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18 de marzo de 2011

¿COMO FUNCIONA UNA CENTRAL NUCLEAR?/¿INVASION A LIBIA?

Los acontecimientos de Japón, que parecen en este momento, mientras escribo estas líneas, entrar ya en fase de solución, pues al parecer están rindiendo frutos las operaciones desesperadas de arrojar agua desde el aire mediante helicópteros, y por tierra, mediante el uso de camiones de bomberos y policíacos que pudieron acercarse en un momento en que la radiación disminuyó, han renovado el interés por la Energía Nuclear. Sin embargo, quizá muchos de los lectores se pregunten cómo funcionan las centrales nucleares y cómo generan energía eléctrica, y aquí, en atención a ellos, explicaré someramente cómo es su operación:

El funcionamiento de una central de energía nuclear es más sencillo de lo que parece, en esencia, es una máquina de vapor, pero que en vez de leña o carbón, o petróleo para hacer hervir el agua, utiliza combustible nuclear: generalmente Uranio enriquecido o Plutonio. El Uranio es el elemento natural más pesado, con un peso atómico (valga la redundancia) de 96, esto es, cuenta con 96 protones en su núcleo y 96 electrones orbitando a su alrededor. Esta pesadez lo hace inestable: el uranio pierde partículas fácilmente, esto es, no puede mantener la cohesión de su núcleo ni de sus órbitas eléctricas, sino que empieza a perder partículas, empieza a deshacerse y por ello, los elementos radiactivos son los más fáciles de descomponerse siguiendo la fórmula de Einstein: E=mc2, aunque en teoría, cualquier átomo o cualquier núcleo de átomo de cualquier otro elemento puede desintegrarse, hasta los de los gases nobles (Xenón, Neón, etc., químicamente inertes) aunque eso exigiría una enorme, enorme cantidad de energía. El baño de las partículas que se desprenden de los materiales radiactivos en constante descomposición: protones, neutrones y electrones, y aún fotones, quarks y demás, constituye la radiación.

De esta forma, con el paso del tiempo, de decenas, centenas o hasta millones de años, los materiales radiactivos se convierten en elementos inertes: el sueño alquímico de la transmutación se hace realidad, y así, el Uranio se transforma, tras millones de años, en Plomo, y en aceleradores de partículas se cumple el sueño de Hermes Trismegisto: el Plomo se convierte en Oro.

Para que el Uranio sea más eficiente, se requiere refinarlo y enriquecerlo, esto es, se necesita convertir en un isótopo más pesado y por tanto, más inestable y capaz de aportar mayor energía; un isótopo es una versión más pesada de un elemento, así, el Hidrógeno cuenta con su isótopo el deuterio: mientras el H cuenta en su versión natural con el átomo más sencillo, conformado por un protón y un electrón, el deuterio cuenta con un protón y un neutrón en el núcleo, rodeado por el electrón. El Uranio así, se volverá más pesado y habrá versiones más pesadas de él, como el Uranio 135 utilizado en Fukushima, que precisamente cuenta con ese número de neutrones (partículas sin carga eléctrica, neutras por tanto, y que agregan masa) y que será más inestable, y por tanto, más radiactivo. De igual manera, existen elementos radioactivos sintéticos, siendo el más famoso y el de mayor duración, el Plutonio, (peso atómico de 94) que se obtiene en aceleradores de partículas y tiene más protones y electrones que el Uranio, y por tanto, es más útil en la obtención de energía.

Existen otros elementos radiactivos pero de menor eficiencia energética por ser de peso atómico menor al Uranio, como el Cesio o el Litio, que enriquecidos pueden servir para alimentar máquinas de radiografías, tomografías o ser utilizadas en tratamientos de quimioterapia contra el cáncer.

El material radiactivo es puesto en barras que dan una frente a otra, de esta manera, cuando una barra empieza a liberar radiación, bombardea a la de enfrente y ésta a su vez a la otra, con lo que empieza a generarse una reacción en cadena controlada que genera altas temperaturas, es entonces que se bombea agua alrededor del reactor, que queda sumergido y de esa forma, se refrigera, evitando que la temperatura se eleve más allá de un tope, y a la vez, al calentarse el agua, se generan grandes cantidades de vapor, que de inmediato mueven grandes turbinas que a su vez, mueven generadores de electricidad. Por las grandes chimeneas que tienen las centrales nucleares sale el vapor, que en modo alguno está contaminado con radiación, mientras el agua del sistema de refrigeración es descontaminada mediante una planta de tratamiento especial y devuelta al cuerpo de agua cercano a la central, que puede ser el mar o una laguna o río. En caso de problemas, el reactor nuclear puede apagarse mediante las barras de control, hechas de plomo y/o grafito, se insertan entre las barras de combustible, interrumpiendo la reacción nuclear. De inmediato, además debe seguir trabajando el sistema de enfriamiento, pues de lo contrario, a altas temperaturas las barras pueden ser inútiles o aún fundirse, como ha ocurrido en Fukushima, o en Chernobil, donde incluso saltaron por los aires.

