciones presidenciales del ahora ya ex-jefe de Gobierno del Distrito Federal Marcelo Ebrard, quien hizo el coraje de su vida, muy probablemente en contra de sí mismo, ya que él estuvo dándole juego a estos grupos radicales bajo las órdenes del caudillo tabasqueño y ahora recibió su pago.

De esta forma, el problema causado quedó a cargo del nuevo Jefe de Gobierno: Miguel Ángel Mancera, quien ha demostrado en estos días una cara lo complicada que está su situación ante la amenaza de las "tribus" o grupos de la Izquierda que están en pie de guerra entre sí, pues unos apoyan el encausarse hacia una vida institucional y entrar al juego de las leyes y la socialdemocracia (lo que no es muy positivo, basta ver la crisis europea, en mucho, obra de las "izquierdas modernas" del viejo mundo) y entre quienes apoyan al caudillismo de AMLO y su discurso de protesta permanente, confrontación y demolición de las instituciones.

Por ello es entendible el primer gran éxito de la nueva administración: el llamado "Pacto por México" o formación de un programa conjunto entre las diferentes fuerzas políticas del país trazando un camino para las reformas estructurales que necesita el país para aumentar su competitividad en el mundo moderno y resolver el problema de pobreza y atraso que aqueja a gran parte de la población y nos frena como Nación, evidentemente, y bajo el discurso, hay un claro sentido de ser un pacto anti-López Obrador, y por ello, la rama del PRD que desea desligarse del famoso líder firmó inmediatamente el documento, lo que reavivó aún más la guerra interna, y es que el "peje" con su permanente discurso electorero se está convirtiendo en un freno a muchas iniciativas que pueden ser interesantes e incluso, para el desarrollo de su propia corriente política.

Pero yendo más allá, Peña delineó en su primer mensaje oficial un programa muy ambicioso y en el que se evidencian los aportes de propuestas de reformas postuladas no sólo por el PRI, sino también por PRD y PAN, como la eliminación de los monopolios, la inversión privada en la industria petrolera, la reforma en la cuestión sindical, sobre todo en el caso de los maestros con sus plazas hereditarias y vitalicias, etc.

Igualmente, se reconoció que es necesario recuperar La Paz social y la unidad, pérdidas tras los 12 años de panismo en el poder y de radicalización política, es necesario dar oportunidades reales de trabajo y de estudio a los jóvenes, a fin de que dejen de convertirse en reclutas del crimen organizado o de los radicales, como lo demostraron los hechos del sábado pasado, y es necesario recuperar la integración de las familias mexicanas, antes tan proverbial.

Peña, lo he dicho, es más imagen que realidad y quizá no sea la persona más óptima para ejercer por sí solo el mando, sin embargo se ha mostrado en estos pocos días una recuperación de la imagen institucional de la figura del Presidente, un tanto degradada por la frivolidad de Vicente Fox y por los yerros de Calderón (como el vestirse con una casaca y una gorra militares que le quedaban grandes) y por otro lado, por la construcción de un gabinete en el que imperan los ex-gobernadores: Chong en Gobernación, Murillo Karam en la Procuraduría, ambos ex mandatarios locales en el Estado de Hidalgo, Rosario Robles, ex Jefe de Gobierno del DF, el ex gobernador de Coahuila en agricultura, y Chauffett en Educación, que fuera gobernador del Estado de México, esto debería tranquilizar un tanto a los que temen el regreso al presidencialismo autoritario, por el contrario, estamos ante un gobierno colegiado en el que las decisiones se tomarán por consenso, e incluso y como consecuencia del pacto, con la búsqueda de acuerdos en el Congreso.

También lucen caras jóvenes como la de Luis Videgaray, titular de Hacienda y que es reconocido por su viva inteligencia y comprensión del mundo de hoy, con lo que no estamos ante la reaparición del dinosaurio y sus prácticas jurásicas, sino quizá, ante la verdadera Trancisión hacia una nueva evolución de nuestro sistema político que quedó paralizado y decepcionante para la mayoría en los 12 años desde la derrota del partido tricolor, y que esperaba una total renovación del sistema político de nuestro país.

Algo que quizá no hemos comprendido del todo los mexicanos es que consideramos que la persona del Presidente, y sus cualidades o defectos serán determinantes en el rumbo del país, nos limitamos a quejarnos, a mentar madres y a señalar todo lo malo, pero esperamos que el Gobernante sea o un santo milagroso o un superhéroe que cambie las cosas con el tronar de sus dedos, y quizá en mucho esa parálisis de los doce años pasados se deba a ello, como también el encumbramiento de AMLO como caudillo carismático, la pasividad de la ciudadanía y la espera de que el Gobernante nos convierta en el país de Jauja en el que todas sus promesas se cumplan y haga llover incluso en el desierto cumpliendo lo prometido, y que "Papá Gobierno" nos reparta los dineros y las riquezas, siempre ha sido el gancho a usar por nuestros demagogos, desde el siglo XIX y después de la Revolución: Priístas, Panistas o de la Izquierda por igual. Es hora de que los mexicanos nos convirtamos en observadores atentos de lo que hacen nuestras autoridades y en general los políticos y todos aquellos que pretenden arrogarse alguna representación nuestra, y exijamos un mejor gobierno, aunque esto, en mucho, ya se ha logrado pero falta otra parte muy importante: ponernos a trabajar y ser también motores para la mejora y la transformación de México para bien.

Y es que no debemos quedarnos en gritar en las plazas o en las calles, debemos empezar por hacer nuestra tarea: trabajando, estudiando, generando ideas y aportando nuestro esfuerzo positivo en todo, abandonando la pereza y la mediocridad, no podemos dejarle eso solo al gobernante; la capacidad decisoria de Augusto no bastó por sí sola para engrandecer a Roma, ni el sentido de Estado de Carlos V y su ideal imperial para convertir a España en la primer gran potencia mundial, ellos se limitaron a guiar y aprovechar el enorme potencial y el gran esfuerzo de sus pueblos para hacerlos brillar y conducirlos a la cumbre de la Historia en sus respectivos momentos.

Yo lo reconozco, voté por Peña Nieto, tal y como lo dije en otro post en este espacio, el día de las elecciones, no porque crea que sea una maravilla, un gran caudillo o un Estadista con capacidades para labrarse por sí mismo un lugar en la Historia, lo hice, como esa vez lo dije, porque fue el más civilizado que no planteó un mensaje de odio, confrontación o división entre los mexicanos; cosa que, con diferencias de matices, sí hicieron los abanderados de los otros partidos políticos principales; como su elector, tengo un compromiso de ser el primero en exigirle un mejor desempeño y las mejores decisiones, y seré el primero en inconformarme si llega a decepcionar y a caer en los vicios del pasado. Debemos olvidarnos de lo que nos divide y buscar lo que nos une, trabajar codo con codo para que este país sortee las difíciles y turbulentas aguas que parece, vendrán con todo el próximo año en las crisis de Europa y Estados Unidos. Unidos, venceremos, divididos y peleados, nos hundimos; eso lo tenemos que tener claro, como el que hay personas e intereses que, mezquinamente, quieren que fracasemos para beneficiarse ellos en lo particular y seguir medrando con todos nuestros vicios: pobreza, monopolios, indolencia, etc. No les demos gusto, en esto, no hay partidos ni personajes, solo México.

No hay comentarios: