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25 de junio de 2018

¿QUÉ TRAGEDIA ESCONDE LIONEL MESSI?

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Primero, deseo sincerarme con mis lectores argentinos, a los que pido una disculpa de antemano por si se sienten ofendidos. No comprendo a su país y hay muchas cosas que me parecen chocantes de su carácter y otras que me parecen que hacen a la República Argentina una Nación bastante peculiar: dentro de Hispanoamérica, este país se encuentra distinto de los demás, desde su composición étnica: poco poblado durante el Imperio Español, con tribus indígenas nómadas y primitivas y un reducido número de colonizadores, el mestizaje no conformó a la población del país del Cono Sur, a diferencia de lo que ocurría en el Perú y sobre todo en la Nueva España, por lo mismo fue que hasta muy tardíamente, en 1776, la Corona Hispana lo convirtió en Virreinato, y tras la Independencia, tuvo que abrir las puertas a la inmigración a la par de que se lanzó, de manera similar a lo que ocurrió en EUA, a una verdadera campaña de exterminio de los indígenas.

La población argentina hoy en día es en su mayoría, de origen europeo, siendo muy preponderante el elemento italiano de un enorme número de sus habitantes, incluso lo podemos ver en apellidos de personas famosas rioplatenses: Maradona, Bergoglio, Caniggia, Mascherano, Castellani, Caponetto, Sampaoli, Cerati, Bonafini, Macri, Menotti, Simeone, Messi, etc., incluso quizá ese sea el origen del peculiar acento con el que hablan la lengua española, pero también hay enormes poblaciones de origen germánico, eslavo, judío, árabe o incluso anglosajón y celta. Quizá debido a esa heterogeneidad es que se estimula un nacionalismo extremo, a veces rayano en el fanatismo alrededor de símbolos o actividades que puedan fungir como elementos de cohesión en un país que carece de raíces históricas y culturales profundas y antiguas. Uno de ellos, muy importante, es el fútbol.

De los argentinos, lo confieso, me resulta chocante su tendencia al histrionismo, a la exageración y los conocidos desplantes de soberbia y narcisismo quién sabe si originados de creerse con superioridad racial --es innegable la influencia del Nacionalsocialismo en la época de Perón-- y el pretenderse como elegidos por la Providencia para algo importante, alguna vez fueron la quinta economía del mundo, lo que atrajo como imán a los inmigrantes, pero precisamente el populismo de Perón y las Dictaduras Militares cleptocráticas y los mediocres gobiernos democráticos posteriores los hundieron en crisis económicas y políticas recurrentes a lo largo del siglo XX, de lo que, popularmente, le echan la culpa a los anglosajones y a los judíos, envidiosos de un supuesto "destino manifiesto"para que Argentina sea el centro de la civilización cristiana... los desatinos y ambigüedades de Bergoglio al frente del papado y su contraste ante un obispo angloamericano como Burke, sin embargo, dicen otra cosa.

Ante esto, el fútbol es para los argentinos un escape y un vínculo de unidad: toda victoria es celebrada con efusividad y los futbolistas son verdaderos ídolos sobre los que se teje un culto a la personalidad rayano en lo religioso, sobre todo al rededor de uno de los mejores de la Historia como es Diego Armando Maradona, pese a su historial de vicios, incongruencias y discursos politiqueros donde el ex-mediocampista exhibe su ignorancia, su vulgaridad, prejuicios y simples ganas de generar polémica para no perder los reflectores a décadas de su retiro.

Hoy en día, los argentinos han encontrado en Messi un nuevo representante de su orgullo y sus megalomanías que contrastan con un mediocre presente político encarnado en los sucesivos gobiernos corruptos y populistas del matrimonio Kirchner y ahora, la administración sin rumbo y débil de Macri. Sin embargo, Lionel Messi se revela, tras la derrota estrepitosa ante la selección de Croacia en el Mundial de Fútbol que se celebra en Rusia, como la mayor decepción de lo que va del torneo; aunque no es la primera vez que queda a deber vistiendo la camisa albiceleste con el número 10 que inmortalizara el pibe de oro.