De no controlarse la reacción nuclear o lograr enfriarse el reactor, éste puede llegar a derretirs, fundir tanto su vasija como los otros contenedores y expulsar a la atmósfera enormes cantidades de radiación. En ningún caso se puede dar el estallido de una explosión nuclear como si fuese la bomba de Hiroshima, ya que ésta tiene una estructura y funcionamiento muy diferentes.

Si no es más que una versión sofisticada de la máquina inventada por James Watt hacia 1750, ¿Dónde radican las ventajas de la energía nuclear? En dos cosas: 1.- Su eficiencia energética y 2.- Su limpieza. Así, se producen enormes cantidades de vapor de agua que impulsan dínamos sin ocupar combustibles fósiles y sin producir emanaciones contaminantes a la atmósfera como son el CO y el CO2.Por otro lado, el material radioactivo pierde su capacidad energética en 25 años, lo que permite su explotación por un largo plazo; el problema, ciertamente, es qué hacer con las barras de combustible ya agotadas, y hasta ahora se ha venido a almacenarlas en recintos especiales, aunque se ha evaluado usar estos desechos nucleares en la medicina, en vez del Cesio o del Litio.

En resumidas cuentas, esta es la forma en que funciona una planta nuclear, ahora veamos otra situación de potencial estallido y que quizá sea mucho más grave que lo ocurrido en Japón en esta emergencia.
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Uso de la Fuerza contra Libia:

El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó ayer el uso de la fuerza contra Libia a fin de implantar la "zona de exclusión aérea" que tanto discutieron los europeos los días pasados y cabildearon ante la Liga Arabe y la Unión Africana. Resulta curioso que los más furibundos países que impulsan esta iniciativa son Inglaterra, Francia y hasta España, países que originalmente habían sido bastante indulgentes con Gaddafi y hasta hace pocas semanas se referían a él como "amigo", mientras que Alemania ha llamado a la prudencia y se ha manifestado en contra de intervenir en el país norafricano, y el sinvergüenza de Berlusconi, con mayor congruencia, se ha mantenido al margen, pues Gaddafi es su socio e invitado en numerosas ocasiones y colega en corruptelas.

¿Será que en vez de ayudar a los rebeldes, se busca silenciar al tirano libio y no revele más negocios sucios de las Democracias Europeas con su régimen? Saif develó cómo el gobierno libio financió la campaña de Sarkozy, lo cual el Presidente galo ha negado, aunque tiene fundamentos: ¿no fue la renuncia de ciertos ministros de su gabinete provocada por la revelación de sus relaciones con las dictaduras tunecina y egipcia? ¿No hubo componendas entre el gobierno británico de Brown y de Cameron para la liberación del autor material del bombazo en el avión de Panam sobre Lockerbie en 1988 y el olvido de todo el asunto?



¿No recibieron jugosos regalos del coronel tanto Aznar como Zapatero y el rey Juan Carlos para que estos luego posaran sonrientes con él y hablaran maravillas de Libia? Por otro lado, es claro que Francia, en uno de sus típicos actos de fanfarronería y temeridad para ocultar su debilidad real y presente, pretende demostrar que aún tiene una gran influencia sobre el Magreb (noroeste de Africa) mediante esta acción.

Además de todo lo anterior que demuestra lo puercos que han sido los Europeos para revolcarse con el tirano de Trípoli por años y ahora volverlo a desconocer y demonizar como en los 70 , erigirse en defensores de la pureza y de la libertad, la intervención corre muchos riesgos: primero, que Gaddafi estará loco, pero no es ningún estúpido y debe tener una especie de seguro: ¿qué tal un conjunto de jugosas revelaciones vía Wikileaks? ¿Qué tal el haber mantenido vivas sus antiguas conexiones con células terroristas en Europa y mientras ésta lo ataca por aire él desata un bombardeo con coches hacia una población tan reacia a las guerras como la del viejo continente? y el mayor pero más oculto: ¿Qué tal si en vez de apoyar la instauración de un régimen liberal y pro-occidental están apoyando a un movimiento radical islámico que si llega al poder apoyado en las bayonetas occidentales luego exhibe su real y hostil cara para con nuestro hemisferio?

Pero, por otro lado, queda la pregunta respecto a si todavía quedan rebeldes a los qué ayudar: Gaddafi prácticamente los ha aplastado y ahora, nada tonto, les ofrece la paz, ya no necesita bombardearlos por aire y dar pie a los ataques occidentales, que quedarían totalmente deslegitimados si acuden a ayudar a un grupo rebelde que probablemente no representa a la totalidad del pueblo Libio o que ya quedó desarticulado.

Lo que sí, ha quedado patente en este caso tanto la debilidad occidental como la marginalidad de EUA que ha desempeñado un papel muy secundario y desinteresado respecto a lo que ocurre en el país norafricano; algo que sin duda, muestra cómo la atrora megapotencia está perdiendo poder e influencia. (Lo que es positivo) y alentará al Mundo Islámico a grandes revoluciones de alcance insospechado para nuestro decadente hemisferio.(Lo que es negativo para nosotros).

Sigamos atentos a lo que pasa.

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