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27 de marzo de 2011

RECORDANDO A LIZ TAYLOR


Como amante del cine clásico y de la belleza femenina, me sentí realmente triste este viernes al conocer la noticia de la muerte de la actriz británica Elizabeth "Liz" Taylor a los 79 años de edad, tras una insuficiencia cardiaca. Este hecho, sin duda alguna, marca el fin definitivo de la era dorada de Holywood, edificada por los grandes estudios desde 1940 y hasta 1970, que crearon a las grandes estrellas; para las nuevas generaciones, que además, muchas veces ignoran o no ven clásicos del cine anteriores a la saga de Star Wars, iniciada en 1977, las grandes producciones y los nombres de Charlton Heston, Clark Gable, Sofia Loren, Gregory Peck, Olivia de Havilland, Bette Davies, Marlene Dietrich, Sza Sza Gabor o Greta Garbo, Cary Grant y Burt Lancaster entre otros muchos no dicen nada, ni siquiera Marilyn Monroe o James Dean, a los que quizá conocen como símbolo sexual e ícono rebelde, respectivamente, sin conocer sus películas.

Liz Taylor sin duda conjuntó como nadie una espléndida belleza centrada en sus raros ojos color violeta con un extraordinario talento actoral que le hizo acreedora a numerosos reconocimientos, entre ellos, dos premios "Oscar" por los filmes "La Gata en el Tejado de Cinc Caliente" y "¿Quién le Teme a Virginia Woolf?", en los que llevó el rol protagónico, así como por sus apariciones en teatro y en TV, en este último medio, ella destacó durante las décadas de los 70 y 80 mientras su carrera cinematográfica se eclipsaba ante sus cada vez más recurrentes problemas de salud; mismos que fueron consecuencia de otra de sus caras: una vida llena de excesos con el alcohol y la adicción a analgésicos, acompañados de una desordenada y tormentosa vida sentimental que le llevó a tener ocho matrimonios, a pesar de lo cual nadie duda que su verdadero y más grande amor fue el también británico Richard Burton, con quien protagonizó la monumental "Cleopatra" en 1961 y otras once películas, entre ellas, la mencionada "Virginia Woolf" y en la que, en mucho, reflejaron su tormentosa pero apasionada relación; pareciera que los espíritus del comandante romano y la última de los faraones se apoderaron de ambos y replicaron en el siglo XX lo que fue aquella relación sustentada en el poder y la tragedia.


Pero no todo en Elizabeth Taylor fue vicio, promiscuidad, desencuentros y muy probablemente, inmadurez emocional: existe también la filántropo, la benefactora y entregada a causas altruistas con sinceridad y buena fe; precisamente, Jalisco debe mucho a la pareja de Taylor y Burton, pues fueron ellos, sobre todo tras que el primero filmara "La Noche de la Iguana" bajo la dirección de John Houston en 1964, quienes pusieron en el mapa al hasta entonces pequeño y olvidado pueblo de pescadores ubicado en la Bahía de Banderas, dentro del territorio de Jalisco cercano a la frontera estatal con Nayarit: Puerto Vallarta, ellos fueron quienes lo dieron a conocer al mundo y lo convirtieron en un centro turístico de primer órden, de hecho, pasaban temporadas en el puerto, donde adquirieron dos casas separadas por una calle y a las que unieron con un puente, y que aún hoy en día son enseñadas a los turistas, aunque, tristemente, la ambición y la corrupción de hoteleros y autoridades municipales la tienen envuelta en litigios desde que la Taylor vendiera la casa en 1990:


Pero no solamente la pareja dejó un magnífico recuerdo entre los Vallartenses y en Jalisco como benefactores y promotores del desarrollo turístico e hicieron migas con la alta sociedad jalisciense; Liz Taylor también pasará a la historia recordada por su filantropía y su labor en el financiamiento de la investigación sobe el SIDA y la ayuda a los enfermos, debidos al impacto personal que recibió tras la muerte de su amigo, el actor Rock Hudson en 1984 a causa de la enfermedad e incluso de una ex-nuera (que había estado casada con su hijo mayor) a la que acogió y cuidó hasta sus últimos momentos. Sus fundaciones y organizaciones que  dirigió y sostuvo significaron los primeros pasos para concientizar a nivel global de la gravedad de este mal y también las primeras iniciativas serias por incentivar la investigación sobre el virus y la mejora de las condiciones de los afectados por él, ello la llevó a ser también merecedora de premios como el "Príncipe de Asturias" y también otros que le fueron conferidos tanto en EUA como en su país natal, Inglaterra.

Liz Taylor también fue la mujer empresaria, inteligente que no se conformó únicamente con la fortuna obtenida por su trabajo ante las cámaras y sobre los escenarios... o de sus matrimonios y divorcios, (hay que reconocerlo también), y así, presentó líneas de perfumes y de joyería con las que amasó una gran riqueza pero también obtuvo recursos para su labor humanitaria. 

En resumen, Elizabeth Taylor nos deja tras de sí un legado artístico de elevada calidad, sus interpretaciones, plenas de emoción y talento, en una larga carrera que inició desde su infancia al haber sido una niña prodigio que protagonizó la primera de las películas acerca de la perra collie más famosa del mundo: "Lazzie", pero sus películas clave son las que hemos mencionado en este post, pero más allá de ellas, todas las películas en las que participó, incluso hasta su pequeño papel en "Los Picapiedra", donde encarna a la rijosa suegra de Pedro Picapiedra, su última aparición en la pantalla grande, son valiosas, joyas verdaderas. Su participación en miniseries de TV, como la monumental "Norte y Sur" de 1986, donde también compartió escena con el estimado y discreto Patrick Swayze, también de grato recuerdo, el también finado david Carradine y un elenco tremendo, son un "must", un deber de ser vistas por todo aquél a quien le gusta el buen cine y la buena televisión, es algo que realmente vale la pena.

Fue una personalidad compleja, llena de luces y de sombras, de errores y de aciertos, de alegrías y tristezas pero que sin duda, vivió plenamente. Más que darle un minuto de silencio, merece nuestros aplausos, ahora que se marcha a encontrarse, sin duda alguna, con Richard Burton, con quien seguramente, continuará su romance.

De mi parte, para sus 4 hijos (aunque sé que será difícil que lean este espacio): Michael y Christopher Wilding-Taylor, Elizabeth Frances Tod-Taylor y Maria Burton-Taylor, mi más sincero pésame, y para la propia Liz, mi agradecimiento: gracias por esas actuaciones, por esos momentos tan disfrutables frente a la pantalla y muchas gracias también por esa belleza. ¡Mi aplauso y admiración siempre!

DESCANSE EN PAZ.

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La situación en Libia y en el mundo islámico se complican cada vez más; en el próximo post hablaré más al respecto.

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