La foto con la que ilustro esta entrada me parece desgarradora: Messi aparece no como un hombre de 31 años, curtido en las canchas desde pequeño, profesional y entregado. Luce totalmente aterrorizado, pasmado ante una situación que parece no comprender. Desde el momento en que se cantó el himno nacional, la actitud de Messi apareció extraña, lucía angustiado, preocupado, se tocaba la frente como meditando, y no es la primera vez, en la Copa América pasada y las ediciones anteriores de la Copa del Mundo, la actuación del argentino no llena las expectativas de quien es considerado hoy en día el mejor jugador actual en activo, en estrecha rivalidad con el portugués Cristiano Ronaldo. Pero es evidente: hay un Messi en el Barcelona y otro en la Selección Argentina.

La selección argentina es, por hoy, una verdadera telenovela, y un reflejo de la situación de su país: corrupción, nepotismo, favoritismos, poderes fácticos, confusiones, rumores, luchas de poder, manejos en lo oscurito, acusaciones y desmentidos. Un verdadero caos, similar a los sainetes políticos que han amenizado el desgobierno de Macri: escuelas tomadas por bandas de Izquierdosos "Progresistas", bandas de "Feminazis" y la presión desatada para la aprobación del aborto mediante violencia, intolerancia y agresiones contra quienes no concuerdan con la visión neomarxista, mientras la administración se hace de la vista gorda o se ve rebasada por quienes usan la violencia o la amenaza y la agresión bruta como armas.

De forma similar, parece que en el combinado argentino existe un poder de facto de los jugadores, encabezado por Messi y Mascherano que armaron la alineación con sus amigos, a fin de que el jugador afincado en Barcelona luciera. Pero... ¿es Messi... o su padre, Jorge Messi? Existen muchos rumores, desde hace tiempo, respecto a condiciones de salud del jugador, en particular, referentes a su capacidad y desarrollo intelectual, y también, a los manejos oscuros de su padre en el ámbito financiero, lo que le ha costado al astro argentino controversias y sanciones de parte del fisco español.

Se ha señalado que Messi fue descubierto por los cazatalentos del Fútbol Club Barcelona en Argentina siendo un niño, y que, pese a ser habilidoso con la pelota, sufría de enanismo o acondroplasia que haría que hoy Messi mediría sólo entre 1.55 y 1.60 metros de estatura. Desde niño fue llevado a España y ahí fue sometido a tratamientos con hormona del crecimiento, gracias a ello, el futbolista mide actualmente 1.70 metros, es decir, estatura promedio y tuvo oportunidad de desarrollar sus talentos en la cancha. También hay quien dice que padece de cierto retraso mental; otros, señalan que no es eso, sino que padece de un grado de autismo --lo que implica incapacidad para relacionarse con su entorno, aunque intelectualmente puede tener un coeficiente intelectual elevadísimo-- como sea, padezca de alguna discapacidad intelectual, o sea un genio, pero autista, es una persona manipulable y que no puede más que adaptarse a ciertas rutinas o esquemas repetitivos, fuera de los cuales, entra en pánico, pues no sabe responder a cambios a lo que está acostumbrado o condicionado.

Eso me recuerda una vieja película que vi hace mucho tiempo, titulada La Chica de Oro, una producción norteamericana de 1979, con James Coburn y Susan Anton, en la que se planteaba que, en medio de la Guerra Fría, y ante la superioridad de los atletas rusos, en EUA se iniciaba un proyecto para generar un súper atleta, para lo cual, una joven, desde la niñez, había sido sometido a tratamientos de hormonas y también un condicionamiento psicológico que hacía que solamente tuviera en la mente una cosa: ganar, sin embargo, la chica no podría asimilar la posibilidad de la derrota, ni competir en condiciones más allá de lo que había sido entrenada, y por supuesto, no tenía ni la más mínima capacidad de socializar. 

¿Es Messi una especie de experimento patrocinado por el Barsa? ¿Está condicionado únicamente a jugar dentro del club azulgrana, y fuera de éste, dentro del seleccionado de su país, entra en pánico al considerar que está en un ambiente extraño y hostil? ¿Es víctima Messi de la explotación a manos de su padre, la corrupta y separatista directiva del Barcelona y de la propia Asociación de Fútbol Argentino, que se sabe, tras la muerte de julio Grondona es una verdadera mafia conmocionada por la muerte del "Don", intervenida por el Gobierno por los problemas económicos de los clubes tras la última crisis económica rioplatense y metida en la complicada y maquiavélica política del país sudamericano?

La historia de Messi me parece, esperará algunos años a ser contada --como la del cantante Luis Miguel, de la que por cierto, luego hablaré-- y cuando salga a la luz sin duda conmocionará a muchos ante las revelaciones de los entresijos del mundo del fútbol. El balón rueda y entretiene a millones en todo el orbe y genera uno de los negocios más rentables del planeta. El fenómeno de Messi, quizá es un reflejo de lo complejo, y a la vez tenebroso, en que se ha vuelto el fútbol internacional. Por lo pronto, el último capítulo de la telenovela argentina en Rusia 2018 aún no se escribe. Mañana veremos qué sucede en el partido contra Nigeria, y dependiendo del resultado, veremos si el mito del Rosarino --creado y difundido además por patrocinadores y mercadotecnia-- continúa o se derrumba, sobrevive o muere y se dan espacios para revelar la verdad detrás de ese rostro, pasmado, lleno de terror e incertidumbre, muy poco correspondiente a quien, se supone, se encuentra en la cima de su profesión.

2 comentarios:

Francisco Galeano dijo...

Qué puedes decir de Luis Miguel?

luis dijo...

Como argentino, me ha interesado mucho y bien su post. No soy capaz de adentrarme en las entretelas mentales de "Lío", pero es evidente su vulnerabilidad piscológica, su ciclotimia y el calvario que para él representa ponerse la casaca de la selección, muy distinto que vestir gentilmente la del Barça. Me ha parecido estupenda su sugerencia de ciencia ficción de que nuestro héroe sea una especie de gólem creado por los rabinos futboleros del equipo catalán. Maradona, especie de de versión hipertrofiada del también desmesurado ego nacional -sobre el cual también hay anotaciones en el post- fue un genio de la pelota y fue,es y será un sociópata que fastidia y fastidiará hasta su último acto, que va preludiando con crisis sucesivas aquí, en el Uruguay, en Cuba, en los emiratos y, últimamente, en el palco ruso. Todo esto configura nuestro psicodrama nacional, pero, con otras impostaciones, también el hispanoamericano en general.
Los iberoamericanos hemos vivido, en general, como el puer aeternus, el eterno muchacho. Somos los perpetuos adolescentes, aun en la edad madura;
siempre nuestra vida resulta provisional, porque falta algo, o alguien impide, que nos incorporemos al mundo real. La revolución, con su cortejo de sangre y su séquito de miseria, fue uno de los tantos recursos del pibe eterno para eludir la historia de todos los días. Algún día, no lejano quizás, pero que no alcanzaré a ver, nos elevaremos del puer al vir. La historia nos pondrá entonces otras cuestiones sobre el tapete, graves y no tan fútiles como estas por las cuales amenazamos matarnos. Mientras tanto, esperemos que el puer, en los episodios del día, resulte un poco menos pueril. Sigo atentamente su blog, y lo he citado varias veces en el mío: www.elpartedeltorrero.blogspot.com. Cordial saludo desde Buenos Aires
Luis María Bandieri